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A propósito de la formación cultural del profesor de humanidades
Resumen: Es propósito de la educación cubana formar hombres integrales, cultos y revolucionarios, que participen de forma activa y consciente en las trasformaciones sociales, para ello se requiere de un personal docente altamente calificado.
Publicación enviada por Liliam Milian Rosales
Es propósito de la educación cubana formar hombres integrales, cultos y revolucionarios, que participen de forma activa y consciente en las trasformaciones sociales, para ello se requiere de un personal docente altamente calificado.
Cuando nos referimos al profesor de la Educación Media Superior, pensamos en un educador portador de los elevados valores humanos que constituyen el fundamento de nuestra revolución, cultura e identidad nacional, con profesionalidad pedagógica, expresada en una formación cultural, el dominio de los contenidos de la enseñanza, las habilidades profesionales, los métodos científicos y las ciencias pedagógicas en general, unido a convicciones y cualidades que le permitan desarrollar su labor pedagógica, a la vez que su propio crecimiento personal y social.
La formación cultural del profesor se convierte en una premisa básica para cumplir su encargo social en medio de las transformaciones educacionales que se acometen en nuestro país, pero es mayor su trascendencia si consideramos al profesor de Humanidades, que tendrá que impartir en la media superior: Español-Literatura, Cultura Política e Historia.
1.1-Formación cultural. Un reto para los educadores del siglo XXI.
¿Qué entendemos por formación cultural?
Llamamos formación Cultural al: Proceso de transmisión y asimilación de aportes esenciales de la cultura universal y patria como expresión de la creación humana, en tanto instrumentos necesarios para el desarrollo del accionar profesional y humano en condiciones histórico concretas determinadas.
Múltiples factores influyen en la formación cultural del profesor de Humanidades de la Educación Media Superior, entre ellos, el currículo de disciplinas y asignaturas. En un diagnóstico aplicado a 17 programas de asignaturas de Humanidades de diferentes carreras se pudo constatar lo siguiente:
ü Falta de uniformidad en el diseño de programas, todos no poseen la misma estructura, llamamos la atención, que un número significativo de ellos no tiene fundamentación teórica o esta es insuficiente.
ü En los mismos, no se tributa a todas las dimensiones del concepto, predomina el trabajo con las dimensiones: Filosófica, política, social y ética, en detrimento de lo económico, lo estético y lo artístico.
ü Existe contradicción en el tratamiento de lo afectivo-emocional y lo axiológico-valorativo, predomina lo segundo, sin tener en cuenta la importancia del acercamiento a lo afectivo-emocional en la formación de motivos, sentimientos y actitudes que contribuyen a lo axiológico-valorativo.
Estos resultados, inciden en la calidad del proceso pedagógico, a la vez ponen de manifiesto contradicciones entre las aspiraciones y la realidad, el enfoque fragmentado de los programas y el enfoque integrador necesario, entre la formación cultural del profesor y los retos reales de la educación cubana y la sociedad.
¿Cómo solucionar las insuficiencias de los currículos de asignaturas de manera que estos tributen a la formación cultural del profesor de la Educación Media Superior?
“El concepto formación cultural revela su condición de proceso de naturaleza práctico-espiritual, complejo, continuo y permanente, contextualizado históricamente y socialmente orientado al desarrollo humano a través de la asimilación y el disfrute crítico personalizado de los genuinos resultados de la cultura nacional y universal, promoviendo los conocimientos, los sentimientos, las capacidades y los hábitos, un desarrollo intelectual y una formación económica, política, moral, estética, artística, histórica filosófica, científica, ambiental, junto al dominio de la lengua materna con una orientación clasista, humanista y revolucionaria, que proporcione la riqueza espiritual, el fortalecimiento de la voluntad, la capacidad de elegir y luchar orientados por los valores y el compromiso con las necesidades individuales y sociales”
1.2- Una aproximación científica al concepto de cultura.
Lo anteriormente expresado exige la aproximación al concepto cultura como categoría metodológica de la sociología marxista-leninista, en él, encontraremos la llave para analizar cuestiones muy actuales del Materialismo Histórico y de la Historia que a simple vista no parecen tener relación con ella.
Desplegar la concepción marxista-leninista de la cultura pone de manifiesto el carácter integral de la misma, significa conjugar los planteamientos realizados por Marx, Engels y Lenin sobre las cuestiones culturales, interrelacionarlos, interpretar su lógica y adecuarla a nuestro tiempo, su esencia, es la producción del hombre como actividad del ser humano en la escala de sus relaciones sociales, actuales e históricas.
El término cultura tiene múltiples acepciones y usos en la actualidad, incluso, se restringe al arte en muchas ocasiones, es difícil enumerar o definir los diversos matices de su sentido, acercarnos a su concepto científico, es de vital importancia para abordar las ramas del conocimiento teórico social.
La amplitud y difusión del concepto en la práctica científica contemporánea radica en la manifiesta no concordancia en su definición e interpretación, ya que en las investigaciones concretas(históricas, etnográficas, sociológicas, …) se pueden encontrar las más diversas definiciones, juicios, e interpretaciones sobre la cultura que a veces no concuerdan, esto se explica por la propia amplitud de su utilización en las disciplinas concretas, postura lógica de entender si cada una de ellas asume el concepto según sus objetivos, tareas y exigencias, como resultado directo ante todo de su carácter multifacético.
La cultura como concepto científico, en su carácter único y puramente cognoscitivo tiene gran importancia teórica para las ciencias sociales y humanísticas contemporáneas y dentro de ellas, la Historia Universal y Patria por el carácter global y polifacético de la misma en la situación y condiciones del siglo XXI.
En un acercamiento a la concepción marxista sobre la cultura esta se asume como la transformación del propio individuo, su formación real histórica como personalidad creadora, activa, condicionada por su propia actividad práctica, entendida como proceso de conversión del hombre en sujeto del movimiento histórico, no puede reducirse a aspectos aislados y particulares de su conducta en la vida y su existencia en la sociedad, sino que deberá abarcar todas las formas y modos de esa existencia.
La cultura se convierte así en uno de los criterios más importantes del desarrollo de la vida económica, política y espiritual de la sociedad, incluyendo al propio hombre.
En los trabajos de los clásicos del Marxismo-Leninismo el concepto de cultura recibió multilateral fundamentación teórica y metodológica, aunque no existe una definición puramente de lo que es cultura, aparece como una de las concepciones más importantes de la teoría marxista leninista, en su contenido, aparece como una de las abstracciones históricas generales que según el propio Carlos Marx plantea:
“…poseen fuerza para todos para todas las épocas”
El concepto de cultura cumple entonces una función teórica y metodológica, con importancia de principio, que permite penetrar en la esencia del proceso histórico, descubriendo el carácter especial de la realidad histórica en relación con la realidad del mundo natural y verdadero, desde este punto de vista la cultura es una categoría social histórica general.
La incorporación del individuo a la vida cultural y social se realiza a través de su propia actividad creadora reproductiva que hereda, conserva y desarrolla los resultados del trabajo pasado, como una realidad históricamente transformada y existente en la diversidad de la actividad humana. Precisamente dentro de los límites de esta cultura surge la representación de la historia como un proceso de sucesión continua de las generaciones, cada una de las cuales utiliza y transforma los resultados de la actividad anterior, en concordancia con las nuevas condiciones.
La cultura abarca todas las esferas de la vida social y la actividad social humana, caracteriza en igual medida aquellas esferas de la actividad vital social, aquellas formas de participación de los hombres en la historia, que expresan en su conjunto la existencia del hombre como sujeto en ella.
El reconocimiento de la relación directa de la cultura con la actividad social de los hombres y la historia constituye el fundamento para su interpretación materialista. Esta relación solo se hace evidente, comprensible, cuando la actividad es examinada desde su sentido histórico general y su contenido, desde el resultado común compuesto por todo el conjunto de acciones y aspiraciones humanas que conforma lo que denominamos historia.
Al respecto Engels plantea: “Los hombres hacen su historia, cualesquiera que sean los rumbos de esta, al perseguir cada cual sus fines propios propuestos conscientemente: y la resultante de estas numerosas voluntades, proyectadas en diferentes direcciones y de su múltiple influencia sobre el mundo exterior es precisamente la historia”.
En la teoría marxista se rompe la idea de lo normalizado, se fractura la sucesión monótona, posibilita una nueva manera de comprender la temporalidad, este no es lineal, sino se presenta como tiempo histórico que posee en sí un cúmulo de contradicciones como relación social.
Considerar la dialéctica materialista como método filosófico permite el conocimiento de los hechos, fenómenos y procesos históricos, a la vez que comprender las leyes que rigen su desarrollo, reflejar la sociedad como un organismo vivo y en constante movimiento a partir de las relaciones económicas, políticas, sociales, filosóficas, éticas, artísticas que se relacionan e interactúan en ella.
Esto es precisamente lo debemos lograr al diseñar los currículos de Humanidades, en especial, los de Historia, desde el punto de vista científico, reflejar la sociedad como un organismo vivo y en constante movimiento a partir de todas las relaciones que se desarrollan en ella, que se pueden develar a través de la cultura.
En ese entramado social, la cultura no se desentraña fácilmente, hay que verla dentro del conjunto en que interactúa, se relaciona, transmite y dentro de una lógica temporal que es en sí, la que da movimiento vista en el sentido de fuerzas, tensiones y tendencias, donde la sociedad se articula y desarticula generando su propio movimiento, incluso el de las ideas, por lo que para su comprensión, hay que buscar en el conjunto de mecanismos sociales la explicación del mayor número de hechos, procesos y fenómenos contenidos en el juego recíproco y en las relaciones entre estos.
Si tomamos en cuenta que la ciencia histórica tiene como objeto la dinámica de las sociedades humanas, de la que forman parte, aquellos hechos vinculados a la vida cotidiana de los hombres que expresan la dinámica de la sociedad, para su correcta interpretación, es necesario guiarse por el conocimiento teórico del modo de producción dominante en la época observada, entendido este, como la comprensión de la lógica del funcionamiento de la totalidad de relaciones sociales observadas en su interdependencia.
Para asumir una posición con respecto a la cultura en el diseño curricular de disciplinas y asignaturas de Humanidades debe partirse de la indisoluble relación: historia, cultura, sociedad, fundamentada por la teoría marxista-leninista reflejada en la definición de la Dra. Lissette Mendoza Portales, cuando afirma:
“Cultura no es más que el conjunto de realizaciones materiales y espirituales en las que se objetiva la multifacética actividad humana que comprende el conjunto de destrezas, procedimientos, modos de actuación y resultados que se obtienen en el proceso de transformación de la realidad objetiva por el hombre, supone el proceso de creación y apropiación, por lo que conlleva el problema de la herencia, la continuidad y ruptura del enriquecimiento y superación, del desarrollo, es también acumulación, tradición, herencia y deviene en proceso de producción de significados en el contexto de las relaciones humanas”.
1.3- El currículo de las Humanidades para la formación cultural del profesor de la Educación Media Superior.
Para aplicar este concepto al diseño de programas de disciplinas y asignaturas de Humanidades, hay que buscar un enfoque científico integrador que descanse en la cultura y su interpretación desde materialismo dialéctico como método científico universal.
Para reflexionar en torno a la relación historia-cultura-sociedad, José Martí plantea:
“La ciencia en las cosas de los pueblos, no es el ahitar el cañón de la pluma de digestos extraños, y remedios de otras sociedades y países, sino de estudiar a pecho de hombre, los elementos, ásperos y lisos del país y acomodar al fin humano del bienestar en el decoro los elementos peculiares de la patria, por métodos que convengan a su estado, y puedan fungir sin choque de dentro de él … De esta ciencia, estricta e implacable y menos socorrida por más difícil… menos brillante y asequible que la copiadiza o imitada surge en Cuba la revolución”
Aquí, Martí pone de relieve el valor social de la historia nacional a partir de poner al hombre en conocimiento de su realidad pasada, en su devenir, a fin de completar lo que las ciencias que estudian la estructura de la sociedad en el presente y la propia vida le brindan, comprensible en la medida que la realidad es vista desde su origen con los diferentes matices y elementos que la componen, de ahí la necesidad de un enfoque holístico, de modo tal que puedan orientar las acciones de los hombres para la transformación revolucionaria de la sociedad, con el objetivo de propiciar un futuro cada vez más justo y libre.
Si tenemos en cuenta que la Historia como ciencia no es solo la relación temporal de los sucesos, sino el desentrañamiento de estos a partir de sus causas y efectos, sobre todo el develamiento de intereses, necesidades, ideas, costumbres, tradiciones, sentimientos, actitudes y valores de los hombres que cotidianamente hacen historia, que los hechos históricos no son únicamente políticos, sino actos de todo tipo, que expresan el carácter multifacético de la realidad y los hombres que la transforman, síntesis de una época o la historia de una nación que solo se alcanza a comprender si se descubren los más diversos elementos de los procesos que se pretenden historiar.
En José Martí encontramos nuevamente la clave para entender este planteamiento, pues nadie como él supo captar y plasmó en sus obras esa relación historia-cultura-sociedad, no perteneció a ninguna escuela historiográfica, ni encontramos en sus obras una teoría acabada en ese sentido, sino que apunta a la modernidad y es una expresión de su tiempo.
Para Martí como para Marx los hombres hacen la historia, pero requieren para hacerlo de conciencia y voluntad, lo que expresa congruencia en ese punto de vista. Martí buscó un modo de historiar la Historia, señala como condición del historiador el conocimiento pleno del hombre; plantea que no es posible llegar al conocimiento de la humanidad sin el conocimiento del pasado y del presente, la concibe como historia de la cultura al fundamentar la necesidad de atender a todas las esferas de la sociedad.
Con estos presupuestos básicos el diseño curricular de disciplinas y asignaturas de Humanidades debe develar y expresar desde sus objetivos, el desarrollo histórico cultural de la sociedad, sus tendencias fundamentales en el plano económico, político, social, científico, filosófico, ético, y artístico, desde un enfoque integrador, cultural de la ciencia histórica, cuya base teórica y metodológica es el Marxismo Leninismo.
Lo anterior no significa en modo alguno que sus objetos de estudio se amplíen o cambien, por el contrario, significa integrar, interconectar las diferentes esferas de la vida, la creación material, espiritual y el modo de actuación de los hombres con enfoque multidisciplinar desde los diversos campos de la ciencias humanísticas.
Desde este enfoque científico y filosófico, es necesario conformar un modelo donde junto a las dimensiones psicológicas, sociológicas y didácticas, los currículos diseñados tributen a la formación cultural del profesor de la Educación Media Superior y con ello a elevar la calidad y eficiencia de la educación cubana.
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AUTORA
MSc. Líliam C. Milián Rosales.
Profesora Asistente.
Dpto. Humanidades.
Facultad de Formación de Profesores
de la Educación Media Superior.
ISPEJV.
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Publicado Friday 11 de May de 2007
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