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La construcción de textos en el escolar primario: Reflexiones sobre su conceptualización
Resumen: El presente artículo, es resultado del estudio de las fuentes del conocimiento ante la necesidad de definir los elementos esenciales del término de construcción de texto, para llevar adelante el proyecto ramal “El trabajo metodológico diferenciado desde el colectivo de ciclo: una vía para la solución de las insuficiencias en el aprendizaje de la Lengua Española”.
Publicación enviada por Lic. Iliana Cabezas Santander y Otros Autores
Resumen
El presente artículo, es resultado del estudio de las fuentes del conocimiento ante la necesidad de definir los elementos esenciales del término de construcción de texto, para llevar adelante el proyecto ramal “El trabajo metodológico diferenciado desde el colectivo de ciclo: una vía para la solución de las insuficiencias en el aprendizaje de la Lengua Española”. Aparece una breve revisión bibliográfica del concepto construcción de texto, así como un resumen de las dificultades y causas que presentan los escolares del segundo ciclo en dicho contenido.
El contenido del artículo puede constituir una útil herramienta para que el personal docente de la escuela primaria, y otros docentes posean mayor información y permitirá perfeccionar el proceso de construcción de texto que constituye uno de los problemas fundamentales en el aprendizaje de nuestros educandos.
Abstract
El hombre lleva en su corazón la fuerza de las palabras
(Miguel de Cervantes Saavedra).
Tradicionalmente, la enseñanza de la escritura se centró en los aspectos formales del texto; la retórica preparaba para la disertación desde la gramática prescriptiva, la caligrafía, la ortografía y la puntuación. Antes de la década del 50, los estructuralistas y los conductistas partieron de las estructuras generativas y transformacionales de Noan Chomsky, basados en los estemas (esquemas) reales y virtuales. En los 60, la lingüística textual destaca el texto, éste se define como el conjunto de enunciados organizados cohesiva y coherentemente, para producir una determinada situación comunicativa, y por supuesto, revestida de significado. Se colige entonces, que un texto puede ser una palabra, una oración un conjunto de oraciones o párrafos que cumplen una función de interacción y comunicación; por ejemplo, los epígrafes instalan líneas de sentido muy significativas, porque se constituyen en una lexía que invita, exhorta, demanda o apela. En los 90, la comprensión lectora actúa en todos los recursos de difusión, atiende a datos, aprehende conocimientos, indaga, pregunta, formula hipótesis, abduce, es propositiva, construye o reconstruye (codifica o descodifica).
En la actualidad, la producción del texto escrito se considera como una unidad de análisis lingüístico, no aislado del estudio de las oraciones (Widdowson), y la comprensión es vista como un proceso (competencias). La escritura es la más trascendente de todas las invenciones del hombre, puesto que escribir es un poderoso instrumento de reflexión, “a escribir se aprende, escribiendo”.
Escribir en las clases de español como lengua extranjera no es fácil. Se presentan una serie de obstáculos que van desde cognitivos, comunicativos, hasta los organizativos en el caso del alumnado. Y no dar valor a unas actividades sugerentes, nada mecánicas ni repetitivas, y dirigidas hacia una vivencia social, por parte del profesor, hacen que la tarea sea compleja de dominar. Aburrimiento, deberes, dificultad, ejercicio silencioso, escasa motivación, trabajo alejado de la realidad cotidiana y, por ultimo, destinado a una corrección son, además, tópicos que han apuntalado más de una vez a una mala imagen de la clase que suele tener el estudiante. La expresión escrita, a su vez, es un valiosísimo camino para dominar nuestro idioma de una manera creativa y llena de diversión, pero siempre sobre una base funcional, gramatical y lexical; nuestro interés por la escritura viene dado aquí, por mostrar una estrategia para promover el desarrollo de las destrezas de comunicación escrita en los estudiantes que bien puede ser adaptada al nivel particular del alumnado, por supuesto. El afán de lograr la competencia comunicativa en los estudiantes es un propósito básico en la aspiración de apoyar su formación profesional en el aprendizaje activo y consciente. La preparación de un docente culto, creativo, estudioso, con los valores y las capacidades pedagógicas necesarias para cumplir su encargo social, tiene como punto de partida el desarrollo del pensamiento lógico, constatable en la capacidad del individuo para expresarse, interactuar con los demás y salvar obstáculos comunicacionales con recursos lingüísticos de manera efectiva. El docente ha de desempeñar en cambio, un papel de tutor, donde logre con su labor que los estudiantes conozcan y manejen estructuras adecuadas a la intención, tema, destinatario y contexto en el que el uso comunicativo se produce, así como que integre el conocimiento formal del español con el funcional. La razón para apostar, en un principio, está en el éxito que siempre trae consigo una enseñanza llevada a cabo con actividades y estrategias atractivas y, a la vez, de creación. Y es que desde el ámbito pedagógico se viene señalando los beneficios del cambio de paradigmas en la didáctica de la redacción como una excelente vía para aprender mejor, pero igualmente para estimular la creatividad y lograr una mayor autorrealización (madurez) del aula.
La escuela cubana actual tiene la misión de cultivar conocimientos, hábitos y habilidades en los estudiantes para convertirlos en comunicadores eficientes, por lo que se considera una prioridad de la enseñanza la construcción de textos teniendo en cuenta que es un componente de la Lengua Española, que tiene como fin la producción textual y es fundamentalmente individual.
Fernando González Rey al referirse a la importancia de la comunicación expresa: “La comunicación es un proceso esencial de toda la actividad humana, ya que se basa en la calidad de los sistemas interactivos en que el sujeto se desempeña, y además tiene un papel fundamental en la atmósfera psicológica de todo grupo humano”.
El lenguaje ocupa un lugar preponderante entre las formas de expresión de las personas, es el aporte del pensamiento, de nuestras ideas, nuestros conocimientos se expresan con palabras. Mediante el lenguaje el niño expresa sus primeros sentimientos, por él es que percibe los primeros pensamientos de otros seres, por él es que toma conciencia de sus semejantes. Por lo que la expresión oral es la base para la escritura.
Una de las autoras la Doctora Delfina García Pers, que en su Didáctica del idioma español ha dado pasos a seguir en la redacción: orientación, ejecución y control, al referirse a la primera parte plantea: “La expresión oral previa seguirá siendo el ejercicio indispensable para todo trabajo de expresión escrita”.
Julio F. Iglesias en el texto Didáctica de la libre expresión sobre la expresión escrita plantea:
“Ni los gramáticos, ni los modelos, ni los ejercicios clásicos de composición temática han dado resultado para asegurar el aprendizaje del lenguaje escrito, llano, propio, eficaz, limpio, correcto y mucho menos para liberar y afirmar la auténtica expresión personal de cada educando”.
El lenguaje escrito es la forma de expresar a las demás nuestras ideas por medio, únicamente, de la combinación de palabras, ya que no estamos presentes para imprimirles un énfasis, ni podemos aclarar si algo no se entiende.
Lev. S. Vygottsky en su libro Pensamiento y lenguaje expone la importancia que tiene el lenguaje escrito para el desarrollo del pensamiento al expresar:
“En el lenguaje escrito, como el tono de la voz y el conocimiento del tema están excluidos, nos vemos obligados a usar muchas palabras y de modo más exacto. El lenguaje escrito es la forma más desarrollada del lenguaje”
si se analiza lo expuesto por Vygotsky se comprenderá, entonces, por qué la escuela tiene necesidad de desarrollar el lenguaje.
Según G. Lombarde Radice dice que escribir: no puede concebirse en la escuela sino como hablar por escrito, y como no se habla realmente más que cuando se tiene algo que decir así también no se es autor de lo que se escribe más que cuando se escribe con claridad y espontaneidad iguales a las que caracterizan un discurso sincero correspondiente a un contenido real del espíritus. La lengua escrita constituye un sistema de signos gráficos sólo es capaz de exponer por escrito, sus propios pensamientos y emociones. La comunicación por escrito reposa en el significado formal de las palabras y requiere un número mayor de vocablos que el lenguaje oral para expresar la misma idea.
En el lenguaje escrito, como el tono de voz y el conocimiento del tema están excluidos, nos vemos obligados a usar muchas palabras y de modo más exacto. Además es la forma más elaborada del lenguaje. El éxito para el desarrollo de una correcta expresión escrita radica en los ejercicios orales y en la capacitación que se les dé a los alumnos para juzgar y emprender por si mismos sus pensamientos y expresarlos gráficamente, con un lenguaje correcto y ordenado, donde los niños se expresan espontáneamente.
Hablar con ellos y hacerlos decir los que ellos desean, dirigir sus observaciones y ayudarlos a expresarse por sí mismos. En nuestra práctica pedagógica cotidiana hemos observado que en la mayoría de las clases de expresión escrita los niños escriben sin una verdadera motivación para la actividad, pues el único receptor de sus trabajos será el maestro o en el mejor de los casos el mural del aula. Los maestros apresuran mucho a los niños en sus trabajos, y esto conlleva a que no muestren madurez en sus ideas, no toman los primeros trabajos escritos por ellos como borradores, no pueden leer sus escritos en el aula y esto hace que sus compañeros le den sus opiniones para así mejorar la redacción y ortografía. También el docente no crea situaciones de comunicación donde el escolar sienta la necesidad de escribir para establecer dicha comunicación.
La redacción es la formación espontánea de expresar las ideas por escrito. La redacción se va graduando acorde con el grado en que se encuentran los alumnos, con actividades en correspondencia con su asimilación. Entre las numerosas acepciones que se hallan sobre el término “escribir”, en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua aparecen: representar las palabras o las ideas con letras u otros signos trazados en papel u otra superficie, comunicar por escrito alguna cosa.
Escribir correctamente supone atender:
- Al contenido, o sea, logra coherencia (que esté organizado por temas, subtemas, preposiciones temáticas).
- A la forma, o sea, lograr cohesión (que esté organizado también por niveles, el tema, subtemas, las preposiciones temáticas y los conceptos expresados en los párrafos, oraciones y sintagmas).
-Al conocimiento de la estructura del tipo de texto de que se trate.
El texto escrito debe cumplir su función de:
1. Comunicar significados.
2. Poder emplearse en la relación entre las personas.
3. Responder a la intención del que lo escribe.
4. No depender de otros textos para que se entienda.
5. Ser coherente.
6. Reflejar la unidad de contenido y forma.:
Desde los primeros grados se debe propiciar que los niños se expresen de forma espontánea, libremente, sin restricciones aún cuando no dominen la lengua de una manera convencional, con propuestas significativas y variadas. Sólo se aprende a escribir escribiendo, por lo que si quiere que el alumno logre la habilidad de escribir como forma de comunicación, la práctica constante ha de ser una premisa de trabajo, de ahí que Daniel Cassany expresara:
“No hay secreto ni magia en la actividad de escribir”.
Para dirigir este tipo de aprendizaje con enfoque comunicativo, el docente debe tener en cuenta los siguientes aspectos:
· Presentar las actividades dirigidas a la construcción textual, una vez creada la situación comunicativa, que estimule la participación activa y consciente del alumno.
· Utilizar todas las asignaturas del currículo para organizar situaciones de comunicación que propicien el trabajo con la construcción del texto escrito.
· Fomentar la búsqueda de información que le permita al escolar ampliar su competencia cultural e ideológica.
· Concebir el trabajo de construcción de textos por parte del alumno como un proceso.
· Enseñar a los escolares la utilidad de trabajar con el borrador del texto escrito y convertir el uso del mismo en un hábito docente.
· Favorecer la cooperación entre compañeros, donde la ayuda prime para un mejor aprendizaje.
· El niño debe interactuar con varios tipos de textos.
· Se deben diseñar conjuntamente con los alumnos proyectos que sean de su interés y a la vez que los mismos elaboren textos y libros.
· Los niños pueden elaborar libros ilustrados de diferentes temas.
El maestro ha de propiciar la redacción libre, creadora que obligue al alumno a buscar su experiencia , en su fantasía, a ser original, sincero y claro, además deben puntualizar de que antes de escribir hay que pensar, es decir elaborar ideas, ordenarlas para que cuando escriban puedan comunicar lo que piensan .
Martín Alonso plantea “Escribir es pensar”, con lo anterior hace referencia que sólo puede escribirse cuando se domine el tema y cuando se ha meditado suficientemente sobre el mismo. Dicho de otro modo pensar primero y escribir después. De aquí se desprende la importancia que tiene respetar las individualidades de los escolares, dar la posibilidad de que ellos escojan sobre lo que quieren construir dando su interpretación personal y que el maestro no intervenga en este sentido. En este caso la redacción es el proceso creador, es decir, el nacimiento y desarrollo de un relato en la mente del narrador. El maestro debe tener la definición de lo que es escribir correctamente, que supone que durante el trabajo de orientación y ejecución deba atender el contenido, forma y al estructura del tipo de texto del que se trate.
¿Qué debe hacer un maestro para obtener resultados positivos en la construcción de textos?
- Meditar sobre los temas que son más apropiados para desarrollar.
-Meditar sobre cuales son los intereses de sus educandos.
-Seleccionar y preparar medios de enseñanza.
-Considerar las características individuales de los alumnos.
-Planificar el tiempo para la realización de la actividad.
-Contribuir al desarrollo de la expresión oral de sus alumnos.
- Enfatizar en la forma adecuada para desarrollar la expresión escrita.
- Hacer uso de las nuevas tecnologías en las actividades que panifican.
En el nivel primario en estudios realizados a partir de las producciones de textos de los escolares se han detectado las siguientes dificultades:
1) Relacionadas con el contenido están:
-El ajuste al tema.
-La calidad de las ideas.
-Falta de creatividad.
2) Deficiencias formales están:
- Pobreza de vocabulario.
-Claridad de las ideas.
- La deficiente estructuración de oraciones y delimitaciones de párrafos; los problemas de concordancia.
Todo lo anterior impide que se logre una coherencia y cohesión en el texto elaborado. Cuando un alumno presenta dificultades a la hora de ajustarse al tema propuesto, generalmente ello está ocasionado por su imposibilidad para hallar la idea central del contenido de un texto, o también puede estar dado por dificultades que se presentan en la habilidad resumir y sintetizar las ideas que quiere trasmitir. Cuando existen limitaciones en el conocimiento del contenido de que se trata, por falta de vivencias o por no resultar un tema sugerente o motivador conlleva a que halla problemas en la calidad de las ideas.
La poca creatividad está motivada en la mayoría de los casos por el carácter artificial de las situaciones que se plantean al alumno para provocar que escriban, en muchos casos sobre temáticas que no tienen que ver con sus intereses, también por la insistencia en el uso de esquemas formales que alejan toda frescura y originalidad a las producciones escritas y la reiteración de temas. La poca claridad de las ideas está provocada por la mala organización de las ideas, la incorrecta estructuración de las oraciones y sintagmas, la pobreza de vocabulario así como otras limitaciones lingüísticas. La delimitación incorrecta de los párrafos está muy relacionada con las dificultades en la delimitación de las ideas esenciales sobre las que va a expresarse y la comprensión de que en cada párrafo predomina el desarrollo de una idea que está relacionada con la idea central del texto.
Existen otras causas que influyen en las deficiencias señaladas anteriormente como son:
- Consignas imprecisas, con un único destinatario: el profesor.
- Falta dominio de determinados tipos de textos.
- Poco dominio de contenidos gramaticales indispensables para redactar correctamente.
- Falta de entrenamiento para la comprensión de órdenes o consignas.
- Trabajo formal, sin partir de situaciones significativas que tiendan a incentivar la creatividad y los deseos de escribir.
- Improvisación y desorganización: los alumnos tienden a redactar en la medida en que se les va ocurriendo las ideas, tal y como hablan, no tienen noción del producto que obtendrán y no hay una imagen anticipada de la estructura del texto a construir.
Para lograr que los alumnos se expresen de forma escrita correctamente es fundamental que se creen situaciones reales de expresión y comunicación y que se tengan en cuenta las fases que se deben cumplir en este proceso la preescritura, la escritura y la reescritura.
La primera “preescritura” incluye toda actividad que motive a escribir, genere ideas o centre la atención del alumno sobre determinado tema. Esta fase hace que el alumno se libere del temor de la hoja en blanco. Desarrolla un papel importante el trabajo oral previo que se lleve a cabo para incentivar al alumno, a escribir, para lograr su motivación. La motivación puede lograrse a diferentes niveles: Un nivel alto, donde se ubica los niños motivados intrínsicamente para producir textos, son capaces de escribir de manera independiente, sin indicación ni ayuda por parte del alumno, escriben con fluidez y originalidad. Les gusta, escriben para sí mismo, tanto en el aula como fuera de ella. Generalmente conservan sus escritos.
La etapa preparatoria para la construcción de textos ha de tener en cuenta las características de los integrantes del grupo escolar e intensificar el trabajo previo con los alumnos de nivel medio y bajo.
En la etapa de redacción el que escribe traduce en palabras sus ideas, debe animarse a los alumnos a que expresen cuanto tienen que decir, sin preocuparse exageradamente por la forma, pues puede utilizar borradores.
El momento de la reescritura emplea releer lo escrito para descubrir y corregir errores. Se leerá el texto tantas veces como sea necesario, y se analizará atendiendo a lo que trata de comunicar, la relación del contenido con el título, el contenido de cada párrafo, debe insistirse en que cada párrafo se refiera a una idea, claridad de las ideas que se expresan: secuencia de los hechos, tiempo del discurso, sise producen cambios abrupto del narrador, calidad de las expresiones, vocabulario: variedad, precisión, posibles repeticiones, estructuración de las oraciones. En esta etapa puede intercambiarse el trabajo con otro compañero para ver si hay algún aspecto del contenido que cueste trabajo entender, si algún detalle no gusta, si alguna ideas podría expresarse de otra forma.
En cuanto a los errores ortográficos, es conveniente no llenar la página de rectificaciones y mucho menos usar colores que podrían resultar chocantes para los alumnos. Una variante de probados resultados en este sentido es el señalamiento del error con lápiz de manera que el alumno intervenga en su corrección y pueda borrar las marcas. En este proceso es importante que el docente revise con cierta sistematización las libretas de los estudiantes, a fin de que los alumnos no transiten en el curso con los mismos errores por no haberlos detectado y en consecuencia no se realice el trabajo correctivo indispensable.
En resumen para enfrentar exitosamente la tarea de escribir es necesario prestarle mayor atención a las diferentes etapas de construcción textual: antes, durante y después. De ahí la necesidad de pensar antes de escribir, generar ideas y un papel fundamental lo adquieren los momentos de la preescritura y de la reescritura, el hecho de que un alumno sepa que puede rectificar lo escrito, sin dudas, le aportará confianza y seguridad al escribir.
Según Cassany “los escritores incompetentes (...) creen que la operación de escribir un texto consiste en anotarlo en un papel a medida que se les va ocurriendo. Creen que un texto escrito es espontáneo como uno oral, que no hace falta reelaborarlo, revisarlo (...). Los buenos escritores (...) dedican más tiempo a esta actividad antes de redactar el texto (...) planifican la estructura, hacer un esquema, toman notas y piensan un rato en todos estos aspectos antes de empezar a redactar”.
Enseñar al estudiante a pensar, a organizar su pensamiento, y a expresarlo correctamente “tanto oralmente como por escrito” han de ser objetivos priorizados de la escuela, la cual debe, además, abrir espacio al estímulo, al elogio nocturno, propiciar la organización de concursos, exposiciones, las publicaciones, como forma de divulgar las mejores producciones o las que muestren más avances.
No se debe olvidar que formar buenos escritores depende no sólo de una práctica continuada de escritura, sino, además, de una práctica constante de lectura.
El niño o niña que con frecuencia lee textos de calidad adquiere modelos lingüísticos que luego incorporará a sus trabajo sin saber que este proceso se va produciendo, puesto que mediante la lectura se aprende
“de manera espontánea, por contagio” a estructurar oraciones de diferentes tipos, se incorporan nuevas palabras al vocabulario personal, se logra puntuar mejor.
En fin, que los niños lectores construyen mejores textos: los lectores asiduos son reconocibles por el uso que hacen del idioma, su manera de expresarse oralmente, su forma de redactar, su desempeño con el sistema lingüístico.
Bibliografía
1. Arias Leyva, Georgina: Cartas al maestro. Español 6. Hablemos sobre la comunicación escrita. Instituto Central de Ciencias Pedagógicas, Ciudad de La Habana, 2003.
2. Cassany, D: Describir el escribir. Editorial Paidós, España. 1991.
3. _________: Reparar la escritura. Editorial Paidós, España. 1991.
4. _________: La cocina de la escritura. Editorial Paidós. España. 1991.
5. Garcia Alzola, Ernesto: Lengua y Literatura. Editorial Pueblo y Educación. Ciudad de La Habana. 1975.
6. García Pers, Delfina: Didáctica del idioma español I y II. Editorial Pueblo y Educación. La Habana. 1968.
7. Gómez Palacio, M.: La producción de textos en la escuela. SEP. México. 1997.
8. González Rey, Fernando. Comunicación, personalidad y desarrollo. Editorial Pueblo y Educación. La Habana. 1995.
9. Iglesias, Luis F. Didáctica de la libre expresión. Ediciones pedagógicas. Buenos Aires. 1978.
10. Romeo, Angelina: La enseñanza de la construcción de textos. Curso de Superación. IPLAC de La Habana. Cuba. 1995.
AUTORAS:
Lic. Kenialiss Solenzal Hernández.
Lic. Lidia Esther Estrada Jiménez.
Lic. Iliana Cabezas Santander.
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Publicado Saturday 24 de February de 2007
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