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¿Son compatibles la Democracia y el Islam?
Resumen: "Promoviendo la formación de gobiernos democráticos en los países islámicos resolveremos el problema del terrorismo y los pueblos tendrán libertad." Este no es un mito propagado por los apologistas del islam. Más bien parece ser algo de lo que están convencidos el presidente Bush y su administración. Consideramos pertinente añadirlo a la lista de mitos debido a que el concepto ha ganado popularidad a pesar de su falacia inherente. Las elecciones llevadas a cabo en Afganistán e Irak han dado impulso y esperanza a la idea de que la democracia es la cura efectiva para los serios problemas y peligros existentes en las naciones donde impera indesafiable la religión del islam.
Publicación enviada por Pablo Santomauro
[Extractado
de Mitos Creados por los Apologistas del
Islam – 4]
"Promoviendo
la formación de gobiernos democráticos en los países islámicos resolveremos
el problema del terrorismo y los pueblos tendrán libertad." Este
no es un mito propagado por los apologistas del islam. Más bien parece ser algo
de lo que están convencidos el presidente Bush y su administración.
Consideramos pertinente añadirlo a la lista de mitos debido a que el concepto
ha ganado popularidad a pesar de su falacia inherente. Las elecciones llevadas a
cabo en Afganistán e Irak han dado impulso y esperanza a la idea de que la
democracia es la cura efectiva para los serios problemas y peligros existentes
en las naciones donde impera indesafiable la religión del islam.
El problema es que al parecer, nadie recuerda que la democracia tiene sus raíces
en la filosofía cristiana. La idea de que la democracia tiene su origen en las
repúblicas griegas es un mito de otra categoría que merece un tratamiento
aparte. Las repúblicas griegas fueron, en realidad, aristocracias u oligarquías
consistentes de una minoría ejerciendo autoridad sobre una gran masa de
esclavos de cuyo esfuerzo vivían los "ciudadanos". La democracia
tampoco surgió de la tradición imperial de Roma, y mucho menos pudo haber
surgido de la sangrienta revolución francesa, que al carecer de una base
cristiana, terminó en una masacre seguida por la dictadura de Napoleón.
“El gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo”, fue una frase acuñada
por John Wycliffe, el monje católico del siglo 14, cuya teología echó el
fundamento para la reforma protestante. Más adelante, fueron filósofos
cristianos como Hus, Calvino y Locke los que continuaron abriendo paso con sus
ideas para que los pueblos alcanzaran la libertad. Fue la filosofía combinada
de estos grandes pensadores la que formó las bases para la democracia en América.
El éxodo masivo de puritanos desde Inglaterra en el siglo 17 llevó a la creación
de las primeras colonias permanentes en el Nuevo Mundo. Fue allí donde surgió
el primer gobierno democrático de la historia. Desde ahí en adelante, la
democracia ha existido, y sólo puede existir, donde los hombres creen en un sólo
Dios (el Dios de la Biblia), en la igualdad entre los hombres y la fraternidad
humana.
Claro que alguien puede argumentar que los musulmanes creen en un solo Dios y la
igualdad entre los hombres, por lo tanto la democracia no es incompatible con el
islam. A eso yo respondo que ambas proposiciones son falsas. En primer lugar, el
Corán dice que los musulmanes son superiores al resto de la humanidad (Sura
3:110), que las mujeres son inferiores (Sura 4:34), y que los que no aceptan la
religión del islam no son aceptados por Alá (Sura 3:85). Y
como supuestamente el Corán fue escrito por Alá, se deduce que el Dios
del Corán y la religión del islam jamás pueden formar la base de una
democracia. No puede existir igualdad en territorios donde la religión enseña
que existen tres clases de seres humanos, los musulmanes, las mujeres y los
infieles. El tercer postulado, la fraternidad entre los seres humanos, es
aniquilado por los versos coránicos que promueven el asesinato, el
subyugamiento y la ocupación de los territorios donde los seres humanos no
aceptan el islam como su religión.
Solamente el Dios revelado en la Biblia provee suficiente base para el concepto
que se conoce con el nombre de “derechos humanos”, porque éstos sólo
pueden derivar de un Dios que creó al hombre a su imagen y semejanza. Los
derechos humanos, los valores morales, la igualdad entre los hombres, el respeto
por la vida, la libertad de expresión, la tolerancia religiosa y otros ideales
encuentran su justificación y su validez dentro de una cosmovisión cristiana
únicamente. Ninguna otra filosofía, religión o ideología, puede proveer
suficiente base para esos ideales, y por ende, para el nacimiento y desarrollo
de un sistema democrático firme.
Es aquí donde cabe clarificar que cuando hablo de una base cristiana no me
estoy refiriendo al cristianismo representado por la iglesia católica, sino al
cristianismo bíblico que encuentra su expresión a partir de la Reforma
Protestante.
Anotamos anteriormente que fue en Norteamérica donde peregrinos que huyeron de
un sistema de opresión y de intolerancia política y religiosa, establecieron
una nueva sociedad basada en el respeto y la libertad humana. Fue una democracia
ligada directamente a los principios cristianos. Tal fue así, que los edificios
desde donde se gestaron las ideas que dieron nacimiento al sistema democrático
fueron iglesias -- la relación entre la fe profesada por estos hombres y sus
ideas sociales y políticas fue más que obvia. Los primeros actos de gobierno y
las reuniones de los diferentes organismos democráticos se llevaron a cabo en
locales donde se adoraba al Dios bíblico. En la América anglosajona se
cristalizaron, en un principio, los valores de la Reforma Protestante.
Pero fue otro tipo de cristianismo el que alcanzó las costas de Latinoamérica.
Esta fue la otra cara de la moneda. El
catolicismo ha sido siempre incompatible con la democracia. Durante los
tiempos de la conquista y la colonia, la religión oficial sirvió para
debilitar la conciencia de los pueblos con la finalidad de que aceptaran el
despotismo y la opresión resignadamente. La España religiosa y absolutista usó
la fuerza física de sus soldados y la influencia moral de sus curas para
encadenar sus colonias y explotarlas con mayor facilidad. Las democracias que
surgen posteriormente en América Latina se caracterizaron por su fragilidad.
Fueron una mutación cuántica sin cordón umbilical, una implantación
artificial carente de la base que justifica su existencia. No surgieron a partir
de la religión, sino a pesar de la religión (católica en este caso).
Desde que el nacimiento de la democracia en nuestros pueblos latinoamericanos
fue un nacimiento forzado, es lógico que la vida de nuestras naciones haya sido
marcada por la inestabilidad y fragilidad política, social y económica, aun en
el presente. Al no existir una base protestante en nuestros países, el caos ha
prevalecido a través de la historia. Nuestras naciones ha sucumbido ante las
dictaduras mayormente de derecha pero también de izquierda, en forma casi
habitual. La libertad sin caos no es una fórmula mágica que puede ser
implantada desde afuera y en cualquier lugar. La ceguera, tanto ayer como hoy,
tiene su causa en la ignorancia de que la libertad que no conduce al caos, únicamente
puede emanar de un contexto cristiano. Es imposible separar la libertad democrática
de sus raíces.
Es por demás significativo que la nación que promueve la propagación de la
democracia en el mundo en el presente, viene desconectándose aceleradamente de
sus bases cristiano-protestantes y está a punto de convertirse en una nación
secular por excelencia. Los EEUU viven hoy su era postcristiana. Esto hace aun más
complicado el esfuerzo de implantar democracias en el medio oriente y otros
lugares.
Volviendo a las naciones donde el islam campea, ¿es posible transplantar en
Irak, por ejemplo, una democracia legítima cuando la religión estatal, de
acuerdo a la constitución trazada, es el islam?
El artículo 7 de la constitución expresa: "El islam es la religión
oficial del Estado y debe ser considerada una fuente de legislación. Ninguna
ley que contradiga los preceptos del islam, los principios de democracia
…….. puede ser promulgada. Esta ley respeta la identidad islámica de la
mayoría del pueblo de Irak y garantiza todos los derechos religiosos de todos
los individuos a creer y practicar sus creencias religiosas."
http://www.cpa-iraq.org/government/TAL.html
Este artículo de la constitución iraquí es un buen ejemplo para ser usado
como examen de primer año de lógica. Contiene en sí mismo varias falacias lógicas,
comenzando con la violación de la ley de no contradicción, la cual dice que
"A" no puede ser "non A" al mismo tiempo.
¿No dice el llamado de los almuédanos desde los alminares que nadie tiene el
derecho de adorar a ningún dios que no sea Alá, o seguir las enseñanzas de
otro profeta que no sea Mahoma? Este es el precepto más importante del islam.
Otro precepto fundamental es "jihad". Es la obligación de todo musulmán
combatir por Alá hasta que todo el mundo se convierta al islam, no a través de
la persuasión o la educación, sino por la fuerza. El islam es una religión
combativa, dominante, intolerante y sin respeto ninguno por la vida humana ni
los derechos del individuo.
¿No son las mezquitas los lugares donde se predica odio y violencia contra la
civilización occidental y sus pilares, incluída la democracia? ¿No es de esos
lugares "sagrados" que salen turbas de centenares de jóvenes a la
calle luego de la predicación de turno, con los dientes apretados, los puños
en alto y maldiciendo todo lo que no sea islam? ¿No es en esos lugares donde se
lava el cerebro de la próxima generación mientras el gobierno del Irak
pretende ser una democracia? ¿No es la mentira un arma preferencial en boca de
los clérigos y líderes políticos del islam? ¿No leemos en los periódicos de
las naciones islámicas la propaganda mentirosa con títulos como "Soldados
americanos masacran civiles inocentes"? ¿O "Americanos violan a
mujeres musulmanas"? ¿O no sabemos que la propensidad a mentir en el islam
es modus operandis entre los clérigos y los hombres de estado en las naciones
musulmanas? Es por ello que pronto veremos frases como “Los ataques en Londres
fueron una conspiración judía en combinación con Bush y Blair.”
El libro "El Espíritu del Islam", del erudito musulmán Afif A
Tabbarah, expresa en la página 247: “Mentir no siempre es malo …. hay veces
que decir una mentira es más beneficioso para el bienestar general que decir la
verdad. A estos efectos, el profeta dijo: ‘No es una falsa persona la que (por
medio de mentiras) logra conciliación entre los pueblos, apoya el bien o dice
lo que es bueno.’" Conviene
aclarar que este libro fue escrito con el propósito de promover el islam.
Con este tipo de ética y valores morales predominando por generaciones en los
territorios musulmanes, ¿es posible implantar un sistema democrático en esos
lugares? ¿Son compatibles la democracia y el islam? La respuesta se la dejamos
al lector.
El principio de Mateo 9:16-17 aplica perfectamente para el intento de edificar
una democracia en el contexto de la religión del islam: "Nadie pone
remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido,
y se hace peor la rotura. Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera
los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden ..."
Hay quien podría preguntar: ¿Cuál es, entonces, la solución? Me temo que la
respuesta puede ser muy fuerte para los oídos delicados del hombre moderno.
Pero les doy una pista: El hacha debe ser asestada a la raíz del problema, la
religión del islam.<>
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Obras
de consulta:
.- Roman
Catholicism, Lorraine Boettner, Presbyterian and Reformed Publishing Company.
Phillipsburg, New Jersey.
.- How Should We Then Live?, Francis A. Shaeffer, Crossway Books, Wheaton,
Illinois.
Autor:
Pablo
Santomauro
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Publicación enviada por Pablo Santomauro
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Publicado Monday 11 de July de 2005
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