|
| |
La Batalla de Chile, historia filmada del otro 11 de septiembre
Resumen: El documental "La Batalla de Chile" (1973-1979), realizado por el director chileno Patricio Guzmán junto a la cooperativa de trabajo que se conformó en ese momento para rodar el film, refleja, durante sus casi tres horas de duración, los últimos meses del gobierno democrático de la Unidad Popular y de su presidente Salvador Allende asesinado por el golpe militar que lo derrocó.(V)
Publicación enviada por Juan Mascaró
“Regrese a Chile en 1970, con
el triunfo de la Unidad Popular en las elecciones nacionales. Estaba dispuesto
a hacer cine de ficción. Tenía en la mano varios guiones, e incluso algunas
posibilidades de respaldo financiero. Pero pronto me di cuenta de que mis
ideas eran sobrepasadas por la realidad. Cuando vez una manifestación de
obreros pasar debajo de tu ventana, y escuchas los lemas rimados que están
gritando, es sencillamente muy atractivo seguir esa manifestación. Iban hacia
el palacio de gobierno llamando a Allende; Allende sale y les habla; mientras
tanto, la derecha organiza en el otro lado de la plaza, con la intención de
provocar un incidente, una pelea callejera. Lo que sucede entonces es
sorprendente, porque la lucha de clases es tan visible y tan
irresistible...” (1)
El documental "La Batalla de Chile" (1973-1979), realizado por el
director chileno Patricio Guzmán junto a la cooperativa de trabajo que se
conformo en ese momento para rodar el film, refleja, durante sus casi tres
horas de duración, los últimos meses del gobierno democrático de la Unidad
Popular y de su presidente Salvador Allende asesinado por el golpe militar que
lo derrocó. A través de imágenes y testimonios de la época, podemos ver la
historia de la lucha de una democracia desarmada ante el boicot y la
desestabilización económica y social ejercida por los grupos fascistas
chilenos, la pequeña burguesía y el gobierno de los Estados Unidos. El
resultado final fue la traición de los altos mandos de las fuerzas armadas
que, en la mañana del 11 de septiembre de 1973, comenzaron a bombardear el
Palacio de la Moneda, sede del gobierno democrático chileno, e instauraron
una dictadura militar que duró casi veinticinco años.
El contexto en que fue realizado, las condiciones de producción - exhibición
y el momento histórico en que Guzmán y su equipo encaran el proyecto, hacen
de “La batalla de Chile” uno de los ejemplos mas interesantes, en el campo
del cine militante del período, de cruce y articulación de recursos formales
novedosos, métodos originales de investigación-registro y voluntad política
de comunicación masiva y universal. La película nunca tuvo un estreno
comercial en Argentina. En varias retrospectivas dedicadas a Guzmán, se pudo
ver. Por ejemplo, en la sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín, en el año
2004 y en proyecciones por fuera del circuito comercial en diversas asambleas
barriales, fábricas recuperadas y otros espacio vinculados a movimientos
sociales, en el período 2001-2003. (3) En el resto del mundo “La batalla de
Chile” ganó seis grandes premios en Europa y América Latina. Fue
distribuida en las salas comerciales de 35 países, pero aun no pudo se
estrenada comercialmente en Chile. Las únicas proyecciones de las que se
tiene registro corrieron por cuenta del propio Guzmán, en el marco de su
documental “Chile, la memoria obstinada” (1991) donde retorna al país
luego del exilio a proyectar “La Batalla...” a los protagonistas del film
que sobrevivieron y a adolescente chilenos, construyendo así un ensayo sobre
la memoria. Desde la finalización de la 1era parte (“La insurrección de la
Burguesía”, 1975) comenzó el recorrido por festivales de todo el mundo,
camino que siguieron las otras dos partes del tríptico (“El golpe de
Estado”, 1976 y “El poder Popular”, 1979).
Estructurada en tres partes de similar duración que se complementan entre sí,
“La Batalla...” dedica el primer tramo (“La insurrección de la burguesía”)
al conflicto desde marzo de 1973, momento en que se celebran las últimas
elecciones democráticas chilenas durante el gobierno de Allende. La oposición
y la clase media votan contra la amenaza comunista, pero Allende gana con el
42,3% de los votos y la oposición parlamentaria comprende que los mecanismos
legales ya no le sirven. “De ahora en adelante, la estrategia de estos
adversarios democráticos será, paradójicamente, la estrategia del Golpe de
Estado”, anuncia la voz en off en un momento del film y este será el
conflicto central. En la Parte II (“El golpe de Estado”) se continúa el
seguimiento del conflicto que se agudiza. De marzo a septiembre de 1973, la
izquierda y la derecha se enfrentan en la calle, en las fábricas, en los
tribunales y en el parlamento. Allende trata de llegar a un acuerdo con las
fuerzas del centro político -la Democracia Cristiana- sin conseguirlo. Los
militares empiezan a planificar el golpe de estado en Valparaíso. Un amplio
sector de la clase media apoya el boicot económico y político, creando un
clima de guerra civil. Por último, la Parte III “El poder popular”, podría
considerarse una mirada transversal al margen de los grandes acontecimientos,
centrada en las capas populares que apoyan el gobierno de la UP (2) y como se
organizan y ponen en marcha una serie de ejemplos de "poder
popular": almacenes comunitarios, cordones industriales y comités
campesinos. La tesis del film es que estas instituciones espontáneas
representan un "estado" adentro del Estado y son la utopía en
marcha.
CHILE, 1970: LA CULTURA DEL HOMBRE NUEVO
En los años '60, el caso de Chile era ejemplo inevitable cuando se trataba de
demostrar que la democracia no era a pesar de todo imposible en América
Latina: el país trasandino había vivido más de 160 años de democracia
ininterrumpida, o de gobierno formalmente republicano, si se prefiere, algo
que aún en una época que no suele tener en gran estima a las formas, o quizás
por eso, no parece poco. Lo que pasó después es de todos conocido: lo que
parecía una oportunidad histórica de lograr por medios pacíficos una
sociedad más justa dio paso a una sangrienta dictadura que se llevó consigo
además de muchas vidas, formas de participación y una experiencia acumulada
de poder popular.
En el campo de la cultura había, a mediados de 1970, un largo camino a
recorrer. Al final del camino estaba el "hombre nuevo" (4b). Un
hombre libre, redimido del individualismo. Nueva mora, nuevas relaciones
sociales, cultura propia y autentica, eran palabras que cargaban, por esos años,
los discursos de la UP. Pero un cambio de tal magnitud no se construye en un
par de meses a fuerza de voluntad.
“Durante los tres años del gobierno de Allende, se dieron algunos pasos
para romper los patrones invisibles transmitidos de generación en generación,
las pautas que definen tácitamente quien será el modelo y quien copia
imperfecta, los secuestros de símbolos que hacen del saber un privilegio de
pocos. Durante estos años, aparecieron algunas formas interesantes en el arte
popular, la producción de alta cultura trató de adecuarse como mejor supo a
un momento vertiginoso... Eso fue todo, y ¿con que derecho esperar más? Para
imprimir una transformación duradera se habrían necesitado mucho mas que mil
días de ensayo y error.” (5)
La situación chilena en el terreno de la cultura parece ajustarse bastante a
lo descripto anteriormente. No hubo hombre nuevo pero si hubo nuevas forma de
construcción en la actividad artística, nuevas maneras de ser actor, músico,
cineasta; nuevas identidades. Estudiantes universitarios alfabetizando zonas
rurales, mujeres que escapaban a sus rutinas, en definitiva, la capas
populares acrecentaron su protagonismo y generaron un arte nuevo, no siempre
claro desde lo formal, estilizado y de “calidad” según los parámetros
anteriores al período, pero con un lenguaje propio y contundente. Gran parte
de la “vanguardia” artística y política se suma al proceso, generando
cruces de todo estilo. En este contexto se encuadran las pintadas murales de
la brigada Ramona Parra (reelaboración y mezcla de graffitis electorales con
la experiencia del muralismo en México), el Taller de Escritores de la UP
integrado, entre otros, por Ariel Dorfman (6), la editorial Quimantú, política
cultural de la UP mediante, colocó en los bolsillos de millones de personas
libros (Gabriela Mistral, Jack London, Gorki o Neruda) cuyo precio no superaba
el de un paquete de cigarrillos. El canto continuó la línea de la Nueva
Canción que se había iniciado en los 60, cantantes de renombre como Quilapayún,
Isabel Parra o Víctor jara (luego asesinado por la dictadura de Pinochet)
eran editados por el mítico sello Dicap, inicialmente llamado Jota-Jota
(sobrenombre de las juventudes comunistas) y se mezclaban con ignotos
interpretes en cualquier peña del interior del país.
El clima de entrega militante y anti vedettismo también abarcaba al cine y
moldeaba las formas de producción-realización que encontraron, en un inicio,
su espacio por excelencia en la empresa gubernamental Chile Films. El cineasta
Miguel Littin (7) fue quien estuvo al frente del proyecto durante los primeros
10 meses de la UP. Guzmán filmo con apoyo de Chile Films su primer
documental. “El primer año” (1971), sobre los primeros doce meses del
gobierno de Allende, que se estrenó ese mismo año en las salas comerciales
del país.
Por un lado, las discusiones internas de la izquierda (sectores mas radicales
como el MIR (8) en permanente tención con la política pacífica del frente
popular sostenida por el PC (8b)) y por otro la burocratización del
emprendimiento culminaron con el alejamiento de un grupo grande de cineastas,
entre los que se encontraba Littín y Patricio Guzmán.
“En un principio, había cinco divisiones: ficción, documental, animación,
películas infantiles y educacionales Distintas facciones buscaba controlar
Chile Films. ¿Qué clase de cine queríamos? ¿Cómo se iba a hacer? ¿A
quien iba a estar dirigido? ¿Qué formas debería adoptar? La primera facción
favorecía un cine analítico y de agitación con la meta de mantener la
organización existente del estado y nunca darle al ala derecha ningún
indicio de que teníamos intenciones de abandonar lo legal. (...) la otra
facción veía al cine como un vehículo para preparar a las masas para una más
o menos inminente guerra civil. Miguel y yo éramos parte del grupo que preveía
el colapso del aparato estatal. Solo suministraban el material virgen
necesario después de una especie de acuerdo político. (...) Chile Films dejó
de ser una compañía productora en un sentido amplio y solo era capaz de
producir noticiarios. Nos dimos cuenta de que no íbamos a obtener nada, así
que dejamos la organización y tratamos de encontrar soluciones por nuestra
cuenta” (9)
EL CINE POLITICO EN AMERICA LATINA
Las discusiones planteadas por Guzmán otros cineastas en el ceno de la
productora gubernamental de cine de la UP no eran nuevas y venían dándose
desde principios de los 60 en toda Latinoamérica. Cruzaban las experiencias
del Cinema Nuovo en Brasil, el cine cubano de la revolución cubana y el cine
militante y social en argentina, cada uno con sus particularidades. Pueden
distinguirse, sin embargo, algunos puntos comunes de este cine del período en
todo el continente:
- El cine atravesado por la política, en el sentido que, como industria y
obra de arte, se ve fuertemente influenciado por sus idas y vueltas.
- La radicalización de vastos sectores de la juventud hará que muchos
cineastas se identifiquen con distintos proyectos políticos. Militantes con cámaras
y cineastas politizados conforman esa zona de frontera entre arte y política.
- Una fuerte voluntad comunicativa contemplando, a la vez, la cuestión estética
y formal de los films. Las reflexiones de Jorge Sanjines, acerca de la
experiencia comunicacional de las primeras producciones del grupo Ukamau y del
caso concreto de “Sangre de Cóndor” (1972) y de Tomas Gutiérrez Alea con
su film “Memorias del Subdesarrollo” (1968) dan cuenta del conflicto entre
forma y mensaje, así como también el manifiesto por una “estética del
hambre” de Glauber Rocha (10)
- Formación de grupos de cineastas que hacen pie en un espacio de creación
colectiva, gesto opuesto a la forma individual de las producciones comerciales
(11)
La experiencia cooperativa del equipo que comenzó a filmar “La Batalla de
Chile” en 1972 se inscribe en este paisaje histórico. Ni la financiación,
la producción, ni la exhibición o la distribución de la película fueron
concretadas por vías tradicionales. Por eso, este tipo de cine, más que
POLITICO (concepción que hace referencia a los "contenidos" y
"temas" del discurso) es MILITANTE (en el sentido de que se plantea
como obra de arte por fuera de la circulación mercantil). Es esta revisión
de la relación del objeto (película) con su sistema de producción la que
diferencia esta etapa de las anteriores en que el cine político imprimió su
huella. Es curioso encontrar en la tesis presentada por Glauber Rocha durante
las discusiones en torno al Cinema Nuovo (1965) definiciones tan vigente para
todo el cine de la época. En un gesto que se asimila a la actitud de los teóricos
del neorrealismo en su época, Rocha exhibe una fuerte voluntad por
universalizar el movimiento del cine nuevo brasileño y ligarlo a parámetros
éticos y morales.
"(...) donde haya un cineasta de cualquier edad, de cualquier
procedencia, pronto poner su cine y su profesión al servicio de las causas
importantes de su tiempo, ahí habrá un germen del Cine Nuevo.(...) No es un
film, sino un conjunto de films en evolución que dará, por fin, al público,
la conciencia de su propia existencia" (12)
Por otro lado, algunas líneas de trabajo definidas por Rocha se adecuan también
al recorrido hecho por Guzman luego de una primera etapa en Chile Films.
"La diplomacia pide, los economistas piden, la política pide: el Cinema
Nuovo, en el campo internacional, nada pidió; se impuso la violencia de sus
imagenes y sonidos" (13).
Pero existe una discusión política desplazada al campo del cine que
diferencia la experiencia de Guzmán a otras en el tercer mundo. Frente
experiencias políticas concretas donde el poder institucionalizado había
logrado representar con mas o menos pureza el impulso de los pueblos o el
proletariado que gobernaban, la “crítica al poder” deviene en “apoyo crítico
al poder” para muchos cineastas de esa generación. Es el caso de muchos
cineastas cubanos (Tomas Gutiérrez Alea, Santiago Álvarez) ante la Revolución
Cubana o del colectivo "Cine Liberación" con el triunfo de Cámpora
– y luego de Isabel Perón - en Argentina (1973 - 76). Las relaciones de
esos grupos realizadores abarcan un espectro que va desde el ciclo romance -
ruptura hasta la institucionalización total). Es importante mencionar que
esas relaciones "con" el poder determinaban fuertemente relaciones
"de" poder: funcionamiento de los grupos y sobre todo, tal vez la
mas importante de todas - la relación con el espectador.
Luego de una extensa reseña de su experiencia con el grupo Ukamau en Bolivia,
el cineasta Jorge Sanjines aporta algunas consideraciones sobre la relación
con el espectador en el cine revolucionario, negándose a descartar la idea de
"fenómeno emocional" a la que se habían opuesto algunas
vanguardias y, particularmente, el relato épico propuesto por Bertold Brecht
(14).
"(...) No solo no debía rechazarse el poder de excitación afectiva que
puede producir el cine sobre el espectador, sino utilizar este poder para
despertar una preocupación profunda, que partiendo del choque emotivo se
prolongue hacia un estado de reflexión que no abandone al espectador al caer
el telón, sino que lo persiga, obligándolo al análisis y la autocrítica
(...) Podría producirse una identificación con un grupo humano, poniendo en
juego un viejo impulso atávico, el impulso de solidaridad de grupo que
sobrevive en el inconciente de cada hombre y al que la especie le debe su
propia supervivencia. Y es precisamente la alienación individualista la que
corrompe u posterga ese impulso" (15)
Esa relación determinaba, a su vez, formas en el lenguaje utilizado:
"Los contenidos revolucionarios (...) encuentran formas que les
corresponden y estas no pueden sino obedecer la necesidad de comunicabilidad.
(...) solo tendrán sentido en su relación con el pueblo. He aquí el
problema fundamental del cine revolucionario" (16)
FORMA+CONTENIDO
Lenguaje clásico, búsqueda de impacto emocional en equilibrio con el análisis
y la des enajenación del espectador. A partir de la necesidad de “convencer
a otros” filmes como el de Guzmán o “Loin du Vietnam” (1969) se
comunican con el espectador buscando eficacia y operatividad. Pero a
diferencia de films como "Memorias del subdesarrollo" (1965) que se
posicionaban desde la mentalidad burguesa para luego destruirla y avanzar
hacia una comprensión del conflicto de clases (17) Guzmán y su grupo se
posicionan desde el interior de las fuerzas del proletariado para estudiar las
tensiones de la construcción del cambio:
"Las dos primeras partes están precedidas por un principio de organización,
en el cual a una cierta acción del gobierno corresponde una reacción (tanto
en el sentido político como dramático) por parte de las fuerzas de derecha
(...) El conflicto empieza con las elecciones parlamentarias de marzo de 1973,
en las cuales la oposición esperaba un triunfo aplastante y se encontró con
una derrota para ellos inesperada. (...) las manifestaciones en apoyo del
gobierno, los sucesivos paros y tomas de minas, las discusiones en el seno de
la alianza de gobierno y de la propia izquierda, finalmente el endurecimiento
de la derecha, los aprestos al golpe y el golpe mismo" (18)
Esta forma clásica de concebir
la estructura narrativa de la película (protagonista, oponente, golpe, contra
golpe, clímax) se combina en “La batalla de chile” con la técnica del
"cine directo" (19), forma que apela la sensación de "no
intervención" del realizador como forma de legitimar lo narrado a partir
de la llegada al espectador de una realidad "sin mediaciones". Otro
recurso que contribuye a "objetivar el relato" es la voz en off.
Pero si en films documentales como "Morir en Madrid" (Mourir à
Madrid; Francia, 1963) de Frederic Rosiff o "Noche y niebla" (Nuit
et brouillard, Francia, 1955) de Alain Resnais la voz en off constituye la
herramienta por excelencia para guiar el relato y se distancia históricamente
del material (que pasa a ocupar la categoría de archivo), en "La Batalla
de Chile" esta solo para recordarnos lo que no podemos ver, la trama
oculta de la realidad observada. Este uso, se termino de definir, según
explica Guzmán en la instancia de montaje del film. Dice Patricio Guzmán que
cuando comenzó a editar la película en Cuba (20), pasaron varios meses con
el montajista Pedro Chaskel visionando el material antes de se atrevieran a
escoger una forma de abordar el montaje de la película. Según Guzmán,
eliminar cualquier fragmento de celuloide era como botar "un trozo de
historia". Allí apareció la experiencia de la generación de
documentalistas cubanos que se habían formado en los inicios de la revolución,
con cuyas ideas y reflexiones Guzmán había tenido contacto a través de
lecturas como "Por un cine imperfecto" (de Julio García Espinosa) y
otros materiales.
"Una vez en Cuba, entramos en un maravilloso y sostenido diálogo con
Julio García Espinosa, quien fue consejero del Instituto de Cine Cubano para
la película. (...) Todos nosotros crecimos de muchas formas- política, ideológica
y cinematográficamente - a través de nuestro trabajo con el. Julio nos ayudó
a distanciarnos de las recientes experiencias. (...) Nos ayudó a situarnos teóricamente
con respecto a los que había sucedido en Chile y para adoptar una perspectiva
histórica. ...) Julio también hizo una contribución importante en el nivel
ideológico: promoviendo la unidad en lugar de la exclusividad del metraje
mientras se editaba. Se dio cuenta de la importancia histórica del material y
nos incitó a mantener la película lo mas clara posible, pero dentro de los márgenes
que nos parecían tolerables, sin nunca imponernos la perspectiva política
que el material debía adoptar." (21)
¿Como sostener un nivel de análisis y la mirada crítica y, a la vez,
convencer, ligar emocionalmente, clarificar y "guiar" al espectador?
La pregunta surge de la experiencia concreta de rodaje y montaje de "La
Batalla...". Guzmán y su equipos conservan las herramientas centrales de
la ficción y el documental, dejando en manos de "lo cinematográfico"
escenas completas como el final de la tercera parte ("El poder
popular") donde uno de los obreros se aleja caminando junto a un compañero
avanzando hacia la nada y siendo cubierto por la niebla, presagiando el golpe
de estado; e identificando otras con recursos puramente periodístico, como la
encuesta inicial previa a las elecciones de 1972. Sin embargo, la propuesta
estética de la cámara de Jorge Muller Silva - libre, con movimientos ligados
al lenguaje del cine de ficción, exploradora, siguiendo gestos u objetos que
no están en el centro de la acción, se aleja del registro periodístico.
"Me paraba cerca del Jorge Muller, el camarógrafo, supervisando la acción
y tratando de anticipar lo que sucedería. "Ahora necesitas subir a esta
caja que esta aquí, pero no la veas. Continua filmando, te sostendré
mientras te subes. Ahora tienes el mejor ángulo posible. Quedate ahí hasta
que te diga, porque a la izquierda hay un escuadrón policiaco (...) esta a
punto de entrar a cuadro. Tan pronto como este a tu alcance, te cierras sobre
ellos". (23) Esta clase de interacción explica la puesta en escena de la
película, así como el montaje transparente de Chaskel en la etapa de post
producción. Todos estos recursos están al servicio de la construcción de un
discurso que podría definirse como militante, pero no propagandístico. Esa
es la estrecha zona por la cual camina el espectador en su análisis de los
hechos narrados. "Nuestra objetividad estaba basada en una posición
militante dentro de la lucha. Esta es la esencia de la película." (24)
EL FILM Y SU ACTUALIDAD
La vigencia de "La Batalla de Chile" (1972/1979) esta vinculada a
los “actores” elegidos por el realizador para ser protagonistas del
conflictos. Lejos de la melancolía o el apego a la figura de Allende, el
obrero, el campesino o el habitante del suburbio que coordina un almacén
comunitario, no es, en “La Batalla de Chile” un mero espectador del
proceso sino un partícipe activo, su carácter de proletario, su dignidad y
sus muestras de convicción política trasuntan autenticidad aún a mas de 30
años de haber sido filmadas. En ese sentido, el filme no ha perdido su vocación
subversiva y es mas que un testimonio de época. Algunos críticos han
expuesto que de no tener “La Batalla de Chile” un desenlace fatal, el
documental podría haberse convertido en un filme propagandístico, porque ver
la pasión de un movimiento que finalmente fracasa, es mucho mejor
-narrativamente hablando- que ver un grupo que triunfa y se glorifica a sí
mismo. Sinceramente, la escena de la segunda parte de la película donde los
militares concurren al velorio de un general asesinado por la derecha y
murmullan entre sí, mientras puede escucharse de fondo la marcha fúnebre,
vale por si sola las 4 horas de este fresco monumental. La prueba mas
fehaciente de la vigencia de la película es su permanente “reposición”,
por un lado, en espacios de lucha popular y organización política de base y,
por otro, la negativa de varias televisoras abiertas de Chile y Latinoamérica
a proyectar el material.

(*) Juan Mascaró es Licenciado en Comunicación Social, cursa el ultimo año
de la especialidad Montaje Cinematográfico en la ENERC (Escuela de cine del
INCAA, Argentina), es docente universitario y documentalista. Realizó, entre
otros trabajos, “4 puntos cardinales” (2002) que narra 4 historias de
habitantes de la ciudad de Bs. As previas al estallido social del 19 y 20 de
diciembre de 2001. Integró la Comisión de Cine y Foto del la fábrica
Grissinopoli y el colectivo “Kino: Nuestra Lucha”, espacios ambos donde un
grupo de estudiantes, cineastas y militantes se unieron para realizar
actividades culturales en espacios públicos, fábricas y movimientos
sociales. Actualmente, integra el grupo de realización “Mirada
Horizontal”, con el que viene realizando documentales en Movimientos
Sociales. Como periodista, ha realizado críticas y entrevistas en distintos
festivales de cine

Notas
(1). Patricio Guzmán en entrevista con Julianne Burton. Publicado en Cine y
Cambio Social en América Latina. Ed. Diana, México, 1991.
(2). Unidad Popular, de ahora en adelante.
(3). En Octubre de 2002, por ejemplo, se realizó una proyección - debate en
la Asamblea de Villa Crespo con la concurrencia de los vecinos de la zona. (
(4). Declarada en esa oportunidad como no apta para menores por la Junta de
calificación Cinematográfica. Según Manuel Vázquez Montalbán, que escribió
una crítica del film para la revista Mundo Obrero en 1977, un pedagogo
“objetivista” comentó: “La Batalla de Chile es demasiado maniquea para
un niño de 10 años... saldría de la película pensando que los de la Unidad
Popular eran unos angelitos y los otros unos hijos de puta”. “De eso se
trata - concluye Vázquez Montalbán - de que los niños se enteren de que
además de angelitos hay de los otros”.
(4.b). El concepto de "Hombre Nuevo" había sido tomado de Ernesto
Guevara, quien lo había identificado con "su cualidad de no hecho, de
producto no acabado. Las taras del pasado se trasladan al presente en la
conciencia individual y hay que hacer un trabajo continuo para
erradicarlas", concluía el Che en un texto dirigido a Carlos Quijano,
del semanario Marcha, Montevideo, en marzo de 1965. Una versión completa del
artículo se halla en Leopoldo Zea, Editor. Ideas en torno de Latinoamérica.
Vol. I. México: UNAM, 1986.
(5). Rojas, Alejandra; García, Fernando y Sola, Oscar. Salvador Allende. Una
epoca en blanco y negro. Ed. Aguilar. Buenos Aires, 1998.
(6). Junto a Arman Mattelard, Dorfman publicó uno de los textos mas
provocativos en el campo del ensayo sociológico, “Para leer al Pato
Donald” (1971) luego de cuya contribución a la semiótica, nadie volvería
a leer los comics con inocencia.
(7). Miguel Littin nació en Palmilla, Chile, en 1942. Procedente de la
dirección teatral, se inició en el cine profesional con la realización de
El chacal de Nahueltoro (1969). Rodó dos películas más, Compañero
presidente (1971) y La tierra prometida (1972). Exiliado a consecuencia del
golpe de Estado de Pinochet, rodó en el extranjero Actas de Marusia (1976),
El recurso del método (1978), La viuda de Montiel (1980) y Alsino y el cóndor
(1982). En 1985 regresó a Chile como protagonista de una odisea personal y,
al mismo tiempo, colectiva: desafió al régimen militar con un inocente
disfraz para filmar clandestinamente la crónica de la dictadura. Su insólito
atrevimiento inspiró el libro de Gabriel García Márquez La aventura de
Miguel Littin, clandestino en Chile.
(8). Movimiento de Izquierda Revolucionaria. Aunque la historia del MIR de
Chile tiene una fecha de inicio cronológico, el 15 de agosto de 1965, en que
se oficializa ante el movimiento popular y la opinión pública chilena el
momento de su constitución, es importante subrayar que el origen de éste no
obedece o es producto de un momento, situación específica determinada o
actuar de hombres aislados. A la formación de ésta organización
revolucionaria de nuevo tipo le antecede un proceso previo de desarrollo y
decantamiento ideológico, práctica política y reagrupamientos que confluyen
en un momento histórico concreto a la constitución del MIR. Ver en detalle
Naranjo, Pedro S. Centro de Estudios "Miguel Enríquez". 1999. Página
web: http://home.bip.net/ceme/ (8.b).
Partido Comunista. La política de "convivencia pacífica" había
sido impulsada desde la URSS bajo la tutela de Stalin desde la segunda guerra
mundial. Sobre todo luego de la revolución cubana (1959) la cuestión dividió
fuertemente a la izquierda latinoamericana y del tercer mundo. En Chile,
frente a la posibilidad del derrocamiento de Allende, ya antes de 1970 y
durante los tres años de la UP, militantes del PC y de las Juventudes
Comunistas, junto a otros revolucionarios, se prepararon militarmente en los
países socialistas con el propósito de defender el proyecto popular, con el
objetivo de apoyar a los sectores "constitucionalistas" de las
FF.AA., sobre quienes recaería la principal responsabilidad de la defensa.
Pero la estrategia de defensa del gobierno se basaba en el respeto de las
FF.AA. a la Constitución y la concepción de vía pacífica al socialismo, lo
que influyó en la derrota del proyecto. La resistencia al golpe fue espontánea
y desorganizada, guiada desesperadamente a partir del propio Presidente
Allende.
(9). Patricio Guzmán en entrevista con Julianne Burton. Publicado en Cine y
Cambio Social en America Latina. Ed. Diana, Mexico, 1991.
(10). Todos en Burton, Julianne. Cine y Cambio Social en America Latina. Ed.
Diana, México, 1991.
(11). Pueden pensarse, en el caso de Argentina, las experiencias de Cine de la
Base y Grupo Cine Liberación. Ver en detalle Halperín, Paula. Historia en
celuloide. Cine militante en los 70 en la Argentina. Centro Cultural de la
Cooperación. Buenos Aires, 2004
(12). Rocha, Glauber. Estética del Hambre. Génova, 1965.
(13). Op. cit.
(14). Durante el periodo inicial de su carrera, influido por su formación
marxista, Brecht dirigía a los actores y empezó a desarrollar una teoría de
técnica dramática conocida como teatro épico. Rechazando los métodos del
teatro realista tradicional, prefería una forma narrativa más libre en la
que usaba mecanismos de distanciamiento tales como los apartes y las máscaras
para evitar que el espectador se identificara con los personajes de la escena.
Brecht consideraba esta técnica de alienación, la -distanciación-, como
esencial para el proceso de aprendizaje del público, dado que eso reducía su
respuesta emocional y, por el contrario, le obligaba a pensar. Ejemplos, que
incluía las obras La toma de medidas, La excepción y la regla, El que dice sí
y el que dice no, es la expresión más radical de su propósito socialista.
(15). Burton, Julianne. "Cine revolucionario. La experiencia
Boliviana" en Cine y Cambio Social en América Latina. Ed. Diana, México,
1991.
(16). Op. cit.
(17). "en contraste con la mentalidad burguesa del protagonista, la película
revela a todo un pueblo en el proceso de nacer - con todas la dificultades que
eso supone, pero a la vez con enorme vitalidad. Este mundo nuevo devora, al
final, al protagonista". Tomas Gutiérrez Alea en entrevista con Burton,
Julianne. Cine y Cambio Social en América Latina. Ed. Diana, México, 1991.
(18). Guzmán, Patricio. "Ya en 1972 percibí que la fiesta se había
terminado" en Pagina 12. Buenos Aires, 2004.
(19). Nacido a fines de los años 50, el termino se aplica tanto a
experiencias documentales como de ficción ligadas a movimientos como el
"free cinema" ingles; el "cinema verite frances" (Jean
Rouch) y desarrollada en los EEUU por David Maysles y otros documentalistas.
(20) La post producción de "La Batalla de Chile" es tan cinematográfica
como sus imágenes. El rodaje se prolongó hasta el mismo día del golpe de
Estado. A partir de ese momento, Guzmán estuvo preso en el estadio nacional
de Santiago por espacio de quince días. Cuando pudo recuperar la libertad se
llevó todos los rollos hasta Europa. Allí empezó a buscar, junto con Chris
Marker, los medios económicos para montar la película. La ayuda llegó desde
el Instituto Cubano de Cinematografía (ICAIC), que mantenía buenas
relaciones con Marker. Entonces Guzmán viajó hasta La Habana y terminó la
película varios años más tarde.
(21) Patricio Guzmán en entrevista con Julianne Burton. Publicado en Cine y
Cambio Social en América Latina. Ed. Diana, México, 1991.
(22) Op. cit.
(23) Op. cit.
(24) Op. cit.

ANEXOS
FICHA TECNICA DE LA PELICULA
La Batalla de Chile
Año: 1972-9
Duración: 272 minutos
Dirección y guión: Patricio Guzmán.
Dirección de Fotografía: Jorge Müller Silva
Montaje: Pedro Chaskel.
SOBRE EL DIRECTOR, PATRICIO GUZMÁN
Patricio Guzmán nació en Santiago de Chile en 1941. Se sintió atraído por
el cine documental en su adolescencia, hacia 1960. En esos años vio algunas
películas de Chris Marker, Frédéric Rossif, Louis Malle, etc. Luego estudió
cinematografía en el Instituto Fílmico de la Universidad Católica de Chile
y, más tarde, en la Escuela Oficial de Cinematografía de Madrid, donde
obtuvo el título de director-realizador en 1970. En 1971 dirigió su primer
largo documental, “El primer año” (sobre los primeros doce meses del
gobierno de Allende), que se estrenó ese mismo año en las salas comerciales
de Chile. El cineasta francés Chris Marker, que estaba de paso en Santiago,
le ofreció estrenar el filme en Francia y Bélgica. Dos años más tarde,
este cineasta volvió a prestar otra valiosa ayuda a Guzmán cuando le
proporcionó los rollos de película virgen para filmar “La batalla de
Chile” (una trilogía documental de cuatro horas y media sobre el último año
de Allende). El rodaje de este filme se prolongó hasta el mismo día del
golpe de Estado. A partir de ese momento, Guzmán estuvo preso en el estadio
nacional de Santiago por espacio de quince días. Cuando pudo recuperar la
libertad se llevó todos los rollos hasta Europa. Allí empezó a buscar,
junto con Chris Marker, los medios económicos para montar la película. La
ayuda llegó desde el Instituto Cubano de Cinematografía (ICAIC), que mantenía
buenas relaciones con Marker. Entonces Guzmán viajó hasta La Habana y terminó
la película varios años más tarde. Después, Guzmán siguió haciendo
documentales en España y Francia. En 1987 realizó “En nombre de Dios”
(Gran Premio, Florencia 1987), sobre la lucha de la Iglesia católica chilena
en favor de los derechos humanos. Entre 1990 y 1992, dirigió “La cruz del
sur” (Gran Premio, Marsella 1992), sobre la religiosidad popular en América
Latina. En 1995, tocó el turno a “Pueblo en vilo”, sobre la memoria histórica
de una aldea mexicana. En 1997, el director presentó “La memoria
obstinada” (Gran Premio, Florencia 97), sobre la amnesia política chilena.
En 1999, “La isla de Robinson Crusoe”, sobre la isla chilena del mismo
nombre. En 2001, “El caso Pinochet”, sobre el juicio contra el ex-dictador
en Londres (Gran Premio, Marsella 2001). En 2002, realizó “Madrid”, sobre
la capital de España, y, finalmente, en 2004, “Salvador Allende”,
largometraje seleccionado en la Sección Oficial del pasado Festival de Cine
de Cannes. Además, Patricio Guzmán es profesor de cine documental en algunas
escuelas de Europa y América Latina. Ha sido jurado en numerosos certámenes,
y fundador del Festival Documental de Santiago, que realiza con la ayuda de un
grupo de jóvenes desde 1997.
Compartir 
Publicación enviada por Juan Mascaró
Contactar mailto:juan_mascar@hotmail.com
Código ISPN de la Publicación EEklFVEApEZJXYQwNc
Publicado Monday 3 de October de 2005
Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal.
|