Monografias | El rol del directorio en empresas familiaresEl rol del directorio en empresas familiaresResumen: En el Perú, como es de conocimiento general, la gran mayoría de empresas, al margen de su patrimonio, expansión o solvencia, son controladas por grupos familiares. En ese sentido, dichas empresas con estructura netamente familiar , afrontan algunos problemas típicos en su desarrollo empresarial, más aún cuando se producen cambios generacionales en la dirección, o comienzan a diversificarse las ramas familiares titulares de acciones.(V) 1.
Introducción En
el Perú, como es de conocimiento general, la gran mayoría de empresas, al
margen de su patrimonio, expansión o solvencia, son controladas por grupos
familiares. En ese sentido, dichas empresas con estructura netamente familiar[2],
afrontan algunos problemas típicos en su desarrollo empresarial, más aún
cuando se producen cambios generacionales en la dirección, o comienzan a
diversificarse las ramas familiares titulares de acciones.
Según
un estudio del London Business School[3],
el 86 por ciento de empresas familiares no sobrevive a la tercera generación.
Todas ellas afrontan, durante su desarrollo, problemas similares claramente
identificados, entre los cuales podemos citar la falta de idoneidad de las
personas en puestos claves, la débil separación de funciones entre
administradores, fiscalizadores y propietarios, la resistencia que presentan
ante cambios en la organización interna o ante el mercado, la perennizacion de
los fundadores, la poca especialización e independencia de los directores, así
como la difusa e inestable cadena de jerarquías. Ahora
bien, ¿Qué problemas inmediatos presentan las empresas familiares dirigidas
por el fundador-propietario? Es claro que este sistema
de concentración de poderes y facultades en una sola persona funciona en una
organización pequeña, pese a su poca vocación de ductibilidad y
adaptabilidad, más el exceso de cargas de trabajo y responsabilidades
omnipresentes muy minuciosas por parte del fundador recién comienzan a colapsar
cuando la empresa crece y se plantean nuevos negocios, rubros y expansión. Así,
en la primera etapa de toda empresa, dirigida personalmente por su fundador, la
dedicación y esfuerzo que éste le dedica se reflejan en el crecimiento
sostenido, pero ello tiene un límite, que es el de la misma capacidad y
habilidad del fundador. Una vez que se ha conseguido un desarrollo considerable,
la dirección excesivamente centralizada y personificada en el fundador se hace
frágil y comienza a tener numerosas grietas y vacíos. Cuando ello sucede,
la respuesta adecuada es profesionalizar la dirección, designando a un
directorio independiente y técnico como primer paso. El segundo problema
potencial en una empresa familiar es la falta de criterios objetivos para la
contratación de personal, incluyendo la siempre presente inclusión en la
empresa de familiares ineficientes y sin el perfil, logros y conocimiento
adecuados. Si bien
la propiedad de dichas empresas se puede mantener en manos de la familia, lo
cual es siempre deseado por el fundador[4],
un oportuno cambio en la visión administrativa y aplicación de principios básicos
de buen gobierno corporativo puede coadyuvar no sólo a superar la crisis
interna más difícil, ya sea económica o entre accionistas, sino que incluso
asegurar el desarrollo empresarial sostenido, planificado y transparente para
los próximos años. Ante ello, las prácticas de buen gobierno corporativo no
solo ofrecen una medida preventiva eficaz ante los problemas estructurales de
empresas familiares, sino que pueden constituir un verdadero salvavidas ante la
débil situación económica y empresarial que se podría presentar en dichas
sociedades. Actualmente
se discute mucho sobre las prácticas de buen gobierno corporativo,
su aplicación y utilidad en las empresas. Las prácticas de BGC son
lineamientos de transparencia e independencia en la gestión de las empresas, en
las cuales los accionistas no tienen ingerencia directa en la gestión y por lo
tanto, las decisiones trascendentes están determinadas por los intereses del
directorio y la gerencia. Estas políticas nacieron como una solución eficaz a
los defectos que encontramos en las empresas de accionariado difundido, como
consecuencia de la separación de intereses entre los grupos de gestión y de
propiedad, por lo cual proponen
adoptar medidas que corrijan las distorsiones generadas por esta divergencia. En
ese sentido, estas políticas generales que adoptan los entes societarios, están
orientadas a obtener mayor transparencia, credibilidad y valor agregado ante
posibles inversionistas y los actuales accionistas. Si
bien las prácticas de buen gobierno corporativo han sido concebidas para
empresas de accionariado difundido, dado que el divorcio de intereses entre
accionistas y gestores, esto es, la separación entre la propiedad y la
administración se da con mayor frecuencia en empresas de ese tipo, ello no
implica que no contengan aspectos esenciales para empresas con distinta
estructura de propiedad. En
este sentido, dos aspectos esenciales podrían redefinir completamente el futuro
de una empresa familiar. El primero de ellos pasa por la elección de directores
independientes. El directorio es un órgano técnico de administración y
fiscalización, por lo que de la especialidad e independencia de sus miembros
dependerá en gran medida lo acertado de sus decisiones, y la objetividad y
eficacia de su fiscalización sobre la gerencia. Con independencia nos referimos
a que el director no dependa de la familia propietaria, que no posea intereses
en la empresa y que sus decisiones no estén sometidas o afectas a relaciones de
amistad o parentesco. Asimismo, los directores nombrados deben ser personas
profesionalmente idóneas para el cargo, deben actuar con objetividad, tomando
decisiones correctas desde el punto de vista técnico y anteponiendo los
intereses de la sociedad. Cabe resaltar que el directorio, como ente
fiscalizador de la gestión, debe garantizar la mayor independencia posible. El
segundo aspecto consiste en estructurar políticas claras de contratación y
remuneración de personal, especialmente respecto de la familia. Si bien pueden
participar en la gestión miembros de la familia propietaria, lo cual es incluso
saludable por el nivel de confiabilidad de que gozan, ello debe responder
siempre a criterios de idoneidad, es decir, deben estar suficientemente
preparados para el cargo. Desde la perspectiva de la empresa, ello implica que
exista claridad sobre el perfil del profesional que busca contratar. Sin
embargo, comúnmente existe mucha resistencia por parte del fundador-gerente a
aceptar ambas figuras, pues el fundador de la empresa es una persona que
acostumbra trabajar atendiendo sólo a su buen criterio, sin apoyarse en planos
técnicos y confiando únicamente en su experiencia y olfato. Asimismo,
como accionista mayoritario y gerente, es difícil que el fundador acepte una
política clara y preestablecida de contrataciones que esté por encima de su
propia voluntad y sea aplicable incluso a los miembros de la familia que quieran
trabajar en la empresa, pues justamente, entre
sus intereses principales estará la libertad de incorporar libremente a sus
hijos para formarlos en el trabajo y prepararlos para tomar la posta. Y en estos
temas, como es usual, la última palabra y la última
decisión la tienen siempre los fundadores. Este
último punto es generalmente el principal escollo, ya que el fundador asume una
actitud displicente con respecto a la idea de establecer un directorio
independiente ante el cual él deberá ser responsable, y que tendría
suficientes facultades para cuestionar su manejo de la empresa. En ese sentido,
que el fundador acepte un plan de contrataciones preestablecido que esté por
encima de su voluntad y de inevitables excepciones, es siempre muy difícil.
El
directorio es el ente central dentro de los criterios de BGC, puesto que nuestra
legislación societaria le ha otorgado un rol múltiple de gestión, fiscalización
y representación dual, esto es, conjugar la representación de los accionistas
y al mismo tiempo representar y velar por los intereses sociales, los cuales no
siempre son concordantes, en especial en empresas familiares donde el fundador
es al mismo tiempo accionista principal y gerente. Estas
recargadas facultades del directorio convierten al citado órgano societario en
un centro de responsabilidad, debiendo por ello actuar de la forma más
diligente y técnica posible. En el Perú, ello no siempre es así, puesto que
la costumbre empresarial, así como la estructura de accionariado de las
sociedades familiares ha tergiversado de cierta forma el rol del directorio,
convirtiéndolo en una extensión de la alta gerencia, o en caso contrario, en
una ceremonia simbólica de acercamiento y control de los accionistas al día a
día de la gestión. Es habitual en nuestro medio que el directorio exista, al
ser la sociedad anónima el tipo societario más difundido, mas éste no siempre
cumple con las funciones que se le han asignado en la Ley General de Sociedades
(LGS) por diversos motivos, como puede ser la elección de personas que no sean
las idóneas para este órgano, la falta de programación y coordinación en sus
funciones, o el simple desconocimiento de su real utilidad. La
LGS ha diseñado de forma general un régimen legal y de funciones para este órgano,
pero que únicamente incide en un esquema general, correspondiéndole a cada
sociedad la delimitación práctica de las funciones de sus órganos de
administración, tomando en cuenta su objeto social, la naturaleza del mercado
en el cual se desenvuelve, el costo de acceso al mismo y las condiciones y
necesidades que la rodean. Para un eficaz y adecuado desenvolvimiento del
directorio, hay ciertas condiciones que deben ser cumplidas de forma rígida,
contenidas en la LGS y existen otras medidas que dependen de la voluntad social,
entre las cuales se encuentran las políticas de BGC para el directorio. Quizás
una de las características comunes de las empresas familiares eficientes, y que
es en muchos casos clave de su éxito, es que éstas por lo general se manejan
con un directorio independiente y ejecutivo, con las facultades suficientes para
dirigir la gestión, fiscalización y llevar adelante las políticas de la
empresa. Esto no quiere decir que se tenga un directorio paralelo, de control,
según el modelo europeo, sino que el único órgano colegiado de administración,
el directorio, incluya miembros independientes y técnicos, no sólo familiares
o gente del entorno de confianza de la familia accionista o del fundador. Sin
embargo, como ya señalamos en la introducción, esta conclusión, observada
siempre desde una perspectiva externa, es difícil de notar y aceptar por los
fundadores-gerentes de dichas empresas, que de forma personal manejan a su
criterio las operaciones y el día a día, sin tomar en cuenta que la asistencia
externa puede contribuir significativamente al éxito de la empresa familiar. Es
usual encontrar que el criterio del fundador de la empresa a menudo es
incompatible con la idea de introducir extraños en los puestos claves de la
organización, pues en la mayoría de casos, el fundador de la empresa, quien
por lo general la dirige a su manera y según sus propios objetivos, experiencia
y escala de prioridades, no toma en cuenta este aspecto, y antes bien, considera
que el éxito obtenido se ha debido a sus cualidades. Por ello, es común
observar que la idea de introducir directores independientes y adoptar un
sistema de gestión más descentralizado, desconcentrando de ciertas
responsabilidades y facultades al fundador-gerente, sea considerada por éstos
como una opción riesgosa, o en el mejor de los casos, innecesaria. Como
resultado de estos criterios personalistas, los directorios de las empresas
familiares consisten por lo general en miembros de la familia que habitualmente
limitan sus actividades al mínimo necesario para cumplir con las obligaciones
estatutarias, velar por sus propios intereses e incluso se da el caso de
directorios inexistentes, que llevan actas ficticias sólo para cumplir con la
formalidad societaria. Esto
concuerda con el frecuente concepto erróneo de que solamente las grandes compañías,
en las cuales se encuentran representados diversos inversionistas de diversos orígenes,
necesitan directorios amplios e independientes. Muchas familias propietarias de
empresas, que suelen moverse en un clima de informalidad en sus actividades
empresariales[5],
rehúsan compartir la información confidencial de la empresa, compartir su
estilo de gestión a profesionales y técnicos que profesionalicen la empresa, pues siempre han considerado a la
empresa como una extensión de la casa familiar, incluyendo conflictos internos
familiares, si los hubiera. 3.
Problemas usuales en la transición Establecer
un directorio independiente es probablemente una cuestión vital para la gran
mayoría de las empresas familiares, es el paso decisivo si pretenden asegurar
el éxito para el largo plazo. Sin embargo, esto no significa que toda empresa
familiar esté en condiciones de introducir un directorio independiente, o que
todo fundador se allane a esta idea tan fácilmente. De todas las condiciones,
ésta última es la más importante. Un directorio independiente sólo
puede ser eficaz cuando el fundador-propietario posee la confianza y decisión
como para aceptar una inevitable disminución de su protagonismo, poder y
control sobre la empresa, teniendo en cuenta que quizá por primera vez en toda
su vida empresarial, deberá someter su gestión a la aprobación y revisión de
directores ajenos a la familia. Asimismo, no podrá ya mantener reserva sobre
ciertos aspectos, deberá expresar absolutamente todo a los miembros del
directorio para mantenerlos bien informados y que puedan hacer su trabajo de
acuerdo al rol que se espera de ellos, de conformidad con el artículo 173 de la
LGS[6].
En
este sentido, si el propietario no tiene la voluntad de aceptar esta nueva
situación, y no está dispuesto a aceptar las recomendaciones y acuerdos del
directorio, éste no podrá tener éxito en su propósito de contribuir al
desarrollo de la empresa, así se haya escogido a los mejores profesionales del
medio. Sin embargo, aun cuando no se llegue a estos extremos o el directorio
cumpla con sus funciones, existen ciertos momentos en los cuales se van a
generar discrepancias de criterio entre el fundador-gerente y el directorio, en
los cuales se aplicarán las prerrogativas del accionista mayoritario. Ello de
por sí no es perjudicial, antes bien, es deseable, pero debe mantenerse como
principio rector que las opiniones y acuerdos del directorio son tomados siempre
en cuenta, y que su labor sea apreciada y valorada como elemento coadyuvante a
la gerencia. Este frágil equilibrio debe mantenerse siempre, aunque los
miembros del directorio tienen un recurso extremo y eficaz cuando piensan que el
fundador no está dispuesto a aceptar su labor y sus acuerdos: pueden renunciar[7].
Así, Peter Leach sostiene: “Es
evidente que una cantidad de esas políticas empresariales y responsabilidades
de la gerencia pueden abarcar algunas cuestiones de índole familiar que muchos
propietarios se resisten a enfrentar –como la sucesión, la estructura de la
organización, la definición de funciones y la remuneración de los miembros de
la familia-. Pero es precisamente en esta materia donde el punto de vista
objetivo y no emocional de una junta directiva independiente puede ser de gran
ayuda”[8]. 4.
Los directores independientes: ventajas Todo
directorio que cumpla con criterios de BGC debe incluir directores
representantes de los accionistas minoritarios y accionistas institucionales, de
acuerdo con sus proporciones[9], pero manteniendo un criterio de independencia, pues
sea quien sea el grupo nominador, en todos los casos se debe dar preferencia a
la elección de directores independientes. Se considera director independiente a
aquella persona de reconocidas cualidades personales y profesionales que se
encuentra desvinculada de la gerencia y de los accionistas de la sociedad, no
tiene conflictos de interés con ella, ni vinculación directa o indirecta con
la misma. Todo director independiente debe
contar con condiciones de profesionalismo, capacidad, prestigio y experiencia
que represente un valor agregado en el mercado en el cual su empresa se desempeña.
Asimismo, debe transmitir
transparencia a la gestión de la sociedad y cumplir una función de supervisión
de la gestión de los ejecutivos, incluyendo al fundador. La
LGS no establece condiciones de independencia ni cualidades personales en la
elección de directores[10];
estas consideraciones dependen de lo que sea regulado en su estatuto y de la
elección de sus accionistas. Sin embargo, la LGS sí establece impedimentos
generales en el artículo 161 LGS. En ese sentido, de forma imperativa la LGS
establece que no pueden ser directores: Como
ya señalamos, cualquier disposición restrictiva respecto de las personas que
pueden ser nombradas directores, incluso el requisito de ser accionistas, debe
ser establecida en el estatuto a voluntad de la junta general, incluyendo, de
considerarse, mayorías superiores a la establecida por la LGS para la elección
del Directorio. Asimismo, e El
Directorio debe contar con un número de integrantes adecuado a la dimensión
de la empresa, suficientemente plural como para permitir el balance de
poderes frente a los accionistas y la gerencia. Por
otro lado, el artículo 180 de la LGS establece los casos de conflicto de
intereses y la limitación de funciones de los directores: “Los directores no
pueden adoptar acuerdos que no cautelen el interés social sino sus propios
intereses o los de terceros relacionados, ni usar en beneficio propio o de
terceros relacionados las oportunidades comerciales o de negocios de que
tuvieren conocimiento en razón de su cargo. No pueden participar por cuenta
propia o de terceros en actividades que compitan con la sociedad, sin el
consentimiento expreso de ésta”. ¿Cuáles
son las ventajas de los directores independientes? Son muchas, pero resaltaremos
las más importantes. Es posible encontrar entre los directores independientes
una objetividad y sinceridad que no es común en los miembros de la familia o
los empleados, pues no se deben a la familia, ni dependen económicamente de la
empresa. Asimismo, en general, las personas elegidas como directores suelen ser
individuos que han desarrollado una larga trayectoria profesional en esferas
altamente competitivas y en sectores que requieren de gran especialización.
Estos directores independientes representan una gran ventaja comparativa frente
a los directorios ficticios o compuestos por familiares y ejecutivos de la
empresa, pues: i)
Proveen de orientación objetiva y oportuna que proviene de profesionales
especializados que han demostrado eficiencia en su labor; ii)
Su presencia impide discusiones o conflictos al seno de la familia por el
control del o presencia en el directorio, pues al ser un ente técnico, todos
respetan sus acuerdos y directivas. iii)
Por lo general, poseen una red de contactos que se ponen a disposición
de la empresa. Esto abarca aspectos tan diversos como las potenciales fuentes de
financiamiento, vinculaciones en la banca, relaciones con autoridades del
gobierno o incluso pueden evitar o resolver conflictos con otras empresas y/o
personas de forma alternativa, mediante negociación directa y conciliación. iv)
Experiencia en especialidades distintas al rubro de la compañía,
complementando los conocimientos del fundador y la gerencia. 5.
Contrataciones de miembros de la familia propietaria El
segundo aspecto consiste en estructurar políticas claras de contratación y
remuneración de personal, especialmente respecto de la familia. Es mejor en una
empresa familiar anticipar a un efecto que muchas veces es inevitable: la sucesión
del control de la empresa por la segunda generación. En ese sentido, si bien es
posible que el mismo fundador de la empresa desee que miembros de su familia lo
sucedan en la administración, ello debe responder a criterios objetivos de
idoneidad, es decir, los familiares que ingresen a la empresa deben demostrar
ser suficientemente hábiles y estar adecuadamente preparados para el cargo, lo
cual es recomendable que sea un requisito objetivo básico e inamovible. Para
ello, existen ciertos elementos que pueden ayudar a actuar acertadamente en
estos casos y evitar discusiones y enfrentamientos familiares sobrevinientes,
como la elaboración previa de un estatuto de contrataciones de familiares, que
a modo de pacto familiar[11],
señale los requerimientos que deben ser observados por cualquier miembro de la
familia para ingresar a la empresa. Este plan puede contemplar ciertos aspectos
como edad mínima, experiencia profesional externa, estudios profesionales y
grados académicos, logros previos. Es importante que se haga de forma previa, y
con la mayor objetividad posible, pues es seguro que servirá para sustentar
muchas denegatorias incómodas para el fundador, y generará un estímulo y una
meta cierta, fija y general para los miembros de la familia que, cumpliendo con
lo dispuesto en el estatuto, deseen incorporarse a la empresa.
Por
otro lado, respecto de las remuneraciones, es usual en empresas familiares, que
los miembros de la familia que ocupan puestos ejecutivos, tengan remuneraciones
superiores o inferiores a la usual para puestos similares en otras empresas.
Ambos casos son muy comunes, desde el familiar que gana una suma exagerada para
sus responsabilidades, solamente por su parentesco directo con el fundador (como
pueden ser hijos y yernos), hasta aquel que haciendo una labor seria y
profesional, y estando sobrecalificado para el puesto, gana menos de lo que le
correspondería, pues el fundador asume que hay que “darse íntegro” en
beneficio de la empresa familiar. Por ello, es recomendable hacer un paralelo
con respecto al mercado en un puesto similar, es decir, los sueldos de los
familiares deben estar dentro del rango normal de ingresos en el mismo puesto,
en una empresa no vinculada. Cabe resaltar que el tema de las remuneraciones
inadecuadas no sólo afecta a los parientes que trabajan en la empresa, sino que
redunda en los otros empleados, pues o bien se encuentran desmotivados o
recelosos porque alguien que hace igual labor que ellos gana más, o se crean
desconfianzas en las relaciones dentro de la familia y de la empresa, cuando un
miembro de la familia que hace la misma labor y está igual o mejor calificado
que un tercero, gana menos. 6.
A modo de reflexión De
la rígida estructura unipersonal a la sociedad organizada profesionalmente y
con jerarquías sólidas, existe un proceso de transición que representa una
delicada fase de la vida de la empresa. La transición no es fácil, pues a
medida que la compañía se agranda y se vuelve más compleja, las bases se
deben asentar en una organización menos centralizada y más estructurada,
siendo este proceso más traumático en una empresa familiar que en aquella que
cuenta con diversos accionistas. Sin el aporte de conocimientos y experiencia de
terceros dentro de la empresa, ésta está más propensa a encerrarse en sí
misma, a volverse inflexible y perder competitividad frente a los cambios en el
mercado, a asumir tradiciones obsoletas como dogmas y a involucrar conflictos
familiares de diversa índole en la vida de la empresa. Para crecer más allá
de la etapa de la empresa dirigida unipersonalmente, una sociedad debe recurrir
al asesoramiento externo y a la cogestión de un directorio independiente y técnico
como primeros elementos de cambio hacia el ideal en una empresa familiar, que es
aquella gerenciada por los empleados más hábiles y preparados, sean éstos
parte de la familia o no. Autor Javier
Aurelio Hundskopf W. (1) [1]
Abogado Por la Universidad de Lima (Summa Cum Laude). Asociado de Sparrow,
Hundskopf & Villanueva, Abogados, Lima Perú.
[2]
Aunque algunos de los problemas propios de la administración familiar se
repiten en empresas de todos los tamaños o que desempeñan actividad económica
en diferentes sectores, en este artículo nos vamos a concentrar en el tipo
de empresa familiar peruana mediana que por lo general cumple con las
siguientes características: [3]
LONDON BUSINESS SCHOOL/ STOY HAYWARD. Managing
the family business in the UK: A report. 1990.
Citado por LEACH, Peter. La Empresa
Familiar. Granica: Buenos Aires, 1993 Pág. 48 [4]
“Si bien todos los fundadores de empresas son empresarios, no todos los
empresarios son fundadores. Los fundadores son generalmente individuos
intuitivos y sensibles. Evidentemente, poseen la capacidad y ambición para
construir una empresa, pero también tienen un sentimiento hacia la misma,
un amor por lo que han creado que les lleva a pretender perpetuarlo a través
de las generaciones” Davis, Peter. Three
Types of founders, -and their dark sides, Family Business, 1990. Citado
por Leach, Peter. Op. Cit. Pág. 60 [5]“Además,
si bien una junta puede requerir métodos de gestión más formales, éstos
a menudo significan una forma de disciplina necesaria más que una
burocracia adicional. Es improbable que los miembros activos de la familia-
ocupados en el manejo cotidiano de la compañía– quieran invertir su
valioso tiempo en la preparación de detallados informes y análisis cuando
ellos mismos serán los únicos lectores” LEACH, Peter. Op. cit.: p. 192. [6]
Artículo 173 LGS: “Cada director tiene el derecho a ser informado por la
gerencia de todo lo relacionado con la marcha de la sociedad. Este derecho
debe ser ejercido en el seno del directorio y de manera de no afectar la
gestión social. Los directores elegidos por un grupo o clase de accionistas
tienen los mismos deberes para
con la sociedad y los demás accionistas que los directores restantes y su
actuación no puede limitarse a defender los intereses de quienes los
eligieron” [7]
L&H PERSPECTIVE. Creating a Board of directors: When success demands too much. vol 12
No. 1. 1986. Citado por LEACH, Peter. Op. cit.: p.
192. [8]
LEACH, Peter. Op. cit.: p. 193. [9]
Sin embargo, de acuerdo al artículo 173 LGS antes glosado, los directores
se deben a la sociedad, sin importar quién o qué clase de acciones los ha
elegido. [10]
Únicamente señala que deben ser personas naturales. [11]
Societariamente, este pacto o estatuto puede ser incorporado a la sociedad
como un convenio entre accionistas, de acuerdo a los parámetros del artículo
8 de la Ley General de Sociedades Publicación enviada por Javier Aurelio Hundskopf W. Contactar mailto:jhundskopf@shv-abogados.com Código ISPN de la Publicación EEkpkFkEZFpQSMQbvx Publicado Friday 1 de July de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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