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Monografias | Biología Molecular del Cáncer I: OncogenesBiología Molecular del Cáncer I: OncogenesResumen: Los oncogenes, junto con los genes supresores tumorales, contribuyen al desarrollo de células tumorales una vez que han sido alterados sus mecanismos de control por cambios estructurales o regulatorios específicos. Al estar involucrado un mismo oncogen en muchos escenarios tumorales enfatiza en la unidad de la biología del cáncer. La variedad de los cambios estructurales y regulatorios, tales como las mutaciones, las translocaciones, la inserción retroviral y la amplificación, que pueden activar a un mismo oncogen en diferentes tumores muestra una conexión directa entre genes activados y el fenotipo neoplásico, independientemente de los mecanismos de activación.(V) Resumen Introducción La
homeostasis de la cinética de las poblaciones
celulares es mantenida en los organismos en virtud de la acción concertada de
complejos mecanismos reguladores. En el organismo existen líneas celulares que
experimentan continuo recambio. La obtención de un fenotipo diferenciado y establecido descansa sobre la interacción celular. No
obstante es un prerrequisito indispensable en la diferenciación la sensibilidad
celular a las señales del medio y un adecuado procesamiento del mensaje. La
oncogénesis es un fenómeno consecuente con las alteraciones en el control de
la proliferación y diferenciación celular en el que se afecta la relación armónica
entre la célula y el ecosistema tisular [1]. Los
primeros aportes de carácter molecular sobre la patología de la célula
tumoral los brindo el conocimiento de algunos rasgos bioquímicos y rutas metabólicas
presentes en estas; el desarrollo de la Biología Molecular conjuntamente con
las técnicas de Genética Molecular han permitida un versión profunda y mas
detallada de la oncogénesis. Todos los fenotipos tumorales exhiben daño del
aparato celular como consecuencia de la afección de dos familias diferentes de
genes: (1) Genes dominantes que activan el crecimiento celular denominados Oncogenes
y (2) un segundo grupo que resulta silenciado y que sus productos normales
inhiben el crecimiento tumoral, denominados anti-oncogenes o Genes
Supresores Tumorales (TSG) [2]. Existen
evidencias para considerar que la activación de los oncogenes y el
silenciamiento de los supresores son dos eventos con equitativa responsabilidad
en la oncogénesis por lo que se ha sugerido la existencia de un efecto
cooperativo entre estas dos familias de genes. El presente trabajo es el
resultado de una revisión actualizada y del enfoque molecular de los oncogenes
en su dinámica a la transformación maligna; teniendo en cuenta su concepto,
clasificación, función e importancia medico terapéutica [1,2,3]. Oncogenes
de Factores de Crecimiento El
gen de un factor de crecimiento puede ser activado en una célula que esta
programada para responder a este pero no para producirlo. Cuando las células
son estimuladas a producir su propio factor de crecimiento ellas pueden
convertirse en células inmortalizadas en cultivos. No ha sido mostrada aun de
forma concluyente que circuito puramente autocrinos de este tipo contribuyan a
procesos oncogénicos espontáneos en humanos (Tabla
No. 1) [3,9,16,27].
Tabla
No. 1 Clase 1: Oncogenes de Factores de Crecimiento Oncogen
sis.
El PDGF es parcialmente codificado por el encogen v-sis que fue
originalmente aislado del Virus del
Sarcoma de los Simios (SSV). Este
factor de crecimiento es un paradigma, normalmente es liberado por trombocitos
que se desintegran después del sangramiento y estimulan el crecimiento de
fibroblastos. Este gen no es normalmente expresado en fibroblastos; la activación
ilegitima, por ejemplo, por un retrovirus puede inducir a los fibroblastos a
producir su propio factor de crecimiento. La producción de un factor de
crecimiento en células anormales es por tanto un modelo de activación de
oncogenes. Es un modelo conceptualmente importante [1,27-30].
El
proto-oncogen c-sis codifica para una de
las dos cadenas polipeptídicas de del PDGF,
la cadena b.
La activación accidental del gen por el retrovirus de los simios lo ha
convertido en un potente oncogen para los fibroblastos. Los genes retrovirales
están bajo el control de un complejo amplificador/promotor, que se encuentra en
las Regiones Terminales (LTR)
del genoma viral. La actividad del gen del PDGF
provocara un mecanismo autocrino de estimulación [27]. Normalmente
los monocitos y macrófagos expresan a c-sis, liberando PDGF,
atrayendo y estimulando los fibroblastos y las células musculares lisas a
proliferar. Este proceso puede jugar un importante papel durante la cicatrización,
así como durante la fibrosis pulmonar y hepática, el sarcoma de Kaposi y la
ateroesclerosis; ya que se ha demostrado que en las placas de ateroma se expresa
c-sis de forma amplificada (Tabla No. 2) [1, 31-33]. Tabla
No. 2 Alteraciones de sis en varias neoplasias Tipo
de Tumor Alteraciones Fibrosis
Pulmonar Expresión
amplificada de c-sis
en la Asbestosis. Fibrosis
Hepática Expresión
amplificada de c-sis. Sarcoma
de Kaposi Expresión
amplificada de c-sis. Ateroesclerosis Expresión
amplificada de c-sis. Tumores
Cerebrales Aumento
de la expresión del PDGF y su
receptor en astrocitomas. Aumento
de la expresión de la cadena b
del PDGF en epitelio hiperplásico
de lesiones malignas del cerebro. Cáncer
Colorectal Aumento
de la expresión de c-sis. Cáncer
de Mama Expresión
amplificada de c-sis.
Cáncer
de Cabeza y Cuello Expresión
amplificada de c-sis. El
PDGF es producido por varios tumores
humanos y es mitógeno para fibroblastos y células endoteliales. En los tumores
epiteliales tales como el carcinoma mamario, sin embargo, esta ausente la
expresión del receptor a
y b
del PDGF. Por tanto parece poco probable que el PDGF es un factor estimulador en muchos tipos tumorales con excepción
de tumores cerebrales donde el ligando y el receptor son expresados en
astrocitomas. La cadena b
de este factor de crecimiento es
además producida en el epitelio hiperplásico dentro de las lesiones malignas
del cerebro y estas también expresan su receptor tipo b;
por lo que puede jugar un papel en la estimulación Autocrina/Paracrina de
glioblastomas y del infiltrado de células endoteliales[1]. El
producto de este oncogen ha sido útil en la terapéutica del cáncer a través
de un anticuerpo monoclonal murino humanizado que
reconoce como diana al VEGF, conocido como Bevacizumab
o Avastin y
que se encuentra en fase 3 de ensayos clínicos en el tratamiento del cáncer
colorectal y de mama. Los pacientes tratados solo con este anticuerpo han tenido
moderadas respuestas y los que se han combinado con la quimioterapia
convencional han tenido grandes respuestas [34-36].
La evaluación en carcinoma de células renales metastásicas ha enriquecido el
punto final de su preespecificada eficacia antes de lo esperado. En combinación
con el quimioterapéutico Capecitabina recibió la rápida aprobación de la FDA
para el tratamiento del cáncer de mama metastásico y ha sido combinado con Trastuzumab
en una doble estrategia terapéutica con anticuerpos para el cáncer de mama con
sobrexpresión de HER-2/neu
[37]. Los últimos ensayos clínicos han mostrado su
eficacia en cáncer colorectal avanzado combinándolo con el 5 Fluoracilo [38]. Oncogenes de Receptores de Factores de Crecimiento Un
gran número de oncogenes codifican para formas mutantes de receptores de
superficie de factores de crecimiento, muchos de ellos con actividad tirosina
quinasa intrínseca. Estas oncoproteínas provocan una transformación maligna
al mantener una señal mitogénica independiente de su interrelación con el
ligando. También las formas no mutadas de esto genes pueden causar transformación
siempre que exista ligandos disponibles en el suero (Tabla
No.3) [3,16].
Además
de los receptores con actividad tirosina quinasa otros productos oncogénicos
pueden tener actividad tirosina quinasa; el numero de proteínas con actividad
tirosina quinasa alcanza hasta varias decenas, aunque son perfectamente
agrupadas en tres categorías: (1) Aquellas proteínas ancladas en la membrana
celular con dominios extracelular y citoplasmáticos como el caso del oncogen erbB
que codifica a una forma mutada del receptor del Factor
de Crecimiento Epidérmico (EGF),
(2) proteínas citoplasmáticas con tendencia a anclarse en la membrana celular
como el caso del oncogen src y (3) proteínas nucleares como el oncogen abl
[9,27,28,39]. Otras
proteínas transformantes son las llamadas serina/treonina quinasas, cuyo blanco
de fosforilación son los residuos aminoacídicos de serina y treonina en los
sustratos. En esta familia se encuentra la proteína quinasa C, la que se
considera un mediador de los promotores tumorales
y el producto de los oncogenes como raf y mos.
La proteína quinasa C es el efector de la señal mediada por la hidrólisis del
Fosfatidil Inositol 4.5 bifosfato y es el vehículo de varios promotores
tumorales; a pesar de esto no se han descrito hasta el momento receptores con
actividad serina/treonina quinasa intrínseca, por lo que los productos de estos
oncogenes pertenecen a la clase de los transductores citoplasmáticos [39-42]. Las
proteínas con actividad tirosina quinasa se tornan transformantes cuando sus
genes son mutados o anormalmente expresados, en general cuando los patrones de
sustratos a fosforilar se alteran [43-46].
Oncogen
erbB2/neu.
El oncogen neu también conocido como
HER-2 o c-erbB2 fue primeramente
descrito asociado al neuroblastoma después del tratamiento de ratas con el
carcinógeno etilnitrosourea. El proto-oncogen humano reside en el cromosoma 17
y codifica para una glicoproteína de 185 KDa (p185) relacionada con el receptor
del EGF y es el progenitor de un
oncogen aislado en el Virus de la
Eritroblastosis de Aviar (AEV)
que codifica para la región interna de dicho receptor conservando su actividad
intrínseca tirosina quinasa. Neu
pertenece a una familia de genes erbB
que codifican para receptores que poseen un dominio extracelular rico en cisteína,
un dominio transmembránico y un dominio intracelular tirosina quinasa. La región
extracelular alterada del receptor provoca la perdida de la influencia
reguladora normal que controla la actividad tirosina quinasa (Tabla
No. 4) [47-48].
Tabla
No. 4 Alteraciones de neu en varias neoplasias Tipo
de Tumor Alteraciones Cáncer
de Mama En
el 16-20% de los tumores que se observo amplificación génica se observo
un pobre pronóstico y la diseminación del cáncer. En
el 17-30% de los tumores se observo una sobrexpresión de la proteína
p185, no así en el tejido normal o benigno. Además fue correlacionado
con la amplificación génica. Es un predictor independiente de la
supervivencia en pacientes con nódulos positivos. Pacientes
con niveles detectables en suero correlacionados con la metástasis. Cáncer
de Ovario La
sobrexpresion de p185 se observo en un 26-32% de los tumores examinados
correlacionado con una pobre supervivencia. Glioma Sobrexpresión
del receptor deL EGF asociada a su amplificación génica. Carcinoma
de Vejiga Sobrexpresado
en el 87% de los tumores invasivos correlacionado
con el estado del tumor. El
48% de los tumores con sobrexpresión se correlaciona con el carácter
invasivo y el tiempo de recurrencia. Cáncer
de Esófago Sobrexpresion
en el 48% de los tumores y el 47% de los tumores que sobrexpresaron se
correlacionan con un pobre pronóstico. Esta
forma del receptor es en ocasiones excesivamente expresada en carcinomas de células
escamosas así como en adenocarcinomas de glándulas mamarias y salivares. La
amplificación de ese gen se ha visto relacionada con un pobre pronóstico de
vida, con la diseminación de los tumores y con el curso clínico de la
enfermedad en específico en cáncer de mama y de ovario [49-53]. Este
oncogen puede ser utilizado como herramienta en la determinación del pronóstico,
del tiempo de recaída y de la supervivencia en 5 años en pacientes con
adenopatías. Fueron encontrados además altos niveles en suero en pacientes con
metástasis. Actualmente se utiliza en el diagnostico por imágenes in vivo
utilizando anticuerpos monoclonales conjugados con isótopos radiactivos como el
tecnecio 99 y el indio 111, lo cual permitido la detección de tumores y
lesiones ocultas y ha potencializado el monitoreo de la enfermedad y los planes
terapéuticos (Tabla No.5) [54-57]. Table
No. 5. Sobreexpregion de receptores erbB en diferentes Tumores. Tipo
de Cáncer Porciento
de Sobrexpresion erbB1 erbB2 erbB3 erbB4 Mama 14-91 10-37 Si Si Ovario 30-75 20-32 Si Si Renal 50-90 24-40 Si ND Pulmón 40-80 3-56 Si Si Cabeza
y Cuello 30-75 32-62 Si Si Colon
y Recto 25-77 7 ND ND Páncreas 30-50 ND ND Si Glioma 40-50 ND ND ND ND:
Sin datos suficientes. El
uso en la terapéutica también ha tenido grandes resultados utilizando
anticuerpos monoclonales conjugados y no conjugados. A
través del uso de la tecnología recombinante fue desarrollado por Genentech un
monoclonal murino de la clase IgG1 humanizado, Trastuzumab, y utilizado especialmente en pacientes con cáncer
de mama avanzado con sobrexpresión de la proteína p183HER-2 [58].
En un ensayo clínico con estudio inmunohistoquímico se utilizo asociado a la
quimioterapia (Antraciclina y Ciclofosfamida o Paclitacel) se observo una baja
mortalidad al año (22% vs 33%; p=0.008), alta supervivencia (media 25.1 vs 20.3
meses; p=0.01) y un 20% de riesgo de muerte [59]. Este medicamento ha sido combinado
con múltiples drogas citotóxicas, creando nuevas estrategias para el
tratamiento del cáncer de mama metastásico [60].
La disfunción cardiaca clase III y IV se ha observado en el 27% del grupo
tratado con Antraciclina, Ciclofosfamida y Trastuzumab comparados con grupos tratados solo con Antraciclina
y Ciclofosfamida [59]. Los
efectos cardiotóxicos han sido un factor limitante en su uso desde que fue
aprobado por la FDA en 1998 [61-70]. Además
de este se ha desarrollado un anticuerpo biespecífico que se une simultáneamente
a los receptores Fc para la IgG tipo I (FcgR
I)
y al producto proteico del oncogen HER-2/neu; esta diseñado
para dirigir las células con FcgR
I,
como los monocitos y macrófagos, a fagocitar o matar las células tumorales que
expresen HER-2/neu,
se conoce como MDX-210,
se encuentra en fase 3 de ensayos clínicos
[71]. Es inmunológicamente
activo en dosis toleradas [71, 72] y utilizado en cáncer de ovario que sobrexpresa
HER-2/neu así como cáncer renal, de mama, colorectal y prostático [72]. Oncogenes
de Transductores de Señal La
tercera clase de oncogenes codifica para proteínas mutantes citoplasmáticas,
en estas oncoproteínas predominan dos funciones fundamentales la actividad
quinasa y la GTPasa. Como el grupo de los receptores, los proto-oncogenes de
esta categoría con actividad quinasa pueden ser transformados en oncogenes
debido a cambios estructurales que incrementen su actividad quinasa [3,9,16,73].
Las
oncoproteínas con actividad GTPasa son una larga familia, sus miembros pueden
encontrarse asociados a la membrana o libres en el citoplasma. Estas proteínas
son formas mutadas de la proteína G en especifico de la subunidad a
(Tabla No. 6)
[74-76].
Tabla
No. 6 Clase 3 Oncogenes de Transductores Citoplasmáticos Oncogen
ras. Este
oncogen fue aislado por primera vez en el Virus
del Sarcoma Murino (MSV) y luego
en tumores humanos y células transformadas por carcinógenos químicos. Los
productos de ras
es una vasta familia de oncoproteínas de 21 KDa que funcionan de forma similar
a la proteína G y que representan otro elemento en el control de la proliferación
cedularla inhibición de las señales de estas proteínas provocan bloqueo del
efecto mitogénico de Los
miembros de la Familia ras
son H-ras
(aislado en virus del sarcoma murino de Harvey), K-ras (aislado en virus
del sarcoma murino de Kirsten) y N-ras
(aislado en neuroblastomas sin contraparte viral). Estos están localizados en
tres diferentes cromosomas. Se cree que estas se encuentran inactivas en células
en reposo y entonces interactúan solo con el GTP. Las proteínas ras normales
se mantiene en este estado hasta que reciben un estimulo fisiológico que
permita la interacción con el GTP y se activen e interactúen con la molécula
efectora [85-90]. Estos
genes pueden adquirir propiedades transformantes por cambios cualitativos
(mutaciones) o cuantitativos (sobrexpresión, amplificación). Este oncogen
parece ser parcialmente susceptible a mutaciones que
provocan un producto proteico anormal. La proteína anormal puede tener un aminoácido
sustituido en uno o dos posiciones (las posiciones 12, 13 o 61 son las mas
comunes), pero esta sustitución es suficiente para dañar su actividad GTPasa.
Estas mutaciones han sido bien identificadas en gran variedad de tumores como
los sarcomas, leucemias, linfomas, neuroblastomas, retinoblastomas, melanomas y
carcinomas del pulmón, mama y vejiga (Tabla
7) [91-98]. Tabla
No. 7 Alteraciones de ras en varias neoplasias Tipo
de Tumor Alteraciones Cáncer
de Mama Niveles
alterados de ARNm de H-ras. Correlacionadas
con formas avanzadas. Incremento
de niveles de p21 en el tejido maligno. Cáncer
Colorectal El
50% de los tumores de colon tienen mutaciones en el gen de K-ras. Las
mutaciones del gen de ras
en tejidos de adenoma y carcinoma. Carcinoma
del Pulmón Mutaciones
puntuales en los genes ras en le 20-30% de los tumores. Las
mutaciones en K-ras identifican los
subgrupos con pobre pronóstico. Cáncer
de Páncreas Mutaciones
puntuales en K-ras en el 90% de los casos examinados. Cáncer
de Estómago Expresión
de p21en el tejido maligno mayor que en tejidos normales. Mutaciones
en el codón 12 en H-ras correlacionadas con metástasis y la
supervivencia. Leucemia
Mieloide Mutaciones
en N-ras detectadas en un 10-50% de los casos. Oncogenes
de Factores Transcripcionales La
última clase de oncogenes codifica para
proteínas nucleares y muchas de ellas funcionan como factores
transcripcionales. La modulación e la expresión genética es una importante
ramificación del sistema de señalizaciones intracelulares con un singular
papel en la regulación de la proliferación celular. Como elemento ilustrativo
señalaremos que la transición por cada estadio del ciclo celular requiere de
la exprecion regulada de genes que controlan la progesion mitótica. Aunque los
detalles de los progresos de activación selectiva no son bien conocidos, parece
cierto que la fosforilación de los factores transcripcionales es un factor
cardinal en la regulación del proceso [3,9,16,99-102]. Uno
de los más intrigantes descubrimientos de los 4 pasados años ha sido la
identificación de productos de oncogénicos nucleares como factores
Transcripcionales o subunidades de complejos regulatorios de la transcripción.
Aunque se ha especulado por algún
tipo que las oncoproteínas nucleares pueden figurar en la regulación de la
expresión genética, la prueba definitiva de esta hipótesis fue la
identificación de jun y fos
como constituyentes del factor de trascripción AP-1. La conexión entre dos productos oncogénico nucleares,
originalmente identificado como proteínas transformantes retrovirales y un
conocido complejo de proteínas reguladoras de la trascripción puede ser
considerado un paradigma de los oncogenes que codifican para factores de
trascripción. Esta es la mejor evidencia para creer que todos los
proto-oncogenes nucleares codifican para factores reguladores de la transcripción[103].
Los
factores de trascripción pueden ser clasificados de acuerdo a la estructura de
su sitio de unión al ADN y al mecanismo por el que reconocen los elementos de
ADN específico. Los dominios de unión al ADN usualmente muestran un alto grado
de conservación dentro de las diferentes proteínas de la misma familia, tanto
que un elemento de un ADN dado es reconocido por una serie de diferentes
factores de trascripción. Los proto-oncogenes que codifican para reguladores
transcripcionales son miembros de una familia de múltiples genes, esto
significa que la identificación de un producto oncogénico que funcione como
factor transcripcional permite el descubrimiento de otros genes que codifican
proteínas relacionadas que pueden ser oncogenes potenciales [104]. Factores
transcripcionales de casi todo los tipos de secuencia conocida han sido
asociados a la oncogénesis. John
Michael Bishop señalo que los factores transcripcionales anormalmente activados
durante la oncogénesis pudieran inducir la expresión de genes
“indeseables” que dan al traste con el fenotipo diferenciado y
especializado. Además, existen evidencias que hacen pensar que los factores de
trascripción establecen circuitos de cooperación, formándose complejos
heterodiméricos y agrupaciones combinatorias con independientes elementos de
respuestas sobre una misma región reguladora, lo que dificulta la comprensión
del nivel de participación de cada factor transcripcional en cada línea
tumoral en cuestión (Tabla
No. 8) [105]. Oncogen
myc. Este
fue el primer oncogen identificado por homología en el Virus
de la Leucemia de las Aves (ALV).
La forma v-myc
es el único oncogen conocido que puede inducir tumores en los tres tipos
principales de tejidos: epitelial, mesenquimal y hematopoyético. El oncogen c-myc,
expresado en el Linfoma de Burkitt, representa una de muchas secuencias genómicas
relacionadas que constituyen la familia de genes myc que entre otros se
encuentran N-myc (expresado en Neuroblastomas) y L-myc (expresado en cáncer
del pulmón). Las proteínas resultantes presentan 439 residuos para c-Myc,
456 residuos para N-Myc y 364 para L-myc.
Estos productos son fosforilados post-traduccionalmente y
se encuentran localizados en el núcleo [106]. La
estructura de estas proteínas presenta dos regiones muy relacionadas con sus
funciones; una de ellas es una Hélice-Lazo-Hélice
(H-L-H), presente en muchas proteínas
que regulan la trascripción y la otra región es un “Zipper de Leucina”, propio de algunas proteínas que se
interrelaciona con el ADN. Estas estructuras están involucradas en la interacción
proteína-proteína y la cual esta acoplada a la unión con el ADN. Todos estos
datos sugieren que esta familia de genes esta relacionada al desarrollo y/o
progresión de ciertos tumores [107]. Gran
numero de genes son regulados por myc
entre ellos se incluyen el gen de la hsp70
(Proteína del Shock Térmico 70),
del colágeno y el promotor E4 de los adenovirus. Además, el inhibidor del
activador del plasminógeno es regulado por myc
pero a nivel postranscripcional. Se ha demostrado que estas Myc
disminuye la expresión génica de Complejo
de Principal de Histocompatibilidad Clase I (MHC-I)
en Neuroblastomas, y se cree que este efecto sea por una inhibición de una
isoforma de la proteína quinasa C, alterando así la transducción de señales
en la célula. También en el Linfoma de Burkitt disminuye la expresión génica
de la molécula de adhesión linfocitaria LFA-1
involucrada en la adhesión entre linfocitos B y entre linfocitos B y T. Es
importante señalar que la inmunidad tumoral
depende en gran medida del MHC-I y
de LFA-1 por lo que no es
sorprendente que la sobrexpresión de estos oncogenes en estos tumores esta
correlacionado con una gran agresividad tumoral y un pobre pronóstico (Tabla
No. 9) [108]. Tabla
No. 9 Alteraciones de myc en varias neoplasias Tipo
de Tumor Alteraciones Neuroblastomas La
amplificación del gen constituye un indicador pronóstico de la
enfermedad. Linfoma
de Burkitt Translocación
del oncogen c-myc
observada en todos los casos confirmados. Cáncer
de Mama Amplificación
del gen c-myc en el 6-57% de los
tumores examinados. Elevados
niveles de ARNm de c-myc
correlacionados con un pobre pronóstico. Cáncer
Colorectal Amplificación
en un 10-20% de los casos, no estadísticamente significativo. Los
subtipos agresivos tienen una modesta amplificación de c-myc. Carcinoma
de Células Escamosas Amplificación
de c-myc asociado con estados avanzados. Cáncer
del Pulmón de Células Pequeñas Sobrexpresión
de L-myc. Las
líneas de células de Neuroblastomas contiene múltiples copias de una
secuencia de ADN relacionada con v-myc
y c-myc
que se le llamo N-myc. Este se encontraba amplificado en el 20% de los
Neuroblastomas, y se encuentra asociada a las formas más agresivas del tumor
por lo que el número de copias del gen es un factor pronóstico
independientemente del estadio de la enfermedad. Sin embargo, no se ha
encontrado correlación entre la amplificación y el pronóstico de la
enfermedad en otros tumores relacionados como el retinoblastoma, el
glioblastoma, las leucemias y el carcinoma de colon [109]. En
el Linfoma de Burkitt se han observado translocaciones de c-myc
en linfocitos infectados o no con el Virus
de Epstein-Barr (EBV). Se han
observado 3 tipos de translocaciones desde el cromosoma 8 a uno de los 3
cromosomas que llevan los genes de las inmunoglobulinas; al cromosoma 14, (locus
de las cadenas pesadas), al cromosoma 2 (locus de la cadena ligerak)
o al cromosoma 22 (locus de la cadena ligeral).
Estas translocaciones pueden provocar una pérdida del control resultando en la
expresión constitutiva de c-Myc en momentos
inapropiados del ciclo celular, una sobrexpresión de la proteína como
resultado de la expresión constitutiva y/o un incremento de la estabilidad del
ARNm provocando la sobrexpresión del producto proteico [110]. L-myc
fue primeramente expresado en cáncer del pulmón de células pequeñas y luego
en otros tumores pulmonares. Esta familia de genes ha sido observada 46.
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Elio Cisneros Prego. LABEX,
Laboratorios de Anticuerpos y Biomodelos Experimentales, AP 4032, Santiago de
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Superior de Ciencias Medicas de Santiago de Cuba Autor: .
Elio Cisneros Prego1 y Dra. Gisela Benítez Alcantara2 1Especialista
de Primer Grado en Bioquímica Clínica, Profesor Instructor de Bioquímica del
ISCM-SC. 2Especialista de Primer Grado en Bioquímica Clínica,
Profesor Asistente de Bioquímica del ISCM-SC.
Publicación enviada por Dr. Elio Cisneros Prego y Dra. Gisela Benítez Alcantara Contactar mailto:mirta@mediras.scu.sld.cu Código ISPN de la Publicación EEkAApFpFkaEljuWEU Publicado Friday 21 de October de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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