Monografias | De la antropología del hombre a la antropología de la educaciónDe la antropología del hombre a la antropología de la educaciónResumen: Este artículo presenta un análisis del problema antropológico de la educación, tomando como base un ensayo de Xavier Zubirí, titulado “El origen del hombre”. Se plantea como problema el desfase entre las evoluciones morfológica y psíquica para luego compararlas con el conocimiento y finalmente atraer la atención sobre el fin de la educación a nivel del ser humano y enfrentar el problema principal que se representa a través de la formación integral de la personalidad. Palabras claves: antropología, evolución, hombre, educación, origen, personalidad(V) Aunque
la Antropología de la Educación subyace a la necesidad de adoptar una
perspectiva comparativa transcultural, es pertinente
precisar una interacción holística
más allá de esta consideración.
En este sentido se debe profundizar conocimientos y determinar espacios
explicativos, específicos en relación con todo el fenómeno ya que no hay
fronteras para el problema antropológico de la Educación. Entre
la antropología como disciplina y la Antropología de la Educación hay un
largo tránsito, si se analiza ésta se encuentran ciertos aspectos importantes.
Zubirí
(1982), sostiene que, del animal al hombre hay evolución que es somática,
innegable. De allí que el animal siempre responde ante estímulos mientras que
el hombre, con su inteligencia reacciona ante realidades. Con respecto a la
inteligencia manifiesta: “... no es la capacidad de pensamiento abstracto,
sino la capacidad que tiene el hombre de aprehender las cosas y de enfrentarse
con ellas como realidades”[1].
Esta circunstancia permite al hombre trascender sobre la vida animal
y le permite abrirse al horizonte indefinido del mundo real. De esta
forma el hombre proyecta su vida, planifica su futuro, construye para sus
necesidades presentes y futuras. Vemos allí presente la antropología del
futuro. Xubirí
(1982), destaca en su interesante ensayo: “Constituido el phylum humano por
una inteligencia, hay en él una verdadera... evolución genética”[2].
Es preciso reconocer que la evolución no es sólo somática sino en la
inteligencia. Esta circunstancia permite deducir que esa inteligencia que ha
evolucionado lleva en sí una evolución educativa inmersa y oculta que sólo es
posible observar a través de sus actividades primitivas como algunas de estas
que se mencionan: 1.
- En el cuaternario antiguo aparecen los homínidos australopitécidos que tenían
los brazos libres para aprehensión y
la elaboración de útiles, es de suponer que esa elaboración
ya es una forma de trabajo y que lleva en sí una enseñanza a través de
técnicas primitivas, pero tal vez aprendidas por sí solos. De la misma forma,
la fabricación de hachas rudimentarias indica creación, innovación y por lo
tanto “inteligencia”. La situación anterior establece una transmisión de
conocimientos, más exactamente una educación, puesto que su fin es el
conocimiento. Lo más característico de
cualquier forma de empleo de herramientas no son estas en sí, sino más bien el
programa que guía su empleo. Es en este contexto más amplio donde las
herramientas adquieren su auténtico significado como amplificadores de las
capacidades humanas y facilitadoras de la actividad humana. 2.
- Al principio del cuaternario medio los homínidos hominizados (arcantropos) ya
construían hachas bifaces, como una industria:
“No
sabían encender el fuego, pero sí parece que sabían utilizarlo y
conservarlo”[3].
Esta actividad implica una forma de conocimiento que llevaba a pensar en sus necesidades futuras, prácticas que
de seguro le habrán transmitido a sus descendientes para preservar la vida. 3.
- En el resto del cuaternario
medio, se observa que el peleantropo agrega otros elementos a su cultura, en éste
ya hay otro conocimiento: Tallan hachas más perfectas, poseen industrias de
lascas, todo esto forma parte de la educación y si se sigue la línea del
tiempo, es evidente como él va perfeccionando el conocimiento (adquiriendo y
mejorando), y ya las técnicas serán más apropiadas, tal vez menos
rudimentarias que las del homínido. El
uso del fuego para calentarse, cocinar, alumbrarse, lleva en sí técnicas y
creación que son en sí enseñanza. Su vida al aire libre y en cavernas lleva
un conocimiento que éstas le servían para protegerse de ciertos elementos
ambientales que deseaba esquivar. Análogamente, tenían una cultura
mitológica al pintarse el cuerpo y utilizar amuletos. Este concepto de cultura
es un paso previo para la comprensión de procesos educativos. Adicionalmente
con la necesidad de alimentación, surge la práctica de la caza que en algunos
casos era como un rito, cuando la acompañaban con trofeos que indicaban cierta
creencia en poderes superiores, experimentando sentimientos al enterrar a sus
muertos, es posible que con ello tuvieran alguna idea de supervivencia o vida en
el más allá. Expresa Zubirí que ese temor
consciente de poderes superiores, no es sino la manifestación
de la dualidad del ser humano: Materia y espíritu. Es de suponer que
comienza el peleantropo a entender que no sólo es realidad corpórea, sino que
también es una realidad espiritual. 4.
- En el cuaternario reciente aparece el neantropo (Hombre de Cromagnon), es el
Homo Sapiens, el tipo al que
pertenece la raza humana. Al reflexionar sobre su concepto de cultura se
en manifiesta: En el paleolítico superior, pulimentaban piedras,
fabricaban punzones y agujas de coser óseas. Se dedicaban a la agricultura y a
domesticar animales. Comienzan a producir pinturas rupestres y pequeños altos y
bajorrelieves; ídolos de fecundidad e ídolos protectores, prácticas mágico
religiosas, entierra a sus muertos. Por último al entrar en el Neolítico:
“Pulimenta más la piedra, posee cerámica y desarrolla artes textiles.
Construye chozas y palafitos. Inicia la vida pastoril. Posee un claro culto a
los muertos... Tiene divinidades... comienza a tener signos ideográficos.
Desarrolla ya un arte riquísimo en todos los órdenes a veces de carácter muy
estilizado. Finalmente entra en una nueva fase, la edad de los metales, salvo
tal vez por lo que se refiere al cobre que pudo pertenecer al neolítico.”[4]
Se deja ver claro que el proceso antropológico no es solo social y
cultural, sino también educativo, ya que la evolución de la sociedad y la
cultura implican una evolución educativa en el medio, que es el conocimiento y
en el fin que es el ser humano como tal. Xubirí
cree filosóficamente que el hombre es animal inteligente, dando por hecho que
no está dotado sino de mera sensibilidad. En todos los hombres que se han
analizado hay un “esquema constitutivo” transmitido de generación a
generación, es decir, el phylum genético. Así los representantes de estos
tipos humanos son “hombres” con
carácter innovador, creador, inteligentes, con capacidad de transmitir sus conocimientos a generaciones siguientes,
capaces de aprehender y mejorar las
técnicas hasta perfeccionarlas. Ahora
bien, la evolución de cada tipo humano es una cualidad de tipo mental, de
inteligencia. No se discute si un tipo de hombre era más inteligente que otro,
se puede decir que dentro de cada tipo
habían unos individuos más o menos inteligentes que otros. Las estructuras somáticas
estaban estrechamente ligadas a las psíquicas. Cabe
considerar que si esta evolución no afectara a la psique, no habría
verdadera evolución, pero la afecta en su “tipificación”, ya que la
humanidad se va constituyendo evolutivamente no solo en morfología sino también
el psiquismo. Entonces, si se compara la evolución psíquica y morfológica con
el conocimiento, se puede hablar de antropología del conocimiento, más
no de antropología de la educación, porque no hubo un fin en la formación
de la persona como “ser”, sino en el conocimiento que transmitían a cada
grupo o que aprendían de grupos
antecesores. De
acuerdo a este enfoque el problema antropológico de la educación es a nivel
del ser, ya que el problema
educativo no es inherente en sí sino inmanente al
ser humano. Dado que el fin de la educación es la formación integral de
la personalidad del ser humano, el problema principal que se enfrenta es el de
la persona. ¿Cómo se llega al fin de la educación si realmente no se sabe lo
que es “ser persona”?. Es más, ¿De qué se es educador? O ¿A quién se
enseña qué? ¿Está vivo el educador de hoy? O ¿Es acaso un muerto caminante?
“Estar vivo significa ... tener actividad propia”[5]. Un
educador en cierta manera no posee actividad propia, cuando le imponen una
cantidad de objetivos que debe cumplir, un horario y un número de alumnos
que apenas alcanza a conocer sus nombres. Por otra parte la actividad
propia del educando es anulada cuando éste es utilizado como máquina,
copiando, resolviendo e ignorando las capacidades
propias de cada ser, evaluando los conocimientos memorizados mecánicamente. Bruner
señala: “Si el estudiante no se forma a sí mismo, sino educa su gusto, sino
profundiza su visión del mundo, de bien poco le servirá el contenido de la
materia que se imparte”[6].
Es decir, la educación viene de adentro hacia fuera, primero se debe formar el
ser como persona, conviene primero educar y ahondar la
perspectiva del cosmos, formar un concepto
original de las cosas. Así,
el problema educativo que se vive, no es de
conocimiento, ya que no se ha hecho frente a la educación, así de nada sirve lo que se enseñe, pues
vendrá a caer en “saco roto”. Existen
cinco áreas que se hallan estrechamente asociadas a la evolución del
hombre como especie y que definen de forma inmediata el carácter
distintivo del hombre y su capacidad de evolución futura. Según Bruner, “Las
cinco grandes fuerzas humanizadoras son la construcción de herramientas, el
lenguaje, la organización social, el cuidado de la prolongada infancia del
hombre y su necesidad de hallar explicaciones”[7].
Al igual que en origen del hombre, el empleo de herramientas acentúa la
división del trabajo en una sociedad. Ahora bien, ¿En qué forma se a los
alumnos? Lo último que se enseña es Educación para el Trabajo, no hay uso de
técnicas, no hay uso de herramientas útiles al trabajo que demanda la
sociedad. Las universidades y tecnológicos son máquinas formadoras de
profesionales sin oportunidades de trabajo, grandes grupos que cada día pasan a
engrosar la lista de desempleados en el país. Por
otro lado, se debe penetrar en la naturaleza
del lenguaje y volver a abordar el problema los orígenes y funciones del
lenguaje humano y su papel en la configuración del pensamiento y otras características
humanas. El lenguaje se ha ido perdiendo es esta educación, donde cada vez se
habla peor y se entiende menos. Los profesionales de la educación en su mayoría
carecen de léxico apropiado a su nivel y ni hablar de caligrafía y ortografía
que la mayoría de las veces es corregida por representantes u otros
observadores de la labor docente. ¿Dónde está la evolución de la educación?
Tal parece que aquí, al no haber evolución somática la psique tampoco ha
evolucionado. Expresa
Bruner: “ Partimos de la idea de que todo hombre es humano, con independencia
de lo avanzada o “primitiva” que sea su civilización. La diferencia no
estriba en ser mas o menos humano, sino en el modo en que cada sociedad concreta expresa sus capacidades humanas”[8].
La forma como se expresa las competitividades humanas es lo que cuenta. En la
educación, ¿De qué medios nos
valemos para llegar al fin?. Por
último, cita la Biblia: “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con
toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente, y a tu prójimo como a
ti mismo”[9].
¿No será el alejamiento o la falta de amor que se tiene hacia Dios, el que ha
enrollado todo el problema no solo educativo, sino social, moral, ético y
humano?. Pues “Si alguno dice yo
amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su
hermano a quien ha visto ¿Cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?[10].
Amar al prójimo como a sí mismo significa que se debe hacer a él lo que me
gustaría que me hicieran a mí,
tomar su lugar, trascender, abstraerme de mí mismo, ir más allá de lo que yo
soy. Educativamente
hablando, ¿Amamos a nuestros alumnos como a nosotros mismos?, ¿ Somos capaces
de tomar su lugar? ¿Les haríamos las cosas que a nosotros nos gustarían que
nos hicieran? O ¿Nos gustaría que ellos nos trataran como nosotros los
tratamos a ellos?. Allí está el
problema, no se trata de razas, tipos de hombres, color, ni lugar, se trata del
“ser humano”, creado a imagen y semejanza de Dios a quien debemos respetar,
imantar con las fuerzas del conocimiento, atraerlos con lazos de amor y solo así
lograremos cumplir con el fin de la educación. BIBLIOGRAFÍA Bruner,
J. Desarrollo cognitivo y
educación. Editorial Morata. Madrid.(1998) __________.
La Biblia. Editorial Vida. Florida.
(1994) Zubirí,
Xavier. Siete ensayos de
antropología filosófica. Universidad Santo
Tomás. Bogotá (1892) Autor:Lic.
Eunice R. Pirona de Díaz Universidad
de Carabobo Área
de Postgrado: Maestría en Educación Matemática Arbitrado
por: Prof. Cirilo Orozco: cirilotampa@hotmail.com Arbitrado
por: Prof. Cirilo Orozco Universidad
de Carabobo Maestría
en Educación Matemática Valencia.
Venezuela. 2005 [1]
Zubirí, Xavier. Siete ensayos de antropología filosófica. Bogotá. (1982) [2]
Zubirí, Xavier. Ob. Cit. Pág. 30 [3]
Zubirí, Xavier. Ob. Cit. Pág.
32 [4]
Zubirí, Xavier. Ob. Cit. Pág.
34 [5]
Zubirí, Xavier. Ob. Cit. Pág.
57 [6]
Bruner, J. Desarrollo cognitivo y educación. Madrid (1998). Pág.173 [7]
Bruner, J. Ob. Cit. Pág. 174 [8]
Bruner, J. Ob. Cit. Pág. 183 [9]
La Biblia. Lucas 10: 27 [10]
La Biblia. 1º de Juan 4: 20 Publicación enviada por Lic. Eunice R. Pirona de Díaz Contactar mailto:erpirona@yahoo.es Código ISPN de la Publicación EEkylAyZFlYKjcVjTA Publicado Friday 16 de September de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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