Monografias | Evolución de los niveles séricos de fenilalanina en pacientes fenilcetonúricos cubanosEvolución de los niveles séricos de fenilalanina en pacientes fenilcetonúricos cubanosResumen: La Fenilcetonuria es considerada un Error Congénito del Metabolismo específicamente del aminoácido fenilalanina. Cuba cuenta con una población actual de 63 fenilcetonúricos de los cuales se estudiaron 36 pacientes con el objetivo general de realizar una caracterización clínica de los mismos y relacionarla con su genotipo previamente determinado. El material y método utilizado fue realizar un estudio descriptivo y retrospectivo de los niños con diagnóstico de Fenilcetonuria, a través de una revisión de las historias clínicas de estos enfermos en el Hospital Pediátrico de Centro Habana y Clínica del Adolescente en tres períodos de la evolución, que incluye examen físico, antropometría, desarrollo neuropsíquico y aspectos bioquímicos. Índice 1.
Introducción 2.
Objetivos 3.
Material y método 4.
Discusión 5.
Resultados 6.
Conclusiones 7.
Recomendaciones 8.
Bibliografía 9.
Anexos La
Fenilcetonuria es considerada un Error Congénito del Metabolismo específicamente
del aminoácido fenilalanina. Cuba cuenta con una población actual de 63
fenilcetonúricos de los cuales se estudiaron 36 pacientes con el objetivo
general de realizar una caracterización clínica de los mismos y
relacionarla con su genotipo previamente determinado. El material
y método utilizado fue realizar un estudio descriptivo y retrospectivo
de los niños con diagnóstico de Fenilcetonuria, a través de una revisión de
las historias clínicas de estos enfermos en el Hospital Pediátrico de Centro
Habana y Clínica del Adolescente en tres períodos de la evolución, que
incluye examen físico, antropometría, desarrollo neuropsíquico y aspectos
bioquímicos. En las conclusiones se
plantea que existe mayor afectación del desarrollo psicomotor y del coeficiente
de inteligencia en los pacientes que mantuvieron las cifras de fenilalanina
elevadas. Los pacientes mostraron cifras elevadas de Phe en los años en que se
les prescribió suprimir la dieta. Las recomendaciones
son garantizar una mayor rapidez y eficacia de las vías involucradas en el
diagnóstico; que se les haga seguimiento con rehabilitación neurológica a
todo paciente fenilcetonúrico y seguimiento clínico más continuo a todo
paciente con cifras de fenilalanina alterada en dos o más ocasiones. Palabras
claves: Fenilcetonuria (FNC), fenilalanina sérica, hiperfenilalaninemia (HFA),
retraso mental (RM) La
FNC es posiblemente la metabolopatía mejor conocida a escala epidemiológica y
genético-molecular, debido a los programas de rastreo de la enfermedad en
neonatos y al detallado análisis de las mutaciones encontradas en diversas
poblaciones. Es un trastorno genético que se hereda con carácter autosómico
recesivo, es decir, deben unirse dos individuos que tengan el rasgo de FNC
(heterocigotos) para que nazca un individuo que padezca la enfermedad
(homocigoto) (1). Fisiológicamente,
el principal paso metabólico consiste en la transformación de la Phe en
tirosina mediante la PAH. Esta enzima requiere un cofactor, la BH4, para llevar
a cabo la transformación enzimática. La biopterina actúa además como
cofactor necesario para la hidroxilación de otros aminoácidos aromáticos como
tirosina y triptófano (1). La
reducción de dihidrobiopterina a BH4 se realiza mediante la
dihidrofolato reductasa dependiente del NADPH. La
regeneración del BH4 se produce mediante la DHPR, que es dependiente
del NADPH, a través de un compuesto intermediario, el quinonoide de
dihidropterina (1). Se
distinguen dos grupos de HFA. El primer grupo (tipos 1,2 y 3) está constituido
por las HFA típicas, que tienen en común la deficiencia de la PAH. El segundo
grupo está formado por las HFA malignas (tipos 4 y 5). En estos últimos, el
defecto se encuentra a nivel del cofactor BH4 (tipo 5) o de su
reciclaje por deficiencia de DHPR (tipo 4). Los tipos 4 y 5 representan únicamente
el 1-3% de las hiperfenilalaninemias (38, 39, 40,41). El
diagnóstico de HFA se basa en la demostración de concentraciones elevadas de
Phe en sangre. En el caso de las HFA tipo 4 y 5 se deben poner además en
evidencia una deficiencia de DHPR en hematíes o una alteración de la excreción
urinaria de pteridinas (biopterina y neopterina). La cuantificación de ambas
pteridinas se realiza mediante cromatografía líquida de alta resolución (35,
42,43). En
caso de no iniciarse rápidamente el tratamiento indicado, los cuadros de HFA
pueden cursar con una gran variedad de signos y síntomas clínicos leves o muy
graves. Entre estos últimos se incluye el retraso psicomotor, retraso mental y
convulsiones según la forma clínica (15, 17, 24, 33,44). En
el recién nacido la sintomatología es escasa, aunque pueden aparecer
tempranamente vómitos, convulsiones, olor especial en la piel y en la orina,
irritabilidad y eczema. A partir de los 6 meses se hace intensa la afectación
del desarrollo psicomotor con retardo cada vez más marcado. La
sintomatología que va añadiéndose está dada por retardo pondoestatural,
conducta agitada, hipertonía muscular, microcefalia, hiperreflexia, incapacidad
de hablar, pelo claro y piel más clara que la de sus progenitores, incapacidad
de andar, incontinencia de esfínteres, temblor, eczema, convulsiones (en el 25%
de los casos), autismo y otros trastornos de conducta con un retraso mental que
puede llegar a severo (42,45). El
tono claro de la piel y el cabello se debe a que la Phe elevada inhibe la enzima
tirosinasa necesaria para la transformación de tirosina en melanina, pigmento
que como es sabido colorea la piel y el cabello (5,42). Este
grupo de enfermedades genéticas del metabolismo de la Phe se clasifica de
acuerdo al nivel de la Phe en suero, tolerancia a la ingesta de este aminoácido,
actividad residual de la enzima y la mutación que la origina
(1,46, 47,48): HFA transitoria: Esta corresponde con la tipo 2 mencionada
anteriormente. Se produce secundaria a inmadurez hepática que conlleva a una
enzima PAH funcionalmente deficiente de manera transitoria, observándose
niveles de Phe en suero entre 4-10mg/dl que tienden a normalizarse a los 6 meses
o muchas veces antes. Los niveles de tirosina son normales y se detecta una
actividad de la enzima aproximadamente del 50% de lo normal. Se observa
generalmente en los recién nacidos prematuros y/o con íctero, sin traducción
genética, excepto en la que se produce un déficit de la enzima Carbaminolamina
deshidratasa, lo cual es muy poco frecuente que suceda. La deficiencia de la
Carbaminolamina deshidratasa es una variante de HFA, también conocida como
Primapterinuria, caracterizada por excreción elevada en orina de 7-biopterina
(derivada de la BH4), secundaria a una deficiencia de dicha enzima,
cuyo gen está mapeado en el cromosoma 10, brazo largo, posición 10q22. Se
caracteriza por presentarse una HFA transitoria neonatal, con desarrollo clínico
posterior normal o en muchas ocasiones de manera asintomática, solamente con la
presencia de Phe elevada en sangre y aumento de la biopterina que la caracteriza
(48,49). HFA Persistente o Benigna: Pertenece
al tipo 3, mencionado anteriormente. Se presenta con niveles en suero de Phe que
pueden ir desde 4 y hasta 10 mg/dl, sin presentarse manifestaciones clínicas
por lo que de manera general no requieren tratamiento. Tiene una actividad enzimática
entre el 3 y el 50% y toleran ingesta de Phe por encima de los 50 mg/kg/día.
Las cifras de tirosina suelen estar normales. Esta condición se produce por
mutaciones en el gen que codifica para la enzima PAH, pero que a diferencia de
otras HFA suelen ser totalmente asintomáticas con desarrollo intelectual normal
aunque en ocasiones se puede evidenciar como única sintomatología discreta
hiperactividad. Las concentraciones de los niveles de Phe en suero no originan
excreción urinaria de ácido fenilpirúvico, a no ser que los niveles asciendan
por encima de 15 mg/dl (50). Esta condición benigna no requiere tratamiento
dietético a no ser que se trate de mujeres hiperfenilalaninémicas que antes y
durante el embarazo mantengan los niveles de Phe por encima de 5 mg/dl. El
seguimiento a estas pacientes hiperfenilalaninémicas desde el punto de vista clínico
y fundamentalmente bioquímico es de vital importancia para su
identificación (47). En
Cuba se pone tratamiento a los lactantes con HFA cuando los niveles pasan por
encima de10 mg/dL para evitar las consecuencias que esto pudiera traer y no se
espera ver la aparición de los síntomas,
pasado un tiempo se hacen pruebas de tolerancia al paciente con apertura de la
dieta FNC CLÁSICA: La
misma corresponde a la tipo 1 dentro de la clasificación antes mencionada. Se
presenta con niveles séricos de Phe por encima de 20 mg/dL y tirosina menor de
1,8 mg/dL (normal o baja). Muestra un cuadro clínico con RMS y presencia de
fenilcetonas en orina, entre otras manifestaciones. La actividad enzimática está
por debajo de 5 o 6% y toleran ingesta del aminoácido inferior a 20 mg/kg/día.
Desde el punto de vista clínico esta es una entidad que si no se inicia un
tratamiento precoz en el período neonatal, resulta que en los primeros 6 meses
de vida son niños aparentemente normales con color claro de cabellos y/o con
discretos síntomas, pero que posteriormente evolucionan con afectación del
desarrollo intelectual y RMS de carácter irreversible (51). Esta hipopigmentación
de la piel y el pelo ocurre por inhibición competitiva de la tirosina
hidroxilasa debido al aumento de la concentración de la Phe, lo que impide la
conversión de tirosina a DOPA y la subsiguiente formación de melanina (52).
Pueden aparecer además lesiones dérmicas de tipo eczematoide (53). Pueden
presentarse a partir de los 2 a 3 años rasgos psicóticos en forma de
hiperactividad, tendencias destructivas, automutilaciones, impulsividad, ataques
incontrolables de agresividad y aislamiento social. El 75% de los casos no
tratados tienen epilepsia generalizada, que en ocasiones se presenta como un Síndrome
de West en el niño pequeño o como motor mayor en el niño grande (51). No
está claro el mecanismo por el que la Phe y sus metabolitos producen disfunción
cerebral, pero varios estudios realizados in vivo e in Vitro, apuntan a las
siguientes causas (54): ►
Mielinización defectuosa, con hipomielinización y gliosis del SNC, alteración
del transporte de los precursores de los neurotransmisores y disminución de la
densidad de los neurotransmisores y por consiguiente, de la conectividad. ►
Otro mecanismo que se ha relacionado con la presencia de retraso mental en esta
condición es la competencia que provocan las altas concentraciones de Phe en
las neuronas que no facilitan la entrada de tirosina y de triptófano. Ambos
involucrados en la producción de neurotransmisores. Como en estos casos el
bloqueo enzimático es suficientemente importante, se producen metabolitos
alternativos como el ácido fenilacético que confiere a la orina, un olor
peculiar a moho o ratón y el ácido fenilpirúvico que reacciona con el cloruro
férrico dando un color verde característico de la orina conocido esta reacción
con el nombre de Test de Folling (51,52). FNC
ATÍPICA: Los niveles de Phe encontrados generalmente están entre 10-20
mg/dl con un cuadro clínico variable, mucho menos severo que la forma clásica.
Generalmente son más tolerantes a la ingestión de Phe. FNC
MALIGNA: La misma corresponde a los tipos 4 y 5 de la clasificación
antes mencionada. Se debe a defectos en las enzimas relacionadas con el cofactor
y es por ello que a pesar que los niveles altos de Phe sean tratados
nutricionalmente, no se produce respuesta al tratamiento desde el punto de vista
clínico aunque se corrijan los niveles de Phe en
suero, desarrollando daño neurológico precoz. Los niveles de Phe pueden
ser variables y van desde 4-40 mg/dl. Como se mencionó anteriormente este grupo
de entidades se caracterizan por producirse secundariamente a defectos en las
enzimas relacionadas con el cofactor BH4 y de manera general se
caracterizan por daño neurológico severo y por no haber respuesta al
tratamiento dietético (55). Los pacientes deficientes de BH4
desarrollan problemas neurológicos en edad temprana, debido a que este es también
el cofactor de otras dos enzimas, las tirosina-hidroxilasa y el triptófano-hidroxilasa.
Estas enzimas son necesarias para la síntesis de neurotransmisores como la
L-DOPA, norepinefrina, epinefrina y serotonina (49,55). Dentro
de las variantes de FNC maligna, es precisamente la deficiencia de la enzima
DHPR, la que con mayor frecuencia se presenta (47). DEFICIENCIA DE DHPR: Este defecto también autosómico
recesivo, se presenta con crecimiento adecuado para la edad gestacional. Desde
los 2-3 meses, los individuos afectados pueden presentar sintomatología
semejante a la deficiencia de síntesis de BH4 a la que se le añade
microcefalia progresiva, parálisis bulbar, alteración de las funciones
corticales, crisis convulsivas que en el EEG pueden presentarse como encefalopatía
mioclónica o como una hipsarritmia (53). La RMN puede presentar una atrofia
cortical severa y posteriormente lesiones desmielinizantes difusas y
calcificaciones de los ganglios basales (56). DEFECTOS EN LA SÍNTESIS DE BH4: La misma
corresponde a la forma tipo 4 de la clasificación mencionada anteriormente. En
los defectos de síntesis de BH4 no tratadas, en el período neonatal
y perinatal podemos encontrar alta incidencia de cesárea, siendo los recién
nacidos “pequeños para la edad gestacional” sin microcefalia respecto a la
talla. A los 1-2 meses de vida pueden comenzar con estrabismo alternante
pudiendo presentar opsoclonus, irritabilidad, episodios de sudoración profusa e
hipertermias de origen desconocido. A los 5-7 meses se evidencia ya un retraso
motor severo con hipotonía central e hipertonía periférica que aumenta
progresivamente con episodios distónicos, mioclonías, trastornos del sueño e
hipertermias más frecuentes. El EEG y la RMN pueden ser normales (53). -Realizar
una caracterización clínica de pacientes fenilcetonúricos cubanos y
relacionarla con sus genotipos. 1-Comparar
los niveles séricos de Phe a través de la evolución con el desarrollo
psicomotor e intelectual en los pacientes fenilcetonúricos. 4-Comparar
el comportamiento clínico de los pacientes, con el genotipo, en aquellos casos ya previamente determinado. Se
hizo un estudio descriptivo retrospectivo de los 36 niños con diagnóstico de
FNC que son atendidos en la consulta de Atención Integral a los Fenilcetonúricos
en el Hospital Pediátrico de Centro Habana. Los datos se obtuvieron a través
de las historias clínicas de los pacientes fenilcetonúricos asistentes a dicha
consulta y a la interconsulta de la Clínica del Adolescente. La información
recogida una vez presentada en forma automatizada, a través de una base de
datos creada en Access utilizando un microprocesador IBM compatible para todo el
procesamiento estadístico. Se hizo además una revisión bibliográfica
exhaustiva sobre el tema FNC, en el Centro de Información y Biblioteca del
Instituto de Nutrición donde se realizaron búsquedas a través de Infomed,
además de la Biblioteca del Hospital Pediátrico de Centro Habana. Se
estudiaron las variables siguientes: Phe
en el suero de los pacientes en el momento de la captación y a lo largo de su
evolución: En
el momento de la captación de los pacientes fenilcetonúricos, se consideró
según los niveles de Phe en suero (46), de la siguiente forma: Se
escogió 3 mg/dl
porque es el punto de corte utilizado por el Centro Nacional de Genética Médica. A
lo largo de la evolución de los pacientes fenilcetonúricos, se consideró
valores de Phe en suero (1), de la siguiente forma: La
determinación de la Phe en sangre se realizó por el método modificado de Mc
Caman y Robin (1962), de tipo cuantitativo y que se basa en la reacción de la
Phe con ninhidrina en presencia del péptido L leucil-L alanina cuyo producto
final es fluorescente y su lectura se realiza en un espectrofluorímetro con
dispositivos para microcubetas. Esta reacción tiene una gran sensibilidad y
especificidad para la Phe, pese a la presencia o ausencia de otros aminoácidos
(1). Esta prueba se realiza en el laboratorio clínico del INHA. DESARROLLO Análisis
de la tabla 1 Analizando
la tabla 1, se observó que predominaron los pacientes con Phe al diagnóstico
mayor o igual a 20 mg% con un 66,7%, le siguen los pacientes con Phe entre 11 y
19 mg% con un 27,8% y en menor cantidad están los pacientes con Phe al diagnóstico
menor o igual de 10 mg% con un 5,5%. De aquí es la posibilidad de que predominó
la FNC clásica, seguida por la forma atípica o intermedia y en
último lugar la forma benigna de la enfermedad. Se
puede ver además en la tabla 1, en los pacientes que se clasificaron como
pertenecientes a la forma benigna de la enfermedad, sus CI actual se encuentran
entre normal y RMLigero, no existiendo formas más severas de RM en estos casos,
coincidiendo con lo reportado en la literatura de estudios nacionales y
extranjeros (7,68). Este caso de RML pudiera estar relacionado con
irregularidades en el tratamiento dietético de este paciente o pertenecer el
mismo a familias con CI bajos y/o con graves problemas socioculturales. De los
pacientes clasificados como pertenecientes a la forma atípica de la enfermedad,
se vió que la mitad presentaron CI normal
y la otra mitad RMModerado y RMSevero. Por último, de los pacientes
pertenecientes a la forma de FNC clásica, se observó un predominio de
pacientes con retraso, estos datos encontrados son característicos de la forma
clásica, pero en su evolución influye en gran medida el inadecuado tratamiento
dietético y el descontrol metabólico. Al
relacionar los valores de Phe en las etapas intermedias y actual del estudio
realizado, con el CI actual como se muestra en la tabla 2, se encontró que de
los pacientes que tenían valores de Phe normal en ambas etapas, casi todos
presentaron CI actual normal, excepto un paciente que presentó RMM, a pesar de
haber sido captada por el Programa y de llevar un tratamiento correcto. Esta
situación poco común, pudiera responder a una forma maligna de la enfermedad,
debido a un defecto en la síntesis o reciclaje del cofactor, lo cual fue
descartado por los exámenes correspondientes, por lo que se atribuyó, luego de
estudios y observación en sala de Psiquiatría de la Clínica del Adolescente,
esta evolución desfavorable, a que la paciente sufrió una psicosis implantada
sobre el trastorno metabólico de base. Existe además
un predominio de pacientes para un 41,7% con cifras de Phe alteradas en
ambas etapas, intermedias y actual, lo que refleja poco control dietético de la
enfermedad y en algunos casos se presentaron inasistencias a consultas
programadas, coincidiendo este resultado con
estudios reportados en la
literatura (61). Lógicamente como es de esperar, vemos que al predominar los
pacientes con cifras de Phe alterada en ambas etapas, también predominaron en
estos, el RM, relación que ha sido reportada por muchos autores duchos en esta
materia (69, 70, 71, 72, 73). Como
muestra la tabla 3, se hizo una descripción detallada de cada paciente con el
fin de conocer su forma clínica, teniendo en cuenta el nivel de Phe al diagnóstico,
la edad al diagnóstico, la evolución clínica según CI, y el Genotipo. Como
puede verse en la tabla 4, se compararon los posibles fenotipos
según el estudio de Gutiérrez, el valor de Phe a la captación,
y evolución clínica de los pacientes medida a través del CI, con la evolución
de los niveles de Phe, encontrándose predominio de los pacientes con fenotipo
clásico, 72,2%, seguido por intermedio o atipico, 27,8% y no se encontró ningún
caso benigno. Se observaron niveles de Phe alterados a lo largo de su evolución,
tanto para el fenotipo intermedio como para el clásico, lo cual es característico
de estas formas clínicas. Haciendo
un análisis de los gráficos que muestran los niveles séricos de Phe por
pacientes, algunos de ellos presentados en Anexos,
se observó en muchos casos un incremento de la curva a partir de los años
1994-1995 hasta 2000, que denota elevaciones mantenidas de los niveles de Phe
por encima de lo normal; lo cual se atribuye a que en ese período hubo una
apertura de la dieta de estos pacientes debido a la concepción anterior que
planteaba que al llegar los pacientes a la etapa de adolescencia o adulto joven,
debía eliminarse la dieta. También es llamativo que en la mayoría de los
pacientes estudiados, se observó irregularidad en los niveles de Phe, lo que es
traducción de la inestabilidad metabólica. TABLA 1:
RELACIÓN ENTRE LA FENILALANINA AL DIAGNÓSTICO CON COEFICIENTE DE INTELIGENCIA
ACTUAL: FENILALANINA
AL DIAGNÓSTICO. COEFICIENTE
DE INTELIGENCIA ACTUAL. No
pacientes % NORMAL RML RMM RMS MENOR
O IGUAL A 10 mg % 2 5,5 1 1 0 0 ENTRE
11 Y 19 mg % 10 27,8 5 0 2 3 MAYOR
O IGUAL A 20 mg % 24 66,7 11 7 3 3 TOTAL 36 100 17 8 5 6 % 47,2 22,2 13,9 16,7 FUENTE: Datos de consultas. TABLA 2: RELACIÓN
ENTRE EL COEFICIENTE DE INTELIGENCIA ACTUAL CON LA EVOLUCIÓN DE LA FENILALANINA
(mg/dL). COEFICIENTE
DE INTELIGENCIA ACTUAL FENILALANINA
NORMAL(<8) EN ETAPAS INTERMEDIA Y ACTUAL FENILALANINA
NORMAL(<8) EN UNA ETAPA Y ALTERADA(>8) EN LA OTRA FENILALANINA
ALTERADA(>8) EN LAS DOS ETAPAS ANALIZADAS No pacientes % NORMAL 17 47,2 7 6 4 RML 8 22,2 0 4 4 RMM 5 13,9 1 0 4 RMS 6 16,7 0 3 3 TOTAL 36 100 8 13 15 % 22,2 36,1 41,7 FUENTE: Datos de consultas. TABLA 3:
DESCRIPCIÓN DE PACIENTES SEGÚN NIVEL DE FENIL AL DIAGNÓSTICO, EDAD DE
CAPTACIÓN, EVOLUCIÓN CLÍNICA, GENOTIPO, Y FORMA CLÍNICA. PACIENTES NIVEL DE FENIL AL DIAGNÓSTICO (mg/dL) EDAD DE CAPTA CIÓN EVOLUCIÓN CLÍNICA SEGÚN CI GENOTIPO FORMACLÍNICA (Según
Datos De Consulta). 1 22,7 2meses Normal ND Clásico 2 22,7 2años RMM I65T/NO* Clásico 3 22,5 1mes Normal ND Clásico 4 20,6 5meses Normal E280K/NO Clásico 5 14 1año RMM IVS10/R176X** Clásico 6 24,8 3meses RML | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||