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Monografias | Reflexiones sobre la evolución de la espectativa de vida al nacer en nuestra sociedad

Reflexiones sobre la evolución de la espectativa de vida al nacer en nuestra sociedad

Resumen: El conocimiento del estado de salud de la población es de gran importancia para las autoridades de un país o región. Existe un conjunto de indicadores de que se vale el especialista para evaluarlo en un momento dado. El presente trabajo hace reflexiones a partir de indicadores de mortalidad de nuestro país. El propósito es demostrar que las transformaciones y programas de salud aplicados a partir de 1959 han posibilitado el incremento significativo de la esperanza de vida al nacer. Este indicador evoluciona desde valores sumamente bajos (menos de 40 años) a principios de siglo XX, hasta 77 en el período 2001–2003 (78.97 para el sexo femenino y 75.13 para el masculino) con un diferencial por sexos considerado pequeño. Existe relativa homogeneidad en cuanto a las expectativas de vida por provincias.

Publicación enviada por Dr. Rolando P. Martínez García y Lic. Francisco Borjas Borjas




 


RESUMEN.  

El conocimiento del estado de salud de la población es de gran importancia para las autoridades de un país o región. Existe un conjunto de indicadores de que se vale el especialista para evaluarlo en un momento dado. El presente trabajo hace reflexiones a partir de indicadores de mortalidad de nuestro país. El propósito es demostrar que las transformaciones y programas de salud aplicados a partir de 1959 han posibilitado el incremento significativo de la esperanza de vida al nacer.

Este indicador evoluciona desde valores sumamente bajos (menos de 40 años) a principios de siglo XX, hasta 77 en el período 2001–2003 (78.97 para el sexo femenino y 75.13 para el masculino) con un diferencial por sexos considerado pequeño. Existe relativa homogeneidad en cuanto a las expectativas de vida por provincias. La ganancia en años entre el período 1969-1971 al 2001-2003 fue aproximadamente 7 años. La Esperanza de vida a los 60 años sobrepasa los 21 años para ambos sexos. La Tasa de Mortalidad Infantil fue 6.34 para 2003. Se redujo en más de 6 veces desde 1970.

Se concluye que Cuba se ubica entre los países de más bajos niveles de mortalidad del mundo. Esta disminución se ha acentuado después del triunfo de la revolución. Estos y otros indicadores de salud que exhibe la nación son resultado de las profundas transformaciones estructurales llevadas a cabo después de 1959, que ponen de manifiesto el respeto a uno de los principales derechos humanos que es preservar y garantizar la vida del hombre.  

INTRODUCCIÓN

Se conoce que la salud es el resultado de un continuo accionar del  hombre frente al universo físico, mental y social en que vive. Ya no quedan dudas de que el ser humano no es solamente un ser individual, sino además un ser social que funciona como una unidad biológica en medio de una comunidad a quien influye y de quien recibe influencias, por tanto la salud y la enfermedad han dejado de ser fenómenos individuales para convertirse en hechos colectivos y esto mismo explica la significación que tiene el conocimiento del estado de salud de la población.

El estado de salud de una población es la salud de una comunidad en un momento histórico, y tiene su fundamento en la interpretación científica de la relación entre lo biológico y lo social. La Higiene Social Marxista es la ciencia que se ocupa de su estudio y a diferencia de las disciplinas médicas clínicas que estudian el estado de salud de individuos aislados, esta se ocupa del estado de salud de colectivos humanos, grupos sociales de población y la salud de la sociedad en general en relación con las condiciones de vida. Para ello se vale del conocimiento de sus principales componentes: procesos de carácter demográficos, la mortalidad y la morbilidad, niveles de crecimiento y desarrollo físico de la comunidad, niveles de invalidez, así como del conjunto de indicadores definidos para su estudio.

Cada formación económico - social se distingue de la anterior por las condiciones económicas y sociales de vida de la población, el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones sociales que influyen directamente sobre la salud de la sociedad, característicos para dicha formación (1). Por tanto el régimen social tiene una importancia fundamental para la conservación de la salud o el surgimiento y propagación de las enfermedades en las personas. En este sentido los fundadores del comunismo científico (Carlos Marx, Federico Engels y Vladimir Lenin) en sus obras revelan cuánto depende la salud de los trabajadores del modo de producción que subyace en la base de toda la vida social.

La salud social se ha definido como la salud de la población, condicionada por la influencia integral de los factores sociales y biológicos del medio ambiente, que se valora por un conjunto de indicadores demográficos y estadísticos, siendo el factor determinante el régimen sociopolítico y económico y las condiciones de vida colectiva que de este dependen (condiciones ambientales de vivienda, trabajo, descanso, alimentación, nivel de instrucción y de cultura, protección de la salud pública y otras).(1)

El problema de las relaciones recíprocas entre lo social y lo biológico en la actividad vital del ser humano es un problema metodológico radical de la medicina contemporánea. De su resolución depende la interpretación de los fenómenos de la naturaleza y de la esencia de la salud y de la enfermedad de las personas, y la interpretación de la etiología, la patogénesis y otros conceptos en la medicina. Carlos Marx expresó que "si el hombre es social por su naturaleza, desarrollará su verdadera naturaleza en el seno de la sociedad y solamente allí, por lo cual debemos medir el poder de su naturaleza no por el poder del individuo concreto, sino por el poder de la sociedad".(1)

En el problema biológico - social se aprecian regularidades que se pueden clasificar en tres grupos diferentes en relación a los aspectos de los conocimientos médicos que les corresponden:  

1.       Regularidades sociales desde el punto de vista de su influjo sobre la salud y precisamente sobre la morbilidad de las personas, sobre el cambio de los procesos demográficos y el cambio del tipo de patología en distintas condiciones sociales.

2.       Regularidades comunes para todos los seres vivos, incluyendo también al ser humano, que se manifiestan a niveles molecular-biológico, subcelular y celular

3.       Regularidades biológicas y psíquicas (psicofisiológicas) específicas, propias solamente del ser humano (actividad nerviosa superior, etc.).  

Para el hombre como miembro de la sociedad, las regularidades sociales son rectoras en el desarrollo del mismo como individuo biológico y favorecen su progreso.

El fundamento primero de toda vida humana es su sustrato natural, es decir, su base biológica. Sin embargo el ser humano es el resultado de toda la evolución natural de la especie condicionada por la actividad del propio hombre.(2) El hombre vive de la naturaleza y en ella.

Las leyes biológicas o sociales no actúan  sobre el hombre y su salud de forma aislada, sino que todas en su conjunto condicionan los factores que determinan el estado de salud de una comunidad. Constituyen una unidad dialéctica en la que las biológicas y las sociales se manifiestan de forma diferente según los niveles en que se desarrollan los distintos procesos vitales.(3)  Tanto lo biológico como lo social actúan en todos los niveles del organismo, pero no de forma absoluta, ni tampoco actúan las dos por igual, sino que cada una se manifiesta en mayor medida según el nivel en que se produce el proceso vital o fenómeno de salud.

Las leyes biológicas predominan en los niveles inferiores, pero a medida que se pasa a niveles superiores se hacen mas manifiestas las leyes sociales hasta llegar al hombre integralmente como ser social, mucho más cuando se valora la salud de colectivos humanos, la salud social, donde el predominio de lo social se manifiesta de forma muy evidente.

El impetuoso desarrollo actual de la ciencia y la tecnología ha transformado la sociedad y ha modificado también el papel y lugar del hombre en el mundo como resultado de su propia actividad. Por tanto se hacen cada vez más necesarios el análisis de los componentes biológicos en el desarrollo humano y la aclaración del papel de los factores naturales en la vida social para la coordinación de los programas sociales en relación con las premisas naturales de nuestra existencia y su regulación consciente. El quehacer cotidiano de los profesionales de la salud está íntimamente relacionado con los problemas sociales de las comunidades en que desarrollamos nuestro trabajo.  

Como se expresó anteriormente el conocimiento del estado de salud de la población es de gran importancia para las autoridades de un país o región. El hecho de conocer los mecanismos de crecimiento, cambio y en general los determinantes de la dinámica poblacional, provee a aquellos que deben tomar grandes decisiones, de herramientas muy útiles e información estratégica para la planificación, organización y control de las acciones de salud. El caso del sector de la salud pública no escapa de esta óptica ya que el mismo brinda a la población innumerables y valiosos servicios que son necesarios planificar. Aun más es imperativo conocer el resultado de estas acciones.

Para ello existe un conjunto de indicadores de que se vale el especialista para evaluar el estado de salud en un momento dado. Entre los indicadores más socorridos se encuentran los de mortalidad porque es uno de los componentes que intervienen en la estructura de la población por sexo y edades. Además el propio impacto que tiene la muerte sobre el humano y la sociedad hace que esta variable demográfica tenga una significación especial para medir estado de salud.

La mortalidad es la acción de la muerte sobre la población, según el concepto demográfico, por tanto las estadísticas de mortalidad son importantes para medir el estado de salud de la Población al constituir un efecto fenoménico de las variaciones que ocurren en esta.(4)

Entre los indicadores de mortalidad se pueden mencionar:

·         La Tasa Bruta de Mortalidad: ampliamente utilizada por su fácil cálculo e interpretación, aun para los poco familiarizados en el tema, pero no mide el nivel de la mortalidad en una población, sino el impacto que las defunciones ejercen en la población. Tiene como gran desventaja que está afectada por la estructura de la población por edades y sexo lo que hace que no pueda utilizarse para la comparación entre diferentes países, provincias, regiones, etc. Dado que nos podría llevar a cometer errores de apreciación de la mortalidad entre las mismas.

·         Las Tasas Centrales de mortalidad por edades: se encuentran libres del efecto distorsionador de la estructura de la población por edades, pero tienen el inconveniente de constituir un conjunto de indicadores que serán tantos como el número de grupos de edades que hallamos confeccionado, lo cual dificulta la comparación además de que hace complejo y difícil tener idea del nivel de mortalidad en una comunidad.

·         Otros indicadores presentan mas o menos similares dificultades con excepción de la Esperanza o Expectativa de Vida que es capaz de sintetizar en un solo valor las características de la mortalidad en una población. Este indicador, ampliamente conocido y de fácil interpretación,  encierra en sí mismo una valoración del nivel de bienestar que ha alcanzado una población, debido a que la duración de la vida está muy estrechamente relacionada con las condiciones sociales e higiénico - sanitarias en que se desenvuelve un país o región.  

La esperanza o expectativa de vida no presenta el problema de depender de las diferentes estructuras por edades de las poblaciones que se comparan como los indicadores anteriores, pero tiene dos dificultades para su empleo:

1.       Resulta laborioso el cálculo de una tabla de mortalidad que es imprescindible para obtener la esperanza de vida.  

2.       La información necesaria para elaborar la tabla de mortalidad es difícil de obtener. Generalmente en la mayor parte de los países subdesarrollados la calidad de la información estadística de las defunciones es deficiente, lo que lleva a limitar la exactitud de la Tablas.  

El propósito de este trabajo es demostrar que las transformaciones y programas de salud aplicados a partir del triunfo de la revolución en 1959, han posibilitado el incremento significativo de la esperanza de vida al nacer de nuestra sociedad.

A continuación del trabajo se hacen reflexiones a partir de indicadores de mortalidad de nuestro país en comparación con otras sociedades del primer mundo, lo que pone de manifiesto el propósito planteado en el trabajo.  

DESARROLLO

En general se puede decir que a partir del siglo XIX comienza a producirse un descenso de la mortalidad en los países más adelantados de Europa Occidental. A ello contribuyó mucho el desarrollo científico - técnico de la humanidad, el control y prevención de enfermedades transmisibles, el descubrimiento del origen microbiano de muchas enfermedades, la aplicación de métodos de asepsia y antisepsia en la medicina y en general el desarrollo socio - económico de las sociedades. Se han elevado las condiciones de vida de las personas y esto ha influido beneficiosamente en el descenso de la mortalidad.

No es hasta después de la 1ra. Guerra Mundial que se observa un descenso importante de la mortalidad en muchos países económicamente subdesarrollados, gracias a la importación desde sus metrópolis de técnicas más avanzadas para el control de enfermedades como son el uso de vacunas, insecticidas, etc.

Sin embargo hay que señalar que estas mejoras no han ocurrido de manera uniforme en todos los países del mundo, incluso se aprecian diferencias entre regiones de un mismo país, lo que sitúa a países y regiones en condiciones de franca desventaja con relación a otros.

En los países desarrollados la mortalidad tiende a ser más baja y a expensas fundamentalmente de enfermedades crónicas no transmisibles como son las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades cerebrovasculares y los tumores malignos. En cambio en los países subdesarrollados ocurre lo opuesto. La mortalidad es más elevada principalmente a expensas de enfermedades transmisibles como las enfermedades infecciosas.

Las edades en las que mueren las personas son también diferentes según sea el nivel de desarrollo socio - económico de los países y regiones. Así en los países económicamente desarrollados las personas mueren a edades avanzadas de la vida y la mortalidad en edades tempranas de la vida y específicamente en el primer año de vida llega a tener valores espectacularmente bajos, mientras que en los países subdesarrollados la mortalidad en el primer año de vida es aun muy elevada y en general las personas mueren en edades más tempranas.

En la actualidad la esperanza de vida al nacer fluctúa entre los 49 y 81 años,(5) pero estas diferencias no están motivadas sólo por las diferentes posibilidades de disfrutar los adelantos científico - técnicos en la medicina, sino también por las diferentes condiciones materiales en que se desarrolla la vida de la población como son la vivienda, disponibilidad de servicios sanitarios, calidad de la alimentación, agua, etc., que constituyen factores importantes en el comportamiento de la mortalidad.

Factores que intervienen en las variaciones de la mortalidad.

Entre los factores que intervienen en las variaciones de la mortalidad se cuentan los siguientes:

1.       Factores biológicos

2.       Factores causales

3.       El medio ambiente

4.       Organización social    

 

Factores biológicos: se cuentan entre ellos el sexo y la edad.

Sexo: a lo largo de toda la vida existe una sobre mortalidad masculina. Los elementos que la favorecen pueden ser biológicos, como por ejemplo la mayor reserva genética y resistencia que poseen las mujeres a la enfermedad y muerte, pero existen factores sociales que influyen también. La sociedad ha impuesto históricamente a cada sexo patrones de conducta y realización de actividades diferenciadas lo que ha provocado perfiles de mortalidad distintos para cada sexo, por ejemplo, los hombres desempeñan con frecuencia trabajos físicamente más riesgosos que las mujeres. Por otra parte es conocido que las mujeres muestran mayor responsabilidad por su salud. Las mujeres tienen una esperanza de vida al nacer superior a la de los hombres y alcanzan a vivir en general más años.  

Factores causales: pueden ser exógenos y endógenos. Los factores exógenos que causan muerte con frecuencia, son típicos de países subdesarrollados o con importante situación de pobreza y débiles sistemas de salud. Los endógenos tales como las enfermedades crónicas no transmisibles y accidentes son mas frecuentes en sociedades desarrolladas, con sistemas de salud desarrollados y poblaciones donde sus individuos tienen elevada esperanza de vida, en las que están presentes además hábitos y estilos de vida inadecuados, estrés y otros.  

Medio ambiente: aquí se incluye el clima, el aire, los procesos ecológicos y otros. Cuando estos componentes son desfavorables influyen desfavorablemente en la mortalidad. Si bien la máxima responsabilidad en las variaciones desfavorables que se viene observando en el clima lo tienen los países de mayor desarrollo económico, las afectaciones que se producen en este influyen en todos, y los países subdesarrollados tenemos menos reservas para enfrentar esas variaciones y consecuentemente nos dejan sequías, hambrunas, epidemias y mayores índices mortalidad en general.  

Organización social: esta establece el modo de producción de la sociedad, la distribución de los productos, los alimentos, la gratuidad o el precio de los medicamentos y servicios médicos en general. Todo ello es diferente para cada país o región según sea el sistema político que posean y estos factores determinan y condicionan distintos perfiles de la mortalidad.

La organización social juega un papel de suma importancia en nuestro país al condicionar el comportamiento de los otros factores e influir favorablemente en los niveles de mortalidad que exhibimos. Gracias al sistema político que tenemos, nuestra población está protegida contra los efectos adversos del clima que periódicamente nos golpean, existen programas específicos de salud para grupos de riesgo de los que se beneficia la población general y todo esto unido al mejoramiento de las condiciones de vivienda, servicios sanitarios, calidad del agua, educación, comunicaciones, etc., han posibilitado un cambio en el patrón de la mortalidad hacia el tipo observado en las sociedades desarrolladas.

 

Algunos apuntes sobre la mortalidad cubana a través del tiempo.

Antes del siglo XIX no fue posible cuantificar el nivel de mortalidad en Cuba, sin embargo se estima que debió ser en extremo elevada.

Consideremos por ejemplo que la población aborigen que al descubrimiento sumaban de 80 000 a 100 000 según algunos autores, había desaparecido casi completamente hacia 1550 a causa de los suicidios masivos, enfermedades importadas por los colonizadores y maltratos recibidos.

Posteriormente la población de la Habana que agrupaba casi la mitad de la población del país sufrió frecuentes epidemias que diezmaban la población como las del Cólera, Fiebre Amarilla y Viruelas.

Las tasas de mortalidad entre los esclavos africanos y culíes chinos eran elevadas todavía en el último cuarto del siglo XIX.

Las guerras liberadas contra la metrópoli española y después la guerra cubano - hispano - norteamericana en la segunda mitad del siglo XIX aumentaron las tasas de mortalidad entre los cubanos.

En los inicios del siglo señalado anteriormente comienza un descenso moderado pero constante de la mortalidad gracias a la introducción de algunas medidas sanitarias y fundamentalmente a la erradicación de la Fiebre Amarilla como consecuencia de los trabajos investigativos del eminente científico cubano Dr. Carlos J. Finlay.

Se estima que la Tasa Bruta de Mortalidad cubana debió ser alrededor de 31 por cada 1000 habitantes hacia 1931, y de 16 por cada 1000 habitantes hacia 1943. Alrededor de 1953 la Tasa Bruta de mortalidad se estimaba en 10 por cada 1000 habitantes.

Respecto a la Tasa de Mortalidad Infantil, no se dispone de información confiable, pero se supone que hacia 1899 esta oscilaba alrededor de 200 por cada 1000 nacidos vivos, proporción que fue disminuyendo progresivamente hasta 1943 en que se estimó en 130 por 1000 nacidos vivos. En el período 1955 - 1959 se estimó en 58 por cada 1000 nacidos vivos (6,7).

Por su parte la esperanza de vida al nacer pasa de valores sumamente bajos (menos de 40 años) a principios de siglo XX, hasta 77 años reportado para el período 2001 - 2003 (6).

Resulta difícil seguir la evolución de la esperanza de vida de la población cubana durante el período de la república dependiente, dada la poca solidez e inexactitud de los datos, siendo aun mayor esta dificultad para el período anterior a 1950. No obstante, según podemos ver en el cuadro No. 1, la esperanza de vida al nacimiento de la población cubana se había duplicado para mediados del siglo XX.

Debemos notar que los valores obtenidos por sexo tienen la característica de presentar un pequeño diferencial entre la esperanza de vida para el sexo masculino y el femenino que parece ser una particularidad de la mortalidad cubana.

Este diferencial por sexos tan pequeño, con una Esperanza de vida tan elevada para ambos sexos hace que el varón cubano registre una de las expectativas de vida más elevadas del mundo.

Publicaciones especializadas (6) sugieren que es probable que este comportamiento del diferencial por sexos de la esperanza de vida al nacimiento de los cubanos se esté dibujando como un patrón particular de la mortalidad en el país.

             Al observar este indicador por provincias, notamos un incremento del mismo desde el período 1969 - 1971 hasta 2001 - 2003 para todas las provincias, así como una tendencia a la homogeneidad de sus valores en los diferentes períodos estudiados. (Cuadro No. 2).

Correspondió a las provincias de Guantánamo el mayor incremento de este indicador en 1983, y el más bajo incremento se observó en la provincia de la Habana.

En 1969 - 1971 la expectativa de vida más baja del país correspondía a la provincia de Guantánamo (70.03 años) y la más alta a la provincia de la Habana (72.45 años).

En 1994 - 1995 la esperanza de vida más baja correspondió a la provincia Ciudad de la Habana (73.86 años). Cuatro provincias sobrepasaban los 76 años como expectativa de vida (Holguín, 76.57; Villa Clara, 76.52, Sancti Spiritus y Granma ambas con 76.46).

En el período 2001 - 2003 la provincia Ciudad de la Habana continuó presentando la expectativa de vida más baja del país (75.89 años). Ya para entonces nueve provincias sobrepasaban los 77 años como expectativa de vida. El valor más elevado se encontró en la provincia de Villa Clara con 78.20 años.

La provincia de Villa Clara desde 1969 - 1971 ha ocupado el primer o segundo lugar más alto mientras que la provincia Ciudad de la Habana ha ocupado el primer o segundo lugar más bajo en todo el período.

El caso de Villa Clara requiere de un estudio mas detallado que de cuenta y explique su comportamiento sociodemográfico, es la provincia más envejecida del país, se encuentra entre las de más bajos niveles de fecundidad, con un saldo migratorio desfavorable a lo largo del tiempo, un nivel de urbanización cercano al 80 por ciento y la de mayor expectativa de vida del país (6).

El comportamiento de Ciudad de la Habana es contradictorio si se considera que es la provincia capital del país, que por tradición concentra una considerable red hospitalaria, incluyendo institutos especializados, además de otras condiciones socio - económicas que presenta la ciudad capital. Algunas hipótesis se han adelantado como es la relacionada con el hecho que muchas personas vienen a recibir tratamiento médico especializado o no en Ciudad de la Habana y requieren para ello realizar cambio de dirección, entonces cuando fallecen son reportadas como capitalinas. Otros se refieren al mayor stress, el estilo de vida y las condiciones ambientales que prevalecen en las grandes ciudades y que en general no reportan beneficios para una vida saludable (6).

Como conclusión se puede afirmar que la evolución de la expectativa de vida al nacimiento en los últimos 32 años reporta un aumento importante de la supervivencia del cubano en todos los territorios.

La esperanza de vida a los 60 años también ha aumentado ganando en más de 2 años desde el período 1969 - 1971 hasta 2001 - 2003. Los varones ganaron 2.66 años, las hembras 3.08 años y ambos sexos juntos 2.98 años.

El diferencial por sexos, que es muy pequeño, mantiene la misma característica que la señalada anteriormente para la población cubana al nacer. En este caso oscila alrededor de 2 años para los períodos estudiados.

También se puede observar que a cada cubano de 60 años le quedaba como promedio más de 21 años de vida en 2001 - 2003.

Independientemente de la condición de homogeneidad que se observa para la mayoría de los indicadores socio - demográficos en el país en el cuadro No. 4 se muestra un diferencial de mas de tres años en la expectativa de vida de los varones con respecto a las hembras en Ciudad de la Habana para el período 2001 - 2003. El diferencial más bajo lo muestra la provincia de Pinar del Río con 1.15 años. Ciudad de la Habana tiene la expectativa de vida a los 60 años más baja del país, tanto para ambos sexos juntos como para los varones.  Villa Clara exhibe la expectativa de vida mas elevada para ambos sexos y para los varones, mientras que para las mujeres tiene la segunda mas elevada del conjunto de las provincias. Esto hace pensar a muchos investigadores que los varones capitalinos juegan un papel negativo en el comportamiento de este indicador bien sea por stress o estilos de vida.

A pesar de la significación tan importante que tiene este grupo de edad sobre el indicador, lograr un impacto sensible sobre el nivel de la expectativa de vida no resulta tan evidente como en los otros grupos de edad. El hecho de que estas personas sean d edad avanzada, cambios en la mortalidad no reflejan cambios significativos en el tiempo vivido que cada individuo aporta al cálculo de la expectativa de vida. Es decir, que para que se aprecie el cambio de la mortalidad sobre el nivel de la esperanza de vida será necesario una respuesta mayoritaria del contingente de personas de esas edades, lo que resulta un tanto complejo considerando que se trata de personas de edad avanzada que han atravesado y vencido determinados riesgos de morbilidad y mortalidad en condiciones desventajosas de atención a la salud, y por tanto arriban a estas edades con desventajas acumuladas.

La tasa de mortalidad infantil, indicador muy importante del nivel de mortalidad y desarrollo socio - económico de un país, pues ofrece una valoración del nivel de atención pre y post natal, desarrollo de la tecnología médica, accesibilidad a los servicios, etc., muestra también las transformaciones que se han producido en beneficio de nuestra sociedad. En el cuadro No. 5 se puede observar la evolución de este indicador entre 1970 y el 2003 por provincias. Si bien para 1970 la tasa para Cuba era de 38.70 fallecidos por cada mil nacidos vivo, en un período de aproximadamente 30 años se ha visto reducida en más de 6 veces (6.10). En estos momentos las tasas provinciales oscilan entre valores tan bajos como 4.90 (Matanzas, 2003) y 8.15 (Guantánamo, 2003) que incluso son más bajas que los de algunos países del llamado Primer Mundo.

 

La Esperanza de Vida al nacer de Cuba y otros países

Por estudios realizados en diferentes organismos internacionales con relación a las causas de muerte, su afectación relativa en los niveles de mortalidad, la evolución de estos niveles y el estado actual de las Ciencias Médicas, se ha planteado que el nivel máximo teórico de la vida del ser humano en estos momentos pudiera llegar a los 120 años.

Existen países como Suecia y Japón que presentan niveles de mortalidad muy bajos con expectativas de vida al nacer muy elevadas (más de 80 años).

En general los países desarrollados presentan expectativas de vida por encima de los 70 años, mientras que en los países subdesarrollados estas expectativas están por debajo.

La esperanza de vida al nacer cubana, como ya se ha expresado, tiene la característica de presentar un pequeño diferencial entre los sexos, lo cual no se observa en la mayoría de los países que tienen este indicador por encima de los 70 años, en los que por lo general esta diferencia rebasa los 5 años.

Con la excepción de Israel y Cuba que tienen los diferenciales más bajos, en el resto de los países que tienen expectativas de vida al nacimiento superiores a los 70 años, el comportamiento de este diferencial por sexos de la Esperanza de vida sobrepasa los cinco años o está alrededor de esta cifra.

Cuba, a pesar de ser un país en vías de desarrollo, dado el nivel alcanzado por la salud pública, presenta una esperanza de vida al nacimiento elevada, entre las primeras del mundo, comparable a la de los países con alto desarrollo económico y social.

El elevado nivel de la Esperanza de Vida en general está muy relacionado con los bajos niveles de mortalidad infantil, como podemos apreciar en el cuadro No. 7.

En la actualidad en Cuba se resuelven con éxito tareas del desarrollo social, político, económico y cultural determinadas por el programa del PCC, las directrices de los Congresos de este y más recientemente por las directrices de la Batalla de Ideas que libra nuestro país.

La revolución científico - técnica, los colosales éxitos de las ciencias médicas y los logros de la práctica de la salud pública en Cuba han contribuido al cambio radical del cuadro de salud y de los tipos de patologías que se observan en la población cubana actualmente.

Cuba es un país económicamente en vías de desarrollo. Aunque la economía no es capaz de producir los grandes bienes materiales y riquezas que caracterizan al llamado Primer Mundo. Sin embargo sus niveles de mortalidad tienen una tendencia franca a la disminución constante y el estado de salud de la población se eleva consecuentemente hasta mostrar hoy día niveles comparables a aquellos de los países de mayor desarrollo económico y social del planeta. Esta tendencia se ha hecho mas acentuada a partir del triunfo de la revolución en 1959 y aun más, a partir de que el pueblo cubano decidió la opción socialista de desarrollo en 1961.

Esta característica responde a una planificación del desarrollo económico y social del país con principios de justicia social, igualdad y humanismo que han caracterizado a la revolución cubana y que se fundamentan en las ideas y pensamientos de los grandes maestros que contribuyeron a la formación de nuestro pensamiento político:

Es de destacar lo expresado por José de la Luz y Caballero “antes quisiera yo ver desplomada no digo las instituciones de los hombres, sino las estrellas todas del firmamento, que ver caer del pecho humano el sentimiento de la justicia de ese sol del mundo moral” (8).

Félix Varela, el cubano que nos enseñó en pensar expresó que "todos los hombres tienen igual derecho por la naturaleza a nuestra consideración". Pero para que el hombre pueda ejercer adecuadamente su libertad tiene que saber dominar sus condiciones de existencia, es decir, ser un hombre culto.

José Martí expresó "dígase hombre y con ello se habrá dicho todo" con lo cual dejaba sentada su idea que todos somos iguales en derecho por nuestra naturaleza.

El concepto de humanismo incluye en sí mismo el reconocimiento de la igualdad de los hombres, los valores humanos de las personas y sus ideales. Es un concepto muy amplio que se refleja en la conciencia solidaria humana (9).

El humanismo es un fenómeno histórico y en cada formación económico - social cambian las formas de humanismo. En el desarrollo del progreso social, su contenido concreto cambió cualitativamente. Las distintas etapas del desarrollo de la sociedad produjeron diferentes formas de humanismo: la comunidad primitiva, el antiguo, el cristianismo, el utópico, el burgués y el proletariado socialista (9).

La revolución cubana al abrazar las ideas del socialismo científico también propicia el desarrollo de una forma superior de humanismo; el humanismo proletario, que está fundamentado y sistematizado científicamente por los clásicos del marxismo. Es un modelo orgánico y profundo que trae consigo su valor científico (9) y que tiene como particularidades:

1.       Fundamento científico. Se basa en la comprensión materialista de la historia.

2.       Carácter clasista. El ser humano en el humanismo siempre une lo clasista y lo social en un contenido político.

3.       Lo real. Representa no solo el conjunto de ideas, determinados principios teóricos, sino su realización práctica en la realidad, la cual abre ante el hombre el mundo verdadero que lo rodea, pleno de actividad humana y muestra a las personas, precisamente cuál debe ser este mundo.

4.       Internacionalismo proletario. Expresa la solidaridad internacional de los trabajadores de los distintos países en su lucha contra el capitalismo, por su liberación social y nacional.  

Marx y Engels fundamentaron la idea de que la categoría "igualdad" sirve para la significación de la unidad de la esencia humana, para la significación de la conciencia y la conducta genética del hombre, así como para la identidad práctica del hombre con el hombre, es decir, para la significación social o humana en las relaciones del hombre con el hombre (9).  

Estos principios humanistas de la revolución cubana se han puesto de manifiesto en el campo de la salud al llevar la salud pública a los lugares más apartados y olvidados del país, aumentar la cobertura de servicios médicos actualizados y de calidad a todo el territorio nacional y propiciar la accesibilidad de todos sus ciudadanos a los servicios de salud sin distinción de género, raza o estatus social, lo cual ha propiciado una disminución constante de la mortalidad y un incremento favorable y acentuado del nivel de salud del pueblo.

Pero no sólo se ha limitado al marco estrecho de lo nacional, sino que es muy presente su carácter internacional. Hoy por hoy, nuestros profesionales de la salud están presentes en un número cada vez mayor de naciones del Tercer Mundo, llevando conocimientos, salud y bienestar a sus poblaciones. Y no solamente en el campo de la salud! Los profesionales cubanos están preparados, son capaces y tienen prestigio en esas naciones.

Nuestro sistema social al interpretar y llevar a la práctica estos y otros ideales de igualdad y humanismo ha conseguido avances sociales inobjetables a pesar de las duras condiciones económicas en que ha tenido que desarrollarse. Por ello podemos exhibir, en el plano de la salud pública, como en la educación y muchos otros, indicadores que asombran a muchos y son ejemplo para otros.  

 

CONCLUSIONES 

Como resultado de todo lo expuesto anteriormente podemos concluir que:

1.       La Esperanza de vida del cubano ha alcanzado niveles que se encuentran entre los más elevados del mundo.  

2.       Si bien los niveles de mortalidad han disminuido progresivamente desde principios del siglo XX, esta disminución se ha acentuado más a partir del triunfo de la revolución, alcanzando en la actualidad niveles muy bajos comparables a los de los países más desarrollados del planeta.  

3.       La Esperanza de vida a los 60 años también ha sido incrementada, quedándole a cada cubano de 60 años como promedio más de 20 años de vida.  

4.       La Esperanza de vida por provincias ha aumentado en más de tres años como promedio desde 1969.  

5.       Existe muy poca diferencia entre la Esperanza de vida al nacer masculina y la femenina, presentando los varones cubanos una de las expectativas de vida más elevadas del mundo.  

6.       Se observa cierta homogeneidad de los valores de la Esperanza de vida al nacer en todas las provincias del país como resultado de una adecuada cobertura y accesibilidad de todos los cubanos al Sistema Nacional de Salud.  

7.       Todos los cubanos tienen derecho a disfrutar de los avances de la revolución científico - técnica en la rama de la salud en igualdad de condiciones.  

8.       Estos y otros indicadores de salud que exhibe la nación son resultado de las profundas transformaciones estructurales llevadas a cabo después de 1959 y que ponen de manifiesto el respeto a uno de los principales derechos humanos que es preservar y garantizar la vida del hombre.  

 

BIBLIOGRAFÍA.  

1.          Serenko, AF. Ermakov, VV. Higiene social y organización de la salud pública como ciencia y asignatura de la enseñanza. Breve historia del desarrollo de la Higiene Social y la organización de la Salud Pública. En Serenko, AF. Ermakov, VV. eds., Higiene Social y organización de la Salud Pública. Moscú: Editorial Mir, 1986; 30 págs.

2.         Biblioteca Médica Nacional. Colectivo de Autores. Lecturas de Filosofía, Salud y Sociedad. Editorial Ciencias Médicas. La Habana, 2000.

3.                  Sánchez Santos L. Cruz Álvarez NM. Amaro Cano M C. Barriuso Andino A. Introducción a la Medicina General Integral. Selección de temas. Literatura básica. La Habana: Editorial Ciencias Médicas, 1999;112 p.

4.                  Gran Álvarez M. Castañeda Abascal I. Temas de Estadística Sanitaria. La Habana: Dirección Nacional de Estadísticas del MINSAP y Departamento de Bioestadística de la Escuela Nacional de Salud Pública, 2002; 80 p.

5.                  United Nations, World population prospects. The 2002 revision., New York. 2003.

6.                  Oficina Nacional de Estadísticas. Cuba: La Esperanza de Vida 2001 - 2003. Cálculos y análisis por sexo y edades. Centro de Estudios de Población y Desarrollo. La Habana: ONE, 2004; 115 p.

7.                  La población de Cuba. La Habana. Ciencias Sociales, 1976.

8.                  Guadarrama González P. Humanismo en el pensamiento latinoamericano. Edición 2001. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 2001; 272 p.

9.                  Galindo Pérez C. Isaac Borrero S. Humanismo: Teoría e historia. En: Guadarrama González P. Suárez Gómez C. eds. Filosofía y Sociedad tomo 1. Edición 2000. La Habana: Editorial Félix Varela, 2002; 12 p.

10.               Kelle V. Kovalzon M. Ensayo sobre la teoría marxista de la sociedad. Editorial Progreso. Moscu, 1975.

11.               Katajchian S. El leninismo sobre las naciones y las nuevas comunidades humanas interncionales. Editorial Política. La Habana, 1985.

12.               Martínez García R. Evolución de la Esperanza de Vida al nacer y a los sesenta años en Cuba. Taller Internacional sobre envejecimiento de la población. La Habana, 1988.

13.               Comité Estatal de Estadísticas. La mortalidad cubana: sus características, niveles en 1970 y evolución. Dirección de demografía. La Habana, 1978.

14.               Comité Estatal de Estadísticas. La Esperanza de vida 1981 - 1982. Dirección de demografía. La Habana, 1985.

15.               Comité Estatal de Estadísticas. La Esperanza de vida de Cuba y provincias, años 1982 - 1983. Dirección de demografía. La Habana, 1985.

16.               Comité Estatal de Estadísticas. La Esperanza de Vida de Cuba y provincias. Período 1986 - 1987. Dirección de demografía. La Habana, 1990.

17.               Bueno Sánchez E. Desarrollo y población. El caso cubano. Simposio sobre población. Universidad de la Habana, 1984.

18.               Partido Comunista de Cuba. Programa del Partido Comunista de Cuba. La Habana: Editora Política, 1987.

19.               Ministerio de Salud Pública de Cuba. Resumen estadístico. La Habana: Dirección Nacional de Estadísticas, 1985.

20.               Comité Estatal de Estadísticas. Principales aspectos demográficos de la población cubana en el año 1984. La Habana: Dirección de demografía, 1985.

21.               Comité Estatal de Estadísticas. Anuario demográfico 1984. La Habana: Dirección de demografía, 1985.

22.               Albizu-Campos E. La Esperanza de vida en Cuba en los 90. Universidad de la Habana: Centro de Estudios Demográficos, 2003.

23.               Ministerio de Salud Pública. Anuario estadístico de salud, 2002. MINSAP: Dirección Nacional de Estadísticas. La Habana, 2003.

24.               Oficina Nacional de Estadísticas. Anuario estadístico de Cuba 2002. La Habana: ONE, 2003.

25.               Oficina Nacional de Estadísticas. Serie de Anuarios Demográficos de Cuba. La Habana: ONE. Diferentes años.

26.               United Nations. Demographic Yearbook, 1992. U. N., New York, 1994.

27.               United Nations. Demographic Yearbook, 1996. U.N., New York, 1998.

28.               United Nations. World population prospects. The 1994 revision. U.N., New York, 1995.

 

CUADRO No. 1  

EVOLUCIÓN DE LA ESPERANZA DE VIDA AL NACER POR SEXOS. CUBA 1899 A 2003.

Años o períodos

 

Varones

 

Hembras

Ambos Sexos

Diferencia entre los sexos

1899 - 1907

-

-

33.11

-

1919 - 1931

-

-

39.14

-

1930

40.5

42.6

41.5

2.1

1935

43.2

46.0

44.6

2.8

1940

45.9

49.1

47.5

3.2

1945

49.1

52.8

50.9

3.7

1950

53.6

57.9

55.7

4.3

1950 - 1955

56.69

61.01

58.79

4.32

1955 - 1960

59.81

63.88

61.79

4.07

1960 - 1965

63.26

67.05

65.10

3.79

1965 - 1970

66.80

70.30

68.50

3.5

1970 - 1975

69.33

72.63

70.93

3.3

1975 - 1980

71.15

74.45

72.75

3.3

1980 - 1985

71.38

75.21

73.59

3.83

1986 - 1987

72.74

76.34

74.46

3.60

1994 - 1995

72.94

76.90

74.83

3.96

1998 - 2000

74.20

78.23

76.15

4.03

2001 - 2003

75.13

78.97

77.00

3.84

Fuente: De 1899 a 1931, CELADE.

De 1930 a 1950, Elio Velázquez, Lázaro Toirac (1975), pp. 61 y ss.

A partir de 1950, CEE.

De 1986 al 2000, Anuario Demográfico de Cuba.

Período 2001 - 2003, Oficina Nacional de Estadísticas.

 

CUADRO No. 2

ESPERANZA DE VIDA AL NACER POR PROVINCIAS. AMBOS SEXOS. PERÍODOS SELECCIONADOS.

 

Provincias

Períodos

Años de ganancia

1969 - 1971

1994 - 1995

2001 - 2003

Pinar del Río

71.40

75.32

77.17

5.77

La Habana

72.45

74.99

76.63

4.18

C. Habana

70.28

73.86

75.89

5.61

Matanzas

71.31

74.43

76.68

5.37

Villa Clara

72.20

76.52

78.20

6.00

Cienfuegos

71.19

75.85

77.25

6.06

Sancti Spiritus

71.05

76.46

77.77

6.72

Ciego de Avila

71.48

75.36

77.33

5.85

Camagüey

70.51

74.98

77.14

6.63

Las Tunas

71.34

75.99

77.89

6.55

Holguín

71.23

76.57

77.85

6.62

Granma

71.17

76.46

77.26

6.09

Stgo. de Cuba

71.74

75.11

76.94

5.20

Guantánamo

70.03

75.98

77.43

7.40

Cuba

70.04

74.83

77.00

6.96

Fuente: CEE, Series de publicaciones de tablas de mortalidad y cálculos propios.  

CUADRO No. 3

ESPERANZA DE VIDA A LOS 60 AÑOS POR SEXOS. CUBA. PERÍODOS DISPONIBLES.

 

Períodos

 

Varones

 

Hembras

 

Ambos sexos

Diferencia de años entre los sexos

1953 - 1970

16.34

17.91

-

1.57

1969 - 1971

17.70

19.55

18.50

1.85

1977 - 1978

18.78

20.66

19.62

1.88

1981 - 1982

19.43

21.63

20.44

2.20

1982 - 1983

19.57

21.61

20.47

2.04

1983 - 1984

19.32

21.33

20.24

2.01

1998 - 2000

19.97

22.24

21.08

2.27

2001 - 2003

20.36

22.63

21.48

2.27

Fuente: CEE, serie de tablas de mortalidad publicadas en distintos períodos y cálculos propios.

 

CUADRO No. 4

ESPERANZA DE VIDA A LOS 60 AÑOS POR PROVINCIAS. CUBA, 2001 - 2003.

 

Provincias

 

Varones

 

Hembras

 

Ambos sexos

Diferencia de años entre los sexos

Pinar del Río

21.11

22.26

21.65

1.15

La Habana

20.25

22.29

21.24

2.04

C. de la Habana

18.74

22.34

20.67

3.60

Matanzas

19.73

22.62

21.10

2.89

Villa Clara

21.65

23.32

22.46

1.67

Cienfuegos

20.80

22.69

21.71

1.89

Sancti Spiritus

21.61

22.83

22.19

1.22

Ciego de Avila

21.00

22.81

21.85

1.81

Camagüey

20.62

22.99

21.76

2.37

Las Tunas

21.47

23.30

22.32

1.83

Holguín

21.49

23.40

22.40

1.91

Granma

21.02

22.81

21.86

1.79

Stgo. de Cuba

20.45

22.72

21.55

2.27

Guantánamo

21.27

22.85

22.01

1.58

Fuente: ONE, Cuba y provincias 2001 - 2003. Tablas abreviadas de mortalidad y cálculos propios

 

CUADRO No.5

TASAS DE MORTALIDAD INFANTIL POR PROVINCIAS Y NÚMERO DE VECES QUE SE REDUCE LA TASA ENTRE 1970 Y EL 2003. AÑOS SELECCIONADOS

 

Provincias

 

1970

 

1980

 

1990

 

2001 - 2003

Número de veces que se reduce

Cuba

38.70

19.60

10.70

6.34

6.10

Pinar del Río

33.80

20.70

8.30

5.87

5.76

La Habana

39.30

16.00

9.80

6.74

5.83

Ciudad de la Habana

38.70

17.20

10.00

6.81

5.69

Matanzas

39.00

14.40

12.00

4.90

7.96

Villa Clara

30.90

18.00

7.60

5.53

5.59

Cienfuegos

44.20

18.30

9.90

5.92

7.47

Sancti Spiritus

38.30

19.00

7.70

5.99

6.39

Ciego de Ávila

28.40

20.80

11.60

5.64

5.03

Camagüey

41.80

21.90

11.40

6.96

6.00

Las Tunas

40.90

22.50

12.90

5.02

8.14

Holguín

38.40

19.80

12.00

6.75

5.69

Granma

45.10

22.40

13.60

5.53

8.15

Santiago de Cuba

35.80

19.90

11.40

6.70

5.35

Guantánamo

42.00

24.20

10.80

8.15

5.16

Fuente: CEE, Anuario Demográfico de Cuba, 1983; ONE, Anuario Demográfico de Cuba, 2001.

CUADRO No. 6

ESPERANZA DE VIDA AL NACIMIENTO POR SEXO Y DIFERENCIAL ENTRE SEXOS. PAÍSES SELECCIONADOS. 2000 - 2005.

 

 

Países

 

 

Varones

 

 

Hembras

 

Ambos sexos

 

Diferencial por sexos

Alemania

75.20

82.80

79.00

7.60

Australia

76.40

82.00

79.20

5.60

Austria

75.30

81.70

78.60

6.40

Bélgica

75.40

81.50

78.50

6.10

Canadá

76.70

81.90

79.30

5.20

China, Hong Kong

77.30

82.80

79.90

5.50

Chipre

76.00

80.50

78.30

4.50

Costa Rica

75.80

80.60

78.10

4.80

Cuba (2001-2003)

75.13

78.97

77.00

3.84

España

75.90

82.80

79.30

6.90

Estados Unidos

74.30

79.90

77.10

5.60

Finlandia

74.40

81.50

78.00

7.10

Francia

75.70

81.90

78.80

6.20

Grecia

75.70

80.90

78.30

5.20

Irlanda

74.40

79.60

77.00

5.20

Israel

77.10

81.00

79.20

3.90

Italia

75.50

81.90

78.70

6.40

Japón

77.90

85.10

81.60

7.20

Noruega

76.00

81.90

78.90

5.90

Nueva Zelandia

75.80

80.70

78.30

4.90

Países Bajos

75.60

81.00

78.30

5.40

Reino Unido

75.70

80.70

78.20

5.00

Singapur

75.90

80.30

78.10

4.40

Suecia

77.60

82.60

80.10

5.00

Suiza

75.90

82.30

79.10

6.40

Fuente: Unites Nations, 2003. World Population Prospects. The 2202 revision.  

CUADRO No. 7

ESPERANZA DE VIDA AL NACER. MOMENTO EN ALCANZAR LA ESPERANZA DE VIDA AL NACIMIENTO  DE 77 AÑOS Y LAS TASAS DE MORTALIDAD INFANTIL. PAÍSES SELECCIONADOS. PERÍODOS DISPONIBLES.

 

País

Años o períodos

Esperanza de vida al nacer

 

TMI

Japón

1980 - 1985

76.90

7.0

Suiza

1985 - 1990

77.40

6.0

Suecia

1985 - 1990

77.30

7.0

Canadá

1985 - 1990

77.00

7.0

Cuba

2001 - 2003

77.00

6.3

Fuente: World population prospects. The 2002 revision. United Nations, New York, 2003.

 

INSTITUTO SUPERIOR DE CIENCIAS MÉDICAS DE LA HABANA.

FACULTAD DE CIENCIAS MÉDICAS FINLAY – ALBARRÁN.

Palabras clave: Expectativa de vida

Autores: Dr. Rolando P. Martínez García

                Especialista en Bioestadística.

                Profesor Asistente de Informática Médica.

Facultad de Ciencias Médicas Finlay Albarrán.

Instituto Superior de Ciencias Médicas de la Habana.  

 

Lic. Francisco Borjas Borjas

Profesor Auxiliar de Historia.

Facultad de Ciencias Médicas Finlay Albarrán.

Instituto Superior de Ciencias Médicas de la Habana.

Enero  2005

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Publicación enviada por Dr. Rolando P. Martínez García y Lic. Francisco Borjas Borjas
Contactar mailto:rolymtnez@infomed.sld.cu


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Publicado Wednesday 5 de October de 2005

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