Monografias | Caracterización de los ancianos hipertensos pertenecientes al Consultorio 12-02

Caracterización de los ancianos hipertensos pertenecientes al Consultorio 12-02

Resumen: Se realizó un estudio descriptivo y transversal de los pacientes mayores de 60 años en el consultorio 12 -02 del Policlínico Docente Julio A. Mella, de Guanabacoa, encontrándose que de 111 ancianos incluidos en este grupo etáreo, 55 (49,5%) de ellos eran hipertensos, de los cuales 40 (36,0%) ya estaban dispensarizados como tal, diagnosticándose 15 nuevos hipertensos (13,5%), los más afectados fueron los incluidos en el grupo etáreo de 60 – 74 años, 34 (61,8%), con predominio del sexo femenino 34 (61,8%) y el color de piel blanca 31 (56,4%).

Publicación enviada por Dr. Emilio del Corral Morales y Dr. Jahazel del Corral García


 

INDICE
Resumen
Introducción
Objetivos
Diseño Metodológico
Definiciones Operacionales
Análisis y Discusión de los Resultados
Conclusiones
Recomendaciones
Bibliografía
Anexo 

RESUMEN
Se realizó un estudio descriptivo y transversal de los pacientes mayores de 60 años en el consultorio 12 -02 del Policlínico Docente Julio A. Mella, de Guanabacoa, encontrándose que de 111 ancianos incluidos en este grupo etáreo, 55 (49,5%) de ellos eran hipertensos, de los cuales 40 (36,0%) ya estaban dispensarizados como tal, diagnosticándose 15 nuevos hipertensos (13,5%), los más afectados fueron los incluidos en el grupo etáreo de 60 – 74 años, 34 (61,8%), con predominio del sexo femenino 34 (61,8%) y el color de piel blanca 31 (56,4%).

La hipertensión arterial sistólica aislada fue la que más predominó con 26 pacientes (47,3%), la hipotensión postural se presentó en 6 ancianos (10,9%) y en 2 (3,6%) la pseudohipertensión. La Diabetes Mellitus fue el factor de riesgo que más predominó, con 8 pacientes (72,7%). Las tres cuartas partes de nuestros hipertensos utilizó el tipo de tratamiento combinado, de ellos el 58,2% estaban parcialmente controlados y los medicamentos más utilizados fueron los diuréticos. Se compararon estos resultados con los obtenidos por otros autores.

INTRODUCCION
El aumento significativo en la población de ancianos, es un fenómeno demográfico que en la segunda mitad de este siglo se presenta con una distribución universal que alcanza también a los países del tercer mundo, los cuales se ven obligados con sus pocos recursos a desarrollar una estrategia capaz de adecuar la atención médica a las necesidades de la población que envejece, a fin de lograr prevenir una mortalidad prematura e incapacidad para lograr mantener funciones vitales e independencia (1).

Es preocupación del Ministerio de Salud Pública y del Sistema Nacional de Salud, que el anciano Cubano sea saludable, posea estilos de vida, hábitos y costumbres que favorezcan su integración social.

En nuestro país se desarrollan investigaciones médicas sobre el adulto mayor, se les dedica un programa nacional, que analiza los problemas concretos de este grupo social para lograr la reducción de las tasas de morbilidad y mortalidad aumentando consecuentemente la esperanza de vida de la población que envejece (2). La población de ancianos en nuestro país, alcanza en la actualidad un 14 % con una tendencia de ascenso, se espera que para el año 2025 sea de un 20%, lo que constituye también un problema demográfico y para la asistencia médica.

Las enfermedades crónicas no transmisibles y los accidentes, que hoy, constituyen las primeras causas de muerte en nuestro país, se convierten en el objetivo estratégico de mayor prioridad por el sistema nacional de salud, para mediante su reducción lograr nuevas transformaciones en el estado de salud de la sociedad Cubana (3).

Dentro de las enfermedades crónicas no transmisibles la primera causa de muerte en nuestro país, es la cardiopatía isquémica y la tercera causa de muerte es la enfermedad cerebrovascular, constituyendo la hipertensión arterial un denominador común para ambos procesos y sin lugar a dudas un problema en nuestro país, máxime, si tenemos en cuenta la aceptación de una prevalencia de un 30% de hipertensos en zonas urbanas y un 15% en zonas rurales en la población mayor de 18 años de edad que hayan tenido en tres ocaciones distintas cifras tensionales de 140/90 mm Hg o más (4).

La hipertensión arterial es la más común de las enfermedades que afecta la salud de los individuos en todas las partes del mundo, representando por sí misma una enfermedad y un factor de riesgo para otras enfermedades como la cardiopatía isquémica, insuficiencia cardíaca, enfermedad cerebrovascular, insuficiencia renal y retinopatía (5).

Los datos del estudio Framingham y otras investigaciones esclarecen el papel de la hipertensión arterial en la mortalidad cerebrovascular, sobre todo después de los 60 años, por lo que fácilmente se comprende el interés que despierta el estudio de la hipertensión arterial en el anciano, interés éste que se exacerba por las peculiaridades y controversias epidemiológicas, fisiopatológicas, diagnósticas y en ocasiones terapéuticas que generan el tema (6).

En las sociedades occidentales la presión arterial tiende a aumentar con la edad (7). De forma tal que después de los 50 años, casi el 50% de la población padece de hipertensión arterial y en promedio los ancianos tienen presiones más elevadas que los jóvenes, lo que se ha interpretado equívocamente como un hecho normal, cuando en realidad es un promedio y no un fenómeno normal (8).

Dentro de la población hipertensa hay pacientes que presentan particularidades epidemiológicas y fisiopatológicas capaces de agravar y complicar la hipertensión arterial, dentro de este grupo se encuentran los ancianos, que en la práctica diaria vemos que tienen una alta prevalencia, conformando a su vez un grupo de riesgo.

Se ha planteado que las cifras de tensión arterial se elevan con la edad (10) y que los valores de presión arterial sistólica continúan incrementándose de forma constante, al menos hasta los 75 años, mientras las cifras de presión arterial diastólica apenas aumentan a partir de los 50 años. Si bien es cierto que en nuestro entorno la tensión arterial aumenta con la edad, esto no ocurre en otras latitudes, como por ejemplo en algunas comunidades tribales, lo cúal pone en evidencia que factores dependientes del estilo de vida, como la ingestión de sal influyen en la tendencia a presentarse la hipertensión arterial con mayor frecuencia en pacientes mayores de 60 años (11).

La prevalencia de la hipertensión sistólica aislada usando cifras de tensión arterial sistólica de 160 mm Hg o más se incrementa en un 7% entre los 60 y 65 años y en un 25% en los mayores de 80 años; es más común en mujeres que en hombres y en negros que en blancos (12,13).

La pseudohipertensión es un fenómeno común en el viejo, que tiene como substrato fisiopatogénico la rigidéz alterial (12). Fue descrita por Willian Osler a finales del siglo pasado, los autores no se ponen de acuerdo acerca de la frecuencia de pseudohipertensión en el anciano pero parece que puede estar entre el 2-10% de los ancianos (14,15).

La prevalencia de hipotensión postural es elevada en la población anciana hipertensa, se sitúa entre el 7 y el 24% según distintas series (16,17).

Por todo lo anterior hemos decidido abordar este problema, como un acercamiento al conocimiento de situaciones de salud que si bien no permiten evitar la muerte, sí pudieran postergarla, más aún si sabemos que el control de la hipertensión arterial es la medida más importante, universal, humana y menos costosa. 

OBJETIVOS
GENERAL: 
Evaluar el comportamiento de la hipertensión arterial en la población mayor de 60 años pertenecientes al consultorio 1202. 

ESPECIFICOS:
1- Realizar el pesquisaje de la hipertensión arterial en la población de estudio.
2- Conocer el predominio del tipo de hipertensión arterial en este grupo.
3- Determinar la frecuencia de la pseudohipertensión en los ancianos.
4- Analizar la tendencia de la hipotensión postural de estos pacientes.
5- Evaluar el nivel de control de la presión arterial en los ancianos hipertensos.

DISEÑO METODOLOGICO
Nuestra investigación se le realizó a todos los ancianos pertenecientes al consultorio 1202 del Policlinico Docente Julio A. Mella, de Guanabacoa (111), en el período comprendido de marzo a diciembre del 2005, constituyendo nuestro universo de estudio.

Se realizó un estudio transversal y descriptivo recogiendo la información mediante un modelo de encuesta , previa aceptación de los ancianos.

Todos los ancianos fueron entrevistados, se les tomó la presión arterial a todos en tres ocasiones diferentes cada tres o siete días en ambos brazos y en tres posiciones, sentado, de pie y acostado, buscando la tendencia a la hipotensión postural después de permanecer en un ambiente tranquilo sentado durante 5 min; no haber fumado o ingerido cafeína por lo menos 30 min antes de medir la presión y evitando la influencia de otros factores que pueden alterar la presión arterial como son aniedad, esfuerzo físico, frío, vejiga distendida, uso de medicamentos (estrógenos, corticoides, AINES, drogas adrenérgicas). Se les tomó la presión a las 8:00 AM, de 11:00 AM a 12:00 M y de 10:00 PM a 11:00 PM; a todos los ancianos clasificados como hipertensos se les realizó interrogatorio y examen físico a los que se incorporó la maniobra de Osler.

Se utilizó Esfigmomanómetro SMIC convencional ajustando el manguito de goma a la parte superior del brazo, cubriendo por lo menos 2/3 del miembro, inflando el mismo, palpando la arteria radial y siguiendo la insuflación 20 ó 30 mmHg por encima de la desaparición del pulso, colocándo el estetoscopio sobre la arteria humeral y desinflando, descendiendo la columna de mercurio a una velocidad de 2-3 mmHg por segundo.

El primer sonido (KOROTKOFF 1) se considera tensión arterial sistólica y tensión arterial diastólica la desaparición del mismo (KOROTKOFF 5).

Una vez realizado el examen físico y después de haber considerado las cifras de tensión arterial durante un año del paciente hipertenso y del paciente pesquisado, se clasificaron según las cifras de tensión arterial en hipertensión arterial sistólica aislada, hipertensión arteria diastólica aislada, hipertensión arterial sistodiastólica, hipertensión arterial desproporcionada, valor límite de la hipertensión sistólica aislada, pseudohipertensión e hipotensión postural.

Se les realizó electrocardigrama, creatinina y ácido úrico.

Para evaluar el control de la presión arterial se consideraron las cifras tensionales registradas en la historia clínica ambulatoria (individual) un año anterior al momento de realizar el interrogatorio y el examen físico de los ancianos ya diagnosticados como hipertensos y a los pesquisados como hipertensos, se les tomaron las cifras tensionales obtenidas en el transcurso del año 1999 y se recogió el tipo de tratamiento farmacológico o no así como los medicamentos utilizados.

Se tomó en cuenta además las siguientes variables:
**
EDAD: 60-74 años (tercera edad).
75-89 años (cuarta edad).
90 y más (longevos).

**SEXO: Masculino.
Femenino. 

**COLOR DE PIEL: Blanco.
Negro. 
Mestizo. 

**HABITOS TOXICOS: Alcohol. 
Café.
Cigarro o tabaco (sin tener en cuenta la cantidad o el tiempo de 
ingestión o aspiración del tóxico respectivamente).

**ANTECEDENTES PATOLOGICOS PERSONALES: Diabetes Mellitus.
Hiperlipoproteinemia.
Obesidad.
Insuficiencia renal crónica.
Enfermedad cerebro vascular. Cardiopatía isquémica.
Insuficiencia cardíaca.

Se evaluó la asociación entre las variables de interés aplicando el test estadístico de Chi cuadrado y se consideró que existían diferencias significativas si la posibilidad asociada al test fue menos de 0,05 (P<0,05).

Para la evaluación de los factores de riesgo analizados se calculó la estimación del riesgo a través del odd ratio (O.R.)
Los resultados se representaron en cuadros estadísticos y gráficos (pastel) por medio de medidas de resumen de estadística descriptiva. 

DEFINICIONES OPERACIONALES
ANCIANO : Toda persona mayor de 60 años.
HIPERTENSION ARTERIAL (paciente hipertenso): Toda persona de 18 años ó más de edad que en tres ocasiones distintas haya tenido 140/90 mmHg ó más de presión arterial de forma fortuita.
HIPERTENSION ARTERIAL Y GRUPO DE RIESGO: Se entiende en este caso por grupo de riesgo, aquellos que dentro de la población hipertensa tiene particularidades epidemiológicas o fisiopatogénicas capaces de agravar o complicar la hipertensión arterial.
PSEUDOHIPERTENSION: Cuando la presión arterial, en especial la sistólica siempre es elevada, con poca o ninguna señal de daño de órganos blancos (reflejada por ausencia de cardiomegalia, hipertrófia ventricular izquierda, galope S4, ausencia de uno o más pulsos en extremidades inferiores, evidencia clínica o electrocardiográfica de coronariopatía, ausencia de ataque transitorio isquémico o apoplegía, proteinuria, hiperazoemia, cambios hipertensivos en el fondo del ojo) una prueba de Osler positiva y poca respuesta a la terapéutica hipotensora.
PRUEBA DE OSLER: La arteria radial y humeral, no pulsátil, es palpable a pesar de que el manguito del esfigmomanómetro esté inflado a presiones suficientes para ocluirla.
TIPO DE HIPERTENSION: 
- Hipertensión arterial sistólica aislada: Cuando la presión arterial sistólica es mayor o igual a 160 mmHg y la presión arterial diastólica es menor de 90 mmHg.
- Hipertensión arterial diastólica aisalda: Cuando la presión arterial diastólica es mayor o igual a 90 mHg.
- Hipertensión arterial sistodiastólica: Cuando la presión arterial sistólica y diastólica es mayor o igual a 140/90 mmHg.
- Valor límite de hipertensión sistólica aislada: Cuando la presión arterial sistólica se encuentra entre 140 y 160 mmHg y la presión arterial diastólica menor de 90 mmHg.
- Hipetrensión arterial desproporsionada: Es cuando la tensión sistólica es superior a 200 mmHg y la diastólica igual o mayor a 90 mmHg.
- Hipotensión postural u ortostatismo: Se define como la disminución de 20 mmHg o más de la presión arterial sistólica tras un minuto en bipedestación, puede ser sintomática con sensación de debilidad, inestabilidad, mareo, tinnitus, síndrome adrenérgico, etc.; o asintomática.
PACIENTE CONTROLADO: Aquel que en todas las tomas de presión arterial durante un año (4 como mínimo) ha tenido cifras inferiores a 140/90 mmHg o adecuadas para su grupo de riesgo.
Ejemplo: En los ancianos, menos de 160/90 mmHg.
PACIENTE PARCIALMENTE CONTROLADO: Aquel que en el período de un año ha tenido el 60% o más de las tomas de presión arterial con cifras inferiores 160/90 mmHg.
PACIENTE NO CONTROLADO: Aquel que en el período de un año, menos del 60% de la cifra de presión arterial halla sido de 160/90 o mayores.

ANALISIS Y DISCUSION DE LOS RESULTADOS
Nuestro universo de estudio estuvo constituido por 111 pacientes, de ellos 55(49,5%) padecen de hipertension arterial (gráfico No 1).

TABLA No. 1
Distribución general de la población estudiada.
En la tabla No 1 se refleja el predominio del sexo femenino con 61 pacientes (54,9%) sobre el masculino, con 50 pacientes (45,1%).

Estudios sobre este tema (18), señalan: 60% de mujeres y 40% de hombres, López (20) en nuestro país encontró una prevalencia del 68% en el sexo femenino y 32% en el sexo masculino, Gonzáles (19) señala 57% de mujeres y 43% de hombres, Conde (21) encontró una cifra similar a la nuestra, es decir un predominio del sexo femenino 61,9% sobre el masculino con 38,1%.

Nuestros resultados coinciden con los de otros trabajos realizados anteriormente, (20,22,23,24,25), invocandose razones biológicas y sociales para explicar el hecho de que hayan más ancianas que ancianos, entre los factores biológicos figuran la mayor mortalidad de los fetos masculinos y de los niños, y el efecto inhibidor de los estrógenos en el desarrollo de la aterosclerosis, sin embargo vemos que los factores sociales parecen ser más importantes. Incide en esta relación el mayor índice de mortalidad de los hombres en las guerras, además de presentar una mayor mortalidad por homicidio y accidentes, presentar diferentes estilos de vida en el que predomina el hábito de fumar, el alto consumo de alcohol y la exposición al riesgo del lugar de trabajo, lo que ha castigado al hombre con mayor intensidad que a las mujeres.

En nuestro estudio el grupo de edad más numeroso fue de 60 a 74 años con 68 pacientes (61,3%). En orden decreciente le siguió el grupo de 75 a 89 años de edad con 37 pacientes (33,3%) y finalmente 6 pacientes (5,4%) en el grupo de 90 y más años, situación esta que se observa en otros estudios (18,26,27,28). Todo lo cual se corresponde con la expectativa de vida existente en nuestro país, la cual es de 75 años.


TABLA No. 2
Comportamiento de la población hipertensa estudiada según edad y sexo.
En esta tabla podemos observar que el sexo más afectado fue el femenino con 34 pacientes (61,8%) y 21 (38,2%) del sexo masculino; predominando el grupo de 60 a 74 años con 34 pacientes (61,8%).

Estos resultados concuerdan con la literatura revisada que plantea un predominio de las enfermedades cardiovasculares en el sexo femenino encabezados por la hipertensión arterial después de los 60 años (29, 30) y que puede explicarse por la disminución en esta etapa del efecto protector que sobre el sistéma cardiovascular ejercen los estrógenos (31,32,33). La hipertensión arterial es más frecuente en el hombre que en la mujer hasta los 40 años, a partir de ese momento se encuentran más hipertensos en las mujeres que en los hombres (34,35).

TABLA No. 3
Comportamiento de la población hipertensa según edad y color de piel.

P > 0,05

Esta tabla nos muestra el predominio del color de piel blanca con 31 pacientes (56,4%), en orden de frecuencia le sigue el color de piel mestiza que arrojó 14 pacientes (25,5%), el color de piel negra se presentó en 10 pacientes (18,1 %).

Se encontró además que en el grupo de edad de 60 a 74 años el color de piel blanca y la mestiza fueron las más representativas con un 64,5% y 64,3% respectivamente; el color de piel negra en este grupo etáreo estuvo constituido por 5 pacientes (50,0%).

En el grupo de edad de 75 a 89 años predominó el color de piel negra con 4 pacientes (40,0%), seguido el color de piel mestiza con 5 pacientes (35,7%), y a continuación el color de piel blanca 10 pacientes (32,3%). En los de 90 y más hubo un paciente de color de piel negra representando el 10,0 % y uno blanco el cúal representa el 3,2%. 

No coincidimos con la literatura revisada que ha señalado como un hecho significativo una mayor prevalencia de hipertensión arterial en pacientes negros, calculándose una prevalencia de 60% para los negros y 40% para los blancos en edades comprendidas de 60 a 74 años de edad (34,35), los cuales presentan características especiales desde el punto de vista fisiopatológico, clínico y terapéutico (36).

El incremento del mestizaje dificulta cada vez más establecer una barrera biológica y antropométrica entre negros y blancos de manera precisa, es difícil en ocasiones determinar en que medida en un individuo negro, a pesar del color de su piel, prevalecen características biológicas y psicosociales adquiridas en otra etnia (6). En nuestro estudio vemos que predomina el color de piel blanco, predominando de igual manera en toda la población anciana perteneciente a nuestro consultorio; no obstante cabría preguntarnos si estas personas de color de piel blanca pertenecen verdaderamente al llamado grupo europoide.

TABLA No. 4
Morbilidad por hipertensión en la población anciana. Distribución por sexo

Nota aclaratoria
HTA: Hipertensión Arterial
Porciento en base a la población total

Al comienzo de nuestra investigación, de los 111 ancianos pertenecientes al consultorio, 40 de ellos estaban dispensarizados como hipertensos, para una prevalencia del (36,0%), 24 de ellos (39,3%) pertenecen al sexo femenino.

Se pesquisaron 15 nuevos hipertensos para una incidencia de (13,5%), predominando el sexo femenino (16,4%).

Estudios de prevalencia de hipertensión arterial varian según diferentes series, Perrig menciona una prevalencia en ancianos de más del 50% (37). Barker refiere una prevalencia de un rango entre 44 y 53% (38). De-Backer presentó en su trabajo una prevalencia del 43,9% (29).

Como podemos observar en nuestro consultorio antes del inicio de este estudio existía una prevalencia inferior en comparación con otros autores. Consideramos que el pesquisaje sistemático contribuyó a diagnosticar la morbilidad oculta, permitiéndonos ofrecer al final de nuestro estudio una prevalencia del 49,5%.

TABLA No 5 y 5A.
Clasificación de la hipertensión arterial en ancianos según edad y sexo


P > 0,05

P > 0,05

Como podemos observar la presión arterial sistólica aislada es la más frecuente en el grupo estudiado con 26 pacientes (47,3%) predominando en el grupo etáreo de 75 a 89 años con 10 pacientes 52,6%, comportándose de igual forma en ambos sexos. 

Seguidamente se presentó la hipertensión arterial sisto-diastólica con 11 pacientes (20%), con predominio en las edades de 60 a 74 años (26,5%) con mayor influencia del sexo masculino 6 pacientes (28,5%).

La prevalencia de hipotensión ortostática es elevada en la población anciana hipertensa, se sitúa entre el 7 y el 24% según distintas series (16,17) la misma es consecuencia de las alteraciones de los mecanismos reguladores, del estado de hipovolemia propias del viejo y de otros factores señalados anteriormente.

En nuestro estudio se obtuvo que de 55 pacientes hipertensos 6 presentaban hipotensión postural (10,9%), pedominando en el sexo femenino con 4 pacientes (11,8%), presentándose 3 pacientes en los grupos etáreos de 60 a 74 años y de 75 a 89 años respectivamente. 

En cuarto lugar se encontró la hipertensión arterial desproporcionada con 4 pacientes (7,3%), predominando en el grupo etáreo de 75 a 89 años, 2 pacientes (10,5%), siendo más relevante en el sexo femenino. De igual forma se comportó el valor límite de la hipertensión arterial sistólica aislada con 4 pacientes (7,2%), siendo más relevante en el sexo femenino.

La pseudohipertensión arterial fue descrita por Willian Osler a finales del siglo pasado, así como la maniobra para su diagnóstico, conocida como maniobra de Osler (48).

Se habla de pseudohipertensión cuando las cifras tensionales medidas mediante un esfigmomanómetro están elevadas, pero los valores intra-arteriales de presión estan en los rangos de la normalidad. Se acepta que esta aparente paradoja es debida a la rigidéz de los grandes vasos en los pacientes arterioscleróticos, que dificulta el colapso total de la arteria al insuflar el manguito en el brazo. 

Otros elementos útiles para el diagnóstico son tener más de 60 años, cifras tensionales sistólicas altas a discordancia entre la severidad de las cifras tensionales y el grado de repercusión visceral, y poca o ninguna respuesta a la terapéutica hipotensora, además de la tendencia a la hipotensión postural tras el inicio reciente de tratamiento farmacológico antihipertensivo (47).

Los autores no se ponen de acuerdo acerca de la frecuencia de la pseudohipertensión arterial en el anciano, pero parece que puede estar presente en el 2-10% de los ancianos (14,15).

En nuestro estudio la pseudohipertensión se presentó en 2 pacientes (3,6%) ambos del sexo femenino (100%) y presentándose un paciente en los grupos etáreos de 75 a 89 años y 90 y más respectivamente. Lo cual coincide con la literatura revisada.

En cuanto a la hipertensión diastólica aislada esta se presentó en 2 pacientes (3,6%) del grupo etáreo de 60 a 74 años en ambos sexos. Resultados similares obtuvo Yamamoto (54).

Se ha planteado que las cifras de tensión arterial se elevan con la edad en el 50% o más de los ancianos (10,38), a partir de dicha edad aumenta también la prevalencia de la hipertensión arterial sistólica aislada (15), lo cual representa un factor de riesgo independiente para coronariopatía, aplopejia y en enfermedad cardiovascular (41,42,43), incluso algunos autores plantean que la hipertensión arteria sistólica aislada incrementa el riesgo de demencia aterosclerótica en los pacientes mayores de 60 años (44). 

Usando cifras de tensión arterial sistólica de 160 mm Hg o más la hipertensión arterial sistólica aislada se incrementa en el 7% entre los 60 y 69 años y el 25% en los mayores de 80 años y es más común en mujeres que en hombres (12,13).

Las cifras de hipertensión arterial sistólica aislada varían según las series:
Reportes del Sexto Comité Nacional Adjunto de Hipertensión Arterial plantea, que la hipertensión arterial sistólica aislada debe ser diagnosticada por cifras de tensión arterial sistólica de 140 o más mm Hg y diastólica menor de 90 mm Hg (49,52).

Otros autores (23,29,42,49,50,51,52). Plantean cifras de tensión arterial sistólica de 160 mm Hg o más y diastólica menor de 95 mmHg.

Nosotros tomamos las cifras de tensión arterial sistólica de 160 mm Hg o más y diastólica menor de 90 mm Hg, como señalan otros autores (38,49).

Nuestros resultados coinciden con la literatura revisada que plantea que la hipertensión sistólica aislada es la forma más común de hipertensión en el anciano con una prevalencia variable según las series:

Traub en Israel plantea un 32,1% (44); Assantachai en Tailandia 37,5% (45); Howes en Australia presenta una prevalencia del 52,4% de hipertensión sistólica aislada (46). Conde en su estudio realizado en nuestro medio encontró una prevalencia del 52,3% (21).

Nuestro resultado coincide con la literatura revisada con un prevalencia de hipertensión sistólica aislada del 49,5%, predominando en el sexo femenino, y en el grupo etáreo de 75 a 89 años.

TABLA No. 6
Factores de riesgos asociados a Hipertensión arterial
La hipertensión arterial y la diabetes mellitus son dos de las enfermedades más comunes en los países desarrollados o en vías de desarrollo y su concomitancia supera la probabilidad de un fenómeno al azar. Se ha documentado con solidez el efecto devastador que ejerce la hipertensión arterial sistémica sobre el desarrollo del daño microvascular y macrovascular. La hipertensión arterial sistémica en el diabético empeora marcadamente el riesgo de accidentes coronarios, enfermedad vascular periférica o cerebral así como nefropatía y acelera su curso. Se estima que entre el 35 y el 75% de las complicaciones diabéticas son atribuibles a la hipertensión arterial y comparativamente las tasas de sobre vida son superiores en diabéticos que exhiben valores de normotensión. La hipertensión arterial es aproximadamente 2 veces más común en la población diabética que en la población general (6).

Nuestros resultados también ofrecen una mayor probabilidad de hipertensión arterial en los pacientes diabéticos, existiendo un 72,7% con una valoración de odd ratio en 3,01.

Hay la seguridad absoluta de que la obesidad guarda relación con la frecuencia de hipertensión arterial, además está plenamente comprobado que la obesidad es un poderoso factor de riesgo para la hipertensión arterial (59), no escapando de esto los ancianos siendo dos factores de riesgo para el sistéma cardiovascular por lo cúal proteger al corazón de ambos estímulos ha de ser un fin principal.

En nuestra población estudiada 5 de los 7 pacientes obesos eran hipertensos (71,4%), con una estimación de odd ratio de 2,70.

De 38 ancianos fumadores, 18 eran hipertensos representando el 47,4%, existen autores que plantean que el hábito de fumar es un factor de riesgo que aumenta la morbilidad cardiovascular existiendo una relación directa entre este y el desarrollo de la hipertensión arterial, así como los factores dañinos de la nicotina que contribuye a la liberación de norepinefrina en las terminaciones nerviosas simpáticas (21).

La hiperlipoproteinemia ocupó el cuarto lugar con un paciente (33,3%) de 3 ancianos con dicha enfermedad, creemos que esto se debe a un subregistro. Experimentos recientes demuestran que alteraciones de las sustancias relajantes vasculares que dependen del endotelio y que se encuentran en la hipertensión arterial esencial, producirían la hipercolesterolemia, se ha sugerido que el LDC-C es un factor que favorece la hipertensión, otros han señalado que el aumento de la actividad simpática y la resistencia a la insulina, pueden estar relacionados con la hiperlipidemia arterial (56).

Se ha demostrado el daño de la excesiva ingesta de alcohol y su asociación en la aparición o complicación de diversas enfermedades. Las bebidas alcohólicas proporcionan energía desprovista de otros nutrientes (energía vacía). Es muy poco el beneficio potencial que puede producir el alcohol, vinculado con pequeños aumentos de los niveles de HDL-Colesterol, en relación con sus efectos negativos. En el caso de la hipertensión arterial representa un importante factor de riesgo, asociado a la misma incrementa la probabilidad de enfermedad vascular encefálica, así como propicia una resistencia a la terapia hipotensora (5). Según Mathews (6) el alcohol puede ser responsable por lo menos de una tercera parte de los llamados hipertensos esenciales, y para otros autores es la causa más frecuente de hipertensión secundaria. Se han esgrimido múltiples mecanismos etiopatogénicos como es el incremento de la actividad simpática, la retención de agua y sodio, activación del sistéma renina-angiotensina-aldosterona y aumento del cortisol entre otros, esto más elementos epidemiológicos marcan al alcohol como un inductor de la hipertensión arterial. Felizmente en nuestro estudio no tuvimos ancianos hipertensos alcohólicos.

TABLA No. 7
Datos hallados al examen físico en los ancianos hipertensos.
Un examen físico exaustivo nos permite en primer orden determinar la existencia de hipertensión arterial secundaria, además de permitirnos sospechar la pseudohipertensión arterial así como detectar la presencia de complicaciones como edemas, cardiomegalia, soplos cardíacos y carotídeos. Estos últimos se han visto muy ligados con el desarrollo de enfermedades cerebrovasculares.

En nuestro estudio encontramos 7 pacientes (12,7%) con edemas, 6 pacientes (10,9%) con soplos cardíacos, y 4 (7,3%) con cardiomegalia. La maniobra de Osler fué positiva en 2 pacientes femeninas (3,6%).

Detectamos 2 pacientes con soplo carotídeo (3,6%). Hallasgo este muy importante, más si sabemos que el 14% de los pacientes con enfermedad cerebro vascular presentan esta alteración, que resulta a su vez un elemento predictivo. 

TABLA No. 8
Exámenes complementarios alterados en los pacientes hipertensos.
Como podemos observar 15 pacientes (27,3%) presentaron anormalidades electrocardiográficas, de estos 13 (86,7%) tenían cardiopatía isquémica, 5 (33,3%) hipertrofia del ventrículo izquierdo y 4 (26,7%) arritmias; predominando este tipo de alteración en los pacientes con hipertensión arterial sistólica aislada (53,3%), lo cual concuerda con la literatua revisada que plantea este tipo de hipertensión como mayor factor de riesgo en enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares (42).

La creatinina se presentó con valores inadecuados en 2 pacientes (3,6%), uno con hipertensión arterial sistólica aislada y otro con hipertensión arterial desproporcionada. Ambos en estudio actualmente.

Los valores de ácido úrico se mostraron normal en 54 pacientes, solo uno (1,8%) presentó cifras elevadas correspondiendo a la hipertensión arterial sistólica aislada. Este corresponde a una hiperuricemia primaria.

TABLA No. 9
Nivel de control de la hipertensión según sexo.
Esta tabla nos muestra que 14 de nuestros hipertensos estaban totalmente controlados (25,4%), 32 pacientes (58,2%) parcialmente controlados y 9 pacientes (16,4%) no controlados, no existiendo diferencia significativa entre los sexos.

Oparil plantea que menos del 25 % de los hipertensos norteamericanos no estan controlados (53). 

Nosotros utilizamos la clasificación registrada en el Programa Nacional de Hipertensión Arterial, la cual consideramos nos acerca un poco más al conocimiento del nivel de control. 

TABLA No 10 y 10 A.
Tipo de tratamiento utilizado en los hipertensos estudiados según edad y sexo.
Una de las premisas en el manejo de la hipertensión arterial es como controlar las cifras de tensión arterial; esto constituye el tratamiento de la hipertensión arterial cuya premisa fundamental debe ser individualizar la terapéutica.

Hasta hace algunos años prevalecía entre los médicos el concepto de “hipertensión necesaria” y se consideraba por lo tanto que los viejos no debían ser sometidos a tratamiento. Algunos investigadores demostraron que el tratamiento farmacológico después de los 60 años disminuía de manera importante la morbilidad y la mortalidad cardiovascular en comparación con grupos no tratados (6).

Existen tres tipos de tratamiento:
Tratamiento no farmacológico (modificaciones en el estilo de vida).
**Tratamiento farmacológico.
**Tratamiento combinado (este incluye los dos anteriores). 

Todos los pacientes deben ser debidamente estimulados y convencidos de la importancia de las modificaciones en el estilo de vida, por cuanto es la principal medida a emprender en todo caso y en la mayoría es la terapia más apropiada. Se considera que todos los hipertensos son tributarios de modificaciones en el estilo de vida ya que tiene efecto en la disminución de la presión arterial, y en aquellos casos que por sí solo no ha ocurrido, favorecen, pues disminuyendo el número y dosificación de medicamentos para lograr los niveles adecuados (5).

Los aspectos más importantes a tener en cuenta son:
**Control del peso corporal.
**Incremento de la actividad física.
**Eliminación o disminución a niveles no dañinos de la ingestión de alcohol.
**Reducir la ingestión de sal.
**Dieta adecuada y balanceada.
**Eliminación del hábito de fumar.

El control del peso corporal se logra con la realización de ejercicios y con el cumplimiento de una dieta balanceada.

Es conocido que una actividad física aeróbica sistemática favorece el mantenimiento o la disminución del peso corporal con un consiguiente bienestar físico y psíquico del individuo; una vida sedentaria incrementa el riesgo de padecer de presión arterial elevada entre un 20% a un 50%, por lo cual se debe evitar o disminuir el sedentarismo. La hipertensión arterial puede disminuirse con una actividad física moderada acorde al estado de salud de cada individuo, se recomiendan ejercicios aeróbicos (correr, montar bicicletas, trotes, natación, caminata rápida).

En individuos que consumen alcohol debe eliminarse si es necesario o eliminarse a menos de una onza de etanol (20 ml); el equivalente diario puede ser: 12 onzas (350 ml) de cerveza o 5 onzas (150 ml) de vino o 11/2 onzas (50 ml) de ron.

De acuerdo con los hábitos alimentarios de nuestra población se supone que la ingesta de cloruro de sodio sea superior a la necesaria. La relación entre el sodio y la hipertensión es compleja y no se ha llegado a un acuerdo, debido a la interacción de otros factores. Se recomienda que la ingestión de sal no sobrepase los 6g/día por persona; esto equivale a una cucharadita de postre rasa de sal percápita para cocinar, distribuirla entre los platos confeccionados en el almuerzo y comida (5).

Una dieta adecuada y balanceada incluye: la dieta hiposódica, dieta elevada en potasio (protege contra la hipertensión), ingestión adecuada de calcio (800 mg/día) y de colesterol (menos de 300 mg/día), aumentar la ingestión de grasas polisaturadas (entre un 15 y un 30%) y todo esto está presente en los alimentos.

El tabaquismo es un reconocido e importante factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares y su asociación a la hipertensión arterial ha sido demostrado como uno de los factores modificables y beneficiosos, por lo que se debe eliminar en la población este hábito.

El tratamiento farmacológico del hipertenso anciano puede resultar difícil, porque a la hora de elegir el fármaco, se debe tener en cuenta una serie de factores que incluyen, además de las alteraciones fisiopatogénicas propias de la hipertensión arterial y de la vejez, las enfermedades que se pueden asociar o que concomitan con ésta.

Como se comentó anteriormente existen tres tipos de tratamiento: farmacológico, no farmacológico y combinado; nosotros le indicamos a toda nuestra población hipertensa el tratamiento no farmacológico (modificaciones en el estilo de vida), incorporando los medicamentos hipotensores cuando el control de la hipertensión así lo requiera. Como muestra la tabla, 14 pacientes (25,5%) utilizan el tratamiento no farmacológico como única opción terapéutica y 41 (74,5%) el tratamiento combinado (no farmacológico y farmacológico).

El grupo etáreo de 90 y más años fue el que más utilizó el tratamiento combinado con sus 2 pacientes (100%) seguido el grupo de 60 a 74 años, que de 34 pacientes 26 (76,5%) de ellos usaban tratamiento combinado y los de 75 a 89 años representaron el 68,4% producto de 13 pacientes de un total de 19. El tratamiento no farmacológico estuvo representado con mayor fuerza en el grupo de 75 a 89 años con el 31,6% y de 60 a 74 años con el 23,5%.

En cuanto al sexo vemos que se comportó de manera similar en los tipos de tratamiento utilizados.

Los datos obtenidos concuerdan con la literatura revisada que nos plantea la utilización del tratamiento combinado para el control de la hipertensión arterial en el anciano (56,57,58,59). 

TABLA No. 11
Medicamentos utilizados en los pacientes hipertensos.
Como se mencionó anteriormente, el tratamiento farmacológico del hipertenso anciano puede resultar difícil si se tienen en cuenta una serie de factores (alteraciones fisiopatogénicas propias de la vejez y la hipertensión arterial, así como enfermedades asociadas). Si se tienen en cuenta todos estos factores es fácil comprender que el agente terapéutico adecuado para estos enfermos debe tener al menos tres requisitos:
1. Ser barato.
2. Fácil de administrar (1 vez al día).
3. Eficaz y con efectos colaterales mínimos o nulos.

Prácticamente todos los hipotensores han demostrado su utilidad para disminuir las cifras tensionales en los ancianos; sin embargo, sólo con los diuréticos y los beta bloqueadores, se ha comprobado una disminución significativa de la morbilidad y la mortalidad cardiovascular (16).

Los diuréticos tiacídicos se recomiendan como drogas de elección al inicio del tratamiento. Como se ha señalado, disminuir la morbilidad y la mortalidad cardiovascular, incluyendo enfermedad cerebro vascular, la enfermedad coronaria y la insuficiencia cardíaca; se pueden utilizar como monoterapia en cualquier tipo de hipertensión, y en aquellos pacientes donde se asocian otras enfermedades, tales como: hipertrofia del ventrículo izquierdo, insuficiencia cardíaca, asma y angina; aunque estos fármacos tienen reacciones adversas, éstas se atenúan o son fácilmente corregibles cuando se usan a dosis bajas. Por su bajo costo, buena aceptación y eficacia, a pesar de sus efectos secundarios, se sigue recomendando aún en el caso de la hipertensión sistólica aislada donde las tiacídas reducen la resistencia perisférica sin modificar ostensiblemente el volumen plasmático (16).

Esta tabla nos ofrece que más de la mitad de nuestros pacientes utilizan diuréticos.

Los anticálcicos y los beta bloqueadores ocuparon el segundo lugar por igual en el orden de utilización.

En sujetos ancianos, los beta bloqueadores son menos eficaces como monoterapia, pero si se asocian a una pequeña dosis de diurético son muy eficaces en aquellas situaciones que se benefician de su efecto cardioprotector (angina, arritmia, infarto agudo del miocardio) y siempre se recomienda su administración con bajas dosis, sobre todo aquellos beta bloqueadores que se metabolizan en el hígado (propranolol, metoprolol).

Con los bloqueadores de los canales del calcio por su modo de acción se obtendría un efecto similar al de los diuréticos tiacídico en el hipertenso senil, por lo que se ha propuesto como una alternativa terapéutica en la tercera edad, entre las ventajas que se les reconoce están: No ejercen efectos deletéreo sobre el sistema nervioso, tienen acción cardioprotectora, neuroprotectora, nefroprotectora, y no afectan la calidad de vida (6).

Los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina también se han recomendado en el tratamiento del anciano hipertenso aún cuando éstos cursan con disminución de la actividad de renina plasmática, pero como favorecen la regresión de la hipertrofia del ventrículo izquierdo, no actúan sobre los lípidos, no empeoran la insulino resistencia, no disminuyen funciones cognositivas, sexualidad, ni calidad de vida; son una alternativa útil en el paciente geriátrico.

Los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina ocuparon el tercer lugar, siendo utilizados por 6 pacientes (10,9%).

Como podemos observar en nuestro estudio predominó el uso de diuréticos tiacídicos como droga de elección, lo cúal concuerda con otros autores (6,21,52,23,60,61). 

CONCLUSIONES
1- La prevalencia de la hipertensión arterial en nuestro estudio fué del (49,5%) con un predominio en el grupo etáreo de 60 a 74 años, siendo el sexo femenino y el color de piel blanca los más afectados.
2- El tipo de hipertensión arterial que predominó fué la hipertensión arterial sistólica aislada.
3- La hipotensión postural fué del (10,9%).
4- Se detectaron 2 pacientes con pseudohipertensión arterial. 
5- La cuarta parte de los ancianos hipertensos estaban totalmente controlados y más de la mitad, parcialmente.

RECOMENDACIONES
1- Se debe explorar a todo anciano la presencia de pseudohipertensión.
2- Debe tomarse la tensión arterial en diferentes posiciones en busca de la hipotensión postural.

BIBLIOGRAFIA ACOTADA
1. Caceres M.E.Baly B.M. El anciano. Indicadores demográficos y de salud. Análisis de información. Ciudad de la Habana: Centro Nacional de información de C.M. 1998.
2. Valdés A.M. El nuevo profesional de la información científica en los umbrales del 2000. ACIMED (editorial), 1997; (2): 5-7.
3. Objetivos, propósitos y directrices para incrementar la salud de la población cubana 1992-2000. MINSAP. Febrero 1992.
4. Programa Nacional para la Prevención, Diagnóstico, Evaluación y Control de la Hipertensión Arterial. MINSAP. 1995.
5. Programa Nacional para la Prevención, Diagnóstico, Evaluación y Control de la Hipertensión Arterial. MINSAP. 1998.
6. Cordies J.L., Vázquez V.A., Cordies J.M.T, González J.F., Bell H.L., Pozo J.H., LLorens N.M., Acta Médica, 1997. Enero-Junio. Volumen 7, Número 1:122, 133, 144, 154.
7. Page L.B: Hypertension and atherosclerosis in primitive and aculturating societies: In Hypertension up date Blomfield. N.J. Health learning system INC. 180 pp 1-12.
8. Gifford, Ray W.; Mitos acerca de la hipertensión en el anciano. Clínicas Médicas de Norteamérica. Ciudad de la Habana; Editorial Científico Técnica.
9. Ramos O.P. Atención al anciano en Cuba. Desarrollo y perspectiva. Ciudad de la Habana, ed CITED 1994.
10. Whelton P.K. Klag M.J. Epidemiology of High Blood Pressure. Clin Geriatric Med. 1989; 27: 369-55.
11. Intersalt Co-Operative Research Group. Intersal. Jhum Hypertens 1989; 3: 279-407.
12. Byny R.L. Hypertension in the Elderly in: Laragh. J.H., Brenner B.M., eds. Hypertension : Diagnosis and Management. New York: Ravern, 1995: 227-51.
13. Vogt T.M. Ireland C.C, Black D.: Recruitment of elderly volunteers for a multicenter clinical trial. The shep pilot study. Control clin trials 1986; 7:118-33.
14. Graves J.: Osler’s manouver and pseudohipertension N. Eng. J. Med. 1985; 313:1300.
15. Trout H.H.: Osler’s manouver and pseudohipertension N. Eng. J. Med. 1985; 313:1300.
16. Viscoli C.; Ostfeld. A. Epidemiology of hypertension in the ederly: En: Laragh J.H. Brenner B.M., Eds hypertension: Pathophysiology, diagnosis and management. New York. Raven. 1990:191-202.
17. Schat Z.I Orthostatic Hypertension. Arch. Intern, Med. 1984; 144; 773-7.
18. El médico y la tercera edad. Situación actual de la prevención, tratamiento y organización asistencial de la enfermedad en la tercera edad. Gabinete de estudios sociológicos Bernad Krief y la sociedad española de geriatría. 1986: pp. 150-163.
19. González, Maria de los Angeles. Caracterización social del anciano. (Tesis) Provincia La Habana. Cuba. Policlínico Guines, sur 1990.
20. López leyva, Margarita. Algunos aspectos sobre la salud de los ancianos en nuestra área, Policlínico Docente Reina (tesis). Ciudad de la Habana. Cuba. 1991.
21. Conde Pérez, Pedro. Estudio de la Hipertensión Arterial en los Ancianos del Consultorio 17-01. Policlínico Docente Guanabacoa. (Tesis). Ciudad de la Habana. Cuba. 1998.
22. Mary Gil; A. y Colbs. Evaluación de la mortalidad diferencial por sexo en España. Rev. Española de Geriatría y Gerontología. 1984. 23. 5:pp. 287-293.
23. Pons Bravet P. et al. Principales problemas de la medicina interna geriátrica. Rev. Cubana de MGI. 1986. 2 (2): pp. 5-12.
24. Muir Gray, J.A. Aspectos sociales y comunitarios del envejecimiento EN; Pathy, MSJ. Principios y práctica de la medicina geriátrica. T:I. España. Ediciones CEA, SA 1998 pp. 17-56.
25. Rothschild, Henry. Factores de riesgo en la edad avanzada. Troisions. Oxford University press 1984; pp. 118-135.
26. Alonso Echevarría, F. “Actividades de la vida diaria. Patologías, uso de fármacos y paricipación social, en atención primaria geriátrica” (tesis) 1994.
27. Hernández Verdugo, Carlos M. Estudio del uso de fármacos en una comunidad de ancianos. (Tesis). Hospital Docente Clínico Quirúrgico “General Freyre de Andrade”. Ciudad de la Habana. 1987.
28. Tellería Leyva, Inés Maria. Estudio de las principales necesidades de la población senescente perteneciente al consultorio médico No. 51-01. (tesis) Policlínico Docente “Andrés Ortíz” 1990. Ciudad de la Habana.
29. De- Backer- G; Myny- K; De- Henavw-S; Doyen-Z; Van- Oyen- H; Tafforeau- J; Kortnitzer- M. Prevalence, awareness,treatment and control of arterial hypertension in and elderly population in Belgiun. J-Hum- Hypertens. 1998 Oct; 12 (10): 701-6.
30. Alli-C: Avanzini-F; Bettelli-G; Colombo-F; Torri-V; Tognoni-G. The long-term prognostic significance of repeated blood pressure measurements in the elderly: SPAA.
31. Gifford, Ray W.; Mitos acerca de la hipertensión en el anciano. Clínica médica de Norteamérica. Ciudad de la Habana; Editorial científico-técnica. 1987: 1059.
32. Gutiérrez García, D.: Hipertensión arterial, detección y control en pacientes asistentes a consulta del sector de la salud. (Tesis). Pinar del Río. Hospital General Docente Comandante Pinares. 1985.
33. Sowers Jr, Zemel M.B. Clinical implications of hypertension in the diabetic patient: a review AM J. Hypertens. 1990, 3: 415-24.
34. Viscoli C; Ostfeld A. Epidemiology of hypertension in the elderly. En: Laragh JH Brenner Bm, eds Hypertension: pathophysiology, diagnosis and management New York. Raven. 1990: 191-202
35. Iman K., Sowe J. Causes and characteristic of hypertension in the geriatric patient. Geriatric Med. Today 1987; 6:19-32.
36. Grim Clarence F., Henny L.P.; Myers H. High blood pressure in black; salt, slavery, survival, stress, and racian. En: Laragh J, Brenner B, eds, Hypertension: Pathophysiology, diagnosis and management. New York: Raven: 1995; 171-207.
37. Perrig-M; Stuck-A. E.Hypertension in the elderly. Ther-Umsch. 1999. Jan; 56(1): 19-24.
38. Barker-W.H; Mulloly-J.P; Linton-K.L. Trends in hypertension prevalence, treatment, and control: in a well-defined older population. Hypertension. 1998 Jan; 31 (1 pt 2): 552- 9.
39. Pentz-W.H. Controlling isolated systolic hypertension. Post grad- Med. 1999. May 1; 105(5): 95-6, 99-100, 105-6 Passim.
40. Bolpill C.J.Is systolic pressure more important than diastolic pressure? J.Human hypertens 1990; 4: 471-6.
41. Birk en Hager W.H De Leuw P.W. Impact of systolic blood pressure on cardiovascular prognosis. J. Hypertens 1998; 6(Supp/1): 521-4.
42. Ivanovic-Krsti-B. ; Cvetkovic-Matic-D; Nikcevic-D.J.; Kalimanovska-Ostric-D; Avramovic-D.Isolated systilic arterial hypertension in the elderly. Srp-Arch-Celok-Lek. 1998 Mar-Apr; 126 (3-4): 125-9.
43. Furette-F; Seux-M.L.; Staessen-J.A.; Thijs-L; Birkenhager-W.H; Babars Kiene-M.R; Babeanu-S; Bossini-A; Gil-Extremera-B; Girerd-X; Lacks-T; Lilov-E Moisseyev-V; Tumilehto-J; Vanhanen- H; Webster-J; Yodfat-Y; Fagard-R. Prevention of dementia in randomised double-bling placebo-controlled systolic hypertension in Europe (syst-Eur) trial. Lancet. 1998 Oct 24; 352 (9137); 1347-51.
44. Traub-Y.M. Ambulatory systolic blood pressure patterns in elderly hypertensives. J-Hum-Hypertens. 1998 Aug. 12(8); 547-9.
45. Assantachai-P; Watanapa-W. ; Chimmpittayanuwat-S. ; Thipanont-P. Hypertension in the elderly: A comunity study. J-Med-Assoc-Thai. 1998 Apr; 81(4): 243-9.
46. Howes- L.G.; Rend-C; Bendle-R. ;Weaving-J. The prevalence of isolated systolic hypertension in patients 60 years of age and over attending Australian practitioners. Blood- Press. 1998 May; 7(3): 139-43.
47. Guillen y Lugue: H.S.A. Grupo de trabajo, liga Española de hipertensión arterial. Edic. Segg y Lecha 1992.
48. Messerli F.H.: Osler’s Maneuver and pseudohypertension. N. Eng. J-Med. 1985; 312; 1548-1551. 
49. Kocemba- J.; Kawecka-Jaszcz-K. ; Gryglewska-B. ; Grodzicki-T. Isolated systolic hypertension: Pathophysiology, consequences and therapeutic benefits. J-Hum-Hypertens. 1998 Sep; 12(9): 621-6.
50. Gasowski-J. ; Sthessen-J.A.; Celis-H. ; Fagard-R.H.; Thijs-L. ;Birkenhager-W.H.; Bulpitt-C.E.; Fletcher-A.E.; Arabidze-G.G.; de- Leeuw-P. ; Dollery-C.T.; Duggan-J. ; Kawecka-Jaszcz-K. ; Leonehi-G. ; Nachev-C. ; Safar-M. ; Rodico-J.L.; Rosenfeld-J. ; Seux-M.L.; Tuomilehto-J. ; Webster-J. ; Yodfat-Y. Systolic hypertension in Europe trial phase 2: Objetives, Protocol and Initial Progress. Systolic hypertension in Europe Investigators. J-Hum-Hypertens 1999 Feb; 13 (2): 135-45.
51. Ivanovic-Krstic-B. ; Kalimanovska-Ostric-D. ; Svetkovic-Matic-D. ; Nikcevic-D.J.; Scimic-D. ; Stevic-S. ; Sujeranovic-D. Aortic wall distensibility and the estructure and funtion of the left ventricle in aged persons with isolate systolic hypertension. Srp-Arch-Celok-Lek. 1999 Jan-Feb; 127 (1-2): 10-5.
52. Moser-M. Hypertension treatment and the prevention of coronary heat disease in the elderly. Am-Fam-Physiciam. 1999 Mar 1, 59 (5): 1248-56.
53. Oparil-S. ; Calhoun-D.A. Manging the patiens with hard to control hypertension. Am-Fam-Physician. 1998 Mar 1; 57 (5): 1007-14.
54. Yamamoto-Kimura-L. ; Zamora-González-J. ; Garcia-de-la-torre-G. ; Cardoso-Saldana-G. ; Fajardo-Gutierrez-A. ; Ayala-Barajas-C. ; Posadas-Romero-C. Prevalence of high blood pressure and associated coronary risk factors in and adult population of Mexico City. Arch-Med-Res. 1998 Winter; 29 (4): 341-9.
55. Rolano E. Sch. ; Frank H.M. Hipertensión y obesidad. Clínica médica de Norteamérica. Ciudad de la Habana; Editoial Científico Técnico. 1987: 1047.
56. 1993 Guidelines for the management of mild hypertension: memorandum a World Health Organization International society of hypertension meeting. Hypertension 1993, 22: 392-403.
57. Byny R.L. Hypertension in the elderly in: Laragh J.H., Brenner B.M, eds. Hypertension: diagnosis and management. New York: Ravern, 1995: 227-51.
58. The fifth report the joint national committee on detection, evaluation and treatment of high blood pressure. (JNC-V) arch. Intern.Med. 1993; 153: 154-83.
59. Macías F.N. ¿Cómo influye la edad en el manejo del hipertenso? en: Decisiones clínicas y terapéuticas en el paciente hipertenso. Barcelona: Jims, 1993: 153-5.
60. Schwartz-G.L.; Sheps-S.G. A review of the Sixth Report of the Joint National Committee on prevention, detection, evaluation and treatment of high blood pressure. Curr- Opin-Cardiol. 1999 Mar; 14 (2): 161-8.
61. Cushman-W.C. The clinical significance of systolic hypertension. Am-J-Hypertens. 1998 Nov; 11 (11 pt 2): 182S- 185S.

ANEXO No.1

І-     Datos Generales:

        Nombres y apellidos: ________________________________________________________

        Edad: 60 – 74 _____  75 – 89 _____  90 y más _____

        Sexo: M _____  F _____

        Color de piel: Blanca _____  Negra _____  Mestiza _____  Amarilla _____

        Hábitos tóxicos: Alcohol _____  Café _____  Hábitos de fumar _____

        Diabetes Mellitus _____,  Hiperlipoproteinemia _____,  E.C.V. _____,  Obesidad _____

        Cardiopatía isquémica _____,  Insuficiencia cardíaca _____,  Insuficiencia renal _____

        TENSION ARTERIAL:

 

 

Sentado

BD      BI

De pie

BD      BI

Acostado

BD      BI

 

1er. toma

________

________

________

 8:00 a.m.

2da. toma

________

________

________

 

3er. toma

________

________

________

 

 

 

 

 

 

1er. toma

________

________

________

 11:00 a 12:00 M

2da. toma

________

________

________

 

3er. toma

________

________

________

 

 

 

 

 

 

1er. Toma

________

________

________

10:00 a 11:00 PM

2da. Toma

________

________

________

 

3er. Toma

________

________

________

 

 

 

 

 

        Hipertensión Arterial:       Si _____               No _____ 

ІI-    Examen Físico:

        Tensión arterial sentado _____,  De pie _____,  Acostado _____

        Examen de cuello: Soplo carótideo _____,  Aumento del tiroides _____, 

        Venas dilatadas _____

        Examen vascular: Taquicardia _____,  Cardiomegalia _____,  Galope S4 _____,

        Soplos _____

        Pulsos periféricos: Ausentes _____,  Presentes _____,  ¿Cuál? _____

        Examen de abdomen: Tumor _____,  Soplos _____

        Examen renal: Tumor _____,  Soplos _____

        Maniobra de Osler: Positiva _____,  Negativa _____

III-   Clasificación:

        Hipertensión arterial sistólica aislada _____

        Hipertensión arterial diastólica aislada _____

        Hipertensión arterial sistodiastólica _____

        Hipertensión arterial desproporcionada _____

        Valor límite de la hipertensión arterial sistólica aislada _____

        Pseudohipertensión arterial: Si _____  No _____

        Hipotensión postural:            Si _____  No _____

IV-  Cifras tensionales promedio durante un año al paciente pesquisado:

        Sentado _____,  De pie _____,  Acostado _____,  Controlado: Si _____  No _____

        Cifras tensionales promedio durante un año al paciente hipertenso:

        Sentado: _____,  De pie _____,  Acostado _____,  Controlado: Si _____  No _____

V-    Estudios Realizados:

        ECG: Normal _____,  Anormal _____,  HVI _____,  C.I. _____

        Azoados: Acidos úricos: Normal _____,  Anormal _____

                        Creatinima:      Normal _____,  Anormal _____

VI-   Tratamiento:

         Tratamiento no farmacológico: Si _____,  No _____

         Dieta _____,  Ejercicios físicos _____,  Dieta y ejercicios _____

         Ejercicios de relajación _____,  Medicina natural y tradicional %

                                                            Si _____  No _____,  ¿Cuál? _____    

         Tratamiento farmacológico:            Si _____  No _____   

   Medicamentos

Dosis

Frecuencia

   Tiazidas

________

________

   Anticálcicos

________

________

   IECA

________

________

   Beta bloqueadores

________

________

   Alfa bloqueadores

________

________

   Otros

________

________

   Tratamiento combinado:       

Si ­______

No _____

VII-  Nota aclaratoria  
        
HTA:             Hipertensión arterial  
        
ECV:             Enfermedad cerebro vascular  
        
ECG:             Electrocardiograma  
        
HVI:             Hipertrofia del ventrículo izquierdo  
        
CI:             Cardiopatía izquémica  
        
IECA:             Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina             

República de Cuba
Ministerio de Salud Pública
Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana
Facultad de Ciencias Médicas “Dr. Miguel Enríquez”
Policlínico Docente Julio A. Mella. Guanabacoa.

AUTORES 
Dr. Jahazel del Corral García
Dr. Emilio del Corral Morales

.. Especialista de I grado en Medicina General Integral
.. Especialista de I grado en Medicina Interna

Ciudad de la Habana
2005

Compartir Enviar a menéame  Añadir a tus marcadores de Google  Enviar a noticias Top    Añadir a del.icio.us     Añadir a tus marcadores en Yahoo! 


Publicación enviada por Dr. Emilio del Corral Morales y Dr. Jahazel del Corral García
Contactar mailto:emilmer@infomed.sld.cu


Código ISPN de la Publicación EEZykFVAVFlwHwSNGf
Publicado Tuesday 10 de April de 2007

Ultimas Publicaciones en ilustrados.com


ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal.


Administración y Finanzas
Agricultura y Ganadería
Anatomía
Antropología
Arqueología y Paleontología
Arquitectura
Arte y Cultura
Astronomía
Biografías
Biología
Ciencia y Tecnología
Computación e Informática
Comunicaciones
Contabilidad
Deportes y Educación Física
Derecho
Derechos Humanos
Ecología
Economía
Educación
Enfermedades
Estadística
Filosofía y Ontología
Física
Geografía
Hardware
Historia
Ingeniería
Internet
Lenguaje y Literatura
Marketing y Publicidad
Mitología
Matemática y Lógica
Música
Nutrición y Ciencias Alimentarias
Política
Programación
Psicología
Química
Recursos Humanos
Redes
Religión
Salud y Medicina
Sistemas Operativos
Sociología
Software
Turismo
Zoología