Monografias | De conceptos, concepciones y confusiones respecto al constructivismo y la teoría Psicogenética Piagetiana - En diálogo con José Antonio CastorinaDe conceptos, concepciones y confusiones respecto al constructivismo y la teoría Psicogenética Piagetiana - En diálogo con José Antonio CastorinaResumen: El presente artículo muestra una mirada crítica sobre lo que J.Castorina llama “el psicologismo educativo” o también “el aplicacionismo”, que se ha venido desarrollando en las aulas, de la teoría psicogenética de acuerdo a la interpretación que los docentes han tenido de la misma, la dificultad en la trasposición didáctica y los saberes disciplinares en la construcción del conocimiento escolar. El termino “constructivismo” ha adquirido una amplia variedad de significados en la educación – y psicología- contemporánea, e inclusive podría decirse que ha alcanzado por eso una vaguedad tan grande que resulta difícil hablar de ello. Por lo tanto, definiremos nuestra postura y hablaremos del constructivismo en un sentido epistemológico.(E) INTRODUCCIÓN: El
presente artículo muestra una mirada crítica sobre lo que J.Castorina llama
“el psicologismo educativo” o también “el aplicacionismo”, que se ha
venido desarrollando en las aulas, de la teoría psicogenética de acuerdo a la
interpretación que los docentes han tenido de la misma, la dificultad en la
trasposición didáctica y los saberes disciplinares en la construcción del
conocimiento escolar. El
termino “constructivismo” ha adquirido una amplia variedad de significados
en la educación – y psicología- contemporánea, e inclusive podría decirse
que ha alcanzado por eso una vaguedad tan grande que resulta difícil hablar de
ello. Por lo tanto, definiremos nuestra postura y
hablaremos del constructivismo en un sentido epistemológico. Pretenderemos
aclarar algunas concepciones - tales como los conocimientos previos y cómo
tomarlos en cuenta- y dejar abierto el camino para el debate didáctico, la
trasposición y el rol que le cabe al docente en la construcción – o
re-construcción – del conocimiento de los niños en la escuela. Lo necesario
– a priori- para la producción del conocimiento, lo relacional de las
afirmaciones y los significados y su naturaleza subjetiva
u objetiva, conocimiento,
constructo y realidad, y la validación del conocimiento en el debate ciencia
– conocimiento ordinario.
Qué podemos decir sobre la dinámica de
producción del conocimiento: “El gran problema- nos dice Castorina- han sido las
representaciones sociales y la interpretación docente de las investigaciones
piagetianas”. Uno de los planteos más fuertes que realiza, se refiere al
contrato didáctico docente-alumno y a la revalorización de la didáctica como
medio fundamental para la producción del conocimiento. Sostiene que la teorías
psicológicas dependen en gran medida de estas didácticas disciplinares y no a
la inversa. Cualquiera de ellas tiene fuertes compromisos epistemológicos, pero
el objeto del profesor no es ese, sino la relación sujeto (alumno) – objeto
de conocimiento, cómo se produce la apropiación, y qué y cómo puede hacer
para favorecerla. LA INVESTIGACIÓN PIAGETIANA Piaget
intentaba indagar acerca de los procesos de producción del conocimiento, y por
ello comenzó estudiando este proceso en los niños, pues consideraba que ese
era el punto de partida de la producción del conocimiento humano. Plantea,
entonces, otra manera de ver la epistemología
-sobre todo en 1950- formulando una
nueva manera de conectarla con el positivismo lógico. No le interesa saber qué
es conocer – porque sería un planteo filosófico- sino cómo se pasa desde un
estado de conocimiento a otro de- si se quiere- mayor conocimiento. Aunque
sus investigaciones hayan sido muy criticadas y tildadas de desconocer la
importancia del rol social en la producción del conocimiento, él
planteaba que la ciencia debe darse dentro de la sociedad científica que
la contiene. Su crítica al pensamiento de la “escisión” dio un paso
adelante en relación al idealismo trascendental, al definir la relación entre
el sujeto y el objeto por la acción de aquel sobre éste, conformándose una
relación recíproca. Sostenía que los esquemas de acción y las hipótesis
que los niños tienen acerca del mundo, estructuran el objeto y , a la
vez, éste interviene en aquel porque es la fuente de datos que le permite
elaborar y confrontar sus propias hipótesis, en un proceso de perturbación y
equilibración. La
génesis, no es tomada como inicio del conocimiento, sino como paso o
transformación, “los
avatares del proceso de constitución de la ciencia”. Entonces, cuando
hablamos de epistemología genética, estamos hablando de la historia crítica
de la ciencia y no de cómo el niño “genera” su conocimiento. Lo que
sucede, es que supuso que para entender el funcionamiento del pensamiento del
científico, había que observar y
entender la de un niño. Uno
de esos supuestos era que observando cómo el niño construye sus saberes matemáticos,
podríamos saber si la matemática existe en abstracto o es un mero constructo;
cómo se constituyen los invariantes, si es una convención o la captura de algo
del mundo, es el mundo tal cual lo vemos (matemáticamente hablando) o es
producto de nuestra actividad mental. Cómo llega a ser obvio, lo obvio. Qué
preside el pasaje de estados del conocimiento. Entonces,
Piaget, observó que los niños producían hipótesis – concibió por ello la
tesis de que los niños eran “conquistadores del mundo” y no meros
receptores – por las cuales, cuando lo veían el cambio, lo negaban de acuerdo
a las hipótesis previas que tenía formadas, ya que las contradecían. Es lo
que denominamos conflicto cognitivo. En este sentido, podemos decir que
“construyen” conocimientos que no tenían antes. La teoría de la acción y su relación con
el conocimiento El
conocimiento es acción, todo conocimiento tiene algún componente que consiste
en transformar el mundo[1],
la realidad jamás se da en sí misma, sino en virtud de la actividad. Por
ejemplo, los bebés vienen al mundo con un conjunto de reflejos, de los cuales
hay algunos que se modifican por la acción. Es un “sistema de acción”, son
herramientas para accionar sobre algo y son conocimiento, en la medida que
permiten organizar el mundo. “La constante no es constante porque está, sino
porque lo busca”, es decir, ya hay una representación que le permite buscar
el objeto aunque no lo vea, su acción le permitió construir la representación
del objeto. Ahora,
veamos: ¿el objeto permanente es una realidad o yo lo construyo? “No hay
sujeto en sí mismo, ni objeto; es una realidad construida por él.” Si bien
el mundo está dado, el objeto de conocimiento en sí mismo no lo está, pues el
mundo no hay un orden, sino que se construye para ordenar los actos y el
conocimiento de ese mundo. Es relativo a la convención cultural. La
transformación a la que se refieres subjetiva, es decir, hay una transformación
en el sujeto, en la significación del objeto, en la constitución del sujeto
epistémico (este planteo no se vincula con la teoría vigotskiana de la
transformación de la cultura). Veamos
entonces cómo – para Piaget- el niño comienza a construir sus
representaciones del objeto. Habló de tres planos: sensorio-motriz,
de las representaciones y de las operaciones intelectuales o representación de las representaciones (en el más alto nivel de
generalización y abstracción). En
el primer plano, hay una aproximación a la realidad, es una primera relación
sujeto-objeto – son esquemas previos. Luego, en un segundo plano, comienzan a
formarse las representaciones del mundo, es decir, imagen y mundo se diferenciar
y se separan. Es una acción internalizada. Por último, se llega a las
operaciones intelectuales, las cuales precisan de un alto grado de generalización
y abstracción, que denominó represtación
de las representaciones, y al cual – según investigaciones posteriores a
las que el propio Piaget no había llegado- no puede darse en todas las personas
y menos, si no se ha pasado por algún tipo de institución escolar que
lleve al sujeto a moverse en un mundo hipotético. Cómo percibe el niño, cómo conoce y con
qué cuenta Primer
nivel: esquemas, no conserva las
cantidades y esos esquemas responden a lo que cree ver. Por ejemplo, la
experiencia en la que se toman dos bolitas de masa luego de mostrársela y ante
sus ojos se estira una de ellas y se le pregunta cual es más grande, afirma que
“la más larga”. Segundo
nivel: dos (variables) observables, si
bien aún no conserva cantidades, ya puede percibir el largo de una y lo
“gordo” de la otra, pero todavía no es capaz de articular esas dos
observaciones. Tercer
nivel: comienza el pensamiento reversible,
y entonces, pretende volver al inicio de la cuestión, es decir, rearmar la
bolita para ver qué sucedió con ella. Cuarto
nivel: ya conserva las cantidades y cuando se le pregunta acerca de por qué
cree que es lo mismo si varió la forma, es capaz de responder que si no
agregamos ni quitamos nada, no importa la forma que haya tomado. Es importante
la repuesta “si no agregamos ni
quitamos nada”, pues ella demuestra la noción de masa y su conservación,
construidas. Pero
el problema de Piaget, era saber qué cosas ocurrían en el niño, para que
estos cambios se produjeran. Una
postura innatista, sostendría que el aprendizaje se da sólo, que se va
desarrollando sólo. Otra empirista, que el manipular permanente de objetos y la
continua experiencia (empiria), produce conocimiento. En realidad, ninguna de
las dos posiciones pueden aceptarse total y únicamentemente, dadas las actuales
investigaciones, puesto que ninguna experimentación puede dar conciencia
lógica. El
niño construye, reorganiza sus conceptualzaciones del sistema intelectual
anterior. Y en esto basaba piaget su idea de equilibración
de las estructuras cognoscitivas. Para él, el sistema cognoscitivo es un
sistema abierto. Habla del equilibrio
mayorante; donde el niño capta mayor cantidad de cosas del medio, y se
acomoda mejor a la crisis (conflicto cognitivo), es un equilibrio superador del
anterior sistema, aunque no independiente de él. El
conocimiento no cambia por imposición del objeto, sino por un cambio profundo.
El niño tiene que reorganizarse para aprehender lo que en el mundo el está
esperando. Ni la simple experiencia y las “facultades innatas”, sino un
sistema autorregulador. La tesis de Piaget De
acuerdo con sus investigaciones, Piaget pudo concluir que: 1.
el conocimiento – o la formación del conocimiento – tiene cierta
continuidad con el mundo biológico,
es decir, la construcción de ideas y el mundo externo están en interacción. 2.
el conocimiento surge en un proceso de organización entre las relaciones
de la interacción: sujeto – objeto de conocimiento. 3.
esa interacción se basa en la acción transformadora sobre la realidad, realidad entendida como lo que el niño ve
y percibe – no es una realidad social a la que se refiere Piaget , como lo haría
Vigotsky, más bien sería una mirada kantiana: “el conocimiento es lo que el
sujeto trascendental construye”- . 4.
el conocimiento no procede, en su desarrollo, de manera lineal; sino por
reestructuraciones. No está preformado, ni es un simple agregado de elementos. 5.
este proceso de equilibración vale para todo tipo de conocimiento. La
dinámica general es: conocimiento – conflicto- reorganización/ equilibrio. 6.todo
conocimiento se desarrolla en un contexto social (siempre desde una mirada piagetiana
y no, vigotskiana) y ello, a la vez que permite, limita el conocimiento. Un
sistema complejo: Continuando
con las investigaciones de Piaget, Rolando García, nos habla del conocimiento
como un sistema “complejo”. Veamos cuáles son sus características: *
es
un sistema abierto (interactúa con el medio). *
no se habla de “complejidad”,
porque de ese modo se entraría en la metafísica y no podría definirse. *
Se trata de un sistema en donde
hay “interdisciplinariedad”. Esto es distinto de transdisciplinariedad,
puesto que no es cierto que puedan romperse las fronteras de cada una de las
disciplinas. *
Cada sistema, está constituido
por subsistemas. Una
representación esquemática del sistema complejo del conocimiento, sería la
siguiente:
El
subsistema biológico, si bien no condiciona el conocimiento, le pone ciertos
“contornos”. Ahora bien, el subsistema social sí pone condicionamientos,
tiene inferencia en la estructuración del conocimiento. No nos referimos a un
“impacto directo de la sociedad”, sino a que esa influencia orienta de algún
modo la manera en que va a estructurarse el conocimiento. EL CONSTRUCTIVISMO COMO CORRIENTE EPISTEMOLÓGICA En
nuestro país (Argentina), y también en otros, esta corriente llegó a
configurar “un patchwork”- nos dice Castorina- . Un recorte multicolor de
conceptos, concepciones psicológicas, educativas, epistemológicas y didácticas.
Por ello, el término constructivismo perdió consistencia intrínseca y se
transformó en una concepción vaga que podía interpretarse de múltiples
maneras; hasta pasó por la ética y la visión del mundo, “un verdadero
despropósito”. Nuestro
autor, lo restringe a la epistemología, no habla de psicología, ni de pedagogía,
ni de los problemas de la educación. Para él, el constructivismo es una
“posición de la concepción del conocimiento, es una cuestión epistemológica”. Distingue
cuatro tipos de constructivismo: el de Piaget – un tanto renovado a la luz de
nuevas investigaciones- , el radical – cuyo exponente más destacado resulta
ser Von Glaserfeld- , el social – de Gergen, Edwards y otros- y la propuesta
que realizaron los estudiosos españoles en el marco de su reforma educativa. Si
bien hay entre ellos diferencias bien marcadas, a todos los une la idea central
de que hay que acabar con el dualismo- escisión- en psicología. El rechazo a
la idea de que haya un sujeto que aprende separado del objeto de conocimiento. El constructivismo radical:
Esta
concepción del constructivismo, ha influido fuertemente sobre la enseñanza de
las ciencias. La premisa fundamental de Von Glaserfeld, es que sólo construimos
nuestra propia obra. No conocemos al mundo, sino lo que hacemos y construimos en
el mundo. “Si un pensador no se pronuncia sobre el mundo real, no es
constructivista”- explica Castorina- Nos
acercamos al mundo, porque no lo construimos. El pensamiento no es la
representación de la realidad, se construye de acuerdo al campo de la
experiencia real personal, no la del mundo. “Ser, es ser percibido”, yo sé
lo que construyo, conozco lo que mi abstracción, mis posibilidades de
experiencia y mi capacidad de inferencia me permiten. Que
yo conozca de la realidad no significa que yo conozca “la realidad”. Por eso
mismo, nos dice Von Glaserfeld, si uno se posiciona como constructivista, no
puede de ningún modo, ser realista (este ser realista que él define y
plantea). “Nosotros no tenemos manera de conocer el mundo”, salvo aquello
que desde el campo de la experiencia personal podemos construir. En
ese campo experiencial, yo construyo al otro (ser social). Para nuestro autor en
cuestión, no hay un saber objetivo, sino compatibilidades conceptuales. Las
palabras no transmiten ideas ni conocimiento, sino que pueden ser compatibles
con lo que el que escucha tiene. Y llega, entonces, a estas conclusiones
generales acerca del conocimiento: 1.
el conocimiento no es pasivo 2.
no se transmiten significados 3.
es construido por el sujeto cognoscente 4.
es adaptativo, tiende al ajuste 5.
sirve para organizar el mundo experiencial, no para el descubrimiento de
una realidad ontológica Podríamos
decir, respecto a esto, que Von Glaserfeld, se contradice en su postura al
afirmar que el conocimiento es subjetivo, cuando pretende
- epistemológicamente- afirmar estos conceptos como objetivos y reales,
y no como un constructo humano. Una
consecuencia importante se nos presenta al analizar su influencia en la enseñanza,
puesto que rechaza la idea de transmisión social del saber científico y
transforma a la enseñanza de la ciencia en un objetivo puramente
instrumentalista, poco motivador y alejado – por ser sólo modelos observables
de los fenómenos científicos- del mundo en el que viven los alumnos.
El constructivismo social de Gergen: Es
la corriente en boga. Aquí la construcción es “social”, el saber se
produce en los diálogos, lo discursivo que se da en la sociedad. El
conocimiento sería algo así como una producción semántica. La ciencia es
“un modo de hablar” y hacer viables las experiencias en el mundo discursivo. Es
una postura relativista, dado que considera que lo que se construye social y
discursivamente, es la verdad, en
tanto y en cuanto ese discurso social permanezca. Luego, si ese discurso social
compartido cambia, cae la viabilidad (como supuesto de verdad) del concepto o
conocimiento. Son
algo así como convenciones sociales, el que un grupo impone a otro hace que la
teoría se sostenga. El conocimiento es un cnstructo, la viabilidad de ese
conocimiento se construye socialmente en acuerdo o, convenciones, discursivas. La propuesta española: En
el marco de su reforma educativa,
España se vio en la necesidad de formar a sus maestros. Con ello, sus
estudiosos observaron que la relación docente- alumno, en especial los diálogos
que existían entre ellos en el acto educativo, es donde toma fuerza la
investigación vigotskiana. Pero también estaban interesados en los aportes de
Ausubel y el aprendizaje significativo, razón por la cual, comenzaron a
trabajar en lo que podría denominarse un constructivismo de “convergencia”
que resultara consistente para la formación de los docentes y pudiera llevar
adelante el camio esperado en su educación. Para
ello, se dedicaron a buscar ciertos principios comunes en estas corrientes
psicológicas y llegaron a una conclusión, que sería entonces su tesis: el
conocimiento no es una copia del mundo externo, o una representación del mismo.
Además, agregan el ingrediente de la acción, “el aprendiz no es pasivo”
– allí se ve la influencia de las investigaciones de Lev Vigotsky – los
alumnos traen conocimientos previos, esquemas previos a la información escolar
- Ausubel y también, Piaget - .Las prácticas que luego sugieren, están
basadas en estos principios rectores. El
Dr. Castorina, realiza una crítica a este modelo constructivista español, dado
que resulta
meramente instrumental y falto de sustento epistemológico, pues se toma
cada teoría y se la confunde en una suerte de “patchwork” ecléctico. Además,
considera que faltó una propuesta didáctica que la acompañe, llevando a
propuesta de la psicología al aula resumiéndola a un aplicacionismo que no alcanzó a cumplir su cometido. EL APLICACIONISMO EN LA ESCUELA Tanto
la psicología como la epistemología, no están preparadas para ir a la
escuela, pues no fueron creadas y pensadas para ello. No hay posibilidad de
bajarlas al aula sin pasar por la didáctica y cada ciencia tiene su didáctica.
La didáctica general no es más que otro “patchwork” o con suerte, es
pedagogía, pero no didáctica. El intento de transferir las disciplinas
directamente es puro aplicacionismo. La
primera forma de aplicacionismo, comenzó por los `70, - la etapa operatoria de
Piaget- la propuesta era que los
maestros debían basar su propuesta didáctica en estímulos y
“apurar” de ese modo, el pasaje a la operatoria
superior,”avanzar”. Esas eran actividades constructivas, pero sin contenidos
conceptuales, pues llegarían después, cuando estuvieran en la etapa operatoria
superior. Un verdadero salto al vacío. Una
segunda forma, ocurrió en los años `80, que intentaba promover la reflexión y
la abstracción - pero se seguían
dejando de lado los contenidos- para lograr “un ser humano pensante y crítico”.
Pero la enseñanza es un hecho social, que implica transmisión
del conocimiento cultural, contenidos. Este error se cometió, porque se
tomó a la psicología como ciencia de referencia en la educación. Un
tercer momento, es el actual, en la que la ciencia de referencia pasa a ser la
didáctica disciplinar – cuyos representantes son Brusseau, Chevalard, entre
otros- a partir de la didáctica de la matemática, con la teoría de la
transmisión de los saberes y el concepto de “tríada didáctica” que tiene
categorías pero también un núcleo, y ahí es donde aparece el proceso de
trasposición didáctica y la relación: docente- alumno- objeto de
conocimiento, y cómo esa relación pone en juego determinadas actividades del
alumno. La idea es, cómo se formulan las nuevas cuestiones para que puedan
articularse con las anteriores y avanzar. Esto no es mera psicología, sin
embargo, la formulación y el diseño didáctico tiene apoyatura teórica en el
modo en que los alumnos operan. Lo que ahora ha cambiado, es que la psicología
solamente, no es válida. El psicólogo investiga cómo se produce lo que sucede
en el aula, no puede decir cómo se enseña en el aula ni qué se debe enseñar.
Dice Castorina: “debemos pasar de estudiar la génesis del conocimiento del niño
fuera de la escuela, y mirarlo dentro de la escuela, en una situación de contrato
didáctico”. El
otro problema es, qué saberes se juegan en el aula. No hay una continuidad
clara entre lo que ocurre en la escuela y lo espontáneo, entonces, la cuestión
es cómo el niño “reconstruye” los conocimientos que le ofrece la escuela.
Hablar de constructivismo, no significa cómo llevar Piaget y Vigotsky a la
escuela, eso es aplicacionismo; sino cómo elaborar una secuencia didáctica que
permita al alumno reconstruir ese contenido (conocimiento) social. “El
constructivismo en el aula, debe ser construido, pues como tal, no existe.” El
constructivismo es una corriente psicológica de investigación, si se quiere
epistemológica, pero nunca didáctica. Esa es tarea de los docentes. La
mayoría de los ensayos sobre pedagogía constructivista, no son más que
“psicología” constructivista o psicogenética y no logran cumplir con el
desafío, pues se realizan propuestas educativas sin tomar en cuenta la delicada
cuestión del encuentro que se produce en el aula entre el alumno, el docente,
el objeto de conocimiento y la situación en la que ese contrato didáctico se
establece. Ahí es donde se juega verdaderamente la construcción del
conocimiento. Al
entrar al aula, el niño se transforma en alumno, el docente en enseñante y por
ello, transforma al saber científico en un saber a enseñar, la transmisión
social de los conocimientos instituidos, y por ello, asumimos que no todo lo que
se enseña será aprendido por el alumno. Dado el encuentro particular entre los
alumno con sus saberes previos- que no significan lo que aprendió en el curso
previo al presente, como veremos- y el saber enseñar de su maestro. EL
CAMBIO CONCEPTUAL: Al
hablar de cambio conceptual, nos referimos al proceso por el cual los conceptos
previos son reformulados. Es por ello que en este campo,
vivimos en el fracaso del cambio, pues son mínimos los que se producen
en los alumnos, no son profundos en casi ningún caso. No
se trata de cambiar la lógica de sus pensamientos, sino las ideas que ha podido
configurar respecto al mundo del conocimiento, y con ello, estamos asumiendo que
el alumno tiene ideas previas acerca de los fenómenos del mundo, tiene sus
propias concepciones. Abordaremos
dos cuestiones: la continuidad (o la discontinuidad) en el proceso por el cual
adquieren esas ideas y el proceso por el cual las cambia, y cómo se adquieren
éstos nuevos conceptos en situaciones didácticas. El
concepto de ideas previas es identificado con lo que el alumno sabe del año
anterior y no con las ideas previas al proceso de brindarle la información. En
realidad, se refiere a las propias interpretaciones que los estudiantes han
podido elaborar. Son saberes no académicos, o si hay de ellos, son (re)
formulados por los alumnos en función de su vida anterior a la vida escolar.
Este conocimiento, es para el docente, fundamental al momento de comenzar una práctica
educativa y constituye el punto de partida para la investigación científica (cómo
se construyen las ideas). El límite de los conceptos de un niño estará dado
por lo que él pueda y no pueda pensar, independientemente de lo que le
“mostramos”. Veamos
un ejemplo clarificador de lo que estamos sosteniendo: la
visión de la forma de la Tierra. Cuando
el niño es pequeño (unos tres años de edad), tiene la teoría de que la
Tierra es plana como una mesa y que, de ese modo, la gente se sostiene y anda
por ella. Es
una teoría empírica y ontológica, es como la ve. Luego,
alrededor de los cinco años, la maestra le muestra el globo terráqueo, le
explica que la tierra es redonda, y él toma este concepto, pero la gente ahora
no camina por la superficie, sino que está dentro de la tierra. Luego,
aparecen ambas hipótesis como yuxtapuestas, por cuanto la representación es
ahora similar a la de un cigarro – ni redondo, ni plano- pero la gente está
ahora nuevamente sobre la superficie. En
su cosmos hay suposiciones ontológicas, la gravedad, las particularidades intrínsecas
de las cosas, que hay una arriba y un abajo, y una creencia epistemológica
(realismo ingenuo) “el mundo es como yo
lo veo”, y con esa postura epistemológica, es la que hay que romper. No es
que hay que cambiar lo que ve, sino sus supuestos subyacentes. Estos conforman
un sistema con niveles de estructuración, no es caótico y, muchos de ello,
permanecerán por los años. Dice castorina: “se pueden desprender con el
objeto de conocer algo, pero hay algunas concepciones tan arraigadas que
permanecen aunque el individuo sea ya adulto y “sepa” que es diferente. Otro
ejemplo de lo que aquí se está planteando, puede ser tomado de un trabajo de
investigación realizado por Castorina y Aisenberg, sobre la representación de
la autoridad política en los niños.
La experiencia- que se hizo en sectores medios y populares de Buenos aires y el
conurbano Bonaerense – abarcó una muestra de niños de entre 7 y 13 años. Se
encontró que los más pequeños que se consultaron tenían una mirada
“moral” del presidente, quien es
de por sí “bueno”, cuida a todos. Esto es de acuerdo al modo en que pueden
construir la idea desde la no vinculación con la política entre su vida
cotidiana. Luego
(entre los 10 y los 13 años) empiezan a diferenciar lo legal de lo moral y que
no se conecta tan directamente (personalmente) con el pueblo. Comienza a
institucionalizarse. Comienzan a distinguir entre lo que debe ser, y lo que en
realidad es. La
autoridad del maestro es también muy importante (por lo que la escuela misma
representa) en los sectores marginales y el investigador se conforma de esa
manera para los chicos, de tal modo que las respuestas son más breves y
acotadas, pues se sienten evaluados ante el investigador. Para
los alumnos de entre 12 y 13 años, el presidente ya no puede hacer lo que
quiere, y debe cumplir con lo que prometió, pero aún persiste en la intervención
de su figura en el pueblo. Piensan en una armonía social de base, y los
conflictos son personales, particulares – no son “de la gente”-. Estas
construcciones, esas creencias previas tienen que ver con su vida social – no
es que se lo enseñaron así – es una construcción personal. Personaliza en
lugar de institucionalizar, porque la primer mirada es del otro. En una mirada
cogntivista, se diría que hay una base innata de una representación del otro y
su vida. Se constituye como ser social, y se apropia de ellas aunque no haya
elegido voluntariamente hacerlo. Castorina,
haciendo su aporte, manifiesta que: “es imposible dejar el sentido común
fuera del aula, porque entonces no podríamos avanzar ni un paso en la pretensión
del cambio conceptual del niño. El concepto de ideas previas, significa que
debo detectar esas ideas- como enseñante- para poder para poder construir el
nuevo concepto dentro de los contenidos que me propongo transmitir.[1]
Hay que hacer un esfuerzo con la secuencia didáctica, porque no es cierto que
el alumno aprende a pesar de la maestra; alguna buena intervención didáctica
debe haber hecho para que el niño haya podido aprender.” La didáctica no es
un mero conjunto de técnicas de enseñanza, es una ciencia que se vincula, con
la psicología, la epistemología, entre muchas otras. La
construcción del conocimiento en la escuela: entre lo cotidiano y lo científico: Desde
hace ya una decena de años – y tal vez, mucho antes-[2],
se plantea el debate sobre la naturaleza del conocimiento escolar. El saber
cotidiano, por momentos, ha sido desdeñado por considerarlo no-científico. La
pregunta clave sería: ¿El conocimiento científico es el único válido al que
debe aspirar un ser humano o su conocimiento cotidiano de interpretación de la
realidad es tan válido cómo aquel? Son
muchos los investigadores que se han abocado a ala tarea de establecer si existe
un continum, o no, entre estos saberes. Hay quienes dicen que entre
ambos existen características que comparten ambos tipos de conocimiento, y
también quienes sostienen que existe una discontinuidad epistemológica entre
los mismos. También podemos hallar algunas investigaciones que han llegado a la
conclusión de que ambos tipos de conocimiento coexisten en el sujeto, y que
cada cual se activa de acuerdo al ámbito en el cual se esté desenvolviendo el
individuo. Personalmente,
creo que no hay una discontinuidad clara entre un tipo de conocimiento y el
otro, puesto que partimos de la base que un sujeto construye (o reconstruye) los
conceptos científicos a partir de su experiencia anterior. Además, otra de las
presunciones es que el conocimiento cotidiano no es un conocimiento ordenado -
como lo es el científico – y con ello, estaríamos pretendiendo que el
conocimiento cotidiano no tenga una organización y una coherencia intrínseca.
Puesto que el conocimiento – científico o no- es un sistema de ideas,
debe estar ordenado, aunque no coincida estrictamente con el ordenamiento
científico. La
otra cuestión, es la de la supuesta “sencillez” del conocimiento cotidiano.
Postura muy discutible –a mi
juicio- dado que no todas las personas sin instrucción científica piensan y
conocen lo mismo, y por ende , estos saberes le permiten resolver sus problemas
– o no – de diferente manera. Por
lo tanto, creo que otorgarle al conocimiento cotidiano un tratamiento peyorativo
o de insignificancia, es olvidar que ese conocimiento menor, es el que le sirve
a las personas para moverse cada día en un mundo cambiante. Diríamos,
entonces, que tal dicotomía no existe, como no existe una misma base epistemológica
para todas las ciencias, y que ambos tipos de conocimiento interactúan –
siguiendo a Rolando García- en un sistema complejo de pensamiento. Con
ello, estaríamos partiendo de un tipo de conocimiento cotidiano para conseguir
un cambio conceptual – como viéramos- que arribe a un conocimiento más
amplio y más acorde a las diversas necesidades, sin necesidad de llamarlo
superador y estableciendo así, una jerarquización del conocimiento. LA
REPRESENTACIÓN SOCIAL: Las
representaciones sociales se vinculan, en alguna medida con las ideas previas,
ya que son las representaciones más hondas que operan en la construcción de
los conocimientos. Es
un concepto que opera con varias disciplinas, y por ello resulta bastante
difuso, ya que se relaciona con la psicología, la antropología, la historia,
etc. Es
una categoría que pretende capturar el conocimiento cotidiano, revalorizarlo,
reivindicar lo que llamaríamos “el sentido común”. Tomaremos a Serge
Moscovisi[3],
quien en su primera obra, trató de mostrar como la obra de Freud se había
divulgado en la sociedad francesa, y vio que los conceptos sobre psicoanálisis
de la población común, era diferente de las ideas de Freud. El resultado, es
la sustitución de un concepto (abstracción) por una imagen, idea o noción
compartida (objetivación), se hace fácilmente comprendida por los otros. Se
trata de un proceso social de transformación de las categorías científicas. Ante
una fisura de la cultura, la sociedad produce una imagen, o una representación
para poder sostenerse. Es un modo de mantener el sentido social
y por ello, se arma una interpretación de la realidad. A veces es
violenta, cuando un sector de la población es marginal y se perpetúa en ellos
el convencimiento de que no hay otra forma de vida posible para ellos. Este
autor, dice que hay que investigar cómo se construyen esas representaciones,
para poder cambiarlas. Sostiene, además, que son un fenómeno de la modernidad
y que son lábiles y fácilmente (re)movibles. Existen
representaciones de todos los fenómenos sociales, lo que no significa que todo
– y cualquier cosa- pueda ser considerado representación social sin rigor
alguno. Mito, cultura, narrativa, son algunos de los términos que tienen que
ver con las representaciones sociales, pero no lo son. Algunos historiadores lo
llaman también “mentalidad”. Lo
que se pretende mostrar, es que hay restricciones en la reconstrucción, no es
libre y espontánea, es orientada y tienen, por ello, un rol muy importante los
maestros y su propuesta didáctica. La escuela es un lugar que estructura la
mente del alumno, y el enfoque didáctico puede dar una construcción genuina
del conocimiento o puede obturarla. El
niño elabora dentro de lo que sus propias creencias le permiten crear, sus
creencias de base. Por lo tanto, se diría que el conocimiento en la escuela es
polifásico, dado que intervienen las creencias previas, el conocimiento previo
de las ciencias y el accionar del docente. No
existen como ideas definidas, pero cuando se interactúa socialmente, aparecen
estas creencias no conscientes que se forman en las prácticas sociales (por esa
razón no permanecen para siempre, sino que cambian) y hay siempre algunas
coincidencias. Nadie puede no tener representaciones
sociales, es inevitable. A
modo de conclusión, podríamos decir, que si uno “contrapone” este
constructivismo renovado con los otros dos, hay diferencias importantes. El
radical, por ejemplo, tiene alguna virtud en cuanto al carácter unidireccional
de la enseñanza, es decir, para aprender hay que enseñar. Pero subestima la
trasposición didáctica y la labor del maestro al sostener que el conocimiento
es pura construcción y no – como se está planteando ahora- que es una
reconstrucción de los conocimientos sociales y culturales. El
constructivismo social, por su lado, tiene el mérito de haber puesto en juego
el diálogo, el intercambio semántico que se produce en el aula, ese
“conocimiento compartido”. Algunos de sus adeptos han llegado a plantear que
el conocimiento es una construcción el diálogo,
otorgándole un papel excesivamente preponderante. De
todas maneras, lo que resulta importante, es subrayar la idea de que estas
concepciones son posturas epistemológicas que servirán para la conformación
del curriculum pero,
de ningún modo, que estas propuestas puedan llevarse al aula sin trazar las
estrategias didáctico-pedagógicas adecuadas. La investigación – a mi
juicio- si ha sido buena, abre más dudas y preguntas que certezas, esa es una
de las razones por las cuales llevar una investigación al aula es de por sí,
desatinado. BIBLIOGRAFÍA Castorina, José A. Las
epistemologías constructivistas ante el desafío de los saberes
disciplinares. UBA – CONICET. (1998)
Representaciones sociales.
Problemas teóricos y conocimientos infantiles. Gedisa. Barcelona. (2003) García, Rolando (citado en Castorina, J.) El
conocimiento en construcción. Gedisa. Barcelona (2000). Lemke, Jay L. Aprender
a hablar ciencia. Paidós.
Barcelona. (1997) Pakman, Marcelo. Construcciones
de la experiencia humana.
Vol. I. Gedisa. Barcelona. Pozo, Juan Ignacio.
Cap.
12. El cambio conceptual en el
conocimiento físico y social: del desarrollo a la instrucción. (En Rodrigo,
María José. Síntesis 4. (1994)). Rodrigo, María José y
Amay José. La construcción del
conocimiento escolar. Paidós. Barcelona. (1996) Strike
Kenneth y Posner George. Una
teoría revisionista del cambio conceptual.
(Traducción del inglés por Marina Simón, (1997).
Abany, N. Y., State
University of New York Press, page. 148 – 176. (Rubén
Darío (…))
Sobre el constructivismo radical. En documento: Seminario de psicología. Dr. José Antonio Castorina.
UNICEN. Buenos Aires. (2004) José
Antonio Castorina* *
El
Dr. J.A.Castorina es docente e investigador de la UBA y CONICET [1]Esto
también tiene vinculación con la Teoría de la Acción Comunicativa de J.
Habermas. [2]
N. de C.: Nótese que Castorina dice “transmitir”, palabra que
resultaba pecaminosa en el ámbito educativo de los `90, dada la errónea
concepción de constructivismo y su inadecuado aplicacionismo en el aula,
por considerarla una propuesta “conductista”. [3]
Recuérdese el
debate establecido en la denominación del área de “Estudios” o
“Ciencias Sociales”, por ejemplo, dada la duda en la pertinencia de
llamar “ciencia” a lo que maestros y alumnos hacían en el aula; o entre
llamar o no “investigación” a la búsqueda de un tema en material
bibliográfico. [4]
Escuela
francesa de psicología social. Seminario
de Maestría en Educación - UNiCen
– Buenos Aires Marcela
Ciccioli (compiladora) Publicación enviada por Marcela Ciccioli (Compiladora) Contactar mailto:losburton@infovia-formar.com.ar / marcecic@yahoo.com.ar Código ISPN de la Publicación EEkpyZEVkpcvzUjFyH Publicado Wednesday 6 de July de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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