Monografias | Alternativas al nuevo bancoAlternativas al nuevo bancoResumen: Es probable que un Fondo de Transformación ampliado, combinado con otros mecanismos de intervención indirecta (SGR, subsidio de tasas, etc.), sean una mejor opción que el banco que hoy está planteando el gobierno. Desde que el gobernador Julio Cobos lanzó
la iniciativa, ríos de tinta vienen corriendo con reflexiones sobre el nuevo
banco: si mixto o 100% estatal, si gerenciamiento público o privado, si nuestra
deficitaria historia bancaria no invalida la idea, etc. Y está bien que se arme
tanto revuelo, los mencionados son todos tópicos que necesitan de un amplio
debate para no caer en errores del pasado. A mi entender, lo primero que se debe tener en claro es si existe o no la
necesidad de intervención estatal en el mercado financiero. La evidencia
empírica muestra que en la mayoría de los países del mundo el Estado tiene
cierta ingerencia en el direccionamiento del crédito (en especial en lo que es
financiamiento a empresas) por un hecho que es aceptado por buena parte de los
economistas: el mercado financiero presenta “fallas de mercado” que hacen
necesaria la intervención pública para corregirlas, dando lugar a lo que en
muchos países se llama “banca de fomento” o más abarcativamente “banca de
desarrollo”. Es decir, como está relativamente aceptado que el mercado
financiero -abastecido íntegramente por bancos privados- tiene “fallos” en su
tarea (ineficiencias), o lo que es lo mismo, no alcanza un desempeño óptimo en
cuánto a calidad y cantidad de financiamiento disponible para las empresas
privadas, dicha situación obliga al Estado a intervenir en forma correctora.
Dicho de otra forma, si la “mano invisible” que describía Adam Smith (el llamado
padre de la economía) no funciona adecuadamente para el sector financiero, el
Estado debe intervenir para optimizar la situación. Fallos del mercado financiero privado De la mano, entre otros, del premio nobel Stiglitz, la teoría económica hoy
demuestra que una de las principales fallas del mercado financiero privado está
relacionada con problemas de asimetrías de información entre varios de sus
actores, en especial entre los bancos y las empresas (e individuos) que
necesitan tomar créditos. Stiglitz sostiene que los banqueros privados, a causa
de los elevados costos de transacción que ello implica, no cuantifican
adecuadamente los riesgos de todos los tomadores potenciales de crédito, lo que
se traduce en: § préstamos disponibles a plazos más cortos que los necesarios para cubrir el
período normal de recuperación de la inversión (PRI) de muchos proyectos
privados rentables (y ni que hablar públicos), Otras fallas de este mercado, según el nóbel Stiglitz, consistirían en que: § ciertas regiones de menor desarrollo pueden ser discriminadas por la banca,
en la medida en que las oficinas allí situadas no tienen la capacidad de generar
los volúmenes de depósitos o de créditos que garantice la rentabilidad exigida a
cada unidad de negocios, Es por éstas y otras fallas no mencionadas que, en opinión de muchos
economistas, se hace necesaria la intervención correctora del Estado en el
mercado financiero, aunque no haya mucho consenso sobre la mejor manera de
intervenir para corregir dichos fallos, esa es quizás la principal causa por la
que se ha armado semejante debate en Mendoza. Dicho en otras palabras, si bien
existen cuantiosos fallos de mercado que justifican la intervención correctora
del Estado, NO NECESARIAMENTE ESTÁ JUSTIFICADO HACERLO CREANDO BANCOS ESTATALES.
Es más, generalmente la teoría económica recomienda que el Estado intervenga más
bien en forma indirecta (o en todo caso de forma directa pero sectorialmente
acotada), vía: § subsidios de tasa estatales en créditos de bancos privados para sectores
específicos, entre otros mecanismos que permiten al sector público influir en el
direccionamiento del crédito disponible sin necesidad de abrir entidades
bancarias propias, que generalmente se politizan y mal asignan los recursos. A
esta alternativa de intervención más bien indirecta la voy a llamar ALTERNATIVA
1º y hoy el gobierno de Mendoza estaría en condiciones de instrumentarla
perfectamente, en forma parcial o total. Alternativa 2º : ¿por qué no ampliar el capital del Fondo de
Transformación antes que crear un nuevo banco? Si la del Fondo es una operatoria que está andando decentemente, quizás un
poco lenta para aprobar los créditos y -para algunos colegas- sin una estrategia
sectorial clara de fomento, pero en opinión de muchos ordenadamente
administrada, con poca politización, y bajos índices de morosidad e
incobrabilidad, por qué no hacerla crecer, fondeando a dicho organismo a través
del mercado de capitales, o bien a través del presupuesto provincial. Quizás el
gobierno haya descartado ya esta alternativa porque está interesado en sacar
provecho del negocio de ser agente financiero del Estado -hoy a través del Fondo
no puede hacerlo-, negocio lucrativo para la banca privada pero innecesario para
con el objetivo que persigue un banco de fomento. Esta alternativa 2 (ampliar el Fondo Transformación) sería más interesante
aún si se implementara en forma combinada con la alternativa 1 (intervención
indirecta o sectorial directa), con el rol para el Ministerio de Economía de
definir la estrategia crediticia, es decir los sectores que más necesitan ser
financiados en pos del desarrollo diversificado de Mendoza. Alternativa 3º: si políticamente ya está decidido no ampliar el Fondo
Transformación, quizás, en vez de un banco comercial como el planteado hoy por
el gobierno, serían preferibles otro tipo de operatorias bancarias Si el nuevo banco estatal o mixto que hoy tiene en mente el gobierno planea
ofrecer créditos a las empresas a plazos superiores a los 4 años (por ejemplo
para inversión en activos fijos) a partir de un fondeo basado en depósitos que
hoy se concentran en plazos inferiores al año, de entrada va mal rumbeado.
Ahora, si tiene pensado incurrir en el mecanismo de securitización de carteras
activas para fondearse en el mercado de capitales la cosa cambia un poco, se
convierte en una alternativa un poco más interesante, ya que se podría prestar a
plazos mayores. Pero esta alternativa de banca minorista con securitización
conduce a otra quizás mejor: por qué no pensar en un banco estatal concentrado
en el financiamiento a empresas que no se fondee principalmente vía depósitos
bancarios (como son los bancos comerciales tradicionales), sino que lo haga
principalmente vía aportes propios o emisión de títulos de deuda en la bolsa
(bancos mayoristas), operatoria que sería menos costosa que la tradicional ya
que no implicaría mantener una estructura administrativo-comercial para captar
depósitos. Esta última alternativa permitiría prestar a tasas más bajas que los bancos
comerciales tradicionales, ya que disminuirían los costos de intermediación del
nuevo banco al financiarse directamente en la bolsa o vía aportes propios
(recordemos que para los bancos comerciales tradicionales el hecho de mantener
obligadamente encajes sobre depósitos y además mantener toda una estructura
administrativo-comercial para captar depósitos implica mayores costos por
intermediación y por lo tanto mayores tasas de interés activas). Llegados a este punto debemos también aclarar que tanto esta alternativa 3
como la anterior (Fondo Transformación ampliado), al ser gerenciadas por el
Estado, corren los riesgos de politizarse y asignar mal los recursos, como
muestra la historia en Argentina y en buena parte del mundo. En cambio con la
alternativa 1, al ser instrumentos más indirectos, dicho riesgo se acota. Alternativa 4º: un banco comercial tradicional, estatal o mixto, que
sería lo que propone el gobierno hoy. En resumen, a priori parecería que el gobierno cuenta con 3 alternativas
mejores a la que tiene hoy en mente, que ocuparía un 4º lugar desde el punto de
vista de las recomendaciones de la teoría económica. El ranking sería: 1º: mecanismos de intervención más bien indirectos o acotados sectorialmente
(subsidio de tasas, SGR, participación estatal en fondos de capital riesgo
privados, fideicomisos estatales sectoriales, etc.), Conclusión Celebro el debate generado sobre la necesidad de ampliar el rol del Estado
mendocino como direccionador del crédito de la economía, es un tema en el que
muchos economistas estamos de acuerdo, la banca privada por si misma no genera
la mano invisible óptima para el financiamiento de negocios e individuos, se
necesita sí o sí del Estado. Pero lo que me parece se debería hacer también es
estudiar un poco más alternativas adicionales al nuevo banco que hoy se propone,
es decir un banco comercial tradicional (depósitos y créditos). A lo mejor se
llega a la conclusión de que hay alternativas mejores (por ejemplo un Fondo
Transformación ampliado combinado con mecanismos indirectos tipo subsidios de
tasa, SGR, etc.). Autor: Sebastián Laza Publicación enviada por Sebastián Laza Contactar mailto:seblaza@hotmail.com Código ISPN de la Publicación EEVyypFZkyJfGBIKog Publicado Saturday 26 de August de 2006 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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