Monografias | El reloj radiactivo; un reloj para calcular edadesEl reloj radiactivo; un reloj para calcular edadesResumen: El artículo relata cómo se descubrió la radiactividad, la ley que la explica y cómo el empleo de ésta, permitió crear diferentes métodos para la datación, es decir, para determinar con exactitud; la edad de objetos inanimados tales como las rocas, así como el tiempo que lleva muerto; un vegetal, un animal o un ser humano. También se expone una síntesis de la vida y obra de Marie Curie, dando la posibilidad a los profesores, de utilizar este artículo, para la formación de valores en sus estudiantes.(V) El
artículo relata cómo se descubrió la radiactividad, la ley que la explica y cómo
el empleo de ésta, permitió crear diferentes métodos para la datación,
es decir, para determinar con exactitud; la edad de objetos inanimados tales
como las rocas, así como el tiempo que lleva muerto; un vegetal, un animal o un
ser humano. También se
expone una síntesis de la vida y obra de Marie Curie, dando la
posibilidad a los profesores, de utilizar este artículo,
para la formación de valores en sus estudiantes. ¡Que
alegría constituye para una familia el nacimiento de una niña o un niño! Así,
cada persona fija un día y una hora de su nacimiento, que cada año celebra de
un modo u otro, contando sus años vividos, los que se continúan contando hasta
su muerte y después de ella, por sus familiares más allegados o por la
humanidad, de acuerdo con lo que cada cual haya legado a éstas; sean virtudes
engendradas en sus descendientes, por su entrega a la patria en busca de la
mejoría para su pueblo, o por sus aportes en lo social, en lo político, en lo
cultural, en lo científico, etc. De este modo celebramos la fundación de una
ciudad, de una nación o la construcción de algo célebre como por ejemplo; las
pirámides de Egipto,
pero en estos casos pocas veces nos preguntamos cuestiones tan importantes como:
¿Qué edad tienen los bloques
de piedras con los que se construyeron estas pirámides?, ¿qué edad tienen los
árboles de una ciudad?, ¿qué tiempo hace que murieron los faraones enterrados
en esas pirámides? o ¿qué edad tiene la Tierra, planeta donde vivimos y al
que debemos cuidar con esmero? Podemos
conocer nuestras edades con exactitud, desde el momento en que podemos medir el
tiempo. Así, por medio de los relojes y los calendarios, contamos los segundos,
minutos, horas, días, meses y años transcurridos desde el momento en que
nacimos o desde que se marca el surgimiento de algo, pero, ¿es posible medir la
edad de una piedra o el tiempo que lleva de muerto un organismo vivo? Pues la
respuesta es “sí”, en
determinadas condiciones, mas ¿cómo? Vayamos
atrás en el tiempo y descubramos cómo algunos hombres de ciencia, haciendo uso
de ella y de las tecnologías, encontraron “el reloj” conque medir la edad
de cuerpos inanimados, como las rocas, así como de cuerpos orgánicos después
de su muerte. En los años finales
del siglo XIX, más exactamente, en el año 1896, el francés Antoine
Henri Becquerel (1852-1908), estudiando materiales fosforescentes; en
particular, sales de uranio, en busca
de si estos emitían rayos X, radiación
descubierta por Wilhelm Röetngen,
realiza por casualidad otro descubrimiento; el fenómeno de la radiactividad.
Más exactamente, relata la historia, Becquerel envolvió una placa sensible a
las radiaciones, de las empleadas por Röetngen al descubrir los rayos X, con un
papel negro y grueso, por fuera de la cual colocó un fragmento de sales de
uranio, luego de lo cual, la expuso al sol durante 4 horas en el antepecho de la
ventana, buscando que se produjera la fluorescencia, con lo cual emitiría los
rayos X que a la postre velarían la placa encerrada en el papel negro y grueso.
Esto fue el 24 de febrero de 1896, día en el cual, después de revelar la
placa, éste anunció su hallazgo. Hasta este momento Becquerel consideraba que
había comprobado la emanación de rayos X por parte del fragmento de la sal de
uranio al ponerla en contacto con la luz solar. Para los
días miércoles 26 y jueves 27 de febrero de 1896, señala Becquerel en
sus anotaciones que al estar algo nublado, decidió comprobar el estado de otras
placas fotográficas que tenía ya preparadas envueltas en papel negro y grueso,
guardadas conjuntamente con las sales de uranio, en una caja bien cerrada y
oscura. Al desenvolverlas, pudo percatarse de que en ellas aparecían las
siluetas de los fragmentos de las sales de uranio. ¿Cómo explicar este hecho?
Becquerel esperó el momento oportuno y el día
primero de marzo, cuando el tiempo hubo mejorado, repitió el
experimento y reveló la placa. ¡Cuál no sería su asombro cuando lejos de
obtener una mancha muy débil, encontró trazos muy intensos! Quedaba una sola
explicación, la radiación detectada no podía ser por emisión de rayos X,
sino una radiación propia de las sales de uranio capaces de atravesar el papel
y velar la placa, ya que esto ocurrió sin la influencia del Sol y en una caja
oscura, fuera del alcance da toda radiación exterior. Becquerel
acababa de descubrir la radiactividad. Ahora podemos decir, que la
radiactividad se descubre el día primero
de marzo de 1896, convirtiéndose en una fecha célebre, aunque no sólo
para bien de la humanidad, desgraciadamente, como de seguro le hubiera gustado a
Becquerel y sobre todo, a los que posteriormente investigaron y descubrieron las
leyes de este fenómeno, puesto que es empleado también para la destrucción y
la muerte. Conocido el suceso, en
el mundo científico se dieron a la tarea de la investigación de este fenómeno,
varios científicos más, entre los cuales se cuentan, como personalidades
relevantes; los esposos Curie,
Rutherford, Soddy, Otto Hand y Lise Meitner, entre otros, de los cuales
iremos hablando en su momento, así como otros, se dieron a la tarea muy pronto,
del empleo de la radiactividad para determinar la antigüedad de las épocas geológicas
y la edad de las rocas, tales como; el físico estadounidense Boltwood,
el geólogo inglés Holmes y el físico
inglés R.J. Strutt. Ahora bien, ¿de dónde salió el nombre de radiactividad para este fenómeno y cómo puede ser empleado éste
para determinar edades de rocas, eras geológicas y hasta tiempo de muerte de
cualquier ser viviente? La denominación
de radiactividad al fenómeno,
se le debe a María Skladowskaia Curie
(1867-1934), descubridora de la sustancia radiactiva radio,
de donde proviene el nombre: radio-
actividad o actividad del radio. María
Curie nació en Polonia el 7 de noviembre de 1867 en Varsovia y murió el 4
de julio de 1934 en Valence (Francia). Terminó sus estudios superiores en la
Universidad de París (1891-94), donde obtuvo dos diplomas: Licenciada en Física
(1893) y en Matemática (1894). Contrajo matrimonio (1894) con el físico francés
Pierre Curie y desde ese mismo año
comenzó a trabajar en el laboratorio de éste en la Escuela de Física y Química
de París, razón por la cual es considerada también como física francesa, a
pesar de que nunca abandonó su nacionalidad polaca. Fue profesora de Física y Química de la Escuela Normal de Sévres
(1900-06). Defendió (1903) su tesis de doctorado en la Universidad de París y
al morir su esposo (1906), lo sucedió en el claustro de esta universidad, a la
vez que desempeñaba el cargo de jefa de cátedra. Fue también directora (desde
1914) del instituto del Radio. Dedicó sus trabajos a
la radiactividad y su aplicación. Comenzó sus investigaciones sobre la
radiactividad de las sales de uranio (1897) y llegó a la conclusión de que
esta radiación era una propiedad de los átomos de este elemento.
Independientemente de G. Schmidt, descubrió (1898) la presencia de este fenómeno
en el torio. También observó que la radiactividad de ciertos materiales que
contenían uranio y torio era mucho más intensa que la que era de esperar, por
lo que supuso que estos minerales contenían un nuevo elemento radiactivo,
diferente del uranio y el torio. La búsqueda de este hipotético elemento
radiactivo la llevó a cabo conjuntamente con su esposo. Mediante un método de
enriquecimiento con una sustancia activa, elaborado por ellos, llegaron a la
conclusión de que en las sales de uranio existían dos nuevos elementos
radiactivos. Como resultado de su intenso y minucioso trabajo conjunto,
descubrieron uno de estos elementos en julio de 1898, al cual le dieron el
nombre de polonio en honor a su país natal; el otro elemento lo descubrieron en
diciembre del mismo año y lo nombraron Radio. También descubrieron en 1899 la
radiactividad inducida. En 1902, obtuvo algunas décimas de gramo de sal pura de
uranio y, en 1910, conjuntamente con
un químico francés, radio metálico. Determinó el peso atómico del radio y
su lugar en la Tabla periódica. Experimentó con muchos elementos radiactivos;
investigó sus propiedades; creó las bases de los métodos cuantitativos para
mediciones radiactivas; estableció la influencia de la radiactividad en las células
vivas; fue la primera en utilizar este fenómeno (emanaciones de radio) en
medicina. En los años de la Primera Guerra
Mundial, organizó 220 puestos estacionarios y ambulantes de rayos X para
tratamientos con radiactividad en los hospitales de Francia. Algo de importancia
que debe destacarse de esta insigne mujer de ciencia, es el hecho de que fue la primera mujer en obtener un premio Nobel, en este caso de Física, en 1903, junto con su esposo Pierre
Curie y compartido además nada más y nada menos que con Henri Becquerel por sus investigaciones sobre el fenómeno de la
radiactividad. Así se convirtió en la primera persona-y única mujer- que ha
recibido dos de estos premios. El descubridor de la radiactividad y quienes le
pusieron nombre, quedaron fundidos así, para siempre, en la historia de la
humanidad. Para ese mismo
glorioso año de 1903, los Curie, el eminente físico inglés; Ernest
Rutherford (1871- 1937) y el químico inglés Frederick Soddy (1877-1956), profundizaron en las investigaciones de
la radiactividad, buscando encontrar las regularidades de este fenómeno,
obteniendo éstas en un breve tiempo, tras un arduo trabajo investigativo
y de experimentación. Dicho sea de paso, muestra del arduo trabajo
realizado por estos científicos, lo encontramos en la vida y la obra de Marie
Curie antes relatada. Ya fallecido su esposo en 1906, obtiene por segunda
vez el premio Nobel, esta vez en Química,
en el 1911, por la obtención del radio metálico. Y algo más, esta consagrada
mujer muere el 4 de julio de 1934 de
leucemia, debido a la enorme cantidad de radiaciones que recibió en el empeño
por conocer lo más posible sobre las características de la radiactividad y,
además, por legar a la humanidad un valioso quehacer científico, también
sembró en su hija la continuidad de esta investigación, quien más tarde la
honró, al obtener el premio Nobel de Química. Por
otro lado, Rutherford obtiene el
premio Nóbel de Química en 1908 y
Soddy en 1921, también en Química por sus trabajos sobre la radiactividad.
Mas, ¿por qué se caracteriza el fenómeno
de la radiactividad? Entre otras cosas por las siguientes características: Para
caracterizar el tiempo que demora cada sustancia radiactiva en transformarse en
otra, se emplea la magnitud física denominada período
de semidesintegración, que es el tiempo que demora en reducirse la
sustancia a la mitad, es decir, si comenzamos a contar el tiempo ahora, cuando
haya transcurrido el período de semidesintegración, la cantidad inicial de
sustancia, se debe haber reducido a la mitad. Al transcurrir idéntico tiempo,
entonces la cantidad inicial de sustancia se debe haber reducido a la cuarta
parte y después de transcurrido tres veces el período de semidesintegración,
debe quedar la octava parte de la sustancia inicial y así sucesivamente. Luego,
en la medida en que la sustancia inicial se va reduciendo, la siguiente va
aumentando, pero, como el proceso es ininterrumpido, por mucho que se reduzca la
sustancia radiactiva, ella no desaparece totalmente. De
este modo, conociendo la cantidad transformada y su período de semidesintegración,
podemos calcular la edad de un cuerpo, sea orgánico o inorgánico, si este
contiene alguna sustancia radiactiva. He aquí la base del reloj
radiactivo. Ya que cada sustancia radiactiva tiene predestinado su período
de semidesintegración, cada sustancia radiactiva es un reloj radiactivo. Los
relojes radiactivos no marchan uniformemente como un reloj de pulsera, al
principio marcha deprisa y luego cada vez más lentamente, pero nunca se
detienen y cada uno tiene su propio ritmo; los hay desde los que miden tiempos
muy cortos como el Torio C´, de tres
diezmillonésimas de segundo (3. 10-8
s) a tiempos muy largos como el Uranio
235, de decenas de miles de millones de años (1010
años). Transcurrido
solo un decenio de los estudios realizados por los esposos Curie, Rutherford y
Soddy entre otros, diferentes investigadores como el físico norteamericano Boltwood, de la Universidad de Yale, en New Haven, y el físico inglés
R.J. Strutt, se ocuparon de emplear
los relojes radiactivos para determinar la antigüedad de las épocas geológicas
y la edad de las rocas. Ahora bien, ¿cómo se emplean los relojes radiactivos para determinar edades de
cuerpos inorgánicos que contienen sustancias radiactivas?
Uno de los métodos consistió
en medir la intensidad de la radiación, lo cual es posible hacer con exactitud.
Desde luego, nos encontramos con una dificultad; la desintegración de la
sustancia radiactiva inicial (1), engendra una nueva sustancia radiactiva (2),
que junto a la primera, también emite radiación. Sin embargo, hay algo
interesante que resuelve el problema; es posible distinguir una radiación de la
otra, pues, como ya habíamos mencionado en las características de la
radiactividad, cada sustancia radiactiva tiene sus propias características.
Pero la determinación de la intensidad de las radiaciones, solo nos proporciona
la marcha del reloj radiactivo, mas no nos dice cuál es el tiempo global
transcurrido desde que se puso en marcha el proceso radiactivo. Entonces, ¿cuál
es el método adecuado para que el reloj radiactivo nos permita determinar
edades, lo que se conoce con el nombre de Datación? Con el reloj radiactivo
ocurre casi exactamente lo mismo que con el reloj de arena. En este último, de
la cavidad superior emana la arena hacia abajo por gravedad donde se acumula, de
modo que la cantidad de arena acumulada en el inferior, nos da la medida del
tiempo transcurrido desde el momento en que se dio vuelta al reloj, en comparación
con el total de arena. Del mismo modo, en el reloj radiactivo, la cantidad de
sustancia hijo, es decir, la sustancia
producto de la desintegración de la sustancia inicial, padre, que se ha
acumulado en el transcurso de un tiempo dado, nos da la medida del tiempo
transcurrido y por ende, de la edad del cuerpo que la contiene. En
la práctica, un hombre toma una porción del cuerpo al que se le va a
determinar la edad y la pone en manos de un químico en el laboratorio, quien la
reconoce y busca el período de semidesintegración característico de ella, es
decir, “lee” el reloj radiactivo y dice: "Se ha acumulado tal
cantidad de sustancia producto en el cuerpo, cuyo período de
semidesintegración es tanto, luego
ha transcurrido más cual tiempo
desde que hechó a andar el reloj radiactivo de ese cuerpo y; por tanto, el
cuerpo cuenta con tal edad".
Claro está, esto es exactamente así si la sustancia radiactiva inicial, se
transformó directamente en la última sustancia producto estable. En realidad ninguna sustancia radiactiva cumple con esto,
sino que de la inicial le sigue siempre una serie de sustancias radiactivas
productos sucesivamente. Esta
situación fue profundamente estudiada por los científicos desde los mismos
momentos del descubrimiento de la radiactividad, descubriéndose cada vez mayor
cantidad de sustancias radiactivas intrínsecas a este proceso, lo que llevó al
descubrimiento de tres series de familias radiactivas fundamentales: la del
uranio 235, la del uranio 238 y la del torio. Así, una de las primeras series
en conocerse fue la del radio o más correctamente, la del uranio 238, ya que en
realidad el radio es un descendiente de este y que es la siguiente (entre paréntesis
se han colocado los correspondientes períodos de semidesintegraciones): radio
(1 580 años), radio-emanación (4 días), radio A (3 minutos), radio B (27
minutos), radio C (20 minutos) radio C´ (1,5.10-1 segundos), radio D
(25 años), radio E (5 días), radio F (136 días), radio G(estable).
El radio F luego se identificó como el polonio, aquel elemento descubierto por
Marie Curie ya antes que el radio, mientras que el radio G fue identificado más
tarde como el plomo, pero no el plomo vulgar o natural, cuya masa atómica es de
207,2, sino otro con masa atómica 206. Más adelante se descubrió algo
verdaderamente interesante y es el hecho de que las series radiactivas
antes mencionadas, concluyen todas en el plomo,
pero todas ellas en plomos de distintas masas atómicas. Así: el Uranio 235
(familia del actinio), concluye su transformación en Plomo 207; el Uranio 238
(familia del radio), concluye en el Plomo 206 y el Torio natural, concluye en
Plomo 208. No obstante el método sigue siendo válido, sólo que hay que tener
en cuenta los períodos de semidesintegración de todos los elementos de la
serie radiactiva involucrada en la investigación. Pues
bien, ya en el 1905, en plena efervescencia de las investigaciones de todo lo
referente a la radiactividad, se reporta el empleo de estos relojes radiactivos en la determinación de las edades de rocas y de
edades geológicas. Al primero que nos encontramos aquí es el físico
norteamericano Boltwood, que
investiga las rocas uraníferas a base de su contenido en plomo y, a partir de
la relación entre las masas atómicas del plomo y el uranio, determina la edad
de las rocas. Más adelante se realizan las investigaciones del geólogo
londinense Holmes, basadas en el análisis
del plomo de muchas rocas, con muestras procedentes de todas partes
del mundo y edades geológicas distintas. Enseguida se ve que las
primeras determinaciones a estima,
que aportaban una edad de cien millones de años(108
año), eran excesivamente bajas. Así, una uranita del Carbonífero (una
formación cámbrica), en el cual ya estaba muy desarrollada la vida vegetal y
animal, arrojó tres mil cuatrocientos
millones de años (3,4 . 108 año). Con el precámbrico medio ya
se llega al millar de millones de años
(109 año) y las rocas más primitivas del Black Hill (Dakota
Meridional) y de la Carelia finlandesa, arrojaron; 1 500 años, 1 800 años y 2
000. 106 años. Este cálculo realizado con el método del Torio,
arrojó idénticos resultados. Cabe
preguntarse algo: ¿es realmente exacta la determinación de estas edades, si el
material analizado ya contenía una cantidad de plomo natural; es decir, no
procedente del proceso radiactivo, ya que en tal caso, la edad real será menor
que la calculada?. Esta pregunta tuvo respuesta satisfactoria muy pronto.
Recuerde que la masa atómica del plomo natural es 207,2 y las masas atómicas
de los plomos procedentes de los procesos radiactivos son; 206, 207 y 208.
Luego, al determinar la cantidad de plomo natural y descontarla, el cálculo de
las edades, será el correcto. Pero el proceso radiactivo nos brinda otro método
de determinación de las edades de cuerpos inorgánicos, además del método
del plomo que acabamos de explicar. En
el proceso radiactivo se conoce que lo que se está emitiendo son partículas α, β y γ,
así como que las partículas α
son núcleos de helio. Luego, con el
tiempo, en la roca se va formando gas helio que en gran parte queda ocluido en
la roca, lo que permite calcular la cantidad de helio acumulada y de ahí la
edad de la roca. Este método, conocido por el método del helio, fue utilizado
por vez primera por R J Strutt, físico inglés. Por su parte Otto Hahn introduce otro método: el método del estroncio,
sustancia originada por el radio. Luego se agregan el del argón, proveniente del potasio radiactivo y el del estroncio, que
se deriva del renio radiactivo. Todos estos métodos se apoyan los unos a los
otros en la determinación con exactitud de las edades. Así se pone en claro no
sólo el orden cronológico de las edades geológicas, sino; además, sus
duraciones. Esto permitió también estimar con mayor exactitud la edad de la
Tierra. Ya
hemos conocido del empleo de los relojes radiactivos para determinar las edades
de los cuerpos inorgánicos, pero, ¿cómo es posible que estos también nos
permitan determinar cuánto tiempo ha estado sepultado un faraón egipcio en su
sarcófago y, en general, el tiempo que lleva muerto un cuerpo orgánico?.
Evidentemente, no puede tratarse de los mismos relojes radiactivos que permiten
determinar la edad de cuerpos inorgánicos; es decir, de los métodos del plomo,
del helio, del estroncio, del argón o del osmio. Ahora se trata del reloj
radiactivo que funciona por el método
del carbono 14. ¿De
dónde salió el carbono 14 y cómo nos sirve de reloj radiactivo para la datación
de seres muertos, sean de origen vegetal, animal o humano? De
hecho, esta sustancia debe ser radiactiva para que pueda utilizarse como reloj
de datación, pero, ¿qué tipo de sustancia radiactiva es el carbono 14?. Las
investigaciones de la radiactividad llevaron a la profundización en el
conocimiento del comportamiento químico de las sustancias hasta el punto de
descubrir que las sustancias radiactivas pueden ser naturales
y también pueden ser creadas por el hombre o la propia naturaleza; es decir, artificiales. Las sustancias radiactivas naturales ya estudiadas aquí,
pueden ser utilizadas como relojes radiactivos para la datación de cuerpos
inorgánicos, mientras que el carbono 14,
que es una sustancia radiactiva artificial, puede ser usada como reloj
radiactivo para la datación de muerte de cuerpos orgánicos. Mas ¿cómo surge
el carbono 14? Es
sabido que nuestra atmósfera contiene anhídrido carbónico (CO2),
aunque solo en un 0,03% y que este es una combinación del carbono natural con
el oxígeno natural. No obstante, toda la vida orgánica del hombre, los
animales y las plantas, se funda directamente o indirectamente con el CO2.
Además, nuestra atmósfera contiene nitrógeno, constituyendo éste el 80% del
aire atmosférico. Desde el cosmos llega sin cesar a nuestra atmósfera una
radiación enormemente energética, aunque en su conjunto poco intensa,
denominada; radiación cósmica. Al
interactuar esta radiación cósmica con el nitrógeno atmosférico, lo
transforma en carbono 14, que es radiactivo. De aquí que el origen de la
radiactividad del carbono 14 sea artificial; luego, nuestro reloj radiactivo está
en la atmósfera inicialmente. A su vez, el carbono 14 se combina con el oxígeno
atmosférico, originando el CO2 radiactivo. Este CO2
radiactivo tiene un período de semidesintegración de 5 600 años y aunque se
encuentra en muy pocas proporciones en el aire, todos los seres vivos lo
asimilan. Así, las plantas toman el CO2 radiactivo del aire tal como
los animales y los humanos, además del reforzamiento de la presencia de este en
nuestros organismos por la cadena alimentaria, por tal razón en todos los
cuerpos orgánicos está presente también el carbono 14 formando parte del CO2
radiactivo. Mientras
el organismo vivo funciona, se produce un equilibrio entre el carbono 14 que
entra en el cuerpo y el que sale, por lo que este no se acumula en el organismo,
pero cuando cesa la alimentación y el metabolismo se detiene con la muerte, el
carbono 14 que entró en el cuerpo queda en él y entonces ¡se pone en marcha
el reloj radiactivo! Al
cabo de un tiempo largo, cercano al período de semidesintegración del carbono
14, si un investigador examina los restos y determina la proporción de carbono
14 que todavía contiene el cuerpo, basándose en la intensidad de la radiación
β emitida, puede leer cuantos años han transcurrido desde que
el organismo dejó de estar vivo. Así es como el carbono 14 nos sirve de reloj
para realizar la datación de la muerte de organismos vivos, sean plantas,
animales o seres humanos. Por
medio del método del carbono 14, se pudo determinar que las vigas de ciprés de
la tumba del rey Sneferu, en Meydum, tienen una antigüedad de 4 800 años y
para la nave sepulcral del rey Sesostris III, una antigüedad de 3 620 años. Sin lugar a dudas, la
Naturaleza y las necesidades han ido dotando al ser humano de las habilidades y
las capacidades para extraer de la Naturaleza sus secretos, descubriendo las
leyes que rigen sus fenómenos. Las leyes descubiertas por
los hombres y mujeres de ciencias son puestas regularmente al servicio de la
humanidad, para su mejoramiento y desarrollo, a través de la técnica y la
tecnología, aunque desgraciadamente, en ocasiones han sido empleadas para la
destrucción de la Naturaleza y del propio ser humano, por ambiciones mezquinas
de una minoría. En general los hombres y
mujeres de ciencias, nos dan lecciones de su entrega sin límites, de
laboriosidad, de responsabilidad, de honestidad y sencillez, constituyendo
ejemplos de virtudes para la sociedad. Con el descubrimiento de la
radiactividad y las leyes que la rigen, el hombre creó los métodos para
determinar la edad de objetos inorgánicos como las rocas, así como la edad de
muerte de los seres vivos, todo lo cual permitió, conocer aspectos esenciales
de la historia de la humanidad, cuestión que nos debe
permitir crear conciencia de nosotros mismos, algo de relevante
importancia en el mundo de hoy, para salvar nuestro planeta; la Tierra. BIBLIOGRAFÍA: 1. Braunbek,
Werner. El drama fascinante de la investigación nuclear/ Werner Braunbek. –
-- Barcelona, España: Editorial Labor S.A, 1975. – --314 p. 2. Colectivo
de autores. Enciclopedia En Carta 2001. 3. Colectivo
de autores. Ensayos sobre el desarrollo de las ideas básicas de la Física.
–-Montevideo, Uruguay: Ediciones Pueblos Unidos S.A, 1980. – --559 p. 4. Franck
H. Diccionario de Física/ H. Franck. – --Barcelona, España: Editorial Labor
S.A, 1967. – --1135 p. 5.
González Villa Aurora. La teoría atómica desde la perspectiva histórica. Un
modelo interdisciplinar/ Aurora González Villa. – --p 13-19. – -- En
apuntes I.E.PS. Somosaguas, España. 1982. 6. Jrámov,
Yu A. Manual biográfico de Físicos/ Yu A. Jrámov. – --Moscú: Editorial Naúka,
1983. – --566p. 7. Usabiaga,
Carmen. Científicos en el aula/ Carmen Usabiaga. – -- p5-19. – -- En
apuntes IEPS. Somosaguas, España. 1982. -
María SKLADOWSKA-CURIE. Física
y química polaca (nacionalizada francesa). Nació.7/Nov.1867 en Varsovia y Murió.4/Jul.1934
en Valence (Francia). Terminó sus estudios superiores en la Universidad de París
(1891-94), donde obtuvo dos diplomas: Licenciada en Física (1893) y en Matemática
(1894). Contrajo matrimonio (1894) con P. Curie y desde ese mismo
año comenzó a trabajar en el laboratorio de éste en la Escuela de Física y
Química de París. Fue profesora de Física y Química de la Escuela Normal de
Sèvres (1900-06). Defendió (1903) su tesis de doctorado en la Universidad de
París, y al morir su esposo (1906), lo sucedió en el claustro de esta
universidad, a la vez que desempeñaba el cargo de jefa de cátedra. Fue también
directora (desde 1914) del Instituto del Radio. Dedicó
sus trabajos a la radiactividad y su aplicación. Comenzó sus investigaciones
sobre la radiactividad de las sales de uranio 1897 y llegó a la conclusión de
que esta radiación era una propiedad de los átomos de este elemento.
Independientemente de G. Schmidt, descubrió (1898) la presencia de este fenómeno
en el torio. También observó que la radiactividad de ciertos minerales que
contenían uranio y torio era mucho más intensa que la que era de esperar, por
lo que supuso que estos minerales contenían un nuevo elemento radiactivo,
diferente del uranio y el torio. La búsqueda de este hipotético elemento
radiactivo la llevó a cabo conjuntamente con su esposo. Mediante un método de
enriquecimiento con una sustancia activa, elaborado por ellos, llegaron a la
conclusión de que en las sales de uranio existían dos nuevos elementos
radiactivos. Como resultado de su intenso y minucioso trabajo conjunto,
descubrieron uno de estos elementos en julio de 1898, al cual le dieron el
nombre de polonio en honor a su país
natal; el otro elemento lo descubrieron en diciembre del mismo año y lo
nombraron radio. También descubrieron
(1899) la radiactividad inducida. En 1902, obtuvo algunas décimas de gramo de
sal pura de uranio y, en 1910, conjuntamente con un químico francés, radio metálico.
Determinó el peso atómico del radio y su lugar en la Tabla periódica. Por sus
investigaciones sobre el fenómeno de la radiactividad, a los esposos Curie,
conjuntamente con A.
Becquerel, les fue conferido el Premio Nobel de Física de 1903 y a María,
por la obtención de radio metálico, el Premio Nobel de Química de 1911. Así
se convirtió en la primera persona –y la única mujer- que ha recibido dos de
estos premios. Experimentó con muchos elementos radiactivos; investigó sus
propiedades; creó las bases de los métodos cuantitativos para mediciones
radiactivas; estableció la influencia de la radiactividad en las células
vivas; fue la primera en utilizar este fenómeno (emanaciones de radio) en
medicina; introdujo el término radiactividad. En los años
de la Primera Guerra Mundial, organizó 220 puestos estacionarios y ambulantes
de rayos X para tratamientos con radiactividad en los hospitales de Francia.
Como consecuencia de su continua exposición, por su trabajo, a las emanaciones
de sustancias radiactivas, murió de leucemia. - Pierre CURIE. Físico
y químico francés. Nació.15May.1859 en París y Murió.19Abr.1906 en la misma
ciudad. Terminó (1877) sus estudios superiores en la Universidad de París, en
la cual trabajó como asistente
(1878-83) y luego en la Escuela Municipal de Física y Química de París (desde
1895, jefe de cátedra). Desde 1904, fue profesor de la Universidad de París
hasta su trágica muerte (fue atropellado por un coche de caballos). Desarrolló
sus investigaciones en el campo de
la física de los cristales, el magnetismo, la radiactividad. Conjuntamente con
su hermano, el también físico J. Curie, descubrió
el efecto piezoeléctrico y su inverso: el surgimiento de una deformación
elástica del cristal al comunicarle una carga eléctrica. Valiéndose de este
fenómeno, los hermanos Curie construyeron un instrumento altamente sensible
para la medición de pequeñas cantidades de carga eléctrica y corrientes eléctricas
débiles. C. desarrolló (1884-85) la teoría de la formación de los cristales
e investigó las leyes de su simetría; en particular, fue el primero (1885) en
introducir el concepto de energía superficial en las aristas del cristal y
formuló un principio general para el crecimiento de los cristales. Sugirió
(1894) también un principio que proporcionó
la posibilidad de determinar la simetría de un cristal que se encuentre bajo cualquier
influencia (principio de C.). Realizó investigaciones de propiedades magnéticas
de los cuerpos en un amplio diapasón de temperaturas. Estableció (1895) la no
dependencia de la permeabilidad magnética de los diamagnéticos con la
temperatura y su proporcionalidad inversa con ésta para los paramagnéticos
(ley de C.). Descubrió, para el hierro, la existencia de una temperatura,
superior a la cual desaparecen las propiedades ferromagnéticas (punto de C.) y
varían a saltos otras propiedades; por ejemplo, su conductividad específica y
su capacidad calorífica. Centró
(desde 1897) sus intereses científicos en el estudio de la radiactividad, en la
cual, conjuntamente con su esposa M. Skladowskaia-Curie, realizó muchos
descubrimientos. Los esposos Curie descubrieron dos nuevos elementos químicos:
el polonio y el radio (1898) y la radiactividad inducida (1899), y establecieron
el carácter complejo de la radiactividad y sus propiedades. Descubrió el
efecto biológico de la radiactividad (1901) y la ley cuantitativa de su
disminución (1903), introduciendo el concepto de período de semidesintegración
(o semiperíodo de desintegración), independientemente de E. Rutherford, y
demostró su independencia de las condiciones externas. Basándose en esto,
sugirió utilizar el período de semidesintegración como etalón de tiempo para
establecer las edades de las especies terrestres. En ese mismo año,
conjuntamente con otro científico, descubrió la radiación espontánea de
calor por las sales de radio, lo cual constituyó la primera prueba evidente de
la existencia de la energía atómica. Enunció la hipótesis de la desintegración
radiactiva; organizó la obtención industrial de radio a partir del mineral de
uranio. Por sus investigaciones sobre la radiactividad y el descubrimiento del
radio, a los esposos C., conjuntamente con A. H. Becquerel, les fue conferido el
Premio Nobel de Física de 1903. En honor a estos grandes científicos, se le
dio el nombre de curio (Cm) al elemento químico 96 en la Tabla Periódica de
Mendeleiev; además, como unidad de medida de la actividad de un isótopo
radiactivo, se utiliza el curie (Ci): 1 Ci = 3,7.1010 Bq (bécquerel:
desintegraciones/s). -
Antoine Henri BECQUEREL. Físico
francés. Nació.13Dic.1852 en París y Murió. 25/Ago.1908 en Croisie (Bretaña).
Terminó (1874) la Escuela Politécnica de París. Fue asistente (desde 1876) y
profesor (desde 1895) de este centro de estudios. Colaboró (desde 1878) con su
padre, A. E. Becquerel, y, conjuntamente con él, descubrió relaciones
entre la luz y el magnetismo y estudió la fosforescencia. También fue jefe de
la Cátedra de Física (desde 1892) del Museo de Historia Natural y del
Conservatorio de Artes y Oficios. Fue miembro de la Academia de Ciencias de París
(desde 1889), la cual presidió durante los últimos años de su vida. Dedicó sus trabajos
principales a la Óptica (magnetoóptica, espectros infrarrojos, fosforescencia)
y la radioactividad. Estudiando la acción de diferentes sustancias
luminiscentes sobre una placa fotográfica (de sales de uranio), descubrió
(1896) una nueva radiación, desconocida en aquel entonces, inherente a la
propia sal de uranio y que no tenía nada en común con la radiación
luminiscente. A este fenómeno de radiación espontánea de peculiar naturaleza
se le llamó radioactividad
(o radiactividad).
Este descubrimiento le hizo acreedor del Premio Novel de Física de 1903
(compartido con los esposos Curie).
Haciendo pasar rayos g
a través de campos eléctricos y magnéticos, fue el primero en medir la relación
carga-masa de las partículas g.
Estableció (1900) que esta relación es del mismo orden que la de las partículas
de los rayos catódicos. Descubrió (1901), independientemente de P.
Curie, la acción fisiológica de la radiactividad y su capacidad de
ionizar un gas. En su honor, se le dio el nombre de bécquerel (Bq) a la unidad de medida de la actividad de un isótopo
radiactivo en el Sistema Internacional de Unidades SÍNTESIS CURRICULAR: Autores:
Lic.;
Eduardo Batista de la Paz, profesor del ISP “Blas Roca Calderío”. Lic.;
Osvaldo Calero Calero, profesor del ISP “Blas Roca Calderío”. Lic.;
Roberto Terrero Mendoza, profesor del ISP “Blas Roca Calderío”. Lic.;
Rafael Parra Serrano, profesor del ISP “Blas Roca Calderío”. Publicación enviada por Lic.; Eduardo Batista de la Paz y Otros Autores Contactar mailto:jlissabet@ispgrm.rimed.cu Código ISPN de la Publicación EEklAEppAFEWzePvqc Publicado Sunday 9 de October de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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