Monografias | La utilización de fichas durante la actividad científica. Una técnica indispensable pero olvidada

La utilización de fichas durante la actividad científica. Una técnica indispensable pero olvidada

Resumen: En muchos momentos de la actividad científica se hace necesario analizar las diferentes teorías que existen en relación con el tema, conocer otras investigaciones realizadas, para poder identificar los antecedentes del problema científico a resolver y poder fundamentar la investigación. En nuestra labor investigativa se ha identificado como una dificultad que no se realiza una sólida fundamentación del problema que se va a abordar, sobre todo a la hora de mencionar las insuficiencias que aún subsisten; además, se citan pocos autores, lo que muestra carencias en la revisión bibliográfica, por lo se pretende dar algunas sugerencias de cómo confeccionar fichas bibliográficas y de contenido lo cual se considera una actividad importante en una investigación científica.(V)

Publicación enviada por MSc. Ana Gloria López Fernández y Otros Autores


 

Índice

Índice:

Introducción

Desarrollo

Conclusiones

Bibliografía

Resumen:

 En muchos momentos de la actividad científica se hace necesario analizar las diferentes teorías que existen en relación con el tema, conocer otras investigaciones realizadas, para poder identificar  los antecedentes del problema científico a resolver y poder  fundamentar la investigación.

En nuestra labor investigativa se ha identificado como una dificultad que no se realiza una sólida fundamentación del problema que se va a abordar, sobre todo a la hora de mencionar las insuficiencias que aún subsisten; además, se citan pocos autores, lo que muestra carencias en la revisión bibliográfica, por lo se pretende dar algunas sugerencias de cómo confeccionar fichas bibliográficas y de contenido lo cual se considera una actividad importante en una investigación científica. 

 Introducción:

¿Por qué considerar la revisión de la literatura una actividad  importante en la realización de una investigación? En muchos momentos de la actividad científica se hace necesario analizar las diferentes teorías que existen en relación con el tema, conocer otras investigaciones realizadas, para poder identificar  los antecedentes del problema científico a resolver y poder  fundamentar la investigación.

En relación con la fundamentación del problema científico, la revisión de la literatura cumple varias funciones dentro del proceso de investigación:

·      Contribuye a la presentación de errores cometidos en otros estudios.

·      Sirve de orientación en cuanto a cómo debe realizarse el estudio, por cuanto al revisar los antecedentes es posible advertir la manera en que se ha tratado el problema científico determinado, qué tipos de estudio se han realizado, con qué sujetos, de qué manera se han obtenido los datos, qué diseños se han utilizado, qué aspectos no han sido abordados, etc.

¿Qué es la revisión de la literatura? Al decir de (1): “Consiste en la detección, obtención y consulta de la bibliografía y materiales útiles para los propósitos de estudio, que permiten recopilar la información imprescindible relacionada con el problema científico. Es importante observar el principio de selectividad; atendiendo al volumen de publicaciones que se producen en el mundo en las diferentes áreas del conocimiento, sólo se deben seleccionar las más importantes y recientes”.

Para ello es útil la confección de fichas bibliográficas y de contenido. En el libro Metodología de la Investigación Educativa se plantea: “El modo más conveniente de recoger los datos acerca de trabajos previos, es mediante las fichas bibliográficas y de contenido” (2)

En la revisión de trabajos científicos estudiantiles y proyectos de investigación en la Facultad de Medicina “Dr. Salvador Allende” se ha podido constatar que no se realiza una sólida fundamentación del problema que se va a abordar, sobre todo a la hora de mencionar las insuficiencias que aún subsisten; además, se citan pocos autores, lo que muestra carencias en la revisión bibliográfica.

En este trabajo se pretende dar algunas sugerencias de cómo realizar esa importante labor de la actividad científica que es la revisión de las fuentes bibliográficas.

Desarrollo:

¿Cómo realizar la revisión de la literatura? Se suele considerar la existencia de tres tipos de fuentes de información: (3)

·        Fuentes primarias: Los datos que proporciona son de primera mano. Entre ellas se encuentran libros, antologías, monografía, tesis, disertaciones, documentos oficiales, trabajos presentados en conferencias o seminarios, testimonios de expertos, artículos científicos, etc.

·        Fuentes secundarias: Se trata de compilaciones, listados de referencias. Procesan información de primera mano, que pueden aparecer en revistas o libros que mencionan o comentan de manera breve, contenidos de artículos, libros, tesis, disertaciones y documentos relevantes.

·        Fuentes terciarias: Son documentos que compendian nombres y títulos de otras revistas y publicaciones periódicas, boletines, conferencias, simposios, asociaciones industriales, títulos que contienen referencias y datos bibliográficos. Estas fuentes son útiles para detectar fuentes no documentales.

Una vez que se ha obtenido la literatura, se procede a la consulta de la misma y a la selección de las que serán útiles para fundamentar el problema científico. Es recomendable anotar todos los datos de identificación de la referencia, y si se asiste a varias bibliotecas o hemerotecas es conveniente registrar dónde está localizada la referencia y, si es posible, su clasificación.

Posteriormente, se realiza la extracción y recopilación de la información que resulta de interés, para lo cual se procede de acuerdo con el método organizativo que decida el investigador, este puede ser a través de: fichas, libretas, cuadernos y hasta en casetes grabados. Cuando se recopila información se pueden extraer una o varias ideas.

Para elaborar una ficha bibliográfica se coloca el número de referencia o clasificación y el lugar de localización (si se trata de materiales de biblioteca), el apellido del autor y nombre, el título, la editorial, la ciudad, el año de publicación y el número de páginas. (2)

Un ejemplo de ficha bibliográfica para artículos de revistas seriadas es el siguiente:

Rigau Pérez, José

“Manifestaciones clínicas del dengue hemorrágico en Puerto Rico, 1990- 1991”

Revista Panamericana de Salud Pública

Volumen 1, No. 6

Junio 1997

435 - 443

Según el tipo de que se trate, las fichas bibliográficas deben llevar la referencia siguiente: (3)

  • Libros: nombre (s) de (los) autor(es) título y subtítulo del libro,  lugar y año de edición, nombre de la editorial y cuando se trate de una reimpresión, el número de esta[1].
  • Capítulos de libros, cuando fueron escritos por varios autores y recopilados por una o varias personas. (compiladores): nombre (s) de (los) autor(es) del capítulo, título y subtítulo del libro, nombre (s)  de (los) compilador(es) o editor(es) ( que es diferente a la editorial), título, subtítulo y número del capítulo, lugar y año de edición, página del libro en la que comienza el capítulo y donde termina, nombre de la editorial, número de reimpresión ( si es el caso). Cuando el capítulo ha sido publicado anteriormente en otra fuente, la cita completa donde se expuso o publicó ( siempre y cuando lo incluya el libro, generalmente aparece esta cita en alguna parte de él)
  • Artículos de revistas: nombre (s) de (los) autor(es), título y subtítulo del artículo, nombre de la revista, año, volumen, número o equivalente; página donde comienza el artículo y página donde termina.
  • Artículos periodísticos: nombre (s) de (los) autor(es), título y subtítulo del artículo, nombre del periódico, sección y página (s) donde se publicó y día y año en que se publicó.
  • Videocasetes y películas: título y subtítulo de la videocinta, documental filmado, película o equivalente; nombre de (los) productor(es), nombre de la institución o empresa productora, lugar y año de producción.
  • Trabajos presentados en seminarios, conferencias, congresos y eventos similares: nombre (s) de (los) autor(es), título y subtítulo del trabajo, nombre completo del evento y asociación, organismo y empresa que lo patrocina, mes y año en que se llevó a cabo y lugar donde se efectuó.
  • Entrevistas realizadas a expertos: nombre del entrevistado, nombre del entrevistador, fecha precisa cuando se efectuó la entrevista, medio a través del cual se transcribió o difundió, tema, dirección o lugar y forma en que esté disponible (transcripción, cinta, videocasete, etc)
  • Tesis y disertaciones: nombre (s) de (los) autor(es), título de la tesis, escuela o facultad e institución de educación superior donde se elaboró la tesis y año.
  • Documentos no publicados (manuscritos): título y subtítulo del documento, nombre(s) de (los) autor(es), empresa que apoya el documento (si se trata de apuntes de alguna materia, es necesario anotar el nombre de esta, el de la escuela o facultad correspondiente y el de la institución; aunque hay documentos personales que carecen de apoyo institucional); lugar y fecha en que fue producido o difundido el documento y la dirección donde se encuentra disponible.

Con la confección de estas fichas se tiene localizada la literatura que se relaciona con el tema que se va a abordar; sin embargo, es necesario poseer resúmenes y citas de esa literatura para ser utilizada en la fundamentación del problema, la confección del marco teórico, para la comparación de los resultados obtenidos con otros, etc. La situación ideal para hacer una tesis, artículo, etc., sería tener en el lugar donde se redacta todos los libros y artículos que se precisan; sin embargo se sabe que esto no siempre es posible. Para salvar esta situación se recomienda la confección de las fichas de contenido, con las cuales se puede: sintetizar el tema, seleccionar una cita clave, formular un juicio, etc. (4)

A continuación se dan algunas recomendaciones para tomar nota de las fuentes de información y así proceder a confeccionar las fichas de contenido: (2)

  • Revisar de modo general, en el primer intento, la fuente de referencia, para obtener una visión global o de conjunto. Esto permitirá decidir posteriormente qué información es útil recoger.
  • Utilizar tarjetas manuables.
  • Encabezar las fichas de contenido bajo un título y a continuación la cita bibliográfica de interés, el nombre del autor, título, capítulo, editorial, ciudad, el año de publicación y la página donde aparece la cita.
  • Incluir un solo tema en cada ficha; esto permitirá una organización más adecuada de la información.
  • Hacer una diferenciación de una cita textual, un resumen y una valoración de la ideas del autor.
  • Conservar cuidadosamente las fichas, archivándolas una vez que han sido elaboradas.
  • Ordenar las fichas siguiendo un orden lógico, ya que una misma información puede ser útil para diferentes trabajos.
  • Poner entre comillas las notas textuales.
  • Desarrollar un esquema de clasificación, de modo que las fichas que tengan algún tipo de relación puedan incluirse en una categoría única.

Por ejemplo, un profesor que desea tratar con sus estudiantes aspectos sobre la investigación científica consulta varias fuentes bibliográficas y confecciona las siguientes fichas de contenido:

La investigación científica. Caracterización:

“Podemos definirla como un tipo de investigación sistemática, controlada, empírica y crítica, de proposiciones hipotéticas sobre las presumidas relaciones entre fenómenos naturales”.

Sampieri Roberto, Fernández Carlos, Baptista Pilar. Metodología de la Investigación Científica. Ed. Mc´Graw Hill. México, 1998,  p. XXVI

La investigación científica. Etapas.

ü      Concebir la idea de investigación.

ü      Plantear el problema de investigación.

ü      Elaborar el marco teórico.

ü      Definir el tipo de investigación a realizar.

ü      Establecer las hipótesis.

ü      Seleccionar el diseño adecuado de investigación.

ü      Selección de la muestra.

ü      Recolección de los datos.

ü      Analizar los datos.

ü      Presentar los resultados.

Sampieri Roberto, Fernández Carlos, Baptista Pilar. Metodología de la Investigación Científica. Ed. Mc´Graw Hill. México, 1998, p. XXVI  

La investigación científica. Etapas:

“Para poder sistematizar el proceso de investigación este es dividido en dos etapas. La primera de ellas se conoce como Etapa de Planificación y la segunda como Etapa de Ejecución.”

Martínez Raúl, Rodríguez Eddy. Manual de Metodología de la Investigación Científica. (s/e) (s/f), p.7

Como se puede observar, se ha situado un título o clasificador (ambas tratan del método científico), y un subtítulo o subclasificador (caracterización o etapas) con el objetivo de diferenciar el asunto específico sobre el cual trata cada una de ellas.   

Generalmente, esta actividad suele ser considerada engorrosa, compleja y hasta inútil. En efecto, estudios realizados por estudiantes de la facultad (5 y 6) han reportado la inexistencia de este tipo de actividad científica en estudiantes de medicina de la facultad de ciencias médicas Dr. Salvador Allende. Elaborar fichas es una acción usualmente desconocida por investigadores fortuitos y, en el mejor de los casos, es suplantada por la redacción de notas en un cuaderno o en hojas sueltas, lo cual no es sino una reproducción reducida de la fuente consultada.

Las potencias de esta técnica de trabajo científico radican esencialmente no en la extracción de la información, sino en el hecho de que esa aprehensión se realiza conforme a una clasificación, a un ordenamiento que se subordina a un referente lógico previamente concebido.

Disponer de notas en un cuaderno o en hojas sueltas no evita el innecesario y dilatado trabajo de volver a leer las ideas extraídas y ordenarlas, según los puntos de interés de la parte del discurso que se pretende desarrollar durante la producción científica. Es, definitivamente, trabajo doble.

Claro que a esta falsa concepción contribuyen también, en alguna medida, los autores de textos y manuales de Metodología de la Investigación Científica que hacen de una ficha un objeto sumamente complejo, con la adición de más y más exigencias.

Por ejemplo, en los ejemplos de fichas de contenido (arriba referidos) no resulta imprescindible repetir todos los datos de la fuente consultada; si se dispone previamente de una ficha bibliográfica de la obra, con sólo citar al autor y las primeras palabras del título sería suficiente (conservando, claro está, la página de donde fue extraída la cita, que si no se encuentra en la ficha bibliográfica).

Sin embargo, la peor consecuencia de la producción literaria con desconocimiento de esta técnica, durante la actividad científica, es mucho más sutil y perversa: pobreza del análisis científico. Y es que la ausencia de fichas está estrechamente vinculada con la disposición de sólo unas pocas fuentes bibliográficas. Si no se ha sentido la necesidad de ordenar, de agrupar convenientemente, la información disponible es porque, muy posiblemente, es escasa, fácil de recordar y ubicar en las obras leídas.

Se trata de una tendencia de los profesionales (en formación o en ejercicio) que se han visto en la necesidad de aproximarse a la actividad científica de forma esporádica y temporal. Es fácil para un observador entrenado percatarse que en la exposición científica del novel se están utilizando sólo dos o tres autores (cuando más) para fundamentar las ideas.

Otra veces, aún más nefastas, ni siquiera aparecen los nombres de esos autores, pero se aprecian los saltos en el discurso, las diferencias de estilos y los giros bruscos durante la exposición de las ideas. En esas ocasiones, el autor del trabajo se coloca en posiciones cercanas al plagio, incluso involuntario.

¿Qué es lo esperable en el análisis de un tema, como parte de un trabajo legítimamente científico?... El desarrollo de la ciencia y la producción supeditada a ella es hoy día tan extenso que difícilmente no existan numerosas opiniones sobre un mismo tema. Luego, lo esperado es que el análisis sea rico de opiniones encontradas o, en el mejor de los casos, complementarias.

Captar esa riqueza de posiciones, para someterlas después a un estudio crítico, no es prácticamente posible en la actualidad sin una lista relativamente extensa de autores y trabajos científicos (incluyendo los de un mismo autor en estadios diferentes maduración de sus ideas).

Y procesar semejante volumen de información no se logra rebuscando ideas dispersas por diferentes fuentes bibliográficas al momento de sintetizar, primero, y redactar, después, el discurso científico. Un trabajo riguroso en esa dirección es sólo posible con ayuda de una técnica tan potente del análisis documental como la de elaboración de fichas.

En ese sentido, es muy importante que cada ficha contenga sólo una idea principal. Esa es otra deficiencia en el manejo de la técnica. Varias ideas principales bajo un mismo clasificador no sólo resultará, seguramente, una incongruencia, sino además un trabajo inoperante; sería necesario regresar sobre las fichas y repetir el proceso de reducción, si no se perdió información al dejarla atrás en un punto del discurso anterior donde también (por contener varios aspectos) resultó útil.

De disponerse de las fichas de contenido bien elaboradas, se tiene entonces la posibilidad de realizar el análisis cruzado al que se ha hecho referencia con anterioridad. Como parte de él, el autor dispone de tres alternativas:

  • Identificarse sólo con la posición de un autor consultado, lo que presupone fundamentar por qué se desecha la opinión de los restantes autores.
  • Conformar una posición teórica con ayuda de aportaciones de varias autores consultados, lo cual también debe obviamente fundamentarse, y
  • Desechar las opiniones de todos los autores consultados y presentar, argumentadamente, una posición original.

Pero, ¿cómo se conocen los diferentes tópicos o componentes del discurso en los que habría que hacer repetidamente esta acción?...  En efecto, no basta con disponer de un volumen considerable de información, por demás debidamente clasificado. Si no se conocen los puntos neurálgicos de la ruta del discurso científico existe una alta probabilidad de desorientarse y perder el rumbo. Esa es otra deficiencia frecuente en el proceder de los noveles e investigadores temporales. Las consecuencias son obvias: discursos incoherentes, por momentos ilógicos (en el mejor de los casos aburridos) y, sobre todo, con mucha información inútil, en relación con los objetivos y resultados esperados del trabajo científico que se produce.

¿Cuál es la recomendación para evitar esa incómoda deficiencia?... Se aconseja elaborar previamente un sumario analítico del discurso, un esqueleto, un esquema orientador de la lógica de la exposición de las ideas.

Antes de comenzar a escribir se debe trazar la ruta del discurso que se pretende seguir para cumplimentar el objetivo de investigación declarado (incluso desde antes, para fundamentar el problema científico abordado). Porque además, después de redactadas las ideas se hace más difícil desprenderse de ellas, aún cuando resulten incoherentes o innecesarias.

Para confeccionar ese sumario analítico se pueden utilizar los mismos clasificadores y sub-clasificadores que se fueron identificando al estudiar las fuentes bibliográficas consultadas (y consecuentemente, construyendo las fichas de contenido correspondientes). De este modo el sumario analítico asumirá una forma trapezoidal:

v     CLASIFICADOR (IDEA PRINCIPAL)

Ø        SUB-CLASIFICADOR (IDEA SECUNDARIA)

Ø        SUB-CLASIFCIADOR (OTRA IDEA SECUNDARIA)

§      SUB-SUB-CLASIFICADOR (IDEA SUBORDINADA O COMPLEMENTARIA )

Conclusiones:

Se ha querido mostrar que la técnica de elaboración de fichas bibliográficas y de contenido desempeña un importante papel en la conducción del discurso literario en la redacción de trabajos científicos. Sin su aplicación aumenta considerablemente  la probabilidad de cometer errores fatales, incluyendo la subordinación del análisis crítico a un o pocos  autores.

El procedimiento correspondiente presupone la identificación de clasificadores y sub-clasificadores del tema estudiado a partir de los cuales se clasifica y ordena la información extraída y se confecciona el sumario analítico que servirá de base de orientación en el desarrollo del discurso científico.

Fichas precisas y contentivas de sólo una idea principal vendrían entonces a revelar al autor la diversidad de ideas que giran alrededor punto clave de la lógica de la exposición, sus eventuales contradicciones y complementos, situándolo ante la disyuntiva de aferrarse fundamentadamente a una de esas posiciones, o armar otra enriquecida con diversas posiciones o, en un acto de genuina creación, romper con todas ellas y  dar un salto cualitativo hacia nuevas posiciones.

Bibliografía:

  1. Torres Paúl. ¿Cómo redactar una tesis? Editorial A. B. Potosí. 1997
  2. Pérez Gastón, García Gilberto, Nocedo Irma, García Miriam. Metodología de la investigación educacional. Primera parte. Editorial Pueblo y Educación. 1996
  3. Hernández-Sampieri Roberto, Fernández Carlos, Babtista Pilar. Metodología de la investigación. Editorial Mc´Graw Hill, Ciudad México, 1998
  4. Eco, Umberto. Cómo se hace una tesis. Técnicas y procedimientos de investigación, estudio y escritura.  Editorial Gedisa. Barcelona, 1986.

5.      León David. El desarrollo de las habilidades investigativas y los trabajos científicos en los estudiantes de tercero y cuarto años de la especialidad de medicina. En XiX Jornada Científica Estudiantil. Facultad de Ciencias Médicas Dr. Salvador Allende. Mayo 2003.

6.      El desarrollo de las habilidades investigativas y los trabajos científicos en los estudiantes de quinto y sexto años de la especialidad de medicina. En XiX Jornada Científica Estudiantil. Facultad de Ciencias Médicas Dr. Salvador Allende. Mayo 2003.

 

Autores:

MSc. Ana Gloria López Fernández Dr.C. Jaime Cruañas Sospedra, Lic Gracia Amelia Saún Tovías,  Lic. Pablo Herrera y Lic. Adys Salgado Friol. Profesores de Bioestadística de la Facultad de Medicina Dr. Salvador Allende, Ciudad de la Habana, Cuba


[1] La primera edición no es necesario consignarla. La edición siempre se pone en números arábigos y abreviatura: 2a ed. - 2nd ed. Si la obra estuviera compuesta por más de un volumen, se debe citar a continuación del título del libro: Vol. 3

 

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Publicado Tuesday 11 de October de 2005

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