Monografias | Inmovilidad Grave Problema de salud en los ancianos Debemos prevenirla y evitar sus complicaciones

Inmovilidad Grave Problema de salud en los ancianos Debemos prevenirla y evitar sus complicaciones

Resumen: La movilidad, o capacidad de desplazamiento en el medio que rodea al individuo, es imprescindible para tener autonomía, siendo un componente esencial de la vida del hombre.
Mantener una adecuada movilidad en las personas ancianas depende de la interacción entre factores propios de cada individuo, como la habilidad y destreza motoras, la capacidad cognitiva y sensorio-perceptiva, el grado de salud o auto confianza, y los recursos ambientales y personales externos (los meramente físicos o arquitectónicos y los vinculados a actitudes de familiares y cuidadores.

Publicación enviada por Dra. Mayra R. Carrasco García y Otros Autores


 

Resumen

La movilidad, o capacidad de desplazamiento en el medio que rodea al individuo, es  imprescindible para tener autonomía, siendo un componente esencial de la vida del hombre.

Mantener una adecuada movilidad en las personas ancianas depende de la interacción entre factores propios de cada individuo, como la habilidad y destreza motoras, la capacidad cognitiva y sensorio-perceptiva, el grado de salud o auto confianza, y los recursos ambientales y personales externos (los meramente físicos o arquitectónicos y los vinculados a actitudes de familiares y cuidadores

 El inmovilismo se puede definir como la disminución de la capacidad para desempeñar actividades de la vida diaria por deterioro de las funciones motoras.

Por su importancia es que nuestro  grupo de trabajo realizó esta monografía que fue discutida en el mes de mayo 2005 y que consideramos de vital importancia sea de conocimiento de otros profesionales.

 

Introducción

La importancia del grado de movilidad en el anciano, ya se destacó en los comienzos de la Geriatría cuando a finales de los años 30, Marjorie Warren aplicó con éxito criterios geriátricos y rehabilitadores en pacientes crónicos incapacitados.

La capacidad de movilización es un indicador del nivel de salud del anciano y de su calidad de vida, ya que determina el grado de independencia. La mayoría de los ancianos mantienen una vida activa normal hasta los 75 años: hasta entonces sólo un 3% ingresa en una residencia asistida y un 10% precisa ayuda domiciliaria.

El anciano inmovilizado es en cambio un paciente de alto riesgo para la aparición de complicaciones médicas, dependiente de las actividades básicas de la vida diaria y candidato a la institucionalización. Existe un incremento de la morbimortalidad proporcional al deterioro de la capacidad de movilización. En residencias asistidas la mortalidad de los pacientes que presentan deterioro funcional alcanza hasta el 50% en el plazo de seis meses a un año.

Existe una inmovilidad relativa, en la que el anciano lleva una vida sedentaria pero es capaz de movilizarse, y una inmovilidad absoluta que implica el encamamiento, siendo muy limitada la variabilidad postural.

 

Frecuencia

La frecuencia de este síndrome, aumenta con la edad, es mayor en mujeres y en adultos mayores institucionalizados se señalan cifras entre el 15 y el 18%.

 

Definición

El inmovilismo se puede definir como la disminución de la capacidad para desempeñar actividades de la vida diaria por deterioro de las funciones motoras. El inmovilismo produce una perdida de la autonomía y de la calidad de vida del anciano, y repercute también en la familia.

 

Envejecimiento y movilidad

El control postural y la marcha son actividades complejas que requieren la interacción del sistema nervioso y del sistema músculo esquelético, basándose en una adecuada información de los sistemas visual vestibular y propioceptivo el envejecimiento determina ciertos cambios fisiológicos que justifican una cierta limitación de la movilidad. Ocurre una discreta atrofia muscular seguida de fibrosis, por lo que la contracción muscular es más lenta. Se reduce sobre todo el número de fibras musculares rápidas, encargadas del trabajo isométrico. En general la fuerza muscular disminuye un 15% entre los 30 y los 70 años. Por otra parte tanto los ligamentos los tendones, superficies articulares como otros tejidos conectivos ven reducida su capacidad de amortiguación.

En consecuencia aparece debilidad muscular y cierta resistencia a la movilidad articular. Estas alteraciones pueden ser a su vez secundaria a una menor actividad física cerrándose así un círculo vicioso que conduce a la inmovilidad.

Hay otros cambios que ocurren fuera del aparato locomotor que también van a influir en la movilidad. La disminución de la agudeza visual es un factor limítrofe a destacar. La disfunción vestibular es frecuente en el anciano. La sensibilidad propioceptiva y vibratoria también está disminuidas, así como la conducción nerviosa y ciertas respuestas posturales reflejas. Finalmente aunque la capacidad cardiopulmonar no varía en situación basal, está disminuida la reserva para una actividad física máxima.

El anciano sano refiere con frecuencia dificultad para la deambulación. Hasta la séptima década se observa el mismo patrón que el adulto joven. A edades más avanzadas se observan ligeros cambios, se enlentece la marcha con pasos cortos, ampliándose en las mujeres la base de sustentación. La velocidad máxima se alcanza aumentando el número de pasos en vez de la amplitud de estos. El centro de gravedad se desplaza arriba y adelante, siendo más difícil mantener el equilibrio. La cabeza se balancea en sentido lateral y se reduce la amplitud de los movimientos articulares (balanceo de los brazos, flexión y extensión de la cadera, rotación de la pelvis, elevación del pie) Estas alteraciones conllevan que la marcha del anciano tenga un mayor consumo energético.

Muchas enfermedades comunes son con frecuencia causa de inmovilidad y encamamiento. (Tabla 1)

Tabla 1. Principales enfermedades  que son causan de  inmovilidad.

Enfermedades reumatológicas                          Enfermedades neurológicas

 

Artrosis /artritis                                                   Accidente cerebro vascular.

Osteoporosis /fractura                                        Enfermedad de Parkinson.

Polimialgia reumática.                                        Hidrocefalia normotensiva.

Patología podálica                                              Neuropatías periféricas.

                                                                            Deficiencias neurosensoriales

                                                                            Demencias.

 

Enfermedades cardiovasculares                       Enfermedades respiratorias

 

Cardiopatía isquémica                                         E.P.O.C.

Insuficiencia cardíaca                                          Insuf. Respiratoria Restrictiva

Arteriopatía periférica

Hipotensión ortostática.

 

Psicológicas y sociales                                      Otras

Depresión                                                            Neoplasias en fase terminal

Soledad y abandono familiar                                  Anemia

Miedo a caer                                                        Ingestión de fármacos

Las enfermedades reumatológicas conllevan inmovilidad por dolor y deformidad articular. En el anciano es preciso destacar, aunque no sea tan frecuente, la polimialgia reumática como causa aguda ó subaguda de incapacidad física severa de un sujeto que hasta entonces podía realizar una vida normal. La gravedad de las posibles complicaciones y la respuesta espectacular al tratamiento obligan a un alto grado de sospecha diagnóstica.

Patologías neurológicas incapacitantes como la enfermedad cerebro vascular, la enfermedad de Parkinson e incluso las demencias en fases avanzadas conllevan ya de entrada una alteración del tono postural con contracturas en flexión de los miembros y disminución de la fuerza muscular. Si se añade un cuadro confusional agudo con agitación, se imponen con frecuencia restricciones mecánicas que inmovilizan al paciente. Es especialmente difícil él diagnostico diferencial entre la enfermedad de Parkinson en estado precoz y las alteraciones de la marcha propias del envejecimiento, por lo que es preciso valorar con detenimiento el cuadro clínico así como la progresión del mismo. La hidrocefalia normotensiva se caracteriza por la triada demencia incontinencia urinaria y ataxia. Las neuropatías periféricas más frecuentes son por diabetes, deficiencias vitamínicas y alcoholismo.

Las cardiopatías y las enfermedades respiratorias actúan limitando progresivamente la tolerancia al ejercicio aunque está conservada potencialmente la movilidad.

Se observan cuadros constitucionales con debilidad generalizada en casos de malnutrición, pero sobre todo en neoplásias en fase terminal.

A veces tras un período de hospitalización prolongado se hace imposible la vuelta al domicilio a pesar del éxito terapéutico sobre el proceso responsable del ingreso, debido a la deshabituación funcional del paciente, que ha olvidado cómo debe movilizarse.

Hasta un 40% de los ancianos mayores de 70 años sufren un deterioro mental y físico no relacionado con la causa del ingreso.

En el grado de inmovilidad influyen muchos otros factores, el sobrepeso, la falta de motivación ó estados depresivos, un apoyo social insuficiente y una adecuada información sobre cómo debe reiniciarse la movilización y qué ayudas técnicas son necesarias.

El anciano utiliza fármacos que pueden acelerar la inmovilidad (antidepresivas, hipnóticos, sedantes, neurolépticos, etc.,) por efectos secundarios como hipotensión ortostática, deterioro del nivel de conciencia ó efectos extrapiramidales. Hay que destacar la falta de atención al cuidado de los pies. Es frecuente que los ancianos tengan alteraciones de los pies que limitan progresivamente su movilidad: callosidades, trastornos ungeales y deformidades son causantes de dolor y de un patrón de marcha inadecuado. Son pacientes de alto riesgo aquellos con patología como la diabetes, arteriopatía periférica, insuficiencia venosa, neuropatías y artritis deformantes, estando expuestos a la aparición de trastornos tróficos, úlceras e infecciones.

El deterioro funcional no siempre se relaciona con problemas médicos: simplemente el cambio de domicilio puede determinar inmovilidad al perder el anciano los puntos de referencia para desplazarse, en este acápite es importante tener presente la presencia de barreras arquitectónicas que a veces son las únicas causantes de la limitación de la movilidad del anciano. También la prolongación diurna voluntaria de las horas de sueño conducirá invariablemente al encamamiento a corto plazo.

 

2.- Complicaciones asociadas a la inmovilidad

Su repercusión en el pronóstico del anciano inmovilizado puede ser más relevante que la propia enfermedad subyacente. Aparecen incluso tras cortos períodos de encamamiento. (tabla 2)

 

 Tabla 2 : Complicaciones asociadas a la inmovilidad.

Musculoesqueléticas                                           Sistema nervioso

contracturas                                                               deprivación sensorial

debilidad muscular                                                     deterioro cognitivo

atrofia por desuso                                                       menor equilibrio

osteoporosis

 

Cardiovascular                                                        Respiratorio

hipotensión ortostática                                               menor capacidad vital

reducción del volumen circulante.                             menor actividad ciliar.

reducción de la reserva funcional                              menor reflejo tusígeno

tromboembolismo                                                       neumonía aspirativa.

 

Genito-urinario                                                           Digestivo

retención urinaria                                                        inapetencia.

cálculos urinarios                                                         estreñimiento

infecciones urinarias.

 

Metabólico y hormonal                                                 Piel

Balances minerales negativos                                       Maceración y atrofia.

Resistencia a la insulina.                                               Ulceras por presión

Elevación de la parathormona                                       Dermatitis.

 

Sistema musculo-esquelético:

La inactividad física conduce a la atrofia muscular y de ligamentos con fibrosis capsular y deformidad de las articulaciones. Se pierde la amplitud normal del movimiento articular, apareciendo contracturas dolorosas. El paciente inmovilizado es más susceptible a la presentación de artritis, miofascitis y tenosinovitis, que también ocasionan impotencia funcional e inmovilidad por dolor. A su vez se agravan artropatías preexistentes, llegando a la anquilosis articular, adoptándose posturas fijas, generalmente en flexión(postura fetal)La inactividad acelera la Osteoporosis secundaria al envejecimiento, reflejada en un aumento de la calciuria.

Sistema nervioso central:

La inactividad física acentúa el enlentecimiento psicomotor y los trastornos del equilibrio relacionados con el envejecimiento. Se pierde el automatismo y los reflejos posturales. El deterioro cognitivo puede ser marcado, por deprivación neurosensorial. Tras un mes de encamamiento aparecen invariablemente estas alteraciones.

Sistema cardiovascular:

Es frecuente que el paciente inmovilizado experimente hipotensión ortostática, con una reducción del volumen circulante. Al fallar la acción de bomba de la contractura muscular aparece insuficiencia venosa. El riesgo de aparición de trombosis venosa profunda y tromboembolismo pulmonar es elevado, sobre todo si existe una patología pulmonar subyacente o insuficiencia cardíaca. La inactividad física aumenta claramente la morbimortalidad por cardiopatía isquémica.

Sistema respiratorio:

La posición de decúbito impide la función optima de los músculos respiratorios favoreciendo la hipoventilación pulmonar. La expectoración es más difícil y se acumulan las secreciones bronquiales. Los pacientes incapaces de mantenerse sentados ó de girar hacia los lados en la cama están expuestos a aspiraciones pulmonares durante la ingesta, más aun en caso de nutrición por sonda nasogástrica hasta un 50% de los casos. Existe por tanto un alto riesgo de neumonía.

Aparato digestivo:

El reposo afecta el sistema neurovegetativo y como resultado hay trastornos de la deglución y digestiones lentas. El estreñimiento, de por sí frecuente en el anciano, se acentúa en períodos de encamamiento, por la inactividad per se y por otros factores como deficiente ingesta de agua y fibra, pérdida del ritmo de defecación ó inhibición voluntaria del mismo y iatrogenia por fármacos. A veces se agrava por estasis venoso pélvico, con proctalgia y hemorroides.

Sistema genito-urinario:

El encamamiento puede ser factor desencadenante de una retención urinaria, sobre todo en ancianos varones con obstrucción del tracto urinario. Las micciones más tardías por falta de acceso al baño e incompletas por la postura, facilitan la estasis urinaria, debilitando la musculatura pélvica y el músculo detrusor. El aumento del residuo vesical favorece el desarrollo de cálculos(también relacionados con la hipercalciuria) e infecciones urinarias recurrentes.

Alteraciones metabolicas y hormonales:

La inactividad conduce a un catabolismo proteico, con un balance nitrogenado negativo: esto justifica paradójicamente una mayor demanda nutricional del paciente inmovilizado (110gramos más por día). Asimismo existe un balance mineral negativo, con pérdida de calcio, sulfuro, fósforo, magnesio, potasio y sodio. Incluso cortos períodos de inactividad física pueden reducir la sensibilidad a la insulina, lo que junto al sobrepeso conduce a la intolerancia hidrocarbonada. Se acompaña de hiperlipidemia y disminución del colesterol HDL. La inmovilidad puede impedir una actividad sexual satisfactoria, teóricamente puede mantenerse hasta edades avanzadas.

Alteraciones cutáneas:

La atrofia de las glándulas sudoríparas y la reducción del tejido subcutáneo y del colágeno debidos al envejecimiento de la piel predisponen al desarrollo de úlceras por presión en ancianos inmovilizados. Si otros factores de riesgo como malnutrición, incontinencia de esfínteres ó mala higiene la aparición de úlceras será inminente.

Presiones mantenidas y superiores a 50-60 mm. HG en los puntos de apoyo originará en poco tiempo necrosis tisular. La afección en planos profundos es precoz y alcanza mayor extensión cutánea. En pocos días una supuesta úlcera superficial puede transformarse en una gran cavidad que abarca músculos y tendones. Otras alteraciones son la dermatitis del pañal, en relación con incontinencia de esfínteres edemas periféricos en las partes declives.

Alteraciones psicológicas:

Un problema frecuente es la depresión. La pérdida progresiva de las relaciones sociales es un factor importante. Por ejemplo un 12% de los pacientes que viven en residencias asistidas sufren depresión mayor, que se relaciona directamente con la pérdida de la movilidad. Otras reacciones posibles son miedo, ansiedad y agitación, a veces desorientación ó paranoia. La aplicación de tratamientos sedantes ó neurolépticos limitarán aún más la movilidad.

Conducta a seguir ante un paciente con síndrome de inmovilización :

Anamnesis: debe prestarse especial atención a como el anciano realizaba sus actividades de la vida diaria, si realizaba o no ejercicio físico, subía escaleras, caminaba, se debe preguntar sobre enfermedades que padece y a la vez sean causantes de inmovilización, ingresos hospitalarios, medicamentos que consume, preguntar sobre el estado mental y en que entorno se desenvuelve el paciente en el hogar y su situación social.

Exploración : Debe realizarse la exploración física completa, debe  prestarse especial atención en el examen de los sistemas cardiovascular y respiratorio, el aparato locomotor y en la valoración neurológica. Los tres pilares básicos de la movilización son: la fuerza muscular, la amplitud del movimiento articular y el equilibrio. Se recogerán minuciosamente los datos que aporten la exploración del estado sensorial(visión, audición) y a la sensibilidad (superficial, profunda y estereognósica) y la evaluación del estado cognitivo y afectivo.

Hay que observar cómo el paciente mueve el cuello y los hombros, cómo flexiona el tronco y gira, y si es capaz de levantarse de la cama ó de la silla. En bipedestación se valorará cómo mantiene el equilibrio y se realizarán las pruebas del-empujón-, y de Romberg. Se especificarán las características de la marcha.

La valoración del deterioro funcional debe realizarse a partir de las necesidades del sujeto en su medio habitual. Según cómo realiza sus actividades de la vida diaria se define el correspondiente índice de Katz. En el ámbito domiciliario el anciano precisa cómo mínimo poder andar unos 300 metros a una velocidad mayor del 50% de la considerada normal. (más de 40m. Por min.), poder subir 3 escalones y una pendiente del 3%.

La visita domiciliaria es un importante complemento en la valoración funcional. Constituye una de las tareas del terapeuta ocupacional, pero en su defecto podrá ser realizada por otro integrante del equipo sanitario. Sirve para conocer las barreras arquitectónicas y cualquier otra causa que impida la movilización. Los aspectos más importantes que se deben tener en cuenta son:

1.    Acceso a la vivienda: entrada, escaleras, uso de llaves.

2.    Acceso a las diferentes habitaciones: puertas, cercanía del baño y de la cocina.

3.    Seguridad: suelo, alfombras, cables, espacio libre y muebles interpuestos, luz.

4.    Medidas de silla sillón, cama e inodoro.

5.    Valorar ´in situ´ la deambulación, los traslados cama-sillón y sobre el inodoro.

6.    Determinar las ayudas técnicas necesarias.

Existen múltiples escalas para valorar y definir el grado de movilidad y la consiguiente capacidad funcional.

 

Escalas de valoración del grado de movilidad.

Ramsome, 1980..

 

Buena Movilidad       Casi completa ó total

Moderada                    Capacidad funcional limitada pero aceptable.

Deficiente                    Se precisa ayuda física.

 

 

Frazer, 1979

 

Movilidad independiente

Ligeramente limitada.

Limitada al domicilio: ligeras tareas domesticas.

Limitada al domicilio: cuidado personal AVD.

Limitada al domicilio: precisa ayuda para las AVD.

Limitada a silla: precisa ayuda para las AVD.

Totalmente dependiente.

 

Tratamiento

Después de enfermedades intercurrentes ó incapacitantes crónicas el objetivo será recuperar la situación basal previa, si la rehabilitación total no es posible. En el paciente encamado, los cambios posturales, la higiene adecuada con masajes en la piel después del baño, favorecen la relajación muscular.

El programa de entrenamiento debe ser individualizado y además indicado por un médico fisiatra pues el mismo debe ser progresivo, asegurando que no sobrepase la capacidad funcional del sujeto, que la respuesta cardiovascular sea la adecuada y se evite el riesgo de lesiones.

El cuidado de los pies comprende una serie de aspectos como higiene diaria cortar periódicamente las uñas, mantener la piel hidratada, no húmeda, supervisión periódica por un podólogo, tratamiento precoz de lesiones cutáneas y usar un calzado apropiado: cerrado, alto, amplio, pero con buena sujeción del pie que no se deslice en su interior, y ser posible de cuero flexible.

Ayuda técnica se prescribirá si es necesario

 

Riesgos y contraindicaciones de la movilización.

los riesgos del ejercicio dependerán de la intensidad y duración del mismo: incluye el cansancio extremo, respuestas hipertensivas, riesgo de muerte súbita, infarto de miocardio y de lesiones. Servirán como signos de alarma la disnea intensa tos sibilancias sudación excesiva, lipotimias molestias musculares ó articulares y fatiga que persiste más de media hora tras finalizar el ejercicio. Excepcionalmente la movilización puede estar contraindicada:

1.    Cuando existe deterioro severo del equilibrio ó debilidad muscular extrema.

2.    En fases agudas de procesos artríticos.

3.    Cuando hay dolor incontrolable desencadenado por la movilización.

4.    Si hay falta absoluta de motivación del paciente.

5.   Si existe riesgo de agravar una patología subyacente.

 

Profilaxis.

La consecuencia última de la inmovilidad es la pérdida de la independencia del anciano y la institucionalización. Desde el punto de vista de la calidad de vida del paciente y también por motivos sociales y financieros es preciso evitar ingresos innecesarios en residencias.

La mejor medida preventiva es mantener el grado de movilidad, Los objetivos son: que el anciano sea funcionalmente independiente, estimular la motivación del mismo para integrarse a su entorno y finalmente prevenir la aparición de contracturas, atrofias musculares y complicaciones médicas.

Es fundamental el papel que juega la atención primaria en la promoción y mantenimiento de la movilidad en los ancianos: es detectar precosmente patologías incapacitantes y factores ambientales asociados, fomentar programas de ejercicios físicos y proporcionar educación sanitaria para los cuidadores.

Conviene llevar a cabo revisiones periódicas del estado físico del anciano, ajustando de forma individualizada el tipo de ejercicios y actividades que puede realizar. Hay que estimularle a que se mantenga activo, y proponerle que acuda a clubes de ancianos ó centros de día si es posible.

Es importante permitir que el anciano realice ó participe todo lo que pueda en las actividades de la vida diaria y a su propio ritmo. Es frecuente que el

cuidador sobreproteja  al anciano, haciendo por él las tareas -más  rápido y mejor-. Se acelera así el grado de dependencia, por ejemplo, si en vez de ayudar al anciano a ir al baño se le trae la cuña, a la larga se hará incontinente.

Es necesario insistir en mantener el ritmo de sueño nocturno del anciano, para que durante el día esté el máximo tiempo posible fuera de la cama. Sobre todo en el ámbito hospitalario, se induce al paciente a hacerse dependiente a corto plazo, al tener el personal sanitario una sistemática de trabajo que no diferencia el manejo del paciente según su grado de incapacidad. Por ello al alta hospitalaria hay que revalorizar al paciente iniciando de forma precoz un programa de reentrenamiento.

La sociedad en su desarrollo debe tener en cuenta eliminar todo tipo de barreras arquitectónicas que limitan o impidan la deambulación de nuestros ancianos y facilitar medios de transporte que puedan ser utilizados fácilmente por estos para evitar el aislamiento social.

La úlcera por presión es la complicación mas frecuente y temida entre el personal de salud y la familia

 

Introducción

La úlcera por presión es un problema frecuente en los ancianos, pueden producirse secundariamente a muchas enfermedades frecuentes en este grupo poblacional, es multifactorial, no obstante es posible evitarlas con un trabajo preventivo eficaz, realizado por el equipo de atención multidisciplinario. Su asociación con alta tasa de morbilidad y mortalidad hace que se convierta en uno de los grandes síndromes geriátricos.

 

Concepto

La úlcera por presión es una lesión isquémica con posterior necrosis de la piel y tejido celular subcutáneo, puede interesar también el músculo, producida en regiones sometidas a la presión de la piel sobre un plano de resistencia.

 

Frecuencia

Se desconoce la frecuencia de las úlceras por presión en la comunidad pues la mayoría no es reportada por la familia del anciano ni por los médicos de la atención primaria. Del 10 al 20% de los enfermos la presentan ya en el momento del ingreso. El 70% de las úlceras por presión aparecen en pacientes mayores de 70 años. La incidencia informada de úlceras por presión en las residencias es de alrededor del 24%.

 

Etiología

La piel es el órgano que actúa como pared externa del organismo separándolo de todas las agresiones del medio externo.

El 90% de las úlceras por presión aparecen debajo de la cintura, principalmente en sacro, trocánter mayor, el isquión y el maléolo externo.

En su formación participan fundamentalmente cuatro fuerzas: la presión, la fricción, las fuerzas de cizallamiento y la humedad.

Presión: la presión constante en una zona determinada es el principal factor productor de úlceras por presión. Si la piel se encuentra sometida a una compresión externa, disminuyen la irrigación sanguínea y el drenaje linfático de la región afectada, produciendo isquemia e hiperemia reactiva. Se ha demostrado que una presión constante de 70 mm. de Hg causa en la piel cambios irreversibles en menos de 2 horas, una presión baja durante un período largo de tiempo provoca más daño que una presión alta durante corto período de tiempo.

Un estudio británico demostró la importancia que tiene la presión constante examinando la relación entre movimientos nocturnos espontáneos y la formación de úlceras por presión. En los pacientes hospitalizados con más de 90 movimientos espontáneos no se producían úlceras por presión; en el 90% de los pacientes con menos de 20 movimientos espontáneos si se desarrollaban.

 Fricción: debido al roce de la piel contra otra superficie se fomenta una pérdida del estrato córneo de la piel, causando ampollas intraepidérmicas y erosiones superficiales. Debido a que la fricción contribuye a la formación de úlceras por presión los pacientes no deben ser arrastrados sobre la cama sino levantados y movilizados mediante una sábana.

Fuerzas de cizallamiento: son fuerzas paralelas a un plano  perpendicular a las prominencias óseas como la tuberosidad isquiática, ocurren cuando dos capas de la piel resbalan entre sí, moviéndose en direcciones contrarias y lesionando los tejidos.

Humeda: la humedad, que puede verse en pacientes que sudan mucho o que presentan incontinencia urinaria o fecal, produce reblandecimiento y reducción de la resistencia de la piel, conduce a la maceración y al edema y por tanto la hace más susceptible a la abrasión.

 

Factores de riesgo asociados a la úlcera por presión

Existen varios factores de riesgo que se asocian frecuentemente a la úlcera por presión:

-Incontinencia urinaria

-Incontinencia fecal

-Inmovilización

-Malnutrición

-Diabetes mellitus

-Anemia

-Accidente vascular encefálico

-Cáncer

-Deterioro mental

 

Laboratorio

Desde el punto de vista del laboratorio clínico tiene mayor riesgo de presentar úlcera por presión los ancianos que tengan una hemoglobina menor de 12 g/dl. , recuento total de linfocitos menor de 1200 ul. y albúmina sérica menor de 3.3g/dl

Si existen signos de sepsis debe hacerse cultivo de la lesión. El material necrotico se caracteriza por ser purulento y mal oliente, las lesiones profundas y mal olientes sugieren flora anaerobia. Cuando aparece la infección sistémica la mortalidad en mayores de 60 años se eleva al 60%. Los hemocultivos en el 20 – 30% de los casos bacteriemicos son polimicrobianos.

En caso de sospecha de osteomielitis, está indicada la biopsia ósea para utilizar el antibiótico adecuado.

 

2-Clasificación y tratamiento de la úlcera por presión

 

Clasificación

Las úlceras por presión se clasifican en 4 estadios:

-Estadio I. Eritema de la piel que no blanquea con la presión, puede haber induración de la zona afectada, el eritema anuncia la ulceración de la piel. Es reversible.

-Estadio II. Hay rotura de la epidermis y la dermis, observándose una úlcera cutánea superficial. Este estadio es reversible.

-Estadio III. Pérdida de la piel en todo su espesor, afectando también el tejido celular subcutáneo, puede extenderse hasta la fascia pero no atravesarla. Clínicamente se presenta como un cráter profundo, los bordes de la lesión están enrollados, pigmentados y la delimitan perfectamente, a veces se observa la base necrótica, puede haber drenaje de secreciones tanto serosas como purulentas.

-Estadio IV. Pérdida de la piel en todo su espesor con destrucción extensa, necrosis tisular que puede alcanzar la fascia, músculos y huesos o estructuras de soporte. Las secreciones pueden ser serosas o purulentas, en ocasiones con trayectos fistulosos.

La aparición de osteomielitis o artritis séptica en las articulaciones vecinas pueden tener consecuencias fatales.

 

Evaluación del paciente geriátrico

Ante un adulto mayor que presente una enfermedad que lo mantenga en algún estado de inmovilidad debemos hacer una evaluación exhaustiva de los factores predisponentes para la aparición de la úlcera por presión.

Debemos también valorar el riesgo que tiene todo anciano ya sea hospitalizado o en la comunidad de padecer una úlcera por presión, para esto podemos auxiliarnos de escalas o instrumentos de evaluación entre los más utilizados están la escala de Norton y la de Arnell.

La evaluación nutricional tiene importancia capital por la necesidad de una adecuada ingestión de proteínas y vitaminas para la cicatrización de la úlcera. Esta evaluación es importante ya que nos permite elaborar un plan de medidas adecuadas para la prevención de la úlcera por presión.

 

Plan de medidas preventivas

-         hidratación adecuada.

-         Dieta rica en calorías y aminoácidos con suplemento vitamínico.

-         Corrección de todos los factores de riesgo.

Ø     Medidas para disminuir la presión.

1. Cambios posturales. En el paciente encamado debemos    cambiar al paciente cada 2 horas de posición para minimizar los efectos de la presión continuada sobre las prominencias óseas. Los pacientes deben estar 30 grados en posición oblicua, para disminuir la presión sobre el sacro, trocánter, tuberosidades isquiáticas, maléolos externos y talones.

1.    No elevar la cabecera de la cama más de 30 grados, a partir de ese ángulo aumentan las fuerzas de cizallamiento. Debe enseñarse al paciente a cambiarse de posición y a que realice pequeños movimientos del cuerpo para ayudar a la redistribución del peso corporal y facilitar la irrigación sanguínea. Los ejercicios de movilidad pasiva y masajes previenen la aparición de contracturas; para mantener la integridad articular, la movilidad y la masa muscular, también mejora la circulación.

2.  Limitar el tiempo de permanencia del paciente sentado en una silla a no más de 1.5 – 2 horas, debido a que en esta posición aumenta la presión ejercida sobre las tuberosidades isquiáticas. Evitar los deslizamientos en la silla para evitar fricción. Debe de utilizarse un cojín que no sea de goma, las almohadas no deben utilizarse.

3.    Uso de colchones antiescara. Existe en el mercado gran variabilidad de los mismos, los colchones de aire de presión alternante y los colchones de agua son los más eficaces para prevenir la úlcera por presión, pueden adaptarse a cualquier tipo de cama.

 Pueden utilizarse otros dispositivos protectores del talón, codos, maleolos, la piel de carnero u otro material sintético son eficaz para disminuir la presión.

4.    Evaluar y tratar las alteraciones de la continencia urinaria y  fecal.

5.    Mantener la piel limpia y seca. Lavar la zona con agua sola o con mínima cantidad de jabón. Tras el secado aplicar una crema humudificante y dar un pequeño masaje alrededor de la zona enrojecida, no dentro. En los pliegues cutáneos debe echarse en cantidad moderada polvos que no formen pasta.

6.    Controlar las alteraciones de la nutrición. Deben identificarse los factores que impidan una alimentación adecuada (por ejemplo dentición escasa, prótesis mal ajustadas).

7.    Ofrecer dietas adecuadas con los requerimientos de proteínas, calorías, vitaminas y minerales para que ayuden a la cicatrización.

 

Tratamiento

En el tratamiento local de la úlcera podemos utilizar:

Curas oclusivas con apósitos semipermeables: cuyas propiedades son permitir el paso de gases solamente, siendo impermeable a los líquidos y bacterias, lo que permite el ingreso de oxígeno a la úlcera, aislándola del medio ambiente. Es el tratamiento de elección para las úlceras en estadio II.

Los apósitos húmedos se utilizan cuando la herida está limpia, después de la debridación enzimática o quirúrgica y cuando sólo se visualice el tejido de granulación sano y rosado de la herida. Cuando la herida está limpia se necesita un ambiente húmedo para que se produzca la migración de las células epiteliales hacia la superficie, la desecación y la falta de oxígeno deterioran la cicatrización y epitelización. Se humedecen con suero fisiológico o solución Ringer.

Debridamiento: si existe material necrótico está indicado el debridamiento, respetando el tejido de cicatrización. Existen varios tipos de debridamiento:

-         quirúrgico: se utiliza en los estadíos III y IV. Se retira el material necrótico hasta llegar al tejido con buena vascularización. Debe indicarse antibióticoterapia profiláctica debido a la bacteriemia que se origina, dolor y hemorragia también pueden producirse.

-         químico: antes de iniciarlo resulta necesario eliminar todo el tejido necrótico. Se aplican diversas sustancias, por ejemplo, fibrinolisina, dextrano de alto peso molecular, estreptoquinasa – estreptodornasa; entre otras que pueden ayudar a concretar este fin.

Láser: se dispone de esta alternativa para facilitar el proceso de cicatrización y aumentar la síntesis y proliferación de fibras colágenas.

Cirugía: es el tratamiento de elección de las úlceras en estadío III y IV.

Antibióticoterapia: indicada en presencia de celulitis, osteomielitis, sepsis o sospecha de endocarditis bacteriana. Debe hacerse previamente cultivo de secreciones de la lesión y hemocultivo.

 

RESUMEN

1.  La capacidad de movilización es un indicador del nivel de salud del anciano y de su calidad de vida.

2.  El envejecimiento predispone a cambios fisiológicos que ocasionan una cierta limitación en la movilidad.

3.  Existen múltiples factores de riesgo y patologías intercurrentes que aceleran el deterioro funcional.

4.  La inmovilidad conlleva complicaciones  tales como las ulceras por presión.

5.  La valoración del paciente inmovilizado debe incluir una minuciosa anamnesis y una exploración sistémica completa y la definición del grado de deterioro funcional.

6.  El mejor tratamiento es una prevención precoz una vez que aparezca la inmovilidad; siempre hay que intentar un programa de reentrenamiento.

 

Bibliografía

1-Síndrome de inmovilización

Síndrome de inmovilidad en el anciano http://web.usal.es/~acardoso/temas/inmovilidad.html

2- Inmovilidad

http:/www.igerontologico.com/salud/Temas/inmovilidad.htm

3- Úlceras por presión (U.D.P.) Servicios Asistenciales > Dermatología >

Enfermería Dermatológica > Úlceras por presión (U.D.P.)

http://www2.san.gva.es/hguv/html/ServAsist/Dermatologia/EnfDerma/UlcePresNut.asp

 4- Por qué las escaras?   

http://bvs.sld.cu/revistas/ric/vol5_3_97/ric03397.pdf

5 Escaras: la inmovilidad es la causa más frecuente de las mismas.

http://www.prodigyweb.net.mx/rolfi/page 18.html

Autores:

               Dra. Mayra R. Carrasco García

               Dr. Guillermo Hernández Mojena

          Dr. Francisco Rosell Conde

          Dr. Francisco Dueñas Barbadillo

          Dra. Miguela Gómez Hernández

          MSc. Caridad Llanes Betancourt

 

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Publicación enviada por Dra. Mayra R. Carrasco García y Otros Autores
Contactar mailto:mayra.carrasco@infomed.sld.cu


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Publicado Sunday 10 de July de 2005

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