Monografias | La Evaluación es la panacea para aprender y enseñar y así mejorar la calidad de vida del ciudadano como ser individual y socialLa Evaluación es la panacea para aprender y enseñar y así mejorar la calidad de vida del ciudadano como ser individual y socialResumen: La presente reseña documental sobre la evaluación, como solución para mejorar la calidad de vida del ciudadano como ser individual y social, a través del proceso de enseñanza y aprendizaje del proceso de enseñanza y aprendizaje. El proceso de esta reseña es ahondar sobre las posibles debilidades presentes en el proceso de evaluación, subsanarlas, y a su vez, solidificar las fortalezas. La metodología empleada en la investigación es la observación. Entre las conclusiones que se pueden aportar, es que, se debe tener presente la manera cómo se aprende y cómo enseña: Con el uso de técnicas, recursos e instrumentos apropiados se puede facilitar la búsqueda de la solución o soluciones para la problemática existente en el proceso educativo. Palabras claves: Educación Matemática. Evaluación. Disposición al cambio.(V) Resumen:
La
presente reseña documental sobre la evaluación, como solución para mejorar la
calidad de vida del ciudadano como ser individual y social, a través del
proceso de enseñanza y aprendizaje del proceso de enseñanza y aprendizaje. El
proceso de esta reseña es ahondar sobre las posibles debilidades presentes en
el proceso de evaluación, subsanarlas, y a su vez, solidificar las fortalezas.
La metodología empleada en la investigación y la observación. Entre las
conclusiones que se pueden aportar, es que, se debe tener
presente la manera cómo se aprende y cómo enseña: Con el uso de técnicas,
recursos e instrumentos apropiados se puede facilitar la búsqueda de la solución
o soluciones para la problemática existente en el proceso educativo. Y lo más
importante, aún, es estar, dispuestos (todos los entes involucrados en dicho
proceso), al cambio. Y aceptar que el problema en el proceso evaluativo radica
en nosotros y la solución también está en nuestras manos. Palabras
claves:
Educación Matemática. Evaluación. Disposición al cambio. Introducción:
Para
nadie es un secreto que la evaluación educativa es una actividad compleja que
al mismo tiempo, es una tarea necesaria y primordial en la labor Docente. Constantemente
realizamos (Docentes) prácticas evaluativos sin llevar a cabo una
reflexión que nos permita cuestionar lo que se está haciendo. Sin tomar en
cuenta el porque y el para qué se evalúa. Y muchas veces, llevamos
a cabo la evaluación desde el punto de vista normativo –
institucional, y no en una verdadera óptica pedagógica que permita tomar
decisiones en beneficio del proceso de enseñanza y aprendizaje. Es
por estas razones, que el propósito de esta reseña, es, ir profundizando sobre
la evaluación como proceso. Además de ir conociendo las directrices que
permitan de una u otra forma llegar a la solución de tal problemática. La
evaluación debe ser concebida de manera constructivista y cualitativa, en función
del cambio y transformación de la realidad social. Con la concepción de este
tipo de evaluación, se romperá el marco limitado impuesto por una evolución
medicionista de resultados, y desligada de los procesos de aprender y enseñar.
Reseña
Histórica El
concepto y la praxis en evaluación han atravesado por varias etapas de
desarrollo, las cuales se han dado en llamar “Generaciones en evolución”.
La primera generación, a principios de siglo, toma la evaluación como medición
y se sienta en medición de cociente intelectual, factores de inteligencia y
rendimiento académico dentro de una escala.
La segunda generación, que va desde 1930 hasta 1967, comienza a
diagnosticar y valorar el impacto de cambios curriculares en los resultados
educacionales, dentro de un enfoque eminentemente experimental. Aquí se sitúa Ralph Tyler y toda su escuela en el intento de
describir el nivel de logro de los objetivos instruccionales previamente
establecidos.
La tercera generación que puede ubicarse entre 1967 y 1987, se centra en
el manejo de la información que le permite a un evaluador emitir un “juicio
de valor” o una valoración
de un programa, un resultado o una conducta. Se debe a Michael
Scriven (1973) el modelo de evaluación llamada “Goal Iree” o sin
objetivos preestablecidos.
Dentro de esta generación y acercándose a la cuarta, están algunos de
los modelos tales como: el modelo respondiente de Robert Etake (1975), el modelo
judicial de Wolf (1975), Owens (1973) y Levine (1974). El modelo de
transaccional de Robert Rispey (1975) y el modelo iluminativo de Malcom Parlett
y David Hamilton (1977).
La cuarta generación en evaluación (Guba y Lincoln, 1998), se basa en
el paradigma constructivista. Se trata la evaluación como de una “negociación”
entre los directores, los actores, los beneficiarios y las victimas de un
programa de una actividad escolar, los criterios a que se apelan son: Credibilidad
e isomorfismo entre la realidad de los usuarios y la realidad que se les
atribuye que ellos manejan. Retroalimentación:
(feedback) continúa la información a los agentes, beneficiarios y víctimas. contar
con diferentes y contrastantes conformaciones valorativas de una actividad,
desde perspectivas complementarias, para elaborar una opinión multifacético
y pluralista.
Dentro del enfoque constructivista, se ha desarrollado un paradigma evaluativo llamado “Pragmática”
o “tecnología”. Este paradigma se centra en actividades y procesos
orientados a la acción. El paradigma pragmático en evaluación echa
mano de herramientas cuantitativas y de elementos cualitativos, dentro
de un contexto constructivista, en interacción permanente con los
actores del proceso educativo. Dimensiones
psicosociales de en Evaluación.
Son muchas las cuestiones que se pueden estudiar en la evaluación
entendida como actividad a realizar dentro del proceso de enseñanza, y quizás
la primera de ellas sea esta misma
consideración de la evaluación como
componente de la enseñanza o como factor ajeno de la misma. En la medida en que
consideramos la evaluación como
una función distinta a la actividad didáctica normal, podremos comprender los
recelos, el temor que tradicionalmente ha
originado tanto en le profesor como en los alumnos,
una reacción completamente normal en el ser humano,
que ve con prevención todo lo que no le resulta familiar, lo que es
extraño.
La reacción defensiva más frecuente ante esta forma de evaluación
extraña, vivida de alguna manera como una amenaza por profesores ya alumnos,
consiste en la organización y subordinación de las actividades en función de
la superación de los niveles exigidos en unas pruebas que y han sido diseñadas
y a veces aplicadas por agentes externos.
Las consecuencias a nivel de alumnos de esta forma de evaluación son en
cierta forma similares pero más intensas. No se reconocen ellos la suficiente
capacidad para organizar su propio aprendizaje, ya que no poseen capacidad para
autoevaluarse y ni siquiera la fuente de decisiones sobre este tema esta dentro
del propio grupo de trabajo (profesor),
sino que se aleja a instancias ajenas al aula y a la propia escuela.
Desde una perspectiva psicosocial de la evaluación, se pone de relieve
el carácter único de cada proceso de aprendizaje y por lo tanto, la
imposibilidad de evaluarla mediante la utilización de instrumento de aplicaron
general. Se necesita proceder a una evaluación cualitativa que estudie y
explique cada caso. Psicológicamente cada persona utiliza unas determinadas
estrategias para el tratamiento de información
y posee un nivel específico de motivación, lo que origina unos procesos
diferentes de aprendizaje.
Socialmente es posible constatar la importante influencia del clima
sociocultural del alumno, de la naturaleza de su clima familiar, del nivel de
expectativas que se ha formado del tipo de lenguaje que utiliza. La naturaleza
de las relaciones entre profesor y alumno y de las que se producen dentro del
grupo de alumnos, características del mismo clima social que se da en el
centreo escolar, son otros tantos factores que pueden influir de manera
considerable en los rendimientos.
La evaluación del aprendizaje no será valida en la medida en que se
limite a constatar un determinado nivel de aprendizajes sin realizar una
explicación individualizada de las
características psicosociales que lo han determinado
en cada caso.
El
Concepto de Evaluación de Aprendizaje
Es el proceso que permite conocer la efectividad de la acción educativa
en cada uno de los individuos y en el colectivo que sigue intencionalmente un
proceso educacional.
Este proceso puede ser enfocado desde distintos puntos de vistas, y por
lo tanto tomar variadas acepciones, según el propósito y el campo en que se
emplea.
Se considera bajo dos posibles ópticas:
a)
Lo teórico - conceptual,
que a punta la definición genérica en el campo educativo: hay consenso entre
los teóricos de la evaluación educativa Wandt y Brown (1975); Cardounel
(1962): Scriven (1967); Ferucci Carlos (1971): Nelgon C. (1971); Goring (1971).
Villarruel (1974); Popham (1975); Pérez Gómez (1985) y Stufflebean y Anthony
Shinkfielnd (1987); Rossi y Frumam
(1989), que evaluar en su connotación
más genérica, es valorar el merito del objeto, sujeto o ente evaluado Scriven,
uno de los más reconocidos teóricos de la evaluación educativa, señalaba
que: “lo fundamental del acto evaluativo residía en la valoración del
merito”. Evaluar es juzgar las virtudes del hecho, fenómeno, objeto en ente a
evaluar, e implica por tanto una tarea judicativa. b)
La metodología o procedimetal que atañe al como se realiza y ejecuta la
evaluación: la acción de evaluar en si misma es fundamentalmente
una comparación: supone dos componente principales a comparar: el ente a
evaluar con todas sus manifestaciones observables y no observables y referentes
con los cuales se realiza el acto comparativo.
Villarruel (1974), la definía como el “Acto mediante le cual se
compara un hecho, persona, fenómeno,…, con un patrón previamente
determinada”. Briones (1985), conjuga aspectos de la definición
conceptual con la operativa, conserva el carácter valorativo y
judicativo y especifica la comparación del objeto a evaluar con unos criterios,
que pueden estar o no explícitos.
Al inicio, la evaluación se ocupaba principalmente
de juzgar al estudiante en algunos aspectos de su comportamiento. Esta
tarea era responsabilidad absoluta del maestro, y los resultados de la evaluación
se informaban al interesada: padres ya alumnos, únicamente al final del lapso
escolar. Por esta razón, la evaluación fue vista como una etapa Terminal del
proceso de enseñanza, durante mucho tiempo, su propósito era calificar al
alumno para decidir su promoción o no. En cambio, Rosales (1968) planea la
necesidad de la evaluación en cada momento del proceso de enseñanza
aprendizaje al formular lo que debería significar la evaluación en nuestros días,
al respecto indica:
La evaluación constituye una reflexión crítica sobre los momentos y
factores que intervienen en el proceso didáctico. La
Evaluación desde la Perspectiva del Profesor
La
forma en que el profesor vive la evaluación habría que situarse en dos planos
de estudios: el ideal y el real. Desde una perspectiva ideal el profesor
considera la evaluación como un seguimiento continuo de los progresos de sus
alumnos, en ponerse a un lado para observar
la forma en que trabaja, los éxitos y posibles errores y, fracasos y
poder orientarle y estimular su desarrollo de manera continua e inmediata. Se
trata de una forma d evaluación consustancial al desarrollo del proceso
instructivo, que toma datos a través de la observación, el dialogo, el análisis
de tareas,… Es una clase de evaluación formativa y que asume una visión
cognitiva del proceso de
aprendizaje.
Sin embargo, en la realidad no puede practicarse, al menos de manera
completa, y ello puede deberse a varios motivos: 1.
Por las condiciones de trabajo en que se desenvuelve la tarea del
profesor. El elevado número de alumnos, el escaso tiempo laboralmente
reconocida para dedicarlo a la elaboración de informes, el análisis de
trabajos, la entrevista individual, entre otros. 2.
La presión social a distintos niveles. 3.
Habría que aludir a una, a veces, insuficiente
capacitación profesional con sentimientos de inseguridad en el valor del
propio juicio y que a veces, serias
dificultades para hacer explícitos los argumentos en que fundamenta dichos
juicios.
Como resultados de éstos y otros motivos,
el profesor se ve ante el problema de no poder realizar una evaluación
planamente cualitativa y tener, sin embargo, que proceder una investigación
ante diversos estamentos (administración,
padres, sociedad, los mismos alumnos) de las decisiones que adopta.
La
Evaluación desde la Perspectiva del Alumno.
El análisis de la perspectiva y vivencias de alumno en torno a la
evolución resulta necesaria identificar el papel de ésta dentro del proceso
instructivo. Y hay que señalar al principio que en un sistema convencional de
enseñanza se ha mitificado en exceso. La obtención de calificaciones altas es
de extraordinaria importancia para el alumno, pues ello significará alcanzar el
reconocimiento y una conceptualización elevada por parte del profesor, de sus
compañeros y de manera más amplia, de sus padres y de la misma sociedad.
El peligro que psicopedagógicamente se presenta
consisten en identificar un enjuiciamiento sobre el aprendizaje con un enjuiciamiento sobre la persona.
Se corre le riesgo de que el alumno que tiene éxito en el aprendizaje
pueda llegar a cree que la va a tener
en toda actividad personal y profesional. En el caso de que dicho
enjuiciamiento sea positivo, los problemas no existen o son mínimos. Sin
embargo, en el caso de ser negativa, da lugar al desarrollo de sentimientos
pesimistas sobre su trabajo y sobre si mismo.
Tendencias en la evaluación según Valbuena, 1982, acota que existen
diferentes tendencias, entre los principales se tienen: 1.
Evaluación en función de contenidos programáticos: En esta tendencia
la intención básica es la determinación de la medida en la cual un contenido
programático determinado ha sido asimilada por el estudiante, sin que se
atienda a las razones o propósitos por los cuales el mismo e estudia. 2.
Evaluación en función de logros: Se corresponde con las tendencias
curriculares que señalan la necesidad de establecer las metas u objetivos que
los estudiantes deben alcanzar y dependiendo de ellos los contenidos programáticos,
las actividades de aprendizaje, los recursos y las actividades de evaluación.
Dentro de esta tendencia podemos distinguir dos variantes: a)
Evaluación como Medición de Logros: Es determinar cuánto se logró.
Para quienes se ubican, en esta tendencia, lo único importante es establecer la
medida de lo aprendido y, en consecuencia, todos los aprendizajes deben ser
susceptibles de medición. b)
Evaluación como Valoración de Logros: Evaluar no es sólo determinar cuánto
alcanzó cada grupo, sino juzgar esos logros en consideración
de las condiciones en las cuales se produjeron. 3.
Evaluación para la Toma de Decisiones:
En esta tendencia se toma referencia a la anterior; pero con una concepción
más amplia de evaluación, so sólo basta señalar que se ha logrado
determinado porcentaje de objetivos en det6reminados condiciones, ni indicar que
el rendimiento o el programa es
excelente; sino que hace falta, con base en los resultados, las fallas y
aciertos así como las causas que la produjeron, tomar decisiones que además de
certificar o promover garanticen que
se subsanen las fallas y se consoliden los aciertos. 4.
Evaluación para el Mejoramiento: La tendencia anterior alcanza su máxima
expresión, como lo señala Skager y Dave (1977), cuando la educación en
general y la evaluación en particular se asocian con crecimiento, innovación y
desarrollo. Aquí la evaluación se fundamenta en una toma de decisiones
positivas que se basa en las necesidades y progreso del estudiante, a fin de
permitirle a él tomar decisiones en aspectos que le afecten directamente. La
evaluación así concebida también evaluará el proceso total, obteniendo
evidencias que permitan a los docentes, padres, administradores y planificadores
tomar las decisiones, a esos diferentes niveles, que mejoren el proceso y
garanticen un mejoramiento de los aprendizajes
que al final se traduce en un mejoramiento de la calidad de vida del
ciudadano como ser individual y social.
Características
de una Evaluación Constructivista.
A continuación se presenta algunas características que deben estar
presentes en la evaluación constructivita: ü
Poner
énfasis en la evaluación de los procesos de aprendizaje. ü
Evaluar
la significatividad de los aprendizajes. ü
La
funcionalidad de los aprendizajes
como un indicador potente del grado de significatividad de los
aprendizajes. ü
La
Asunción progresiva del control y responsabilidad lograda por el alumno. ü
Evaluación
y regulación de la enseñanza. ü
Evaluar
aprendizajes contextualizados. ü
Coherencia
entre las situaciones de evaluación y el proceso de enseñanza y aprendizaje. Criterios
e Indicadores de Logro en la Evaluación Del
Rendimiento.
La evaluación del rendimiento académico de los estudiantes se ha
definido desde Tyler R. (1934) como la congruencia entre
la respuesta solicitada a los estudiantes y el objetivo de aprendizaje
propuesta. La evaluación positiva depende de la congruencia entre la pregunta y
el objetivo de aprendizaje propuesto. Para el
educador conductista que ha formulado sus objetivos específicos no hay
mayor dificultad en la evaluación
pues desde la formulación del objetivo instruccional ya están anunciadas prácticamente
las condiciones la evaluación y el tipo de conducta que el estudiante tendrá
que exhibir como indicador de su dominio de objetivo
especifico mismo, pues éste está formulados desde el principio en términos
de la conducta observable que se espera del estudiante.
En la perspectiva cognitiva también se evalúa (y en algunos casos la
evaluación puede ser incluso cuantitativa), pero los indicadores de logro no
son un muestreo del dominio de aprendizaje que se pretende evaluar. En esta
perspectiva, un indicador de logro es una seña reveladora del nivel de
comprensión y del tipo d razonamiento que alcanza el alumno sobre el tema
o disciplina particular objeto de la enseñanza.
El indicador del logro puede ser apreciado y evaluado por el profesor
cognitivo cuando ha categorizado previamente los pasos y los tipos de nuevo
aprendizajes que puedan ocurrirle
al alumno no durante el proceso de
reelaboración de algún tema. El énfasis cognitivo estará
puesto en los aprendizajes que implican comprensión y generación de
nuevos sentidos, y desarrollo de habilidades para pensar
el tema de al ametría objeta de enseñanza y aprendizaje. Concepción
Actual de la Evaluación
Dentro de una concepción sistemática de al enseñanza, la evaluación
cumple una función insustituible de control, de análisis y valoración de la
calidad de los procesos y resultados de los programas, proyectos curriculares y
sistemas educativos.
En esta nueva concepción, habrá que atender a dos características
especiales: ü
La
naturaleza global y comprensiva de los análisis de evaluación: Los factores
que afectan los procesos y determinan la
calidad de los resultados son múltiples y actúan de forma conjunta, en
interacción. La evaluación debe, considerar factores que hacen referencias a
las condiciones iniciales del alumno, del profesor, del currículum y del
contexto, a las condiciones que definen los intercambios psicosociales del aula
y a los resultados finales más o menos provisionales, observables o internos,
que se aprecian en el alumno, profesor currículo y contexto. ü
El
carácter axiológico de todo análisis de evaluación: Evaluar implica valorar,
determinar el valor de un proceso educativo. Cuando se pone en juego una
actividad valorativa, surge un conjunto de problema que hace referencia
a las personas que sustentan la responsabilidad de evaluar, los objetivos
que pretende satisfacer la evaluación y la dimensión política de todo
proyecto de evaluación. El carácter axiológico de la evaluación nos sugiere
la necesidad de considerar a la vez los problemas éticos y los problemas técnicos.
Modelos
de Evaluación Cualitativa
Los modelos que a continuación se describen se ubican en el paradigma
alternativa de evaluación cualitativa que según Guba y Lincoln (1994),
pertenece a la cuarta generación de la evaluación: ü
Evaluación
iluminativa (Parlett y Hamilton. 1972). Las características más resaltantes de
este modelo son: ü
Tendencia
holística en los estudios sobre evaluación. ü
Mayor
preocupación en la descripción e interpretación. ü
Se
orienta el análisis de procesos. ü
La
evaluación se desarrolla bajo condiciones naturales o de campo. ü
Los
principales procedimientos de recolección de información son la observación y
la entrevista. Evaluación
respondiste (Stake 1975)
El propósito de este modelo de evaluación
consiste en responder a los problemas y cuestiones reales que se plantean
los alumnos y profesor cuando desarrollan un programa educativo.
Este modulo presenta las siguientes peculiaridades: ü
Se
orienta a describir las actividades. ü
Concede
más importancia a los problemas que a las teorías. ü
Toma
en consideración las diferentes interpretaciones
de aquellos que están implicados en el programa. ü
Tiene
como propósito ofrecer un programa completo y holístico del programa
educativo. En
relación a los dos modelos de evaluación cualitativa se pueden plantear las
siguientes diferencias: a)
La evaluación iluminativa se orienta al análisis de proceso; mientras
que al evaluación correspondiente se encarga de describir las actividades. b)
La primera evaluación se preocupa más por la descripción e
interpretación del proceso; en cambio, la segunda concede mayor atención a los
problemas que a las teorías. c)
La iluminativa tiene como fin la holística en los estudios sobre evaluación y la respondiente tiene como
propósito ofrecer un programa completo y holística del programa educativo. d)
La primera se basa más al estudio del proceso evaluativo en sí;
mientras que la segunda, se fundamenta en los programas. Evaluación
Democrática (Stenhouse,
Mc Donald y Elliot 1976, 1982)
El propósito fundamental de esta evaluación e facilitar y promover el
cambio no de forma aparente y circunstancial, sino también la transformación
verdadera de los que participan en el programa educativo, mediante la modificación
de concepciones, creencias y métodos de interpretar esa realidad educativa.
El evaluador bajo este método: ejerce una función de orientación, de
promoción, favorece el diálogo, la discusión, la búsqueda, el análisis,
activando el pensamiento para comprender y valorar el programa, tomando en
consideración los puntos de vistas de los participantes.
Al comprara los modelos de evaluación cualitativa (iluminativa y democrática),
se puede constatar que ambos modelos presentan algunas semejanzas. Entre ellas
se pueden citar: ü
Que
el evaluador posee una posición neutra, no imparcial, evita imponer sus
pensamientos en los participantes, en ambos modelos. ü
Ambas
evaluaciones tienen como propósito principal facilitar y promover el cambio en
el proceso de enseñanza – aprendizaje y así lograr una evaluación positiva.
¿Qué
es evaluar en el proceso de enseñanza – aprendizaje?, según la concepción
de diferentes autores: Para
Jorba y Casellas, 1999; Miras y Solé, 1990; Santos, 1993; Wolf, 1998, evaluar
implica, implica seis aspectos centrales: La
demarcación del objeto, situación o nivel de referencia que se ha de
evaluar. El
uso de determinado criterios. Una
cierta sistematización para la obtención de la información. La
obtención de información se realiza mediante la aplicaron
de técnicas. La
emisión de juicios. La
toma de decisiones. Mientras
que, para Stufflebeam y Shinkfield
(1987), conciben la evaluación
orientada o valorar los meritos de un determinado objeto de estudiar. En cambio,
Villarroel (1974), la define como el “acto mediante el cual se compara un
hecho, persona, fenómeno, con un patrón previamente determinado”. Briones
(1985), conservan los aspectos que conjugan las definiciones de lo autores
anteriores; es decir, un proceso de carácter valorativo y judicativo; pero
especifica la comparación del objeto a evaluar con unos criterios, que puedan
estar o no explícitos. Referencias
Bibliográficas. ü
Capacitación
de Docnte en servicio. Universidad de Carabobo (1999). ü
Estrategias
Docentes para un Aprendizaje Significativo. Frida Díaz / Gerardo Hernández
Rojas. Serie Mc Grau Hill. 2da Edición. ü
Evaluación
Pedagógica y Cognición. Rafael Florez Ochoa. Serie Mc Grau Hill, Edición
2003. ü
Evaluación
de los Aprendizajes. Universidad Pedagógica Experimental Libertador, 2004.
Serie Selección de Lecturas. ü
La
Evaluación Cualitativa. Elizabeth Alves / Rosa Acevedo. Petroglifo
Producciones, C.A. Segunda Edición, 2002.
ü
Mimeografía:
Fave / U.C. 2003. Evaluación de los Aprendizajes.
Autor:
Arminda M. Lugo S. C.I.:
11.750.590 Estudiante
de la Maestría en Educación Matemática
Enviado
por: Prof. Cirilo Orozco-Moret e-mail:
cirilotampa@hotmail.com UNIVERSIDAD
DE CARABOBO MAESTRÍA
DE EDUCACIÓN MATEMÁTICA Publicación enviada por Lic. Arminda Lugo Contactar mailto:Amlugo75@hotmail.com Código ISPN de la Publicación EEkyZAllEuDfHCtrvH Publicado Thursday 15 de September de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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