Monografias | Propuesta de análisis y tratamiento de la figura de Camilo CienfuegosPropuesta de análisis y tratamiento de la figura de Camilo CienfuegosResumen: Este trabajo brinda una propuesta para el análisis y tratamiento de figuras históricas de un modo activo e integrador. En el mismo se toma como ejemplo para el trabajo la figura del comandante Camilo Cienfuegos. Resumen El
presente trabajo brinda una propuesta
para abordar la figura de Camilo Cienfuegos, pues alejándonos de las simples vías
de la biografía lineal pretendemos dar a conocer una serie de elementos que son
de vital importancia en el tratamiento de su figura y por ende en la forma de
socializar su visión. Para esto hemos realizado una serie de entrevistas, consultas, análisis de discursos, cartas, y un análisis más
profundo de el que la biografía lineal -ocupada en hacer las anécdotas y el cuéntame
tu vida- realiza de los elementos
que influyen en su desarrollo y formación, los cuales son considerados por
nosotros como fuentes nutricias de la formación del pensamiento y la
personalidad del héroe, son los siguientes: Para
esto partimos de un elemento que consideramos
muy importante en su formación: la influencia de la época histórica
que le tocó vivir. De no hacerlo nuestro trabajo no estaría completo y además
estaríamos violando una ley muy importante que además de marxista es propia de
la sociedad porque, como todos sabemos, el hombre es un ser social que recibe en
sí las influencias de su época. En
el tratamiento corriente de la biografía de Camilo Cienfuegos no se descubren
los elementos que lo llevan a convertirse en el héroe que hoy conocemos, y
existe un divorcio entre el sujeto –en este caso Camilo Cienfuegos- y su
inserción e influencia en la época, lo cual lleva a obviar los elementos antes
planteados teniendo como resultado final una biografía que no satisface los
intereses del lector activo, y que lleva al conocimiento incompleto de la
figura. Vamos
más allá de ese Camilo que todos suponemos conocer, y una vez allí buscamos
usarlo como puente que nos permita formar a las nuevas generaciones. Es
por eso que aunque desdeñamos dar a conocer tan solo ese Camilo de anécdotas y
fusil lo usaremos muchas veces para llegar al lector, ya que es esa la imagen más
fuertemente impregnada que tienen del héroe. Este
trabajo –y sin caer en aspectos ajenos al mismo- es un viejo sueño que su
autor viene acariciando desde niño, pues tuvo siempre dudas a la que ahora
pretendemos darle respuesta, tales como: ¿Por
qué Camilo es la imagen del pueblo?[1] ¿Por
qué en el pueblo hay muchos Camilos?[2] ¿Qué
lleva a Fidel a exclamar: “Voy bien Camilo?”[3] ¿Por
qué nunca nadie me hablaba del pensamiento de Camilo como lo hacían del Che si
el propio Fidel había dicho que Camilo era un hombre de pensamiento profundo? Interrogantes
como esas, y la insatisfacción ante el tratamiento de la figura nos llevaron a
realizar esta investigación, comenzamos por aplicar una serie de encuestas
–totalizando 100 en secundarias básicas de Ciudad Habana y 100 en el
IPVCP Batalla de Santa Clara en la provincia de Cienfuegos- cuyas preguntas
eran: ¿Qué
conoces sobre Camilo? ¿Qué
valor suyo quieres imitar? Obtuvimos
resultados tan alarmantes que no pudimos menos que preocuparnos ante el estado
actual del problema ya que del
total de encuestados –tomemos el muestreo de la Secundaria Básica- 90 alumnos
coincidieron en que es considerado “el Héroe de Yaguajay”, y nada más,
otros debido al lugar donde está enclavada la escuela “Fernando Chenard Piña”
una de las que se muestrearon –San Francisco de Paula, municipio San Miguel
del Padrón, Ciudad Habana- respondieron “que fue un héroe que vivió en San
Francisco”, y finalmente otro alumno contestó que “era dentista” en clara
pero errónea alusión a la conocida anécdota de Camilo y Che. Tal
resultado es lógicamente preocupante y es a nuestro entender debido al mal tratamiento que se le
da a la figura desde los grados más pequeños. Capítulo
1:
Análisis
teórico Consideramos
que los marcos de la biografía lineal –el término se refiere a ese tipo de
literatura histórica que no profundiza en la figura desde el punto de vista
sociológico, obviando así un importante análisis historiográfico fundamental
para el tratamiento histórico- son insuficientes para el análisis íntegro de
toda personalidad histórica, pues no brinda los datos suficientes para
comprender el por qué del accionar de la figura, ni los elementos que influyen
en su desarrollo y formación, y cuando lo hace se limita tan solo a
mencionarlos, sin descubrirle al lector las verdaderas causas y el verdadero
accionar de dichos elementos, quedándose muchas veces con la idea que desde que
nació fue así y tenía que serlo, pura metafísica de pensamiento. Es
por ello que planteamos que no basta con hacer la historia de la figura, se debe
descubrir también el accionar de los elementos que influyen en ella, para que
luego no nos encontremos ante situaciones tan tristes como la referida en la
introducción -ver
datos
de encuesta. Al
plantear el tratamiento de la figura de Camilo Cienfuegos
a través de un análisis epocal y de los factores que conforman su
personalidad estamos invocando las
distintas causas que desde un punto de vista sociológico
contribuyen a la formación de toda personalidad. La
actividad del hombre se determina por sus condiciones y por su régimen de vida,
de lo que depende la formación de su personalidad y de sus características
individuales. La manera de vivir y las circunstancias en que se encuentran los
individuos están condicionadas por las leyes objetivas de la realidad. Por
esto, cualquier acto espiritual que parece independiente de lo que se desarrolla
en la realidad objetiva, de hecho es uno de los casos particulares de la conexión
causal de los fenómenos del mundo objetivo. Cuando
la actividad del hombre implica para éste una toma de conciencia del fin a través
del cual se puede lograr satisfacer el motivo (consciente o no consciente), lo
que lleva al sujeto a tener conciencia de las condiciones en que la actividad se
debe realizar, es decir , la representación previa de lo que se debe hacer, tal
actividad es voluntaria; pero si además de esto, el motivo es consciente, el
hombre debe efectuar reflexiones y tomar decisiones, debe elegir entre varias
alternativas posibles y elegir, cuando debe vencer obstáculos, ya sean de
naturaleza externa o interna, poniendo en tensión sus posibilidades energético-funcionales
tanto psíquicas como físicas en un esfuerzo por la consecución del fin,
entonces estamos en presencia de una actividad
volitiva.
Además
el sujeto refleja las relaciones que establece con la realidad de acuerdo a sus
necesidades, y que se conoce como actividad
afectiva. El
reflejo de las relaciones que el sujeto establece entre la realidad y sus
necesidades lo afecta de las siguientes maneras: ·
A través de los motivos. ·
A través de las necesidades. ·
A través de las vivencias afectivas. Por
lo que la actividad
afectiva
de la personalidad recoge tanto los aspectos relativos a la esfera motivacional,
así como sus formas de expresión subjetiva en las vivencias afectivas. En
la caracterización general de la actividad afectiva de la personalidad no debe
pasarse por alto su condicionamiento histórico social, lo cual se aprecia
claramente tanto en la esfera motivacional como en las vivencias afectivas, en
estas últimas es importante no obviar el papel de la educación ya que ésta no
sólo contribuye decisivamente en la formación de las vivencias afectivas, sino
que también actúa modelando su forma de manifestación. Un ejemplo notorio de
esto lo constituye el que un sujeto exteriorice su alegría en forma chabacana,
grosera, sin tomar en consideración si las circunstancias son propicias o no
para expresar su vivencia afectiva; o al contrario, se manifieste en forma más
adecuada, depende en gran medida de cómo ha sido educada su personalidad en la
esfera afectiva. Desde que cualquier niño abre sus ojos al
mundo la primera influencia que recibe es la de la familia, por ser ésta el
medio primario de todos los que accionan sobre él; y aunque existen en la
historia muchas excepciones siempre el sector clasista de donde se proviene es
determinante en la formación y la conducta que se seguirá en la actuación
futura, y está determinado
por la posición económica y el desarrollo cultural que ostenta la familia. Además,
las costumbres que se tienen en la casa, los valores que se respiran, las normas
de conducta que se siguen van a ser transmitidas a los hijos los cuales las van
a incorporar a su accionar diario, es por eso que encontramos un Camilo que con
cuatro años guarda sus centavos de la merienda para donarlos a la causa española[4],
sin comprender tal vez por qué era meritorio y digno de alabar ese acto, pero
sabiendo que si su padre y su madre lo hacían también entonces él debía
imitarlos. Conocemos que también la biografía lineal hace referencia al
ambiente familiar, pero no le da ni el peso, ni la importancia, ni la
profundidad que debe brindársele. Debido
a eso es que tiene vital importancia el análisis ideológico axiológico de la
familia Cienfuegos Gorriarán, pues antes de ser martiano o recibir la
influencia del pensamiento antiimperialista que se desarrolló en los años
treinta, Camilo se forma dentro de las líneas del pensamiento
de su familia. Pero
ningún ser humano puede vivir en estado de aislamiento total y mantenerse
alejado de los acontecimientos que se desarrollan en su sociedad, ya que es ante
todo un ser social y como tal recibe en sí la influencia del medio en que se
desarrolla, debido a eso es inevitable que el niño a medida que vaya creciendo
reciba en sí la influencia de patrones de conducta provenientes del barrio en
el que vive o la escuela a la que asiste, -fundamentalmente- es por ello que
resulta vital para el entendimiento completo del desarrollo seguido por
cualquier héroe, o persona simple, que se desarrolle también un análisis
serio de esos factores. Influenciados
todos ellos por otro elemento que no incluimos en el esquema de la introducción
–pero sí lo explotamos ampliamente- porque casi siempre la biografía lineal
lo trabaja bastante bien, y es el caso
de la época histórica en que se desarrolla, expresión del espacio tiempo en
que el hombre como ser social desarrolla su actividad. De
esta forma, si no se realizase un análisis totalizador y bien dirigido de los
gobiernos auténticos y de las influencias del golpe, no comprenderíamos muchas
cosas, pues si en la época se está llevando a cabo una batida contra el
movimiento obrero y los estudiantes eso influye en el desarrollo de Camilo, pues
Lawton es un barrio integrado principalmente por obreros y la pequeña burguesía,
por lo que el movimiento obrero y estudiantil presenta un auge notable en la
etapa, y por supuesto, ese ambiente de inconformidad y repudio se respira en las
calles, en la familia y en la escuela a la que asiste, que es la de los pobres,
hijos de obreros. Además, sus propios maestros son exponentes y partícipes de
esa situación, pues la inestabilidad política de la época, los bajos
salarios, y los despidos producto de la botella y los compromisos políticos los
hacen acercarse más a los sectores marginados que a la burguesía. Pero si se
asesina estudiantes, la familia Cienfuegos no respira tranquila, pues Osmani y
Camilo son estudiantes también. Como
se habrá podido ver, el análisis epocal no sólo es necesario por lo
mencionado anteriormente, lo es también porque sirve de elemento
interrelacionador entre los tres factores mencionados anteriormente, comportándose
de la siguiente manera:
Este
esquema hace referencia a la forma en que vemos –desde un punto de vista
psicológico- la formación de la personalidad de Camilo Cienfuegos. Es decir,
como toda persona recibe primero en sí la influencia de su familia la cual va
moldeando sus hábitos, su forma de expresarse, sus normas de conducta y cortesía.
Pero se abre luego a las influencias que realizan en su persona sus amigos de la
escuela, la maestra y el barrio en general. Esto
es desde un punto de vista psicológico, pero para su tratamiento metodológico
lo vamos transitando de lo general a lo particular, analizando en primer lugar
las características de la época que le tocó vivir para derivar hacia un
estudio de la Escuela Pública como institución y las formas en que se
manifestaba su influencia en los alumnos, para centrarnos finalmente en el
estudio de la familia y el barrio derivando así hacia el estudio histórico-sociológico
de la figura. Ya
hemos mencionado, al hacer referencia al análisis epocal, algunos aspectos del
por qué planteamos la necesidad de verlo también dentro del marco de la
influencia ejercida sobre él por la Escuela Pública y por el barrio en que
crece y se desarrolla, –amén de un breve período en San Francisco de Paula-
los cuales terminan de conformar el esquema de los principales aspectos
que contribuyen a la formación de su personalidad. Ahora,
todo este estudio no posee sólo un fin histórico o biográfico, lleva implícito
en su esencia misma un sentido
pedagógico, pues consideramos que el desconocimiento que hemos podido constatar
sobre la figura se debe en primer lugar: a una insuficiente orientación sobre
la misma; y en segundo lugar: a un énfasis en nuestros programas de estudio
–salvo excepciones- de una forma de tratar la figura muy influenciada por las
concepciones de la biografía lineal. Además
la parte investigativa comporta un sentido ideopolítico, ya que no se trata sólo
de conocer la vida y obra de un mártir, sino comprender sus motivaciones,
aprehender su ejemplo para que sirva como referencia –sobre todo a la
juventud- en las actuales y complejas situaciones que atraviesa nuestro país. Capítulo 2 : Formación de la personalidad. Pero
no sólo en nuestro país se está llevando a cabo una movilización de las
fuerzas progresistas, pues en 1936 estalla en España la guerra civil, antesala
del enfrentamiento que iba a estallar a escala mundial tres años después, y en
todo el mundo las fuerzas más progresistas de la sociedad se movilizan a favor
de la causa española lo cual desata en Cuba todo un movimiento en apoyo
a la causa republicana que va desde la creación de Comités de ayuda al niño
huérfano español, al envío de donaciones y el arribo de hombres y mujeres al
suelo español para ponerse al lado de la República, en este último caso
encontramos el ejemplo conocidísimo por todos de Pablo de la Torriente Brau,
pero está también el de la maestra Rosa María de Clerc quién fue y creó una
escuelita para los huérfanos españoles; en
ese marco la familia Cienfuegos Gorriarán, cuya cabeza de familia Ramón
Cienfuegos era un emigrante español, no podía menos que sumarse a la ayuda,
creando en San Francisco junto a otras familias un Comité de Ayuda al Niño
Español y es esa una de las primeras influencias externas en el ámbito
humanista que recibe el niño Camilo, al guardar los centavos que le daban para
la merienda para entregarlos al Comité, tenía en ese momento sólo cuatro años
de edad. Paralelo
a eso se viene dando en Cuba y el mundo un movimiento de repudio al militarismo
y que en Cuba adquiere su expresión más acabada en la oposición a la figura
del “General” Fulgencio Batista, eso, unido al desparpajo económico en que
se viene sumiendo la Isla tras cada período gubernamental, la proliferación de
los negocios turbios y otros aspectos de la
realidad
visible del cubano, van conformando un clima donde palabras como civismo,
honradez, vergüenza, por sólo citar algunas, son asumidas más fuertemente por
los sectores dignos del país, empeorando la situación cuando sube al poder el
Dr. Ramón Grau San Martín y junto con él los grupos financieros
internacionales, y la mafia norteamericana, creándose una situación bastante
curiosa en cuanto al aspecto de quién tenía realmente el poder en Cuba en el
período: Grau, Batista, o la dupla
grupos financieros-mafia norteamericana.[1]Además
las propias características del gobierno de Grau entran en contradicción con
el programa de gobierno planteado en su carrera electoral, -y que lo había
convertido en el presidente que más votos había obtenido hasta entonces-
contribuyen a acentuar el malestar nacional y que entre las capas más
proletarias del país se respirara un ambiente de decepción política. El
período de Grau resulta de vital importancia para el estudio, pues es la etapa
en que Camilo, ya con doce años,
comienza a formarse una conciencia más plena de la realidad, en la cual
fundamentalmente los atentados personales, los crímenes políticos, y el
gangsterismo eran la realidad que palpaba el cubano de la época. Fue
tal el grado de vinculación de Grau con los oscuros senderos de la bolsa negra,
donde la mafia norteamericana era la dueña absoluta, que a pesar de haber
declarado el Congreso persona de “no confianza” a su Ministro de Comercio
Alberto Inocente Álvarez el señor presidente lo impuso al frente del
Ministerio de Estado[2],
al tiempo que aparentaba una limpia de las figuras del batistato. En
sus primeros tiempos Grau simula una preocupación por el movimiento obrero y se
manifestó tendiente a mantener la unidad de los trabajadores agrupados en la
CTC., incluso habla en la apertura de su IV Congreso celebrado del 1-4 de
diciembre de 1944. Este Congreso reviste gran importancia pues permite la
inclusión de hombres provenientes de distintas tendencias políticas: PSP, PRC,
y los llamados “independientes”, siendo los últimos –independientes y auténticos-
los causantes posteriormente del desvirtuamiento del movimiento obrero,
emergiendo entre ellos figuras como: Eusebio Mujal y Ángel Cofiño. Es
precisamente bajo el gobierno de Grau que ocurre la desaparición del brillante
del Capitolio, máximo exponente este hecho del nivel que tomaron las cosas en
el gobierno del doctor. Por
supuesto esa conducta de Grau con respecto al movimiento obrero fue solo momentánea,
pues en general se caracterizó por el asesinato de líderes como Jesús Menéndez,
el campesino Niceto Pérez, y el estudiante Carlos Martínez, aunque
debemos aclarar que no lo estamos tachando de dictador, ni de asesino como
Machado o Batista. En
este período se da un aumento de la lucha obrera por las peticiones de aumento
de salarios, contra la especulación, etc. De gran importancia fueron las
demandas en el sector azucarero defendidas con tesón por Jesús Menéndez, como
por ejemplo podemos mencionar entre otras la lucha por la devolución de los
descuentos hechos a los trabajadores agrícolas para el Fondo de Compensaciones. En
septiembre del 46 Grau nombra a Prío,
Ministro de Trabajo, función que éste asume a la par de la de Primer Ministro
–ya se ha iniciado, también con su visto bueno, la égida de Alemán en el
Ministerio de Educación- comenzando así la debacle para la unidad obrera. Su
primer paso, a instancias de la Comisión Obrera del PRC, fue la disolución del
V Congreso de los Obreros situado para diciembre, posponiéndolo para abril. El
año 1947 marca el inicio de una bárbara represión contra el movimiento obrero
–en el mundo acaba de sonar la Doctrina Truman-
organizado, el cual sumió diversas formas tales como: la ilegalización
del V Congreso Obrero, asesinato de prestigiosos líderes obreros, e incautación
del edificio de la CTC, -entre otras- las
cuales fueron conjugadas con la convocatoria por el Estado a la realización del
V Congreso usando a las figuras de Mujal y Cofiño, la violencia contra el
movimiento estudiantil, recordemos el asesinato del estudiante Carlos Martínez,
lo cual provoca la huelga del 14 de octubre, en la que participan
juntos estudiantes y obreros. En el mitin relámpago efectuado hace uso de la
palabra el entonces Vicepresidente de la Escuela de Derecho de la Universidad de
la Habana, Fidel Castro. El
fin de año fue igualmente convulso, especialmente luego del 20 de noviembre al
ser inaugurado el VI Congreso de la Federación Nacional de Trabajadores
Azucareros en el cual Jesús Menéndez reclama entre otros aspectos el pago del
diferencial azucarero de 1947, enjuicia a los botellas del inciso k que
asaltaban y robaban los sindicatos, –y que serían responsables de numerosos
asesinatos en el período auténtico, como el de Amancio Rodríguez- a los
monopolistas extranjeros y a la reacción en general; siendo publicada una versión
de sus palabras en el periódico “Hoy”[3]
lo cual es muy importante pues fue un periódico muy difundido entre los
sectores progresistas de la sociedad. Las
luchas por el diferencial se extendieron a todo el país, poniéndose las
acciones más tensas a medida que avanzaban los días, llegándose incluso a la
quema del Departamento Comercial del central “Washington” –todo un símbolo
el asunto. El
resultado más importante de estas luchas –resultado directo, en el momento,
coyuntural- fue para el gobierno, a través del asesinato de Jesús Menéndez
–este hecho según declaraciones de antiguos vecinos de Lawton fue asumido con
grandes muestras de repudio en el barrio debido a que el líder azucarero había
estado personalmente en Lawton en varias oportunidades realizando campañas políticas
entre los obreros- a manos del ya célebre Casillas Lumpuy, hecho que fue
condenado por la FEU y los ortodoxos entre otros sectores, desatándose las más
enérgicas repulsas, las cuales se intensificaron y aglutinaron
personas de distintas líneas políticas al conocerse las declaraciones
de Genovevo Pérez Damera – Jefe del Ejército - en las cuales respaldaba el
golpe de Casillas. Pero
no se detuvieron por las protestas los asesinatos políticos y las represiones,
los cuales continuaron en el campo del movimiento obrero, siendo alternados –¿para
variar?- con represiones a los
estudiantes, como el caso del Instituto de Segunda Enseñanza de Guantánamo,
donde los estudiantes llegaron incluso a la huelga de hambre el día 8 de
febrero, y el día 10 las fuerzas represivas desalojaron a los estudiantes del
Instituto N°1 de la Habana, y el día 11 fue violada la autonomía universitaria por
miembros de la Policía Nacional con el objeto de impedir un acto estudiantil.
Fue ocupada la Escuela de Periodismo, se protesta en Artes y Oficios, al tiempo
que los despachos de prensa señalaban como crítica la situación de los
huelguistas en Guantánamo. El día doce fue violentamente reprimida una
manifestación estudiantil de protesta por la violación de la autonomía
universitaria. En
medio de este ambiente se produce el cambio
de poderes y Carlos Prío Socarrás asume la presidencia del país. Prío
desde bien temprano se esforzó por no quedarse por debajo de Grau y el 17 de
octubre, apenas una semana después de haber prestado juramento, fue asesinado
el líder portuario Aracelio Iglesias, y tres días más tarde cuatro balazos
ponían fin a la vida del líder campesino Sabino Pupo. En línea general el gobierno de Prío fue similar al
de Grau, representando una verdadera traición a la revolución del 30 -y a sus
mártires honestos- en cuyo nombre habían subido al poder. En línea general se
ocuparon de todo lo contrario de lo que prometían en sus programas electorales,
pero en lo único que se diferenciaron fue en que si en 1944 Franklin Roosvelt
había impedido –valiéndose de los servicios de la mafia norteamericana
radicada en Cuba- que el “hombre” le diera un golpezazo a Grau, esta vez los
“amigos del norte” no estaban muy interesados en que él siguiera en el
poder, y Prío se fue tan traidoramente como había gobernado, negándose a
darle armas al pueblo que se las pedía, y cuyos principales líderes –dígase
por ejemplo la FEU- se entrevistaron con él con este objetivo. Todas
estas características epocales dejan una huella en Camilo e influyen en su
formación pues la represión al movimiento obrero se traduce en un descontento
social en el barrio de Lawton, -ya que en su mayoría esta integrado por este
sector- en el cual aumenta la actividad de los sindicatos, y la labor de agitación
de los líderes obreros y estudiantiles. En esta etapa el líder Jesús Menéndez
realiza un recorrido por la zona recolectando fondos para la realización del V Congreso Obrero[4].
Este ambiente penetra en el seno de la familia Cienfuegos Gorriarán y se
contagia a sus miembros debido fundamentalmente a la influencia de la figura de
Ramón Cienfuegos. De esta forma Camilo se hace depositario –voluntaria o
involuntariamente- de estas ideas las cuales dentro de muy poco se van a
manifestar con más fuerza en su forma de actuar. El
golpe de Estado del 10 de marzo de 1952. Catalizador de los acontecimientos. Dadas
las encuestas divulgadas tres meses antes del golpe, Fulgencio Batista y Zaldívar,
con su Partido Acción Unitaria (PAU) no tenía ninguna posibilidad. Estaba en
el tercer lugar de preferencias con el 14,21 por ciento, antecedido por el
candidato presidencial de la coalición gubernamental Carlos Hevia con el 17, 53
por ciento y en primer lugar el ortodoxo Roberto Agramonte con el 29,29 por
ciento. En la madrugada del 10 de Marzo de 1952 se produce
entonces uno de los hechos más tristes de la historia de nuestro país, el
golpe de Estado de Fulgencio Batista, el cual regresaba al poder visible tras un
aparente retiro, e inmediatamente los sectores progresistas de la sociedad
cubana mostraban su desacuerdo, pero Batista no entendía de huelgas, protestas
y democracias, es más, venía
dispuesto a hacer de Cuba su feudo particular. Con
el golpe se borró de un plumazo toda esperanza de mejora en la sociedad cubana,
se desconocieron las elecciones, se envolvió y se lanzó a un rincón la
Constitución de 1940, -orgullo
de los cubanos – se disolvieron los partidos, en fin, la tiranía. Dicho
golpe estaba en estrecha consonancia con la política norteamericana de fomentar
golpes de Estado en América, pues ya estaban Trujillo en Dominicana, Somoza en
Nicaragua, etc. Lo cual, como resultado de la unión de la política de guerra
fría con el poder de las armas no encerraba una fórmula muy buena y democrática
para los cubanos. Inmediatamente
a su establecimiento en Columbia, Batista decreta el cese de todos los
ministros, de los periódicos, del congreso, de las garantías constitucionales,
y hasta de las clases, en claro, pero muy mal recibido mensaje. Entre
los aspectos más importantes que podemos destacar de Batista se encuentra el
hecho innegable de actuar como catalizador de una generación, que si bien más
tarde o más temprano se iba a dar a conocer, es a raíz del golpe que aceleran
sus etapas y toman conciencia más rápidamente de cuál era el camino necesario
en Cuba, entre esos hombres, aunque ingresa a ellos luego, se encuentra, por
derecho propio, Camilo Cienfuegos. La
derogación del Código Electoral y de la Constitución, unido a la disolución
de todo partido de oposición, la suspensión del derecho a la huelga, el
restablecimiento de la pena de muerte, –más para intimidar que para otra
cosa, pues no la necesitó nunca para matar- el aumento de la plantilla del ejército
y el reforzamiento del aparato represivo, unido a medidas económicas tales como
la aplicación de las recomendaciones ultrarreaccionarias del Plan Truslow que
le otorgaba garantías plenas a los inversionistas americanos, derogaba los
impuestos fiscales, suspendía los derechos conquistados por los obreros como el
de las jornadas de ocho horas; al tiempo que por otro lado limitaba la producción
azucarera aumentando así el tiempo muerto, y el desempleo en el campo, y ponía
en práctica una política de gastos compensatorios que sirvió de telón para
muchos negocios turbios de la mafia
norteamericana-los grupos financieros-y la cúpula de poder hizo que todas
las capas progresistas y
trabajadoras de la sociedad cubana se vieran afectadas
e indignadas por la situación del país. Pero lo más importante y que
influye en el hecho de que se convierta en catalizador de una generación es que
dio fin a la alternativa reformista en Cuba, demostró la incapacidad de dicha
política para poner fin a los males del país, al tiempo que reafirmaba la
lucha armada como único camino a seguir. 2.2) Análisis
estructural de la escuela pública cubana y su influencia en jóvenes como
Camilo Cienfuegos. La escuela pública es en todos los países un
producto del cuerpo social, y según sean los componentes, ideales, virtudes,
moralidad y vicios de ese cuerpo, así será la escuela, porque sus factores
forman parte de la sociedad y con ésta viven y están compenetrados, y de ella
reciben todas las influencias, toda la savia, espíritu y dirección que llevan
a la escuela. Es por ello que se impone el análisis detallado, pues la escuela
pública cubana ejerció una gran influencia en toda una generación de jóvenes,
pues las condiciones externas –como sabemos- actúan a través de las internas
y se reflejan de acuerdo con la personalidad del individuo. Durante mucho tiempo el papel de la escuela pública
fue presa de valoraciones injustas, subestimación, y agravio; pues
el hecho innegable de su deterioro, abandono, y distancia con las
escuelas cubanas actuales hicieron que proliferaran los juicios negativos.
Nosotros no vamos hacer una apología de ella, vamos tan solo a valorarla en su
conjunto, destacando para ello los valores positivos y negativos de su
desenvolvimiento. Pues si de ella salieron hombres como Rubén Martínez
Villena, Nicolás Guillén, Lezama Lima, la Generación del centenario y
Camilo Cienfuegos, entre otros, entonces el análisis se impone. En Cienfuegos la Academia Enrique José Varona, de un
marcado carácter popular, que dirigía ese evangelio vivo que fue Juan Olaiz
Guevara constituyó el germen y caldo de cultivo de parte del estudiantado
revolucionario que se nucleó en el Directorio Revolucionario 13 de marzo y el
M-26-7 de donde salieron destacados luchadores locales y nacionales de esos
movimientos.[5] Además, desde sus propios orígenes le viene a la
escuela pública cubana su labor de formadora en valores, es por eso que
comenzaremos realizando una historia breve de los orígenes de las Escuelas Públicas
y de los ejes centrales y muchas veces anónimos de su mérito: el maestro de
escuelas. Orígenes de la Escuela Pública cubana. Una de las primeras estadísticas de la enseñanza pública
primaria registradas en nuestra historia, fue compilada por la Sociedad Económica
Amigos del País poco después de haber sido fundada en 1793. En dichas estadísticas treinta nueve resultaron las
escuelas enumeradas y 1700 los niños inscriptos[6] La Sociedad tomó a su cargo la creación de nuevas
escuelas, la mejora de las existentes, la inspección periódica de éstas, y
fijó las condiciones mínimas que debían cumplir los maestros. Creó una Sección
de Educación, a la cual confió los asuntos de la enseñanza, al irse
extendiendo y complicando estos. Con pocas variaciones las escuelas aumentaron algo, y
en 1817 se practicó un nuevo censo escolar que registró la inscripción de
6407 niños en las 192 escuelas existentes, de los cuales unos 1000 alumnos eran
negros o mulatos. Tomando una proporción con la población total de la
isla en la época apreciamos que solo el 1,4 % -aproximadamente- recibía
instrucción escolar. Posteriormente en 1825 el gobierno de Fernando VII con
el General Francisco Dionisio Vives de Capitán General de Cuba suprimió la
consignación de 32000 pesos asignada a la Sociedad Económica para el
sostenimiento de las escuelas, lo cual llevó al deterioro de las escuelas
existentes y propició el surgimiento de las escuelas privadas. Mantenida la enseñanza primaria en las condiciones
antes dichas el Gobierno de la Metrópoli dictó en 1842 la primera ley escolar
de Cuba. Luego, en 1850 el General José Gutiérrez de la
Concha trató, -para frenar el sentimiento separatista cada día más difundido
y arraigado en los cubanos- de reformar y ampliar la enseñanza de la misma haciéndola
un instrumento de dominación y españolización, poniéndose de manifiesto así
desde esta época la importancia creciente que ha jugado la escuela pública
cubana en la formación de los ideales cívicos y patrióticos del pueblo
cubano. Pero a pesar de eso la labor de Concha en lo referente
a la educación no puede tacharse de perjudicial pues debido a una serie de
medidas y decretos la asistencia se elevó a 17519 niños, y se creó en
Guanabacoa la primera Escuela Normal de maestros que funcionó hasta 1868 y que
fue cerrada, según parecen indicar las fuentes más fidedignas[7],
porque cierto número de sus graduados se sumaron a la Revolución. Además, en
1863 y ahora como Ministro de Ultramar, Concha dictó una nueva ley escolar que
establecía la creación de dos Escuelas Normales más y la organización de la
Inspección Escolar. Antes del cese de la dominación española púsose en
vigor un nuevo Plan de Estudios, en 1880, que se conoce como Ley de 1880, siendo
este según parece el último aporte de España a la Instrucción Pública. No se encontrarán palabras más certeras para valorar
la situación de la educación primaria en tiempos de España que las expresadas
por Enrique José Varona: “El siglo y la dominación española en Cuba estaban
a punto de finalizar y el cuadro que presentaba la enseñanza primaria (...) ,
no podía ser más sombrío.”[8]
Una parte de extraordinario interés constituye el
papel del gobierno de Ocupación Militar norteamericano en la isla desde el 1ro
de Enero de 1899 hasta el 20
de Mayo de 1902. Según el Censo de Población practicado en 1899[9]
las dos terceras partes de la población eran analfabetas y sólo 8827 cubanos
–de los cuales sólo 198 eran negros- poseían instrucción superior. El país carecía de casas-escuelas, de maestros y de
Escuelas Normales para formarlos, pues durante la guerra de 1895 las pocas
Escuelas Públicas existentes habían sido clausuradas por el General Valeriano
Weyler. La enseñanza práctica y experimental era desconocida en las aulas. Había por tanto mucho por realizar en Cuba en materia
de educación, y no por simples sentimientos altruistas sino para sentar las
bases de la nueva dominación. La obra realizada en aquel período puede resumirse
en: 1.
Creación de la Secretaría de Instrucción Pública y de una Dirección
Central de la enseñanza primaria. 2.
Creación de un sistema completo de enseñanza primaria. 3.
Formación de un numeroso cuerpo de maestros. 4.
Construcción de edificios escolares. 5.
Creación de la enseñanza del Kindergarten y de una Escuela Normal de
Kindergarten. 6.
Reorganización de la enseñanza secundaria y creación de la enseñanza
vocacional. 7.
Mejora de la enseñanza de Artes y Oficios. 8.
Creación de escuelas reformatorias para menores de uno u otro sexo. 9.
Reorganización de la enseñanza universitaria, y creación de varias
escuelas nuevas como las de Ingenieros y Arquitectos, la de Pedagogía y otras. 10.
Creación de la Escuela de Enfermeras. Wood trató de dotar a la enseñanza pública de una
dirección responsable, adecuada. Al efecto creáronse tres organismos: La
Secretaría de instrucción pública (Orden Militar No251 del 30 de
Diciembre de 1895) y cuyo secretario fue el Dr. Enrique José Varona; El cargo
de Comisionado de escuelas; y la junta de superintendentes (Orden Militar No
368 de Mayo de 1900) Para Superintendente de Escuelas de Cuba fue
designado Frye, el cual preparó un proyecto de Ley Escolar destinado a echar
las bases de un moderno sistema de escuelas primarias en la Isla, el cual fue
aprobado como Orden Militar No 226, y con arreglo a las disposiciones
de dicha ley procedióse a la creación de miles de escuelas por las Juntas de
Educación, pero pronto quedó demostrado que dicha Orden Militar era inadecuada
para regir un sistema de escuelas integrado por millones de aulas; por lo cual
se hizo necesario la creación de una nueva Ley Escolar la cual fue encomendada
al teniente Mathew E. Hanna, la cual estudiada y supervisada por el Dr. Varona
se ordenó su publicación en la Gaceta Oficial (Orden Militar No
368), según Varona: “Dicha ley puso en manos del pueblo las escuelas del
pueblo.”[10] La Orden 368 se considera Ley Básica del sistema de
Escuelas Públicas de Cuba. La
misma creó dos autoridades centrales: el Superintendente de Escuelas Públicas,
encargado de los asuntos técnicos, y el Comisionado de Escuelas, responsable
del cumplimiento de la Ley Escolar. Cada provincia tuvo su Superintendente Provincial de
Escuelas –cubanos todos- y cada municipio su Junta de Educación, encargada
del manejo y dirección de las escuelas de su distrito. El territorio de cada
Junta Escolar se dividió en subdistritos de 500 a 1000 habitantes cada uno;
cada subdistrito elegía un Director Escolar que debía ser vecino del mismo, de
esta manera los padres de familia estaban representados por uno de ellos. Existían
en total 895 subdistritos con sus respectivas Juntas. La
Neocolonia: Con la
llegada al poder de los sucesivos gobiernos republicanos una serie de reformas
realizadas a la Escuela Pública propiciaban el sentimiento patriótico y cívico
de los alumnos y profesores, aunque no estamos diciendo con esto que se hayan
tomado con este fin, a la larga sí sirvieron a este propósito. Entre ellas tenemos: 1.
Conmemoración de las fechas patrióticas en las escuelas públicas
(circular del 10 de Mayo de 1910) 2.
Premios al mejor Maestro de la República y a los mejores maestros de
cada provincia (Ley de 30 de Junio de 1910) 3.
Institución del juramento de la bandera en las Escuelas Públicas
(Decreto de 28 de Julio de 1910) 4.
Desayuno escolar. 5.
Designación de defensores para los maestros acusados (Decreto de 5 de
Enero de 1911) 6.
Establecimiento de la fiesta del árbol (Circular de 23 de Mayo de 1911) Estas reformas contribuyeron a la formación en los
valores antes señalados unas veces por su estricto cumplimiento por parte de
los maestros –como los casos de los puntos 1, 3 y 6- y otras por su
incumplimiento por parte de los gobiernos – como los casos 2, 4 y 5. De acuerdo con lo que establecía la Ley escolar del 18
de Julio de 1909 en su artículo 328 del Reglamento de Instrucción Primaria se
declaraba obligatoria la asistencia a una escuela legalmente autorizada, de todo
niño cuya edad fuera de los seis a los catorce años de edad. Es más, por el
artículo 329 del mismo, se consignaba la prohibición absoluta de emplear
menores en edad escolar en ningún trabajo u oficio durante las horas lectivas
en cada localidad. Y por los artículos 330 al 339 se determinaba la creación ,
funciones, atribuciones y sueldos de los Inspectores Escolares de Asistencia,
que debían ser nombrados por las Juntas de Educación, y como su nombre lo
indica tenían como objetivo velar por el cumplimiento de los artículos 328 y
329. La lógica y la historia nos indican que este puesto se
convirtió bien pronto en fuente de agentes políticos del partido que
controlaba el poder, –así como blanco perfecto para las “botellas”-
y sus sanas funciones quedaron a un lado, las cuales fueron encomendadas
a la policía urbana y rural, que únicamente cumplía su cometido a instancias
de los maestros, y eso sin preocuparse mucho ni brindarle mucha atención. Además desde la Junta de Educación no existían los
intereses reales en la Asistencia Escolar, pues en su mayoría eran políticos
ajenos a la educación. Después de la caída de Gerardo Machado, en plena
crisis económica, los gobiernos que se sucedieron, además de la falta de
recursos, llevaron a cabo en la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas
Artes – que en lo adelante pasó a llamarse Ministerio de Educación- una
centralización extrema, que otorgaba al Ministro de Educación facultades
absolutas para dirigir y administrar el sistema escolar, llegando incluso hasta el nombramiento de conserjes[11].
Tal política hubiese podido usarse lo mismo para bien que para mal, pero como
los gobiernos eran de tan corta duración, y al cambiar el gobierno cambiaban
también gran parte del personal, no era posible, en caso de que existieran
intereses reales, llevar a cabo una política educacional a largo plazo. Pero la
propia inestabilidad política del período, y el poco interés de los diversos
partidos políticos en el progreso de la educación hicieron que el Ministerio
de Educación se convirtiera en una verdadera guarida de ladrones. La corrupción se extendió tanto, que amparados en la
existencia de una ley que establecía el pago a los maestros tanto si dan clases
como si no, institucionalizaron la llamada ¨botella¨, llegándose gracias e este aspecto a vender los
nombramientos. Debe destacarse además que según el artículo 52 de la
Constitución de 1940 el presupuesto del Ministerio de Educación no sería
inferior al de ningún otro ministerio excepto en los casos de urgencia. Mas, la escuela pública cubana contó con elementos
muy importantes en el centro de los cuales se encontraba el Maestro de Escuela;
el único, acaso, que ofrecía un ejemplo de sacrificio en esas eras de
liviandades por las que atravesó nuestro país. Siendo su papel el de elemento
unificador de factores, de hecho se puede escribir la historia del pensamiento
independentista cubano siguiendo la línea de nuestro magisterio. ¿Pero de qué sectores procede el maestro de las
escuelas públicas? Esta interrogante es muy importante, pues este maestro
procede fundamentalmente de las clases de hijos de trabajadores, o de gente de
clase humilde y por lo tanto, se sienten identificados con las luchas de su
pueblo, con las ambiciones, con las necesidades y aspiraciones del pueblo. Debe recordarse que el maestro no sólo educa con lo
que dice, ni con lo que está en los libros, sino que educa también con lo que
siente, con lo que padece, y con lo que hace. Si el maestro tiene que protestar
porque no le han pagado, o lo han dejado cesante cuando cambian los ministros, o
hay escasez de materiales, o porque hay privilegios dentro de la educación,
entonces el maestro también es solidario del obrero que se declara en huelga
porque pide aumento de salario, o porque no tiene empleo fijo; por lo tanto este
maestro ejerce una influencia mayor que los demás; porque, quiénes asisten a
las escuelas públicas: ¿los hijos de los ricos que viven en casa lujosas y
pueden pagar un colegio privado? ¿o los hijos de los pobres y sectores medios
de la sociedad? Recordemos que estas escuelas han recibido el triste, pero real
nombre: de la escuela de los pobres. Hay otra cosa que hay que tener en cuenta, y es que el
magisterio cubano es como un puente entre el pensamiento de educadores como Félix
Varela, José de la Luz y Caballero, Rafael María de Mendive, José Martí, y
los poetas como Plácido, Juan Clemente Zenea, José Jacinto Milanes, José
Maria Heredia, etc; es decir, que
el maestro sabe llevar el conocimiento no sólo por una vía científica, sino
también emotiva, del sentimiento, es por eso que vemos que Camilo puede repetir
los versos de Bonifacio Byrne, porque el maestro se los había enseñado, porque
el maestro utilizaba también la anécdota, los cuentos, la narración, la
Historia como acontecimiento y no sólo como un conglomerado de causas y
consecuencias como casi en su mayoría sucede ahora. Y muchas veces el alumno se
emocionaba hasta las lágrimas al escuchar al maestro narrar el Rescate de
Sanguily, la muerte del Mayor en
Jimaguayu, el fusilamiento de los inocentes estudiantes de medicina, los versos
de Gertrudis Gómez de Avellaneda, la conspiración de la escalera, cómo se
azotaba a los esclavos, eso es patriótico, y propiciaba que el estudiante
creciera imbuido en todas esas ideas. Es por ello -según me planteó el compañero Osmín
Fernández Jefe de Despacho de Camilo hasta su desaparición física- que Camilo
no podía aceptar las injusticias, pues no había sido educado así. Esto se
relaciona mucho con una anécdota contada por Tato Rabaza[12]
–amigo de la infancia de Camilo- en la cual él dice que cuando Camilo vivía
en San Francisco, un día a la salida de la escuela vio a un muchacho mayor
abusando de uno más chiquito, inmediatamente se metió en el medio y se enredó
a golpes con el abusador, y luego cada vez que se veían –incluso al paso de
los años trabajando ya Camilo en la tienda “El Arte”- se fajaban donde
fuera, porque según decía: -Ese tipo es un abusador. Mas, no sólo en Historia se fomentaban estas ideas,
cuando recibían Geografía les hablaban de la naturaleza cubana, de Cristóbal
Colón, el indio Hatuey como un primer rebelde, realizaban excursiones pagadas
por el propio maestro, de su bolsillo, de su sustento diario. Como las que
realizaban en la Escuela Pública número 105 Félix Ernesto Alpízar con su último
maestro –tuvo tres. Habían también desfiles en las fechas históricas
como: el 10 de Octubre, el 7 de Diciembre, el 20 de mayo, es decir educaban al
niño en el amor a la patria, a su historia y sus mártires. Más la formación
en valores que recibían incluía también actos por el día del árbol, el acto
patriótico, el día de la bandera que era el viernes, etc. Pero hay otros elementos, y es que a esa escuela fueron
entrando otras ideas de la República, llegó por ejemplo el pensamiento de
Mella, de Villena, y es que los maestros tuvieron también frente a ellos las
figuras enemigas de nuestro pueblo como el General Gerardo Machado, y se unían
al pueblo –porque a él pertenecían- cuando había un dictador, cuando habían
jóvenes que perecían, maestros que eran encarcelados y perseguidos -como la
doctora Escalona, y Pepilla la esposa de Marinello- todas esas cosas influyen en
la escuela, es decir, que hay una identificación plena entre el maestro y el
resto del pueblo. La Escuela Pública cubana y sus mejores maestros
fueron, a pesar de todo, durante la etapa republicana como una célula dentro
del cuerpo social que no llegó a contaminarse con el cáncer pútrido de la
politiquería. Ella conservó las mejores tradiciones de luchas libertadoras del
pueblo cubano, y las enriqueció. Muchos veteranos maestros transmitieron el
aliento mambí a los niños de la nueva generación. Mas, de nada sirven todas estas características de la
escuela pública cubana, las huellas a veces ocultas, si su semilla no caía en
un terreno abonado que le permitiera crecer. Camilo muere a la edad de 27 años,
sin cursar estudios superiores, por lo que esos conocimientos que tenía, su afán
de autosuperación, su gusto por la lectura, y su interés por la educación de
todos los cubanos sólo pudieron ser inculcados a través del accionar de la
familia y de la escuela pública, es por eso la relación tan estrecha que
planteamos entre los tres factores en el capítulo 1, y en el caso de Camilo el
terreno era bien propicio para que nacieran en él todos esos sentimientos que
lo llevaron a ocupar un lugar en la Historia de Cuba, y que lo unieron a la
Generación del Centenario y al Granma. 2.3)
Análisis conjunto de la familia Cienfuegos-Gorriarán y el
barrio de Lawton. “Camilo
no estudió Revolución en la Universidad, pero la aprendió en la casa”[1]
Como ya se ha planteado en el capítulo 1, la
interacción de los dos factores que nos ocupa en este epígrafe
son de vital importancia en la formación de la personalidad de cualquier
individuo, pues de ellos se va nutriendo hasta alcanzar su propia forma de
pensar, y una vez alcanzada estos factores se expresan en su accionar. Es por
ello de vital importancia que realicemos un análisis exhaustivo de la familia
Cienfuegos-Gorriarán y del barrio de Lawton. Camilo nace en el seno de una familia humilde, en un
barrio de fuerte presencia obrera y sindicalista, su padre Ramón Cienfuegos era
sastre de profesión y anarquista de pensamiento, -en sus primeros tiempos- que
luego se fue acercando hacia líneas socialistas lo cual lo evidencia entre
otras cosas el hecho de haber escogido para maestra de Camilo –cuando vivían
en San Francisco- a una profesora de filiación comunista, y aunque este hecho
pueda parecer insuficiente a un primer análisis no lo es tanto si consideramos
que la corriente anarquista y su variante anarco-sindicalista habían sido en
Cuba, hasta el momento, frenos para el accionar socialista debido a la
resistencia que oponían los representantes del anarquismo a los planteamientos
socialistas, recordemos que en esencia son opuestas en principio pues una
reconoce la existencia e importancia del Estado como rector de la sociedad y la
otra lo niega. Por tanto sería absurdo pensar que confiaría la educación de
su hijo a una persona que tuviera un pensamiento totalmente opuesto al suyo,
además es conocido que entre otras cosas publicó un manifiesto a favor de los
soviets que se llamó “La Revolución rusa se extenderá por todo el mundo” La figura de Ramón Cienfuegos es de vital importancia
–como la de todo padre- en la formación de sus hijos, es por ello que debemos
extendernos un poco al respecto, pues sólo desentrañando en su totalidad el
ambiente que se respiraba en su casa se podrá comprender luego el accionar de
sus hijos, y en particular el de Camilo, pues aunque durante mucho tiempo se ha
dicho –y no lo estamos negando sino situando correctamente- que Camilo recibe
sus primeras influencias revolucionarias de su hermano Osmany nosotros
consideramos que en este análisis se obvia la labor de Ramón Cienfuegos,
fuente primaria – como padre- del complejo accionar de factores que
conforman la personalidad de un individuo, y
como ha dicho Tato Rabaza: “Ramón era un hombre cuyo ejemplo cundía por todas
partes y nos lo daba a todos. A todos nos ofrecía el ejemplo de su conducta y
de su pensamiento. Yo creo que sí, que Camilo tuvo la gran influencia de su
padre. Eso ante todo. Camilo pudo haber sido estimulado por sus amigos en
algunas manifestaciones, pero también sus amigos tenían la influencia de su
padre, sobre todo sus amigos cercanos.”[2] De origen español Ramón Cienfuegos fue siempre un
hombre de ideas progresistas que evolucionó de acuerdo a las necesidades de su
tiempo, y que abrazó luego las ideas republicanas que irradiaba España al
mundo. Ya en una época bastante temprana como el gobierno de Menocal
desarrollaba actividades sindicales en la Unión de Operarios y Sastres, y según
sus propias palabras en su casa entraron sólo personas decentes, ni boliteros
ni vagos[3],
es decir que la educación recibida por sus hijos fue la más recta posible,
educándolos en el amor al trabajo y en las reglas más elementales de la cortesía.
Al estallar en 1936 la guerra civil española crea junto a otras familias el
Comité de ayuda al niño español –en San Francisco de Paula- y un día,
enrolado en las actividades del comité, lo sorprende su hijo Camilo al
entregarle algunos centavos ahorrados del dinero que le daban diariamente para
la merienda. La educación dada a sus hijos se manifiesta en varias e
interesantes anécdotas que explican la conformación del carácter de Camilo,
por ejemplo el padre siempre le decía que no corriera cuando viera un problema,
que lo enfrentara, y precisamente por eso lo cogieron cuando un día jugando
pelota rompieron el cristal de un camión de la florería Tosca y él se quedó
parado –mientras los demás echaron a correr- para darle una explicación al
chofer; o tal vez cuando aguantó un castigo inmerecido que le propinó su padre
por supuestamente haber mordido a un compañero del Kindergarten, y cual no sería
su sorpresa, y alegría, al enterarse que no había sido Camilo, sino un amigo
al que quería mucho y por eso no dijo nada. En estas dos sencillas anécdotas
se perfilan algunas de las características que lo caracterizarían toda la vida
como: su lealtad absoluta hacia los amigos, su espíritu de sacrificio, su valor
y su honradez extrema. Pero el papel de la familia en Camilo no estaría
completo sino lo vemos en su relación con el medio en que se desarrollan. Es
muy estrecha la relación que existe entre la familia y el ambiente que se
respiraba en Lawton, -incluso en su estancia en San Francisco de Paula Camilo
trabó fuertes relaciones con personas de izquierda, las que según Tato Rabaza
se mantuvieron luego de haberse mudado- un barrio de mayoría obrera, con fuerte
presencia sindicalista y donde el Partido Comunista – o PSP posteriormente-
contaba con numerosas células, además en el Lawton de aquella época se mantenía
vivo el recuerdo de Rafael Trejo, pues este vivió en una casa que se encuentra
en la actual calzada del 10 de Octubre justo en la frontera de Lawton; ese
ambiente entra en el medio familiar a través de las amistades y las relaciones
directas con los vecinos, de hecho justo al lado de la casa en que creció
Camilo existía un pequeño taller de tabaquería cuyo propietario Felino
González, muy amigo de la familia, era un viejo luchador comunista que
realizaba múltiples actividades que de una forma u otra influían en el
ambiente familiar, de hecho a él y sus tabaqueros Camilo les pide la mayor
parte del dinero para irse a los EE.UU. y es también en esa casa donde se
detiene la columna 2 “Antonio Maceo” a su entrada
a La Habana*,
y el último lugar que visitó Camilo antes de partir para su último discurso
en el Palacio Presidencial. Existe una anécdota muy curiosa que da fe –además
del resto del testimonio del compañero reproducido en los anexos- de la amistad
existente entre la familia de Camilo y la de Felino y por tanto del nivel de
influencia mutua. Según plantea el compañero luego del triunfo de la Revolución
Camilo se le aparece un día en la casa y se sienta en el portal de casa de su
hermano a esperarlo, al verlo venir se cuadra militarmente y le dice haciendo el
saludo: - ¡Militar y socialista! En la Sierra lo aprendí. Según
conversaciones sostenidas con Arelys González, la hija del compañero antes señalado,
que creció junto a la familia Cienfuegos, Camilo era muy querido en el barrio
por su carácter sociable, su jovialidad, y su sentido de la justicia,
–aspecto este confirmado por Tato Rabaza[4]
amigo de la infancia de Camilo- recordaba además su amistad con los tabaqueros
de su padre y los juegos de pelota que realizaban los fines de semana. Todos
estos recuerdos tienen una gran importancia pues nos darán la clave para
entender luego cuestiones tan importantes como: ¿Por qué Camilo es la imagen
del pueblo? Gracias al testimonio del compañero antes citado
pudimos saber más fidedignamente que la familia Cienfuegos-Gorriarán no
criticaba las actividades revolucionarias de Osmany y Camilo, y que incluso a
veces desde el portal de una casa vecina se reían entre todos de la policía
cuando acudía al barrio buscando a Osmany. Recordemos las palabras de Ramón
Cienfuegos al tomar entre sus manos el abrigo manchado de sangre de su hijo
Camilo en el Hospital Calixto García: “Es la sangre de mi hijo, pero es sangre para la
revolución.”[5] Al volver Camilo de su primer viaje a los EE.UU. la
familia Cienfuegos se encontró con un problema, ya no era uno –Osmany- sino
dos los hijos que se enrolaban en actividades contra la dictadura, pero por esa
parte Camilo solo recibió el apoyo de su familia que lo presionó solamente
cuando ya su situación en Cuba se hacía sumamente difícil. Y aunque
posteriormente, como buen hijo, les dirigió una carta a sus padres donde les
decía que lamentaba haberles dado tantos dolores de cabeza durante su estancia
en Cuba, en ningún momento recibió por parte de sus padres quejas ningunas,
por lo que la disculpa emana tan solo del inmenso cariño que sentía por su
familia. Capítulo 3:
El exilio: maduración de un pensamiento. Camilo se ve obligado a abandonar Cuba por dos razones fundamentales: no
encontraba un trabajo que le reportara ciertos ingresos – lo cual motiva su
primer viaje hacia los EE.UU.- y en la segunda ocasión por haber sido fichado
de comunista por el BRAC. Esto hace que parta hacia los EE.UU. con la esperanza
de encontrar cierta prosperidad y de evitar las posibles represalias que su
reciente fichaje podría acarrearle. Es precisamente durante esta época en el exilio que
sus concepciones revolucionarias y su visión acerca del destino de Cuba
aparecen reflejadas más ampliamente en una serie de cartas que dirige a sus
familiares, lo cual nos lleva a creer que en este período se produce una
maduración de su pensamiento revolucionario, creencia sustentada además por la
actividad revolucionaria desplegada en el exterior ya fuera en mítines, como el
antitrujillista que los obligó a irse de Nueva York por un tiempo, en la labor
desplegada en la organización Acción Cívica de Cuba que editaba un periódico
para el cual Camilo escribió artículos
periodísticos, o en la búsqueda de contactos que le permitieran unirse a los
hombres que en México preparaban la insurrección –esto por supuesto ocurre
en un segundo momento. El
5 de abril de 1953 parte Camilo hacia los EE.UU. acompañado por su amigo Rafael
Sierra, salen con visas de turistas por veintinueve días para una vez allí
burlar las leyes de inmigración, y ya el día catorce en una carta a sus padres
se dirige a su hermano Osmany con el propósito de pedirle los periódicos de la
Universidad e información en todos los sentidos que les permita enterarse de
los problemas que ocurren en Cuba, pues según dice: “Aquí
se combate por todos los medios a Batista.”[6] Durante
su primera estancia en los EE.UU. Camilo se dedica mayormente a asuntos económicos,
es decir a la búsqueda de trabajo, pero sus constantes cambios de ciudad –con
el objetivo de burlar a inmigración- lo llevan a trabar relación con emigrados
de toda la América que se encontraban en suelo norteamericano debido a que en
sus países existían dictaduras feroces al estilo de la cubana. Estas
relaciones lo llevan a ensanchar su horizonte político, pues se le ve
alternando sus trabajos con actividades a favor de la causa dominicana, o
nicaragüense, además de realizar una labor en la prensa de algunos grupos políticos
cubanos –como el citado anteriormente- en defensa de los atacantes del cuartel
Moncada, sin saber que estaba cooperando con la causa de sus futuros compañeros
de revolución, pero absolutamente convencido que esa era una opción digna ante
los desmanes del gobierno de Batista. Camilo
se ve obligado a abandonar los EE.UU. al ser capturado por los agentes de
inmigración cuando intentaba defender a unos compañeros mexicanos que estaban
siendo detenidos por estar ilegales como él, llama curiosamente la atención
que aún en las duras condiciones en que vivía en los Estados Unidos y a pesar
de estar en las mismas condiciones difíciles que sus compañeros mexicanos
prevaleció una vez más en Camilo ese sentido del honor y de la amistad que le
habían inculcado sus padres desde pequeño. El
5 de Junio de 1955 llega a Cuba procedente de México, casi tan pobre como se
había ido; pero desde que llega a Cuba y palpa la realidad existente en la
isla, y la lucha frontal que se llevaba a cabo contra la tiranía decide sumarse
por entero a ella, según palabras de Rafael Sierra: “Ya
en ese momento Camilo es una persona enteramente preocupada por la situación
del país. Ya está, vamos a decir, como fecundado, porque se veía cambiado.
Tenía una constante preocupación por todos los sucesos políticos.”[7] Durante el tiempo que se encuentra en Cuba antes de salir para el exilio
participa en manifestaciones como la llevada a cabo en octubre de 1955 en el
Muelle de Luz cuando la cuestión del Diálogo Cívico; o la efectuada dos meses
más tarde el 7 de diciembre de 1955 para conmemorar la muerte de Antonio Maceo,
en la cual es herido en una pierna, de esta manifestación el mismo contó a un
amigo a través de una carta: “...el siete de diciembre fuimos al parque Maceo acudiendo a un
llamado de la FEU para rendirle tributo a Maceo.(...) Cuando terminó el acto
nos dirigíamos a la Universidad, la masa del pueblo con el estudiantado al
frente, con el estudiantado que marcha con entereza y heroísmo a la lucha
contra el régimen, profiriendo voces contra la bestia de Batista, los gritos de
cientos de jóvenes, viejos, mujeres, eran gritos de pueblo, de pueblo sufrido
que quiere morir o ser libre, gritando REVOLUCIÓN, REVOLUCIÓN, REVOLUCIÓN.(...)La
policía y varios carros atravesados en la calle San Lázaro, seguíamos
avanzando, y los más pequeños del grupo comenzaron a tirarnos, tirarnos,
tiraban con rifles, recuerdo como Anillo, que iba al frente, quiso, cuando estábamos
a unos solos metros, lanzarse contra la policía (lo hubieran destrozado a
tiros). Los más serenos lo aguantaban, nadie se movía, seguían los tiros,
comenzaba a caer la gente. En esos momentos fue que me hirieron en la pierna
izquierda, fue un balazo de M-1.(...)Ya herido a pesar de la confusión me
metieron en una máquina donde había tres heridos más. Cuando nos llevaron al
hospital la policía volvía a tirarnos, sentimos los disparos contra el carro,
3 nos alcanzaron, uno de ellos alcanzó al que manejaba en la cabeza, fue sólo
una rozadura, de milagro no lo mató, nos llevaron al Calixto García, la
confusión era terrible.”[8] El 28 de enero de 1956 es
golpeado por la policía cuando se encontraba en un acto organizado por los
estudiantes para rendirle honor a José Martí, detenido y fichado de comunista
por el BRAC, quedando en libertad pero sujeto a causa; cuatro días antes de
salir para los Estados Unidos confecciona junto a su amigo Sierra y un joyero
unas medallas dedicadas a Santiago Rey, ministro de Gobernación, donde lo
tildaban de campeón de la mentira por su discurso en la apertura del Diálogo
Cívico donde dijo que en Cuba se respiraba un ambiente de paz, y se ejercían
plenamente las normas y derechos democráticos. Una de estas medallas se la
enviaron al propio Santiago Rey, y las otras como constancia de la protesta a la
FEU, a Bohemia, y la última a Fidel Castro. El 25 de marzo de 1956 se encuentra en Miami junto a su esposa Isabel
Blondón, en una carta dirigida a sus padres ese mismo día se arrepiente de no
haber podido hacer más cosas durante su estancia en Cuba, refiriéndose a sus
actividades revolucionarias. El 10 de mayo de 1956 escribe una carta muy interesante a un amigo en la
cual plasma algunas de sus ideas acerca de la realidad de Cuba en esos momentos: “Lo
más grave son los [problemas] que atraviesa el país, la situación
es insoportable. Gordo, si fueras a Cuba quedarías anonadado de las cosas que
pasan; los ciudadanos ya sin los más mínimos derechos; los atropellan, únicamente
viéndolo se puede creer. En lo que a mí se refiere, bien me conoces: estoy en
todo cuanto sea a favor de nuestra sufrida patria. En el tiempo que en ella
estuve hice todo lo que me fue posible.”[9]
En esta misma carta le explica al amigo por qué le habían enviado la
última de las medallas confeccionadas a Fidel Castro: “A
Fidel, porque Fidel es la esperanza de la libertad para el pueblo cubano. Ya el
pueblo está exhausto de políticos parlanchines, millonarios. Cuba necesita una
gran lección y hay que darla, pronto correrá la sangre en todos los ámbitos,
truenan las voces, la juventud se apresta a la lucha, los falsos dirigentes
levantan su propio patíbulo, día tras día caen en las calles los que
prefieren morir con dignidad que vivir sin decoro. (...) Esos, para mí, en mi
corazón, ocupan un alto sitial, es deber nuestro, si no seríamos mal nacidos,
el de cooperar de un modo u otro a la causa cubana.”[10]
Desde
los Estados Unidos Camilo trata por todos los medios de hacer contacto con el
M-26-7 en México, está ya convencido de que la lucha armada es el único
camino para eliminar el régimen militar que sufría Cuba, así se lo hace ver
al amigo antes citado en la misma carta: “Mi
único deseo es estar en Cuba cuando se combata por el rescate de la libertad y
de la hombría.”[11] Ya
le resultaba imposible permanecer alejado de los problemas de Cuba, pues entendía
que en esos momentos la patria necesitaba de cada ciudadano, de cada hombre su
mayor esfuerzo. Existe
una carta de Camilo a su amigo José Antonio fechada el 13 de septiembre de 1956
en San Francisco en la que expone ideas de sumo interés por su madurez política
–recordemos que tiene solo 24 años- tales como: Cada día que pasa es más difícil para Camilo
–esto lo refleja en sus cartas- mantenerse en los EE.UU. por lo que el 19 de
septiembre de 1956 llega a México en busca de Fidel y el M-26-7. Quedan
solamente menos de tres meses para la salida del Granma, los espías y asesinos
del batistato buscan a Fidel y su grupo, y Camilo va hacia ellos sin ninguna
recomendación, llevando como único salvoconducto la fuerza de sus ideas
revolucionarias. Una vez en México Camilo hace contacto con Reinaldo
Benítez, antiguo amigo de las calles de la Habana y quien confesó luego que al
recibir su recado no se acordaba de quién era ese tal Cienfuegos que quería
verlo. Fidel se negó a aceptarlo, Raúl también. Reinaldo insistió, y luego
de mucho conversar Fidel dio su aprobación y lo remitieron al campamento de
Ciudad Victoria, para su preparación. Es desde este campamento en que escribe a
un amigo una de las frases más hermosas de un líder de la Revolución, y que
ha servido como una de las banderas del internacionalismo que ha practicado
nuestro país: “...esos que luchan, no importa dónde, son nuestros
hermanos.”[12] Capítulo 4:
Camilo, oído y comunicador. La interacción de los factores antes analizados, y su
integración en un hombre como Camilo, traen como consecuencia la formación de
una capacidad innata para interpretar los deseos y aspiraciones del pueblo y
como tal actuar. Uno
de los símbolos más presentes en la concepción de su pensamiento
revolucionario y que constituye una categoría integradora, de vital
importancia, para la comprensión de la tesis que propone este capítulo es el
concepto: El concepto de pueblo uniformado es más que una
simple expresión, por cuanto constituye la esencia de toda una labor en aras de
la unidad revolucionaria y una de las claves que nos sitúa en el centro mismo
de la dialéctica de su pensamiento inconcluso. Camilo sabía que el ejército había sido hasta ahora
una fuente de represión totalmente ajena de los intereses del pueblo, y que
para poder llevar adelante el modelo social que proponía la revolución cubana
era necesario borrar esa imagen. La disolución del ejército en el pueblo es
uno de los principios básicos de la construcción de una sociedad humanista, y
la fuente que permite la unidad revolucionaria; es por ello que en sus discursos
a las tropas encontramos la idea, recurrente,
de transformar este aparato del Estado. Pero para poder profundizar en este aspecto debemos
conocer el concepto de pueblo expresado por Camilo, asumido del expresado por
Fidel en La Historia me Absolverá: “...el que sufre todas las desdichas y
es por tanto capaz de pelear con todo el coraje”[13]
, es decir éste concepto de pueblo incluía –al igual que el de Fidel- a los
obreros agrícolas e industriales, los desempleados, los pequeños campesinos, y
todos los sectores que sufrían las consecuencias del régimen social existente. ¿Y de dónde procedía el ejército rebelde sino de
todos esos sectores mencionados? Al decir que el ejército es el pueblo uniformado
Camilo buscaba algo más que una frase hermosa, perseguía el logro de la unidad
revolucionaria, fuente que sentaría las bases para el mantenimiento de la
revolución. Es por ello que planteaba que si el pueblo quería armas ellos le
darían esas armas, porque sabían que las usarían solo para respaldar y
defender la revolución[14]. Es más su confianza
absoluta en la disolución del ejército en el pueblo lo llevó a plantear que
él tenía seguridad absoluta en
que si algún día en las playas de Cuba desembarcaban mercenarios, el pueblo,
con las armas en la mano, acudiría a las playas para defender su revolución[15]. Fue precisamente esta capacidad para desentrañar el
sentir del pueblo lo que, a nuestro modo de ver, llevó a Fidel a pronunciar la
famosa frase el 8 de Enero de 1959 en Columbia de: “¿...voy bien Camilo?” Esta expresión tiene un significado más importante
que el que hasta ahora se le ha dado, pues nos da la clave de la capacidad y
confianza que Fidel veía y
depositaba en Camilo, y que respalda la tesis de este capítulo. Pero...
¿por qué? Primeramente debemos situarnos en tiempo y espacio,
era el primer discurso en la capital, ante toda Cuba y el mundo, desde el centro
del principal reducto de la tiranía y a solo siete días del triunfo. Era por
tanto de vital importancia el logro de la comunicación exacta con el pueblo. ¿Y
cuál era ese pueblo? Pues el mismo que en su famoso alegato de La Historia
me Absolverá ya había definido, y ¿cuál de los principales líderes que
en ese momento se encontraban junto a él en la tribuna reunía todas esas
características, cuál de todos ellos había nacido en uno de los barrios más
proletarios de La Habana, y se había
formado en sus mismas escuelas? Es por ello que en el análisis estructural de
las fuentes que formaban su personalidad defendimos esos tres elementos, pues
son los que convierten a Camilo en oído y comunicador. Una de las principales preocupaciones del Estado
cubano desde 1959 ha sido la lucha por la educación, pues la realidad del
pueblo cubano era bien triste: alto porciento de analfabetismo, alto porciento
de semianalfabetos, limitaciones a las posibilidades de estudiar y superarse,
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