Monografias | Ricardo III en busca de…®Ricardo III en busca de…®Resumen: Esta obra busca adentrarse en la naturaleza de Ricardo III Rey de Inglaterra, en principio desde un análisis profundo cinematográfico de la versión de la película de Al Pacino (En busca de Ricardo III-1996). Posteriormente haremos un análisis investigativo y profundo también de la versión cinematográfica de Richard Londcraine (Ricardo III-1995), donde el lector finalmente podrá sacar sus propias conclusiones a nivel comparativo de ambas películas y sobre conceptos claves nunca antes expuestos a reflexión a nivel profundo para los tiempos contemporáneos que corren.(V) Introducción Esta
obra busca adentrarse en la naturaleza de Ricardo III Rey de Inglaterra, en
principio desde un análisis profundo cinematográfico de la versión de la película
de Al Pacino (En busca de Ricardo III-1996).
Posteriormente haremos un análisis investigativo y profundo también de
la versión cinematográfica de Richard Londcraine (Ricardo III-1995),
donde el lector finalmente podrá sacar sus propias conclusiones a nivel
comparativo de ambas películas y sobre conceptos claves nunca antes expuestos a
reflexión a nivel profundo para los tiempos contemporáneos que corren. El
análisis de Ricardo III de Londcraine, rondará sobre la temática de la maldad
humana a lo largo de la historia, en este caso específico de Ricardo III que
utilizó Londcraine, como así también Al Pacino para realizar sus películas. Por
momentos, en esta obra, haremos breves pero significativos análisis
comparativos y de puntos de vista de dirección entre ambas películas,
conjuntamente con algunos tramos, puntualizando la “búsqueda” en Ricardo
III, con conceptos claves e historia que nos cuenta W. Shakespiere con sus
textos originales. De
la misma manera se profundizará sobre el trabajo actoral y de perfil de
personaje de Al Pacino y de Mc Kellen en cuestión de resultados actorales por
las escuelas de donde fueron disciplinados y a la que pertenecen. A
lo largo de la investigación iremos descubriendo recursos dramáticos claves
que utilizó Al Pacino con En busca de Ricardo III y Richard Londcraine con su
película, a nivel actoral, fotográfico, de dirección de actores y de
realización en general. Donde el propio Shakespiere, Ricardo III y los textos
originales, nos dará la sensación de volver, en cierto grado a tomar vida
propia. Buscaremos
como lo hace Al Pacino En busca de Ricardo
III y Richard Londcraine con Ricardo III y en base a sus puntos de vistas
como directores; la esencia del mal
en algunas facetas de la naturaleza del género humano, causas, y consecuencias
en las formas posibles que consideramos más significativas. Para
ello focalizaré la temática de la presencia interna del mal desde el personaje
de Ricardo III que constantemente busca Al Pacino. En esa búsqueda junto con
Shakespiere y Al Pacino notaremos los recursos utilizados para obtener como
objeto de deseo, logro y mantenimiento el poder por parte de los potenciales líderes;
o mejor dicho “antihéroes” en este caso, a través del uso del
lenguaje o habla como arma más preponderante para ejercicio de sus
distorsionadas acciones. Hacia
el final de la investigación probablemente, como si nos encontrásemos frente
al espejo, por unos instantes surja la imagen de Ricardo III que, según
nuestras conductas, acciones o dichos en mayor o menor grado dependiendo del
caso, permanecerá para siempre o, como un soplo del viento, se esfumará sin
dejar huella antes que nos demos cuenta. Objetivos El
objeto de este trabajo es quitar el velo que esconde (en algunas de sus
facetas), el espíritu y la naturaleza humana, como lo hizo Shakespiere a través
de su obra Ricardo III, y con respecto a la idea del bien y del mal; se
ahondará en la vigencia de la lucha interna y social como forma de
supervivencia “Por cualquier medio”, mas aún en el caso de quienes avarician
o ansían el poder en cualquiera de sus formas más allá del paso del tiempo,
aún en su irremediable condición de ser meros mortales;
fuente de inspiración para las obras teatrales, realizaciones cinematográficas
de ficción y realizaciones en general, como las películas de Richard Loncraine
y la de Al Pacino. Más
aún la idea de esta obra es dar cierto espacio intelectual, al termómetro que
mide las responsabilidades individuales, en cuestiones de causas por dichos y
acciones que producen efectos a nivel de convivencia y calidad de vida social y
personal. 1.-
Ricardo III en tiempos modernos. Nos
encontramos en los años ´90. Es la era del comienzo de la globalización como alternativa
de igualdad y unitarismo, entonces existe la visión de que lo que puede tener
éxito tiene que contener el ingrediente indispensable del mal o estar del lado
del mal para que todo en el mundo funcione correctamente, según las ideas de
quienes manejan los hilos del sistema social. Si
analizamos a Ricardo III deberemos abordarnos a la temática del Poder ¿Y por
qué no del ejercicio del poder actual sobre los pueblos del mundo? Paulo
Bandeira opina al respecto: …“Este
sistema financiero no es un mero dispositivo económico de poder, sobre la
economía mundial, de la economía nacional norteamericana. ¡Ahí es donde pica
el bicho!” …”Un
poder que sólo trae turbulencia, luchas y contradicciones en el terreno de las
relaciones internacionales”. “En
el campo del poder mundial, Bush reinventa el «Ricardo III» como drama real de
la narrativa política del postmodernismo mundial.” “…En
el campo político hay una serie de fenómenos constitutivos de la crisis
latinoamericana: las dictaduras militares; gobiernos neobonapartistas (Menem,
Fujimori), etc.” Fuente:
Crisis Mundial. Autor: Paulo
Bandeira. 2 de mayo de 2002. (Página en Internet) Crítica radical de la Cultura.
http://www.geocities.com/pimientanegra2000/bandeira_crisis.htm
Ricardo
III es la personificación de todas las cualidades del mal, (Es la naturaleza
del poder por si mismo, sus logros y el intento por mantenerlo). Como
las propias estrategias discursivas basadas en la palabra del propio Ricardo III
de Shakespiere (donde la palabra doblega las acciones de los fuertes, o sea la
mayoría de nosotros), la
globalización, a la vista del mundo en los años 90, quedó camuflada como una
exposición del mal bien vista a nuestros ojos cegados por la persuasión de los
poderosos, incluso hasta la actualidad, aún pagando las consecuencias de sus
efectos; tal es el caso de las
crisis mundiales entre países de oriente y occidente que yá tenemos en puerta
en la actualidad, (como una guerra sin escrúpulos generada por Ricardo III en
sus tiempos). Una
aparente guerra fría nunca antes vista en la historia del mundo se avecina
donde según ciertas profecías el eje de la tierra cederá y mares de saladas lágrimas
inundarán a pueblos inocentes del mundo. Volviendo
a Las dos versiones cinematográficas, ambas fueron de carácter extraordinario,
y aunque no sería ética por mi parte una preferencia por una u otra, es de
considerar de mayor personalidad la versión de Londcraine por su enfoque más
irónico y visión contemporánea de la esencia y actualidad de Ricardo III en
nuestros tiempos, y su maldad personificada en cualquiera de nosotros o de los
que se creen dueños del poder. Bloogermania.com:
“Fallida
adaptación de la obra de William Shakespeare, que traslada la acción a una
imaginaria Inglaterra al estilo de los años cuarenta…” Fuente:
Ricardo III crítica (Página en Internet)
Bloogermania.com http://www.bloggermania.com/content/view/2211/2/
No
comparto el punto de vista de la crítica antes citada pues la considero
apresurada y falta de análisis profundo donde a mi entender, no asimila el
verdadero enfoque cinematográfico, ni la sumida vigencia y actualidad, respecto
a la analogía de las homicidas acciones pasadas y presentes que nos muestra
explícitamente la película Ricardo III de Richard Londcraine. Por
el contrario cabe destacar el fino y profundo punto de vista de Richard
Londcraine como así también el de Al Pacino, quien creo, y sin desmerecer, en
su versión dedicó la mayoría de sus fuerzas a encontrar a Ricardo III desde
los textos originales de Shakespiere. Igualmente
se trata de dos películas totalmente distintas que abordan un mismo tema desde
distintos enfoques. Según
mi punto de vista, también considero, y ahora abocándome a la versión de
Pacino, esta tampoco deja de tener grado de contemporaneidad, búsqueda y usos
de recursos dramáticos de esta obra maestra de Shakespiere, quien en su creación
quiso transmitir en forma extrapolada ciertas partículas de la esencia humana
para todos los tiempos pasados, presentes y futuros; y
esto es lo que Pacino más respetó para su
obra como actor y director. Antonio
Taunsiet:
…”Hasta el siglo XVIII Shakespiere fue
considerado como un genio difícil”. …”Casi
todas sus obras continúan hoy representándose y son fuente de inspiración
para numerosos experimentos teatrales, pues comunican un profundo conocimiento
de la naturaleza humana”. Fuente:
Shakespiere se va al cine (Pagina
en Internet ) http://www.mundofree.com/seronoser/tausiet/shakespeare/shakespeare_cine.htm
http://www.mundofree.com/seronoser/tausiet/shakespeare/shakespeare.htm#19.Richard%20III%20(Ricardo%20III)%20(1591) De
esta manera podemos visionar en el film de Al Pacino que el proceso creativo del
actor es en función de REPRESENTAR. 2.-
¿Al Pacino vs. Londcraine? Frente
al texto original y a las 2 versiones cinematográficas podemos analizar
a modo comparativo ambas para acotar luego puntos de vista en cuestión de
realizaciones cinéticas de las dos culturas de los cineastas (Londcraine y Al
Pacino) para el tema: 1.
Inglaterra se especializa en hacer teatro primeramente para luego llevar las
obras a la pantalla grande. 2.
EEUU con Hollywood, por el contrario, se especializa en hacer cine directamente
donde los que representan las obras son actores de estudio. 3.-
Al Pacino, los textos y la ambientación Ya
en la versión de Al Pacino y en su persona (Si lo miramos, no como Al Pacino en sí, sino como personaje), fácilmente
notaremos que desde el comienzo hace una investigación en cuestión de
ambientación y análisis de texto sobre la primera frase de Ricardo III, de
Shakespiere. (Duque de Gloster hasta ese entonces): Acto Primero,
Escena I Londres. Una calle. Gloster:
-- Ya el invierno de nuestra
desgracia se ha convertido en un glorioso estío por este sol de York, y todas
las nubes que pesaban sobre nuestra casa yacen sepultas en loas hondas entrañas
del mar. En base a esto Pacino sabrá encontrar en el futuro para
Ricardo III, la puesta en escena adecuada con colores oscuros y luces tenues. Y
es aquí donde me detengo y en análisis deduzco, en comparación, hablando de
estructura de guiones cinematográficos, que Shakespiere como autor original de
la obra Ricardo III, pareciera
hacer un flash foward adelantándonos e invitando a la morbosidad del lector. Entonces,
tras la voz del duque de Gloster, si analizamos las metáforas y los campos semánticos
de la frase citaremos: el invierno (y
su frialdad), la desgracia (siempre
presente), el estío (el bochorno), sol
de York (el cielo), nubes sepultas
(el peso de la muerte), entrañas del mar
(donde el mar, según las citas bíblicas, representa al mal), y así a modo
conclusivo Shakespiere nos relata el epílogo de la obra en su totalidad
(Ricardo III) y de su siniestro final. Como
una profecía apocalíptica, el bien (en
la obra original de Shakespiere será representado tras el justo Richmond que
empuña la espada “bendita” de fuerza y poder de Dios) que triunfa sobre
el mal. Pero
a mi entender, y a diferencia de lo
místico, históricamente todo lo terrenal se convierte en cíclico y
negligente, como en un volver a empezar, y ubicándonos a un costado lo simbólico;
en el mundo el Apocalipsis se repetirá finitas veces mientras
existan Ricardos III. Aunque para
ser optimistas y para los creyentes en general, el Apocalipsis no es más que un
paso, (como la muerte) donde lo nuevo resurge en brotes de vida, cuando ceden
los huracanes del caos dándose así lugar a un feliz eterno final. 4.-
Shakespiere, Al Pacino y el texto Podemos
decir también que Al Pacino en su búsqueda descubre en la primera frase de la
obra original de Shakespiere ciertos recursos que le servirán para la
interpretación pero también, como director, descubre la progresión dramática
e índices de posteriores puntos de inflexión o transformación dados en el
desarrollo y hacia el final de la obra original de Shakespiere. Desde
el comienzo de la versión de Al Pacino notaremos que hay dos presentes: Uno, el
de Al Pacino y una preproducción, y más tarde un presente de los propios
personajes de la historia (símil a una preproducción de Shakespiere). En
la obra original Shakespiere escribe en verso y utiliza casi todo lo basado en
la palabra y, en especial, los dichos del Duque de Gloster (Mas tarde Ricardo
III). Entonces habrá que
preguntarse, y es lo que se pregunta Al Pacino en su búsqueda, ¿Por qué
Shakespiere utilizó tales recursos narrativos y la métrica de versos? Luego
Al Pacino dilucida que se trataban de los diálogos que utilizaban los nobles
por aquellos tiempos, y será esto lo que más le interesará como actor para
acercarse al perfil psicológico del personaje de Ricardo III. Significativamente,
esta forma de narración destaca el drama que inspira y expresa el dialogo, y la
forma discursiva y estrategias basadas en la palabra que utilizará Ricardo III
para argumentar a través de su dialéctica. Sus
intenciones son producir efectos en logro de intereses a su favor, según las
conclusiones premeditadas que tiene, mediante la persuasión de sus adversarios
dando vuelta sus discursos y llegando incluso hasta el convencimiento de la
culpabilidad de las convicciones de sus interlocutores, lo que le permitirá, fácilmente,
justificar sus sanguinarias acciones para lograr ser rey de Inglaterra. Ahora,
hablando de las pre-realizaciones audiovisuales, ya podemos ser concientes que
los actores son interpretes de si mismos y de la obra en sí a interpretar, por
ello en la versión de Al Pacino seremos espectadores de la cocina (del detrás
de cámara) del actor y el director
al encarar un texto para llevarlo ya sea a al teatro, o la pantalla grande. Pacino
hace como un Backstage cinematográfico en base a la obra Ricardo III de
Shakespiere en una búsqueda constante de los recursos que utilizarán los
actores, el director, el director de arte, el director de fotografía y demás. Tanto
en la obra original de Shakespiere como en la versión de Al Pacino, ambos (por
supuesto este último imitando al primero) narran y nos cuentan la maldad que se
va a suceder en el próximo acto u escena. Luego llegado el caso, la acción
superará a lo relatado y esperado, causando tanto la sorpresa como la
curiosidad del lector o espectador por saber que se sucederá después. De
esta manera el lector (En la obra original de Shakespiere) como el espectador
(En la versión cinematográfica de Pacino), caen en la trampa de la complicidad
y así, en la morbosidad de Shakespiere, digo de Ricardo III, antes mencionada y
tan bien planificada. Tanto
Shakespiere como Pacino con sus respectivas versiones, nos llevarán de las
narices y por nuestra propia voluntad a la estructura elemental de las maldades
de Ricardo III por el solo hecho de desear saber que más malo sucederá. Esta
estrategia narrativa de Shakespiere nos habla de su genialidad sirviendo como
fuente de inspiración para todas las obras maestras cinematográficas contemporáneas
con respecto a estructura de guiones, representación actoral y dirección de
actores. Shakespiere
tenía como vocación y trabajo entretener al público de distintas clases y
costumbres sociales, y que mejor manera que exponiendo a los espectadores, tras
una simple obra de teatro, a lo que les haría sentir identificados en sus más
ocultas y silenciosas bajezas e instintos exentos de ética o de raciocinio.
Esto fue el leit motiv de Shakespiere con Ricardo III. En
su versión, Al Pacino en incesante búsqueda, redescubre la esencia del texto
original y el perfil del personaje principal escudriñando, investigando,
preguntándose y preguntando a potenciales espectadores quién es Ricardo III, cómo
es, cuáles son sus intenciones, cuáles sus objetivos;
o sea, lo que debería hacer todo actor profesional por conocer al
personaje a interpretar, más allá de las directrices indicadas por su director
aún así como director es lo que corresponde, empaparse del personaje y del
momento histórico para relatar a través de lo audiovisual de mejor manera la
historia que se está contando. Todo
su trabajo comienza con lo efímero del tema y de las pasiones humanas en base
al texto original donde en un principio aparenta tratarse de un texto esfumado
en el tiempo. En
esta versión aunque simula tratarse de un documental, hay una misión personal
de Pacino por tratar de interiorizarnos sobre Ricardo III, internalizando y
haciendo internalizar el texto a sus compañeros actores y de realización,
analizando juntos en mesa de diálogo que es lo interesante de las potenciales
escenas, que comparaciones, críticas generales o particulares se pueden hacer,
presentando propuestas, y
soluciones especialmente en aspectos temáticos y también técnicos para poder
lograr la realización. Pero
a medida que avanza la película descubrimos que todas esas palabras de
Shakespiere, complejas y aparentemente perdidas en el tiempo, están presentes
en dichos y acciones aquí y ahora cuando Al Pacino se enfrenta cara a cara y en
una primera impresión al texto original, comparable a la primera impresión del
lector frente al texto y a Ricardo III. Es
probable que al leer por primera vez el texto original según nuestros puntos de
vista, aparezcan ante nuestros ojos e imaginación cierto rechazo, curiosidad,
deseos, satisfacciones, insastifaciones, venganza, odio, estima, cercanía,
lejanía, confusión, recuerdos, aburrimiento, ansiedad, amor, entendimiento, lo
bíblico, lo apocalíptico, lo efímero, lo anticuado o lo contemporáneo y
actual, por nombrar algunos. Sí
es seguro que en la versión de Al Pacino aparecen muchos sentimientos y
sensaciones más, cuando surge una micro estructura para llevarla a una macro
estructura de análisis dramático, así en una aparente búsqueda informal Al
Pacino como si fuera el propio Shakespiere cuestiona y se dirige al público
sobre sus puntos de vista en cuanto a la obra original. Lentamente
Al Pacino nos hace partícipes de la búsqueda de Ricardo III, y en pequeños
flashes mientras avanza la película, deja por unos instantes de ser el
personaje (Al Pacino) para convertirse en el estratégico Ricardo III (el vil
protagonista de esta historia). Fácilmente
notaremos como Pacino, digo Ricardo III, en el transcurso de la película mira
directamente a cámara, o mejor dicho como nos mira directamente a los ojos.
Me rectifico: Ricardo III, digo Al Pacino, mira directamente a las fibras
de nuestro interior para capturar con adornos de dulces seducciones léxicas y
aduladoras nuestra atención y nuestras almas, el tesoro más preciado para un
talentoso escritor, director de cine, o malvado personaje protagonista de una
historia con hambre de poder. Nota:
Lo anteriormente expuesto se transmite muy claramente en el texto de Shakespiere
en una de las escenas de Pacino cuando Ricardo III se encuentra por primera vez
con Ana luego de la muerte de Credence (donde
por cierto destaco el manejo de la luz y la dirección de fotografía).
La propia crédula Ana es el ejemplo más claro de embaucamiento por
seducción. Una y otra vez, sin darse cuenta, cae en las redes de la paradoja,
de las dulces palabras, de la culpa propia y ajena, de la verdad por la mentira,
del homicidio justificado, de la lástima, de la confusión y el falso amor, de
las acciones, formas de moverse, de las miradas, de la causa y el efecto de la
ponzoña que el mismo Ricardo III le propiciará al sellar en epílogo de su
discurso con un beso suave lento y mortal. 5.-
El actor frente al texto Primero
pareciera que Pacino investigara como actor en búsqueda del personaje, del
entendimiento de la historia, del argumento donde en conflicto hacia un objeto
de deseo surge la confusión del actor. Más
tarde a medida que avanza la película es notable el arduo pero apasionante
trabajo del actor, el director y el equipo de filmación por adentrarse en la
historia a contar. 6.-
Historia y sangre Ahora,
como Pacino en su película, podemos comenzar a adentrarnos más en profundidad
en la historia que nos cuenta. Hubo
una guerra (La de las dos rosas), dos familias enfrentadas (Los Lancaster y los
York) quienes estuvieron en conflicto durante aproximadamente 30 años. Ricardo
III es un York, parte de una de esas dos familias y tiene un preciado objeto de
deseo: lograr el poder y mantenerlo llegando a ser rey de Inglaterra por
cualquier medio o, mejor dicho, el único que existe en su mente y espíritu: el
del mal. De esta manera surgen las
pasiones, objetivos, deseos y maldad de Ricardo III desde la versión de la
historia de Shakespiere. En
la versión audiovisual de Al Pacino hay una presentación del personaje (Al
Pacino, propiamente dicho) o sea una preproducción y luego una presentación de
los personajes de la historia (Símil a una preproducción audiovisual pero en
este caso en base a la versión de la historia de Shakespiere). Ricardo
III de Shakespiere es un deforme jorobado, desocupado que tiene planes
siniestros y una particularidad que lo caracteriza, identifica y diferencia: la
de contarnos previamente la maldad que hará o sucederá para luego ejecutarla
en acciones o dichos y a veces en forma magnificada y sorprendente.
Esto, considero, es lo que Pacino en su versión a modo de imitación
sabe aprovechar, como en la versión original, para cautivar y capturar la
atención, expectativa, curiosidad e interés del público. 7.-
¿Quién busca a quién? En
su película Pacino irá marcando el rumbo y ritmo narrativo, al fortalecer la búsqueda
constante que realiza, con el logro de objetivos mediatos o inmediatos, mediante
constantes montajes alternos y otros aspectos notables como el manejo de la luz,
posiciones de cámara o ángulos de toma o cámara inquieta cuando se hace foco
en el personaje de Ricardo III que interpreta el propio Pacino. Si
observamos en detalle el manejo de la luz y la dirección de fotografía desde
comienzos del desarrollo y hasta el final de la película notaremos en forma
progresiva que en las tomas o escenas donde aparece el personaje (Al Pacino)
surgen colores más claros y la luz está más presente. Por
el contrario, cuando aparece su interpretación de Ricardo III los colores se
hacen más oscuros, la luz está menos presente y se maneja el claro oscuro con
respecto a la iluminación. Puedo
destacar dos variables interesantes a analizar: una es la vos en off. (Fuera de
campo) que escuchamos de Pacino en su búsqueda y la otra es la aparición en
escena de su Ricardo III en insertos desde la oscuridad, y desde las sombras.
Entonces son dos los puntos a destacar: 1.
El apropiado manejo del sonido; 2.
El propicio manejo de la luz. De
esta forma el excelente manejo de la realización audiovisual. Pacino
como Ricardo III, tiene en cuestión de contenido, algo más interesante
planeado aún para nosotros que una
simple puesta en escena del personaje pues, a medida avanza la película, en su
búsqueda y desde las sombras nos hace testigos y ¿por que no? cómplices de
su experiencia como actor y ser humano al descubrir su propio morbo para
representar y meterse en la piel de Ricardo III.
(Aquí me detengo para destacar la idea del distanciamiento donde el
espectador se hace cómplice de los actores participando activamente).
Más tarde notaremos la confrontación y la lucha interna de los dos
personajes (Al Pacino y Ricardo III). Por
otro lado no olvidemos que el libro de Shakespiere está escrito en verso que,
como la música, permitía el recurso de la entonación para que luego los
potenciales actores interpretaran adecuadamente la obra, trabajando de esta
manera el llamado pentámetro yámbrico (Verso blanco). La
forma fónica de la poesía es lo más importante para el uso de las sílabas,
así las palabras deben tener significado por la entonación en función de la
intencionalidad y el sentido que se quiere lograr en el lector, espectador o
interlocutor. O sea, aquí no importa tanto que es lo que se dice conceptualmente, sino como se
dice. Esto Shakespiere lo manejaba
a la perfección a la hora de escribir y dejaría en legado un sin número de
herramientas y recursos de interpretación dramática a las nuevas generaciones
de actores hasta la actualidad. En
la presentación de la versión de Ricardo III de Shakespiere, desde las
primeras líneas percibiremos el contraste comparativo que utiliza como recurso
el autor, ante el pasado y el presente de la historia. Al
Pacino comienza su búsqueda del perfil del personaje de Ricardo III en las raíces
de la historia de Shakespiere o sea en el texto original (lo que debe hacer todo
actor antes de embarcarse en la interpretación), para no caer en
improvisaciones inadecuadas o falsos puntos de vista para la creación del
personaje. Con respecto a la temática
de punto de vista del actor Pacino junto con sus compañeros nos muestra y ¿por
que no decir? nos enseña en su película, sus estrategias para abordar puntos
de vista en mesa de diálogo. Ricardo
III de Shakespiere nos dice lo que va a hacer para luego ejecutar. Así
juega con sus bajezas humanas y con las de los que considera primero títeres y
posteriormente obstáculos. Utiliza como herramientas su propia deformidad y la
ironía está siempre presente hasta poner en jaque y en duda por la culpa, a
sus interlocutores en cuanto a su propia ética y moral por los actos pasados,
pues ¿Quién estaría exento de acciones erradas del pasado cuando las taras
propias y generaciones anteriores han influido en nuestra condición de ser en
existencia actual? Al
Pacino utiliza todas estas tácticas y estrategias que ha descubierto para
ponerlas en práctica en la interpretación al llevarlas a escena. Hay
que tener en cuenta la temática mística que aparece a lo largo de todo el
texto de Ricardo III. Aparentemente y por lo que se deduce en el, Shakespiere
tenía muy en cuenta las creencias y fe en las profecías.
En la lectura del texto, si hacemos una cohesión de los campos semánticos,
podremos divisar en la totalidad de la estructura que Shakespiere contrapone el
mal con el bien donde nosotros somos invitados a ser testigos y/o cómplices
partícipes del mal (Ricardo III) en forma más preponderante o por el contrario
sentirnos identificados con los personajes que juegan a
favor del bien pero padecen los conflictos que genera el mal. 8.-
Lo místico Igualmente
cabe citar que en la época del verdadero Ricardo III los monarcas tenían
consultores y no, como se cree, gente académica con respecto a cuestiones de fe
proféticas o místicas, aunque en el texto de Shakespiere notemos la presencia
de personajes como Thomas Rotheram (Arzobispo de York), o Juan Morton (Obispo de
Eli) por citar algunos, quienes contribuyen al texto de Ricardo III de
Shakespiere en su totalidad. Considero
que el autor quiso significar, a través de protagonistas eclesiales como los
antes citados, representaciones en un cotexto (sin caer en generalidades) de
unos meros representantes de la fe que acompañan al poder que como personajes se
encuentran condicionados o auto condicionados para ejecutar acciones u opiniones
a favor del bien dadas las peligrosas crisis que los rodeaban. Quizá
aquí notemos que Shakespiere, en sus tiempos, ironizaba aprovechando la
necesidad de entretenimiento de los espectadores especialmente cuando hablamos
de jerarcas y poderosos. A través de su forma de arte hurgaba sobre dos
cuestiones claves: la del poder y la fe con sus representantes menos benévolos
(por el pecado de la omisión) incluidos. En
este sentido deduzco que los monarcas poderosos (jerarcas de los pueblos de
Inglaterra) creaban circunloquios argumentativos a su favor y en base a sus
intereses personales, citando textos bíblicos y argumentando sus propias y
maliciosas profecías místicas para manipular la mente de los interlocutores
llevando las acciones en función del poder; su propio poder.
Esto, como ya lo dijimos antes, se repite cíclicamente en la historia de
la humanidad. Al
Pacino en su versión cinematográfica lentamente nos mostrará las herramientas
que utilizará en cuestión de
dirección y más aún para llegar a los perfiles psicológicos de los
personajes. Así nos va adentrando
en la mente de su tenebroso Ricardo III sugiriendo sus acciones y dichos con la
base estilística de Shakespiere pero en sí con su propio punto de vista. Los
personajes que rodean a Ricardo III de Al Pacino, desde el ensayo de actores
hasta la puesta en escena no se presentarán planos, y sí interrelacionados o
entrelazados. En
paralelo al texto de Shakespiere, el Ricardo III de Al Pacino no tiene
aparentemente figuras antagónicas hasta el final de la historia, pero en una
interna contradicción planificada como la de Shakespiere trabaja con constantes
pares de personajes y a veces con 2 pares de personajes no perceptibles a una
mirada distraída ó desinteriorizada. Así
hablando de la obra de Shakespiere hay acciones paralelas, y en el caso de la
versión de Al Pacino, montajes alternos, donde se anuncia lo que se va a
suceder, especialmente cuando visionamos a su Ricardo III. De
esta forma descubrimos como antes lo hizo Al Pacino,
que los antihéroes tienen vigencia más actual de lo que creemos, y a
veces más propia que la de los héroes convencionalmente conocidos cuando caen
en la potente trampa de la contradicción, por la propia confusión. En
casi toda la obra de Shakespiere no está en juego la lógica de lo real sino la
lógica del relato. Un ejemplo
claro es la característica de su Ricardo III quien constantemente esta
calculando (y nos lo hace ver) lo que sus adversarios son capaces de pensar, y
en función de este criterio será capaz de dar su próximo paso o movimiento
como en una jugada de ajedrez. Ricardo
III de Shakespiere seduce, adula y mata lo que marca su naturaleza de acción.
En sus discursos notamos la forma y la coherencia de personaje. Nada en su mente está librado al azar. La moralidad en sus
discursos es presentada como un canto, entonces como una forma de adulación
para luego dar el zarpazo, donde Ricardo III no propone nada sino que
directamente nos dice como logrará sus maléficos objetivos. Shakespiere
en su obra toca así más fácilmente algo tan complejo como la temática de la
conciencia de los actos. Por
ejemplo Ricardo III conoce más de Clarence que Clarence de sí mismo y no
olvidemos que en cuestiones de hacer el mal, la información es ya de hecho una
de las formas más fuertes de poder para su ejercicio.
Ricardo III a través de sus fines constantemente, en excepción a las
reglas, justifica sus medios. Peor
aún, para engañar debemos saber que el que sirve al mal se adueña y hace
cargo de un poder peligroso y grave
para sus adversarios (incluso para sí mismo) en función de confundir;
y ese es el de brindar información ya sea verosímil o falaz para
luego quitar el resto de la conclusión. Al
Pacino utiliza este recurso todo el tiempo como lo hace Londcraine y Shakespiere
en su obra Ricardo III. Pareciera
que el Ricardo III de Shakespiere como el de la versión de Al Pacino, por
instantes y según los textos originales, fueran el mismo personaje;
que busca un objeto de deseo, ejecuta y lo obtiene y luego nos cuenta
como lo logró y como hará para lograr el próximo. 9.-
La maldad: ¿Social o innata? En
búsqueda de las fibras humanas con respecto a las interrelaciones, vivencias o
supervivencias, es mi cuestión saber si lo innato, el aprendizaje, la cultura o
el estilo de vida de los seres
humanos motivan a ser a alguien bondadoso o malvado, a diferencia de las razas
animales que nada tienen que ver por carecer de razón;
mas aún como lo hizo Aristóteles y más actualmente Arthur
Schopenhauer
en sus investigaciones, vuelvo a preguntarme y preguntar para los tiempos que
corren ¿La
maldad es innata o aprendida?¿Qué motiva a un insignificante ser humano a ser
potencial líder de un pueblo, institución, trabajo etc. con la espada manchada
de sangre o la lengua ensalzada en veneno? A
modo de ejemplo lamentablemente podemos citar Hitler como un líder contemporáneo
con ansias de poder y vanidad casualmente con las características
preponderantes de Ricardo III.
Aquí
podríamos preguntarnos sin entrar en juzgamientos ¿Hubiera existido Hitler sí,
con engaño o sin él, no hubiera
tenido adeptos? ¿Qué
caracteriza en mi persona la maldad o la bondad (según los grados de
intencionalidad)?, o en tal caso ¿en qué situación? Bueno,
todas estas preguntas sirven en apunte a conocer más a Ricardo III, nuestros
actuales o potenciales líderes y el contexto que nos rodea hasta llegar a lo
profundo de nuestro Interior en un sentido de sinceramiento en grado de
intencionalidades por acciones o dichos, como lo intentó Shakespiere y por
supuesto con su definido talento al escribir su obra. Al
Pacino en su búsqueda trata estas cuestiones pero casi sin opinar.
En su versión más osada en respuesta a estas preguntas complejas y más
que actuales Londcraine se atreve a opinar 10.-
Argumentaciones discursivas: Instancia
emisora y receptora, y análisis de intencionalidad Aquí
me atrevo a citar una recopilación de una serie de estrategias argumentativas
que ya en sus tiempos había investigado Aristóteles sobre los sofistas y su
uso en los discursos para convencer en las asambleas a los auditorios. Como
dice Diego F. Chavarria Ruiz en su monografía: B.- El Auditorio:
Este elemento también es esencial en la argumentación, puesto que forma
parte de la alteridad necesaria para que pueda presentarse. Se lo define como
"el concurso de oyentes; la sala destinada a conferencias, coloquios
lecturas o discusiones públicas".* *Fuente:
Explicación y aplicación de los argumentos falaces.
Autor: Diego F.Chavarria
Ruiz. (Pagina
de Internet) Ilustrados.com (La
mayor recopilación de los mejores trabajos de Investigación).
http://www.ilustrados.com/publicaciones/EpyAkpEZVyRFZVspYj.php Su
autor Arthur
Schopenhauer filósofo también, hace una adaptación y resumen de estas
estratagemas, dando su propio punto de vista de adaptación.
Descubriremos en algunas de ellas la esencia del espíritu de Ricardo III
en la utilización del lenguaje (Su arma y herramienta previa más potente para
realizar manipulaciones, maquinar sus maldades y, en cobardía, ejecutar y
mandar a ejecutar sus sanguinarias acciones) Podremos
así hacer más adelante una
comparación y análisis personal más propio y profundo de las dos películas
(En especial de la de Al Pacino) y del texto y obra de Ricardo III de
Shakespiere. Cabe
acotar que solo realizo dicha cita para que nos sirva de elemento de
identificación de intenciones de las almas a través del lenguaje y uso de discursos argumentativos que llevan a las acciones por
causas y efectos y para su análisis. Sin
caer en generalidades estimo que el grado de conciencia del lector identificara
y evaluará rápidamente su uso innato y humano en la historia, y la manipulación
que realizan los que conocen su utilización, contra los que creen sus
adversarios para doblegar a los bien y malintencionados, intentando lograr sus
vanidosos objetivos. Nota:
No me hago responsable por su mal uso o asimilación, y
de las trágicas consecuencias futuras que tarde o temprano atraen. Como el mismo Aristóteles y Arthur Schopenhauer quienes las
investigaron y dieron a conocer, solo me limito, nuevamente, a exponerlas para
que sirvan de ejemplo y comparación, con las versiones de Ricardo III y el
texto original, y un autoanálisis de conciencia del lector sobre algo tan
complejo y profundo como la presencia del bien y del mal en las acciones por los
dichos y los dichos por las intenciones. 11.-
DIALÉCTICA ERISTICA O EL ARTE DE TENER
RAZON Expuesta en 38 estratagemas Arthur Schopenhauer (Cita) La
dialéctica erística[1]
es el arte de discutir, pero discutir de tal manera que se tenga razón
tanto lícita como ilícitamente –por fas
y por nefas-[2].
Puede tenerse ciertamente razón objetiva en un asunto y sin embargo, a ojos de
los presentes y algunas veces también a los de uno mismo, parecer falto de
ella. A saber, cuando el adversario refuta mi prueba y esto sirve como refutación
misma de mi afirmación, la cual hubiese podido ser defendida de otro modo. En
este caso, como es natural, para él la relación es inversa, pues le asiste la
razón en lo que objetivamente no la tiene. En efecto, la verdad objetiva de una
tesis y su validez en la aprobación de los contrincantes y los oyentes son dos
cosas distintas. (Hacia lo último se dirige la dialéctica.) ·
¿Cuál
es el origen de esto? La maldad natural del género humano. Si no fuese así, si
fuésemos honestos por naturaleza, intentaríamos simplemente que la verdad
saliese a la luz en todo debate, sin preocuparnos en absoluto de si ésta se
adapta a la opinión que previamente mantuvimos, o a la del otro; eso sería
indiferente o en cualquier caso, algo muy secundario. Pero ahora es lo
principal. La vanidad innata, que tan susceptible se muestra en lo que respecta
a nuestra capacidad intelectual, no se resigna a aceptar que aquello que primero
formulamos resulte ser falso, y verdadero lo del adversario. ESTRATAGEMA
2 Usar
la homonimia para extender la
afirmación enunciada a lo que puede comprenderse igualmente bajo el mismo
nombre, pero que poco o nada tiene que ver con el asunto del que se está
tratando; después, a continuación, se refuta triunfalmente la afirmación
tomada en este sentido haciendo que parezca que se ha refutado la primera. Anotación.
Sinónimas son
dos palabras para el mismo concepto; homónimos
dos conceptos designados mediante la misma palabra (ver Aristóteles, Tópicos, Lib. I, cap. 13). Bajo, agudo, alto, utilizados a veces
para calificar cuerpos y otras para los tonos de voz, son homónimas.
Honrado y probo son sinónimos. Se
puede considerar esta estratagema como idéntica al sofisma ex homonymia, sin embargo la obviedad de tal sofisma no engañará
en serio. Omne
lumen potes extingui Íntellectus
est lumen intellectus
potest extingui[3]. Aquí
se nota enseguida que hay cuatro termini:
lumen en sentido propio, y lumen
entendido metafóricamente. Por otra parte, en casos más sutiles engaña;
concretamente, en aquellos en los que los conceptos se designan con la misma
expresión y están emparentados, pudiéndose intercambiar uno por otro con
facilidad. Ejemplo
1)[4]. A.
"Aún no está usted muy iniciado en los misterios de la filosofía
kantiana". B.
"Ah, mire usted, de donde hay misterios no quieto saber nada".
[1]
Toda
luz puede apagarse /el intelecto es luz /el intelecto puede apagarse. [1]
Los
ejemplos ideados intencionalmente al respecto no poseen la sutileza suficiente
como para engañar; por eso es aconsejable que
cada uno haga acopio de los mismos sacándolos de su propia experiencia.
Seria conveniente que a cada estratagema pudiese asignársele un nombre corto y
preciso al que se pudiera recurrir en el momento oportuno para responder
inmediatamente al uso de tal o cual estratagema. [Ejemplo
2)] Censuro
el principio del honor, juzgando incomprensible que quien sufre una ofensa quede
deshonrado a menos que no la repare con una ofensa aún más grande, o mediante
la sangre del ofensor o la propia. Para fundamentar esto aduzco que el verdadero
honor no puede ser manchado por lo que uno sufra, sino únicamente por aquello
que uno haga; pues a cualquiera puede tocarle en suerte sufrir de todo. - El
adversario atacó directamente al fundamento mostrándome triunfalmente que si
se acusase falsamente a un comerciante de estafa, de irresponsabilidad, o de
negligencia en sus negocios, se le atacaría su honor, que habría sido únicamente
manchado con lo que
padeciese; y que esto solamente podría repararse en cuanto que se consiguiesen
el castigo y la retractación pública de los agresores. De
este modo, con el uso de la homonimia, suplanta el
honor burgués, o buen nombre cuya
mancha acontece por la calumnia, por el concepto del honor caballeresco,
conocido también como point d'honneur,
cuya mancha acontece por ofensa. Y colmo un ataque al primero no podría quedar
impune, sino que debería ser reparado mediante pública retractación, del
mismo mudo y con el mismo derecho, se repararía un ataque al segundo mediante
otra ofensa aún mayor o mediante el duelo. Aquí tenemos, pues, la mezcla de
dos cosas esencialmente distintas favorecida por la homonimia de la palabra
honor y, además, también una mutatio
controversias (cambio del asunto principal de la controversia) ocasionada
asimismo por la homonimia. ESTRATAGEMA
5[5] Pueden
usarse premisas falsas para demostrar la propia tesis cuando el adversario no
admita las verdaderas, es decir, o por. que no reconozca su verdad, o porque ve
que de ellas se seguiría como conclusión inmediata nuestra tesis. Se toman
entonces proposiciones que de suyo son falsas, pero verdaderas ad hominen, y se argumenta ex concessis, según la manera de pensar del adversario, pues lo
verdadero puede seguirse también de premisas falsas, si bien nunca de
verdaderas lo falso. Por otra parte pueden refutarse tesis falsas del adversario
mediante otras tesis también falsas pero que él sostiene como verdaderas:
puesto que hay que tratar con él, debe utilizarse su propia forma de pensar.
Por ejemplo, si pertenece a alguna secta con la que estamos en desacuerdo
podemos utilizar contra él las máximas de la secta como principia. Aristóteles,
Tópicos VIII, C. 9. ESTRATAGEMA
6 Se
encubre una petitio principii [petición
de principio] postulando aquello que se debe demostrar, 1) usando otro nombre,
por ejemplo, en vez de "honor", "buen nombre", en vez de
"virginidad", "virtud" etc.; o también, utilizando
conceptos intercambiables: animales de sangre roja, en vez de animales
vertebrados; 2) dando por supuesto en general aquello que es muy discutible en
un caso particular; por ejemplo, se afirma la inseguridad de la medicina
postulando la inseguridad de todo saber humano; 3) o viceversa dos cosas
consecuentes la una de la otra, si hay que demostrar la primera, se postula la
segunda; 4) si para demostrar el universal, se hace que se admitan todos los
casos singulares (la contraria a la número 2) (Aristóteles, Tópicos
VIII, c. ll). ESTRATAGEMA
7 Cuando
la discusión se dirige de manera algo formal y rigurosa y deseamos que se nos
comprenda muy claramente, si hemos enunciado una afirmación y debemos probarla,
procederemos preguntando al
adversario para poder deducir de sus respuestas la verdad de nuestra afirmación.
Este método erotemático fue
sobre todo utilizado por los antiguos (se le llama también socrático);
a él se refiere la presente estratagema y algunas que después la seguirán.
(Todas ellas libremente adaptadas según el Líber
de elenchis sophistichis, c. 15 de Aristóteles). Preguntar
mucho de una vez y sobre muchas cosas para ocultar lo que en realidad queremos
que admita el adversario y, además, extraer rápidamente de lo admitido la
propia argumentación, pues quienes son lentos en comprender no pueden seguirla
con precisión y pasarán por alto los fallos o lagunas en las deducciones de
las pruebas. ESTRATAGEMA
18 Si
notamos que el adversario comienza una argumentación con la que va a
derrotarnos, no tenemos que consentirle que siga adelante con ella; hay que
impedirle a toda costa que la concluya, interrumpiendo o desviando a tiempo la
trayectoria de la discusión al encaminarla hacia otras cuestiones. Brevemente,
le salimos al paso con una mutatio
controversiae [cambio del tema de la discusión][6]
. ESTRATAGEMA
26 Un
golpe brillante es lo que se conoce como retorsio
argumenti [dar la vuelta al argumento]: es decir, cuando el argumento que
el adversario quiere utilizar para su defensa puede ser utilizado mejor en su
contra. Por ejemplo, él dice: "No es más que un niño, déjalo en paz, no
se lo tengas en cuenta,”; retorsio:
"Precisamente porque es un niño se le debe tener en cuenta y corregirle,
para que no se arraiguen sus malas costumbres". ESTRATAGEMA
27 Si
inesperadamente el adversario se muestra irritado ante un argumento, debe
utilizarse tal argumento con insistencia; no sólo porque sea el más indicado
para irritarle, sino porque es de suponer que se ha tocado la parte más débil
de su razonamiento y porque si se sigue por ahí, habrá de obtenerse mucho más
de lo que se muestra a simple vista. ESTRATAGEMA
FINAL Cuando
se advierte que el adversario es superior y se tienen las de perder, se procede
ofensiva, grosera y ultrajantemente; es decir, se pasa del objeto de la discusión
(puesto que ahí se ha perdido la partida) a la persona del adversario, a la que
se ataca de cualquier manera. Puede denominarse a este procedimiento argumentum
ad personam, distinguiéndolo así del argumentum
ad hominem, que consiste en alejarse del objeto de la discusión atacando
alguna cosa secundaria que ha dicho o admitido el adversario. Ad
personam, en cambio, se procede abandonando por completo el objeto en
discusión y atacando a la persona del adversario; así, uno se torna insolente
y burlón, ofensivo y grosero. Se trata de pasar de la apelación de la fuerza
del espíritu a la tuerza del cuerpo, o a la bestialidad. Esta regla es muy
popular; como todo el mundo está capacitado para ponerla en práctica, se
utiliza muy a menudo. Querrá ahora saberse cual será la contrarregla valedera
para la otra parte, pues si también sigue por el mismo camino, la cusa acabará
en pelea, o duelo, o en un proceso por injurias. Se
equivocaría irremediablemente quien pensara que bastará sólo con que, a su
vez no se proceda personalmente contra el contrario. Es un hecho comprobado que,
si con toda tranquilidad, se le demuestra que no tiene razón y que juzga y
piensa falsamente -algo que acontece en toda victoria dialéctica- se le irritará
más que con una expresión grosera y ofensiva, ¿Por qué? Porque como dice
Hobbes (de Cive, c, i), Omnis
animi voluptas, omnisque alacritas in eo sita est, quod quis babeat, quibuscum
conferens se, possit magnifice sentire de seipso [Toda alegría del ánimo
y todo contento residen en que haya alguien con quien, al compararse, uno pueda
tener un alto sentimiento de sí mismo]. Y es que nada importa más a los
hombres que la satisfacción de su vanidad, siendo la herida más dolorosa aquélla
que la afecta. (De esto provienen dichos como "antes la honra que la
vida", etc.). Tal
satisfacción de la vanidad surge, por lo general, de la comparación de uno
mismo con los demás bajo cualquier aspecto, pero principalmente en lo que
concierne a la inteligencia. Esto se comprueba effective
[de hecho] y con gran intensidad en la discusión. De ahí la rabia del vencido
aunque no tenga razón, y de ahí el que recurra extrema ratio [como último medio], a esta estratagema final. A
eso no se puede responder simplemente con gentileza por nuestra parte. Mucha
sangre fría, sin embargo, puede servir de gran ayuda si en cuanto se advierte
que el oponente nos ataca ad personam,
le respondemos tranquilamente que eso no tiene que ver con el asunto y
proseguimos a continuación con las demostraciones para probar su error, sin
hacer caso alguno de la ofensa, -más o menos como Temístocles a Euribíades: [¡pégame
pero escúchame!, Plutarco, Temístocles
11, 20]. Pero esto no se le
da bien a cualquiera. La
única contrarregla segura es, por tanto, aquélla que ya Aristóteles indica en
el último capítulo de los Tópicos l.
VIII. (164h-8,16)]: no discutir con el primero que salga al paso, sino sólo con
aquéllos a quienes conocemos y de los cuales sabemos que poseen la inteligencia
suficiente corvo para no comportarse absurdamente, y que se avergonzarían si así
lo hiciesen; que discuten con razones y no con demostraciones de fuerza, y que
atienden a razones y son consecuentes con ellas; y en definitiva, con quienes
sean capaces de valorar la verdad, de escuchar con agrado los buenos argumentos
incluso de labios del adversario y que posean la suficiente ecuanimidad como
para admitir que no tienen razón cuando la otra parte la tiene. De esto se
deduce que de entre cien apenas si hay uno con el que merezca la pena discutir.
A los demás se les deja que digan lo que quieran, pues desipere
est juris gentium [todo el mundo tiene derecho a desbarrar], piénsese
además, en lo que dice Voltaire: La
paix vaut encore mieux que la vérité [se valora más la paz que la
verdad]; y un dicho árabe: "Los frutos de la paz penden del árbol del
silencio". A menudo la discusión -ya que se trata de una "colisión
de cabezas"- es de mucha utilidad para ambas partes, pues sirve para la
rectificación de las propias ideas y, además, para proporcionar nuevos puntos
de vista, si bien, ambos contrincantes deben estar igualados en cuanto a cultura
e inteligencia. si a uno de ellos le falta la primera, no entenderá todo, no
estará au niveau [a la misma
altura). Si le falta la segunda, el rencor que sentirá por ello le instigará a
actuar deslealmente, con astucia o grosería. Entre
la discusión en colloquio privato sive
familiari [coloquio privado o familiar] y la
disputatio solemnis publica, pro gradu, etc. [discusión solemne y pública,
de categoría] no hay una diferencia esencial. sólo que en esta última se
requiere que el respondens siempre
deba obtener la razón contra el opponens
y, por eso, que, en caso necesario, el praeses
le socorra; -y también que en esta última se argumenta más
formalmente, se complace en vestir sus argumentos con rigurosidad silogística. Fuente:
(DIALÉCTICA ERISTICA O EL ARTE
DE TENER RAZON Expuesta en 38 estratagemas Arthur Schopenhauer)
(Página en Internet) www.robertomarafioti.com
http://www.robertomarafioti.com/programa_semio_unlz.asp
Cabe
citar nuevamente a Diego F. Chavarria Ruiz para esta temática:
a.
"Falacia
y Sofisma" lo que lleva a algunos a afirmar que con los Sofismas, además
de ser argumentos inválidos, lo que se pretende realmente a través de ellos,
es confundir o engañar. Otros directamente asimilan o los consideran sinónimos
es decir que "Falacia" es igual a "Sofisma".* *Fuente:
Explicación y aplicación de los argumentos falaces. Autor: Diego
F.Chavarria Ruiz. (Pagina
de Internet) Ilustrados.com (La
mayor recopilación de los mejores trabajos de Investigación).
http://www.ilustrados.com/publicaciones/EpyAkpEZVyRFZVspYj.php
A
mi entender, la estratagema final antes citada es la que más utiliza el
personaje de Al Pacino, como el propio Ricardo III y el Ricardo III de
Shakespiere (Un estratega), pues el personaje busca la discusión constantemente
en su adversario, mezcla algunas de las estratagemas antes citadas (y algunas no
expuestas) con sutileza e ironía y luego se dirige a la persona que considera
su adversario para lograr su irritación hasta matarla lo que da lugar a sus
posteriores refutaciones ante los s auditorios del palacio, donde argumenta con
más o menos adornos léxicos, que ha matado porque era necesario. Por
tal motivo me atrevo a afirmar que la vigencia de la obra de Shakespiere se debe
a su gran conocimiento y uso de algunas de estas estratagemas, características
profundas a pulir en el género humano en todos los tiempos en mayor o menor
grado según el caso. Ricardo III
es el ejemplo más explícito. Esta
es la motivación que le da a Ricardo III el pie para matar impunemente, una y
otra vez en intento de lograr el poder y mantenerlo, hasta su trágico final. 12.-
La religión, Ricardo III y Dios Cabe
acotar que con la siguiente cita no estoy de acuerdo y solo distingo en ella la
idea del mal en relación al tema de Ricardo III que hemos abordado como lo hizo
Shakespiere con su obra original, pues no es el ideal de esta monografía
generar discusiones, controversias o juzgamientos facilistas ni mediocres
de ninguna índole, y solo
por el hecho demostrativo de argumentos falaces, y
democrático de expresiones y puntos de vista contradictorios hago lugar
a esta cita. Por
lo demás creo que el bien y el mal están en todas partes y las adultas mentes
equilibradas e inteligentes sabrán deducir y diferenciar los niveles de
conciencias e intenciones justas para la temática del bien y del mal, propias y
ajenas y midiendo el grado de responsabilidades sin acarreamientos de pestes
mentales sobre los semejantes inocentes justificando así los males propios como
lo hizo Ricardo III. La
idea de Dios considero que deja de ser idea cuando el aire que respiramos sin
ser tangible nos da vida en forma omnipotente y omnipresente como el único Dios
invisible a los ojos. Si analizamos nuevamente a Ricardo III de Shakespiere
notaremos como utiliza a Dios, lo bíblico
y lo humano, para convencer a
auditorios con premisas y
falaces intenciones argumentativas.
Mencionamos la siguiente cita a modo de ejemplo: Enrique
Maza afirma en su trabajo:
…”Es justificado preguntarse qué idea
de Dios tienen los hombres del poder, que sacrifican al mundo desde la cumbre
religiosa, desde la cumbre política y desde la cumbre militar. ¿Cómo
justificaban los Papas su potestad absoluta sobre todos los seres humanos,
inclusive los infieles, cuya infidelidad castigaban en nombre de qué Dios? Eso
mismo hacen todos los pueblos mesiánicos hasta nuestros días”. * Fuente:
Religión, Iglesia y militarismo. Enrique Maza 7 de mayo de 2003. (Pagina de
Internet).
http://www.laneta.apc.org/sclc/desmilitarizacion/encuentro/ponencias/maza.htm Si
leemos en forma literal a los
textos como el antes citado y para
algo tan complejo como la existencia de Dios, las religiones, sus representantes
etc. ; en aspectos de interpretaciones de los hechos pasados errantes y hasta de
la propia Biblia sería como volver a jugar a ser Ricardo III por el uso o mal
uso de las intencionalidades en las ideas que se le da,
a través de la palabra o las acciones, a las erradas interpretaciones
que se hacen de las cosas místicas y terrenas pasadas y presentes, lo que
generan conflictos en las interrelaciones humanas.
Entonces se trataría de una
forma facilista de juzgar para justificar “otras” acciones o dichos
personales, no se si bien intencionados. Un
caso de falsas interpretaciones de la verdad con respecto a lo místico y lo
terrenal y en conflicto actual es lo que diariamente vemos en TV ante la lucha
de países capitalistas contra
grupos idealistas terroristas y viceversa,
donde el duro precio de “falsas interpretaciones” lo pagan seres
humanos inocentes. Con
respecto a la forma de manipulación que utiliza Ricardo III, que hemos
analizado en detalle, y para momentos dramáticos del actor en la escena, habrá
que tener en cuenta este recurso con los personajes antagónicos para
realizaciones audiovisuales. 13.-
Al Pacino: El actor, espectador y el texto Tanto
Londcraine como Al Pacino coinciden con un recurso dramático y es el de
dirigirse en confidencia y en complicidad con el espectador, como lo hace
Ricardo III de Shakespiere, por lo cual, si el espectador se encuentra
enfrentado a si mismo y en una encrucijada, deberá tomar una decisión clave:
seguir viendo la película y por ello sentirse identificado con el personaje de
Ricardo III poniendo en juego su propia morbosidad, o, disentir y dejar de ver
que nueva maldad sucederá. Diario
Clarín: “El
actor habla de su infancia, sus comienzos y de "En busca de Ricardo
III", su debut como director de cine”. …”En
busca de Ricardo III
es su más franca explicitación del arte de actuar.” Dice
Al Pacino:
…"Me
gusta la idea de caminar sobre una cuerda floja, de sentir una emoción que
influye en tu psiquis y en tu cuerpo, y te engancha". Fuente:
Al Pacino: Me gusta caminar sobre la cuerda floja (Pagina en Internet) Clarín
digital 8 de octubre de 1996.
http://www.clarin.com/diario/96/10/08/pacino.htm
Podríamos
decir que Al Pacino descubre junto al espectador con su película, que es más
importante como se dice un discurso, a lo que dice el discurso en sí;
y esta es una característica de Shakespiere como escritor la cual hemos
analizado anteriormente a través de la dialéctica erística, lo que podemos comprobar en los textos originales ejercitándonos
en un intento de interpretación dramática o actoral. | |||||||||