|
| |
Ética y Bioética en la Escuela de Medicina Cubana
Resumen: A través de los 49 años de Revolución la salud pública cubana ha logrado éxitos muy connotados como pocos países en el mundo, gracias a una voluntad política muy arraigada en el propio proceso.
Publicación enviada por Dra. Guadalupe Alvarez Bustamante y Dr. Nelson Melgarejo López
Introducción
A través de los 49 años de Revolución
la salud pública cubana ha logrado éxitos muy connotados como pocos países en
el mundo, gracias a una voluntad política muy arraigada en el propio proceso.
Hechos muy relevantes como la creación de un sistema único de salud, cobertura
de los servicios de atención médica, formación de recursos humanos, equidad
para toda la población, gratuidad de la atención médica, así como resultados
extraordinarios en los indicadores generales como es el caso de la disminución
de la mortalidad infantil y materna, aumento de la esperanza de vida y la
extensión de la atención primaria, logros que sin lugar a dudas han
contribuido a mejorar la calidad de vida del pueblo cubano, y que han sido
motivo de reconocimiento internacional por la eficacia y eficiencia del sistema
A tal extremo se ha logrado la eficacia y eficiencia del sistema que a pesar de
la crisis económica que desde principios de los años 90 del pasado siglo limitó
el flujo de recursos hacia el sector, los indicadores de salud han continuado
mejorando hasta la fecha sin que las limitaciones financieras cambiaran la política
de protección sistemática a la salud de la población.(1)
Es cierto que hay una brecha entre los grandes logros de la salud pública
cubana y la acción del personal profesional, técnico y auxiliar que labora en
los servicios de salud. Resulta relativamente fácil identificar esas fallas,
pero de eso se trata, de profundizar en sus causas, en fijar la magnitud de los
problemas, en buscar las mejores soluciones, y sobre todo de hacer conscientes a
todo el personal de la salud de cuáles son dichos problemas y cómo
enfrentarlos.
En esa excelencia no lograda en la atención médica se puede mencionar como
negativos la pobre relación médico-paciente, la no aplicación del método clínico,
la información inadecuada a pacientes y familiares, el uso exagerado de los
complementarios, cometer indiscreciones, violaciones del respeto al pudor y
violaciones de la educación formal y de la disciplina, con una pobre actitud crítica
y autocrítica. Precisamente esas deficiencias subjetivas plantean un reto para
la acción.
Partiendo de posiciones ideológicas idealistas y materialistas la ética médica
actual se debate en el mundo entre una ética impositiva característica de la
moral burguesa y una ética de principios propia de la moral socialista. La
justicia social y la ética revolucionaria caracterizan e identifican la vida
espiritual cubana, con valores universales en una conciencia moral por encima de
cualquier circunstancia, dados por una integridad humana, por una autoestima y
por una dignidad a la altura de una revolución verdadera.
Objetivos:
1. Analizar los aspectos éticos y bioéticos
relacionados con la escuela de medicina cubana.
2. Valorar la importancia del cumplimiento de los principios de la bioética por
el profesor en el actual proceso docente educativo..
Desarrollo
Antecedentes de la enseñanza de la ética
médica en Cuba
En la historia de la educación médica en Cuba, en más de dos siglos y medio,
no se reconoce el estudio sistemático de la enseñanza de la ética médica y
la deontología hasta el curso académico 1978-79 en el que aparece por primera
vez dicha disciplina en el currículo de estudios. En todo caso, en los planes
de estudio anteriores al curso mencionado se encuentra asociada en algunas temáticas
a la medicina legal.
En ese plan de estudios la asignatura toma el nombre de Ética y Deontología Médica,
que se ubica en el segundo año de la carreras de medicina y estomatología y
ocupa la dirección de la disciplina el Dr. Daniel Alonso Menéndez, prestigiosa
personalidad de la medicina cubana, a cuya memoria está dedicado este simposio,
y que sin tener una experiencia pedagógica en la educación de pregrado,
-aunque sí fue un maestro de la vida y de la práctica médica- supo enfrentar
la responsabilidad que le asignaron, y de forma dramática morir en su estrado
de profesor al impartir la primera clase del curso. A él debemos, además, el
texto básico confeccionado al efecto con un grupo de profesores.
Como una introducción obligada en el texto básico provisional, aparece en su
presentación la siguiente proyección: "Su propósito esencial -de la
disciplina- es contribuir a que los futuros médicos generales dominen las
posiciones de principios de la ética marxista-leninista, como ciencia de la
moral y la deontología médica como teoría y práctica de los deberes morales
del médico en la sociedad socialista".(2 )
Debemos pensar, que aunque no existiera anteriormente la enseñanza oficial
-dentro del currículo- de la ética médica, efectivamente había una transmisión
muy ponderable de los principios de la ética ligados, naturalmente, a los
intereses de la clase dominante y de la profesión médica. El papel de la ética
en la profesión médica está implícito en cada momento histórico, como también
lo ha sido después del triunfo revolucionario de1959, respondiendo en este caso
a los propios intereses de la Revolución y al desarrollo hacia un sistema
socialista, sustituyendo la moral individualista por la colectiva, basada en las
relaciones y modo de producción que corresponden a esta sociedad.
El plan de estudios que se implantó en el curso 1985-86 tuvo por objetivo
perfeccionar la formación de los egresados en la especialidad de medicina,
valorando las condiciones económico-sociales existentes en el país, las de la
organización de salud y los planes perspectivos de desarrollo en esta rama en
función de elevar los niveles de salud del pueblo y la ayuda a otros pueblos
del mundo en el campo de la medicina.
Este plan definió el modelo del especialista a egresar, el lugar donde ejercería
su actividad profesional como graduado, es decir, los cargos y funciones que
desempeñaría en la atención primaria (Ilizástegui Dupuy F. La educación médica
superior y las necesidades de salud de la población. Conferencia II Seminario
Internacional de Atención Primaria de la Salud, La Habana, 1988).
En el curso 1985-86 las materias de ética médica se implantaron en el primer año
y en el sexto año (internado), con planes de transición en tercero, cuarto y
quinto cursos, de manera que la implantación total fue en el curso 1990-91.
Actualmente esta enseñanza ha quedado reducida al décimo semestre (5to. año)
incorporada a la asignatura medicina legal y, con una duración de dieciocho
semanas lectivas, y de 32 h de duración sólo ocho corresponden a ética médica.
En total, la asignatura consta de doce temas, de los cuales uno es el de ética
médica, aunque muchos de los temas de medicina legal están relacionados con
esta disciplina. Un análisis del programa analítico de la asignatura induce a
concluir que la materia de ética médica es insuficiente en temas y tiempo,
independientemente que esté implícita en todo el contexto académico.(3 )
Entre las ideas rectoras del nuevo plan de estudios se estableció que la ética
médica no se aprende mediante cursos formales de carácter curricular, sino que
su enseñanza y aprendizaje debe resultar de la actividad médica de los
profesores de todas las asignaturas del currículo mediante su ejemplo y de otro
personal de atención de salud en sus actividades docentes y de servicio, del análisis
de las situaciones y problemas éticos que se presentan en los servicios de
salud, en los pases de visita, discusiones de casos, valoración de exámenes
complementarios, cierre de historias clínicas, discusiones de piezas frescas y
autopsias clínicas. En pocas palabras, se puede afirmar que el rol de todos los
profesores está en desarrollar y consolidar a los futuros trabajadores de la
salud en los valores protagónicos de la praxis de la medicina.
El programa director de la medicina general integral para el médico general básico,
también ofrece orientaciones para la formación ética del profesional médico
como son: la disposición al trabajo médico sin reparos, con un espíritu
especial de sacrificio para cumplir a cabalidad sus obligaciones con la salud
del pueblo e incorporar a plenitud en los estudiantes los principios de la ética
médica socialista, mediante el ejemplo diario que en tal sentido les brindan en
cada una de las instancias de trabajo a todo lo largo de la carrera. De hecho,
la ética médica se convirtió en un contenido virtual del plan de estudio -currículo
oculto-, pero su abandono y alejamiento en relación con las verdaderas
necesidades de conocimientos del aprendizaje de los futuros médicos es una
realidad (Roberto Douglas Pedroso, comunicación personal,1996).
Tendencia actual en la enseñanza
de la ética médica en el mundo
En el mundo de hoy existen diversas
corrientes éticas que pretenden ejercer una influencia definitiva en la formación
de los profesionales de la salud a través de los currículos de estudio de
pregrado y de posgrado. Esto se observa en una gran cantidad de artículos
publicados donde se expresa no solamente la preocupación sino también los
variados métodos y los diferentes tipos de organización que se proponen para
la enseñanza de la ética médica. En una buena proporción de estos diseños,
sobre todo en los centros norteamericanos, se observa la corriente de la bioética
con el objetivo marcado de convertirse en "la filosofía de la salud"
del momento actual bajo los designios del "neoliberalismo" y la
"globalización". Es evidente que cada sociedad adopta una ética de
acuerdo a los intereses de la clase dominante, a la que responde por las
relaciones materiales existentes, que constituyen la base del desarrollo social,
independientemente del currículo de estudios, pero que siempre ayuda a perfilar
conductas conforme a la propia ideología. A cada régimen social corresponde
una ética médica subordinada a los intereses de la clase dominante y muy
influida desde el medioevo por la moral religiosa a través de las enseñanzas
doctrinarias que tratan dar razón de lo religioso. La teología enmarca una
visión de la ética hasta la actualidad y aunque sólo es válida para una
parte de la población del mundo ejerce socialmente, de hecho, una fuerza moral
trascendente.
Diego Gracia Guillén, destacado etólogo español, afirma que el buen médico
ha de tener unos hábitos y actitudes positivas, es decir, que ha de ser un médico
virtuoso. Señala que ha de tener conocimientos, lo más fácil de transmitir
por más que sea imprescindible, y debe poseer unas ciertas habilidades, más
difíciles de enseñar que los mismos conocimientos. Pero, en el nivel más
profundo, además de conocimientos y habilidades, el médico debe tener unas
ciertas actitudes, unas cualidades de carácter y un sistema de valores, el más
difícil de transmitir y educar. Subraya que lo que ahora se necesita son
procedimientos claros y operativos que permitan el análisis metódico y
racional de esos problemas y faciliten su solución, si ello es posible. Este es
el objetivo de los llamados procedimientos de decisión en ética clínica,
buscando con ello que "pueda servir para la mejora de la asistencia
sanitaria, y para la definitiva instauración de la bioética clínica en
Cuba". Gracia hace énfasis en los métodos de la bioética cuando señala
que la historia clínica es un excelente procedimiento de análisis y resolución
de los problemas clínicos, -y no le falta razón- de modo que pueda servir
también para el análisis y la resolución de los problemas morales que
presentan o plantea los pacientes (11 )
Enfoque y fundamento de la ética médica
en Cuba
El triunfo del primero de enero de 1959
produjo también muchos cambios favorables para un acercamiento cada vez más a
una ética revolucionaria, y en particular a una ética médica diferente a la
de las etapas anteriores, aunque haya podido tomar de estas los aspectos más
positivos. El proceso revolucionario determinó profundas transformaciones en el
cuadro de salud, gracias a una política nacional de salud dentro del marco
general de la política de desarrollo integral de la nación. Tal fue el
impulso, que se puede afirmar que ya en 1960 se había cumplido el programa del
Moncada. Por su relevancia histórica se debe mencionar el hecho de que la Ley
959 de 1961, que dio su nombre al actual Ministerio de Salud Pública y postuló
en su artículo primero: "El Ministerio de Salud Pública es el encargado
del estudio de los problemas de la salud del pueblo y de planificar y ejecutar
las acciones de fomento, protección y recuperación de la salud". Es
decir, la salud no es sólo un derecho del pueblo, sino un deber del Estado.
La existencia de una política para el sector y el desarrollo de la planificación
hicieron posible la integración de un sistema nacional de salud (SNS) que ha
probado su eficacia y logrado una elevación importante del nivel de salud de la
población.
La necesidad urgente de reconstruir cuidadosamente la ética médica con la
finalidad de abordar los nuevos dilemas y conflictos que la tecnología médica
y las políticas de salud en evolución introducen en la función del médico y
en la gestión de salud se hace impostergable en este momento histórico con
nuevos enfoques y estructuras, pero dentro del marco teórico del
marxismo-leninismo, para enfrentar estos acuciantes problemas, que no son
tributarios exclusivamente de las teorías burguesas y la llamada cultura
posmoderna, sino también, y con mayores razones en la sociedad socialista donde
se pone fin a las contradicciones antagónicas entre los valores científicos y
morales, sin perder los principios humanísticos.
En el transcurso de los años la organización del SNS se ha ido transformando,
primero con la medicina en la comunidad, después con el perfeccionamiento de la
atención primaria de salud y en los últimos años con la formación del médico
de familia. Más recientemente, con la Batalla de Ideas sobrevino un proceso de
restauración y desarrollo tecnológico en las unidades de la organización,
hospitales y policlínicos, especialmente en todos los policlínicos, institución
básica del sistema, con mayor grado de participación intersectorial y
comunitaria, para mejorar de forma sostenida y sostenible la calidad de los
servicios con ética, humanismo y solidaridad, al mismo tiempo que cobra la
mayor importancia el fortalecimiento del capital humano en el sector de la
salud.
En esta misma etapa se originó una nueva concepción en la enseñanza superior
al llevar la universidad a los municipios. Se trata de una nueva forma de
enfrentar la educación de más de medio millón de estudiantes universitarios
mediante la universalización de la enseñanza superior. En esta nueva concepción
la educación médica y en general las ciencias de la salud adquieren una nueva
dimensión donde el policlínico se erige como el centro de la enseñanza en 169
sedes universitarias municipales y la utilización de más de 1 352 unidades de
salud de distintos tipos, como señaló el Comandante en Jefe en el discurso
pronunciado en el acto por el aniversario 60 de su ingreso a la universidad
efectuado el 17 de noviembre de 2005 en la Aula Magna de la Universidad de La
Habana. En esta nueva visión, los estudiantes de pregrado adquieren su formación
desde los primeros años en el propio policlínico integrados al equipo de salud
con una concepción más objetiva de la educación.
En las condiciones actuales se aprecia un nuevo espacio de la ética médica con
un alcance diferente. Se trata de la ética del equipo de salud en su conjunto,
donde si es cierto que el médico es el líder, todos tienen una responsabilidad
ante la organización de salud, ante la sociedad y sobre todo ante el paciente,
los familiares y la comunidad, y como dijera Fidel: Sólo una sociedad
socialista puede educar en los mejores principios de la justicia, de la
solidaridad, del amor a los demás, de la lucha por el ser humano.(12 )
La conceptualización actual de la ética médica cubana adquiere un enfoque
integral y totalizador porque en su esencia responde a los antecedentes históricos,
a su fundamentación teórica y al sistema socialista. El enfoque es integral
por el estudio sistémico de su objeto que le permite analizar factores,
principios, surgimiento y desarrollo de la organización social de la salud en
su diversidad: asistencial, docente, investigativa y de participación popular.
Asimismo, el enfoque es totalizador porque abarca esa diversidad como resultado
de la formación socioeconómica vigente, de la valoración de los conocimientos
científicos y los avances tecnológicos, de las condiciones materiales de su
existencia y del significado de la gestión de salud en la conciencia social,
bajo sus formas de ética general y ética médica, y formula los problemas y
principios enfrentando las teorías burguesas y diversionistas sobre el papel de
la organización socialista en su contribución al bienestar de todo el pueblo.
Bases de la educación de la ética
en los servicios de salud
La educación médica en la época actual
se encuentra en continuas transformaciones de acuerdo con los cambios que a gran
velocidad se producen en problemas concernientes a los conocimientos científicos,
a las tecnologías de punta, a las políticas de salud, a la alteración del
ecosistema y a los problemas que actúan en relación con la regulación de la
vida y de la muerte. En la actualidad la educación médica no puede basarse
solamente en la transmisión de información, el centro de la enseñanza cambia
de contenidos a procesos, con la adquisición de actitudes científicas y
sensoperceptivas, la incorporación de medios de expresión y la asimilación de
métodos y herramientas de trabajo. En esta época se hace innegable que no se
puede confiar en una preparación básica suficiente en los estudios de pregrado
que garantice la competencia profesional para toda la vida. Cada vez más el límite
entre los estudios de pregrado y posgrado tiende a ser más impreciso, razón
por la cual el médico deberá estudiar, actualizar y perfeccionar conocimientos
y destrezas de manera continuada y permanente aprovechando, como es obvio, el
desarrollo actual de las telecomunicaciones y la informática. Si la forma de
prestación de servicios de salud ha cambiado radicalmente durante las últimas
décadas, también el proceso de formación de recursos humanos de la salud
requiere con urgencia de cambios fundamentales en nuevos modelos de enseñanza-aprendizaje.
La educación en valores es un proceso continuo que comienza con la atención y
educación del niño en la familia y se extiende hasta la universidad, a la
educación posgraduada, y llega a su actuación profesional durante toda la
vida. En la toma de decisiones frente a los dilemas éticos es preciso contar
con una teoría basada en principios, modelos y valores que proporcionen una
metodología sobre la cual el profesional de la salud pueda regular su actuación.
Para el profesional de la salud no sólo es importante recibir una educación
rica en valores que coadyuve al fortalecimiento de su formación humanística,
sino también comprender en su totalidad el proceso de la valoración que
subyace en la relación profesional de la salud-paciente.(13 )
Lo más importante y destacable de esta enseñanza está en su contribución a
lograr el objetivo de formar médicos y trabajadores de la salud con las
transformaciones profundas que requiere una sociedad nueva con problemas económicos
y dificultades de todo tipo, pero que aspira a la formación de un hombre nuevo
con las exigencias del mundo actual. Es por ello que el cambio debe ser de
esencia y no de forma a través del proceso docente-educativo acorde a la
ideología imperante en Cuba. El enfoque de una medicina socialista con una
concepción colectivista y bio-psicosocial determina un marco conceptual bien
definido que orienta la formación profesional del equipo de salud.
La enseñanza de la ética médica está plenamente identificada con el proceso
docente-educativo y formativo de la personalidad de los trabajadores de la salud
donde no procede un simple entrenamiento de conocimientos y habilidades.(14). La
ética médica obligadamente forma parte inseparable del trabajo médico y no
solamente en ciertas condiciones especiales o excepcionales. En algunos
ambientes académicos prevalece una actitud totalizadora en un sentido de
acaparamiento, porque así se privilegian los contenidos curriculares de hechos
positivos, al mismo tiempo que se marginan los humanísticos y éticos, que no
pueden sujetarse a dichos postulados.
El auge de la ética utilitarista, predominante en la filosofía académica de
Estados Unidos y que resalta la importancia de la productividad sobre otros
valores, es cuestionada desde disímiles puntos de vista. En Cuba la justicia
social y la ética revolucionaria caracterizan e identifican la vida espiritual,
con valores universales en una conciencia moral por encima de cualquier
circunstancia, dados por una integridad humana, por una autoestima y por una
dignidad a la altura de una revolución verdadera.
Está claro que la salud sirve de base para lograr la armonía en las relaciones
del hombre con la naturaleza y la sociedad, creando las condiciones para la
libertad de revelación de las posibilidades biológicas y sociales. Sin
embargo, los filósofos y sociólogos burgueses reducen la libertad del hombre a
la libertad de elegir entre diversas situaciones de la vida, se declara como una
propiedad eterna de la naturaleza humana sin contenido social ni de clase. Es
sabido que en el estado de salud de la población influyen diferentes factores
de la vida social y para llegar a comprender la complejidad de estos fenómenos
sociales y destacar en ellos las determinantes es necesario conocer la
estructura de la sociedad como un organismo social íntegro que se subordina a
las leyes naturales históricas del funcionamiento y del desarrollo. Por lo
tanto, la base del desarrollo de la sociedad y de la formación del hombre es el
modo de producción y del carácter del modo de producción depende en gran
medida la salud de la población. El socialismo ofrece la oportunidad para una
interrelación entre el poder estatal, el pueblo y la ciencia médica en la
lucha por la salud de toda la población, con la base económica de las
relaciones de producción socialistas.
La ciencia moderna se desarrolla en sociedades que tienen diferentes estructuras
económicas, políticas e ideológicas. Si en el socialismo no existen
contradicciones entre la ciencia y la moral, no se pone de manifiesto el
problema de si es más importante el progreso acelerado de la ciencia o el
desarrollo de la moral; mientras que en el capitalismo el desarrollo de la
ciencia es innegable, las contradicciones sociales originan dificultades
adicionales en la vida de los trabajadores y el crecimiento de las fuerzas
destructivas. Los intereses del progreso exigen, en el capitalismo, una nueva
moral y una nueva comprensión del deber social por parte de todos quienes
desarrollan la ciencia y ponen en práctica sus logros.(15)
Ciertamente, los avances de la ciencia han modificado en el mundo capitalista
los sistemas de valores, que desde tiempos inmemoriales sirvieron de apoyo a las
sociedades humanas, transformándolas en tecnología y poder. Uno de los
instrumentos de poder económico y político del mundo de hoy deriva de la
superioridad científica y tecnológica de los países de altos ingresos. Sin
embargo, muchos dilemas éticos existen en esta época como consecuencia de
estos avances de la ciencia y la tecnología, como son los derivados de la física
nuclear, de la microbiología, de la biología molecular, de la ingeniería genética
y de la investigación biomédica, por mencionar algunos de los más
importantes. Es decir, existe la necesidad de fundamentar no sólo nuevos
valores que regulen los poderes de la ciencia y la tecnología, sino también
que enfrenten las relaciones médico-paciente y médico-aparato-paciente, así
como problemas de orden social, de políticas de salud, del entorno natural e
inclusive de la etiqueta profesional. La lucha para defender la obra de la
Revolución, así como los principios y valores socialistas, está enmarcada en
las ideas políticas y el acervo de una ética revolucionaria. De hecho, estas
bases ideológicas, constituyen la fuente de donde se nutre la ética médica
cubana.
Estrategia de la educación en los
servicios de salud
De acuerdo con el establecimiento de un
espacio docente para la enseñanza y el aprendizaje de la ética médica en las
carreras de ciencias de la salud, es aconsejable establecer una estrategia con
el objetivo de impartir las actividades relacionadas con la ética médica,
entrenar y mantener actualizados a los docentes, seleccionar la bibliografía de
consulta, supervisar y orientar las actividades docentes, controlar los métodos
evaluativos; y además, organizar cursos electivos para el pregrado y posgrado,
seminarios, talleres, maestrías y cualquier otra actividad relacionada con la
ética médica.
La vigencia y necesidad de valorar la dimensión ética en la práctica
profesional en el campo de la salud sería un paso obligado para dejar sentado
un movimiento para una ofensiva por la excelencia, entendida como el grado
eminente de perfección en el trabajo médico para lograr un alto nivel de salud
y la mayor satisfacción de toda la población. El énfasis de este proceso
tiene como eje fundamental la personalidad profesional, acorde con las características
de la sociedad y con la vinculación armónica del estudio y el trabajo. La
sociedad cubana demanda con más fuerza cada día la formación de un
profesional con calidad que se traduce en una formación de conocimientos y
habilidades desarrolladas a través del currículo y también la formación de
intereses y valores que regulen su actuación profesional. Formar un profesional
comprometido con preservar, mejorar y restablecer la salud del ser humano
atendiendo a la cultura y sistema de valores del paciente, la familia y la
comunidad, además de una sólida formación científica.
El respeto, la honestidad y la dedicación al trabajo profesional enmarca la
conducta diaria del cumplimiento de las reglas de convivencia social en las que
se expresan el respeto a la profesión, a los pacientes, al resto de los
profesionales de la salud y a sí mismo como persona. Conlleva un espíritu de
sacrificio y relaciones interpersonales con gran profesionalidad y honestidad.
La dedicación al paciente tiene que ser ilimitada con la profundidad necesaria
en cada caso, exento de todo interés mezquino o mercantilista. El médico debe
ser ejemplo de una constante atención a su capacitación y superación
profesional, y al mismo tiempo prestar ayuda a la capacitación y superación de
sus colegas y los otros miembros de equipo de salud donde trabaja.
La valoración de la calidad se expresa a través
de la práctica diaria en el servicio que se presta a la población y que debe
caracterizar al profesional por una formación académica de alto nivel.
Lamentablemente en esa práctica diaria aún se observa con frecuencia una gran
superficialidad y ligereza en la atención médica. El ejercicio médico a través
del ensayo y error debe ceder el espacio a la toma de decisiones basadas
fundamentalmente en evidencias científicas. Nuevos conceptos y modalidades
deben aplicarse en la práctica médica en este siglo XXI e incluir los modelos
de gestión, las bases de datos para poder valorar resultados objetivos de estándares
de la atención a los pacientes, cambios en la relación médico-paciente con un
papel más activo y participativo del paciente y menos paternalista por parte
del médico, y por supuesto, la aplicación de una técnica médica de avanzada.
La obligación de la garantía del cumplimiento de los servicios del SNS en
todos los niveles de atención médica, es responsabilidad del personal de la
salud y de las estructuras administrativas correspondientes, tanto en el orden
individual como organizativo, imprescindible para el logro de resultados. Poseer
y aplicar las competencias y experiencias requeridas para garantizar la calidad
técnica y humana son los signos más sobresalientes de la profesionalidad del
personal de la salud.
Es muy común en la práctica clínica la existencia de variaciones
significativas en los patrones de la atención médica. Estas variaciones se dan
frecuentemente entre países, escuelas médicas, servicios hospitalarios,
diferentes especialidades, e incluso entre los especialistas de un mismo
servicio, y es más, el mismo médico ante diferentes pacientes o situaciones.
Una solución a estos problemas es el establecimiento e implementación de
protocolos de actuación asistencial. Estos protocolos deben establecer los
objetivos asistenciales que se persiguen, en términos de la mejoría en la
calidad de la atención, resultados del tratamiento y reducción de los costos.
El impacto que estos protocolos suelen engendrar puede demostrarse al evaluar su
eficacia, eficiencia y efectividad.
Uno de los problemas más acuciantes es la crisis existente en la aplicación
del método clínico, lo que contribuye a una práctica de la medicina más
superficial y a aumentar la posibilidad de los errores diagnósticos.
Indudablemente el progreso de la tecnología médica y su aplicación no
controlada racionalmente puede llegar a destruir la esencia humana de la
medicina. En esta era de progresos tecnológicos a gran escala se observa una
sobrevaloración de la propia función de la tecnología, al mismo tiempo que
provoca un menosprecio del interrogatorio y el examen físico, lo que lleva
inevitablemente a un deterioro de la relación médico-paciente. Por tanto, el médico
tendrá que dedicar tiempo, capacidad de observación, juicio clínico,
creatividad, capacidad para analizar situaciones nuevas, prudencia y rigor científico.
La experiencia clínica ofrece razones a que se reconozca que en la vida hay
muchas desviaciones de los esquemas estudiados, por lo que se hace indispensable
la utilización de un método científico con aplicación al estudio de los
enfermos que permita concluir el proceso diagnóstico y terapéutico
acertadamente. El dominio del método clínico es indispensable para la solución
de los problemas del enfermo, y está condicionado, en mayor o menor grado, por
el objeto de la investigación y de la ética médica, sus particularidades y
las condiciones de trabajo.
Uno de los objetivos de la ética médica aplicada en Cuba se refiere a la
necesidad de borrar el clásico estatus social del médico con el dominio de un
saber de enorme trascendencia para la vida y el bienestar de la población,
impregnado por su habilidad por preservar su propio poder sobre los pacientes,
dependiendo en gran medida para ello del control de la incertidumbre (García
Averasturi L. Relación médico-paciente. Un enfoque histórico-concreto.
Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana. Folleto mimeografiado, 36
páginas, 1978: 25-31). Esta imposición de autoridad no es válida en el ámbito
médico y debe ser sustituida por la información y la explicación necesaria en
cada caso. La comunicación del médico con el paciente -y con los familiares-
debe ser un coloquio que exprese, con el nivel necesario en cada situación, el
plan diagnóstico y terapéutico. La toma de decisiones del médico tiene que
ver con este punto y completa el concepto de la conducta del médico frente al
paciente al momento de decidir. Es un tema que se ha tratado ampliamente con la
denominación de consentimiento informado que en realidad orienta hacia la acción
y no a los resultados, defendiendo en todo caso la autonomía del paciente. Pero
debe quedar claro que no se trata simplemente de un trámite para resguardar la
integridad del médico y de la institución, como ocurre en la mayor parte de
los países donde la medicina tiene un valor mercantilista, para evitar una
demanda judicial, sino de una verdadera explicación argumentada, especialmente
de todo el proceso diagnóstico o terapéutico, al que debe ser sometido el
paciente, y que tiene todo el derecho a admitirlo o rechazarlo.
En consecuencia, la virtud que más destaca el carácter humanista de la profesión
médica es el valor de la solidaridad, que es en esencia la virtud fundamental
del médico y de todos los trabajadores de la salud. Se trata del sentimiento
que significa la ayuda mutua entre los seres humanos y los pueblos, para apoyar
mediante acciones concretas el alivio del dolor y su contribución al
mejoramiento humano en el ámbito nacional e internacional. En más de cuatro décadas,
Cuba ha realizado una colaboración médica internacionalista en 93 países y
actualmente presta sus servicios en 71, lo que significa que el personal de la
salud se encuentra formado con ese rasgo de solidaridad humana al que se ha
puesto a prueba en muchas ocasiones y del que está impregnado para toda su
actividad cotidiana, que puede ser la más difícil.
Hoy la solidaridad desborda los propios intereses, son miles los estudiantes
extranjeros, procedentes de diversos países y con características propias de
sus culturas y de sus formaciones anteriores, que estudian carreras de ciencias
de la salud en Cuba, con los profesores y programas habituales, que están
integrados a los equipos de salud en las diferentes instituciones, atendiendo a
los pacientes. En ese marco docente-educativo los estudiantes extranjeros,
obviamente, deben salir fortalecidos con una formación ética a la altura de la
ideología materialista, lo que significa tener que abordar una complejidad más
en la ética en la educación en los servicios de salud. El reto que se plantea
es sencillamente colosal: la formación de 100 000 médicos de otros países en
10 años. Este desafío exige grandes esfuerzos en la formación de recursos
humanos y muy especialmente en el fortalecimiento de una ética solidaria y
humanística.
Conclusiones
A pesar de los éxitos de la salud pública
cubana en todos estos años de Revolución, aún existen deficiencias subjetivas
que repercuten en forma negativa en una atención de la mejor calidad en los
servicios de salud.
· Abordar los nuevos dilemas y conflictos que la tecnología médica y las políticas
de salud en evolución introducen en la función del médico y en la gestión de
salud con nuevos enfoques y estructuras es una necesidad, pero siempre dentro
del marco teórico del marxismo-leninismo.
· La universalización de la enseñanza incorporada a un proceso de restauración
y desarrollo tecnológico que se ejecuta en las unidades del SNS, especialmente
en todos los policlínicos, debe mejorar de forma sostenida y sostenible la
calidad de los servicios, invariablemente con ética, humanismo y solidaridad
para lograr trabajadores de la salud más competentes y comprometidos
incondicionalmente con la Revolución.
Referencias Bibliográficas
1. Investigación sobre ciencia, tecnología
y desarrollo humano en Cuba 2003. la Habana: CIEM,PNUD;2004.
2. Alonso Menéndez D. Etica y deontología médica. La Habana: MINSAP;1978.
3. Programa analítico de las asignaturas de 5to. año de Medicina. La Habana:
Editorial Pueblo y Educación;1991.
4. Daniels N, Sabin JE. The yin and yang of health care system reform.
Professional and political strategies for setting limits. Arch Fam Med.
1995;4(1):67-91.
5. Glick SM. The teaching of medical ethics to medical students. J Med Ehics.
1994;4(1):239-43.
6. Hope T, Fulford KW. The Oxford practice skills project: teaching ethics, law
and communication skills to clinical medical students. J Med Ethics.
1994;20(4):229-34.
7. Freeman JW, Wilson AL. Virtue and longitudinal ethics education in medical
school. SD J Med. 1994;47(12):427-30.
8. Shorr AF, Hayes RP, Finnerty JF. The effect of a class in medical ethics on
first-year medical students. Acad Med. 1994;69(12):998-1000.
9. Hafferty FW, Franks R. The hidden curriculum, ethics teaching, and the
structure of medical education. Acad Med. 1994;9(11):861-71.
10. Levitt C, Freedman B, Kaczorowski J, Adder P, Wilson R. Developing and
ethics curriculum for a family practice residency. Acad Med. 1994;69(11):907-14.
11. Gracia Guillén D. Métodos de análisis de problemas éticos en la clínica
humana. Anales de la Real Academia Nacional de Medicina. 1992:371-86 TCIX
(cuaderno segundo).
12. Fidel Castro. Discurso en el acto por los aniversarios 45 y 44 de la
Organización de Pioneros José Martí y de la Unión de Jóvenes Comunistas.
Periódico Granma. 2006 Abril 5; Secc. Nacionales.
13. Pérez Sánchez AM, Martín Linares X. Educación en valores en el
profesional de ciencias médicas. Rev Cubana Salud Pública. 2003;29(1):65-72.
14. Egan EA. Ethics training in graduate medical education. Amer J Bioethics.
2002;2(4):26-8.
15. Morosov GV, Tsaregorodtsev GI, Petlenko VP. Responsabilidad social y moral
del médico en el mundo contemporáneo. En: Etica Médica y Deontología. Moscú:
Editorial Vneshtorgizdat;1986.
Autores:
Dra. Guadalupe Alvarez Bustamante.
Especialista de Primer Grado en MGI.
Dr. Nelson Melgarejo López.
Especialista de Primer Grado en MGI.
Compartir 
Publicación enviada por Dra. Guadalupe Alvarez Bustamante y Dr. Nelson Melgarejo López
Contactar mailto:lupe.alvarez@infomed.sld.cu
Código ISPN de la Publicación EEZFZkZuuFqxySKbCN
Publicado Monday 12 de March de 2007
Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal.
|