Monografias | La identidad cultural en su relación con el patrimonio cultural. El patrimonio cultural de ManzanilloLa identidad cultural en su relación con el patrimonio cultural. El patrimonio cultural de ManzanilloResumen: Este artículo contribuye a satisfacer la necesidad de un estudio teórico con fines formativos de la relación identidad – patrimonio cultural y de las potencialidades para la labor formativa identitaria del patrimonio cultural de Manzanillo Este trabajo en manos de los maestros y profesores servirá de impulso para el empleo más eficiente del patrimonio cultural con fines axiológicos identitarios.(V) Resumen Este
artículo contribuye a satisfacer la necesidad de un estudio teórico con fines
formativos de la relación identidad – patrimonio cultural y de las
potencialidades para la labor formativa identitaria del patrimonio cultural de
Manzanillo Este trabajo en manos de los maestros y profesores servirá de
impulso para el empleo más eficiente del patrimonio cultural con fines axiológicos
identitarios. En
la provincia Granma, y particularmente en el municipio Manzanillo, se han
desarrollado desde las dos últimas décadas del pasado siglo múltiples
acciones con el fin de estimular y favorecer las investigaciones de la historia
y patrimonio cultural local. Este trabajo, que ha contado desde sus inicios con
la activa participación de los educadores, ha estado acompañado de encuentros
teóricos sobre el tema de la identidad cultural y de la búsqueda de propuestas
didácticas para perfeccionar la enseñanza de la historia local y fortalecer
los vínculos de la escuela con las instituciones culturales; sin embargo no se
han desarrollado investigaciones que favorezcan la formación de valores de
identidad tomando como fuente la riqueza del patrimonio cultural. .El
estudio de la relación patrimonio cultural – identidad cultural con un
objetivo didáctico - formativo obliga a reflexionar sobre la relación cultura
– identidad y en este sentido es preciso citar
el trabajo Modelo teórico de identidad cultural. Los autores de este
trabajo después de realizar el análisis de algunas definiciones de identidad
cultural la conceptualizan de la siguiente forma: “Llámese
identidad cultural de un grupo social determinado (o de un sujeto
determinado de la cultural) a la producción de respuestas y valores que, como
heredero y trasmisor, actor y autor de su cultura, éste realiza en un
contexto histórico dado como consecuencia del principio sociopsicológico de
diferenciación - identificación en relación con otro(s) grupo(s) o sujeto(s)
culturalmente definido(s).” (1996:17-18) Este concepto
supera a los analizados por sus autores y a otros que han sido consultados para
el desarrollo de este trabajo porque permite un acercamiento a la identidad
cultural como proceso y no solo como momento o resultado de la actividad del
hombre en la sociedad. Este devela que aunque suele y puede hablarse de
identidad cultural haciendo referencia a uno sólo de sus elementos, el fenómeno
total incluye los siguientes elementos: 1.
El sujeto de la cultura: se
refiere al hombre o grupo humano, socialmente organizado en cualquier nivel de
resolución sociológica, que se comporta como heredero, autor, actor y
trasmisor de una cultura condicionada geográfica e históricamente. 2.
El otro significativo: es otro
sujeto de la cultura que existe y opera en una cultura dada, que actúa como
alter en el proceso comunicacional. 3.
Sujeto de identidad: sujeto de cultura que, en
el proceso de comunicación con el otro significativo, se ha diferenciado de éste
y ha reconocido como sujeto actuante su identidad cultural. 4.
Actividad identitaria: un complejo proceso de
acciones materiales y espirituales, que lleva a cabo el sujeto de cultura en el
proceso de comunicación con otros sujetos de cultura. 5.
Los objetos de la cultura: son
todas las producciones materiales y espirituales que el sujeto de la cultura
elabora. 6.
Los objetos de identidad: son
producciones materiales y espirituales del sujeto de identidad objetivadas. 7.
La comunicación, es una
actividad básica en el proceso de identidad, a través de la cual los sujetos
(sujetos y otros significativos) se relacionan. 8.
La producción de respuestas y
valores, es la actividad donde se realiza el sujeto como miembro de una
cultura dada, donde revela su carácter de autor y actor de su cultura a partir
de la herencia recibida. Definen la
cultura como “un sistema vivo que incluye un sujeto socialmente definido que,
actuando de determinada manera en una situación histórica y geográfica específica,
produce objetos materiales y espirituales que lo distingue. La cultura en este sentido
amplio surge (se forma) conjuntamente con el sujeto actuante e incluye su
actividad y los productos de esta.” (1996: 18) Sus autores se
refieren a la relación entre cultura e identidad planteando que la identidad
cultural representa un coeficiente de comunicación entre formas de cultura y
que es la sociedad la manera en que toman cuerpo esas formas de cultura. Por eso
la identidad cultural caracterizará el tipo de comunicación que se deriva de
las formas organizativas en que las formas culturales se manifiestan. Plantean
que las relaciones entre cultura e identidad cultural son complejas y heterogéneas,
y están signadas por hechos antropológicos, históricos, geográficos, psicológicos,
lingüísticos y sociológicos. Es de especial interés para la investigación
su apreciación de que identidad cultural como problemática, patentiza el
derecho a la existencia, coexistencia y desarrollo de distintas formas de
cultura, esto es de grupos humanos que, asumiendo sus proyectos de vida, actúan
generando respuestas y valores retroalimentadores
de su cultura. Esclareciendo aún
más la relación entre los conceptos que se tratan dicen que el concepto de
cultura tiene un carácter eminentemente antropológico y el de identidad
cultural es de naturaleza
sociopsicológica. Por tanto, este último siempre se refiere a hechos
culturales de conciencia (sean estos conscientes, subconscientes o
inconscientes). Los procesos culturales no son hechos distintos a los
identitarios pero, mientras que los
primeros se abordan desde la perspectiva de la mismidad, los segundos se abordan
desde la perspectiva de la comunicación de un sujeto de la cultura con otros
sujetos de cultura para él significativos. El
patrimonio cultural tal y como lo define Marta Arjona se reconoce como “aquellos bienes que son la expresión o
el testimonio de la creación humana o de la evolución de la naturaleza, y que
tienen especial relevancia en relación con la arqueología, la prehistoria, la
historia, la literatura, la educación, el arte, la ciencia y la cultura en
general” (1986: 7). Estos
bienes pueden ser materiales e inmateriales y son denominados tangibles e
intangibles, respectivamente. El
primer grupo de bienes esta integrado por las obras de la arquitectura, la
pintura, la escultura, la cerámica, la orfebrería, vestidos, ornamentas
personales; documentos y objetos de personalidades e instituciones; muebles e
implementos de trabajo, instrumentos musicales y demás objetos relacionados con
la cultura. En este sentido es preciso recalcar que en todos los casos tienen
que cumplir la condición de ser relevantes culturalmente. En este grupo deben
incluirse los sitios históricos. El
otro grupo de bienes lo constituyen las
manifestaciones espirituales de la inteligencia y la sensibilidad. Entre estos
se encuentran las tradiciones orales; la literatura, la música, el baile y el
teatro. De este grupo forman parte los elementos que conforman la cultura
popular tradicional. Para
esta investigación resulta muy importante el estudio y comprensión de la
cultura popular tradicional por su
cercanía a los actores sociales y su importancia en el proceso identitario.
Joel James Farigola destaca el papel de esta cultura y la define “como el
resultado, socialmente entendido, de toda acción humana creadora, aceptada en
tanto fija en alcance colectivo, sin necesidad de que medien recursos
profesionales de expresión, hábitos, costumbres y criterios de apreciación y
apropiación de la realidad.” (2001: 25). El destacado intelectual establece
la relación entre cultura popular y cultura tradicional diciendo que la primera
surge de la segunda y la nutre al mismo tiempo. Entre
los elementos que conforman la cultura popular tradicional James Farigola
menciona las fiestas populares, la música, las danzas y bailes, los cuentos
orales, los juegos, los mitos y leyendas, las comidas y bebidas, las
inclinaciones sociales de amor, odio, simpatía o rechazo, la forma de vestir,
la forma de construir las viviendas y la sabiduría popular. Henrique
Abranches expone la relación del patrimonio cultural con la identidad cultural
al escribir “(...) cuando los hombres de hoy se encuentran con hombres del
pasado y les reconocen los mismos esfuerzos, así como se dan cuenta de las fantásticas
conquistas hechas hasta el presente (...) se identifican de una manera material
con el proceso histórico de su sociedad mediante su herencia cultural.”(1988:
44). La
relación del sujeto con el patrimonio cultural es algo más que una
relación fría, vacía y ausente de verdaderas motivaciones, que ocurre como un
acto por pura casualidad o simple curiosidad. La relación del hombre con los
objetos patrimoniales està mediada por procesos cognoscitivos, valorativos y
afectivos. Sobre esto escribe el museólogo portugués “(...) la búsqueda de
la identidad cultural no es un acto de simple contemplación o entusiasmo por
los objetos raros de nuestras vitrinas, es una relación social que hace
desarrollar la cultura y a los hombres; parece que olvidamos que las relaciones
entre los hombres también dimanan de las relaciones que establecen con esos
objetos.” (1988: 45) En este caso,
aunque se hace referencia constantemente a objetos no se obvia en esta relación
a los elementos de la cultura espiritual. La relación hombre - patrimonio
es una relación sujeto – objeto. Los elementos que conforman el
patrimonio cultural son valores en tanto poseen una significación socialmente
positiva en el contexto en que son seleccionados como tales; por lo cual se
puede plantear que los elementos patrimoniales, en tanto valores, son objetivos.
Aún aquellos que tienen naturaleza subjetiva como las tradiciones se
objetivizan por su papel en la práctica social. Para
la defensa de identidades, como la africana y la latinoamericana, donde lo
local, lo tribal y lo regional tienen mucha fuerza como niveles de manifestarse
la identidad, es de suma importancia la conservación del patrimonio cultural en
el nivel regional y local. El análisis científico del elemento local y
regional no es menos importante en Cuba por ser un país mononacional que se ha
consolidado como nación soberana. Hernán Venegas opina al respecto: “En países
heterogéneos en muchos aspectos como aquellos de América Latina, las regiones
permanecieron más aisladas y el regionalismo es más importante que en otras
partes del mundo (...). La dimensión regional ayuda a salvar la diferencia
entre un nivel nacional más o menos artificial (...) y el nivel de la comunidad
local.” (1993: 25). En
Cuba, con la creación de los museos municipales, se contribuyó a salvar en
gran medida una situación de pérdida del patrimonio regional y local que es
muy crítica en otros países de África y América Latina. No obstante, es
preciso reforzar las acciones para que el contacto con ese patrimonio mejor
conservado contribuya a un mayor fortalecimiento espiritual. Sobre la
importancia del patrimonio en el nivel regional escribió Abranches: “Es
necesario, pues, permitir que cada
uno se identifique primero con los suyos en su propio medio regional, con el fin
de que pueda acercarse plenamente a otros niveles de identificación más
vastos...”. (1988: 47) La
significación del patrimonio cultural de Manzanillo no se limita al nivel
local; tiene, además, un alcance subregional. Para fundamentar lo anterior es
preciso citar a Julio Le Riverend cuando expresó: “La evolución histórica
prueba que el marco regional o provincial, zonal, local, no puede reducirse a límites
determinados por leyes o puras decisiones administrativas, sino por procesos y
hechos humanos colectivos que dan sentido, llenan de contenido los espacios y
los identifican (...) si hay una región que se nos aparece como un territorio
dependiente o ligado a una ciudad, no siempre fue así”. (1986: 97) El
actual historiador de la ciudad, Delio Orozco González, sugiere como momento
fundacional de Manzanillo el 11 de julio de 1792, fecha de la Orden Real en que
se aprueba la construcción del pueblo, pero aclara que no es hasta el
ocaso del siglo XVIII que es consumado en tanto entidad tangible. (2000: 100).
En sus inicios fue puerto y partido de la jurisdicción de la villa de San
Salvador de Bayamo. En 1833 Manzanillo
recibe el Título de Villa abarcando el territorio desde el río Buey hasta toda
la franja costera y el 6 de enero de 1840 se reúne el primer cabildo con
jurisdicción sobre Yara, Guá y Vicana. Con la Guerra Grande, dada su
importancia estratégica, aumenta rápidamente su población y riqueza y
adquiere aires de ciudad. En 1881 la jurisdicción fue convertida en municipio
comprendiendo un territorio más o menos similar al que abarcaba como cabildo,
situación que va a permanecer con pocas variaciones en cuanto a territorio durante toda la
república neocolonial. En los marcos de la división política y administrativa
realizada por el gobierno revolucionario es convertido en regional con
jurisdicción sobre Yara y toda la zona costera, incluyendo gran parte de los
territorios de la Sierra Maestra. Con la nueva división política y
administrativa, de la subregión se desprenden varios municipios, quedando
Manzanillo reducido fundamentalmente a la ciudad y sus alrededores. Se
hace esta breve panorámica de la evolución de Manzanillo como jurisdicción
política y administrativa para evidenciar una de las razones por las cuales
Manzanillo constituye aún, a pesar de la actual división política, el centro
cultural de un espacio que ha sido denominado subregión del Guacanayabo. Dentro
del patrimonio material se destaca la arquitectura de características eclécticas.
En los alrededores del parque Carlos Manuel de Céspedes, centro social y
cultural de la ciudad por muchos años, y en otros lugares del centro histórico
existen aún varios edificios con estas características, entre ellos llama la
atención el edificio que ocupa la Casa de la Cultura que fuera la sede del
Casino de la Colonia Española. También llama la atención por su valor
arquitectónico la Glorieta, de estilo morisco, construida en el centro del
parque municipal a inicios del siglo pasado. Entre
los elementos que conforman la historia política, militar y social de
Manzanillo se conservan importantes lugares como el Parque Nacional
“Demajagua”, donde Carlos
Manuel de Céspedes junto a un grupo de seguidores iniciara las largas luchas
por la independencia; el cementerio de la ciudad, que además de su valor estético
se destaca porque en él descansan los restos de importantes personalidades de
nuestra historia, entre ellos, los
del insigne patriota Bartolomé Masó Márquez; el Teatro “Manzanillo”, que
además de su valor artístico, tiene un gran valor histórico por haber sido
construido y fundado por la gestión de la Sociedad Filarmónica de la cual
Carlos Manuel de Céspedes era miembro; en este teatro el Padre de la Patria se
desempeñó como actor y director de escena. Otros sitios y lugares históricos
de gran importancia son: el actual Museo Obrero, que fuera el Gremio de
Zapateros; el lugar aledaño a la terminal de ferrocarril donde fue asesinado
Jesús Menéndez Larrondo; el sitio histórico “El Marabuzal”, donde se
escondieron Celia Sánchez y los hombres que integraron el primer refuerzo
rebelde enviado a la Sierra Maestra y
las casas natales de Manuel Navarro Luna y Manuel “Piti” Fajardo. Como
parte del patrimonio literario de
Manzanillo se guardan desde la época
colonial, las obras de Carlos
Manuel de Céspedes y de algunos vecinos que fundaron en 1851 la Sociedad Filarmónica.
En la época republicana se destaca la obra de Modesto Joaquín Tirado Avilés,
quien fuera el primer historiador de la ciudad y de quien aún se conservan inéditos
los tres tomos de ”Efemérides de Manzanillo”, obra de gran valor para los
estudios históricos; el Grupo Literario de Manzanillo (GLM), creado el 4 de
septiembre de 1921, que promovió ampliamente la creación artística, no sólo
literaria entre un gran número de jóvenes, y la intensa obra de Manuel Navarro
Luna, que se conserva en su casa natal convertida hoy en centro promotor de la
creación literaria. En
esta subregión se manifiestan con mucha fuerza los elementos de la cultura
popular tradicional. Se
destacan, entre las comidas y bebidas; las lisetas, muy ligadas a una vieja frase popular “Quien come cabeza de liseta no se
va de Manzanillo”. Es un pez de ricas carnes muy abundante en las aguas del
Golfo de Guacanayabo, que se fríe en aceite caliente y se sirve acompañado con
tostones y cerveza bien fría, y el ron Pinilla, que es una marca de ron
mundialmente conocida, preparada en las bodegas de su nonagenaria fábrica con
aguardiente de un año, solera de seis meses (añejamiento), filtración de
alcohol y sirope alcoholizado. Como creencia está
presente el Espiritismo de Cordón que, nacido en esta región, propone una visión
distinta de la relación entre la vida y la muerte. La referencia más antigua
que se tiene de su presencia en el territorio es el Centro “Juan de la
Cruz”, fundado por Anita Barrero Fajardo en 1878. Dentro de la tradición oral
de la subregión se destaca la leyenda de la “Luz de Yara”, muy arraigada
fundamentalmente entre el campesinado y que narra la existencia de una luz que
se aparece a los caminantes nocturnos y les hace perder la orientación. Muchos
relacionan su origen con el suplicio del indio Hatuey. En la música se
destaca Música de órgano, que fue introducida por los Borbolla y Fornaris
en el siglo XIX (finales de 1876) y que ha influenciado toda la música
de la región como elemento del son cubano, y
la Trova, que tiene sus orígenes en los carnavales; su precursor fue
Jaime Benemelis considerado el Padre
de la Trova Manzanillera. Entre
las fiestas populares están presentes tres: las fiestas de San Joaquín, las
fiestas de San Acudamo y los
Carnavales. Las fiestas de San
Joaquín se realizan desde 1936 por iniciativa de Joaquín Chang Sen,
comerciante y presidente de la colonia china de la región, el que fijó el 16
de agosto como las fiestas del San Joaquín. Hoy se celebran como una tradición
popular en la ciudad. Las fiestas de San Acudamo se realizan en las afueras de la ciudad en un asentamiento llamado Vuelta
del Caño. Se producen las corridas de cintas, juegos de azares, se realizan
bailables con música de órgano y se venden bebidas y comidas tradicionales. Su
surgimiento se debe a la inventiva y espontaneidad popular. La de mayor fuerza
es los Carnavales, su origen se encuentra en la época colonial, con dos
comparsas “Las Cunas
Cheverones” y “Los Cheverones
del manglar”, se iniciaron en el mes de julio (del 24 al 25 de julio); en el año
1936 se trasladan para el mes de agosto y se distinguen por las congas espontáneas,
el sogón manzanillero y los disfraces (hombres vestidos de mujer). Después
de las referencias realizadas resulta conveniente poner en manos del lector
algunas precisiones teóricas sobre el tema tratado. La
identidad cultural se expresa en el patrimonio cultural y se constituye de un
conjunto de valores materiales y espirituales. No
todos los objetos de la cultura se consideran bienes patrimoniales, para serlo
deben alcanzar la significación social de ser relevantes culturalmente. En
la relación del estudiante con el patrimonio cultural
median junto a lo cognoscitivo,
lo valorativo y lo afectivo. La
connotación axiológico identitaria del
patrimonio cultural manzanillero no se limita al nivel de localidad, por razones
fundamentalmente históricas tiene un alcance subregional. Bibliografía. Abranches,
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Cuba. Autores:
Licenciado Joel López Rodríguez, Asistente.
Licenciada Rosa Suárez
Téllez, Asistente.
Licenciada Lesbia López Álvarez, Asistente.
Licenciado José Antonio López Álvarez,
Asistente. 2004. Publicación enviada por Lic. Lesbia López Álvarez y Otros Autores Contactar mailto:lesbia15julio@yahoo.es Código ISPN de la Publicación EEkpZZAEVuzcKdEohL Publicado Thursday 7 de July de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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