Monografias | Las concepciones sobre Cambio Social en el pensamiento de Ernesto Che GuevaraLas concepciones sobre Cambio Social en el pensamiento de Ernesto Che GuevaraResumen: Ernesto Che Guevara fue un genuino continuador de las ideas marxistas, trasladadas al contexto revolucionario latinoamericano. Se planteó problemas esenciales acerca del papel del hombre en la lucha por eliminar el capitalismo y por conquistar el comunismo. El núcleo fundamental de su quehacer intelectual es el estudio del período de transición del capitalismo al socialismo, en el que resalta como un elemento vital la actuación de los hombres y su papel consciente como punto de partida y sustento del anhelado cambio social.(E) "Si
se produce el hecho concreto del nacimiento del socialismo en estas nuevas
condiciones, es que el desarrollo de las fuerzas productivas ha chocado con las
relaciones de producción antes de lo racionalmente esperado para un país
capitalista aislado. ¿Qué sucede? Que la vanguardia de los movimientos
revolucionarios, influidos cada vez más por la ideología marxista leninista,
es capaz de prever en su conciencia toda una serie de pasos a realizar y forzar
la marcha de los acontecimientos, pero forzarlos dentro de lo que objetivamente
es posible."[1] Estos
aspectos fueron analizados por él con un enfoque integral y totalizador,
concibiendo el proceso revolucionario como un movimiento indisoluble desde la
primera rebeldía hasta la construcción del comunismo. Aquí
es donde se desarrollan sus ideas más importantes acerca del cambio social,
concebido dentro de su concepción general acerca del período de transición,
fundamental para el logro de la construcción de la nueva sociedad. En
la estructura del pensamiento del Che, un ingrediente esencial era la práctica
revolucionaria. Sus reflexiones, sus aportes interpretativos provenían de la
experiencia revolucionaria concreta, y a ella regresaban. Ya fueran sus
concepciones sobre la lucha para la conquista del poder o sobre los mecanismos
para educar y movilizar a los hombres en la construcción de la nueva sociedad,
sus ideas brotaban de la realidad y buscaban generalizar las experiencias del
movimiento y sus vivencias personales. Es
desde esa perspectiva que aborda los problemas esenciales del movimiento
revolucionario, referidas a la conquista del poder y a la férrea lucha entre lo
nuevo y lo viejo en el período de transición en marcha hacia el comunismo. Se
plantea un enorme desafío en el terreno de la edificación material. El
proletariado tiene que enfrentarlo en un mundo en el que aún dominan las
relaciones capitalistas de producción y de intercambio, contra el trasfondo de
un prolongado período histórico bajo el imperio del viejo orden social, y en
el que el nuevo orden carece de experiencia. Al
encarar estos problemas el Che toma en cuenta dos factores fundamentales: el
papel del hombre y las ventajas que para el despliegue de todas sus
posibilidades ofrece ya el período de transición con sus nuevas relaciones de
producción y la dictadura del proletariado. De ahí la importancia que le da al
desarrollo de la conciencia y al de la planificación económica, dos palancas
fundamentales para impulsar la acción de los hombres. Su
punto de partida principal fue la Revolución Cubana, en la que participó
activamente convirtiéndose en uno de sus jefes más brillantes y uno de sus
mejores intérpretes. El saldo más importante de su experiencia cubana sería
su contribución a la teoría de la lucha por la conquista del poder
revolucionario y al papel que en ella corresponde a la vanguardia y al hombre. La
Revolución es el elemento que da coherencia al pensamiento y la acción del
Che, entendida como el proceso en el que los hombres cambian las circunstancias
y simultáneamente a este proceso se cambian a sí mismos para producir nuevos
hombres y nuevas circunstancias, en una dialéctica en la que el hombre hace la
historia y comienza a apropiarse de
ella. Desde esta perspectiva el Che interiorizó el marxismo- leninismo, no se
trata de aplicar las leyes al estudio de la realidad, sino, a través del análisis
de la realidad, descubrir en ella el funcionamiento de las leyes, conocer las
formas en que pueden abrirse paso a las tendencias históricas, y hacer en todo
lo posible porque así sea. “Porque nosotros hemos averiguado que el proceso de desarrollo histórico
de las sociedades, en determinadas condiciones, puede abreviarse, y que el
partido de vanguardia es una de las armas fundamentales para abreviarlo.”[2]
Es
un planteamiento válido tanto para la etapa en que se lucha por la conquista
del poder, como para la etapa de construcción de la nueva sociedad. En ambas,
una vez prefigurado el objetivo, se puede plantear: qué medidas, qué acciones
modificadoras del curso “normal” de la historia, o de lo que se entiende
como curso normal, pueden acelerar el proceso histórico y acercar la meta
deseada. El
Che reconoce que las revoluciones se engendran por las contradicciones de la
formación socioeconómica y que en determinadas situaciones, el nivel de
agudización de estas contradicciones y del conjunto de problemas que enfrenta
la sociedad, crean las condiciones para hacer la revolución. Además que en
estas fases la acción de la vanguardia es decisiva, puede forzar la marcha de
los acontecimientos, dentro de lo que objetivamente es posible. “Porque realizar una revolución sin condiciones, llegar al poder y
decretar el socialismo por arte de magia, es algo que no está previsto por
ninguna teoría”[3] Su
presupuesto más importante: “rebelión
contra oligarquías y contra los dogmas revolucionarios”[4].
Es este el que inicia su primera y más popular teorización sobre la
experiencia cubana: La guerra de guerrillas, subrayando que la victoria armada
del pueblo cubano había sido “... un
modificador de viejos dogmas sobre las conductas de las masas populares de América
Latina...”[5],
explicándolo a partir de tres aportes fundamentales de la Revolución Cubana a
la dinámica de los movimientos revolucionarios del continente: Ø
Las fuerzas populares pueden ganar una guerra contra el ejército Ø
No siempre hay que esperar que se den todas las condiciones para la
revolución, el foco insurreccional puede crearlas Ø
En la América subdesarrollada, el terreno de la lucha armada debe ser,
fundamentalmente, el campo. Estos
estaban dirigidos a lo que constituyó un obstáculo al movimiento
revolucionario de la década del 60: el reformismo dentro de la izquierda, que
se manifiesta en la prioridad ante el proceso social y se refugia hasta en el
lenguaje marxista – leninista, como pretexto, en espera de “que
se den todas las condiciones objetivas y subjetivas necesarias, sin preocuparse
de acelerarlos.”[6] Pero
además el Che señala que “Naturalmente,
cuando se habla de las condiciones para la revolución no se puede pensar que
todas ellas se vayan a crear por el impulso dado a las mismas por el foco
guerrillero. Hay que considerar siempre que existe un mínimo de necesidades que
hagan factible el establecimiento y consolidación del primer foco. Es decir,
que es necesario demostrar claramente ante el pueblo la imposibilidad de
mantener la lucha por las reivindicaciones sociales dentro del plano de la
contienda cívica.”[7] Insiste
en que la existencia de la seudolegalidad burguesa y el funcionamiento de los
mecanismos de la democracia formal impiden el desarrollo del brote guerrillero.
El Che demuestra que los elementos que unen la experiencia revolucionaria cubana
a la realidad continental eran significativos. Señala que el cordón umbilical
que unía a Cuba pre - revolucionaria con la América Latina es el
subdesarrollo, la dependencia y sus secuelas en el orden económico y social y,
en el orden político, la mecánica de dictaduras militares y democracias
formales que caracterizan el siglo XX latinoamericano. Pero
la victoria cubana modifica el cuadro latinoamericano alertando al imperialismo
y cerrando el camino de tránsito pacífico en el continente. Los estallidos
revolucionarios de la década del 60, son concebidos por el Che como "un estado de equilibrio inestable entre la dictadura oligárquica y la
presión popular (...) pasamos por una etapa en que las presiones populares son
muy fuertes; están llamando a las puertas de la legalidad burguesa y esta debe
ser violada por sus propios actores para detener el impulso de las masas."[8] Esta
violación por la oligarquía de su propia legalidad obliga a los
revolucionarios a plantearse no sólo la lucha por el retorno a la legalidad
burguesa, sino también el problema del poder. Este análisis le hace ver que si
bien las revoluciones son inevitables, no están predeterminadas a plazos fijos
y mucho dependen de la acción de los hombres. Por ello plantea también que no
se debe temer a la violencia sino que hay que prepararse para ella y desatarla
"en el momento preciso en que los
conductores del pueblo hayan encontrado las circunstancias más
favorables."[9] Sabe,
por Lenin, que hay momentos en la historia en que se conjugan una serie de
circunstancias que si no son aprovechados por los revolucionarios, la
posibilidad de hacer la revolución se pierde. De ahí su insistencia en que las
organizaciones revolucionarias se preparen para una lucha inevitable. "Lo
único que la historia no admite es que los analistas y ejecutores en la política
del proletariado se equivoquen. Nadie puede solicitar el cargo de partido de
vanguardia como un diploma oficial dado por la universidad. Ser partido de
vanguardia es estar al frente de la clase obrera en la lucha por la toma del
poder, saber guiarla a su captura, conducirla por los atajos, incluso. Esta es
la misión de nuestros partidos revolucionarios y el análisis debe ser profundo
y exhaustivo para que no haya equivocación."[10] La
vanguardia para el Che son aquellos que hagan la revolución. Por ello concibe
la matriz de esta vanguardia en el grupo, la organización, los hombres que sean
capaces de organizar la lucha armada y desarrollarla. Si la forma de lucha será
fundamentalmente la lucha armada, el tipo de organización que puede asumir la
vanguardia es la organización político - militar. El
Che asume la experiencia cubana, a través de la cual se asoma a la perspectiva
del continente latinoamericano. En esta, el Movimiento 26 de Julio fundado y
dirigido por Fidel, era a su vez una organización de acción en la que las
tareas políticas y las tareas militares se integraban en función de la lucha
insurreccional. Luego nace de este el Ejército Rebelde, que se radicaliza más
rápidamente que el ala urbana del Movimiento; y se convierte en la vanguardia
del movimiento revolucionario. Esto
provoca una simbiosis de organización militar y partido revolucionario,
constituyendo una vanguardia de nuevo tipo para las condiciones
latinoamericanas: la organización político - militar. El Ejército Rebelde se
convierte además en el vehículo que propicia la unidad popular, al aceptar en
sus filas a todos los que estén dispuestos a luchar contra la dictadura. Es
una experiencia aportada por Cuba a los movimientos revolucionarios al
continente y que el Che capta tempranamente. La lucha guerrillera no es una mera
operación técnica; la base, el sustrato de la acción guerrillera reside en su
proyección política y su objetivo lo es. Para el Che la lucha es político -
militar, lo que obliga al dominio de determinadas técnicas de lucha, propias de
la lucha guerrillera. Para
el guerrillero, la técnica es un arma para subsistir, desarrollarse y poder
cumplir el mandato del pueblo: la toma del poder. El Che concibe la lucha
guerrillera como una lucha de pueblo; la guerrilla, como núcleo armado y
vanguardia del pueblo mismo. Por ello no separa la lucha guerrillera de la lucha
de las masas, sino que la concibe como expresión de la protesta social en
determinadas condiciones; este el marco de su análisis acerca de la relación
guerrilla - vanguardia - masa. "El
guerrillero (...) es el elegido del pueblo, la vanguardia combatiente del mismo
en su lucha por la liberación... la guerra de guerrillas es la guerra del
pueblo entero contra la opresión dominante. El guerrillero es su vanguardia
armada, el ejército lo constituye todos los habitantes de una región o de un
país. Esa es la razón de su fuerza, de su triunfo, a la larga o la corta,
sobre cualquier poder que trate de oprimirlo, es decir, la base y el substratum
de la guerrilla está en el pueblo."[11] Así
esboza el principio fundamental de la guerrilla: el pueblo es la fuente nutricia
de la misma. Un movimiento revolucionario, especialmente de este tipo, carece de
toda posibilidad de éxito si no cuenta con la cooperación de la mayor parte de
la población, por lo que deben saber ganársela. La
guerra de guerrillas es la política por las armas, donde la acción guerrillera
es un catalizador de las condiciones subjetivas de la lucha y de la victoria: la
certeza en el pueblo de la posibilidad del triunfo revolucionario. Dentro de
esto especifica aún más al esbozar la relación del guerrillero con el
campesino; o sea, la identificación de la guerrilla con la reivindicación
social del campo; vista la conversión del guerrillero en un revolucionario
agrario como resultante de la comunión de la guerrilla con las necesidades y
aspiraciones del campesino en la que ambos se aportan mutuamente. Esboza
las características del guerrillero como reformador social, como militante en
las condiciones de la lucha armada: "...
el guerrillero, como elemento consciente de la vanguardia popular, debe tener
una conducta moral que lo acredite como verdadero sacerdote de la reforma que
pretende. A la austeridad obligada por las difíciles condiciones de la guerra
debe sumar la austeridad nacida de un rígido autocontrol que impida un solo
exceso, un solo desliz, en ocasión en que las circunstancias pudieran
permitirlo. El soldado guerrillero debe ser un asceta."[12] Perfila
así a un militante de vanguardia inmerso en la tarea de cambiar el orden
existente, prefigurando al combatiente revolucionario como antesala del hombre
del futuro. Pero además, destaca que no se puede pensar en un guerrillero en
medio de un universo humano que no cambia, justamente porque hay una interacción
entre la organización de la vanguardia y la masa de los oprimidos; estos últimos
se suman a la lucha y en el proceso de cambiar un orden social injusto se
comienzan a cambiar a sí mismos. Resalta
el doble proceso que se desarrolla: la vanguardia enseña al pueblo la
importancia de la lucha y esta aprende del pueblo sus necesidades prácticas y
se identifica con ella. Interacción que radicaliza al movimiento en su conjunto
y garantiza su permanencia y victoria. Pero
el Che igualmente concibe la victoria del movimiento revolucionario sólo como
una estación en el camino hacia la nueva sociedad y la garantía de que no se
errará en el camino está en la forja de la vanguardia que ha servido de
catalizador en la lucha (su proletarización ideológica, su estrecha vinculación
con las masas, su guía efectiva de estos). Luego del triunfo revolucionario
debe seguir siendo un catalizador que apresure el nacimiento de lo nuevo en
nuevas condiciones: la de la vanguardia en el poder. Los
hombres y las mujeres de la vanguardia que alcanza la victoria no son los mismos
que comienzan la lucha; pero no son distintos; pueblo y vanguardia se han
influenciado mutuamente en la lucha, se han radicalizado y se han identificado.
Ahora estarán en condiciones de asumir las nuevas tareas como una prolongación
necesaria de la lucha por la liberación. Este proceso concluye con la asunción
por parte de las masas del socialismo como proyecto: refiriéndose a la
experiencia cubana y demostrando esta transición plantea: "El
paso al socialismo no fue un simple movimiento mecánico sino que fue el
resultado de una acción consciente de la vanguardia que supo hacer y proclamar
en cada etapa los objetivos que estaban a la orden del día y para los cuales el
movimiento revolucionario y el pueblo habían adquirido la suficiente
madurez."[13] El
Che supo apreciar que esta batalla de ideas se libró en una lucha constante
contra las agresiones imperialistas. La magnitud de estas, su constancia y
sistematicidad, su totalidad, la convierten en un elemento estructural de la
construcción de la nueva sociedad. "Para
el desarrollo y profundización de nuestra ideología el imperialismo ha sido un
factor muy importante; cada golpe que nos daba precisaba una respuesta; cada vez
que reaccionaban los yanquis, con su soberbia habitual, tomando alguna medida
contra Cuba, nosotros teníamos que tomar la contramedida necesaria y de esta
manera iba profundizándose la Revolución."[14] Pero
además reconoce que no es un proceso pasivo, sino un duro proceso de lucha
contra la ideología burguesa, sus bases materiales (analfabetismo, ignorancia,
prejuicios), su ejército político (las clases reaccionarias) y su aliado
externo, el imperialismo. Señala que en esta lucha ocupan un lugar esencial los
valores morales del pueblo, como principal recurso movilizativo y principal
riqueza en el subdesarrollo. Se compite duramente con el pasado que se mantiene
en la conciencia social. "En
estos países no se ha producido todavía una educación completa para el
trabajo social, y la riqueza dista de estar al alcance de las masas mediante el
simple proceso de apropiación."[15] Pero
el Che percibe igualmente un gran problema: "La
tentación de seguir los caminos trillados del interés material, como palanca
impulsora de un desarrollo acelerado, es muy grande."[16]
, acentuado porque las masas tienen un déficit social histórico acumulado que
demanda la solución de esos problemas. Avizora cómo con esa ruta se corre el
peligro de querer construir la nueva sociedad con las armas de la vieja, y que
ese camino pudiera desembocar en un callejón sin salida. Por lo tanto, plantea
la necesidad de construir simultáneamente la base material y el hombre nuevo,
en una dialéctica siempre renovada en que, mientras los hombres cambian la
sociedad, se cambian a sí mismos. Por
ello, señala, es "... Tan importante
elegir correctamente el instrumento de movilización de las masas. Ese
instrumento debe ser de índole moral, fundamentalmente, sin olvidar una
correcta utilización del estímulo material, sobre todo, de naturaleza
social."[17] Reconoce,
por tanto, que la educación social e individual juega un papel trascendental,
en cuyo centro se encuentra la vanguardia revolucionaria, como fuerza dirigente
de la construcción socialista y el avance hacia el comunismo. El Partido es
también motor ideológico de la nueva sociedad que debe llevar con su acción,
a las masas, al fin de las tareas revolucionarias. El
Partido no es un ente abstracto, está formado por los hombres y mujeres que
marchan a la cabeza de la construcción del socialismo, por lo que tienen dos
tareas fundamentales: una referida a la producción, el trabajo y su actitud
hacia él; la otra, a la profundización de la conciencia. Tareas siempre
renovadas y permanentes, que van delineando y esbozando al militante tipo. El
Che plantea que la revolución se hace a través del hombre, pero que este tiene
que forjar cada día su espíritu revolucionario, en un proceso dialéctico en
el que la compulsión moral se ejerce sobre los demás para que avancen, y que
también se ejerce individualmente sobre los integrantes de la vanguardia y los
obliga a ser cada día mejores. Por lo tanto, ser vanguardia es la resultante de
una vocación y de una actividad consciente de autoeducación en la lucha. Todos
estos factores son los que hacen insistir al Che en la cuestión central del
camino al socialismo desde el subdesarrollo: crear las bases materiales de la
nueva sociedad y crear al Hombre Nuevo, destacando que aunque ambas tareas están
interrelacionadas, los hechos de la conciencia tienen primacía sobre los hechos
económicos. "El
socialismo económico sin la moral comunista no me interesa. Luchamos contra la
miseria, pero al mismo tiempo luchamos contra la alienación."[18]
Por
eso la acción del partido de vanguardia es levantar la bandera del interés
moral, del estímulo moral, la creación de una nueva conciencia, punto en que
debe apoyarse y hacia dónde debe marchar, porque el desarrollo económico es
nada más que el medio para lograr el fin: la dignidad plena del hombre. Las
concepciones de Ernesto Che Guevara acerca de la transición de la vieja
sociedad a la nueva, núcleo fundamental de todo su pensamiento, contiene una
esencia sumamente humanista, en la que el hombre se convierte en actor y objeto
fundamental del proceso revolucionario. La formación del Hombre Nuevo, por
tanto, se convierte en una premisa fundamental para la materialización de los
objetivos reales del movimiento social. El
Che concibe la revolución no sólo a nivel económico, político y social en
general, sino también en la conciencia de los hombres insertados en la vorágine
transformadora, eliminando los vestigios de la anterior conciencia
deshumanizante, enajenadora e individualista, y creando valores tan importantes
como la laboriosidad, la solidaridad, el altruismo, el humanismo, la honestidad,
entre otros, sin los cuales se haría imposible el tránsito, tan complejo,
hacia esa sociedad superior. Creo
que es aquí donde se encuentra la peculiaridad del pensamiento guevariano con
respecto al cambio social, que adquiere una gran connotación, si se tiene en
cuenta su evidente carácter latinoamericanista, y por tanto, su gran vigencia
ante los retos que asume la consecución de procesos de esta magnitud en el área. Nombre: Aimee Acosta López Lic. en Historia Nacionalidad: Cubana (residente
en España) Correo electrónico: aimee2975@yahoo.es [1]Ernesto
Che Guevara. La planificación socialista, su significado. Obras
(1957-1967), Casa de las Américas, t. II, p. 323 [2]
Ernesto Che Guevara. Sobre la construcción del Partido. Obras (1957 –
1967), 2 tomos, Editorial Casa de las Américas, La Habana, 1970, T. II, p.
193 [3]
Ernesto Che Guevara. La planificación socialista, su significado. Obras
(1957-1967). Ed. Cit., T. II, p. 323 [4]
Ernesto Che Guevara. Diario. Obras
(1957-1967). Ed. Cit.,t. I , p. 583 [5]
Ernesto Che Guevara. La guerra de guerrillas. Obras
(1957-1957). Ed. Cit., T. I, p. 31 [6]
Ernesto Che Guevara. Esencia de la lucha guerrillera. Obras...,Ed.
Cit., t. I, p. 31 [7]
Ernesto Che Guevara. Ibidem., pp. 31-32 [8]Ernesto
Che Guevara. Guerra de guerrillas: un método. Obras...,
Ed. cit., T. I, pp. 165-166 [9]Ibidem,
p. 167 [10]Ibidem.,
p. 165 [11]Ernesto
Che Guevara. ¿Qué es un guerrillero? Obras ... Ed. cit., T.I, p. 162 [12]Ernesto
Che Guevara. El guerrillero, reformador social. Obras..., Ed. cit., T. I, p.
61 [13]Fidel
Castro Ruz. Informe Central al Primer Congreso del PCC. La unión nos dio la
victoria. Editado por el DOR del Comité Central del PCC, La Habana, 1976,
p. 44 [14]Ernesto
Che Guevara. El Partido marxista - leninista. Obras... Ed. cit., T. II, .
203 [15]Ernesto
Che Guevara. El socialismo y el hombre en Cuba. Obras... Ed. cit., T. II, p.
372 [16]Ibidem.,
p. 372 [17]Ibdem.,
p. 372 [18]Ernesto
Che Guevara. El Che en la Revolución Cubana, 7 t., La Habana, 1966, t. IV,
p. 470 Publicación enviada por Aimee Rendo Contactar mailto:aimee2975@yahoo.es Código ISPN de la Publicación EEkFZAZyluShaHOvYJ Publicado Thursday 11 de August de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal. | |||||||||