Monografias | Aspectos bioéticos de la cirugía de colgajos en la reconstrucción de la pierna y el pie

Aspectos bioéticos de la cirugía de colgajos en la reconstrucción de la pierna y el pie

Resumen: La sepsis de los huesos es tan antigua como la humanidad misma; esqueletos del hombre de Neanderthal mostraban las huellas de haber padecido una “supuración ósea”. La osteomielitis y la artritis séptica tienen una significativa morbimortalidad si el diagnóstico se retrasa o si el tratamiento inicial es incorrecto; lo cual produce una elevada incidencia de las formas crónicas y secuelas muy limitantes estética y funcionalmente. Por lo tanto, es muy importante la localización precoz, la determinación de la extensión y el seguimiento de estas enfermedades.

Publicación enviada por Dra. Tania Bravo Acosta y otros Autores


 

Indice

Objetivos

Desarrollo

Conclusiones

Bibliografía

 

             "SABREMOS DE FILOSOFÍA CUANDO PODAMOS SEGUIR PASO A PASO UNA MOLECULA DE CARBONO O DE NITROGENO, ESCRIBIR SU HISTORIA Y RELATAR SU VIAJE EN EL CUERPO........ DESDE SU ENTRADA HASTA SU SALIDA".

                                 CLAUDE BERNALD.

INTRODUCCIÓN.

                                        “La vida humana es autoconstrucción ética”

Francesc Torralba

 

La sepsis de los huesos es tan antigua como la humanidad misma; esqueletos del hombre de Neanderthal mostraban las huellas de haber padecido una “supuración ósea”.

La osteomielitis y la artritis séptica tienen una significativa morbimortalidad si el diagnóstico se retrasa o si el tratamiento inicial es incorrecto(1,2); lo cual  produce una elevada incidencia de las formas crónicas y secuelas muy limitantes estética y funcionalmente. (3)  Por lo tanto, es muy importante la localización precoz, la determinación de la extensión y el seguimiento de estas enfermedades.

La lucha de nuestro país por convertirse en una potencia médica mundial, comienza desde el triunfo de la revolución, que a pesar de las dificultades encontradas y surgidas posteriormente, ha hecho avanzar la salud publica a niveles nuca antes soñados. El vertiginoso desarrollo de las ciencias médicas han posibilitado erradicar enfermedades que antes eran azores y desarrollado a su vez otras especialidades que permiten un nuevo enfoque a la salud publica en Cuba.

 Al triunfar la Revolución Socialista, quedó abolida la propiedad privada sobre los medios de producción, se eliminó la explotación del hombre por el hombre y la salud adquiere un matiz social, encaminado a la satisfacción de las necesidades siempre crecientes de la población. La profesión médica adquiere un sentido social, humanista y popular, el profesional médico se encuentra así con el pueblo.

La bioética estudia de manera interdisciplinaria los problemas creados a tenor del progreso científico-técnico en el campo médico y biológico, tanto a nivel micro como macrosocial y su repercusión en la sociedad y los sistemas sociales. Por tanto, transciende la ética médica tradicional al considerar la relación del hombre con su entorno natural y social, en su vínculo con la salud y la vida.

Múltiples son las lesiones que se producen en accidentes automovilísticos, los cuales se han incrementado en las últimas décadas producto del. desarrollo científico técnico.

Debido a lo antes expuesto las fracturas abiertas de la tibia y de los huesos del. pie entre otras, se ven con elevada frecuencia en la practica traumatologica lo cual acarrea una intensa incapacidad y si no se realiza un adecuado tratamiento puede peligrar la vida o el miembro afecto por las complicaciones que de ellas derivan. Estos huesos se fracturan a consecuencia de un traumatismo de alta energía pudiendo asociarse a la comunicación del. foco fracturado con el exterior lo cual empeora el pronóstico y a lesiones de otros sistemas lo cual retrasa su adecuado manejo.

La  presencia  de  defectos  musculofaciocutáneos con exposición de hueso, nervios, tendones y otras estructuras  en  el   miembro  inferior  constituye  un  desafió  para  el  cirujano  ortopédico,  estos  defectos  pueden  aparecer  como  consecuencia  de  infecciones,  traumas  o  secuelas  de  estos,  tumores entre otras,  y más  cuando  estos defectos  son  en  magnitudes  superiores  a  los  2cm    traen  consigo  una  perdida  funcional  para  el  miembro,   una  incapacidad  laboral  y  psicológica,  muchos  de  estos  pacientes  tienen  la  desgracia  de  haber  pasado  por  varias  operaciones  previas  sin  resultado  favorable (4),   lo  que  constituye  un  problema  de  salud  al  que  el  médico  debe  enfrentarse.  

Para  el  tratamiento  de  estos  defectos  de  gran  magnitud   se   han  realizado  a  lo  largo  de  la  historia  diferentes  técnicas  quirúrgicas  como   son   injertos  libres  no  vascularizados  autónomos  o autólogos,  en  los  que  el  éxito  del  proceder  depende  de  la  revascularización  de  este injerto  a  expensas  de  los  tejidos  vecinos  que  en  estos  pacientes  suele  estar  comprometida  debido a infecciones,  operaciones  previas y a  la lesión  inicial; por  otra  parte  cuando  hay  defectos  > 6cm el  injerto  libre  de piel sin  vascularizacion  tiene  más  de  un 50  %  de  probabilidades  de  fracaso (4).

Los  colgajos musculares vascularizados de la pierna y el pie constituyen  una  técnica  efectiva  para  esta  problemática  y  es  la  preferida  por   la  mayoría  de  los  autores.  Éste proceder comienzan con efectividad   cuando Bakamjiam (1965), Mc Gregor y Jackson (1972) definieron los colgajos musculares basados en la circulación proximal, distal y las suplementarias de cada músculo de la pierna y el pie (4). 

La cirugía de colgajos en la pierna y el pie tiene ventajas sobre otras técnicas como son que aporta una cobertura con circulación propia, con células vivas, es un músculo con cierta resistencia mecánica y su extracción no es técnicamente difícil.

La esencia de éste proceder es obtener un segmento de músculo con adecuada vascularización para cubrir el defecto musculocutaneo que existe en el miembro inferior con exposición de hueso u otras estructuras y así evitar la necrosis o la desecación de estás estructuras expuestas al medio ambiente.

Antes  de  proceder  a  la  cirugía  se  realiza  un  estudio  integral  a  estos  pacientes  que  incluye  radiografías,  química  sanguínea  completa,  electrocardiograma,  gammagrafía  ósea,  ultrasonido  doppler  para  ver  el  estado  vascular  del  miembro,  arteriografía  en  el  caso  que  sea  necesario,  todo  esto  va  precedido  por  la  confección  de  una  historia  clínica  completa  donde  buscaremos  la  presencia  de  factores  de  riesgo  que  puedan  limitar  a  obtener  buenos  resultados,  así  podremos  ver  los  pacientes que  pueden  ser  seleccionado  o  excluido  para  esta  técnica  quirúrgica. 

Como  se  puede  apreciar  aquí  tomamos  un  segmento  de músculo con vascularizacion distal o proximal, se rota y suplimos con éste, el defecto de larga evolución y cubrir las estructuras expuestas de la pierna o el pie,  sometemos  a  nuestro  paciente a  una  cirugía  larga  y  compleja  por  lo  que  veremos  en  nuestro  trabajo  como  se  comportan  los   principios  de  la  bioética  en  esta cirugía.

 

OBJETIVOS.

¨ El progreso de la medicina se basa en la investigación, la cual, en último término, tiene que recurrir muchas veces a la experimentación en seres humanos ¨

Declaración de Helsinki

1-    Evaluar el comportamiento de los principios éticos en los pacientes operados con una cirugía de colgajo, para la reconstrucción de la pierna y el pie.

2-    Hacer algunas recomendaciones y exhortar a otros servicios de Ortopedia y Traumatología, en la necesidad de realizar éste tipo de cirugía para aliviar males crónicos al paciente.

 

DESARROLLO.

¨¿Para qué, si no para poner paz entre los hombres, han de ser los adelantos de la Ciencia?¨

José Martí

La Medicina – según Oliver Sacks – es la más antigua de las ciencias y la más vieja de las artes, pues siempre ha existido la necesidad de paliar los sufrimientos de los enfermos. (5)

         Numerosos  científicos  se  han  dado  por  satisfechos  y   han  dejado  la  filosofía  de  las  ciencias  a  los  filósofos  y  han  preferido  seguir  haciendo  ciencias  en  vez  de  dedicar  más  tiempo  a  como  hacer  ciencias.

Desde los inicios de la humanidad, los hombres comenzaron a regirse por determinadas normas de comportamiento, opiniones y sentimientos característicos del momento histórico  concreto en que vivían, que fueron evolucionando con el desarrollo de la humanidad; por tanto puede decirse que desde entonces han existido la Ética y la Moral. (5)

La ética y la moral evolucionan con el propio desarrollo de la humanidad, la Moral (del latín moris) se convierte en la práctica de reglas en el cumplimiento de los deberes de las distintas facetas que conforman la vida humana; mientras la Ética (del griego ethos) se transforma en la filosofía y en la ciencia de la moral, la que regula, la que norma, la que pauta, la que preceptúa. La Moral es la praxis y la Ética conforma la doctrina de la Moral. (5)

Puede decirse –entonces- que la Ética es la ciencia cuyo objeto de estudio es una forma específica del comportamiento humano, el comportamiento moral de los hombres en sociedad, sus actos conscientes y voluntarios que están relacionados con otros hombres, determinados grupos sociales o la sociedad en su conjunto. (6)

En  lo  que  a  la  medicina  respecta  desde  los inicios  de   la  sociedad  esclavista  hace  más   de  2000  a.n.e  existió  un  rudimento  de  normas  de  conducta  para  la  actuación  médica  denominado  código  de  Hamurabi  donde  se  invoca  el  principio  de  la  ley  de  Talión  “ ojo  por  ojo  y   diente  por diente”  según  la  cual  el  médico  podría  sufrir  castigos  corporales  en  dependencia  de  las  consecuencias  de  su  actuación  cuando  esto  ocasionaba  mutilación  o  muerte.  En  esta  etapa  también  Esculapio  a   quien  se  le  atribuye  “ los  consejos  de  Esculapio”    donde  se  recogen  las  recomendaciones  que  le  hace  un  médico  su  hijo  que  quería  serlo.

Hipócrates  500  años  a.n.e  desarrollo  el  más  famoso  juramento  ético-médico  conocido,  este  contenía  muchos  preceptos  morales  que  deben  regir  la  actuación  médica.

Como teoría de la Moral existirá – por tanto – una Ética general para la vida, pero la evolución del conocimiento junto al desarrollo de las diversas ciencias hizo que surgiera una ética particular para las diferentes profesiones cuyo campo directo de acción es el hombre, nace la ética jurídica, la ética pedagógica, y la ética médica. La ética médica es considerada la más antigua de las formas particulares de la Ética, pues se conoce de la existencia de normativas de la conducta médica desde la época babilónica – El código de Hammurabi – pasando por Los consejos de Esculapio y El juramento Hipocrático, cada uno de ellos acorde con la moral y la ética prevaleciente en aquel entonces. En la época de la Revolución Industrial Inglesa surge el Código de Percival (1800) y actualmente han surgido códigos generales de carácter internacional: Declaración de Ginebra, Declaración de Helsinki, Código de Ética Internacional, entre otros.

La ética médica es una manifestación de la ética en general –concepto íntimamente  relacionado con la moral- y se refiere específicamente a los principios y normas que rigen la conducta de los trabajadores de la salud, (18) su relación con el hombre sano o enfermo y con la sociedad; abarca también el error médico, el secreto profesional y la experimentación con seres humanos, pero, su problema fundamental es la relación médico-paciente e íntimamente ligada a ello, la relación de los trabajadores de la salud entre sí y de estos con los familiares de los pacientes. (5)

A principios del pasado siglo, las grandes transformaciones producto de las Revoluciones Sociales, de las Guerras Mundiales y de los avances de la Revolución Científico Técnica en el campo de la Medicina se han introducido profundas transformaciones en la práctica médica y en los principios de la ética médica moderna, se pasó de una ética hipocrática donde del médico se esperaban virtudes tales como no causar daño, hacer el bien y nunca el mal, los pacientes debían tener confianza en el médico y acatar el tratamiento, a una ética basada en la autonomía del paciente instruido donde la responsabilidad de la salud es compartida por el médico y el paciente y fundamentada en el conocimiento, el respeto mutuo, y en la combinación de la pericia y la ética. (6-7)

En 1970, Van Rensselaer Potter introduce el término Bioética “bio para representar la ciencia de la vida, de los seres vivientes y ética para incluir el conocimiento de los valores humanos”, la conceptuó como “ciencia de la supervivencia”.  Según Walter Reich, director del Hasting Center de Estados Unidos, se define como Bioética: “el estudio sistemático de la conducta humana en el campo de las ciencias biológicas y de la salud, en la medida en que esta conducta se examine a la luz de los principios y valores morales”. (6-7-8)

Tom Beauchamp y James Childress, en 1979, enuncian la “Trinidad Bioética”: Beneficencia, Autonomía y Justicia como los Principios de la Bioética y la Confidencialidad, la Veracidad y el Consentimiento informado como las Reglas de la Bioética. Según ellos, los principios se mueven en un nivel de justificación más general y fundamentan las reglas, tienen un valor prima facie, son universales, obligatorios y tienen que ser respetados; las reglas por su parte guían y justifican acciones en casos particulares. (5-12-13)

En determinadas circunstancias puede prevalecer un principio sobre otro, aunque Diego Gracia (5-11) tiende a establecer una jerarquía universal entre ellos, así como niveles: la ética de los mínimos, incluye la no Maleficencia y la Justicia, a los que considera perfectos y públicos (deber); y la ética de los máximos, que incluye la Beneficencia y la Autonomía, a los cuales considera imperfectos y privados (felicidad).

La Bioética conforma un nuevo modelo intelectual y cultural que permite confrontar el avance tecnológico de la medicina con los valores y tiene como características: (5-11)

No sigue ninguna corriente u orientación filosófica particular.

Su argumentación se hace tomando como base la racionalidad.

Está más orientada a prevenir el mal que a promover el bien.

Sus principios son Universales.

Nuestro análisis  se concentrará en un aspecto particular de la ética médica: la ética  en las grandes cirugías.

 

Beneficencia

En este principio se incluyen La Beneficencia y la No Maleficencia. Por Beneficencia se entiende hacer el bien y por No Maleficencia no hacer daño. (5-7) De un lado es­tarían los elementos que implican una acción de beneficio: a) prevenir el mal o daño, b) contrarrestar el daño y c) hacer o fomentar el bien; del otro, estaría la omisión o no co­misión de actos que puedan causar un daño o un perjuicio.

La Beneficencia abarca lo que es médicamente beneficioso, lo que el paciente considera como tal y lo que es beneficioso para los seres humanos en el contexto en que estos viven y se desarrollan. Su principal dificultad estriba en definir lo que se entiende por bien y mantener la separación entre éste y el paternalismo. (5) Según la beneficencia, los beneficios derivados de la aplicación de una tecnología o procedimiento deben  ser superiores a sus riesgos, ya que así no habrá conflicto en términos ético. (7) Aquí decide el médico, que es quien conoce el balance entre riesgo y beneficio. (7)

La No Maleficencia –también denominada Inocuidad– queda implícita en la máxima latina primun non nocere. Se aplica a toda actividad médica, en la que deben evitarse procedimientos diagnósticos y terapéuticos peligrosos e innecesariamente invasivos. (7)

El doble carácter del principio de beneficencia puede generar un conflicto en situaciones complicadas donde, por ejem­plo, la acción de beneficio se contrapone a la de no comisión de un perjuicio; en estos casos, el médico debe decidir entre evitar un daño o prestar ayuda a un paciente. Esta disyuntiva siempre está presente en toda investigación clínica. Según Villanueva (8-9-15) se materializan en el objetivo de salvarle la vida al paciente a cualquier precio, no importando las agresiones o criterios del enfermo. Lo cual ha constituido –y constituye en muchos casos– el primer valor dentro de la jerarquía de valores de los médicos.

Entre los posibles beneficios que el médico pretende proporcionar a su pa­ciente se encuentra la curación de una lesión o enfermedad. Entre los perjuicios que desea evitar se hallan el dolor, el sufrimiento, la discapacidad y la enfermedad. En las investigaciones biomédicas se reconoce que para prevenir un perjuicio es necesario saber primero qué acciones tienen el potencial de causar daño. En el proceso de descubrirlo, algunas personas pueden quedar expuestas al riesgo de daño o incluso sufrirlo

Es evidente la dificultad de esta­blecer un criterio o procedimiento claro para sopesar los posibles riesgos y los beneficios potenciales de una investigación.

Para guiarnos en la solución de cómo y dónde trazar la línea entre lo justifi­cable a pesar de los riesgos que envuelve y lo no justificable por la magnitud de los pe­ligros que acarrea, diversos documentos in­ternacionales han intentado establecer pautas concretas. El Código de Nuremberg plantea que “el riesgo tomado no debe exceder nunca el determinado por la importancia humanitaria del problema que ha de resolver el experimento”. Por su parte, la Declaración de Helsinki (9-14) afirma claramente que, “en la investigación biomédica con  seres humanos, los intereses de la ciencia y de la sociedad no pueden anteponerse al bienestar del individuo”. Igualmente, el médico debe por principio ayudar al enfermo y, si no puede ayudarlo, ha de esmerarse al menos en no causarle daño.

 

Autonomía

Este principio tiene su base moderna en la concepción del individuo como un ser autónomo, capaz de dar forma y sentido a su vida. Una persona es Autónoma cuando su comportamiento es producto de sus decisiones conscientes y éstas a su vez son consecuencia de una evaluación cuidadosa de diferentes alternativas y razones. (5) Todo individuo es autónomo y responsable de sus actos. (5)

Autonomía o capacidad de autogobierno es el término utilizado para indicar la preservación de la dignidad, los derechos y las libertades individuales, y la conservación de la integridad de la persona en cuanto a los principios y convicciones de cada uno. Emana de la capacidad de cada ser humano de pensar, sentir y emitir sus propios juicios sobre lo que considera lo bueno y lo malo. (5)

Se expresa en el hecho de respetar los puntos de vista y decisiones de los pacientes (8), indica que hay que respetar la decisión del enfermo en cuanto a cantidad y tipo de tratamiento aplicado. (7-8) Salvo las excepciones previstas por la ley, en principio no existe justificación ética para ne­garle a un individuo la posibilidad de escoger y decidir lo que va a hacer con su persona.

La autonomía se ha convertido en la consigna que simboliza el derecho moral y legal de los pacientes a adoptar sus propias decisiones sin restricciones ni coerción, por más bienhechoras que para él mismo sean las intenciones del médico y de su propia familia. Es el respeto a las decisiones que con respecto a su enfermedad tome un paciente.(5)

En lo referente a la investigación biomédica en seres humanos, el principio de respeto incluye dos aspectos principales. Por un lado, el respeto por los derechos y por la persona misma que se somete a la investigac­ión y por el otro, el respeto por el bienestar general de quien participa en dicha investi­gación. Es así como el primer aspecto implica la necesidad de facilitar al potencial sujeto de investigación la información que le permita decidir si desea participar por su propia vo­luntad en el proyecto. El segundo aspecto apunta hacia el principio de beneficencia.

El principio de Autonomía busca asegurar que cada individuo que participe como sujeto de una investigación lo haga con pleno conocimiento y entendimiento de lo que está  por realizarse, de las posibles consecuencias y de su posibilidad de decidir no participar en la investigación o incluso de­ retirarse cuando ésta ya se haya ini­ciado. (10-11-12)  De ahí que los elementos incluidos dentro de este principio se hayan clasificado en dos categorías: a) los elementos concernientes a la información y b) los elementos relativos al consentimiento. La primera categoría se refiere a la comuni­cación de la información pertinente y su comprensión. La segunda abarca el consentimiento voluntario y la capacidad para consentir.

El consentimiento informado constituye un requisito de carácter obligatorio para  que la actuación médica sea moralmente válida; exige tomar decisiones autónomas y competentes cuando el paciente ha recibido información suficiente sobre su estado, las alternativas diagnósticas y terapéuticas, las posibles molestias que le causarían, los riesgos potenciales y los beneficios esperados.

La aceptación o el rechazo para participar en una investigación clínica es una manifestación particular del ejercicio de la autonomía. El consentimiento a participar en estos estudios se hace sobre la base de la información que posee el paciente en relación con su enfermedad, pro­nóstico y opciones de tratamiento. La información deber ser completa y continuada, adecuada, comprensible y contener toda la información obtenida. (6)

La información puede ofrecerse en una discusión franca con el paciente y a través de un modelo escrito en el que se solicitará su consentimiento. Esta práctica es muy común, pero es evi­dente que con frecuencia no cumple el ob­jetivo de dar información al paciente. Los pa­cientes leen y firman estos impresos, pero muchas veces no recuerdan después lo que leyeron, o ni siquiera haberlo leído.

Las criticas a la información por escrito son fundamentalmente de dos tipos. Por un lado, esta tiende cada vez más a ser un requisito legal para evitar problemas pos­teriores en vez de un ejercicio real de co­municación. De esta forma, una vez que el paciente ha firmado su “consentimiento informado” es menos probable que una de­manda prospere, pues siempre podrá ar­gumentarse que el paciente “sabía” a lo que iba a someterse. La segunda crítica a los impresos para el consentimiento escrito se relaciona con su estructura y contenido.

En nuestro medio el método más apropiado para brindar la información y obtener el consentimiento informado de los sujetos que participarán en las investigaciones clínicas ha sido una combinación del consentimiento escrito e información verbal. En el primero se detalla todo lo referente a las características de la prueba, beneficios, posibles reacciones adversas perjuicios, así como los derechos que el paciente tiene al participar en dichos estudios y la posibilidad de no participar o de salir del mismo sin que esto afecte la ulterior relación médico-paciente  Adicionalmente los pacientes reciben una explicación verbal y accesible sobre la especificidad de los estudios y se les aclara sobre cualquier duda que puedan tener al respecto.

 

Justicia

Justicia representa consideración igual para todos, imparcialidad, veracidad y honradez, simboliza el interés social.(5) Según este principio una actuación no puede considerarse ética si no resulta equitativa, es decir, si no está disponible para todos aquellos que la necesiten. (6)

En la base de este principio subyace la consideración de que, cualquiera que sea el criterio adoptado, personas iguales deben recibir un tratamiento igual. Sin em­bargo, esto no nos dice cómo determinar el grado de igualdad de las personas. En este sentido, el principio deja el campo abierto para que se den diferentes interpretaciones a su contenido. Dado que en cada agrupación de personas habrá muchos aspectos que so­bresalgan como semejantes y muchos otros como diferentes, la igualdad debe ser enten­dida como “igualdad en términos de aspectos determinados”.

Este principio responde principalmente a la pregunta de quién debe recibir los benefi­cios de la investigación y sufrir sus perjuicios. Si a una persona se le ofrece un trato justo, debido o merecido, entonces podemos considerar que ha sido tratada de acuerdo con el principio de justicia. Es por ello que negar el ofrecer un bien, un servicio o información a quien tiene derecho a ello sería algo injusto. De la misma forma, sería injusto imponer una carga u obligación indebida a una persona o exigirle más de lo requerido por la ley.

Se han propuesto muchas teorías para dar respuesta a la pregunta de quién merece asumir las cargas de una investigación y disfrutar de sus beneficios. Los criterios para medir una distribución justa en uno u otro sentido pueden ir desde el mérito de cada cual hasta la necesidad de cada cual. La primera parte de la pregunta nos lleva al tema de la selección o reclutamiento de los suje­tos de investigación; la segunda, al de la distri­bución de los beneficios que resulten de dicha investigación.

En la investigación la selección de los sujetos está en dependencia, entre otras cosas, de las especificaciones del producto que se va a investigar y a los beneficios de estas investigaciones. En cuanto al goce de los benefi­cios producidos por la investigación, si bien parecería evidente que quienes asumen las cargas de una investigación deben tener acc­eso a sus beneficios, en la realidad no siem­pre sucede así. En primer lugar, es difícil es­timar con precisión los beneficios potenciales de una investigación. Puede suceder que no se obtengan resultados positivos o que estos demoren muchos años en materializarse. 

El  desarrollo  de  la  medicina,  la  investigación  científica,  pautaron  la  necesidad  de  realizar  investigaciones  experimentales  en  seres  humanos,  fundamentalmente  en  los Estados  Unidos,  Inglaterra,  Alemania;  pero  no  siempre  fueron  realizados  bajos  los  preceptos  éticos,  morales  y  jurídicos  que  debían  regirlas,  un  ejemplo  los  experimentos  de  los  nazis  en  la  segunda  guerra  mundial,  de  lo  que  derivó  Nuremberg  para  regular  los  experimentos  en  humanos. En  1964  la  ONU  promulgó   la  declaración   de  Helsinki  para  guiar  a  los  científicos  en  la  investigaciones  biomédicas   la  que  se  ha  ido  modificando  con  los  años. (14)

De  igual  forma  los  avances  médicos  en  diferentes  esferas  como  los  transplantes,  procederes  diagnósticos  y  terapéuticos,  el  descubrimiento  del  código  genético,  entre  otros  amplían  los  problemas  éticos  en  la  practica  medica  diaria,  por  su  complejidad  y   diversidad   su  interpretación  y  solución  deslindan  el  marco  de  la  ética  medica.

En  1970  Potter  se  reúne  con  un  grupo  de  médicos,  teólogos,  juristas,  filósofos,  psicólogos  entre  otros  y  de  sus  deliberaciones  surge  la  bioética.  En  1978  se  publica  la  primera  enciclopedia  de  bioética  donde  se  define a esta como encargada  del  estudio  sistémico  de  la  conducta  humana  en  el  campo  de  las  ciencias  biológicas  y  de  la  salud.

En  1979  se  desarrollaron  los  principios  de  la  bioética  y  enunciaron  a  la  beneficencia,  autonomía  y  la  justicia  como  la    triada  bioética”  y  la  beneficencia  y  la  no-maleficencia  como  dos  dimensiones  de  una  misma  situación.

Ellos  plantean  que  hay  reglas  y  principios  consideran  que  los  principios  se  mueven  en  un  nivel  de  justificación  más general  y  fundamentan  las reglas.       

Los  principios  son universales,  obligatorios  y  tienen  que  ser  respetados,  excepto  cuando  entran  en  conflicto  entre  sí,  en  cuyo  caso  debe  seguirse  el  que  más  peso   tenga  según  las circunstancias.  Las  reglas  guían  y  justifican  acciones  en  casos  particulares  y  estos  son:  confidencialidad,  la  veracidad,  y  el  consentimiento  informado. (16-17-18-20)          

Los  aspectos  éticos  de  la  practica  quirúrgica  según  el  Dr.  Contreras  necesitan  que  el  cirujano  sea  un  profesional  responsable  con  capacidad   que  incluye  conocimientos,  destreza,  superación  constante,  el  no  atreverse  a  técnicas  complejas  sin  el  entrenamiento  adecuado,  no  delegar  responsabilidad  durante  la  atención  de  enfermos  con compromiso  vital,  el  compromiso  dado  por  el  lazo  tangible  entre  él  y  su  paciente,  tener  capacidad  de  comunicación  no  solo  con  el  paciente  sino  también  con  los  familiares,  colegas,  jefes  superiores, consultantes. 

A  continuación  desarrollaremos  como  se  comporta  en  el  proceder  quirúrgico  de  los colgajos musculares vascularizados   los  principios  y  reglas  de  la  bioética.

El  principio  de  la  beneficencia  y  no-maleficencia:  consiste  en  hacer  el  bien,  no  hacer  daño,  el  no  ser  imprudente,  ignorante,  imperito,  negligente,  ser  humanista,  todo  sin  paternalismo.

En  nuestros  pacientes  con  defectos musculofaciocutáneos  de mas de  2  cm con exposición de hueso y otras estructuras sensible a la desecación y la necrosis tisular se  necesita   recuperar  la  cobertura  de las mismas,  restablecer  la  función  de  este  miembro y  así    reintegrar a  este a  una vida  social  activa  en  el  menor  tiempo,  con  la  mayor  eficiencia,  sin  causar  daño  o  el  mínimo  de  este,  para  esto  le  ofrecemos  la  técnica  quirúrgica   técnicamente trabajosa  pero  con  una  efectividad  entre  un  80  a  un  90  %,  que  se  realizará  por  un  equipo  médico  entrenado  para  esta cirugía,  que  los  riesgos  de  la  anestesia   general  son  los  mismos  que  para  otra  cirugía  si  el  paciente  no  es  portador  de  riesgos  quirúrgicos.

Si  en  la  entrevista  con el  paciente  encontramos  que  tiene  más  riesgos  que  beneficio  como  puede  ser  edad  avanzada  es  decir  mayor  de  60  años,  fumador,  alguna  alteración  vascular en  el  miembro  afecto  como una insuficiencia arterial o venosa, alguna  alteración  médica  que  contraindique  una  anestesia  prolongada,  alguna  alteración  de  la  coagulación,  entre  otras  le  informamos  al  paciente  que  tiene  más  riesgos  que  beneficio  para este  tipo  de  cirugía;  pero  analizaríamos  con  este  otras  posibles  opciones.   

El  principio  de  autonomía  o  capacidad  de  autogobierno:   consiste  en  la  preservación  de  la  dignidad,  derechos  y  libertades  individuales de  tomar  decisiones  sin  influencias  externas  o  coacción.

En  nuestros  pacientes  se  les  dio  información  adecuada  sobre  su  enfermedad,  la  complejidad  de  la  misma,  los  posibles  tratamiento  para  esta  así  como  los  resultados  obtenidos  con  las  diferentes  técnicas  para  casos  semejantes  al  de  ellos,  además  en  la  entrevista  estábamos  evaluando  al  paciente  su  personalidad,  nivel  cognoscitivo  de  su  enfermedad,  coeficiente  de  inteligencia,  sus  expectativas  de  la  enfermedad,  del  tratamiento  para  así  poder  saber  si  el  paciente  podía  tener  un  grado  determinación  relativamente  confiable.  Al  haber  dado  la  información  adecuada,  saber  que  estamos  ante un  paciente  que  puede  esta  apto  mentalmente  para  decidir   sobre  su  tratamiento;  el  paciente  con  problemas  de  discapacidad  mental,  menor  de  edad,  se  dará  la  información  a  los  familiares  que  lo  tutorean;  pero  siempre  se  le  dará  la  información  acorde  a  su  capacidad  para  que  de  alguna  forma  participe  en  la  toma  de  decisión.

Para  la  toma  de  decisiones  autónomas  por  parte  del  paciente  se  confecciona  el  consentimiento  informado,  requerimiento  obligatorio  para  que  nuestra  acción  médica  sea  valida  moralmente.

El  consentimiento informado:                  

El  consentimiento  informado  exige  tomar  decisiones  no solo  autónomas,  sino    también  competentes  cuando  el  paciente  ha  recibido  información  suficiente  sobre: (16-17-20)

·    Su  estado

·    Las  alternativas  diagnosticas  y  terapéuticas.

·    Molestias  posibles  que  estas  pueden  causarle.

·    Riesgos  potenciales.

·    Beneficios  esperados.

Las  condiciones  para  poder  ejercer  un  consentimiento  informado  son:

             . Poseer  información  suficiente.

             . Tener  capacidad  y  competencia.

             . Ejercer  la  voluntariedad  sin  ningún  tipo  de  coerción.

La  inestabilidad  anímica  en  el  paciente  quirúrgico  disminuye  notablemente  cuando  se  le  ha  proporcionado  una  información  correcta,  veraz  y  adecuada  de  su  problema,  la  información  de  su  evolución  en  el  postoperatorio,  el  humanismo  del  médico,  enfermeras  y  todo  el  personal  del  servicio,  hacerlo  sentir  que  está  entre  gente  que  lo  quieren  ayudar,  esto  garantiza  el  éxito  del  tratamiento. (16-17-18-19-20) 

A   los  pacientes  se   les  hace  saber  su   situación  real,   su  pronostico,   le  mostramos  pacientes  que  han  sido  operados  de  lo  mismo  que  ellos  y  los  resultados  obtenidos  en  estos,  esto  le  da  más  confianza  a nuestro   paciente,  en  el  caso  de  nuestros  pacientes  no  les  mentimos  en  nada  de  su  situación,  de  la  operación  y  su  evolución.  Después  de  esto  le  dejamos  para  que ellos tomen  sus  decisiones  de  forma  independiente,  sin  coacción,  que  no  se  sienta  comprometido, en  el  caso  de  los  niños,  dementes  u  otro  caso  que  este incapacitado  para tomar sus  propias  decisiones,  se  le  confiere  a  su  familiar  más allegado  para  que  participe  en  esta.

Una  vez  que  el  paciente  toma  su  decisión  y  decide   estar  de  acuerdo  con  la  cirugía  se  procede a  la  firma  del  mismo  en  el  cual  el  médico  cirujano,  el  paciente, un  familiar  y  un  testigo   se  procede  la  firma  del  mismo.   

El  principio  de  la  justicia  representa  la  igualdad,  la  imparcialidad,  la  veracidad,  la  honradez,     para  todos  los  pacientes,  conduce  a