Monografias | Argentina y Perú: Impacto de la globalización y el nuevo orden mundialArgentina y Perú: Impacto de la globalización y el nuevo orden mundialResumen: Las naciones peruana y argentina desde 1990 vienen aplicando un nuevo modelo económico, que en una de sus primeras manifestaciones aperturaron los mercados internos al capital internacional, lo que significó una invasión, porque se eliminó o redujo el comercio interno en beneficio del externo; los productos se enfrentaron con enormes desventajas de producción, manufactura y comercialización a los productos internacionales con una vasta experiencia comercial. Ocasionó el cierre de muchas empresas de confecciones, manufacturas, industriales por la competencia desleal de los productos extranjeros, muchos más baratos. Víctimas también, porque el Estado no tuvo la capacidad ni el acierto de proteger los productos nacionales. LA
GLOBALIZACIÓN, UN CAMINO DE EXCLUSIÓN SOCIAL Y POLÍTICA Las
naciones peruana y argentina desde 1990 vienen aplicando un nuevo modelo económico,
que en una de sus primeras manifestaciones aperturaron los mercados internos al
capital internacional, lo que significó una invasión, porque se eliminó o
redujo el comercio interno en beneficio del externo; los productos se
enfrentaron con enormes desventajas de producción, manufactura y comercialización
a los productos internacionales con una vasta experiencia comercial. Ocasionó
el cierre de muchas empresas de confecciones, manufacturas, industriales por la
competencia desleal de los productos extranjeros, muchos más baratos. Víctimas
también, porque el Estado no tuvo la capacidad ni el acierto de proteger los
productos nacionales. Cabe
recordar que ambos países estaban pasando por crisis políticas muy ahondadas,
que devino por la inercia de los partidos políticos, que se encontraban en
proceso de descomposición y descrédito frente a la opinión pública. Partidos
como el APRA y el Partido Radical, habían sido gobierno y su gestión estaba
muy cuestionada, por las altas tasas de inflación[1],
desgobierno generalizado, casos de corrupción de los miembros del régimen,
devaluación monetaria, altos índices de desempleo y subempleo, con la
diferencia, en Perú, el nivel alarmante de violencia que había ocasionado
Sendero Luminoso, donde tenía prácticamente sitiada a la población y a la
policía, indefensa siquiera para contrarrestarlo.
El
caos hizo que la gente desviara los ojos hacia nuevos actores políticos,
llamadas “terceras fuerzas”, que con un nuevo discurso de eficiencia y orden
lograron posesionarse del espectro político. Se sumó a esto el apoyo del
capital internacional, que para legitimar el nuevo régimen y sus medidas
recurrieron a satanizar los partidos políticos tradicionales y sus actores,
sindicándoles como los causantes directos de los males que vivía la nación. El
presente ensayo abordará y comparará los dos países, de cómo se dio estas
políticas y la marcada influencia que ha tenido en las economías internas,
enmarcado en un nuevo orden mundial. Con
el nuevo contexto de los noventa, el “novedoso” modelo neoliberal exigía la
presencia de diferentes actores políticos, de otros partidos que servirían de
apoyo a las nuevas medidas, más que eso se podría entender como aliados
incondicionales del gobierno que junto a los Bancos Multilaterales de Desarrollo
(BMDs) ampliaron su agenda hacia áreas que tenían relación con la gestión
gubernamental, lo que significó que el Estado debía modernizarse, que las
instituciones democráticas debían consolidarse, fortalecer los gobiernos
locales. Se
necesitaba igualmente transparencia y fiscalización, que la sociedad civil se
involucre en la implementación de estos nuevos programas y proyectos sociales.
Pero la participación de la sociedad civil se vio restringida y, por el
contrario, aparecieron figuras con un claro tinte autoritario que facilitó y
garantizó la aplicación del modelo neoliberal. En el Perú tenemos la figura
de Vladimiro Montesinos, celoso guardián del gobierno y tenaz persecutor de los
opositores al régimen y, en la Argentina, Domingo Cavalho, Ministro de Economía,
también denominado el “poder tras el trono” del presidente Ménem. 1.
La Globalización y el Nuevo Orden Mundial La
mayoría de los intelectuales y estudiosos de este fenómeno, han llegado a la
conclusión de que la “globalización es un proceso irreversible”[2].
Surge este postulado, a partir del cuestionamiento del Estado, muerto o
enterrado, al haber perdido su poder y en realidad ya estamos hablando del poderío
militar y político de los EE.UU., como parte de la insubordinación,
consentimiento y colaboración de estos estados a uno mayor, en caso contrario
se manifiesta la presión económica; es decir, el imperialismo de antes, pero
mezclado de globalización. Como lo señaló Samuel Huntington, Estados Unidos
busca la impunidad de su carrera en armamento nuclear; derechos humanos y
democracia electoral al estilo
norteamericano; restricciones a la inmigración y a la libre circulación de la
fuerza del trabajo[3],
como también la propagación del libre mercado a lo largo y ancho del globo,
“la estandarización de la cultura mundial, que trajo consigo la expulsión y
el enmudecimiento de las formas populares locales para dar cabida a la televisión
estadounidense, y a la música, la comida, vestimenta y las películas
estadounidenses”[4],
lo que ha conducido a la dominación y control económico, cierre de las
industrias locales a manos de competidores estadounideneses. La globalización
amenaza con provocar la ocaso definitivo, si es que no lo provocó ya, de las
culturas locales, peruana y argentina, mediante la construcción de simulacros
artificiales y a través de puras imágenes de tradiciones y creencias
fantaseadas, como dice Jameson Friedric[5],
la disneylandización. “La
dimensión económica de la globalización (...) controla las nuevas tecnologías,
reforzando los intereses geopolíticos y, con la posmodernidad hundiendo fácilmente
lo cultural en lo económico y lo económico en lo cultural. La producción de
mercancías constituye pues un fenómeno cultural, en el cual el producto se
compra, sin lugar a dudas, tanto por su imagen como por su uso inmediato. Ha
nacido una industria que diseña las imágenes de las mercancías e idear y
dirigir la estrategia de su venta: la publicidad se ha convertido en una mediación
fundamental entre la cultura y la economía política y sin duda ha de contarse
entre la miríada de formas de producción estética (...) (También) la
erotización es una parte significativa del proceso.” La
globalización ha necesitado de un nuevo orden mundial, pero también se podría
interpretar al revés, que el nuevo orden mundial ha exigido un nuevo modelo
económico sustentado en la globalización. En los casos de Perú y Argentina,
la globalización significó introducirlos en el nuevo orden mundial. Se sumó a
esto el apoyo del capital internacional a Alberto Fujimori y Carlos Saúl Ménem
que para legitimar el régimen y sus medidas recurrieron a satanizar a los
partidos políticos tradicionales y sus actores, sindicándoles como los
causantes directos de los males que vivía el país. Para
Pierre Bourdeau[6],
la globalización tiene una dimensión incluyente de los más pequeños hacia
los más grandes, absorbiendo la cultura y costumbres no siempre aceptadas “los
que están comprometidos (...) en esta inmensa empresa internacional de
exportación cultural la mayoría ocupan una posición dominada en la esfera del
poder americano, e incluso muy a menudo en el campo intelectual (...), las
producciones de la gran industria cultural americana, como el jazz o el rap, las
modas alimentarias y de vestir más comunes. Ha
desempeñado un papel dirigente en este proceso de globalización el FMI,
organismo considerado como la fuerza de tracción de los ensayos neoliberales,
de imponer las condiciones del libre mercado en países latinoamericanos a través
de la intimidación de retirada de los fondos de inversión.
En
este orden de cosas, se aperturó el país al capital internacional, el mismo
que a través de los Bancos Multilaterales de Desarrollo (BMDs), Banco Mundial
(BM), y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), reclamaban *
Responsabilidad política y burocrática. Los ciudadanos de un país deberían
contar con un canal de comunicación con quienes los gobiernan de forma tal de
hacerles llegar su opinión acerca de sus gestiones (...) *
Imperio de la ley. Las expectativas de inversión pueden ser mejoradas a través
de la presencia de un orden legal racional predecible y libre de manejos políticos.
Un sistema así proporciona el marco que define los derechos de propiedad, los
contratos y las obligaciones, basados en normas escritas y no sujetos a
interpretaciones de los funcionarios de turno. Entre las actividades respaldadas
por el BM se encuentran: la revisión de los marcos regulatorios, el
entrenamiento y asistencia técnica a miembros del sistema judicial, el
mejoramiento de los sistemas de información (...)[7] El
modelo económico buscó aproximadamente tres objetivos: 1.
La desregulación de las economías argentino-peruanas. Con lo que se aseguró no sólo su vulnerabilidad sino también
su desautonomía y se eliminó la competitividad. 2.
La privatización total. Aún todavía
los gobiernos actuales de Toledo y Kirschner tienen el afán de seguir
privatizando, aunque las pasadas privatizaciones hayan salido mal. Pero ya el
rechazo del pueblo es evidente y, en el Perú, se ven marchas de protesta. 3.
La liberalización de los mercados. Es
el mayor daño: la apertura y la fragilidad de los mercados pequeños rápidamente
han perdido fuerza frente a los mercados internacionales. Las empresas se han
declarado insolventes y muchas han cerrado con
la consecuente pérdida de empleos. Para
Fernando Fuenzalida, este programa evoluciona en la historia universal
“como la marcha inexorable hacia un gran mercado mundial único,
integrado y autorregulador. El principio que rige ese proceso es el de la libre
competencia no sometida a regla alguna[8]”.
Luis Reyes Lostanau (2000 p.61) afirma que el Neoliberalismo
ha logrado la estabilidad macroeconómica a costa de una recesión muy extendida
del aparato productivo, que simultáneamente ha deteriorado las economías
familiares; también ha producido un núcleo duro de pobreza que abarca
alrededor del 50% de la población a nivel nacional. Un reciente estudio del
banco Mundial (BM) confirma que la pobreza (...) ha bajado al 53,5% de la
población (...) El resultado es que la pobreza todavía aqueja a 1 de cada 2
peruanos. Es
alarmante este índice de Lostanau. Las cifras que nos presenta el gobierno no
indican que la mayoría de los peruanos viven en situación de necesidad
permanente. 2.
Impacto de la Globalización en Perú y Argentina. No
se ha querido entender que en todo este proceso se ha puesto en evidente
negativa la función sindical y la política estatal, de los actores políticos,
de los partidos y del sistema de partidos peruano y argentino.
Y todo esto se hizo, sin hacer ninguna revolución, en palabras de Ulrich
Beck[9],
sin grandes leyes ni constituciones, sólo a partir del cuestionamiento del
Estado viejo e ineficiente, a partir del desenvolvimiento simple y normal de la
vida habitual, y ello ha conducido a la disgregación de productos, servicios,
es decir, servirse del Estado en contra de él mismo para tratar de conseguir
“pactos globales”, para tener unas situaciones arancelarias más suaves y
una infraestructura favorable, de lo contrario castigar al Estado cuando se
manifiesta especulador o “poco amigo” de las inversiones. Entendiendo
el concepto de Ulrich Beck, en Perú y Argentina globalizado, no ha traído más
que pobreza, recesión, desplome del mercado interno e invasión del capital
internacional en detrimento de la economía nacional. El neoliberalismo, indujo
a los gobiernos de Ménem y Fujimori a privatizar toda empresa rentable o
medianamente beneficiosa, para así debilitar al Estado y también garantizar
que se pueda pagar la deuda externa. Ya se conoce cuáles han sido las
consecuencias para el gobierno argentino, que tenía que abonar al FMI, y al
capital internacional, como concepto de deuda externa, anualmente un promedio de
18 mil millones de dólares. ¿Qué economía va a soportar ese embate?[10].
Después de ello, el FMI, no ha
querido intervenir para salvar la economía y todavía, luego de muchos meses y
gestiones realizadas por los funcionarios argentinos, el FMI ha aceptado ayudar
la economía destrozada[11]. Ambos
gobiernos no hicieron más que gobernar en favor del capital extranjero y para
ello “ajustaron” su economía interna. Es factible afirmar que, tanto como Ménem
y Fujimori dejaron de ser presidentes para convertirse en meros administradores
de las políticas internacionales. Los
primeros sectores en recibir el impacto de estas reformas, entre 1987 y 1989,
fueron salud y trabajo, con una serie de privatizaciones y despidos de miles de
trabajadores.
Otro hecho
importante fue la aplicación del shock
económico[12],
el costo de las cosas se triplicó y el sueldo de los trabajadores se redujo a
la tercera parte. Con esto, miles de estudiantes dejaron de estudiar, muchas
familias tuvieron que reducir gastos y comprar sólo cosas necesarias para el
hogar, los índices de tuberculosis fueron realmente alarmantes, los
“programas[13]”
en los comedores populares y ayuda de desayunos escolares sirvieron de poco para
mejorar la salud de los niños y sobre todo para el rendimiento académico. Por
muchos años ya, este rendimiento es el peor de América Latina, ha bajado a su
nivel más deprimente: un último lugar. La
apertura económica de la que hablaron, no ha sido cosa distinta que abrir los
mercados argentinos y peruanos a los productos norteamericanos y europeos. Esto
ha significado la ruina de la producción nacional y la invasión de productos
importados. No ha habido una política de protección a los productos y de
subsidios a los productores. En estas condiciones, enfrentarse a un mercado como
el norteamericano que mantiene enormes subsidios, por ejemplo, resulta muy
desventajoso. Muchas empresas han cerrado en estos años, por falta de productividad
y ventas. Naturalmente, los productos andinos resultaban más caros frente a los
importados, por los costos mayores de producción.
Tanto
Fujimori como Ménem aceptaron
los mandatos
del
capital internacional, para aplicar el
modelo. Siendo presidentes electos, acudieron a EEUU,
y fueron obligados[14]
de aplicar el programa. Recordemos que Alan García y Raúl Alfonsin, estaban
siendo acusados de haber fracasado estrepitosamente y dejado al país en la
total ruina económica, inelegibles frente al capital internacional (el Perú),
con una deuda social impagable, altos índices de desempleo y desgobierno total.
Como parte de la reinserción al mundo
financiero fue la principal exigencia demandada al nuevo gobernante. Desde
entonces, se afrontó un nuevo programa económico que prometía progreso,
eliminar la hiperinflación que había llegado a más de 10,000 por ciento
anual, crear puestos de trabajo, combatir el contrabando, la corrupción; vale
decir, sacar al país de la ruina
económica en la que se encontraba, “y para ello se tuvo que redirigir los
presupuestos del estado asistencial y del sistema de pensiones, de la ayuda
social y de la política municipal de infraestructuras, así como el poder
organizado de los sindicatos, el superelaborado sistema de negociación de la
autonomía salarial, el gasto público, el sistema impositivo (...), todo ello
se (disolvió y resolvió), bajo el desierto de la globalización”[15].
Se sumaba el desorden social generado, sindicalistas peruanos y
argentinos protagonizaban marchas y huelgas diarias, para evitar ello había que
reforzar al Estado, “que debía impregnar todos los aspectos y transformar”[16] la vida del país, a
inicios de los 90, hacia una nueva
concepción que favoreciera a los intereses globalizantes, pero contraproducente
para sectores menos favorecidos, como los obreros, agricultores, profesionales,
maestros, policías y estatales, pues tuvieron que enfrentarse a los
contratantes sin ninguna medida defensora: la jornada laboral de ocho horas fue
anulada y los beneficios como la indemnización por trabajar horas extras. Ante
esta situación, se tenían que sujetarse al empresariado como mano de obra
barata, y sin respaldo y seguro
social tenía que aceptar los mandatos, a esto es lo que se llama el “carácter
irreversible de la globalidad alcanzada” en palabras de Ulrich Beck.
El caso de Argentina es particularmente
influyente, por lo estratégico de su política y su fuerza económica. A pesar
que la recesión golpeó duramente la capacidad arancelaria que condujo que no
se alcanzaran las metas con el FMI, esto llevó a que el Presidente Ménem
privatizara rápidamente la mayor cantidad de empresas públicas, el despido de
alrededor de 150, 000 empleados y obreros entre los años 91 y 95[17], sumado a ello la inversión
tecnológica de las empresas del sector privado lo que permitió elevar la
producción con la consiguiente reducción de mano de obra. La
situación no se pudo convertir más dramática, en 1995 la desocupación alcanzó
una cifra histórica del 18, 6%. El gobierno sólo argumentó que había que
reducir los costos del trabajo y profundizar la flexibilización del mercado
para así reducir el desempleo; pero esto sólo condujo a que el empleo se
precarizara, el ingreso laboral se redujera, los programas públicos tuvieran
una pobre acción en los sectores más necesitados y el debilitamiento sindical.[18]
Acuña nos cuenta que esos índices de
desempleo y precarización en los servicios no se habían visto antes, La
argentina se distinguió durante mucho tiempo por poseer un avanzado sistema de
salud, sin embargo, el sistema enfrenta desde hace tiempo graves problemas. En
las últimas décadas, el sistema público que presta servicios de provisión
gratuita a través de una red de
hospitales públicos, sufrió un gran deterioro como resultado de la ineficiente
asignación del gasto público. Este deterioro trajo aparejada la expansión del
sistema de seguridad social (obras sociales), que se convirtió en el principal
proveedor de servicios, y cuyos problemas se agudizaron hacia la década de los
ochenta por la progresiva crisis fiscal (p. 114). En
el Perú el sector de vanguardia, base del progreso del Imperio Incaico: el agrícola,
fue postrado penosa y dramáticamente por el Estado. En estos años de
neoliberalismo no se ha podido satisfacer la demanda alimentaría; aunque
parezca inverosímil, el Estado sigue importando papa (tubérculo oriundo del
Perú), trigo, harina de pescado. El
agricultor vive en completo enfado, a inicios de los 90 el Estado suprimió el
Banco Agrario aduciendo que los préstamos otorgados no habían sido devueltos
al banco y éste se encontraba en bancarrota. Un gobierno que no tenía otra
alternativa de solución que eliminar el Banco Agrario. El campesino
desprotegido tuvo que continuar con su producción artesanal y doméstica. Aún
no ha habido un gobierno que los saque de esta situación, que les mejore su
competitividad y les ayude en la comercialización e intercambio con otros
mercados.
Los profesores,
postergados por muchos decenios, bajo el periodo fujimorista tampoco fueron
apoyados[19];
por el contrario, el sueldo se les congeló por muchos años. Por todo ello,
hablar en estos tiempos de neoliberalismo, resulta decadente, ni siquiera el
crecimiento económico mensual[20]
que anuncia el Estado pomposamente, es de utilidad para las capas menos
favorecidas.
Todo ello trajo como consecuencia que Argentina
tenga precio de remate, sus propios habitantes creen que este país demorará
muchos años en volver a la estabilidad, hoy se presenta una oportunidad única
de hacerse de bienes a valores increíblemente bajos internacionalmente, las
buenas tierras de la productiva pampa húmeda tienen un precio diez veces
inferior al de Europa. Los departamentos de 60 m2 en pleno Buenos Aires salen
menos de 20.000 dólares, una buena cena en un restaurante cuesta 3 dólares,
otrora poderosas empresas argentinas hoy
no valen
casi nada, la bolsa
se desplomó,
los bancos
se fundieron[21].
Pero,
¿qué es lo que hace avanzar la globalización? Para Ulrich Beck (p. 55) hay
dos respuestas enfrentadas y diferenciadas, (un grupo de autores) subraya “la
existencia de de una “lógica”
dominante, mientras que otro grupo avanza teorías que hacen reconocibles las
complejas y multicausales lógicas de la globalización”. Esto, sin duda, ha
sido la fuerza conductora y regeneradora, y a entender que lo
más dramático del programa fue
la iniciativa de expulsión de miles de empleados de la administración pública,
con el pretexto de agilizar las funciones del Estado, que se consideraba paquidérmico.
A muchos trabajadores se les invitó u obligó al retiro con el pago de un
porcentaje reducido de su jubilación. De la noche a la mañana, engrosaron la
fila de los desempleados y con seguridad del subempleo: las calles de Lima,
preferentemente en el centro, se vieron atiborradas de ventas de ropas, enseres,
libros, etc. Conclusiones
El
problema de las economías globalizadas en América Latina, lejos de solucionar
el problema del empleo y la pobreza, sólo ha servido para ahondarla. El
programa aplicado ha hecho que el estado se fuerce en su papel económico frente
al político, pero con fines de “agradar” al capital internacional que exige
el pago puntual de la deuda externa y para ello, el Estado intervenido ha tenido
que privatizar toda empresa rentable y no rentable para conseguir divisas con el
fin citado. En
estos doce años la pobreza ha crecido vertiginosamente y ha deteriorado las
condiciones económicas y sociales de la población, como resultado directo de
la política económica neoliberal. Un estudio del Banco Mundial afirma que
entre 1994 y 1997 la pobreza extrema ha llegado al 18 por ciento[22].
Lo que ha ocasionado el éxodo emprendido por los excluidos del mercado de
trabajo hacia países con mayores posibilidades de empleo[23],
fenómeno estimulado por la tasa reducida de crecimiento económico.
Este
modelo ha sido contraproducente para las capas menos favorecidas, como los
obreros, agricultores y también para profesionales, maestros, policías e
ingenieros estatales. Los obreros han tenido que enfrentarse a los empleadores
sin ninguna medida protectora: la jornada laboral de ocho horas fue derogada y
también muchos beneficios como la compensación por trabajar horas extras. Ante
esta situación el obrero no tenía más que sujetarse al empresariado como mano
de obra barata, y sin respaldo y
seguro social tenía que aceptar los mandatos.
Se ha hecho entender a la gente, que son los únicos responsables de su
propio destino, es a partir de sus méritos personales que obtendrán la promoción
social; pero no les han señalado que son muchos los factores por lo que ellos
se encuentran en desventaja, a tal punto que la acción simultánea de éstos
sobre determinados segmentos de la población pobre cierra la vía que les
permitirá abandonar dicha condición, factores que interactúan en las
oportunidades de quienes se encuentran en situación de pobreza serán casi
nulas para poder superarlas. El
Perú por muchos años,[24]
tuvo un modelo educativo ejemplar, implementado en muchos países. Intelectuales
peruanos fueron invitados a otros países, para asesorar e instaurar programas
similares, países como Colombia, Venezuela, Bolivia fueron los más
beneficiados. En la actualidad, ni siquiera nos acercamos al nivel boliviano.
Las horas educativas de enseñanza se han reducido dramáticamente; en la década
del setenta y ochenta, se estudiaba en dos horarios y el gobierno tenía
programas de ayuda alimentaria. La educación era muy intensiva y utilitaria,
muchos estudiantes salían con muchos aprendizajes técnicos que les servían
para aplicar en la vida. Hoy en día, esto no se puede repetir; casi la juventud
peruana es completamente ignorante, desinformada, dedicada a vicios como las
drogas y el alcoholismo. Una juventud así no puede asegurar un futuro
promisorio. Bibliografía Lostanau,
Luis Reyes. 2000. “Neoliberalisnmo y Pobreza y Políticas sociales en el Perú
de los Noventa”. Revista de la Facultad de
Ciencias Económicas: Universidad
Mayor de San Marcos. Beck,
Ulrich. ¿Qué es la Globalización? Editorial
paidos, España, 1998. Fredric
Jameson, “Globalización y estrategia Política” New
Left Review, Nº 5, nov-dic 2000. Pierre
Bourdieu, “Las argucias del imperialismo”. Editorial Paidos Asterisco,
2001. Torres,
Ruben, 2002. Argentina, me atrevo a
creer. Acceso en http// www.neoliberalismo.com. Acceso.
Noviembre 27, 2002. Casaburi,
Gabriel y Tussie, Diana. La Sociedad
Civil y los Bancos Multilaterales de Desarrollo, en Luces y Sombras de
una Nueva Relación. El Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial y
la sociedad Civil, FLACSO, Buenos Aires 2000. Acuña,
Carlos y Tuozzo, María Fernanda. La participación de la Sociedad Civil en los
programas del Banco Mundial y del BID. El caso de Argentina, en Luces y
Sombras de una Nueva Relación. El Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco
Mundial y la sociedad Civil, FLACSO, Buenos
Aires 2000. [1]
En el Perú 10,000% al año
y similar en la
Argentina. Eso provocó que Raúl Alfonsín llamará a elecciones
adelantadas y dejara el cargo de Presidente faltando seis meses para su
culminación. [2] Tomado
de”Globalización y estrategia política”. Jameson
Fredric. New Left Review, Nº 5, nov-dic,2000, p.5 [3]
Samuel Huntington, The Clash of Civilizations. Citado
en ”Globalización y estrategia política”. James Fredric. New Left Review, Nº 5, nov-dic, 2000, p. 6 [4]
Idem,
P.7 [5]
Ibidem,
P. 8 [6] Bourdieu,
Pierre. Las argucias del imperialismo. Editorial Paidos Asterisco. 2001. [7] Gabriel
Casaburi y Diana Tussie. La Sociedad
Civil y los Bancos Multilaterales de Desarrollo, en Luces y Sombras
de una Nueva Relación. El Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco
Mundial y la sociedad Civil, FLACSO, Buenos
Aires 2000, p.20. [8] Ibídem. [9]
Beck, Ulrich. ¿Qué es la
Globalización? Editorial paidos, España,
1998. [10]
Pero también agravó la situación el irresponsable
manejo económico del Presidente De La Rua. [11] Dati
timado de la La República, 27 de
Noviembre de 2002. [12] Implementado
el 8
de Agosto
de 1990,
para corregir la
economía nacional, tildada de proteccionista. [13] Con programas no se
soluciona el verdadero problema de la pobreza; son apenas paliativos. [14] En realidad no se
encuentra otro término para entender la energía y voluntad que tuvieron
para ponerlo en marcha en la economía [15] P. 15 del texto de Ulrich
Beck. [16] Idem, p. 163 [17] En el perú, se calcula
que 80 000 empleados dejaron de pertenecer al Estado. [18] Tomado
del texto de Carlos H. Acuña y María Fernanda Tuozzo, p. 105. [19] Alberto
Fujimori había
estado ligado
al sector educativo como
Presidente de la Asamblea Nacional de
Rectores, profesor universitario; y al sector agrícola por
ser Ingeniero Agrónomo. [20] En
promedio cada
mes la
economía peruana
crece 5%,
según datos
del Instituto
Nacional de Estadística. [21] Los datos pertenece al
texto de Ruben Torres: “Argentina me atrevo a creer”. En
www.neoliberalismo.com [22] Cifra tomada del texto de
Lostanau. [23] Los destinos más
frecuentes han sido: EEUU, Europa (Italia, Alemania, España), Japón,
Argentina yChile. [24] Principalmente en la década
del 60 y 70. Autor:
Iván
Rodríguez Alegre Publicación enviada por Iván Rodríguez Alegre Contactar mailto:correorai@hotmail.com Código ISPN de la Publicación EEkFVFukppEwvHKaXM Publicado Monday 8 de August de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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