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Ficha Tecnica 5 - Fundamentos conceptuales para el fortalecimiento del Sistema Nacional de Areas Protegidas de República Dominicana (snap-rd)
Resumen: En este periodo de “planificación” que ocurre en las diferentes “unidades de conservación” que integran el SNAP-RD, es necesario que los gestores, manejadores y administradores gubernamentales, puedan abrir su visión y retomar los diferentes ejercicios, estudios y metodologías utilizadas para generar instrumentos y herramientas que guíen para los próximos 10 años la conservación y desarrollo sostenibles de las áreas protegidas en sus diferentes categorías de manejo.
Publicación enviada por Marvin Melgar Ceballos

Indice general
Acrónimos, siglas y abreviaciones
1. Introducción
2. Objetivos
3. Fundamentos conceptuales para el fortalecimiento del SNAP-RD
3.1 Conservación versus Desarrollo
3.2 El Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas de Republica Dominicana
(SNAP-RD)
3.3 Fundamentos políticos para el fortalecimiento del SNAP-RD
3.3.1 Integralidad
3.3.2 Trabajo conjunto entre sociedad e instituciones
3.3.3 Función social de la conservación
3.3.4 Múltiples sistemas ambientales por entender
3.3.5 Reconocimiento y valoración de los diferentes actores
3.3.6 Estrategia de transiciones para la consolidación de las áreas protegidas
3.4 Objetivos de una futura política de fortalecimiento de SNAP-RD
3.5 Lineamientos estratégicos de acción de una futura
Política de fortalecimiento del SNAP-RD
3.5.1 Adecuación institucional y fortalecimiento de la capacidad de intervención
3.5.2 Gestión Informada
3.5.3 Conservar comunicando y educando
3.5.4 Uso público de las áreas
3.5.5 Planificación y ordenamiento territorial
3.5.6 Sistemas Agrarios Para la Conservación
3.6 Criterios, conceptos y metodologías para
el fortalecimiento de SNAP-RD
3.6.1 Participación social en la conservación
3.6.2 Educación Ambiental
3.6.3 Sistemas agrarios para la conservación
3.6.4 Desde su capacidad de resiliencia
3.6.5 Ecoturismo
3.6.6 Sostenibilidad financiera
3.6.7 Investigación
3.6.8 Sistemas de información
3.6.9 Comunicación para el Cambio Social
3.6.10 Consolidación del Sistema Nacional
de Áreas Naturales Protegidas
Bibliografía
1. Introducción
Cuando inicie con la presente “Ficha Técnica” tome como base la experiencia que he desarrollado en la gestión y planificación de: tres (3) Sistemas Nacionales de Áreas Protegidas y (3) Sistemas Regionales de Áreas Protegidas. Claro esta lo anterior no me hace un “especialista” en el tema pero si puedo considerar que se poseo los criterios técnicos para poder brindar algunas directrices y fundamentos básicos para pode orientar a los técnicos en Republica Dominicana y en la región Mesoamericano.
La “Ficha Técnica No. 5” además se desarrollo dentro del mismo enfoque de algunas de las fichas anteriores, donde la Secretaria de Medioambiente y Recursos Naturales (SEMARN) a través de la Subsecretaria de Áreas Protegidas y Biodiversidad y específicamente de la Dirección de Áreas Protegidas, pueda a través de una fase de sociabilizacion y validación transformarla fácilmente en una “herramienta de gestión” que se integre en la “caja de herramientas” del Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Republica Dominicana.
En este periodo de “planificación” que ocurre en las diferentes “unidades de conservación” que integran el SNAP-RD, es necesario que los gestores, manejadores y administradores gubernamentales, puedan abrir su visión y retomar los diferentes ejercicios, estudios y metodologías utilizadas para generar instrumentos y herramientas que guíen para los próximos 10 años la conservación y desarrollo sostenibles de las áreas protegidas en sus diferentes categorías de manejo.
Es importante además eliminar lo “paradigmas” que limitan el acceso coercitivo hacia los recursos naturales, bienes y servicios ambientales que brindan las áreas protegidas en la Republica Dominicana, es importante fortalecer el SNAP-RD con la participación proactiva y propositiva de la organizaciones comunitarias, sociedad civil y la iniciativa privada, cambiando con acciones y sobre todo decisiones la visión negativa sobre la declaratoria, protección y manejo de las “áreas
protegidas”
2. Objetivos
- Brindar a los técnicos y profesionales del “Servicio de Áreas Protegidas” de Republica Dominicana, aquellos fundamentos conceptuales que permita a corto y mediano plazo la elaboración de una “política” de fortalecimiento del Sistema Nacional de Republica Dominicana
(SNAP-RD);
- Concienciar a miembros de los organismos gubernamentales, no gubernamentales, sociedad civil, programas, proyectos y cooperación internacional, que planificación aislada de las áreas protegidas aunque muy favorable no será significativo a mediano y largo plazo sino se realizan acciones similares a nivel del Sistema Nacional y de los posibles Subsistemas Regionales, para con ello consolidar y/o contribuir paulatinamente a la operativizaciòn de un “Plan de Ordenamiento Territorial” a nivel nacional;
- Resaltar la necesidad de sistematizar los diferentes procesos de gestión, planificación, manejo y administración de las “áreas protegidas” para la generación de “herramientas de gestión” que permitan homogenizar, pero sobre todo delinear a largo plazo la conservación y desarrollo sostenible de las áreas protegidas que integran el
SNAP-RD.
3. Fundamentos conceptuales para el fortalecimiento del SNAP-RD
3.1 Conservación versus Desarrollo
El concepto clásico de conservación se ha basado en la separación entre el hombre y la naturaleza, esto se observa en la creación de áreas protegidas desprovistas de gente y manejadas como si no existieran poblaciones humanas en su interior o sus zonas de influencia directa. Sin embargo, a nivel latinoamericano, cerca del 86% de las áreas protegidas están habitadas y en un 80% de las mismas viven comunidades indígenas (Kemf, 1993; Amend y Amend 1992; y Alcorn, 1994).
En Republica Dominicana también se ha vivido la contradicción histórica entre conservación de áreas protegidas y procesos de ocupación del territorio. Espacios destinados para la producción y otras actividades extractivas se han declarado como áreas protegidas excluyendo a las poblaciones humanas. De tomarse en cuenta la ocupación y uso del territorio en estas áreas, podrían generarse oportunidades para aportar propuestas de manejo.
Si bien hasta hoy, a nivel mundial se han manejado los áreas protegidas bajo estrategias de control y coerción sobre las amenazas, la situación de Republica Dominicana conduce a buscar una política que aporte a la solución de las causas y no solo de las consecuencias de estas amenazas. Es con las personas y con las organizaciones sociales con quienes se hacen alianzas basadas en el entendimiento de la diversidad cultural y el contexto económico que rodea las áreas protegidas. La estrategia de la Dirección de Áreas Protegidas debería de consistir en cruzar la ética de la conservación de la naturaleza con los principios de equidad social encontrando soluciones concertadas a los problemas.
Es necesario entender la conservación de la naturaleza como una tarea de manejo antes que de aislamiento absoluto. Esta situación presenta dos puntos de vista:
Primero: es que los objetivos de la conservación involucran necesariamente a las culturas que la han hecho posible y que han recreado la diversidad biológica; este es el caso de modelos culturales de profunda relación con la naturaleza practicados por comunidades sincréticas, comunidades afro caribeñas y algunas comunidades locales campesinas. (Floristofilo, Melgar, M. 2005)
Segundo: punto de vista tiene que ver con las presiones sobre los ecosistemas protegidos, producto de los conflictos sociales y el modelo de desarrollo citado. Esta realidad sólo podrá ser transformada si se involucra a los grupos sociales en la conservación, a partir de diversas estrategias a las que se hará referencia más delante.
La conservación, hasta hoy, ha sido reactiva ante un modelo de desarrollo que degrada la naturaleza y desequilibra las relaciones hombre – entorno. Este modelo, que ha impuesto instrumentos insostenibles y una fuerte carga ideológica sobre el uso de los recursos naturales, ha sido superado ya por el marco jurídico y político del país que reconoce la complejidad social, económica y ambiental. En consecuencia debe buscarse la construcción de políticas participativas basadas en las condiciones locales y regionales.
Las principales entidades conservacionistas y los sistemas de protección de áreas protegidas a nivel nacional y mundial, mantienen el esquema de la conservación sin el componente social, con el objetivo de generar espacios geográficos a salvo del desarrollo. Si bien éste es un aspecto necesario, en algunas ocasiones, como primer paso de la acción institucional para la conservación biológica, aquí se considera que ello no sólo es insuficiente e ineficaz dadas las presiones existentes y las limitaciones de las entidades para asumir por sí solas su misión, sino que ésta posición tiende a perpetuar un modelo de crecimiento más que a generar un cambio de actitud cultural.
Se debe generar desarrollo social y cultural, promoviendo el dialogo de saberse, mejorando los niveles de convivencia, reconociendo y respetando las diferencias y potenciando la capacidad de trabajo conjunto para equilibrar la relación con la naturaleza y con las áreas protegidas reconocidas como cruciales para el futuro.
Esta tendencia contribuye a la formación de una “cultura conservacionista” que incluye procesos sociales y económicos reales en beneficio nacional, regional y local. Este análisis apunta, desde lo ambiental, a forjar de modo participativo y abierto un cambio cultural y político diferente a los sistemas de convivencia social y natural inadecuados que hoy imperan.
De otra parte, si analizamos rápidamente lo que ha sucedido durante los últimos 50 años de desarrollo, vemos una brecha entre punteros y atrasados tan grandes que es impensable poderla cerrar. En la década de 1980, por ejemplo, el aporte de los países " en desarrollo" donde habita el 80% de la población del planeta, al producto interno bruto mundial, se había reducido en un 15%, mientras que la contribución de los países "desarrollados" se elevo al 80%; generando de esta manera una crisis de justicia social. A esta conclusión han llegado varios informes internacionales, entre ellos los del club de Roma – Los límites del crecimiento -, el informe del presidente Carter y el más reciente informe de Naciones Unidas “Nuestro Futuro Común”. (UNESCO, 2005)
La crisis de la naturaleza es el otro impacto del "desarrollo”. Una pequeña población del planeta está socavando a pasos agigantados la naturaleza, explotando la energía fósil y produciendo desechos de diversa índole. Si todos los países pudieran seguir el ejemplo industrial de la mayoría de los países del norte, se necesitarían cinco o seis planetas para servir como fuente de insumos y depósitos para los desechos del progreso económico. Ejemplarizando, si los seis mil millones de personas que habitan el planeta alcanzaran el nivel de consumo de energía fósil que gastan los habitantes de Estados Unidos, no se estaría hablando de prever el cambio climático, lo estaríamos acelerando y sufriendo. (UNESCO, 2005)
Esta problemática está marcando el fin próximo de la era del “desarrollo”, demostrando que existen límites biofísicos que impiden su expansión. Como lo plantean algunos investigadores, la crisis de la justicia y de la naturaleza son los dos elementos principales del dilema, permaneciendo en una relación inversa la una frente a la otra, dentro de la noción de “desarrollo”.
Con esta discusión quedan planteados los términos de un nuevo debate, es importante entonces prepararnos y comprometernos con un cambio de actitud acerca de la relación entre la sociedad y la naturaleza que genere una transformación cultural. La historia de la humanidad esta colmada de crisis que generaron cambios culturales.
3.2 El Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas de Republica Dominicana
(SNAP-RD)
Si bien los fundamentos conceptuales consignados en este documento se orienta a la gestión, planificación, manejo y administración de las “áreas protegidas” que integran el SNAP-RD, en forma genérica, debemos considerar el marco legal y técnico que nos permiten considerar la necesidad de “fortalecer” el “sistema” con instrumentos y herramientas de gestión que viabilicen la compatibilidad de la conservación con el “desarrollo social y económico” que necesita Republica Dominicana.
El SNAP-RD, es la integración de una serie de categorías de protección que permita asumir metas de conservación, reconociendo la diversidad de modelos de uso del territorio, contribuyendo a la solución de problemáticas en diferentes escalas y garantizando, en todo caso, la viabilidad de la vida en las regiones.
Dentro de este marco, los objetivos generales que se buscan con el SNAP-RD son:
1) Conservar en estado natural muestras representativas de ecosistemas, comunidades bióticas, unidades biogeográficas y regiones fisiográficas del país;
2) Conservar la diversidad biológica y los recursos genéticos;
3) Proteger las cuencas hidrográficas y los recursos hídricos;
4) Mantener procesos ecológicos e incrementar los servicios ambientales;
5) Proteger especies silvestres endémicas y en peligro de extinción;
6) Proteger recursos paisajísticos y formaciones geológicas o paleontológicas sobresalientes;
7) Proteger los sistemas subterráneos, incluyendo sus acuíferos, ecosistemas y las muestras culturales aborígenes;
8) Conservar los yacimientos arqueológicos, monumentos coloniales y relictos arquitectónicos;
9) Proporcionar oportunidades para la investigación científica y el monitoreo ambiental;
10) Promover el mantenimiento de atributos culturales específicos y de los conocimientos tradicionales de las poblaciones locales;
11) Contribuir a la educación ambiental de la población;
12) Brindar oportunidades para la recreación y el turismo, y servir de base natural a una industria turística nacional basada en los principios del desarrollo sostenible;
13) Proporcionar servicios ambientales a las generaciones presentes y futuras;
14) Brindar oportunidades ecológicamente y ambientalmente adecuadas para generar ingresos que sirvan para asegurar el mantenimiento del Sistema Nacional de Áreas Protegidas y para mejorar las condiciones económicas y sociales de las comunidades vecinas. (Ley 202-04)
El trabajo del Sistema a través de figuras como la “bioregión”, es esencial para la conservación dada las características de la biodiversidad misma (dimensiones de los ecosistemas, dinámicas de las especies protegidas, naturaleza histórica y cultural de las áreas protegidas).
Se trabaja en la construcción de un SISTEMA que, desde situaciones locales, se articule regional y nacionalmente, basado en la participación, la concertación y el entendimiento de los diferentes sistemas ambientales que operan en las áreas y que escapan al control del estado sobre la naturaleza.
La noción de Sistema apunta a entender las conexiones entre las áreas con categorías de importancia nacional o global y que, eventualmente podrían contribuir a mejorar los flujos genéticos, disminuir la fragmentación del paisaje e incrementar la capacidad autoreguladora de los ecosistemas conservados hasta ahora, no sólo por la Dirección de Áreas Protegidas (DAP), sino por otras agencias gubernamentales y la sociedad civil.
La DAP considera que las actuales y futuras áreas de protección estricta son sólo parte de un conjunto de instrumentos de ordenamiento ambiental para el manejo de zonas con diversos grados de intangibilidad. Estas áreas son un aporte a la conformación de redes y estrategias de planificación, administración y manejo que complementan el esquema actual de SNAP-RD. Instrumentos como este y todas las iniciativas que se presenten deben comprometer a las autoridades ambientales regionales, municipales, provincias y territorios de grupos étnicos a planificar los usos y destinos de la tierra, de los mares o de los cuerpos de agua alrededor de una nueva concepción de la conservación.
3.3 Fundamentos políticos para el fortalecimiento del SNAP-RD
3.3.1 Integralidad
Cualquier actuación institucional involucrará una visión integral e interdisciplinaria, más allá de las diversas maneras de entender la realidad y de las múltiples dinámicas que afronta el SNAP-RD. Lo ambiental recoge esta relación integradora y sienta las bases de una nueva visión que oriente las acciones públicas y garantice mayores probabilidades de impacto en favor de los ecosistemas y de la sociedad con la que interactúan.
3.3.2 Trabajo conjunto entre sociedad e instituciones
La conservación es un ejercicio de interacción social dentro de un proceso de concertación de intereses y percepciones, orientado por el análisis y la compresión de las relaciones entre la sociedad y la naturaleza. En este sentido, la articulación y mutua colaboración con todos los estamentos de la sociedad y del Estado, así como de la sociedad civil organizada en todos los niveles, con énfasis en el local, generará cooperación en aspectos de interés común o particular que permitan fortalecer los espacios de debate y argumentación constructiva, para facilitar la realización de acuerdos.
3.3.3 Función social de la conservación.
La participación de todos los estamentos sociales e institucionales en la conservación, requiere de esfuerzos integrales de coordinación y priorización de políticas. Es importante considerar un lema que sea la presentación de la política como por ejemplo: - “Áreas Protegidas para el Desarrollo”- marca el rumbo de la institución hacia procesos que busquen generar cambios de actitud de la sociedad frente a su entorno. Esos cambios deben traducirse en la valoración de los bienes y servicios ambientales generados por las áreas naturales como convicción de vida más que subordinación a la ley.
Esto plantea la necesidad de desarrollar nuevas metodologías de trabajo y avanzar en una concepción más amplia de las estrategias de conservación in situ para fortalecer el potencial de los ecosistemas.
3.3.4 Múltiples Sistemas Ambientales por Entender.
La formación de una política obedece a los mandatos constitucionales y legales bajo los que se administran y gestionan las áreas el SNAP-RD. Esto significa que se actúa bajo la legislación vigente que le confiere a la Unidad de Parques fuero como autoridad ambiental pública de nivel nacional, pero respetando y reconociendo otros tipos de autoridad y formas de regulación ambientales.
En este sentido, un principio de la política será el entendimiento de la diversidad de sistemas de control sobre los recursos naturales ejercido por culturas en condiciones geográficas, económicas, sociales y organizativas de diversa índole. A partir de este entendimiento surgen respuestas para la adecuación institucional a diferentes modelos de cogestión y manejo de los territorios protegidos. (Floristofilo II, 2005)
Debe aclararse que este criterio de política tiene una visión intercultural, racial y no unilateral de los sistemas regulatorios ambientales, teniendo en cuenta que Republica Dominicana es un país sincrético, con un alto nivel de mestizaje, que ha reducido en algunas regiones geográficas su vinculación hombre-naturaleza.
3.3.5 Reconocimiento y valoración de los diferentes actores
Reconocer y valorar a los actores de la conservación es fundamental para ordenar y consolidar las áreas del Sistema. Por ello se pretende entender las características propias de la población y el vínculo histórico que tienen con las áreas protegidas, su identidad socio-cultural, sus modelos de ocupación y uso de recursos naturales, el sistema regulatorio ambiental que practican, sus expectativas con respecto al área y la titularidad jurídica de su vínculo; por otra parte debe reconocerse también la potestad ejercida por las instituciones de todos los niveles.
La planificación y el manejo serán resultado de la capacidad institucional para involucrar a las personas, sus organizaciones e instituciones, como sujetos activos y no objetos pasivos de la misión protectora de las áreas. Permitirá también participar y negociar en las situaciones de conflicto presentes dentro y en áreas de influencia de las APs, integrándose y no sumándose en la determinación de soluciones.
3.3.6 Estrategia de transiciones para la consolidación de las áreas protegidas
Un error muy común de la mayoría de “Leyes Ambientales o de Gestión de Áreas Protegidas” es el no permitir la inversión social y productiva dentro de los territorios, relegando a los campesinos en la mayoría de los casos a vivir en condiciones tan infrahumanas, minimizado la vinculación socio ambiental y generando una serie de rencillas entre las comunidades y los recursos, dicho enfoque debe de cambiar y permitir proyectar mecanismos de transición para ordenar áreas con presencia humana, empezando por la formación ambiental de los actores para iniciar procesos participativos y concertaciones orientadas a tomar decisiones sobre el ordenamiento de las zonas.
La circulación de información y la negociación con pleno conocimiento de las causas y consecuencias técnicas, sociales y jurídicas, serán la base del trabajo con los grupos humanos. Se plantean también actitudes flexibles y tratamientos de acuerdo con las condicione locales y el estado de los ecosistemas hasta donde se determine técnicamente. Del mismo modo, la creación de nuevas áreas protegidas debe ser resultado de profundas reflexiones, acuerdos interinstitucionales y análisis de las dinámicas sociales, para legitimar cada decisión jurídica que demande su declaratoria.
3.4 Objetivos de una futura política de fortalecimiento de SNAP-RD
Al desarrollar una política de fortalecimiento del SNAP-RD, se debe recalcar que los objetivos deberán de ser sociabilizados y validadse por todos aquellos entes de la sociedad civil, instituciones gubernamentales y empresas privadas que participan activamente en la gestión, planificación, manejo y administración de las áreas protegidas de la Republica Dominicana:
· Fortalecer la capacidad de la Dirección de Áreas Protegidas (DAP) de la Subsecretaria de Áreas Protegidas y Biodiversidad para promover y consolidar procesos de participación social y coordinación interinstitucional para la conservación
· Consolidar un sistema de información en red para la planificación y gestión ambiental participativa.
· Contribuir a la solución de conflictos por uso y ocupación de las áreas y sus zonas de influencia a través de la búsqueda de alternativas sostenibles.
· Organizar los procesos de investigación e incrementar el conocimiento de la realidad ambiental y cultural de las áreas y su entorno.
· Generar estrategias de comunicación, divulgación y educación, orientadas a la puesta en marcha de procesos participativos en instancias locales, regionales, nacionales e internacionales.
· Fortalecer el carácter de uso público y el conocimiento de los beneficios ambientales del Sistema.
· Intensificar acciones de conservación y manejo de as áreas protegidas.
· Fortalecer el sistema de administración de las áreas protegidas, a través de la consolidación de un equipo humano e infraestructura física, capaces de brindar soporte funcional al cumplimiento de la misión
3.5 Lineamientos estratégicos de acción de una futura política de fortalecimiento del SNAP-RD
3.5.1 Adecuación institucional y fortalecimiento de la capacidad de intervención.
La Dirección de Áreas Protegidas debe de pasar por una transformación conceptual que la posicione como coordinadora de políticas para el establecimiento y desarrollo del SNAP-RD. Esto a su vez implica reestructurar los procesos de planificación y manejo de las áreas protegidas, enfocando la atención en las causas del deterioro y de las presiones que amenazan su estabilidad.
Se debe ver más allá de una estrategia convencional “pasiva” de control y vigilancia, a un estado activo que requiere metodologías de intervención institucional sobre factores sociales y económicos que alteran los territorios declarados como áreas protegidas.
La Dirección de Áreas Protegidas debe articular ésta política a los programas de otras entidades estatales y normas jurídicas con el objeto de incluir el tema de la conservación en las políticas nacionales y avanzar en planes y programas intersectoriales.
Los conflictos de orden público, que son relevantes en la mayoría de las áreas del SNAP-RD, requieren que la Dirección de Áreas Protegidas se posicione en las mesas de negociación y en los programas que el Estado formula e implementa en dichas zonas.
Se debe lograr una mayor gestión internacional que consolide al país en el exterior en materia ambiental. Se busca respaldo en la ratificación de convenios, convenciones y acuerdos en pro de un manejo equitativo de responsabilidades, costos de la conservación, uso de recursos naturales, y la definición de nuevas políticas de cooperación internacional, donde se incluyan, no solo las necesidades, sino las formas de atenderlas teniendo en cuenta la realidad del país. Considerando la incorporación a nivel de políticas, estrategias, instrumentos y herramientas de gestión las recomendaciones y acciones producto del “V Congreso Mundial de Parques y Área Protegidas” (DURBAN, 2003).
3.5.2 Gestión Informada
Los actores sociales deben tener muy claras las bases normativas, la información académica y el conocimiento que manejan las instituciones ambientales. La información, en muchos casos, procede del diálogo entre sistemas de conocimiento. El acceso equitativo a la información se logra a través de la construcción de lenguajes comunes entre los actores de las comunidades y las entidades oficiales, especialmente la Dirección de Áreas Protegidas y de toda la Subsecretaria de Áreas Protegidas y Biodiversidad.
La investigación debe ser una estrategia de formación y un instrumento para la participación efectiva; se desarrollará para aportar al ordenamiento, planificación y manejo de las áreas y el sistema en su conjunto. Los planes de manejo se construirán con el aporte del sector académico, la cooperación internacional, los institutos de investigación, las ONGs y por supuesto los grupos sociales e instituciones relacionadas con la conservación y manejo de las Áreas protegidas.
3.5.3 Conservar comunicando y educando.
El objeto de este lineamiento será la búsqueda de soluciones y la construcción de procesos a partir de cambios de actitud, conocimientos y prácticas sostenibles.
Con la sociedad civil se promoverán las áreas del SNAP-RD como oportunidades para el desarrollo social participativo a través del uso sostenible de los recursos naturales, para el rescate de tradiciones culturales de los grupos humanos y para la conservación como futuro económico y social del país a mediano plazo, dada la importancia estratégica que representan.
La comunicación comunitaria será un proceso de construcción conjunta con los grupos sociales a partir de lo que son, lo que requieren y las acciones que emprendan para lograrlo. Sus objetivo será el de convertirse en un espacio de encuentro para recrear saberes y modelos tradicionales de comunicación y educación. Se incluirá dentro de los sistemas de aprendizaje el uso de medios alternativos para promover procesos educativos de acuerdo con los lineamientos establecidos concertadamente.
A nivel interno la educación ambiental y la comunicación se entenderán como una dimensión transversal de todas las actividades, de modo que se constituyan en los cimientos del compromiso institucional. A través de la apropiación de valores y actitudes de conservación se busca proyectar en todos los campos de la gestión, una identidad coherente con la misión de la Dirección de Áreas Protegidas (DAP).
3.5.4 Uso público de las áreas
Se consideran tres ámbitos estratégicos para el uso público de las áreas protegidas:
Primero: se fortalecerá el sistema de atención a visitantes y de promoción de los servicios que brinda el SNAP-RD, mejorando la eficiencia administrativa en asocio con el sector empresarial o asociativo que demuestre la capacidad para manejar la infraestructura de servicios.
Segundo: se promueven las áreas protegidas como escenarios para la práctica del ecoturismo, ya que representan el patrimonio natural de la nación y generan bienestar a quienes los visitan y los habitan. Las estrategias de educación y ecoturismo se complementarán para que los visitantes accedan a un servicio educativo que contribuya a forjar relaciones de apoyo y voluntariado efectivo para respaldar la actividad de la Unidad en el mediano y largo plazo.
Tercero: el ecoturismo se impulsará entre las comunidades aledañas e insertas en las áreas del Sistema, como alternativa sostenible contribuyendo al cambio de uso y destino de la tierra y al equilibrio en la explotación de los recursos.
3.5.5 Planificación y ordenamiento territorial
Si se parte del hecho de que dentro de las misiones de la Ley Ambiental (64-00) esta la de proponer y mantener estrategias de ordenamiento ambiental del territorio que permitan, en sentido amplio, garantizar la conservación de la biodiversidad, se inducirá la concertación de planes regionales de áreas protegidas basados en la confluencia de las propuestas de científicos de la conservación, institutos de investigación, organismos no gubernamentales ambientales, iniciativas locales y regionales de diversos sectores, , Planes de Ordenamiento Territorial de los municipios, Planes de Manejo y Planes Temáticos, entre otros.
Es necesario partir de un análisis de País, en términos de sus valores de conservación, las áreas protegidas y por proteger y los actores sociales e institucionales que participan o son potenciales participantes de la conservación desarrollar un ejercicio de visualización que integra los niveles nacional, regional y local, con el fin de ordenar y priorizar las áreas donde se enfocarán los esfuerzos institucionales, los procesos de participación social efectiva con los que se articulará y los actores que se constituyen en aliados estratégicos para el desarrollo de su misión. (Modificado de GITEC, PROCARYN, 2004)
El punto de partida de cada proceso en que se involucre o que lidere estará sujeto a las características y especificidades de cada región, parque y actor involucrados. La explicitación de la estrategia, una vez se construya, se presentará en forma de planes del nivel nacional (plan indicativo), regional (plan regional – RECODES o Reserva de Biosfera-) y local (plan de manejo). En esencia son distintas escalas de planificación dentro de un mismo plan que se diferencian por su ámbito, los actores involucrados y su nivel de intervención. Las regiones que se definan para efectos de los SNAP-RD no necesariamente corresponderán al ámbito de las jurisdicciones regionales de la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales pues su cobertura estará determinada por factores relacionados con las necesidades de conservación y los procesos y actores involucrados en la misma. La implementación de la estrategia incluirá la conformación de instancias participativas de planificación y manejo en los tres niveles. El marco de referencia para la planificación obedece a prioridades de orden nacional que se cruzan con prioridades regionales y locales. El proceso de construcción siempre estará soportado por procesos efectivos de participación que se construyen desde lo local y se proyectan hacia lo regional y nacional. El resultado del proceso se manifiesta en hechos de conservación que se evidencian en el paisaje y se manifiesta en acuerdos y regulaciones ambientales consensuadas. Para que esto se cumpla, la Dirección de Áreas Protegidas debe desarrollar una perfecta sincronía entre sus diferentes niveles, asignando responsabilidades, funciones y ámbitos. El nivel nacional, se encargará de proyectar la consolidación del SNAP-RD a través del Plan Indicativo de la Sistema o Subsistemas de AP. El nivel regional proyectará la consolidación de los Subsistemas (RECODES y/o Reservas de Biosferas) a través de planes indicativos regionales y el nivel local proyectará la consolidación de las áreas protegidas a través de los Planes de Manejo. El éxito en la construcción de esta proyección estará en proporción directa a la efectividad con que se construyan los procesos en el nivel local sin perder de vista el horizonte del Sistema Nacional y Subsistemas de Áreas Protegidas.
La planificación estratégica pretende ordenar el accionar sobre un territorio y se retroalimenta con un proceso continuo de análisis y diagnóstico. En la propuesta Institucional se requiere de la interrelación participativa entre el equipo planificador y la población involucrada en el proceso. El eje orientador de la gestión se traza entre la consolidación de la figura del área protegida como instrumento de conservación in situ y la conformación de un sistema regional de áreas protegidas que articula diferentes figuras de ordenamiento territorial que integren conservación de biodiversidad y desarrollo social. Los ejes temáticos dentro de los cuales se orienta el accionar del Parque determinarán la estrategia a desarrollar y la definición de éstos parte de la situación diagnosticada de manera integral y las expectativas o necesidades de gestión según la visión de futuro del área protegida como elemento articulador de los subsistemas regionales (RECODES y/o Reservas de Biosfera). Esto presupone una clara caracterización socio ambiental de las áreas y una identificación de actores y procesos sociales que se articulen a la misión institucional. Con estos elementos se puede construir la estrategia participativa por área protegida, que se constituirá en el plan de manejo.
3.5.6 Sistemas Agrarios Para la Conservación
El modelo agrario impulsado históricamente en Republica Dominicana (y en todo Latinoamérica) tiene una estrecha relación con el deterioro de ecosistemas de gran importancia biológica, oferta de bienes y servicios ambientales y representatividad entre otros. La Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales a través de sus unidades ejecutoras (subsecretarias, direcciones, programas y proyectos) debe de buscar soluciones para ayudar a transformar esta situación a través des estrategias que sigan la línea de “sistemas agrarios sostenibles para la conservación”. Con esta línea se impulsan procesos de planificación predial que den respuestas concretas a las necesidades productivas de las familias campesinas en su entorno natural, generando procesos reales de conservación.
Los Sistemas Agrarios se entienden como procesos productivos o extractivos compatibles con la conservación que permiten reducir presiones sobre las áreas protegidas.
Factores de orden social como la ocupación previa a la declaratoria de área protegida, la permanente presencia de colonos y el traslape con territorios comunitarios, se deben tomar en cuenta al momento de desarrollar iniciativas en el tema.
Los sistemas agrarios sostenibles intentan, desde una visión general, integrar varios campos del conocimiento con profundas reflexiones éticas que reconocen en el estudio de la agricultura tradicional y el conocimiento popular, un pilar fundamental de su origen. (Altieri M.A., 1993; Conway 1990; Edwards et al, 1993 etc.)
La Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, a través de la Subsecretaria de Áreas Protegidas y Biodiversidad y específicamente por la Dirección de Áreas Protegidas tiene bajo su responsabilidad la protección de ecosistemas estratégicos donde confluyen la mayoría de los problemas que afectan al país. Desde esta posición puede generar, con algunos ajustes a su infraestructura institucional, procesos tendientes a la conservación y restauración de ecosistemas, a la protección de la biodiversidad y el mejoramiento de las estructuras económicas regionales.
3.6 Criterios, conceptos y metodologías para el fortalecimiento de SNAP-RD
3.6.1 Participación social en la conservación
Por participación social en la conservación se entiende la cooperación social e institucional horizontal en tres dimensiones:
Primero: apertura de espacios institucionales para la participación comunitaria en la formulación e implementación de planes de manejo de áreas específicas; apertura en instancias de coordinación institucional para la construcción de sistemas regionales de áreas protegidas (RECODES y/o Reservas de Biosferas). La participación les permite a los sectores sociales usar de modo adecuado los recursos naturales y ayudar a conservar la diversidad de ecosistemas, especies y recursos genéticos existentes en el país.
Segundo: articulación institucional en procesos sociales e institucionales en marcha, relacionados con la conservación natural.
Tercero: cooperación institucional para el fortalecimiento y reconversión de modelos locales de uso de recursos naturales y de ordenamiento ambiental.
3.6.2 Educación Ambiental
La Educación Ambiental (E.A.) es una estrategia de intervención institucional para fortalecer y posibilitar ambientes de trabajo haciendo un ejercicio de -construcción de cultura- con la participación de las comunidades.
La E.A. es transversal a todas las actividades, procesos y estrategias de la Institución como eje articulador de la política a través de la creación y consolidación de herramientas pedagógicas que permitan el flujo y la traducción de información entre diferentes sistemas de reglas y ángulos de valoración de la naturaleza.
Ser transversal implica integrarse a los contextos social, político, económico, cultural y biofísico de las regiones y localidades. De esta forma se determinan las herramientas metodológicas y pedagógicas para generar actitudes de respeto frente al entorno natural y cultural.
El desarrollo continuo de procesos que involucren el ejercicio del compartir, orientar, formar, capacitar, informar, sensibilizar y concienciar, fortalece el arraigo cultural de las comunidades asentadas en las áreas de influencia de la Institución.
Se pretende unir esfuerzos con las comunidades e instituciones que desarrollen actividades de conservación de la biodiversidad y la cultura para generar y consolidar procesos de Educación para la gestión ambiental en los ámbitos internacional, nacional, regional y local.
Para contribuir a la discusión y creación colectiva de un programa nacional de Educación Ambiental se formarán educadores en la institución. Este es un proceso permanente, de carácter social y personal, donde lo ambiental se constituye en el elemento que permite comprender de manera integral la realidad, generando procesos de transmisión y construcción de cultura.
La educación ambiental debe permitir:
· La construcción de alternativas de solución a problemáticas ambientales identificadas;
· El Fortalecimiento social para el uso y manejo adecuado del territorio;
· El Establecimiento de modelos de desarrollo a partir de la participación de actores con sus intereses y sus cosmovisiones;
· El establecimiento y fortalecimiento de niveles de calidad de vida, bajo el principio del respeto de la diversidad cultural y biológica;
· La Contribución a formar comunidades para propiciar condiciones y capacidades de investigación, evaluación e identificación de los problemas y potencialidades de su entorno cultural y natural.
Para que este proceso logre significado, debe partir del quehacer diario de las personas y comunidades.
Algunas escuelas plantean el desarrollo de aprendizajes significativos (Ausubel, citado por Talero, et all y Gamero P.) , y se refieren al establecimiento de relaciones sustantivas entre los nuevos conocimientos y lo que ya se sabe.
Esta escuela considera que el aprendizaje es el resultado de las diferentes experiencias que el ser humano tiene en su vida cotidiana, en el contacto con la naturaleza, con los estudios, en la relación con el otro, con las dificultades y logros que pueda alcanzar.
El “aprendizaje significativo”, permite adquirir nuevos significados que son el resultado de la importancia y el sentido que se le dé a una idea, a un problema o a conceptos como el de preservar, conservar, recuperar, reutilizar, sustituir, beneficiar, etc.
Por lo tanto la actitud de aprendizaje del individuo es fundamental para que pueda relacionar las diferentes ideas conceptos, experiencias y materiales con su estructura, partiendo de sus vivencias, percepciones, observaciones, necesidades, intereses, expectativas y del contacto con el entorno.
Se considera igualmente que para poder desarrollar el proceso de Educación Ambiental es importante una actitud de apertura a partir del desarrollo de:
· La tolerancia, necesaria para poder llegar a consensos en las decisiones;
· La solidaridad como principio para poder compartir espacios y tiempos; y
· La responsabilidad como respuesta del ganar conciencia a través de la reflexión y asumir acciones
Los principios que deben ser contemplados dentro del la E.A. para que su práctica logre los alcances planteados son:
· Visión integral, entendiendo que la realidad es un asunto complejo donde interactúan diferentes aspectos sociales y biofísicos que deben ser considerados como un todo;
· Debe partir de la lectura de contextos ambientales de las regiones y localidades, identificando y analizando problemáticas a partir de la multiplicidad de sus causas y efectos;
· La Educación para la acción, fomentando proceso de investigación - acción con las comunidades;
· Ser dinámica y flexible, diseñada de manera que se adapte a las circunstancias culturales y biofísicas;
· Ser un proceso permanente de carácter social y personal con participación activa de la comunidad, que busca crear hábitos, modificar actitudes y generar conocimientos para que el ciudadano participe en la toma de decisiones;
· Ser crítica y creativa para el descubrimiento de nuevos métodos y construcción de realidades ambientalmente sanas lo cual implica que sean culturalmente aceptadas;
· Lo ambiental es el elemento que permite comprender de manera integral la realidad;
· Reconoce la historia de los pueblos y sus paisajes culturales, políticos y biofísicos a partir del intercambio, valoración o revaloración de saberes, conocimientos y prácticas;
· El reconocimiento de la identidad cultural y la interculturalidad debe ser la base de su accionar;
· Respetar todas las formas de vida del planeta;
· Ser efectiva y afectiva; y
· Ser significativa en la cotidianidad de los implicados del proceso educativo.
Otro aspecto primordial dentro de este contexto es el de la capacitación a partir de un trabajo continuo y una metodología que apunte a generar actitudes de cambio y de compromiso, de tal manera que los involucrados puedan proponer alternativas de solución a través de acciones que permitan un uso y manejo social, económico, político y ecológico apropiado del territorio.
La capacitación se concibe como eje articulador entre los programas de Educación Ambiental, Ecoturismo y Sistemas Agrarios Sostenibles para la Conservación y se enfoca en la consolidación y fortalecimiento de los equipos humanos encargados de la gestión de las áreas naturales protegidas.
El Servicio de Guardaparques Voluntarios y/o Comités Juveniles de Amigos de Áreas Protegidas, con el cual se incentiva la participación de la sociedad civil en la conservación, ofrece una formación ambiental a partir de ciclos de conferencias y talleres de capacitación que permitan dimensionar la responsabilidad del voluntario con la institución para, posteriormente desarrollar su labor de apoyo las áreas protegidas.
Por último, la interpretación ambiental se puede entender desde diferentes lecturas. Dentro del programa de E.A. se concibe como una herramienta de lectura del paisaje, entiendo por paisaje porciones o totalidades de ecosistemas naturales y transformados, donde se expresa la relación sociedad - naturaleza.
También es una herramienta útil para la zonificación de las áreas protegidas y un criterio para el manejo de planes de ordenamiento ambiental territorial, propuestas de investigación y programas de educación ambiental.
Así, la interpretación ambiental también puede cumplir una función dentro de la generación de alternativas comunicativas y productivas a las comunidades locales, a través de la formación de guías locales dentro de actividades eco turísticas, en de las áreas protegidas que atienden visitantes o en las cuales es posible hacer usos alternativos que involucren personas diferentes a los encargados de la administración.
La existencia a futuro de las áreas protegidas depende en gran medida de que el público en general maneje un conocimiento sobre los propósitos e importancia que tienen éstas, para toda la sociedad, como por ejemplo prestación bienes y servicios ambientales, aspecto que viene a ser abordado dentro de propuestas de ecoturismo con un enfoque no solamente recreativo sino educativo.
La formación en interpretación ambiental brinda herramientas para el ejercicio cotidiano de actores locales que quieran ejercer funciones en guianzas especializadas, ser co-investigadores, educadores locales o dinamaizadores de procesos.
3.6.3 Sistemas agrarios para la conservación
Es necesario reconocer las capacidades reales de los ecosistemas para desarrollar modelos productivos sostenibles y dar la importancia que merece la creatividad de muchos productores. Las creaciones culturales para el uso de recursos pueden interactuar con la ciencia y las tecnologías de manejo sostenible de la biodiversidad y la producción agropecuaria. Ejemplos importantes se han desarrollado en Latinoamérica.
La concertación comunitaria e interinstitucional para establecer actividades sostenibles, debe estar mediada por reflexiones que involucran los siguientes aspectos:
a) Recuperar y fortalecer sistemas agrarios tradicionales de uso sostenible en las áreas y sus Zonificaciòn interna, zonas de amortiguamiento y regiones de influencia, al integrar a los agricultores a modelos de planificación orientados a manejo integral de cuencas hidrográfica y finca, como los Planes de Uso de la Tierra (PLUTs);
b) Generar acciones concertadas con actores locales para disminuir presiones hacia los ecosistemas y resolver gradualmente conflictos de uso y ocupación;
c) Fortalecer la capacidad de intervención del equipo humano de áreas naturales en la solución de la problemática de las áreas protegidas en un contexto de participación y concertación; y
d) Capacitar grupos sociales en el desarrollo de procesos productivos orientados a la sostenibilidad de los sistemas intervenidos.
La búsqueda de soluciones al problema, identifica y evalúa medidas transitorias para desarrollar sistemas alternativos de producción. En este sentido se pueden aplicar los siguientes pasos:
a) Caracterización de los sistemas de producción presentes;
b) Identificación de alternativas sostenibles de producción; y
c) Implementación de sistemas sostenibles de producción.
Los siguientes criterios para abordar el trabajo de los SASC, hoy se constituyen en respuestas generadas por las mismas comunidades rurales con las que se trabaja en las áreas del Sistema
3.6.4 Desde su capacidad de resiliencia
Entre las principales capacidades de resilencia a restablecer se encuentran:
Participación de la mujer: Se considera que las mujeres cabeza de familia son la base de la resistencia familiar al fracaso, las principales dinamizadoras de los grupos solidarios creados en los espacios “provisionales” de los desplazados por la violencia y las principales portadoras de los criterios de resiliencia que siguen a continuación.
Creatividad: Capacidad de generar sistemas o arreglos productivos a partir de la crisis (falta o incapacidad de acceder a créditos, mercado, poca tierra, recursos disponibles escasos, etc.).
Iniciativa: El placer de exigirse y ponerse a prueba en tareas progresivamente más exigentes o la capacidad de hacerse cargo de los problemas y ejercer control sobre ellos.
Humor: La capacidad de encontrar lo cómico dentro de la crisis.
Valores: La capacidad de comprometerse con valores y discriminar entre lo bueno y lo malo/ “no cargar ladrillos”.
Capacidad de relacionarse: La capacidad de establecer lazos de cercanía satisfactorios con otras personas y la aceptación y reconocimiento por parte de la comunidad. No necesariamente lo que entendemos por líder sino con capacidad de compartir el amor por la tierra.
Independencia: Capacidad para mantener distancia, sin aislarse, estableciendo límite entre la familia y los ambientes adversos, conservando criterio propio capaz de generar cambios de forma concreta y reflexiva.
Introspección: Capacidad de preguntarse a sí mismo y plantearse respuestas honestas.
Desde la apropiación de prácticas productivas como respuesta a fenómenos naturales y/ o generados por el contexto estructural antes planteado:
· Utilización de arreglos con alto grado de diversidad genética, distribuidos en el tiempo y el espacio:
· Integración de varios componentes productivos (agrícola, pecuario, forestal, etc.);
· Historia de dependencia decreciente de insumos externos;
· Utilización de diversas fuentes de energía para la finca (hidráulica, eólica, animal, etc.);
· Relaciones productivas que hayan generado un relativo éxito económico;
· Seguridad alimentaria garantizada;
· Algunos procesos de transformación de productos;
· Inicio de sistemas tradicionales de producción hacia agricultura limpia u orgánica;
· Utilización intensiva de recursos disponibles no convencionales;
· Utilización de prácticas de manejo y conservación de biodiversidad;
· Utilización de prácticas de manejo y conservación de suelos; y
· Utilización de prácticas de manejo y conservación de aguas.
3.6.5 Ecoturismo
El ecoturismo se constituirá en un modelo alternativo de uso y ocupación del territorio, a través del cual se pueda desarrollar un proceso productivo que genere beneficios y transmita, a la vez, educación para la conservación, especialmente en regiones que por su potencial oferta ecoturistica lo ameriten.
Este proceso implica la modificación en los modelos de uso del suelo hacia formas acordes con el medio, que serán implementadas en zonas de especial importancia biológica y cultural como estrategia para minimizar los conflictos de uso y ocupación del territorio.
Por ser bienes de uso público, las áreas protegidas cumplen una función educativa y recreativa, no solamente por los paisajes, las culturas y las riquezas biológicas que resguardan, sino por que en ellas, la población puede participar de manera activa en los diferentes programas y proyectos de manejo.
El ecoturismo en las áreas protegidas está dirigido prioritariamente hacia un público específico interesado en la educación y sensibilización ambiental más que en la recreación misma. El posicionamiento de las áreas protegidas entre la opinión pública y los beneficios que estos brindan es reducido, por ello, a través del ecoturismo y su visión educativa se debe convertir a los visitantes en aliados de la conservación y voceros del papel que cumplen las áreas protegidas. Es necesario establecer programas especiales de atención y divulgación: “membresías”, asociaciones de amigos o figuras similares que sirvan como “apoyo político” a la gestión.
Por ser fuente de ingresos para la administración de las áreas del Sistema, el ecoturismo debe incluirse dentro de los diversos circuitos o “paquetes” turísticos que se ofrecen en el país. El turismo convencional que se realiza en muchos de los Parques amerita una estrategia que vincule paulatinamente al público sensible, mediante ofertas especiales, información periódica, descuentos y otras facilidades.
Se pondrá en marcha una estrategia de educación para la conservación ligada al ecoturismo a través de la interpretación ambiental, contenidos educativos en charlas y servicios de guianza, presentaciones, dinámicas de aprendizaje ambiental y mecanismos utilizados en campo como eje central de la promoción.
Se avanza en ejercicios que definan el valor de los bienes y servicios ambientales asociados al ecoturismo, metodologías sencillas como el “costo de viaje” y otras más, pueden dar una idea básica de la disponibilidad a pagar por parte de los usuarios de los Parques y con ello determinar el valor de las tarifas de ingreso y de otros servicios asociados a esta actividad.
El ecoturismo es una oportunidad para conectar áreas protegidas de diversas categorías. La Unidad promoverá el establecimiento de reservas privadas, municipales, regionales y demás categorías con posibilidades de uso público y de sistemas regionales que generen beneficios a las comunidades.
El ecoturismo se implementará como una alternativa sostenible adicional para las comunidades habitantes de las áreas, pero no como la única. Esta actividad estará siempre acompañada de otras posibilidades de uso del territorio, en virtud de los constantes cambios socio – políticos que pueden bloquear los flujos turísticos.
El ecoturismo en áreas de especial importancia biológica y cultural estará directamente relacionado con los objetivos de conservación de cada área en particular, además se desarrollarán ejercicios previos de ordenamiento y consenso del tipo de uso turístico, con miras a que en todos los casos prime el objetivo básico de conservación que llevó a la creación del área.
Todas aquellas actividades que se desarrollen, asociadas al ecoturismo, deben responder a un reglamento interno consensuado y ser objeto de permanente monitoreo de los posibles impactos ambientales y culturales que se estén detectando. El ejercicio de planificación del uso público al interior de un área protegida será un instrumento dinámico que puede ser constantemente evaluado mediante procedimientos técnicos, por lo que se desarrollarán indicadores ambientales y culturales, de fácil medición y efectivos que sustenten la necesidad de tomar una medida administrativa.
En áreas del SNAP-RD donde existan territorios habitados por comunidades ancestrales, el uso público podrá realizarse solamente si está de por medio la voluntad de cada comunidad de compartir su territorio o una parte de él y de las ventajas que el ecoturismo puede reportarle a manera de reconocimiento popular, recursos económicos y garantía de un mínimo impacto sobre dichas comunidades.
La publicidad o divulgación de los servicios que brindan las áreas del SNAP-RD debe obedecer a una estrategia planificada que incluya las realidades de cada área y los públicos objetivo. La oferta de cada área obliga a que se realicen estudios de mercado que satisfagan la demanda de servicios especializados. Es importante que en cada área diversifique la oferta ecoturística, avanzando en la implementación de posibilidades en demanda como los deportes de aventura y la observación especializada de fauna. Estos servicios debidamente ordenados y prestados por terceros son una excelente fuente de ingresos.
De acuerdo con el área se analizará la posibilidad de montar ecotiendas que, además de generar recursos adicionales para la administración de las áreas, brinden la posibilidad a las comunidades locales de ofrecer sus productos. La elaboración de dichos productos mediante procesos sostenibles, permitirá obtener una “certificación” especial para generar una nueva cultura de oferta y demanda de productos elaborados con sellos de calidad, que aumentarían el valor de los mismos.
Los servicios que se prestan en las áreas del Sistema se entregarán en concesión, bajo términos de referencia adecuados que permitan garantizar un servicio de calidad y responder a las políticas de la Unidad en el tema de uso público.
De acuerdo con el Plan de Manejo de cada área y las necesidades de infraestructura, se desarrollarán construcciones y adecuaciones para el ecoturismo. Estas adecuaciones se regirán por la legislación vigente, estudios de impacto ambiental o diagnostico ambiental de alternativas y el subsecuente plan de manejo.
3.6.6 Sostenibilidad financiera
El fortalecimiento y la consolidación del SNAP-RD en la coyuntura actual del país, exige la utilización de los bienes y servicios ambientales que ofrecen las áreas como una oportunidad para buscar la autosostenibilidad financiera. En este sentido, caracterizar esos valores ambientales apoyaría la financiación de los gastos que demandan las áreas.
Un primer paso para caracterizar la oferta ambiental de las áreas, es asignar valor económico total a los recursos (Ver tabla 1) de acuerdo con el uso de bienes y servicios ambientales que haga la sociedad. Esto permite identificar cuales podrían ser las oportunidades financieras que tiene un área natural protegida de acuerdo con la oferta ambiental que genera.
Tabla 1: Valor económico total de las áreas protegidas
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VALOR
DE USO
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VALOR
DE NO USO
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DIRECTO
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INDIRECTO
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VALOR
OPCION
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VALOR
LLEGADO
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VALOR
DE EXISTENCIA
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Recreación
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Servicios
ecosistémicos
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Información
futura
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Valores de uso y
no uso para legar
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Biodiversidad
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