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Monografias | Revisión bibliográfica a propósito de una presentación de caso de poliarteritis nodosaRevisión bibliográfica a propósito de una presentación de caso de poliarteritis nodosaResumen: Se realiza revisión bibliográfica sobre PAN a propósito de un caso clínico, enfermedad sistémica caracterizada por inflamación y necrosis segmentaría de las arterias musculares medianas y pequeñas, isquemia secundaria de los tejidos vascularizados, etiología desconocida, criterios diagnósticos establecidos, tratamiento difícil y pronóstico desfavorable. El paciente atendido de inicio por Neurología de este Hospital en el año 2004 por un AVE y en cuyo seguimiento se observa alteraciones que cumplen varios criterios diagnósticos de esta entidad, continuándose su estudio en Nefrología y llegando a su sospecha clínica y de laboratorio, se encuentra en estudio como PAN. Se realiza una revisión bibliográfica sobre
Poliarteritis Nodosa a propósito de un caso clínico,
siendo esta una enfermedad grave sistemica caracterizada por inflamación y
necrosis segmentaria de las arterias musculares de tamaño mediano y pequeño,
con isquemia secundaria de los tejidos vascularizados, de etiologia desconocida,
con criterios diagnósticos establecidos, cuyo tratamiento es difícil y
pronostico desfavorable. El paciente atendido de inicio por el servicio
de Neurología del Hospital Doctor Salvador Allende en el año 2004 por un
accidente vascular encefálico y en cuyo seguimiento se observa alteraciones que
cumplen varios criterios diagnósticos de esta entidad, continuándose su
estudio por el servicio de Nefrología y llegando a su sospecha clínica y por
laboratorio, se encuentra en estudio bajo el diagnóstico de PAN. INDICE OBJETIVOS
METODO INTRODUCCIÓN
REVISION
BIBLIOGRAFICA PRESENTACION
DE CASO DISCUSION
CONCLUSIONES REFERENCIAS
BIBLIOGRAFICAS
General
Describir las características de la Poliarteritis Nodosa a propósito de
una presentación de caso METODO Se realizó una revisión bibliográfica
de Poliarteritis Nodosa, destacando su concepto, etiopatogenia, anatomía patológica,
manifestaciones clínicas, diagnóstico, pronóstico y tratamiento a propósito
de un paciente que se diagnostica esta enfermedad en el trascurso de su
seguimiento en la consulta de Neurología del Hospital Dr. Salvador Allende, en
este año y que continúa en estudio y tratamiento por diversas especialidades. Se utiliza como fuentes de
información páginas de internet sugeridas por diferentes buscadores médicos y
no médicos con publicaciones de revistas, revisiones sobre el tema,
presentaciones de caso y otras; monografías en formato electrónico, libros, la
historia clínica del paciente y los datos recogidos del personal médico que
atiende el caso. INTRODUCCION La Poliarteritis Nodosa (PAN) es una afección clínica
grave caracterizada por inflamación y necrosis de vasos arteriales de mediano y
pequeño calibre (1,2) Descrita en 1866 por dos médicos alemanes Kussmaul y
Maier y la denominaron periartritis nodosa. Pero esta entidad fue descrita
inicialmente por Michaelis y Martani en 1755, Pelletan en 1810, Von Rokitansky
en 1852 y por Rudolf Virchow en 1863, pero el artículo de Kussmaul y Maier
tiene 35 páginas de extensión fue un clásico y la historia ha confirmado este
artículo como la descripción original, al describir la autopsia de un joven de
27 años, sastre de profesión quien sufrió una enfermedad fulminante
caracterizada por fiebre, tos productiva, proteinuria, mialgia, neuritis periférica
y dolor abdominal, esta enfermedad le produjo la muerte al mes del inicio de la
enfermedad. (3) Es una enfermedad poco frecuente en el mundo. La
incidencia anual y prevalencia es de 0.7 por 100.000 y 6.3 por 100.000
habitantes, otros autores consideran entre 5 y 9 por
100.000 habitantes (2). En Inglaterra la tasa de
incidencia anual es de 4.6 por 1 x 106, en Olmsted County Minnesota
es de 9.0 x 106. En la población Eskimo de Alaska, donde existe un
área hiperendémica de hepatitis B se encontró en 77 casos x 1 x 106.
La tasa de mortalidad en la ciudad de New York en los años de 1950 fue de 1.2
– 1.5 por 1 x 106. En Francia la poliarteritis nodosa en uno de
cada tres pacientes, está asociada al virus de la hepatitis B, se puede
observar en niños, siendo diferente a la enfermedad de Kawasaki, es más
frecuente en el hombre con una relación de 2: 1 y se puede observar en los
ancianos. La edad promedio de diagnóstico oscila entre 40-60 años y se observa
en todos los grupos nacionales.(3) La revisión que presentamos a continuación se hace a
propósito de un caso clínico de Poliarteritis Nodosa, de rara observación en
el ámbito de la Medicina y cuyo diagnóstico nos plantea un reto en su
profundización y entendimiento. Los autores. POLIARTERITIS NODOSA REVISION BIBLIOGRAFICA Las vasculitis son procesos
anatomoclínicos que abarcan un grupo heterogéneo de enfermedades, de etiología
no bien definida y, en general, producidos por un mecanismo inmunopatogénico
cuyo órgano blanco inicial es el endotelio vascular. Se produce una infiltración
inflamatoria con necrosis de la pared de los vasos sanguíneos (capilares, vénulas
y arteriolas). Las manifestaciones clínicas son muy variables y están en
relación con la isquemia distal y/o la hemorragia de los órganos o tejidos
afectados por el proceso vasculítico. La extensión y gravedad oscila entre un
cuadro cutáneo auto-limitado y un compromiso multivisceral potencialmente
mortal. Las vasculitis sistémicas pueden ser una manifestación única, o estar
asociadas con otras enfermedades subyacentes, como enfermedades del tejido
conjuntivo, infecciones o neoplasias. (2) La clasificación más
aceptada es la propuesta por Fauci, que tiene importantes implicaciones para el
pronóstico y el tratamiento, dado que diferencia: a) Síndromes
vasculíticos con carácter predominantemente sistémico (vasculitis de tipo
poliarteritis nodosa, granulomatosis de Wegener, algunas vasculitis por
hipersensibilidad con compromiso visceral). Sin tratamiento producen disfunción
orgánica irreversible y con desenlace mortal. b) Vasculitis
de hipersensibilidad limitadas fundamentalmente a la piel, que rara vez están
acompañadas por lesión visceral, con frecuencia son autolimitadas. Buen pronóstico.
c) Síndrome
vasculítico de superposición: inicialmente era una entidad propia intermedia
entre la poliarteritis nodosa clásica y la angeítis de Churg-Strauss, más
tarde fue ampliado a posibles superposiciones entre las vasculitis de
hipersensibilidad y los principales síndromes vasculíticos mayores. Es una
vasculitis grave que requiere un tratamiento agresivo.(2) CONCEPTO (Poliarteritis; periarteritis nodosa) La
PAN clásica es una enfermedad vascular inflamatoria grave e infrecuente, que
afecta de manera característica a las arterias musculares de calibre pequeño y
mediano. Las lesiones de la pared vascular tienden a ser
segmentarias y parcelares y muestran predilección por las bifurcaciones y las
ramas arteriales (1,2,4). Es común el compromiso multivisceral, preferentemente
de los riñones, los músculos, los nervios periféricos, el intestino, el hígado
y la piel. La vascularización pulmonar está respetada, con excepción de los
vasos bronquiales. (2) El inicio suele ocurrir
entre los 40 y los 50 años de edad, pero puede aparecer a cualquier edad. La
proporción hombre: mujer es de 3:1, otros autores la consideran de 2:1 (2)
siendo la vasculitis menos frecuente en niños. (5,4) ETIOPATOGENIA Es
desconocida. Algunos clínicos piensan que la infección por estreptococo puede
intervenir como agente causal. Sin
embargo, la patogenia de las lesiones, es semejante en todos los grupos de
edad.(4) Parece estar implicado un
mecanismo inmunológico.. La variedad de rasgos clínicos y patológicos sugiere
la implicación de diferentes mecanismos patogénicos. En voluntarios humanos
hiperinmunizados, en animales con enfermedad del suero experimental y en
pacientes con reacciones de hipersensibilidad aparecen lesiones similares a las
que ocurren espontáneamente en la poliarteritis nodosa. Los fármacos
(sulfamidas, penicilina, yodo, tiouracilo, bismuto, tiacidas, guanetidina,
metanfetamina), las vacunas, las infecciones bacterianas (estreptococos,
estafilococos) se pueden relacionar con el inicio de la enfermedad. Por lo
general no suele existir un antígeno predisponente determinado.(5) La asociación
con el virus de la hepatitis B ha venido disminuyendo con la implementación de
su vacuna, ya que los casos de vasculitis asociado al virus de la hepatitis B
simula una PAN, ya que los síntomas son parecidos a excepción de la ORQUITIS
que es más frecuente en la vasculitis asociada a la hepatitis B. Este tipo de
vasculitis se ha asociado a otros virus tales como: el virus de la
inmunodeficiencia humana o HIV, el citomegalovirus, el parvovirus B19, el virus
linfotrópico humano y el virus de la hepatitis C. (3) ANATOMIA PATOLOGICA La PAN puede afectar
cualquier órgano, sobre todo los riñones, los músculos, los nervios periféricos,
el tracto gastrointestinal, la piel, el corazón, el SNC y el aparato
genital.(4) La inflamación necrotizante de la media y la
adventicia caracteriza la lesión. El proceso patológico aparece con más
frecuencia en zonas de bifurcación de los vasos. Las lesiones suelen estar en
diferentes estadios de desarrollo y cicatrización. (5) Desde
el punto de vista histopatológico se aceptan dos estadios bien delimitados: (2) 1-
Estadio agudo: Se caracteriza por engrosamiento de la íntima y necrosis
fibrinoide, con intensa infiltración de polimorfonucleares neutrófilos y,
ocasionalmente, eosinófilos, linfocitos y células plasmáticas. Puede aparecer
trombosis, isquemia e infarto tisular y, en algunos casos, hemorragia. Es
característica la destrucción de la capa media y la lámina elástica interna,
con formación de dilataciones aneurismáticas (2) 2-
Estadio de cicatrización: en el que se producen infiltrado mononuclear
(linfocitos y células plasmáticas), fibrosis
nodular de la adventicia, engrosamiento de la íntima y estrechamiento de la luz
vascular con trombosis y oclusión secundaria, produce infartos de órganos
y tejidos. (2,5). También se depositan en estas lesiones inmunoglobulinas,
componentes del complemento y fibrinógeno, pero su significado no está claro.
El debilitamiento de la pared de los vasos musculares puede producir aneurismas
pequeños y disección arterial. (5) Es más frecuente la afectación renal, hepática, cardíaca
y GI. Las lesiones renales son de dos tipos: de los vasos de gran calibre
(la lesión es un infarto tubular y la insuficiencia renal es poco frecuente) y
microvascular, incluyendo las arteriolas aferentes glomerulares (la lesión es
difusa y la insuficiencia renal es frecuente y temprana). De los pacientes con
infarto hepático masivo, el 50% tienen poliarteritis nodosa, aunque esta
complicación es rara. Los grados moderados de hipersensibilidad hepática y el
aumento de las enzimas hepáticas suelen reflejar las áreas focales de
vasculitis capsular hepática. (5) Varios síndromes asociados con la poliarteritis nodosa
están separados de la poliarteritis nodosa típica por diferencias clínicas o
patogénicas: angeítis por hipersensibilidad, síndrome de Churg-Strauss (la
vasculitis incluye afectación pulmonar, eosinofilia, granulomas necrotizantes y
asma grave), síndrome de Cogan (la enfermedad comienza como queratitis
intersticial e infarto del oído interno), poliarteritis nodosa mesentérica
pura (en pacientes adictos a la metanfetamina i.v.), enfermedad de Kawasaki (síndrome
mucocutáneo con linfadenopatía en lactantes y niños complicado con arteritis
coronaria y formación temprana de aneurismas), arteritis necrotizante asociada
con infección por hepatitis B (hepatitis aguda o hepatopatía crónica activa).
Muchos pacientes con crioglobulinemia esencial, que produce vasculitis de los
vasos de tamaño mediano y pequeño (púrpura palpable, oclusión de los vasos
digitales, glomerulonefritis), presentan una infección crónica por la
hepatitis C. Las relaciones entre la poliarteritis nodosa idiopática y estas
formas de arteritis siguen siendo poco claras. (5) MANIFESTACIONES CLINICAS El cuadro clínico de la PAN, como corresponde a un
proceso sistémico presenta inicialmente síntomas
generales inespecíficos (60-70 % de los casos), como
fiebre (85%), dolor abdominal (65%), síntomas de neuropatía periférica, con
frecuencia una mononeuritis múltiple (50%), debilidad (45%) y pérdida de peso
(45%). A veces, el síntoma más importante es
el compromiso visceral clásico (nefropatía, hipertensión arterial (60%), lesiones cutáneas, dolor abdominal,
neuropatía periférica) o diversas formas localizadas (ocular, orquitis aguda,
crisis comiciales, apendicitis o colecistitis aguda, obstrucción uretral,
prostatitis). (2,4,5) La poliarteritis nodosa simula numerosas enfermedades. La
evolución puede ser aguda y prolongada, caracterizada por fiebre; subaguda y
letal tras varios meses, o insidiosa, en forma de enfermedad crónica
debilitante (5) Además de los síntomas generales, se acompaña de otros
que van a depender de los de los órganos afectados: (4) Manifestaciones renales y genitourinarias (70-80 %): ) Edema (50%), oliguria y uremia (15%) en el 75% de pacientes con afectación
renal. La proteinuria y la hematuria son manifestaciones tempranas. Presenta
alteraciones glomerulares, tubulares, vasculares e intersticiales que pueden
provocar un síndrome nefrótico o una glomerulonefritis progresiva, con elevación
en sangre de la urea y de la creatinina. Las
lesiones vasculíticas originan irregularidades, estenosis, trombosis o
microaneurismas en las arterias de mediano calibre (arcuatas e interlobulares),
que producen isquemia e infarto renal. La
glomerulonefritis necrosante, provoca proteinuria, microhematuria, leucocituria
y a veces sedimento telescopado (multiplicidad de cilindros). (2,4,5) La afectación de las vías
urinarias puede expresarse por disuria, polaquiuria o nicturia, y el del aparato
genital, por orquiepididimitis y ooforitis. La hipertensión arterial se
registra en más de la mitad de los casos y se debe a la vasculitis renal difusa
con hiperreninemia e hiperaldosteronismo. La falla renal que cursa rápido se
debe a los infartos renales múltiples Un dato clínico que debemos vigilar siempre antela sospecha
de PAN es la tensión arterial. La hipertensión arterial aparece en el 80% de
los pacientes, y puede persistir después de la inflamación vascular activa,
contribuyendo al deterioro de la función renal. Hoy en día se puede controlar
bien con la medicación, y esto ha condicionado que no sea un factor de mal pronósticoCuando
existe un compromiso glomerular se debe pensar en una poliangeitis microscópica
antes que en PAN. (2,3) Manifestaciones neurológicas (70-80 %):. La afectación de los nervios periféricos son
producidos por arteritis con oclusión de los vasa nervorum. La neuropatía
periférica es inicialmente una mononeuritis múltiple (70%) en ocasiones
el inicial, que evoluciona a una polineuritis;
ambas tienen un patrón mixto sensitivomotor, con predominio axonal, es asimétrica, afecta las piernas especialmente los nervios ciáticos,
peroneales y tibiales. Los nervios cubitales, radiales y medianos se afectan
menos frecuentemente. Puede manifestarse como una cuadriparesia, una paraperesia
y/o accidente cerebro-vascular. Los signos clínicos
suelen consistir en parestesias, dolor, déficit motor, pérdida de sensibilidad
y disminución de la masa muscular de los miembros afectados. La afectación del SNC produce cefalea (30%) y convulsiones (10%), accidentes cerebrovasculares, alteraciones del estado mental, defectos
cerebelosos y hemorragia subaracnoidea por ruptura de micro-aneurismas. Cuando se inicia con
cuadriparesia o cuadriplegia pueden observarse casos de vasculitis refractaria
al tratamiento. La parálisis de pares craneales pueden estar presentes en el 2%
de los casos y en su orden de compromiso afecta el III par, (oculomotor),
troclear (IV), el abductor (VI), el facial (VII) y el acústico (VIII). (2,3,5) Manifestaciones del aparato locomotor: Las artralgias (46%) constituyen el síntoma más común; habitualmente son migratorias y afectan
varias articulaciones, sobre todo las rodillas y los tobillos, que pueden
preceder semanas o meses a los síntomas mayores. La
artritis que compromete las grandes articulaciones se puede observar al comienzo
de la enfermedad., aunque puede aparecer una artritis franca de articulaciones
grandes. Las
mialgias (30-73%). pueden
deberse a una neuropatía periférica o depender de una isquemia muscular o una
miositis por lesiones vasculíticas activas en las arterias nutricias del músculo, que en ocasiones pueden ser intensas.
(2,3,4,5) Manifestaciones
digestivas. Se presentan en la mitad de los casos. Dolor abdominal difuso
o localizado (34 %) y es difícil en ocasiones establecer su causa,
ya que la enfermedad puede iniciarse como una vasculitis gastro-intestinal y el
dolor abdominal ser el primer síntoma. Los pacientes pueden consultar por un
dolor abdominal localizado en algunos órganos como vesícula, apéndice o páncreas,
pero cuando el dolor abdominal es generalizado, la trombosis mesentérica debe
ser considerada. . Otros síntomas son náuseas, vómitos,
diarrea (a veces sanguinolenta), distensión abdominal y estreñimiento pueden simular un cuadro de abdomen agudo quirúrgico.
En ocasiones se producen situaciones de extrema gravedad, la distensión
abdominal puede indicar trombosis mesentérica con o sin peritonitis,
con infartos mesentéricos o intestinales, enteritis ulcerativa aguda, íleo,
perforación intestinal, hemorragia digestiva en forma de hematemesis o melenas
(vasculitis del tracto gastrointestinal alto o bajo),
o bien rotura de un aneurisma mesentérico con hemoperitoneo. (2,3,5) La asociación de dolor
abdominal intratable con pérdida de peso es consecuencia de una isquemia
abdominal. Mala absorción y pancreatitis se ha descrito. La hemorragia
abdominal, la perforación y el infarto son bastante graves y ocasionan una
mortalidad alta. Hay informes de poliarteritis limitada a un órgano como apéndice,
vesícula, páncreas, intestino, hígado, útero, testículo y neuropatía periférica
aislada. (3) El compromiso hepático se observa con más frecuencia en
autopsias, no es común observar este compromiso y cuando se encuentra elevación
de transaminasas con incremento de la fosfatasa alcalina y bilirrubinas se debe
estudiar la asociación con hepatitis B, en estos casos puede encontrarse casos
refractarios al tratamiento. Se ha descrito ruptura de aneurismas intrahepáticas(3). Características
de la PAN asociada a la hepatitis B. Se puede considerar una enfermedad
tipo III de acuerdo a la clasificación de Gell y Coomb, es decir mediada por
complejos inmunes. Ocurre tempranamente en el curso de la infección por
hepatitis B o en los siguientes seis meses. En la PAN asociada con el VHB
coexiste una hepatopatía secundaria a la infección vírica en forma de
hepatitis subclínica o hepatitis crónica activa (en biopsia hepatica). Se
observa mayor hipertensión maligna, infartos renales y/o orquiepididimitis. Las
manifestaciones hepáticas son moderadas. (2,6) En un 20 a 30 % de los pacientes
con vasculitis generalizada del tipo de PAN presentan antigenos de superficie de
la hepatitis B.(7,8) Manifestaciones cardíacas. (70
%) Las manifestaciones cardíacas se deben a vasculitis de las arterias
coronarias, predominan la insuficiencia cardíaca (atribuible a la enfermedad
vascular primaria, cardiopatía isquémica o hipertensión) y los trastornos de
la conducción sinoatrial y del nódulo auriculoventricular, afectación del
pericardio, con arritmias. Cardiomegalia se observa en el 25% de los casos. Aparece dolor precordial en el 25% de los pacientes, pero el ECG indica
coronariopatía en el 45% de los pacientes. La cardiopatía se reconoce como uno
de los indicadores clínicos de peor pronóstico y es responsable después de la
nefropatía, de la mayoría de casos que evolucionan mal. (2,3,4,5) Afectación cutánea. 27-60% Incluye lesiones proteiformes, como púrpura palpable, livedo reticularis, con lesiones maculopapulosas,de tipo purpúrico y que pueden complicarse
con lesiones necrosantes, y gangrena periférica, con pérdida de sustancia en
los dedos de las manos y/o pies, ulceraciones, isquemia digital y
nódulos subcutáneos dolorosos específicos de Kussmaul, que siguen el trayecto
de los vasos, cuando se practica la biopsia se
demuestran en las lesiones de piel. (1,2,3,4,9) Manifestaciones
oculares. Puede producirse vasculitis de la arteria retiniana, con
oclusión o aneurisma, desprendimiento de retina
y edema o atrofia del disco óptico. (2,3) Clínicamente se han observado una
amaurosis brusca unilateral y defectos del campo visual transitorios o
permanentes. Otras lesiones más raras son: episcleritis, uveítis, queratitis,
lesiones de las arterias orbitarias o musculares y hemorragias oculares masivas.
(2) El
compromiso pulmonar es raro, dando lugar a infiltrados pulmonares y derrames
pleurales en el 5% de los casos, así como hemoptisis. (3,4) El
espectro clínico es bastante amplio y varía desde síntomas que no son graves
(náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal de tipo inespecífico) hasta
situaciones catastróficas como hemorragias, obstrucción, perforación o
infarto intestinal y rotura de aneurismas mesentéricos, con todas sus
complicaciones. (4) DIAGNOSTICO El diagnóstico definitivo de PAN requiere la demostración
histológica de la vasculitis necrosante. La biopsia de
los órganos afectados con manifestaciones clínicas tiene mayor utilidad (70
%), sobre todo en la piel, el músculo, los nervios periféricos(puede ser el peroneo), los testículos y epididimo (8),
los riñones o bien el recto. Todo va a depender de los síntomas clínicos que el paciente
presente, según el órgano afectado. Antes de la realización de
una biopsia percutánea renal o hepática es necesario realizar un estudio
angiográfico para excluir la presencia de microaneurismas, debido al peligro
potencial de una hemorragia visceral. El hallazgo arteriográfico más característico
es la presencia de múltiples microaneurismas en diversos órganos, acompañado
por diversos grados de trombosis, estenosis o irregularidades de la pared
arterial con estrechamientos segmentarios de arterias renales, hepáticas,
mesentéricas o incluso coronarias. Sin embargo un resultado negativo no excluye
el diagnóstico de PAN. (1,2,4) Los microaneurismas no son
patognononicos. Se piensa que los microaneurismas son importantes para el diagnóstico
diferencial entre la PAN y la poliangeitis microscópica. (3,9) Recientemente se ha
establecido (American College of Rheumatology, 1990) que para el diagnóstico de
PAN se requieren tres o más de los siguientes criterios clasificatorios: Criterios
diagnósticos de la poliarteritis nodosa 1.
Pérdida de peso igual o superior a 4 kg desde el inicio de la enfermedad (no
debida a dieta u otros factores) 2. Lívedo reticularis
3.
Dolor espontáneo o a la palpación testicular (no debido a infección,
traumatismo u otras causas) 4.
Mialgias, debilidad muscular o dolor con la presión, sobre todo en las
extremidades inferiores 5.
Mononeuropatía o polineuroparía. 6.
Hipertensión
arterial con presión diastólica superior a 90 mm Hg; 7.
Aumento
sérico del nitrógeno ureico o creatinina, creatinina
plasmática > 1,5 mg/dl o del BUN >409 mg/dl (en ausencia de deshidratación
u obstrucción) 8.
Presencia del antígeno de superficie en el suero o anticuerpos Hepatitis por
virus B,
presencia
del HBsAg del VHB. 9.
Alteraciones arteriográficas (aneurismas u oclusión en arterias viscerales,
excluyendose las displasias fibromusculares) angiografía con microaneurismas u
otras alteraciones no debidas a otras enfermedades 10.
Biopsia de arterias de pequeño y mediano tamaño, donde se demuestre la
disrupción de la elástica, la arteritis y el infiltrado de leucocitos
polimorfonucleares Para
el diagnóstico se requieren al menos 3 de los 10 criterios.
De Lightfoot RW, Michel BA, Bloch DA y cols. The
American College of Rheumatology 1990. Criteria
for the classification of poliarteritis nodosa. Arthritis Rheum
1990;33:1088-1093. (2,3,4) No existen datos analíticos específicos para el diagnóstico
de la PAN clásica. Las alteraciones más frecuentes incluyen un incremento de la sedimentación globular mayor de 60 mm, incremento de la
proteína C reactiva, , leucocitosis con predominio de neutrófilos incluso con cifras superiores a 20.000 células /mm3 (80% de los pacientes), trombocitosis, anemia de trastornos crónicos
producida por pérdida de sangre o insuficiencia renal (hemoglobina por debajo
de 10 g/dl), en ocasiones aparece eosinofilia
transitoria o permanente, sobre todo en pacientes con una evolución clínica
prolongada o con síndrome de Churg-Strauss y afectación pulmonar o ataques de
asma y elevación de inmunoglobulinas séricas. Hay
sedimento urinario patológico (hematuria microscópica (40%), proteinuria (60%), cilindruria), hipoalbuminemia, hipergammaglobulinemia (a2-globulina), inmunocomplejos y crioglobulinas
circulantes y disminución de los factores del complemento. Los
ANA y el factor reumatoide rara vez son positivos. Los ANCA son raros en la PAN clásica, de patrón perinuclear (p-ANCA) y los anticuerpos antimieloperoxidasa y
antielastasa granulocítica se encuentran en algunos casos de vasculitis sistémicas
de tipo PAN y son más comunes en poliarteritis microscópica . Se observa en un 10.7% de los casos de PAN asociado a hepatitis B y en el
30% de los PAN clásica, pero solo el 2% son C-ANCA, en la mayoría de los
pacientes donde se demuestra son P-ANCAS. (2,3,4,5) Los complejos inmunes son inconstantes, estos se
encuentran especialmente en la PAN relacionado con HbsAg, el antígeno de
superficie y los anticuerpos anti-HB se pueden encontrar, HbsAg especialmente en
casos en los que se produce seroconversión. (3) El diagnóstico se debe sospechar por la combinación de
hallazgos clínicos y de laboratorio confusos, especialmente cuando se hayan
excluido otras causas de enfermedad febril multisistémica. (5) Debido a que ninguna determinación serológica es específica,
el diagnóstico depende de la demostración de una arteritis necrotizante en la
biopsia de las lesiones típicas o en el hallazgo angiográfico de los
aneurismas característicos en los vasos de tamaño mediano. Suele ser inútil
la biopsia a ciegas de tejidos no afectados clínicamente. La biopsia puede ser
negativa por la naturaleza focal del trastorno. Por esta razón, la biopsia debe
incluir piel, tejido subcutáneo, músculo o nervio sural en las zonas de
afectación clínica. La electromiografía y los estudios de conducción
nerviosa pueden ayudar a seleccionar la localización de la biopsia muscular o
nerviosa en ausencia de hallazgos clínicos. No se debe biopsiar el músculo
gastrocnemio a menos que sea el único músculo sintomático, debido al riesgo
de trombosis venosa después de la biopsia. La biopsia testicular, recomendada
porque las lesiones microscópicas son frecuentes en esta localización, se debe
evitar si son accesibles otras zonas con sospecha clínica de lesión. La
biopsia renal puede ser apropiada en pacientes con signos de nefritis y la de hígado
en pacientes con alteraciones de la función hepática si no se consigue
material adecuado para el diagnóstico en otras localizaciones. Incluso con un
diagnóstico confirmado por biopsia, la arteriografía selectiva puede ser diagnóstica
si se observan los aneurismas típicos en los vasos renales, hepáticos y celíacos.
(5,9) PRONOSTICO La enfermedad aguda o crónica
no tratada suele ser fatal porque conduce a una insuficiencia renal, cardíaca y
de otros órganos vitales o a complicaciones GI graves o roturas de los
aneurismas. Sólo el 33% de los pacientes sobreviven 1 año sin tratamiento, y
el 88% fallecen a los 5 años. (5) La
evolución natural se asocia con fallos orgánicos fulminantes o enfermedad
progresiva con recidivas y reagudizaciones. El índice de supervivencia a los 5
años del advenimiento de los corticoides era de 10- 13 %, pero ascendió a más
del 50 % al instituirse la corticoterapia (metilprednisolona). El tratamiento
combinado con corticoides e inmunosupresores (ciclofosfamida o azatioprina), ha
mejorado el pronóstico, con una tasa de remisiones prolongadas superior al 90
%. La edad avanzada es un factor de mal pronóstico. La nefropatía también
constituye un importante marcador pronóstico, ya que la insuficiencia renal es
la causa de las muertes en el 65% de los pacientes. (2,5) La glomerulonefritis
necrosante de progresión rápida puede originar de forma brusca hipertensión
arterial y fallo renal. La hipertensión arterial, a menudo resistente al
tratamiento, constituye un factor añadido a la lesión visceral (riñones,
corazón, SNC), con aumento de la morbimortalidad precoz. (2) Son frecuentes las
infecciones oportunistas o nosocomiales potencialmente mortales.(5) TRATAMIENTO Se trata de un proceso que requiere una terapia activa
(2), intenso y multifactorial. Se deben reconocer y evitar los agentes lesivos
(incluidos los fármacos). Las dosis
altas de corticoides de entrada 1-2mg/kg/día (60 mg/d de
prednisona en dosis divididas) pueden prevenir la progresión y parecen inducir
una remisión parcial o casi completa en alrededor del 30% de los
pacientes.(4,5,8) Debido a que es necesario mantener el tratamiento a largo
plazo, los efectos secundarios de los corticoides, incluida la hipertensión,
pueden acelerar la lesión renal preexistente y aumentan el riesgo de infección
sobreañadida. Se debe reducir la dosis diaria de corticoides al descender la
fiebre, la VSG, mejorar la función renal y cardíaca, la velocidad de conducción
nerviosa, la desaparición de las lesiones cutáneas y al disminuir el dolor. Se
pueden minimizar algunas manifestaciones del hiperadrenocorticismo por los
corticoides administrando una dosis única por la mañana a días alternos, que
puede ser suficiente como terapia de mantenimiento, pero que es inadecuada como
tratamiento inicial. (5,10) Si no se aprecia remisión de los síntomas, se deben añadir
fármacos inmunosupresore que se han empleado, aislados o en
combinación con corticoides desde el inicio, con buenos resultados cuando los
corticoides aislados son insuficientes. Se puede administrar ciclofosfamida a
dosis de 2 a 3 mg/kg/d v.o. a los pacientes que no responden a los corticoides
durante las primeras semanas de tratamiento o en los que son necesarias dosis
excesivamente elevadas de corticoides para lograr el control de la enfermedad.
La dosis se debe ajustar para mantener el recuento de leucocitos en sangre periférica
entre 2.000 y 3.500 /ml.(5,7) En determinadas ocasiones puede ser necesario
utilizarla en bolus. La
azatioprina también se puede utilizar a dosis de 2mg/kg/día, por vía oral.
Tambien se puede utlizar metotrexate
(3,4) Otras medidas dirigidas a problemas específicos pueden ser el tratamiento antihipertensivo, el manejo cuidadoso de los líquidos,
la atención al empeoramiento renal y las transfusiones de sangre. Resulta
necesaria la intervención quirúrgica si la afectación GI provoca intususcepción
o trombosis arterial mesentérica e infartos intestinales o viscerales. Los
resultados iniciales del tratamiento con interferón alfa en pacientes con
vasculitis asociada a hepatitis B o C son prometedores. Se están ensayando
otros agentes antivirales nuevos para las vasculitis relacionadas con hepatitis
B y C. (5,8) POLIARTERITIS NODOSA PRESENTACIÓN DE CASO Paciente masculino de 40 años de edad, de la raza negra,
casado, fumador inveterado, bebedor habitual, con antecedentes patológicos personales de Hipertensión
Arterial hace mas menos 15 años, que no lleva tratamiento de forma regular, que
comienza con cefalea mientras estaba ingiriendo bebidas alcohólicas, de forma súbita
pierde el conocimiento y según refiere acompañante hecho espuma por la boca
por lo que es llevado al servicio de urgencias del Hospital Dr. Salvador Allende
y es trasladado a la Unidad de Cuidados Intermedios (UCIM).
Refiere antedecentes patológicos familiares de madre y
hermano hipertensos, y hermano con
Poliarteritis Nodosa. Al examen físico se le haya desorientado en tiempo, espacio
y persona algo excitada, con déficit motor en miembro inferior derecho, sin
signos meníngeos. El aparato cardiovascular
con ruidos cardiacos rítmicos, sin soplos, con frecuencia cardiaca en
100 por min. y tensión arterial en miembro superior derecho 230/140 mm Hg,
resto del examen físico aparentemente normal. Su tensión arterial fue
estabilizándose hasta alcanzar cifras normales durante el ingreso. Los complementarios de urgencia muestran glicemia en 5,2
mmol/l, hemograma y leucograma normales y ECG mostrando hipertrofia ventricular
izquierda. En UCIM se realiza ionograma normal y glicemia en 3,8 mmol/l.
Al tercer dia se traslada a sala de Medicina Interna (Julio
Antonio Mella). Al cuarto dia se indica hemoglobina y leucocitos dentro de límites
normales, ácido úrico en 582 mmol/l, eritrosedimentación en 57 unidades,
glicemia en 4,4 mmol/l, colesterol 9,27 mmol/l, triglicéridos en 1,36 mmol/l y
creatinina 101,7 mmol/l. Al sexto día se le realiza TAC de cráneo informando que en
cortes axiales realizados se observa un área hipodensa occipital izquierda que
oblitera el cuerno occipital de ese lado con el aspecto de un infarto cerebral,
sistema ventricular algo colapsado. Sin
otras alteraciones craneoencefálicas. Se le da de alta con el
diagnóstico de Accidente Vascular Encefálico, Infarto Cerebral sin incapacidad
cuya evolución fue favorable, tras 11 días de ingreso y recibir tratamiento
antihipertensivo a base de captopril de 25 mg 1 tab cada 6 horas, atenolol de
100 mg una tableta al día. El seguimiento del paciente
se hace por consulta de Neurología, al siguiente mes se le realizó un
ultrasonido renal informando pequeña imagen quistica hacia el polo inferior del
rinón derecho que mide 21 x 21 mm, con buena relación córtico medular. Durante su evolución
presenta alteraciones de la sensibilidad en miembros inferiores a manera de
neuropatía. Tras descartar diabetes, por consulta externa se le hace
determinación de pANCA, en sospecha clínica de PAN y demás hallazgos
alterados en los complementarios, dando positiva. Pasado un año del ingreso
se le realiza eritrosedimentación en 86 unidades, creatinina en 820 mmol/l, ácido
úrico en 578 mmol/l, trasaminasa pirúvica glicemia y hemoglobina normales.
El paciente se queja de
mialgias, con debilidad sobre todo en las piernas, con edema en miembros
inferiores, de fácil godet, de aproximadamente 1 mes de evolución que
concomita con cifras tensionales altas (190/120 mm Hg). Con lo anterior se
decide interconsulta con Nefrología por donde se le indican complementarios con los siguientes resultados: creatinina en
126 mmol/l, hemoglobina ionograma y gasometria normales. Con la impresión diagnóstica
de síndrome nefrótico se decide ingreso en sala de nefrología y se realiza
conteo de Addis con proteinas dosificables, sin hematíes ni cilindros,
colesterol en 12,16 mmol/l, triglicéridos en 1,55 mmol/l, transaminasa pirúvica
en 25,5 UI y oxalacética en 61 UI, ácido úrico en 642 mmol/l, glicemia en 7,0
mmol/l, creatinina en 125 mmol/l, hematocrito en 0.42, leucocitos en 11x10 9/l
con 072 polimorfonucleares, 023 linfocitos y 005 eosinófilos. EKG con signos de
hipertrofia ventricular izquieda. El fondo de ojo indica papila normal con
ligera compresión de la red vascular y de los cruces arterio venosos. Se le realiza ultrasonido
renal que informa aumento de la ecogenicidad del parenquima de ambos riñones.
Imagen ecogénica hacia el polo inferior del riñón derecho de 31 x 18 mm. Al sexto dia se realiza
coagulograma con conteo de
plaquetas, tiempo de sangramiento y
de coagulación normales. Tiempo de protrombina alterado en 15 segundos con
control en 11 segundos. Al septimo dia se realiza
proteinas totales en 48 gr/l, albúmina en 19 gr/l y globulinas en 29 gr/l,
proteinuria de 24 horas con 6,72 gr/l, coagulograma con plaquetas, tiempo de
sangramiento y de coagulación normales. Tiempo de tromboplastina se normaliza.
Durante la estancia pierde 7
kilogramos (de 95 a 88 Kg). El tramiento instaurado fue
a base de dieta hiposódica, antihipertensivo (captopril 1 tab de 25 mg/8h,
hidroclorotiazida 1 tab de 25 mg/12 h) furosemida de 40mg 2 tab/12 h.
Durante el ingreso se
diagnostica proceso a manera de linfangitis en ambos pies, se trata con
penicilina rapilenta 1 bb IM cada 12 h y al sexto dia se añade clobetazol en
crema 3 veces al dia. Al egreso tras 9 dias, los
resultados muestran: creatinina en 125 mmol/l, colesterol en 12,5 mmol/l, ácido
úrico en 642 mmol/l y hemoglobina en 12,3 g/l.
Se decide su alta por mejoría clínica y seguimiento por consulta para
coordinar biopsia renal. La historia psicosocial de
este paciente nos muestra su bajo nivel escolar (7mo grado), siendo el tercero
de 11 hermanos, ponchero en la actualidad.
Tiene 6 hijos de diferentes uniones, viviendo actualmente con esposa y 2
hijos. Se considera muy
indisciplinado en el cumplimiento de los tratamientos médicos, se le ha
indicado complementarios para corroborar diagnóstico de su enfermedad, sin
embargo no ha colaborado para la realización de los mismos. DISCUSION DEL CASO De acuerdo a los criterios de
American College of Rheumatology el paciente cumple más de 3, entre ellos: Mialgias,
debilidad muscular o dolor con la presión, sobre todo en las extremidades
inferiores; mononeuropatía o polineuropatía; hipertensión
arterial con presión diastólica superior a 90 mm Hg y el aumento sérico del
nitrógeno ureico o creatinina. No existen datos analíticos específicos para el diagnóstico
de la PAN clásica. El paciente presenta otras alteraciones frecuentes en las
que se incluyen el incremento de
la sedimentación globular mayor de 60 mm, eosinofilia transitoria. Hay sedimento urinario patológico con proteinuria que presenta un 60% de los pacientes con hipoalbuminemia. Los (p-ANCA) son más comunes en
poliarteritis microscópica, posiblemente siendo este el caso ya que además no presenta
lesiones cutáneas típicas. Es sugestivo también el hecho de los antecedentes patológicos
familiares de PAN aunque no se halle documentado en la bibliografía.
Entre otros aspectos a destacar es la asociación
entre un 70 a 80 % de los pacientes presentan manifestaciones neurológicas,
que además de la neuropatía hay que recordar el infarto cerebral por el cual
prácticamente debuta el paciente. La bibliografía nos muestra que el diagnóstico
definitivo y de certeza se obtiene con la realización de biopsia y observación
de las alteraciones anatomopatológicas características de vasculitis, cuya
indicación no se ha ejecutado dada la indisposición del paciente por datos
referidos de su historia psicosocial. 1.
La PAN es una
enfermedad grave sistémica caracterizada por inflamación y necrosis
segmentaria de las arterias musculares de tamaño mediano, con isquemia
secundaria de los tejidos vascularizados por los vasos afectados, de etiología
desconocida, con criterios diagnósticos establecidos, cuyo tratamiento es difícil
y pronostico desfavorable. 2.
El paciente presentado de 40 años, hipertenso,
con infarto cerebral sin secuela, con antecedentes familiares de PAN y en cuyo
seguimiento por servicio de Neurología y Nefrología se observa alteraciones
que cumplen varios criterios diagnósticos de esta entidad,
llegando a su sospecha clínica y por laboratorio, se encuentra en
estudio bajo el diagnóstico de PAN http://www.ncbi.nlm.nih.gov/entrez/query.fcgi?cmd=Retrieve&db=PubMed&list_uids=11211794&dopt http://www.encolombia.com/reumatologia-vasculitis1.htm 4.
Gonzalez,E. Poliarterítis nodosa sistémica y poliarterítis nodosa cutánea
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Arthritis Rheum 1998; 41: 2100 Instituto Superior Ciencias Médicas de La Habana Jornada Científica Estudiantil Autores Carlos Javier Perdomo Rivera Nelly Mercedes Erazo Enríquez Quinto Año de Medicina Dr.
Mariano Guevara Ferrer Especialista en Neurología. Mayo 2005, Publicación enviada por Carlos Javier Perdomo Rivera y Otros Autores Contactar mailto:carlosjaviersv@yahoo.es Código ISPN de la Publicación EEkukklppuuikbJVbp Publicado Tuesday 16 de August de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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