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Pensamiento político en la universidad de San Marcos (Primera mitad del s.XX)
Resumen: La Universidad Nacional Mayor de San Marcos ha jugado un papel importante en el desarrollo político del Perú de inicios del siglo XX. Veremos cómo algunos personajes hicieron posibles grandes acontecimientos dentro de la Universidad como en la sociedad. Así, tenemos a Víctor Raúl Haya de la Torre, José Carlos Mariátegui, Víctor Andrés Belaunde, José de la Riva Agüero, Luís Alberto Sánchez, entre otros. Este tema nos informa de lo relacionado a los aportes de cada uno de éstos intelectuales a la Universidad Peruana. Las fuentes usadas son pocas, pero suficiente para dar a entender la importancia de esta época naciente del siglo XX y sus principales características en la Universidad.
Publicación enviada por Efrain Núñez Huallpayunca
1.
INTRODUCCIÓN:
La Universidad Nacional Mayor de San Marcos ha jugado un papel importante en el
desarrollo político del Perú de inicios del siglo XX. Veremos cómo algunos
personajes hicieron posibles grandes acontecimientos dentro de la Universidad
como en la sociedad. Así, tenemos a Víctor Raúl Haya de la Torre, José
Carlos Mariátegui, Víctor Andrés Belaunde, José de la Riva Agüero, Luís
Alberto Sánchez, entre otros.
Éste tema nos informa de lo relacionado a los aportes de cada uno de éstos
intelectuales a la Universidad Peruana. Las fuentes usadas son pocas, pero
suficiente para dar a entender la importancia de esta época naciente del siglo
XX y sus principales características en la Universidad. Tenemos los siete
ensayos de Mariátegui (la parte de la Universidad), algunas obras de Víctor
Andrés Belaunde y Luís Alberto Sánchez, así como de Víctor Raúl Haya de la
Torre. Además de autores como Pedro Planas.
La idea aquí es motivar a la profundización de los estudios de la universidad,
a través de la descripción de los principales hechos (los estudios del
pensamiento político peruano), y su influencia en la sociedad.
En ésta primera parte veremos sólo los aportes del Novecientos (Riva Agüero y
Víctor Andrés Belaunde), Haya de la Torre y Luís Alberto Sánchez.
2. PENSAMIENTO ARISTOCRATICO.
2.1. Contexto Universitario (Primera
mitad del Siglo XX)
En los albores del siglo XX, la Universidad de San Marcos estaba bajo los cánones
del Positivismo. La penetración se dió desde la segunda mitad del siglo XIX y
se quedó enteramente en el siglo XX.
El Positivismo dentro de la Universidad tuvo su núcleo en la facultad de letras
y derecho, siendo sus mayores representantes Javier Prado, Mariano H. Cornejo,
Manuel Villarán, Jorge Polar, entre otros. Javier Prado fue el conductor de la
renovación positivista en el Perú. Cursó estudios en San Marcos siendo alumno
de Alejandro Deustúa. Destacó por su obra con su tesis “El genio” donde señala
el salto en la metodología racional al positivismo académico y así difundir
las corrientes de Comte y Spencer. Su vida intelectual estuvo a la par con la
política pues fue Rector de San Marcos y hasta senador. Mariano H. Cornejo fue
un notable jurista que incorporo al análisis legal el aporte metodológico (de
allí que sea considerado padre de la sociología).
Es también iniciador del positivismo en San Marcos. Con su tesis “El progreso
indefinido” (1886) se consagra definitivamente al positivismo. Fue un
convencido de la necesidad de usar la ciencia para forjar la integración y
progreso del Perú. Parlamentario, ideólogo, su centro de meditación fue
sistematización de la Sociología como ciencia. Manuel Villarán fue un
sobresaliente jurista que abrazo con entusiasmo el positivismo.
El positivismo en el Perú tuvo dos vertientes, por un lado Gonzáles Prada y
por el otro Villarán junto a Mariano H. Cornejo y Joaquín Copelo. Este
positivismo significa un rechazo a la herencia intelectual española y la
apertura al pensamiento francés. Frente a todo esto aparecerán los nuevos
personajes que encarnarán llamada generación del novecientos. José de la Riva
Agüero y Víctor Andrés Belaunde serán el objeto de estudio en este capitulo.
2.2. RIVA AGÜERO, BELAUNDE Y SAN MARCOS
José de la Riva Agüero era un aristócrata de inteligencia erudita, líder e
la generación del novecientos. Con una gran sapiencia modernizo los postulados
de Benito Lazo y Bartolomé Herrera. Hizo sus estudios escolares en el colegio
de La Recoleta y luego en la Universidad de San Marcos, donde obtuvo los grados
de Doctor en Historia y Derecho.
Su principal aporte a embrionaria edad fue su tesis “La historia en el Perú”.
Fue una obra que marca un hito en los estudios historiográficos en el Perú.
Ofreció lecciones de Filosofía, Historia, Derecho y Literatura en la
Universidad de San Marcos. A Riva Agüero se le distingue dos etapas: Una
liberal y otra autoritaria.
Su primera etapa corresponde a sus itinerarios por el Perú, producto de eso fue
su texto: Paisajes Peruanos. El matiz ideológico de Riva Agüero era el estético;
por ello, impregnado del “arielismo”, quiso hacer un lienzo político que
muestre armonía, limpieza y cadencia. Todo esto será criticado por Luís
Alberto Sánchez, tomando como argumento precisamente lo estético del
novecientos. Al conmemorase el III Centenario de la muerte del inca Gracilazo de
la Vega, Riva Agüero formuló un discurso e reflexión sobre el mestizaje
peruano. Lo que quería Riva Agüero era la meditación sobre nuestra identidad,
buscando nuestros orígenes étnicos e históricos. Riva Agüero y la generación
del novecientos insistían en corregir nuestro pasado a través de un proyecto
nacional. La segunda etapa de Riva Agüero corresponde luego de su viaje a
Europa. Al parecer Europa convirtió al joven universitario en un aristócrata;
por esos años el fascismo estaba en su apogeo y Riva Agüero en 1931 hizo
publica su conversión al antaño positivismo evolucionista. Paso a convertirse
al catolicismo. Cuando llega a San Marcos se encuentra con la sorpresa que la
Universidad se ha politizado. La existencia de grupos políticos como el aprismo
y el comunismo, hacen que Riva agüero no vuelva a enseñar en San Marcos y más
bien decide irse a la otra Universidad: La Católica. Pero esto no acaba allí,
Luís Alberto Sánchez nos dice la enigmática actitud de Riva Agüero con
respecto a su decisión de donar su biblioteca a otra Universidad y no a San
Marcos: “Cuando lo hacen obedecen a impulsos, entre ellos pasiones personales,
prejuicios políticos y rara vez, devociones religiosos. El caso de José de la
Riva Agüero donando todos sus bienes a una Universidad que no era la suya, pero
sin duda a una Universidad, no encuentra par”(1)
Al final Luís Alberto Sánchez justifica esa decisión, porque todas las obras
de Riva Agüero irán al fin y acabo para la cultura, para la Universidad Riva
Agüero concluye su vida como un hombre tradicional (o al menos es así como se
le esta considerando), en un mundo en ebullición hacia los inevitables cambios
sociales.
Víctor Andrés Belaunde hizo sus primeros estudios en el colegio San Vicente de
Paúl de Arequipa, luego a una Universidad local para finalmente pasar a San
Marcos. Obtuvo sus grados con la tesis “La filosofía del derecho y el método
positivista”. Desde aquellos escritos se estaba perfilando para dar
consistencia a lo que en un futuro llamaría peruanidad. Fue alumno de Alejandro
Deustúa y admiro a Miguel de Unanumo. En la cátedra universitaria sostuvo la
necesidad de institucionalizar el estado de derecho.
En un ambiente de profunda meditación académica rechaza la filosofía
positivista y se plantea un espiritualismo influenciado por el pragmatismo. Decía:
“El Positivismo universitario no fue entonces un sistema o una bandera par
conocer nuestra realidad; fue simplemente un positivismo exegético, un
positivismo explicativo”(2)
Para Víctor Andrés Belaunde el positivismo no produjo todos los efectos que
debió producir; es decir, solo sirvió para citar autores, y referir en los
trabajos históricos algunos hechos. Para Belaunde el positivismo los alejo
completamente de sus propios hechos y fenómenos y puso al pensamiento
universitario de la primera mitad del siglo XIX a espaldas de la realidad, de la
realidad nacional. Desde sus años fue un orados nato que el correr de los lo
convertirían en un maestro de la elocuencia, quizás exorbitante, pero
brillante. Raúl Porras Barrenechea decía que el maestro Víctor Andrés era más
orador que escritor y Estuardo Núñez afirmaba que su verbo tuvo más sugestión
que estilo llano de sus escritos.
Cuando Mariátegui publica sus “siete ensayos de la Realidad Peruana”,
Belaunde refuta el marxismo aplicado a la realidad nacional propuesta por el
Amauta. Para Belaunde sólo hay un solo tema en su agenda: la regeneración del
Perú. Belaunde quiso a su universidad, pero ante todo al Perú, a través de
sus escritos estimula a que se estudie al Perú, el Perú profundo y no lo
extranjero.
Belaunde nunca criticó a la Universidad, sino, como se dijo líneas arriba, amó
a su institución: “Unos dirán, ya lo sé, que soy un poco duro en mi critica
contra la Universidad…otros dirán…tú no amas a la universidad. Criticar señores
es amar, aunque parezca paradoja; porque criticar, ¿qué es? Criticar es
reflejar sobre la realidad un ideal, criticar es contemplar esa realidad a través
de un ideal; y querer para la realidad - ideal es la forma suprema del amor. Yo
quiero para la Universidad el más alo ideal; me la imagino como la institución
suprema, me la imagino, creádmelo -, como la forjadora y directora de la
nacionalidad…”(3)
Finalmente, no solo fue presidente de la XIV Asamblea General de la ONU sino que
suscribió la carta de San Francisco que fundaba el organismo internacional en
1945. Pero ya en sus memorias confiesa que habría cambiado todo lo que logró
en su vida por realizar su más grande sueño: ser rector de la Universidad de
San Marcos, cargo que por coyunturas políticas fue descartado.
2.3. Novecientos. Balances: críticas y
aportes.
A) Aportes:
El mensaje global que querían transmitir los novecentistas fue inaugurar con
firmeza en el Perú contemporáneo, los estudios nacionales. Y el puente para
lograr tal ardua misión era la Universidad. Ellos proclamaban a viva voz
palabras como “necesidad de síntesis”, “identidad peruana”, “dos
legados: el andino y el hispano”, “sociedad y cultura unitarias”; fueron
un abierto reconocimiento a la proyección del Perú en tanto colectividad
humana.
Todo esto en contraste con la actitud positivista. La crítica que se le hace al
novecentismo de “Arielista” es inadecuada. El “Ariel” de Rodó que se
difundió en nuestro medio postula al idealismo en contraposición al realismo y
en ultima instancia como especulación retórica, desprovista de realidad. Riva
Agüero puede ubicarse de algún modo con la filiación arielista, pero no un
arielista propiamente dicho.
En el libro “Carácter de la Literatura del Perú Independiente” (1905).
Riva Agüero lanzo una severa requisitoria contra Rodó. El mismo Luís Alberto
Sánchez dice: “Riva Agüero, a quien cité al comenzar, era uno de los menos
conformes con la acentuación de Ariel…. Decía yo –y creo que algo parecido
dijo Riva Agüero- que Rodó era mas estilista que ideólogo…. Hoy me ratifico
de ello” (4)
Finalmente no parece apropiado mantener como sinónimo del novecentismo peruano
la condición de arielista. Si bien ellos asumen algo del arielismo, no podemos
afirmar que eran arielistas. Hay otra cosa que los mantenía más preocupados,
era su devoción por los estudios nacionales. Ellos frente al positivismo de sus
maestros, defendieron el aporte del mundo andino, reconociéndolo como elemento
central de nuestra nacionalidad. Aquellos que hicieron suyo en las aulas
universitarias el planteamiento positivista sin percatarse de las
contradicciones esenciales que encerraba esta nación cultural con la nación
real que pedía la integración. Plantearon el problema indígena, y la
plantearon como problema fundamental. Esta reivindicación y su formulación
como problema nacional, trajo consigo la creación de la Asociación Pro-indígena
fundada en 1904 por el Centro de Estudios de San Marcos. Ahí se encontraba Víctor
Andrés Belaunde, Riva Agüero, José Gálvez, Oscar Miró, entre otros.
B) Críticas:
El mayor crítico de esta generación del 900 lo encontramos en Luís Alberto Sánchez,
donde en su obra “Balance y Liquidación del 900” se pregunta si tuvimos
maestros en América. Todo el texto de Sánchez habla de autores del 900 de toda
Latinoamérica, aquí solo nos centraremos en el novecientos del Perú y específicamente
en Riva Agüero y Belaunde.
Luís Alberto dice del novecientos o también llamado arielista (por ser
seguidores del Ariel de Rodó) que se había adueñado de las cátedras
universitarias y que mantuvieron un criterio estético, pero egoísta, erudito,
pero ajeno a nuestra realidad. Es decir, la promoción arielista se conmovió más
con las inquietudes estéticas que con el reclamo social. De Riva Agüero dice
que tal fue su filofacismo de 1937 (después de volver de Europa) y su
antidemocratismo de 1931 que propone a la ciencia intereses de casta. Además
dice que después de la tesis de Riva Agüero ”La historia en el Perú.” se
espero de él una verdadera historia de la nación, pero debido a su infortunio
viaje y posterior viraje político, basto para asfixiar en el todo empeño científico.
“Riva Agüero regreso al catolicismo pública y desafiante en 1932, identifico
su credo religioso con el fascismo político”(5)
Entonces nos preguntamos ¿a qué se debía esta especie de exilio intelectual
que sufrían en su propia patria los novesentistas? ¿Por qué sus libros se
guardaban y no se editaban? ¿A qué se debió ese veto tan poderoso del cual no
parecía ajena las propias Universidades? ¿Quién le colocó esa sepultura
perpetua a uno de los más grandes pensadores que tuvo el Perú? ¿Por qué ese
cementerio sobre sus ideas? ¿Será cierto acaso la acusación de fascismo que
pesa sobre ellos contra lo que nadie parece responder? El 900 (especialmente
Riva agüero y Belaunde) se le discrimino en las generaciones futuras.
Es necesario difundir sus pensamientos, que su mensaje cale en los jóvenes
universitarios. En Belaunde, su estilo fue confrontar ideas, argumentos y
razonamientos. Su refutación a los siete ensayos queda como ejemplo. No se
trata de quedarse silenciosos, ni tampoco asumir una postura de rechazo para un
grupo que no pensaba como nosotros. Nuevamente en el caso de Belaunde, la
confrontación de ideas (dice) oxigena el ambiente intelectual y nos aproxima a
la verdad de los hechos.
3. EL APRISMO EN SAN MARCOS
3.1. VICTOR RAUL Y LA UNIVERSIDAD DE SAN MARCOS
La vida de Haya de la Torre encierra profundas enseñanzas y se desenvuelve en
una época convulsionada por apasionantes acontecimientos e importantes cambios
sociales que de alguna u otra manera han contribuido a modificar la imagen que
el mundo tenia anteriormente de América Latina. Los temas están en los libros
de Haya, indispensable material para el conocimiento de la realidad
latinoamericana o Indo americana (como decía). Al iniciarse el año 1917 Víctor
Raúl tuvo la decisión de viajar a Lima para continuar sus estudios en la
Universidad de San Marcos, pues el ambiente de Trujillo no colmaba sus
expectativas. La política tomo un giro diferente con la elección de José
Pardo y Barreda el 18 de agosto de 1915. El Partido civilista avía postulado
inicialmente la candidatura de Javier Prado, destacado intelectual y profesor de
la Universidad de San Marcos, sin embargo discrepancias surgidas con los más
conspicuos oligarcas del partido, ocasionaron la renuncia de Prado. En una
convención de partidos que se celebraba en el salón general del convento de
Santo Domingo, fue elegido José Pardo quien ejercía el rectorado en San
Marcos. Haya llega a lima cuando el ambiente político estaba muy agitado. Víctor
Raúl palpo esa candente situación y se sintió defraudado por el ambiente que
se respiraba en la Universidad de San Marcos, llena de la oligarquía civilista.
Había necesidad de reformarla íntegramente. Fue acogido por amigos y entre
esas visitas conoció a Gonzáles Prada. Sostuvieron un breve dialogo en el que
Gonzáles Prada se intereso por su interlocutor y se expresa en forma despectiva
de la universidad, aun cuando puso de manifiesto su admiración en la juventud.
Al fallecer Gonzáles Prada, Haya acudió al cementerio y adquirió el
compromiso de recoger su herencia y cumplir la obra reformadora por él
planteada. En 1918, Haya se incorpora a la Facultad de Jurisprudencia y ciencias
políticas para a cursar el segundo año en la Universidad de San Marcos. Entre
sus obras preferidas se encuentra las de Marx, Renan y González Prada. Víctor
Raúl se dedica a estudiar los problemas sociales y tomo la determinación de
interesase por los problemas de la clase trabajadora. En 1917 fue creada la
Federación de Estudiantes del Perú (FEP). Uno de los dirigentes fue Haya de la
Torre, quien rápidamente se convirtió en el principal gestos para la
consolidación de la Alianza entre los trabajadores y los estudiantes. En
octubre de 1919 Haya fue nombrado presidente de la FEP y una de sus primeras
acciones fue convocar al primer congreso Nacional de Estudiantes, cuya reunión
estaba prevista para 1920. En la época de Leguía insurgió el movimiento
estudiantil de la Reforma Universitaria que ejerció gran influencia sobre Haya
de la Torre en su época de líder estudiantil. La Reforma Universitaria surgió
en os claustros de la Universidad de Córdova (Argentina) en 1918. Haya dijo que
la Reforma Universitaria fue el primer gesto de emancipación del coloniaje
mental.
Muy pronto se origino un conflicto en la Facultad de Letras, debido a la tacha
de alumnos a un profesor de Historia. Los decanos se negaron a atender las
demandas estudiantiles. Entonces se formó el comité de huelga que consiguió
el apoyo de otras facultades y el conflicto se generalizo a toda la Universidad.
EL conflicto se prolongo y cuando asumió sus funciones el nuevo gobierno a
cargo de Leguia, los estudiantes recurrieron a él a través de un memorial pidiéndole
la supresión del sistema de listas, representación estudiantil en los consejos
directivos de la Universidad y tachas de malos profesores. El gobierno acogió
algunas demandas y dicto que se declarasen vacantes loas cátedras de los
profesores tachados. Así acabo la huelga de estudiantes.
En 1919 con Víctor Raúl como presidente de la FEP, asumió sus funciones con
el puposito de consolidar lo logrado en la facultad de letras. Fue así que
surgió el Conversatorio Universitario, con el propósito de estudias, discutir
e interpretar la historia del Perú. Se organizaron entonces el primer Congreso
Nacional de Estudiantes en Cusco, donde se expresa los siguientes puntos:
Extensión Universitaria, Cátedra libre, representación estudiantil en el
gobierno de la Universidad, derecho de huelga universitaria, acercamientos de os
estudiante a los obreros y creación de las universidades populares.
3.2. LUIS ALBERTO SANCHEZ Y LA CIUDAD
UNIVERSITARIA:
Escritor. Político, periodista, historiador, narrador y maestro. Estudio en el
colegio La Recoleta y luego a la Universidad de san Marcos. Se graduó como
doctor en letras con la tesis “nosotros”. Bachiller en derecho y un año
después opto el titulo de abogado. Amó su alma mater, alumno declarado y
maestro muy requerido en las distintas cátedras que dirigió. Junto a Raúl
Porras y Jorge Guillermo Leguia integraron el “Conversatorio Universitario”
fundado en 1919 con la participación de Víctor Raúl Haya de la Torre, Jorge
Basadre, Carlos Moreyra, Ricardo Vegas y José Luís Llosa.
El conversatorio tuvo como tema la reflexión del Centenario de la
Independencia. Basta señalar que el maestro Sánchez fue tres veces decano de
la facultad de Letras y durante su gestión se construyo la ciudad
universitaria, organizo la imprenta de San Marcos, la Escuela de Periodismo,
entre tras importantes obras. Como legislador tuvo un papel activo en el
Congreso de la Republica siendo presidente interino en el gobierno aprista de
1985 a 1990.
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(1) Sánchez Luís Alberto. “La universidad no es una isla”. Pág.: 114
(2) Belaunde Víctor Andrés. En: Revista Nueva Democracia. Junio 1923
(3) Ibíd.
(4) Sánchez Luís Alberto. En “Mundial” N. 256 junio 1925 Pág.: 2 - 3
(5) Sánchez Luís Alberto. “Balance y Liquidación del novecientos”. Pág.:
Autor:
Efrain Núñez Huallpayunca
eslani_24@hotmail.com
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Publicado Tuesday 20 de September de 2005
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