Monografias | Calidad TotalCalidad TotalResumen: Distintas definiciones giran en torno a la calidad. Para Deming calidad significa ofrecer a los clientes productos y servicios confiables y satisfactorios a bajo costo. En tanto que para Juran, lo importante es que el producto o servicio sea adecuado para su uso, para Crosby, la calidad es el cumplimiento de los requerimientos de calidad de cada compañía, o dicho de otra forma, dar cumplimiento a las especificaciones.(V) 1.
Introducción 2.
Concientización 3.
El usuario define la calidad 4.
Determinar las especificaciones de los insumos, partes y procesos 5.
Planificación 6.
Organización 7.
Dirección 8.
Control 9.
El Tablero de Comando 10.
Conclusiones 11.
Bibliografía Distintas
definiciones giran en torno a la calidad. Para Deming calidad significa ofrecer
a los clientes productos y servicios confiables y satisfactorios a bajo costo.
En tanto que para Juran, lo importante es que el producto o servicio sea
adecuado para su uso, para Crosby, la calidad es el cumplimiento de los
requerimientos de calidad de cada compañía, o dicho de otra forma, dar
cumplimiento a las especificaciones. Partiendo
de una perspectiva diferente podemos definir la calidad como el compromiso ético
con la excelencia, porque sólo una empresa que ha definido en sus valores
supremos el generar productos y servicios de calidad, estará realmente
comprometida en su consecución. La
excelencia debe perseguirse como un objetivo estratégico a los efectos de
mantener la competitividad, pero también constituye una filosofía de vida y
una ética de trabajo. Llevar a la empresa a la cima mediante la generación de
productos y servicios de alto nivel con un uso eficiente de los recursos debe
ser el objetivo supremo de directivos y personal de la empresa. Cada
directivo y empleado debe sentirse orgulloso de los productos y servicios que
genera, de tal forma la calidad se convierte en un fuerte elemento motivador,
con lo cual da lugar a una espiral de crecimiento en los niveles de calidad y
satisfacción. La
calidad debe comprender todos los rincones de la empresa. Si no se genera
calidad interna, mal puede ofrecerse una calidad apropiada a los agentes
externos. Por ello la calidad se construye y genera en cada actividad, tarea y
proceso de la compañía. Cada
diseño, cada componente, cada tarea, cada producto, cada servicio, debe ser
mejorado día a día. Para lograr ello los líderes deben modelar su mente y
luego hacer otro tanto con la del resto del personal. Así a la manera de un
deportista que debe mejorar cada día para poder aspirar al podio, de igual
forma sólo aquellas organizaciones que tengan el firme propósito de mejorar de
manera continua podrán triunfar en los actuales mercados. Calidad
comprende sí o sí la mejora continua. Sino pensemos en un “excelente” médico
pero con conocimientos y tratamientos de hace no ya veinte, sino cinco años atrás.
Éste médico no le podrá prestar a sus pacientes el mismo servicio que
aquellos que están plenamente actualizados, por lo tanto su servicio no será
de calidad. Los pacientes reciben de tal forma un servicio de menor calidad por
parte del primero de los profesionales. Cabe acotar que ésta situación es
lamentablemente algo bastante común en muchos profesionales que una vez
obtenido el título no actualizan como corresponde sus conocimientos,
revalidando de tal forma sus niveles de competitividad. De
igual forma las empresas deben todos los días mejorar la calidad, porque
mejorando la misma logran obtener menores costes, aumentar la satisfacción de
los clientes y llegar a una mayor cuota de mercado. Edificar
la excelencia implica dar cumplimiento a siete puntos fundamentales. 1.
Concientización de propietarios, directivos y empleados acerca de la
importancia crucial de la calidad como base y fundamento de la productividad,
los costos, la diferenciación, la cuota de mercado, el nivel de ventas, la
supervivencia de la empresa, la competitividad y la rentabilidad del capital. 2.
Tomar la calidad definida por los clientes y/o consumidores, en función
a sus necesidades y deseos, procediendo a fijar las especificaciones de los
productos y servicios en función de aquellos. 3.
Determinar los parámetros de los insumos, componentes y procesos a los
efectos de lograr cumplir con las especificaciones de los productos y servicios. 4.
Planificar a los efectos de fijar objetivos y políticas en materia de
calidad, y determinar consecuentemente las estrategias, tácticas y acciones
pertinentes para hacerlas realidad. 5.
Organizar la empresa a los efectos de establecer las relaciones entre los
diversos miembros de la empresa de manera de hacer factible los objetivos en
materia de calidad. 6.
Dirigir y liderar a las fuerzas humanas de la empresa para inspirarlas y
motivarlas en la búsqueda de la excelencia. 7.
Implementar sistemas de control a los efectos de medir y corregir el
desempeño individual y organizacional para asegurar que los acontecimientos se
adecuen a los objetivos trazados. Los
primeros que deben tomar conciencia de la importancia de la calidad son los
directivos y propietarios. Los directivos deben ser los que al tomar en
consideración la real dimensión de la importancia estratégica que tiene para
la empresa alcanzar los mas altos niveles de calidad y productividad, deben
convencer de ello a los propietarios y accionistas, quienes en la búsqueda de
los mayores beneficios en el corto plazo, descuidan la trascendencia que tienen
para la corporación la mejora continua de los procesos, la inversión en
personal mediante la capacitación y desarrollo, y las actividades de
investigación y desarrollo. Sólo
cuando ellos están realmente consustanciados con la necesidad imperiosa de
establecer la calidad como objetivo supremo para la supervivencia y
competitividad de la corporación, podrán exigir igual concientización al
resto del personal. Es ese liderazgo el factor clave y necesario para que lo
conceptual pase a la acción mediante hechos concretos. Es
el ejemplo diario mostrado en sus decisiones y determinaciones por parte de la cúpula
directiva, la que servirá de acicate para la acción de los niveles medios e
inferiores de la organización. Para ello es fundamental que los directivos
eviten las contradicciones entre sus dichos y los hechos, de ello la importancia
de que las acciones no se contradigan con sus palabras. Un directivo no puede
exigir calidad y al mismo tiempo no cumplir con los componentes fijados en el
envase, a los efectos de reducir los costos. O exigir una atención de primera a
los clientes y reducir la cantidad de personal para su atención. La
dirección tiene que comprometerse con la calidad; en otras palabras, no debe a
sabiendas expedir productos defectuosos o dar un servicio de mala calidad. Debe
hacer lo que dice que hará, y no menos. Un director que autoriza el
incumplimiento de algún requerimiento sin la conformidad del cliente no está
comprometido y consustanciado con la calidad, cualesquiera que sean las razones.
Cuando se habla de calidad estamos hablando de calidad total, y ella abarca a
todos los sectores y actividades de la organización. De nada servirá tener el
mejor producto al menor coste, si el servicio de recepción de pedidos es de
mala calidad, si las entregas no se efectúan en tiempo y forma, o si el sector
facturación vive generando problemas a los clientes. La
prueba de que los directores están comprometidos con la calidad será evidente
por sus acciones y decisiones. Cuando empiecen a gastar tiempo y dinero en
calidad, a dedicar a las personas a resolver problemas, a escuchar a su personal
y al cliente, entonces existirá compromiso. Un compromiso es una obligación
que una persona (o una empresa) tiene de hacer algo. Se prueba muy fácilmente
examinando los resultados. “Compromiso
significa hacer lo que se dice, no decir lo que se hace”.
Un compromiso que no se comunica es meramente un compromiso personal, con
ninguna obligación excepto con la propia conciencia. Es menester por lo tanto
que los directivos y la empresa comuniquen su compromiso a los empleados, a los
clientes, a los proveedores, a los inversionistas y a la comunidad. Debe
entenderse que el usuario es quien define la calidad; debiendo la empresa
complacer a los clientes, y no contentarse sólo con librarlos de sus problemas
inmediatos, sino ir más allá para entender a fondo sus necesidades presentes y
futuras, a fin de sorprenderlos con productos y servicios que ni siquiera
imaginaban. Este conocimiento ya no debe ser sólo del dominio exclusivo de
grupos especiales de una organización; sino que debe ser compartido y
desarrollado por todos los empleados. Una
empresa que define la calidad sin tomar en cuenta a los consumidores corre con
el riesgo de producir bienes y servicios con escasa o nula demanda, ya sea
porque los clientes tienen otras expectativas y necesidades, o bien porque los
competidores están generando bienes con un mayor valor agregado. Por
tales motivos es esencial para las empresas practicar tanto la investigación de
mercado, como la inteligencia competitiva y el benchmarking. Conocidos
los deseos y necesidades de los consumidores, estos deben ser traducidas en términos
cuantitativos y tangibles. Este proceso de traducción no es sencillo y requiere
de la integración de conocimientos de mercadotecnia con ingeniería y
administración, para que las necesidades del consumidor y las expectativas que
desarrolló durante el proceso de selección del producto, puedan ser
satisfechas completamente. Entre la técnica más importante para tales fines
tenemos el Despliegue de la Función de Calidad (QFD), el cual sirve para
realizar todo este proceso de traducción, ayudando a que la voz del cliente se
despliegue a través de toda la organización. La
función de despliegue de la calidad tiene como objetivo asegurar que se cumplan
las expectativas del cliente desde el diseño del producto, durante su proceso
de manufactura, y hasta que es utilizado por el consumidor. En japonés se le
llama ten kai lo cuál significa “despliegue”, refiriéndose a la idea de
llevar las necesidades y expectativas del cliente expresados en su lenguaje (voz
del cliente) a todos los involucrados en la organización, e ir en cada etapa
“traduciéndolas” al lenguaje apropiado. 4.
Determinar las especificaciones de los insumos, partes y procesos El
procedimiento completo del QFD abarca cuatro fases. En la primera, que se enfoca
en el diseño general del producto o servicio, se relacionan y evalúan los
atributos requeridos por el cliente con las características técnicas del
producto, lo cual da como resultado las especificaciones de diseño. En las
siguientes fases la correlación y evaluación se realiza entre las
especificaciones de diseño y las características de los principales
componentes o partes del producto (fase de diseño a detalle), resultando las
especificaciones convenientes para éstas; después las especificaciones de los
componentes y partes se correlacionan y evalúan con las características del
proceso de producción (fase de proceso), obteniendo como resultado las
especificaciones de éste; finalmente, las especificaciones del proceso con las
características de producción (fase de producción), para tener las
especificaciones de producción más apropiadas. Esta
filosofía se basa en que resulta mucho más sencillo incorporar la calidad en
esta etapa que forzar a que la tengan productos con diseños complicados y
procesos excesivamente complejos. Difícil resulta que los productos alcancen un
alto nivel de calidad a bajo costo si desde un principio no se han analizado y
evaluado convenientemente las características del producto, y por lo tanto el
efecto que ello tiene en el diseño de los procesos. La
planificación de productos y procesos se llevará a cabo por medio del
Despliegue de Función de Calidad (QFD) con el cual se planifica el diseño en
base a los requerimientos de los consumidores y se seleccionan las alternativas
de diseño más adecuadas; el Análisis Modal de Fallas y Defectos (AMFE) con el
cual se validan los diseños en base a los fallos potenciales que pueden
presentar y su corrección; y el Diseño Estadístico de Experimentos (DEE) que
permite optimizar los diseños en base a las variables que los configuran para
obtener la calidad más elevada al mínimo costo. 5.
Planificación Planificar
para la calidad, o tomar con la debida consideración la calidad en la
planificación es el tema fundamental de este cuarto punto. Si la calidad debe
invadir todas las áreas, actividades y procesos de la organización, es
fundamental que ésta tome en cuenta la calidad en cada una de las funciones
fundamentales del proceso administrativo, siendo la primera de las funciones la
planificación. En la planificación estratégica es fundamental fijar los
valores de la organización. Los valores son la convicción básica de que una
forma de conducta o comportamiento específicos son preferibles a otros. Por
tanto en una organización que pretenda la excelencia deberá fijarse como uno
de sus valores trascendentes la calidad total y su mejora continua. La
planificación concebida como la selección de misiones y objetivos, y
estrategias, políticas, programas y procedimientos para lograrlos debe tener en
la calidad un punto de referencia. Cuando de objetivos de calidad se trata, la
norma ISO 9004 define los objetivos de calidad como elementos fundamentales de
calidad, tales como la aptitud para el uso, función, seguridad y confiabilidad.
Además, menciona el cálculo y la evaluación de los costes asociados con todos
los objetivos de calidad. Continúa sugiriendo que los objetivos específicos de
calidad se documenten y sean consistentes con la política de calidad, así como
con los otros objetivos de la organización.
“El
requerimiento de definición de los objetivos es uno de los más importantes
requerimientos. Sin objetivos de calidad no existe ninguna meta que alcanzar, el
sistema se paraliza, no existe ninguna mejora y no se tienen indicaciones de si
se están haciendo bien las cosas. Hay dos tipos de objetivos de calidad, los
que sirven para el control de calidad y los que sirven para el mejoramiento de
la calidad”. Si
bien la Dirección es la responsable por la planificación y fijación de
objetivos, debe lograrse la participación plena de todo el personal de la
empresa a los efectos de comprometerlos con la consecución de tales objetivos.
Siempre debe recordarse que no hay compromiso sin participación. Hay
cinco tipos de objetivos de calidad: La
realización de los objetivos de calidad implican la necesidad de elaborar una
Programa de calidad anual. El programa debe ser establecido e implementado en
cada departamento o, en pequeñas empresas, un único programa que cubra a la
organización en su totalidad. Fijados
los objetivos resulta crucial determinar las estrategias y tácticas para su
consecución. Para ello es de importancia trascendente la inclusión de la
calidad en los presupuestos con el fin de destinar las partidas necesarias para
las actividades de prevención y evaluación. De nada servirá fijar objetivos
si luego no se asignan recursos a los efectos de poder hacerlos realidad. Consistente
en establecer una estructura intencional de roles para que sean ocupados por
miembros de la organización. Así toda organización crea una estructura para
facilitar la coordinación de actividades y para controlar los actos de sus
miembros. La estructura misma está compuesta de tres elementos. El primero se
refiere al grado en que las actividades de la organización se descomponen o
diferencian. Esto se llama complejidad. En segundo lugar tenemos el grado en que
se usan reglas o procedimientos, llamándose al mismo formalismo. Y por último
tenemos la centralización, la cual se refiere al punto donde radica la
autoridad para la toma de decisiones. Entre
los tipos de complejidad tenemos que diferenciar la horizontal, de la vertical y
la espacial. Las diferencias horizontales consideran el grado de separación
horizontal entre las unidades. Cuanto mayor es la cantidad de ocupaciones
diferentes en una organización que requieren conocimientos y habilidades
especiales, tanto más compleja es la organización en el plano horizontal,
porque las diferentes orientaciones dificultan que los miembros de la organización
se comuniquen y que la administración coordine sus actividades. Cuando las
organizaciones tienen problemas de coordinación porque los contadores de costos
no pueden comprender las prioridades de los ingenieros industriales o porque el
personal de mercadotecnia tiene metas que se oponen a las del personal de créditos,
la fuente de los problemas son las diferencia horizontales. Superar este
inconveniente implica derribar los muros, superar la estructura de “silo”, y
concentrarse en el producto o servicio en lugar de las funciones. En
muchas oportunidades está complejidad horizontal se ve incrementada por la
competencia intergrupal. Este problema existe porque a medida que los grupos se
comprometen más con sus propias normas y metas, empiezan también a competir más
entre ellos y a subestimar lo que los demás hacen, convirtiéndose así en una
carga para la organización. El gran problema es entonces cómo establecer
relaciones intergrupales que aseguren la colaboración en aquellas situaciones
en donde la interdependencia de la tarea o la necesidad de lograr unidad hace
que la colaboración sea un requisito necesario de la efectividad
organizacional.
Las
diferencias verticales se refieren a la profundidad de la jerarquía de la
organización. Cuanto más niveles existan entre los altos mandos y los
operativos, tanto más compleja es la organización. Esto se debe a que hay más
posibilidades de que se distorsione la comunicación, es más difícil coordinar
las decisiones del personal administrativo y la alta dirección tiene más
dificultad para supervisar estrechamente los actos del personal operativo cuando
existen más niveles verticales. Es mucho más probable que la información se
distorsione o malinterprete si tiene que pasar por ocho o diez niveles de la
jerarquía administrativa que si sólo tiene que pasar por dos o tres niveles.
De ello se concluye que las organizaciones que persiguen la competitividad deben
disminuir el nivel de jerarquías al mínimo. En
cuanto a las diferencias espaciales, éstas se refieren al grado de dispersión
geográfica de la ubicación de las instalaciones física y el personal de la
organización. Conforme las diferencias espaciales aumentan, también lo hace la
complejidad, porque se dificulta la comunicación, la coordinación y el
control. Una organización que persigue el máximo de calidad está obligado a
la descentralización y el empowerment como forma de superar este tipo de
complejidad. El
segundo componente de la estructura es el formalismo. Este término se refiere
al grado de estandarización de los trabajos de la organización. Es obvio que
una organización que persigue la calidad deberá estandarizar su producción
tanto de bienes cómo de servicios. El
término centralismo se refiere al grado en que la toma de decisiones se
concentra en un sólo punto de la organización. Si la alta dirección toma las
decisiones clave de la organización con poca o ninguna aportación del personal
de niveles bajos, la organización es centralizada. Una organización moderna
que persigue la calidad y satisfacción de los consumidores debe perseguir el
mayor nivel de descentralización posible, siendo ello conducente con las prácticas
de las actividades de grupos pequeños, como el caso de los Círculos de Control
de Calidad. Ello es así pues en una organización descentralizada se pueden
tomar medidas más rápidas para resolver problemas, siendo mayor el número de
personas que realizan aportaciones a la hora de tomar decisiones, siendo al
mismo tiempo menos probable que los empleados se sientan ajenos a quienes toman
las decisiones que afectan a los niveles de calidad. El
análisis de cada tipo de organización en función a los productos o servicios
que genera, determinará los niveles y tipos de: complejidad, formalismo y
centralización que se requieran para el logro del más alto nivel de calidad y
satisfacción de los clientes, haciendo un uso óptimo de los recursos. En
una empresa industrial promedio que pretende la excelencia, deberá disminuirse
los niveles de complejidad tanto vertical como horizontal, incrementar el
formalismo a los efectos de una estandarización de su producción y, disminuir
la centralización en las decisiones a los efectos de favorecer el empowerment y
autocontrol. Al
hablar de dirección, nos estamos refiriendo al proceso de influir sobre las
personas para que contribuyan a las metas de la empresa en materia de calidad y
productividad. Cuando
de dirección de calidad se trata, debemos concentrar nuestro análisis en los
altos niveles directivos, pues como Juran comprobó, la parte más importante de
los problemas, aproximadamente en alrededor de un 80%, está fuera del control
de los trabajadores. Por tal motivo si los empleados realizaran siempre de la
mejor forma su actividad, sólo desaparecería una quinta parte del total de los
problemas. El porcentaje más alto de las dificultades reside en los procesos, métodos,
sistemas, políticas, equipo, materiales, hechos que sólo los directivos pueden
cambiar. Mientras
se continúe personalizando las dificultades, es decir, mientras sólo se atine
a averiguar quién o quienes son los culpables, las mismas seguirán existiendo,
pues lo más probable es que las causas se encuentren no en la personas sino en
el sistema. Culpar a los empleados es una estrategia poco eficaz para conseguir
el mejoramiento; las grandes oportunidades, la mayor ventaja, consiste en
mejorar los procesos de trabajo. 8.
Control El
control de calidad es un proceso para mantener estándares, los cuales se
mantienen mediante un proceso de selección, medida y corrección del trabajo,
de modo que todos los productos o servicios que surjan del proceso cumplan los
estándares. El
control de calidad debe efectuarse siguiendo los siguientes pasos: ·
Determinar qué parámetros deben controlarse o hacerse objeto de medición. ·
Establecer su grado de criticidad y, si es necesario, el control
antes, durante o después de producir los resultados. ·
Establecer una especificación para el parámetro que se desea
controlar que proporcione límites de aceptabilidad y unidades de medida. ·
Instalar, cuando corresponda y sea factible, un sensor en un punto
apropiado del proceso que detecte la variación respecto de la especificación.
·
Recoger y transmitir los datos al lugar de análisis. ·
Verificar los resultados y diagnosticar la causa de la variación. ·
Proponer remedios y decidir la acción necesaria para restablecer
el status quo. ·
Tomar las medidas convenidas y comprobar que se ha corregido la
variación. Es
menester distinguir entre los controles de resultados y los controles de
procesos. Los primeros verifican el resultado (variable o atributo) final de un
proceso, sea éste un producto o servicio. En tanto que el control de procesos
verifica tanto el funcionamiento de los procesos, cómo la calidad de los
insumos. De tal forma, asegurando la calidad de los procesos y componentes, se
asegura el resultado final. Cuando
de control se trata hay tres etapas a distinguir, la primera consiste en la
recolección de los datos o mediciones, la segunda en el procesamiento, análisis
e interpretación, y la tercera, en las medidas a adoptar para corregir las
causas raíz de los problemas o desviaciones observados. Mediante
la implementación de un software de Tablero de Comando puede integrarse la
gestión de la Calidad Total, pues definidos los puntos de control, las
mediciones a efectuar y las especificaciones a cumplir, se determina la
responsabilidad de los participantes en el proceso, monitoreándose de manera
regular el buen funcionamiento del sistema y los resultados que el mismo genera.
De tal forma, por medio de terminales ubicadas en los puntos de control
predeterminados, los directivos sabrán al instante de la calidad de los
procesos, como así también dispondrán de una alarma ante desvíos a los límites
de control. De
igual forma cualquier desvío a los límites de control debe determinar una señal
(andón) para las demás etapas anteriores del proceso a los efectos de
verificar y/o comprobar los problemas que originan las desviaciones. Al
tratar acerca de los controles, no sólo debemos tomar en consideración las
mediciones o durabilidad de los productos, sino también los niveles de
satisfacción de los clientes y los niveles de costos asociados a la existencia
o falta de calidad. Se
ha visto en el presente trabajo la Calidad Total desde una perspectiva
diferente. Perspectiva que hace hincapié en la responsabilidad ética de la
empresa, de sus directivos y empleados en cuanto a la obligación de generar
productos de calidad. Calidad que sólo es concebible en un proceso de mejora
continua. Mejora continua no sólo considerado en el sentido de generar el
producto “a la primera”, de cumplir con las especificaciones y de hacerlo
apto para el uso, sino también en el cumplimiento a valores relativos a los
principios de seguridad en su producción y uso, evitando la contaminación
ambiental tanto en su proceso productivo, como en su consumo y posterior
eliminación, y además generando productos o servicios que por su costo y diseño
otorguen un real valor agregado para los clientes y consumidores. Luego
tenemos los puntos clave en la obtención de la Calidad Total, haciéndose en
ellos en primer lugar un fuerte hincapié en la debida concientización de
directivos y propietarios, como así también en la necesidad de establecer
cuales son las reales y autenticas necesidades de los consumidores. Para pasar
luego a resaltar como las diferentes funciones administrativas cobran una
especial trascendencia en la búsqueda de la calidad. Cómo planificar?, cómo
organizar?, cómo dirigir? y cómo controlar?, son las preguntas a las cuales se
ha tratado de dar respuesta, pues muchos hablan de calidad, pero muy pocos
meditan acerca de las necesidades de cambios en la forma de administrar que ello
trae aparejado. Por
último se desarrolla la utilización del Tablero de Comando como un instrumento
destinado a servir a los efectos de un más rápido control e información
acerca de los niveles de calidad existente en los procesos y productos o
servicios generados por aquellos. Gestión
de la Calidad Total – Paul James – Prentice Hall – 1997 Seis
Sigma. Hacia un nuevo paradigma en gestión – Mauricio Lefcovich – www.sht.com.ar
- 2003 Gestión
de Calidad para la Excelencia – Mauricio Lefcovich – www.gestiopolis.com
- 2004 Desarrollo
de una Cultura de Calidad – Humberto Cantú Delgado – McGraw Hill – 1997 Control
de Calidad – Jerry Banks – Editorial Limusa – 1998 Construir
Cultura de Calidad Total – Batten – Iberoamérica – 1993 Autoestima
y gestión de la calidad – Cruz – Iberoamérica – 1996 Control
Total de la Calidad – Feigenbaum – CECSA – 1995 Teoría
y Diseño Organizacional – Richard Daft – Editorial Thomson – 1999 Comportamiento
Organizacional – Judith Gordon – Prentice Hall – 1997 Modelos
de Excelencia en la Gestión – Bentran / Hirsch / Kalbermaten / Munk –
Editorial EUDEBA – 2003 En
busca de la excelencia – Thomas Peters y Robert Waterman Jr. – Editorial Atlántida
– 1982 Creación
del Valor. La clave de la gestión competitiva – William A. Band – Editorial
Díaz de Santos – 1991 Gerencia
Moderna – Robert Séller – Editorial Macchi – 1994 AUTOR: Mauricio
Lefcovich Consultor
en Administración de Operaciones E-mail
mlefcovich@hotmail.com Terminado
de producir: Agosto/05 Publicación enviada por Maurico Lefcovich Contactar mailto:mlefcovich@hotmail.com Código ISPN de la Publicación EEkVVkVZkFHqUPakmu Publicado Wednesday 31 de August de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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