Monografias | Metodología para la Diversidad Organizaciones que logran diferenciarseMetodología para la Diversidad Organizaciones que logran diferenciarseResumen: Está surgiendo una posibilidad diferente en el vínculo empleado-empleador para un desarrollo conjunto. La mayoría de los CEO´s de diferentes países consideran la importancia de la gente de un modo nuevo y la asocian directamente con la generación de valor. Por su parte la gente transita su propio camino, descubre otras maneras de pensarse, habla de otro modo sobre el trabajo, su carrera profesional y el sentido de la vida. En ambas partes aparece otra curiosidad, que se va nutriendo por la información y los cambios globales, y permite una percepción sin precedentes del entorno, de la historia y del futuro.(E) Está
surgiendo una posibilidad diferente en el vínculo empleado-empleador para un
desarrollo conjunto. La mayoría de los CEO´s
de diferentes países consideran la importancia de la gente de un modo
nuevo y la asocian directamente con la generación de valor. Por su parte la
gente transita su propio camino, descubre otras maneras de pensarse, habla de
otro modo sobre el trabajo, su carrera profesional y el sentido de la vida. En
ambas partes aparece otra curiosidad, que se va nutriendo por la información y
los cambios globales, y permite una percepción sin precedentes del entorno, de
la historia y del futuro. Esto
abre una oportunidad diferente en los CEO´s y en la gente. El impacto que podrían
tener ambos en la organización y en sus resultados está empezando a
imaginarse. Junto a eso aparece la sospecha de que podría facilitarse ese
camino si hubiera un diseño que los beneficiara por igual, inaugurando un nuevo
estilo de integración entre las organizaciones y sus empleados con el potencial
de una variable estratégica. Ese
desafío apunta a la reelaboración del vínculo empleado-empleador que parece
ir ocupando el centro de la escena. Pensando
en la gente de un modo post industrial en lugar de verla como una pieza del
engranaje, surgen maneras de intervenir en su desarrollo que pueden ocuparse de
aspectos postergados. Hasta hoy las organizaciones capacitan a su gente considerándola
“un recurso” para llevar adelante la tarea. Ese estilo de capacitación
requiere un nuevo marco, un nuevo idioma que dispare una forma involucrada de
hacer en cada persona, o dicho de otro modo, que permita a cada uno manifestarse
en su manera de hacer; que haga suceder la diversidad de su ser humano como
aporte diferenciador. Esto implica considerarla “una persona” que hará uso
de los recursos para llevar adelante un desafío. Reinterpretando así a la
gente de “recurso” a “persona”, y a su función de “tarea” en
“desafío”. Éste
doble concepto de persona y desafío es algo bien diferente al de capacitación
y eficiencia, provee otro sentido a la
función y auspicia la oportunidad de diseñar una
metodología para la diversidad. Aunque
parezca contrario a la predictibilidad de los procesos, la diversidad conspira
en su favor, es el cauce en el que suceden, termina siendo el ingrediente que
los potencia, los actualiza y los hermana, dando forma a las características
propias de cada organización. Éste
ingrediente aparece cuando se libera la impronta individual en un marco de gestión
que se constituye en su cauce. La
“metodología de la diversidad” pone su foco específico en el “ser”, en
la individualidad de cada persona como fuente generadora de diferenciación, y
es un concepto que recién se está vislumbrando. La
organización “es” de una manera que se relaciona directamente con su gente.
Eso propone un nuevo espacio y dispara ésta curiosidad: ¿cuanto más poderosa
sería la organización con toda la capacidad generativa de su gente desplegada? Hay
una oportunidad latente en cada organización y cada persona, que está esperando
la transformación necesaria para suceder. Se está demorando por la necesidad
de un cambio visible en posturas reactivas que obedecen a patrones culturales.
Son cosas que la gente hace en automático, provenientes de la manera en que ha
funcionado el juego entre las organizaciones y ellos. Conductas que han venido
evolucionando y estableciéndose dentro de la cultura social, y desde allí le
contestan a ese entorno, y dentro de él al mundo empresario, haciéndoles saber
lo que opinan sobre el lugar que les resulta
disponible en ese juego. El
hombre que hoy tenemos en las organizaciones refleja el medio social del que
proviene. Un medio que silenciosamente instala actitudes bien determinadas, bien
específicas, que se disparan luego sin pedir permiso. Son un acto reflejo social. Sabemos cuando vienen, nos resultan
predecibles, esperables, y hemos aprendido a convivir con eso. Puede observarse
el fenómeno en diferentes ejemplos. Uno de ellos ocurre cuando el jefe dice
algo que no le agrada al empleado, y en general éste se siente rechazo, busca
un culpable o lo niega. Si por el contrario le hace un comentario favorable,
aunque le resulte intrascendente, lo acepta con agrado. Éste es sólo uno
ejemplo de una larga lista que a todo el mundo le parece normal, lo juzgan
natural... reacciones como: si no le gusta cómo lo hice que lo haga él para
eso es el jefe..., yo cumplí con mi parte...etc., son típicas actitudes
esperadas que generan poca sorpresa y menos aporte. El
“acto reflejo social” elude
la elección y sin preguntar toma el
control de lo que pasa. Ese parámetro social no sólo establece actitudes,
también fija respuestas. Claro está que no necesitamos escuchar a otra persona
para conocer lo que nos dice la cultura, eso ya lo sabemos y
hasta lo llevamos grabado, lo interesante de hablar con otro es acceder a
su diversidad, a otro punto de vista, a una posibilidad diferente, aunque mucha
de las veces sólo logramos la postura establecida, la respuesta ya conocida
antes de hablar, lo que impone la cultura como contestación. Está
faltando novedad, una mirada fresca, sorpresa, y esos atributos creativos son
naturales del hombre. La gente se ha dado cuenta de esas dos cosas. Sabe que
muchas veces no elige lo que dice, lo que opina, lo que decide, y también sabe
que la oferta de un trabajo alineado a lo que le interesa en su vida no es
moneda corriente, y sólo una buena paga cada vez es menos suficiente. Así
cautelosamente se va expandiendo una nueva inquietud, aparece el porqué no
hacerlo... es algo que la gente se está preguntando, ¿en lugar de sólo
cumplir la tarea porqué no dedicarse por entero a algo que le haga sentido? Es
una pregunta que ya habrán advertido y empieza a ser habitual en los empleados,
e instala un sinsabor, una oportunidad de sentido esperando a ser atendida. Así
pueden verse las cosas, por un lado a la gente le interesa desarrollarse
personalmente y por el otro trabajar en algo que le haga sentido con su proyecto
de vida, y esto constituye una clara oportunidad. En
general la propuesta interna de las organizaciones imprime el desafío de su
visión con mayor éxito en su estructura que en sus empleados. Ellos en general
racionalizan sus retos, los ven tan interesantes como ajenos. El papel que les
toca es casi estanco, aunque les brinde carrera profesional muchas veces impacta
en un solo aspecto de su desarrollo, el laboral, y tal vez sea porque el modelo
cultural del que se nutren les está quedando chico. En
general a la gente la manera de hacer cotidiana le resulta un traje demasiado
ajustado que apenas los deja respirar, moverse de un solo modo, les limita su
desarrollo personal. Es como si les insumiera más tiempo calzar justo en el
modelo que la oportunidad de generar opciones nuevas. Como si la empresa
esperara de ellos una silueta acomodada al traje organizacional, algo parecido a
conseguir la gente que dé la talla justa. Paralelamente
con eso las organizaciones están procurando diferenciarse en su mercado,
sorprender a los prosumidores*
y satisfacer a sus consumidores. Se está planteando un nuevo juego y con las
reglas actuales no funciona. Un juego que ahora está vivo y muta de un modo
irreverente. Un juego al que le hacen falta reglas que puedan estar a tono. La
gente está desorientada, no tienen claro qué esperan de ella. Mientras los
ejecutivos les siguen hablando de procesos, de eficiencias, de resultados, de
objetivos, de rentabilidad, a ellos les falta espacio para respirar, para
florecer, para suceder como personas. Es
momento para comenzar a hablar de eso: fomentar el desarrollo
individual, posicionarlos como generadores
estratégicos de valor, y de entregarle su espacio a la gente. Por
desarrollo individual, focalicemos en
impulsar la capacidad generativa de la gente. No se trata de capacitación, sino
de que adviertan la existencia de distinciones específicas que incentivarán su
curiosidad para la observación de su tarea, para la detección de
oportunidades, las de su mercado, las propias y las organizacionales. Necesitan
herramientas diseñadas para disparar el desarrollo de sus habilidades de relación
con el medio, de efectividad, de foco específico en la acción, y de sentido,
de propósito, de trascendencia, de pertenencia. Para
eso es necesario que tengan acceso a las distinciones que les permiten crear su
propia caja de herramientas para luego intervenir según su elección y
compromiso. Hablamos de éstas distinciones: escucha, enrolamiento, sentido,
propósito común, alineación de intereses, delegación, posibilidad, contexto,
autenticidad, entre otras. Luego con esas herramientas, podrán desarrollar y
volcar esas nuevas habilidades en su tarea en favor propio y de la organización. Respecto
del posicionamiento como generadores
estratégicos de valor, es momento de conectarse con la capacidad generativa
de la gente. El tamaño de la organización cada día se relaciona más con eso
y se diferencia más de los commodity. Hoy desde los equipamientos, la
infraestructura, la tecnología, los sistemas, la información, hasta los MBA´s,
se compran por kilo, con su innegable valor y utilidad no resultan suficientes
para generar la diferenciación que las organizaciones están procurando, y
tampoco hacen que suceda lo que está faltando. No
se trata sólo de materia gris, de descubrimientos extraordinarios, enviar
cohetes a la luna o desarrollar una estrategia factible apoyada en los procesos
más confiables. Se trata de un despertar de la gente y de su participación por
elección haciendo que las cosas sucedan, adueñándose de los procesos,
interviniendo con su aportación, y transformando - por diseño- a cada uno de
ellos en un generador estratégico de valor. Eso
es lo que cada vez más le interesa a la gente. Lo que quieren es un rol protagónico
en la película, que en lugar de decirles lo que tienen que hacer, los escuchen.
La gente quiere decir lo que tiene para aportar, quiere descubrir a cada paso
nuevas opciones, quiere tener su propio espacio para adueñarse del proceso.
Quiere tener una responsabilidad generativa de valor. Cualquiera
puede conectarse con éste deseo. Lo hemos percibido en varios miles de personas
con las que hemos trabajado en Argentina, México y Brasil, y con gente de
diferentes nacionalidades, incluso las más desarrolladas, y es siempre una
constante, aún con las diferencias
culturales que se observan, ese hilo conductor está presente. La gente quiere
participar, quiere apreciar su trabajo, generar valor, que haga sentido su tarea
laboral en su plan de vida, que esa tarea aporte de algún modo al medio social,
y que le sea reconocido su aporte. En este marco parece que la diferencia entre
una organización y otra, cada vez más la irá haciendo la gente. Respecto
de los espacios, la gente quiere
ocupar el propio. Tener bien claro su lugar de intervención, de aportación, de
desarrollo. Quiere ver también la totalidad del juego, comprender el propósito
de la organización en la que participa y cómo funciona su operación completa,
comprender cuál es su parte en ese juego, ver en qué incide, donde impacta,
que posibilidades le permite, ver de qué manera lo estimula, lo invita, quiere
sentirse deseado, valorado. También quiere saber fría y exactamente la medida
de su eficiencia, mejorar su desempeño, y tomar el riesgo de ser un gran
jugador. En
nuestras experiencias todos están interesados en que su tarea diaria les haga sentido
en su plan de vida. Toda
esa posibilidad está esperando a ser capitalizada como un resultado de diseño.
Ése es el desafío. Desde el trabajo en equipo hasta la generación de valor
integrada, es un desafío de diseño. Un trabajo generado con la participación
de cada individualidad, una metodología para la diversidad. No se trata de la
presencia de un diseñador extraordinario a quien encargarle la confección de
un traje organizacional a medida. Se trata del trabajo permanente con la gente
para acercarle las distinciones mencionadas, darles acceso para que se
familiaricen con ellas, las reconozcan y puedan utilizarlas en un proceso
continuo que sumado al de los demás, y en un camino transitado por elección,
genera la transformación cultural requerida para hacer que todo eso suceda. Hasta
aquí tenemos “el que” en donde seguramente casi todos estaremos de acuerdo.
El tema es ocuparnos “del cómo”
hacer que todo eso suceda. Pues
el cómo que se perfila está basado en reconocer la existencia de esos “actos reflejos sociales”. Ese primer paso, el de su reconocimiento, abre el camino para
que la transformación suceda. Hablamos de transformación en razón del impacto
que produce en la gente la toma de conciencia sobre esos actos reflejos. Cuando
esto sucede advierten empañada su libertad de elección, descubren que en
muchas ocasiones reaccionaron en forma automática, casi sin advertirlo. De
pronto son concientes de eso, se divierten ante esas reacciones, ese
descubrimiento, y comienzan a transitar otra etapa, la de darse cuenta. Esa
apertura es la que brinda una óptica diferente. Luego consideran lo que pasa
como una fuente de información, y en lugar de juzgarlo como bueno o malo, se
preguntan que hacer con eso. Es
aquí cuando el proceso pasa a la acción. Se comienza a escuchar al otro con un
interés genuino, una curiosidad que busca construir en común, anticiparse,
tomar decisiones acordadas, capitalizar el punto de vista del otro, y en todo
ese suceder se inaugura el camino hacia la diversidad. Es
posible trabajar en la construcción de esta nueva etapa de un modo distendido y
soportado en otra sólida base cultural. Una que se extraña y se elige, es un
camino conocido que hemos transitado por deseo con elección, el camino de los
juegos. Nos
transportan a un estado de compromiso y alegría, de participación plena y
vital, de diversión y aprendizaje, de desafío, elección ante el riesgo y de
logro, de camaradería, de participación, de ayuda. El espacio que guardan los
juegos en nuestra base cultural, lo tenemos incorporado. Partiendo
de esa base un marco lúdico permite otorgar acceso a la gente. No
se trata de entender, eso no alcanza, se trata de poder hacer. Así la
gente además de conocer e incorporar esas distinciones, trabaja con ellas como
su herramienta habitual derramando en la organización su capacidad generativa
de un modo ameno y convocante. Para
trabajar con la gente, necesitaremos de la gente. Cuando mayor
sea su conciencia sobre estos actos reflejos sociales y la manera en que
influyen en sus decisiones, aumentan las posibilidades de generar en ellos sus
aportaciones con independencia de los paradigmas imperantes. Recuperan su
capacidad de elección, y su capacidad de acción, constituyéndose en
generadores estratégicos de valor. Quieren un lugar protagónico. Toman
conciencia que no se trata de trabajo sino de sus vidas. Por
ese camino simultáneamente pueden desarrollarse otros aspectos de su humanidad
que permiten acceder a “su intuición”, una habilidad apreciablemente humana
que constituye una capacidad de conectarse con lo que pasa incluyendo una mirada
objetiva, que a la vez permite verse a sí mismo y al impacto que produce su
presencia. Una
habilidad que permite conectarse con la escena compuesta junto a los demás, y
sitúa a la tarea en un desafío común. En
definitiva “el como” es construir una manera que dé acceso a cada uno a
disfrutar de lo que hace, que tenga sentido llevarlo adelante con otros, y que
sea un desafío. En lugar de ir a trabajar en los términos de pesadez y
esfuerzo que sólo denuncian sinsentido, iremos a hacer algo que nos interesa,
algo que elegimos, y que por diseño tiene un cóctel de elementos que disparan
en la tarea una participación y vitalidad propias del estímulo vivido en
nuestros juegos. Según
pensamos, y no estamos solos en esto, la mayor oportunidad de las organizaciones
está en la capacidad generativa de su gente, y una manera interesante para que
florezca es fomentar metodológicamente la diversidad. Autor:
José
Iriondo Abogado
Especialista en Educación. Coach Organizacional. Fundador de
orggames - juegos organizacionales para la generación de valor-. * Se
denominan prosumidores a los formadores de opinión que están a la vanguardia
detectando nuevas tecnologías, productos o servicios, que con su recomendación
a otros van transformándose en necesidades. Publicación enviada por Jose Iriondo Contactar mailto:joseiriondo@orggames.org Código ISPN de la Publicación EEkFZAuVlEdHBYkADI Publicado Thursday 11 de August de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal. | |||||||||