Monografias | Autonomía y democracia en la Universidad Nacional de Colombia sede MedellínAutonomía y democracia en la Universidad Nacional de Colombia sede MedellínResumen: Al interior de la universidad y específicamente de una Universidad Pública como lo es la Universidad Nacional de Colombia, se presentan conflictos de muy diversa índole: Conflictos académicos, en tanto se trata de un centro de formación; conflictos de convivencia en la medida en que es un espacio de socialización, donde se refleja la diversidad del país; conflictos sociales; conflictos personales y muchos otros. Además, la Universidad está atravesada por conflictos que la trascienden y que ponen en juego cuestiones de relevancia regional e incluso nacional: el conflicto social armado, conflictos políticos, diferencias gremiales, etc. “La
educación es el instrumento más poderoso que ha desarrollado la humanidad para
la construcción social, para el desarrollo del individuo, para la elaboración
de políticas viables, la consolidación de sociedades gobernables,
la solución de problemas materiales y el desarrollo material y social.
La educación es el proceso por el cual cada uno de los individuos se apropia
del saber colectivo que han desarrollado generaciones enteras antes que él en
todas las latitudes y lo utiliza para si mismo y para sus tareas.
La educación es el proceso por el cual se colectiviza el saber y se
construye comunidad con base en él. A
través de la educación aprendemos a vivir en el mundo simbólico que
constituye el fundamento de la humanidad y aprendemos a convivir con quienes lo
comparten. Valores, ciencia, lenguaje, creencias y tabúes forman parte de este
patrimonio simbólico.”[1] (Informe
de la Misión de sabios) “Hablar
de dedocracia en la Universidad parte de entender que la educación
pueda ser fecundadora de hombres, de grandes trasformadores de los
pueblos, que se atrevan a pensar libremente y crear formas mejoradas y nuevas de
vida. Por eso proponernos por una educación integral, que esté acorde a las
necesidades propias de nuestro país.
Esta debe ser la tarea de nosotros, estudiantes universitarios, que aun creemos
en la escuela como espacio de formación creativa.”[2] (Mesa
de trabajo de estudiantes UN)
Diagnóstico
en torno al conflicto ocasionado por la implementación de las Reformas
Educativas del Gobierno Uribe en la Universidad Nacional INTRODUCCIÓN Al
interior de la universidad y específicamente de una Universidad Pública como
lo es la Universidad Nacional de Colombia, se presentan conflictos de muy
diversa índole: Conflictos académicos, en tanto se trata de un centro de
formación; conflictos de convivencia en la medida en que es un espacio de
socialización, donde se refleja la diversidad del país; conflictos sociales;
conflictos personales y muchos otros. Además,
la Universidad está atravesada por conflictos que la trascienden y que ponen en
juego cuestiones de relevancia regional e incluso nacional: el conflicto social
armado, conflictos políticos, diferencias gremiales, etc. En
los últimos años se viene presentando un conflicto que, por sus características,
no solo afecta el funcionamiento interior de la Universidad, sino que pone en
cuestión su función formadora, entendiendo por formación, no solo la
instrucción científica sino todo aquello que concierne a la persona y al
ciudadano. Se
trata de la progresiva implementación en la Universidad Nacional de Colombia,
de una serie de reformas, que se caracterizan, al igual que toda la tendencia
reformadora que en la actualidad afecta a la educación en América Latina, por
no tomar en cuenta las particularidades sociales, económicas y culturales de
cada país y región para así lograr estar acordes
a las necesidades y posibilidades específicas de las poblaciones que las
habitan. Estas
reformas definidas externamente e impulsadas por el gobierno central como
aquello que debe implementarse en la educación colombiana, pero al mismo
tiempo, para diversos sectores, afectan la calidad académica de la Universidad,
su carácter público, la democracia y autonomía universitaria, y en última
instancia el derecho a la educación y la posibilidad de un verdadero desarrollo
científico técnico en el país. Es
así como una situación problemática, la implementación de las reformas
mencionadas, se convierte en conflicto, cuando los diversos sectores que
encuentran en ellas un asunto que afecta a la Universidad, a la educación y a
ellos mismos, emprende acciones positivas para contrarrestarlas. ¿Cómo
hacer, entonces, de un conflicto como este, que surge de una crisis democrática,
una oportunidad para formar precisamente en democracia? Y ¿Cómo generar
perspectivas de transformación a partir del mismo conflicto? Son preguntas
profundas y necesarias, que deben hacerse los diferentes actores e interesados
en que la universidad logre, de la mejor manera posible, el cometido histórico
que la sociedad colombiana le ha encargado. El
presente diagnóstico, pretende, además de ser un ejercicio académico, lograr
una primera aproximación diagnóstica a
la situación antes mencionada, que, en el mediano plazo, continué enriqueciéndose
hasta constituir un documento de trabajo útil para la generación de
perspectivas de transformación que fortalezcan la democracia y autonomía
universitaria y mejore la convivencia al interior de la institución.
1.
DELIMITACIÓN Para
el trabajo “DEMOCRACIA Y AUTONOMÍA EN LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA
SEDE MEDELLÍN Diagnóstico en torno al conflicto ocasionado por la implementación
de las reformas educativas del gobierno Uribe en la Universidad Nacional” se
considera una delimitación temática, una temporal y otra espacial. 1.1.
Delimitación temática Este
trabajo diagnóstico, temáticamente se circunscribirá al efecto conflictivo
que en el último año ha tenido la implementación de reformas educativas en la
Universidad Nacional de Colombia sede Medellín, observando especialmente lo
tocante a la democracia, autonomía universitaria y la calidad de la educación. 1.2.
Delimitación temporal Temporalmente
el presente diagnóstico, busca ser lo más actual posible, por lo cual se
centrará temporalmente en el año 2004, sin embargo, las características del
conflicto a ser diagnosticado hacen necesario una retrospección hasta un
momento de corte que puede ser considerado como el inicio del conflicto, o por
lo menos, el momento donde su fase actual tiene lugar, para esto se escogerá el
año 2002 como momento inicial, en
tanto en ese año llega al poder el actual presidente de la república y se
inician una serie de reformas y políticas, económicas y sociales que generan
conflictos en los más diversos aspectos y entre ellos. en la educación. 1.3.
Delimitación espacial Es
un hecho indiscutible que este conflicto tiene una repercusión nacional, y se
ha venido presentando de forma similar en diferentes universidades del país,
pues en principio obedece a la implementación de una política de carácter
nacional , sin embargo por efectos de proximidad, tiempo y recursos, este diagnósticos
estará circunscrito espacialmente a la Universidad Nacional de Colombia sede
Medellín, comentando algunos hechos sucedidos en la Universidad Nacional sede
Bogotá, sede Manizales y en otras universidades del país, para enfatizar en
algunos asuntos importantes. 2.
OBJETIVOS 2.1.
Objetivo general Avanzar
en la elaboración de una primera aproximación diagnóstica
a la situación conflictiva que, con motivo de la
implementación de las actuales políticas educativas a nivel
universitario se vine presentando en la Universidad Nacional de Colombia sede
Medellín. 2.2.
Objetivos específicos 2.2.1.
Reconocer las características fundamentales del conflicto que con motivo de las más recientes políticas educativas se
presenta en la Universidad Nacional de Colombia sede Medellín 2.2.2.
Identificar los principales actores y sus posiciones respecto al conflicto 2.2.3.
Establecer relaciones entre este conflicto particular
y conflictos más amplios que afectan el país en lo económico, social y
político. 3.
JUSTIFICACIÓN La
Universidad Nacional que, en septiembre de 2004, acaba de cumplir 137 años de
fundación, es una institución que desde sus orígenes se postula como una
herramienta del Estado colombiano para el desarrollo de la cultura, las artes y
la ciencia; además se la ha pensado como una institución que debe contribuir a
la implantación y defensa de libertad y los valores democráticos, y en
general, a la construcción de modernidad en Colombia. Hoy,
sin embargo, los fines y altos valores que una institución como la Universidad
Nacional se espera defiendan y promueva, se encuentran en crisis.
La democracia y la autonomía universitaria que, como paradójicamente
apunta Marco Palacios, se remonta a la ley 68 de 1935, “a pesar de la férrea
resistencia y oposición de sectores ultraconservadores de los dos partidos y de
la jerarquía eclesiástica”[3]
es un asunto central en la actual coyuntura conflictiva que vive la universidad. Precisamente
bajo la rectoría de Marco Palacios, se viene implementando, al interior de la
universidad, una serie de reformas propuestas por el ejecutivo nacional, que
para muchos van en contra del carácter público de esta institución. Además,
y quizá esto sea lo mas
importante, en los últimos años, prácticas antidemocráticas y violatorias de
la autonomía universitaria han ido penetrando en la Universidad, prácticas que
abarcan asuntos que van desde el nombramiento del rector y la limitación a la
democracia en la elección de representantes estudiantiles hasta la violación
al derechos de asociación de los empleados sindicalizados, pasando por el
cierre de espacios de discusión y los traslados inconsultos de trabajadores
oficiales. Todo
esto vine trayendo como consecuencia que en la Universidad Nacional se presente
una situación conflictiva, de carácter complejo, que abarca aspectos políticos,
económicos e ideológicos, pero que sobre todo, gira en torno a la idea de
educación pública que se quiere para el país. Trabajar
en un diagnostico del conflicto que se presenta en un espacio como la
Universidad Nacional y específicamente en la sede Medellín, es un asunto que
gana en importancia en la medida en que posibilita una mejor comprensión de las
cuestiones que hoy están en juego en Colombia e incluso a nivel mundial y que
se expresan de manera fáctica en diversos espacios, entre ellos la Universidad;
la comprensión del conflicto, su análisis, y en general, el primer
acercamiento que implica la elaboración de un diagnóstico, puede constituirse
en el primer paso para la generación de opciones y perspectivas de transformación. 4.
METODOLOGÍA 4.1
Método El
trabajo, “DEMOCRACIA Y AUTONOMÍA EN LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA SEDE
MEDELLÍN diagnóstico en torno al conflicto ocasionado por la implementación
de las reformas educativas del gobierno Uribe en la Universidad Nacional”,
busca describir y avanzar en el análisis de las características de la actual
situación de conflicto que vive la Universidad Nacional de Colombia y específicamente
la sede Medellín, centrándose, en
particular, en el impacto que este fenómeno genera en la convivencia y normal
funcionamiento de la Universidad. Las
actuales política educativas, que se implementan para las universidades a nivel
nacional, a través de una serie de
políticas públicas y prácticas estatales, han generado una diversidad de
textos, relatos, mitos, narraciones, saberes, creencias, e instituciones, tanto
a nivel Público - estatal y académico
como al interior de las comunidades universitarias y los diferentes estamentos
(profesores , estudiantes y trabajadores) que han sido tocados de alguna manera,
real o simbólica, por dichas políticas y prácticas.
El
conflicto en la Universidad Nacional, es, al igual que todos los fenómenos
sociales, un asunto complejo. En
torno a él se han elaborado políticas públicas y prácticas Comprender
las dinámicas, prácticas y percepciones de los diferentes actores sociales,
gremiales e individuales respecto al conflicto en la Universidad, supone un
arduo trabajo de develamiento e interpretación, de ahí que el presente diagnóstico
encuentre en el método histórico-hermenéutico una herramienta útil y necearía
para la comprensión de la realidad que, en términos de conflicto, se ha ido
gestando en la Universidad Nacional de Colombia sede Medellín en los últimos años. Asumir
la tarea de un diagnóstico sobre un tema como el conflicto ocasionado por la
implementación de una serie de políticas educativas en un espacio tan
complejo como la Universidad, hace necesario tener a disposición un corpus
teórico-metodológico epistemológicamente pertinente, como lo es el método
histórico hermenéutico, que posibilite la comprensión
de las experiencias colectivas, que en torno a este conflicto se han dado en el
ámbitos específico de la Universidad Nacional de Colombia sede Medellín en
los últimos años,
reconociendo en dicha tarea comprensiva el
valor de la singularidad, tanto de los individuos, como al interior de los
colectivos. En
el presente diagnostico se utilizará, en consecuencia,
el método histórico hermenéutico. Este método permite realizar un
estudio de los sentidos que subyacen en las políticas educativas a la vez que
las lecturas que de estas asume la comunidad universitaria, las organizaciones
gremiales y la comunidad universitaria en general. El
método histórico hermenéutico posibilitará: 1.
Interpretar las diferentes disposiciones normativas relacionadas con el objeto
de investigación 2.
Comprender cuáles son los intereses a que obedecen las actuales políticas
educativas 3.
Indagar sobre cuales son las lecturas que de las políticas educativas, y sobre
todo de su aplicación real hacen las comunidades o personas destinatarias de
dichas políticas. En
resumen, este método permite desentrañar los intereses, las intenciones y la
filosofía de discursos y acciones que se hacen presentes tanto en los espacios
institucionalizados (público – estatales, gremiales y académicos) como en
las comunicaciones informales de la vida cotidiana; reconocer
las repercusiones socio-políticas y el impacto simbólico que para la
convivencia han tenido las más recientes políticas educativas implementadas en
la Universidad Nacional. 4.2.
Fuentes de información El
presente trabajo de diagnóstico, se basará principalmente en fuentes
secundarias para la recolección de información, entre ellas:
los documentos públicos que sobre educación superior ha generado el
actual gobierno (especialmente lo referente a la revolución educativa), el Plan
de desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia, el Plan de desarrollo de
la sede Medellín, intervenciones públicas del rector de la Universidad Nacional de Colombia, documentos y
comunicados de la rectoría, la vicerrectoría sede Medellín, la secretaria de
sede Medellín, comunicados de APUN (asociación de profesores de la Universidad
Nacional, de Sintrunicol, y de
diferentes organizaciones y grupos de trabajo estudiantil, se revisará también
prensa nacional y regional. 5.
CONTEXTUALIZACIÓN 5.1.
Contexto económico: la mundialización capitalista El
neoimperialismo da inicio a una nueva fase del capitalismo: la mundialización
capitalista; esta fase se caracteriza por la mundialización de la base económica,
de tal forma que las relaciones económicas y el desarrollo de las fuerzas
productivas se definen a escala mundial, ello implica que los recursos de que
depende ahora un país está determinado por el uso sistémico de
los recursos totales del mundo y que las relaciones entre las clases
sociales en dicho país están definidas por las relaciones de clase globales a
nivel mundial En
el neoimiperialismo se mantiene la internacionalización del capital
mercancía y del capital dinero y se inicia la internacionalización del
capital productivo, con lo cual se completa la internacionalización del ciclo
del capital. La
forma de dominación básicamente económica y la aparición de las empresas
multinacionales como el agente principal con que opera el neoimperialismo
posibilita que las colonias se independicen políticamente sin que ello
perjudique la consolidación del sistema capitalista mundial ni la relación
centro-periferia que caracteriza el intercambio entre las diferentes formaciones
sociales que lo componen. 5.2.
Contexto político: neoliberalismo y neoconservadurismo Desde
los años 80, viene introduciéndose en Colombia el Neoliberalismo como política
económica; esta política cambia
de una forma radical la función del Estado, quien deja de ser un productor con
participación directa en la economía y pasa a ser un Estado controlador de la
economía, dejando en manos de particulares la inversión y la producción. El
neoliberalismo, se fundamenta en el postulado de que es necesario asegurar una
libertad absoluta para que las leyes del mercado establezcan las relaciones básicas
de la economía y la sociedad; en este sentido la intervención estatal debe
reducirse a las funciones generales de administración, justicia, defensa, policía
y relaciones exteriores. Esto supone alejarse de la concepción de la función
estatal que se manejó en el Estado de bienestar y que se propone como
fundamental en el Estado social de derecho:
el Estado debe garantizar
las condiciones básicas que requieren las personas para su pleno desarrollo
como ser humano por medio del ejercicio de las libertades individuales y
colectivas y el disfrute de sus derechos ciudadanos, lo cual garantizaría el
respeto a las leyes y a las normas en vigencia, lográndose de esa
manera la paz, la convivencia y la justicia. En
la implementación del modelo neoliberal se destacan varias cuestiones: la
flexibilización laboral, la libertad cambiaria, apertura total al comercio
internacional y la privatización de las empresas estatales, que como se verá,
afectan a diversos sectores y entre ellos al de la educación. El
neoliberalismo ha asumido, en su aplicación en los países menos desarrollados,
formas de exclusión ideológica, política y económica visibilizada en prácticas
de carácter autoritario y neoconservador; de ahí que se lo caracterice hoy, en
países como Colombia y otros latinoamericanos, como liberalismo en la económico
y conservadurismo en lo político. 5.3.
Contexto educativo En
Colombia existe un elevado índice
de analfabetismo, una escasa cantidad de profesionales, un bajísimo número de
posgraduados e investigadores. Según
la Constitución Política de 1991 y la Ley General de Educación de 1994 la política
educativa se implementa en función del ciudadano y se establece la educación
como un derecho que debe garantizar el Estado; El Plan Decenal de Educación,
lanzado en 1995, a su vez pretende ser un medio para que la ciudadanía y las
organizaciones sociales participen
democráticamente en la planeación, gestión y control de la educación. La
educación superior, por su parte, se define como un servicio público cultural,
inherente a la finalidad social del Estado; un proceso permanente que posibilita
el desarrollo de las potencialidades del ser humano de una manera integral. Se
realiza con posteridad a la educación media y tiene por objeto el desarrollo de
los alumnos y su formación académica o profesional[4]. El
reconocimiento como institución superior y la vigilancia de la calidad de los
programas académicos que desarrollan las instituciones de educación superior,
son realizados por el Ministerio de Educación Nacional a través del ICFES y
previo concepto del CESU (Consejo Nacional de Educación Superior), mediante un
proceso de acreditación en el cual la institución demuestre tener experiencia
en investigación científica de alto nivel y programas académicos y en
Ciencias Básicas que los apoyen. Las
fuentes de financiación de la educación superior son los recursos del
presupuesto nacional, los del Fondo para el Desarrollo de la Educación
Superior, FODESEP, los recursos
propios de las instituciones o de las entidades territoriales, los de crédito
interno y externo y los de cooperación técnica. 5.4.
Contexto jurídico Constitución
nacional. A
nivel Constitucional hay varios artículos a ser tomados en cuenta como marco de
referencia del conflicto en la Universidad Nacional; a continuación se
mencionaran algunos: “Toda
persona es libre de escoger profesión u oficio” (Art. 26) “Toda
parte del pueblo puede reunirse y manifestarse pública y pacíficamente”
(Art. 37) “En
todas las instituciones de educación, oficiales o privadas, serán obligatorios
el estudio de la Constitución y la instrucción cívica. Así mismo se fomentarán
prácticas democráticas para el aprendizaje de los principios y valores de la
participación ciudadana (Art. 41) “La
educación es un derecho de la persona y un servicio público que tiene una
función social: con ella se busca el acceso al conocimiento,
a la ciencia, a la técnicas a lo demás bienes y valores de la
cultura” (Art. 67) “Se
garantiza la autonomía universitaria” (Art. 69) “El
estado fortalecerá la investigación científica en las universidades oficiales
y privadas y ofrecerá las condiciones especiales para su desarrollo” (Art.
69) Además
se deben tomar en cuenta, entre otras: Ley
General de Educación (Ley 115 de 1994). Ley
30 de 1992 que organiza el servicio público de la educación superior. Ley
60 de 1993 de Distribución y Competencias y Recursos Decreto
2566 que define las condiciones de calidad aplicables a los programas de las
universidades. Convenio
de la OIT. Relativo a la aplicación de los principios del derecho a organizarse
y a la negociación colectiva de 1949, aprobado por la ley 27 de 1976. Convenio
de la OIT. Número 87, relativo a la libertad de asociación y protección del
derecho a organizarse de 1948, aprobado por la ley 26 de 1976. Convenio
de la OIT. Número 11, relativo al derecho de asociación de los trabajadores de
1921, aprobado por la ley 129 de 1931. 6.
ANÁLISIS DEL CONFLICTO 6.1.
Caracterización de la reforma educativa (hecho problemático) 6.1.1.
Aspectos generales de la reforma educativa La
aparición y desarrollo en Colombia de las más reciente reformas educativas,
tiene como marco de referencia el interés intencional por una educación
"pertinente", que, desde los años
80, es impulsado por diferentes organismos internacionales en una serie
de informes y recomendaciones que van desde los aparentemente bien intencionados
informes del PNUD y UNESCO: La educación encierra un tesoro; Educación: la
agenda del siglo XXI. Los Siete Saberles necesarios para la educación del
futuro, por citar solo algunos, hasta las recomendaciones en materia monetaria y
de ajuste fiscal del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. La
educación, los sistemas educativos y en consecuencia, quienes se forman en
ellos, en las postrimerías del siglo XX no logran responder a las características
que, en los últimos años, ha tomado la economía mundial y, en consecuencia,
la nueva división nacional e internacional del trabajo que se está
configurando en el mundo contemporáneo (tránsito de la organización del
trabajo fondista a la especialización flexible).
Para
la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico), la economía
mundial está entrando a una nueva fase, en la cual, la aparición de nuevos
modelos en la demanda de bienes y servicios y
en la tecnología, afecta la organización del trabajo vigente hasta el
momento y hace necesario que el trabajador desarrolle actitudes y aptitudes que
le permitan ser laboralmente competente bajo las nuevas circunstancias en que
debe desempeñarse: desrregularización y flexibilización laboral. En
este contexto, y como respuesta a los requerimientos sistemáticos de la fase
actual del capitalismo, surgen una serie de reformas y propuestas educativas, en
principio específicamente referida a la formación laboral, que introducen en
la educación mecanismos y conceptos
propio de la gestión privada de carácter empresarial con el argumento de hacer
mejor y más competitiva la educación para poder responder a los estándares
internacionales. En esta perspectiva, la educación debe desarrollar en el
futuro trabajador tres capacidades principales: a)
La capacidad de innovación, la cual implica imaginación y creatividad para los
individuos, empresas y la sociedad en su conjunto, que les permita predecir
y enfrentar los retos del cambio. b)
La capacidad de adaptación, en la que individuos, empresas y sociedad, deben
adecuarse rápidamente a los cambios en la tecnología y en los mercados. c)
La capacidad de aprendizaje, en la que individuos, empresas y sociedad, deben
asumir el aprendizaje como un proceso continuo y sistemático para poder
desarrollar sus capacidades de innovación y adaptación. A
partir de 1991, con la nueva Constitución, en Colombia la educación comienza a
hacer parte esencial, al menos formalmente, de
los procesos de reconstrucción social del país, a la vez que se le
exige formar ciudadanos que
respondan a los requerimientos de la vida contemporánea. Esto supone un doble
reto para la educación: por un lado formar en la autonomía, la participación y
la democracia como aspectos básicos para la reconstrucción social del
país, y por otro lado, responder a los desafíos de la globalización
planetaria, que exigen de la educación, la formación de individuos
competitivos en una economía, en
un proceso creciente de mundialización. La
educación se propuso entonces, una formación más centrada en el desarrollo de
habilidades de pensamiento, que traiga como resultado generar actitudes como: la
capacidad de resolución de problemas, la creatividad y la investigación, con
el fin de posibilitar la adquisición de una cultura científica que permita
acceder a las nuevas tecnologías y aplicarlas al contexto local.
Sin
embargo, los procesos económicos ligados a la globalización, han hecho que en
los más diversos ámbitos, se coloque un
mayor énfasis en elevar la calidad de los productos y servicios ofrecidos al
mercado; lo cual, en el caso de la educación, ha impuesto la necesidad de que
ésta se relacione de una forma cada vez más directa con el mundo del trabajo,
con el fin de optimizar la producción de materias primas, bienes y servicios. Lo
anterior viene trayendo como consecuencia, por un lado, que no se avance, e
incluso se retroceda[5]
en la pretensión de la educación colombiana,
de servir de medio para la reconstrucción social del país y
posibilitar la adquisición de una cultura científica; y por otro,
que el sistema educativo en sus diferentes niveles introduzca estudios técnicos
con un enfoque claramente laboral, diluyéndose o, en el mejor de los casos,
postergándose por falta de espacio, la formación más global que debería
proporcionársele al estudiante.
Las diferentes Ciencias Humanas y Sociales, se enfrentan entonces, en los
últimos años, a una pérdida paulatina de espacios en la educación
colombiana. La
nueva configuración económica y la división internacional y nacional del
trabajo, que se ha configurado en los últimos 20 años, tras la crisis del
estado de bienestar y el auge del mercado como supuesto mejor asignador de
recursos y funciones, ha demandado de la educación una serie de respuestas a
las actuales
características de la
economía mundial, que se constituyen en las premisas generales de la reforma
educativa: 6.1.2.
La reforma educativa Uribe-Palacios En
los últimos años en Colombia se vine implementando un proyecto neoliberal para
la educación pública, como parece
constatarlo la actual política educativa del gobierno Uribe. Para
lo que a este diagnóstico concierne, vale la pena retrotraer el análisis al
antecedente inmediato de la actual coyuntura que vive la educación y específicamente
la educación superior, es decir la política educativa del gobierno Pastrana. Finalizando
los años 90 (1998-1999) ya se hacia tangible la crisis que las políticas
neoliberales generaron sobre la población, a la vez que la educación pública
que, según Jairo Estrada Álvarez[6],
había logrado salir relativamente ilesa de las reformas neoliberales,
comienza a verse seriamente amenazada por el plan de desarrollo del nuevo
gobierno (cambio para construir la paz); en este plan se introducen la
racionalizacion del gasto, el rediseño de la descentralización educativa, la
financiación basada en la demanda y se estimula la contratación privada de los
servicios educativos. Pese
a que este plan de desarrollo se cae en dos oportunidades por vicios de forma, y
a que las movilizaciones de rechazo que generó, alcanzaron niveles importantes,
se lograron imponer una serie de reformas, entre ellos el acto legislativo 01 de
2001 y la ley 715 de 2001,
que llevaron a la educación a una situación de mercantilización y
creciente tendencia a la privatización. El
Plan Nacional de Desarrollo y la “Revolución Educativa” del presidente
Uribe se mantienen en la línea de
las políticas impulsadas por los Estados Unidos en la OMC, que apuntan a
favorecer la comercialización internacional de los servicios educativos
convirtiéndolos, funcionalmente, en mercancías transables más que en
derechos; en el gobierno Uribe, hay que resaltar el hecho de que, además del
marco jurídico preexistente heredado de la administración del presidente
Pastrana, se asume una política con claros tientes autoritarios como mecanismo
para viabilizar las reformas que se propone el gobierno. En
lo tocante a la educación superior, para el MEN, es necesario que las
instituciones públicas de educación superior operen como empresas rentables,
que sujetándose a las leyes del
mercado, logren su autofinanciación e incluso, generar excedentes vendiendo
servicios y alquilando espacios a terceros: laboratorios , investigación ,
observatorios, aulas , teatros, auditorios, etc. La
implementación de políticas educativas acordes a las necesidades del mercado y
los estándares internacionales,
como se ha visto, no es algo nuevo, incluso la revolución educativa, que
propone el gobierno Uribe, es la natural continuación de las reformas iniciadas
a principios de los años noventa con la nueva Constitución. La
revolución educativa pretende, en tanto política pública, mejorar la
participación comunitaria, mejorar
la cobertura del sistema educativo, lograr una educación de calidad, generar
una educación crítica, científica, democrática y ética. La
revolución educativa se cimenta en cinco pilares fundamentales: cobertura,
calidad, pertinencia laboral, formación técnica e investigación científica,
para lo cual se recurre a la
aplicación de los ya mencionados
estándares internacionales que se
implementan como medio para alcanzarlos la
llamada acreditación. Con
el fin de mejorar la calidad de la
educación pública se recurre a dos instrumentos de mercado: la acreditación y
la meritocracia, lo cual supone una competencia entre universidades por los
recursos escasos que otorgará el gobierno al sistema nacional de universidades
públicas. En
lo que respecta a los estudiantes, a nivel de pregrados, como usuario del
servicio educativo se le plantea el crédito por medio del ICTEX como medio para
acceder a la educación; por otra parte se busca incrementar la cantidad e
postgrados que se ofrezcan con el fin de lograr la autofinanciación de las
universidades, este es el caso de la UN donde “ (…) el nuevo plan global de
desarrollo de la universidad 2004 – 2006 que tiene como objetivo estratégico la búsqueda del
reposisionamiento de la Universidad
Nacional de Colombia ante la sociedad y
el Estado como la mejor universidad pública del país y apoyando las líneas de
acción que nos llevarán a ser la Universidad de la investigación y doctorados
por excelencia del país”[7]
Por
otra parte, se crea el observatorio laboral como mecanismo para encaminar los
recursos que se le otorga a las universidades y los créditos que se dan a los
estudiantes, este consiste en enfocar recursos estatales en las carreras que más
requieran las empresas, lo cual pone en peligro la permanencia de las Ciencias
sociales y humanas. La
elección, por parte del Consejo Superior Universitario, del seños Marco
Palacios Roso como rector de la Universidad Nacional de Colombia, desconociendo
elecciones previas realizadas entre los diferentes estamento de la Universidad y
que dieron como ganador a Víctor Manuel Moncayo, originó una situación de
conflicto al interior de la Universidad que , aun hoy, se mantiene, pues la
imposición del rector es leída como una situación problemática por parte de
diferentes sectores de la comunidad universitaria
debido a dos asuntos primordiales, a saber:
el desconocimiento de las vías democráticas y la autonomía
universitaria en dicha designación además de la identificación de Marco
Palacios con las, para muchos, perjudiciales
políticas educativas del gobierno Uribe. Hay
que destacar que el conflicto ocasionado por la imposición de un rector
desconociendo las vías democráticas y la autonomía universitaria, no es un
asunto exclusivo de la UN. En el proceso de designación del rector de la
Universidad Pedagógica Nacional, también se presenta una situación similar;
según el FSP “Es claro que el gobierno, a través del Consejo Superior, se
propone alcanzar sus intenciones a costa de violar la autonomía universitaria,
las garantías legales consagradas en la Constitución Política y la expresión
que la Comunidad Universitaria ha hecho a través del cuerpo colegiado que la
representa, denominada Consiliatura Universitaria. El papel de este órgano, en
el caso específico de la designación de Rector, es la de seleccionar una lista
de candidatos, de la cual el Consejo Superior Universitario hace la designación,
previa confirmación del cumplimiento de los requisitos estatutarios dispuestos
para tal fin en las normas de la Universidad. La lista seleccionada está
integrada por los profesores Daniel Alberto Libreros Caicedo, María Eugenia
Gallo Arbeláez y Rómulo Gallego Badillo, quienes inscribieron sus respectivas
propuestas en torno al fortalecimiento académico y la defensa del carácter público
de la UPN en oposición a las propuestas educativas del actual gobierno. La
decisión del Consejo Superior de rechazar a los candidatos María Eugenia Gallo
y Rómulo Gallego, aduciendo razones procedimentales más no sustanciales,
pretende configurar la oportunidad de designar un rector distinto a los
candidatos presentados por la Comunidad Universitaria”[8] 6.2.
Desarrollo del conflicto 2002 El
11 de junio de 2002 se presenta un hecho que muestra los elevados niveles de
tensión que desde aquel entonces ha alcanzado el conflicto en algunos momentos;
en las
Universidades de Caldas y Nacional Sede Manizales, un grupo de encapuchados
protestó haciendo estallar artefactos en las instalaciones físicas de ambas
instituciones; fueron detenidos dos estudiantes de la UN; el consejo de sede
(Manizales) solicita el respeto de la integridad física y el debido proceso a
las autoridades competentes pues
“se han podido determinar serios indicios de flagrantes violaciones a las
garantías personales de los jóvenes Villanueva y González,
como fruto
de unos procedimientos
realizados por la Sijín sin atención a las normas que regulan los mismos”[9] Otro
ejemplo que evidencia la situación de tensión y prevención estatal frete a
las movilizaciones estudiantiles y juveniles se presenta en
septiembre cuando la Asamblea de Jóvenes por la Paz convoca a una movilización
en la ciudad de Bogotá; el día 12 se le informa a los organizadores que no se
le otorga el permiso de realizarla con el argumento de que podría
ser aprovechada por "fuerzas al margen de la ley"[10]
Finalizando
el año 2002[11],
se presenta otro hecho que vale la pena resaltar: fue
allanada la Universidad Nacional de Colombia (sede Bogotá) por cerca de tres
mil agentes de la policía, la Fiscalía y otras entidades del Estado, lo cual,
unido a el recorte de la financiación estatal de la universidad pública es leído
por diferentes organizaciones, entre ellas la OCE, como “un atropello a la
autonomía universitaria y un pisoteo inusitado a las autoridades
universitarias, arrasadas de paso. Es una actuación propia de los regímenes
fascistas, a los cuales ‘la legalidad los mata’“[12] Al
respecto se manifiestan también los estudiantes de la sede Bogotá reunidos en
asamblea general: “Denunciamos y rechazamos el cierre autoritario que se llevó
a cabo ayer 28 de noviembre y hasta el 5 de diciembre, por orden del Consejo de
sede Bogotá, sin la presencia de la representación estudiantil, aislando a la
Universidad de su papel esencial de elevar una voz crítica frente a la
convulsionada situación nacional; además, auto señalando a la comunidad
universitaria como foco de terrorismo y recargando sobre ella la responsabilidad
sobre hechos que aún no se han esclarecido y, lo que es peor, dando pie a la
deliberada profanación del Campus universitario, por medio de actos represivos
como el allanamiento que se ha venido llevando a cabo en horas de la madrugada. A
su vez, denunciamos que no existieron garantías con respecto al correcto
desarrollo de la diligencia por parte de las autoridades, entendiendo que al
interior de la Universidad, como veedores, se encuentran tan solo las directivas
de la institución, alertadas por el personal de vigilancia de la Universidad
después de iniciadas las operaciones y limitadas en número, teniendo en cuenta
factores como el número de efectivos de la Policía, DAS, Fiscalía, entre
otros, que ingresaron al Campus y la extensión del mismo”[13] 2003 Una
vez electo Marco Palacios como rector, se presenta una reacción estudiantil que
alcanza a movilizar en la sede Medellín
unos 2000 estudiantes, se declara Asamblea permanente estudiantil durante mes y
medio; sin embargo dicha movilización no logra mayores resultados (abril de
2003). El
gobierno nacional dicta el decreto 2566 que define las condiciones de calidad
aplicables a los programas de las universidades, lo que supone una reactivación
del conflicto. En
la Universidad Nacional, en todas sus sedes, se llama por parte de la
administración, a claustros y colegiaturas, con el fin de socializar la
propuesta del rector “hacia la innovación institucional en la Universidad
Nacional” que en términos generales es la aplicación, en la UN, del decreto
2566 del 10 de septiembre de 2003. Los
estudiantes de diferentes carreras de la sede Medellín reunidos en dichos
claustros, rechazan nuevamente las reformas propuestas, y en comunicados ante el
pleno de estudiantes socializan su posición y llaman al rechazar el plan de
desarrollo del rector. A
nivel del plan de sede, en Medellín,
se pueden destacar, además de los puntos incluidos en el plan global de
desarrollo de la Universidad Nacional, la limitación del carácter
investigativo de los pregratos, dejando esta función casi exclusivamente a los
postgrados y el recorte paulatino de a duración de la carreras (reducción o
eliminación de las líneas de profundización). 2004 La
mesa de trabajo de ciencia política realiza un ciclo de conversatorios sobre la
situación de la Universidad denominado “el Ciclón” el 30 de abril se trata
el tema “Flexibilidad curricular y decreto 2566”, el 3 de mayo “Plan global y
plan de sede UN Medellín” y el 7 de mayo “ La Escuela de Ciencia Política:
problemas y perspectivas” El
seis de mayo se presenta una
incursión del ESMAD en los predios de la sede Bogotá, hecho que se lee por
diversos sectores como un atropello flagrante a la autonomía universitaria y al
derecho a tomar posiciones críticas frete a las políticas del estado, como se
expresa en el comunicado que al respecto emite el comité nacional de
representantes estudiantiles UN[14]; en ese momento en la
sede Bogotá el estudiantado se manifestaba en respaldo a los trabajadores
petroleros y en defensa de ECOPETROL. En
julio de 2004 la representación profesoral ante el Consejo de sede (Medellín)
cuestiona la decisión del 29 de junio del CSU de exigir que los representantes
profesorales sean al menos profesores asociados, pues para la represtación,
dicha decisión riñe con la Carta política y con el Estatuto general
universitario que señala como deber de los profesores elegir y ser elegidos; la
represtación profesoral, considera que “hay una grave confución
cuando se asocia la carrera docente, la cual es de índole
administrativo, con el derecho soberano de participación en la vida
universitaria a través de la representación profesoral en Cuerpos
colegiados”[15]
También
en el mes de julio, la Junta directiva, subdirectiva Medellín de Sintraunicol,
publica “Autoritarismo y persecución sindical” donde denuncian la tendencia
de la administración de Marco Palacios a implementar políticas autoritarias en
contra del estamento de los trabajadores y específicamente, en contra del
derecho de asociación y protesta[16] El
25 de agosto de 2004 se realiza en la sede Bogotá una jornada en defensa de
la Universidad Nacional de Colombia; en
la sede Medellín como respaldo a la iniciativa de Bogotá se convoca por
parte de la Junta directiva de Sintraunicol a
Asamblea extraordinaria, con la participación del un delegado del Comité
ejecutivo de la CUT[17] El
permiso sindical para dicha Asamblea es negado por la dirección de la sede, lo
que suscita un enérgico comunicado por parte de Sintraunicol en el que , entre
otras cosas, se puede leer: “como dice el dicho popular ‘para la muestra un
botón’, que mejor muestra del autoritarismo y la persecución sindical
que la dirección de la sede, viene asumiendo en contra de Sintraunicol,
principalmente de parte del Vicerrector, Secretario de sede y la Jefa de
personal; quines desconociendo el derecho constitucional de la libre asociación
y organización sindical, consagrado en el artículo 39 de la Constitución política
de 1991 y los convenios internacionales como el 87 de 1948 de la OIT; al limitar
las horas de almuerzo , en tres ocasiones el permiso solicitado por la
organización sindical , para realizar asamblea general” (…) extrañamente
esta administración a diferencia de todas las anteriores, que nunca negaron un
permiso para realizar las asambleas, deciden en el marco de las reformas que se
están implementando, imponer unas medidas tendientes a intimidar a los
empleados y trabajadores creando un ambiente de persecución, que pretende
aislar a la Junta directiva de los afiliados
y así ejecutar las reformas de planta de cargos administrativos sin la
menor resistencia”[18] El
27 de agosto de 2004, fruto de una reunión triestamentaria (profesores,
trabajadores y estudiantes) surge un comunicado conjunto firmado por Fun –
comisiones, ACEU, Comisión de APUN, Junta directiva Sintraunicol y grupos
estudiantiles, en el cual se recogen el conjunto de problemáticas que se viven
en la universidad y se hace un llamado a la comunidad universitaria para que
participe en las actividades y programaciones que en ese respecto se convoquen[19] En
septiembre de 2004 en comunicado titulado “Más recortes a la democracia en la
Universidad Nacional” la OCE denuncia que continúa en esta Universidad la
implementación de reformas antidemocráticas, que, en opinión de esta
organización impiden la participación autónoma e independiente de los
diferentes estamentos en los espacios colegiados de decisión. Dos
asuntos fundamentales son cuestionados por la OCE, la designación de Decanos
(acuerdo 001/04) que posibilita la
creación de un línea jerárquica , en lo que a elección se refiere, entre MEN
– CSU – Rectores – Decanos, al eliminarse el FIO (Factor Integrado de
Opinión) mecanismo en el cual votaban estudiantes y profesores y ser
reemplazado por el aval de candidaturas por medio de firmas; además se le da la
potestad al rector de inscribir un candidato sin necesidad de avales y en
consecuencia, sin necesidad de presentar su programa frete a la comunidad
universitaria. Por
otra parte, el acuerdo 018704 establece un porcentaje del 20% de participación
para que sea válida la elección del representante estudiantil ante el CSU, el
cual, al no ser alcanzado dejará a la universidad la posibilidad de escoger los
representantes estudiantiles entre los promedios más altos de las diferentes
carreras.[20]
En este mismo sentido se manifiestan el Comité de representantes
estudiantiles sede Medellín (CRESEM), FUN – Comisiones y la oficina para el
trabajo estudiantil (OPTE)[21] Finalmente,
en el mes de octubre se llama efectivamente a la elección del representante
estudiantil ante el CSU, bajo las condiciones antes mencionadas, diferentes
organizaciones estudiantiles, grupos de trabajo, la representación estudiantil
y los candidatos mismos al CSU, hacen un llamado a la comunidad universitaria a
participar masivamente en la elección, sin abandonar la posición crítica
frente a dicho mecanismo, como única forma de evitar la designación por vías
no democráticas del representante de los estudiantes ante el CSU. 6.3.
Estructura del conflicto 6.3.1.
Partes 6.3.1.1.
Partes involucradas Como
partes involucradas, se ha visto en la cronología del conflicto, se pueden
contar una amplia gamas de grupos, organizaciones y sectores que se encuentran
involucradas o directamente implicadas en el conflicto, en la medida en que
toman una posición al respecto de de la problemática que vive la Universidad y
ejercen acciones con el interés de actuar sobre ella. En términos generales se
puede dividir a las partes involucradas en dos grandes grupos, según la posición
que asumen respecto a las reformas educativas que se vienen introduciendo en la
Universidad y su implementación por parte del actual rector:
por un lado se ubican el gobierno nacional y la administración, que
vienen desarrollando dichas políticas al interior de la UN; por otro lado se
encuentran las posiciones críticas a dichas reformas y a la administración que
las implementa, posiciones que se visibilizan en organizaciones estudiantiles
como la OCE, FUN – Comisiones y ACEU, el Sindicato de trabajadores
universitarios de Colombia (Sintraunicol) y la Asociación de profesores de la
Universidad Nacional (APUN). Las
partes involucrados en el conflicto se caracterizan, las primeras, por ser
institucionales con respaldo del ejecutivo nacional y una amplia posibilidad de
recursos a la hora de defender sus intereses. Las segundas por ser
organizaciones no institucionales, que no cuentan en consecuencia con el apoyo
estatal, pero que sin embargo sus actividades son reconocidas como un derechos
constitucional; en términos de recursos es evidente la disparidad entre ambas
partes, sin embargo las segundas tienen a su favor la presencia constante en la
Universidad. 6.3.1.2.
Partes afectadas Como
partes afectadas en el conflicto en la Universidad Nacional aparecen, además de
los mismos actores, el grueso de la comunidad universitaria que se ve tocada por
la anormalidad que el conflicto trae consigo en las actividades académicas y
administrativas de la Universidad y por los efectos de la política educativa
que se viene implementando, y en general la
sociedad colombiana, en la medida en que este conflicto perjudica el normal
desenvolvimiento de una actividad básica
para el desarrollo del país como lo es la investigación y la educación 6.3.1.3.
Partes interesadas En
general se pueden considerar como partes interesadas en el conflicto a una serie
de agentes externos interesados en la resolución o polarización del conflicto;
podrían aquí mencionarse a los
entes estatales encargados de la educación, haciendo la salvedad que están
relacionados directamente con una de las
partes del conflicto; por otro lado se pueden mencionar a partidos y
organizaciones políticas como el PDI, el FSP, el MOIR, el PST, el PCC o el
PCC-ML entre otras, sin embargo es necesario hacer una salvedad, pues las
principales organizaciones estudiantiles, el Sindicato de trabajadores y la
Asociación de profesores, están relacionadas directamente con algunos de estos
partidos u organizaciones políticas. Se
pueden considerar como partes interesadas, en algunos hechos específicos, a la
Defensoría del pueblo, la Procuraduría, algunos
entes de seguridad del estado y organizaciones de derechos humanos, en la medida
en que , en ciertas coyunturas del conflicto, han cumplido funciones de
mediación, disuasión y en general, intervención desde afuera en el
conflicto. 6.3.1.4.
Formas de interacción y relación de las partes en conflicto Como
se ha podido observar, las partes en conflicto interactúan en términos de
desigualdad: de recursos, de reconocimiento, de
organización, etc. Asumen a su vez dos roles claros; por un lado el
gobierno-administración es quine propone asumiendo un rol activo, por su parte,
los actores críticos, asumen un rol reactivo frente al lo que consideran
problemático de lo que propone el gobierno-administración.
En
términos de sujeción y niveles de poder de una parte sobre otra, es evidente
que la parte crítica, además de su definición auto referencial: Sindicato,
Asociación de profesores, Organización estudiantil que le permite una relativa
autonomía, se definen, en tanto individuos, en relación a la parte
gobierno-administración: trabajadores, empleados docentes, estudiantes, lo que
posibilita ejercicios de poder de la primera parte sobre la segunda a través de
sus miembros individuales. 6.3.2.
Valores en disputa En
el conflicto que en los últimos años vive la Universidad Nacional se
disputa en torno a dos asuntos fundamentales; por un lado cuestiones académico-pedagógicas
y por otro cuestiones políticas, asuntos que sin embargo, se entre mezclan y
hacen interdependientes; así las reformas a la educación superior, que podría
pensarse son un asunto netamente pedagógico, toma tientes políticos en la
medida en que responde a unos lineamientos de carácter económico - político
emanados de organismos internacionales y se ubican, en consecuencia, en parte
del debate nacional sobre la soberanía nacional, la firma de tratados como el
TLC y las relaciones de Colombia con el BM y el FMI.
Por otra parte la forma como se viabilizan las reformas al interior de la
UN, por parte de un rector asignado por el CSU, desconociendo los mecanismos
democráticos y desconociéndose, a su vez, por parte del gobierno nacional, la
autonomía universitaria, hace de un conflicto en principio pedagógico, una
cuestión política. De
igual manera, lo que en principio podría catalogarse como político del
conflicto, toma características pedagógicas; es así como la implementación
de políticas recomendadas por los organismos internacionales y las tendencias
autoritarias del actual gobierno nacional, al insertarse en la escuela en
general y en la universidad en particular, terminan incluyendo de forma
creciente, las perspectivas ideológicas, desde donde dichas políticas se
dictan y fundamentando, a manera de eje trasversal de la educación, en el
mediano plazo, modificaciones en el sentido y contenidos de la educación misma. Por
otra parte, la protesta se convierte en un valor en disputa, en la medida en que
los recursos y estrategias a que
apela la población, y en el caso de la UN, los profesores, estudiantes y
trabajadores, para manifestar su descontento con la situación imperante que se
traduce, en términos generales, en desobediencias civiles y otras forma de
protesta no armada que pueden considerarse dentro del campo de la legalidad y el
derecho constitucional, son leídas por el gobierno y la administración de la
UN como prácticas, sino criminales (o terroristas), por lo menos muy cercanas a
serlo. Es
así como el derecho a la asociación, la protesta y la huelga, se constituye en
otro valor en disputa, en tanto que un sector o sectores lo defiendan como
derechos constitucionales propios de un Estado democrático, y otros lo
consideren como un práctica alentada por sectores liderados ideológicamente
por el radicalismo de izquierda, lo cual constituye un riesgo para la
estabilidad de la democracia y en consecuencia, algo a ser evitado. Es
evidente entonces el distanciamiento entre
la administración y los diferentes estamentos universitarios, más por los
hechos, que por el discurso sobre la democracia; tanto administración como
estamentos, manejan un discurso democrático[22],
sin embargo las acciones de la administración, a juicio de los estamentos, no
pueden ocultar su carácter antidemocrático y violatorio de la autonomía
universitaria. 6.3.3.
Posiciones y formas de afrontar el conflicto por parte de los actores Son
diversas las estrategias y formas como afrontan el conflicto los diversos
actores involucrados en él; estudiantes, profesores y trabajadores asumen
diferentes posturas para oponerse a las políticas de la administración, que
van desde, las ya citadas Asambleas, mítines y marchas hasta la creación de
espacios de discusión y análisis, como: ciclos de conferencias y
conversatorios sobre los problemas que afectan a la universidad.
Además existen otras posturas, que no fueron incluidas en la presentación
del desarrollo cronológico del conflicto, pero que vale la pena reseñar: En “Unificar esfuerzos para resistir
a la actual arremetida del imperialismo contra la educación colombiana”
comunicado firmado por diversos sectores trotskistas, ligados al Partido
Socialista de los Trabajadores[23], se acusa a la
“Revolución Educativa” del gobierno de Uribe Vélez de ser la
continuación de la regresiva reforma a la que ha sido sometida la educación
colombiana desde la aprobación de la Constitución de 1991 y la Ley 115; de
obedecer más a los lineamientos del Banco Mundial, que a los intereses
nacionales; de igual manera se vincula la problemática que atraviesa la educación
con la ingerencia imperialista, para quien, dice el comunicado “este esclavo
asalariado no necesita una sólida formación universal que combine las
ciencias, las humanidades, el arte y la educación física, solo ‘competecnias
ciudadanas’ para que con ‘civismo’ acate las normas, sepa de
‘convivencia’ y de resolución pacífica de conflictos, en suma, se trata de
matar en los niños y jóvenes la rebeldía y exaltar como “valores” la
resignación y la sumisión”[24].
Respecto
a la educación propiamente
universitaria señalan. “El acceso a la universidad es para él que tenga con
qué pagar. El gobierno está implementando un sistema de crédito para que los
futuros profesionales paguen su carrera hipotecándose con el sector financiero.
Al mismo tiempo, se rebaja el nivel científico de la enseñanza y las
universidades se transforman en politécnicos, eso sí, con un fuerte énfasis
ideológico en la preparación para la “ciudadanía democrática”, que es el
mismo conjunto de “valores” para poder perpetuar un régimen social y económico
de opresión y explotación. En síntesis, la reforma educativa que se está
adelantando es contraria a los intereses de la Nación y de la inmensa mayoría
del pueblo y corresponde a un plan para intensificar el saqueo de Colombia por
los Estados Unidos”[25] Como
estrategia o forma de afrontar el
conflicto proponen “la construcción de diversas formas organizativas que
permitan la educación de los maestros en una política que concentre los
intereses fundamentales de la inmensa mayoría, se convierte en una prioridad.
Como parte de esto se requiere limpiar la casa de traidores y darles a los
sindicatos una orientación consecuente, que eduque a las masas y las llene de
ánimo para la lucha. Además, se necesita ligar la brega de los estudiantes con
la del magisterio y contribuir en la construcción de una poderosa organización
estudiantil democrática y representativa, que supere la actual dispersión,
tanto en la básica y media como en la universidad. En los colegios y en las
universidades debe abrirse el más amplio debate sobre la política educativa y
avanzar en la elaboración de un programa compartido por las diferentes fuerzas
interesadas en el combate a la política educativa. Y finalmente, es muy
importante involucrar a toda la población para que este problema se discuta y
se entienda que la suerte de la educación está indisolublemente ligada a la
suerte de país, de tal manera que, cuando llegue la hora de los enfrentamientos
decisivos, se pueda contar con un amplio respaldo. De igual forma, en las aulas
debe hacerse eco para respaldar las luchas que adelantan otros sectores y las
que en otras latitudes libran los pueblos contra el enemigo común: el
imperialismo”[26]
Por
su parte para la OCE, es necesario, antes que las reformas curriculares que
proponen el gobierno nacional y la rectoría de la Universidad, que las
Universidades amplíen su planta docente, aumenten la cobertura, congelen y
rebajen las matrículas y emprendan un verdadero proceso de modernización de su
infraestructura física en elementos tan esenciales como: laboratorios
suficientemente dotados, bibliotecas amplias y actualizadas y salas de computo y
sistemas que contribuyan a la generación de conocimiento científico y a una
educación de calidad. Esta
organización, plantea como posición, entre otras cosas, que “la reforma
curricular debe ser la promoción del desarrollo científico acorde a las
necesidades del país pero con lo más avanzado de la ciencia mundial. La
participación de estudiantes y profesores en su elaboración, es definitiva. La
no imposición de ninguna doctrina o teoría particular o enfoque teórico o
metodológico ya que esto se convertiría en un nuevo confesionalismo ya no de
las ideas religiosas sino de teorías (constructivismo, postmodernismo,
globalización) que se han puesto de moda en la era neoliberal y que han
demostrado su ineficacia; en este sentido la democracia implica la aceptación
de los más variados enfoques en búsqueda del desarrollo científico. Las
reformas curriculares son un atentado contra la calidad de la educación, lo que
está en juego es su carácter científico, su orientación al servicio de la
Nación o de la dominación imperialista, la libertad metodológica o la
imposición hegemónica de una determinada tendencia pedagógica”[27] A
su vez, como estrategia para afrontar el conflicto, señala que “es imperioso
a los estudiantes colombianos desarrollar la más enconada lucha de resistencia
civil contra los planes del gobierno y del imperialismo en materia educativa,
colocarnos al lado de obreros, campesinos, productores agrarios e industriales
nacionales y el conjunto del pueblo por conquistar una Colombia libre y
soberana”[28]. En
septiembre de 2004, la Coordinación universidad nacional sede Bogotá
de FUN – Comisiones, publica “ahora quien decide por nosotros”
donde luego de plantear la problemática de la representación estudiantil en la
UN, llama a la defensa del derecho a la participación, sin restricciones como
un derecho democrático: “llamamos
como organización de estudiantes a todos los estudiantes a denunciar
abiertamente y a través de todos los medios posibles, propuesta de umbral como
atropello directo al derecho que tenemos los estudiantes como estamento
universitario de escoger a quien mejor represente nuestros intereses. Este llamado se concreta en la construcción de
procesos verdaderamente democráticos que aporten a la construcción de
programas de representación acordes a nuestras necesidades,
de manera que al acudir masivamente a las votaciones de octubre podamos
elegir una representación que esté a la altura de los retos que nos impone la
actual administración, y que sirva
a la comunidad universitaria como instrumento de lucha que ayude a unir,
movilizar y organizar el movimiento estudiantil”[29] A
nivel de la sede Medellín el CRESEM, FUN – Comisiones y la OPTE, en “¡Atención
estudiantes!” plantean la necesidad de enfrentar el acuerdo 018704 por medio
de la activa participación electoral
con el fin de lograr alcanzar el 20% de participación necesaria para la elección
directa del representante ante el Concejo Superior Universitario. 6.4.
Estado actual del conflicto En
la actualidad el conflicto es manifiesto, pues además del reconocimiento de una
serie de situaciones como problemáticas, se han desplegado dispositivos y
acciones por parte de los actores, en los últimos meses se cuentan acciones
reactivas como: Asambleas y reuniones de profesores, estudiantes y trabajadores,
acciones legales por parte del sindicato, participación masiva en las
elecciones de representantes estudiantiles con el fin de evitar la elección de
estos por parte del administración; pero también acciones propositivas y más
estructurales como la creación de mesas de trabajo, el
impulso a la creación de consejos estudiantiles, la concertación de
acciones entre profesores, estudiantes y trabajadores como forma de afrontar el
conflicto de una forma mas organizada y efectiva. 6.5.
Alternativas de trasformación El
conflicto mismo que se ha ido suscitando en la Universidad Nacional de Colombia
se ha constituido en una fuente de alternativas de transformación, en la medida
en que parece haber generado preguntas profundas y necesarias en los diferentes
actores e interesadas en que la Universidad logre, de la mejor manera posible,
el cometido histórico que la sociedad colombiana le ha encargado. Es
así como se ha profundizado en la discusión en torno a la función social de
la Universidad, su relación y
compromiso con el desarrollo científico, tecnológico y económico del país,
su responsabilidad en la formación de ciudadanos demócratas y civilistas, sin
que esto quiera decir que el conflicto haya desaparecido o que una de las partes
consiguió imponer su posición e intereses. El
conflicto continua, pero en su transcurrir surgen nuevas propuestas y
alternativas, que si bien en este momento están lejos de posibilitar la
conciliación de las partes, pueden determinar un avance en la búsqueda de
interese comunes que permitan el paulatino desescalamiento del conflicto;
así por ejemplo aparece como un interés común a las partes mantener
abierta y funcionando la Universidad, elevar el nivel académico y mejorar la
cobertura, situándose la diferencia y disputa en las condiciones y en el
sentido en que estos asuntos se lleven a cabo. 7.
CONCLUSIONES En
el trabajo, “DEMOCRACIA Y AUTONOMÍA EN LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA
SEDE MEDELLÍN Diagnóstico en torno al conflicto ocasionado por la Implementación
de las Reformas Educativas del Gobierno Uribe en la Universidad Nacional”, se
logró avanzar en el proceso de construcción de una primera aproximación diagnóstica
a la situación conflictiva que la implementación
de las actuales políticas educativas a nivel universitario en Colombia y específicamente
en la Universidad nacional sede Medellín, vienen ocasionando. Se
reconocieron las características
fundamentales del conflicto que se
presenta en la Universidad Nacional, cuales son las partes que participan en el,
cual ha sido su desarrollo en los últimos años y cuales son los valores en
disputa y las estrategias como se ha afrontado Se
lograron establecer relaciones entre el conflicto particular que vive la
Universidad Nacional sede Medellín, y problemáticas más amplias como: la
reforma que en general vive hoy la educación superior, la firma de tratados
como el TLC que afectaran la educación llevándola cada vez más hacia la
mercantilización y cuestiones políticas como la tendencia autoritaria que se
introduce cada vez con mayor fuerza en la institucionalidad colombina. Por
otro lado, se pudo observar como un conflicto como el estudiado, que surge de
una crisis democrática, se convirtió en una oportunidad para la formación
democrática de los estudiantes, quienes ante el recorte de la democracia que se
vive en la Universidad optimizaron su participación en los procesos democráticos
de elección de representantes estudiantiles a la vez que comenzaron a generar
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