Monografias | Visión Antropológica en la EducaciónVisión Antropológica en la EducaciónResumen: Al estudiar la educación y la escuela, la Antropología Social y Cultural acentúa la necesidad de amparar una perspectiva comparativa transcultural, una intención holística, una reflexividad acerca de las nociones de cultura que andan en el medio educativo, y una investigación atenta a las prácticas educativas cotidianas. La antropología pedagógica nos acerca al estudio del ser humano en cuanto es educable: La investigación en este campo sigue dos caminos distintos pero complementarios. El más antiguo, de tradición alemana, supone una especialización de la antropología filosófica; el segundo, más desarrollado en el ámbito anglo, concreta la antropología cultural o etnografía que adopta un método empírico. Al
estudiar la educación y la escuela, la Antropología Social y Cultural acentúa
la necesidad de amparar una perspectiva comparativa transcultural, una intención
holística, una reflexividad acerca de las nociones de cultura que andan en el
medio educativo, y una investigación atenta a las prácticas educativas
cotidianas La
antropología pedagógica nos acerca al estudio del ser humano en cuanto es
educable: La investigación en este campo sigue dos caminos distintos pero
complementarios. El más antiguo, de tradición alemana, supone una
especialización de la antropología filosófica; el segundo, más desarrollado
en el ámbito anglo, concreta la antropología cultural o etnografía que adopta
un método empírico. Mientras que la antropología filosófica busca el
discernimiento del ser humano en general, lo común entre todos los seres
humanos de todos los tiempos, y procedencias, la antropología cultural se
centra en el estudio del ser humano en cada cultura, de una determinada época y
lugar. La
antropología de la educación que parte de la antropología filosófica
investiga sobre el ser humano como educable y educando, mientras que la
antropología de la educación que parte de la antropología cultural, se
pregunta sobre cómo
se educan los seres humanos en una cultura concreta, es decir, cómo la
civilización se transfiere de unas generaciones a otras. La segunda orientación
de la antropología pedagógica es asumida por la primera, que describe el
proceso de la aculturación con rasgos universales, es decir cómo se educa el
ser humano y por qué. El
hombre es un ser que habita en el conocimiento de sí mismo y del mundo en que
vive. Tiene, junto con otras, la misión de construirse a sí y al mundo que
circunda. La
educación es uno de los contextos principales de
esta construcción, la antropología filosófica
y la experiencia educativa, efectúa
un rol fundamental en la realización del proyecto humano. Zubiri
(1982) rebasó el antiguo dualismo espíritu y materia que se vuelve al hombre
como unión de dos sustancias, según el primitivo hilemorfismo. El hombre no es
unión de cuerpo y alma, sino unidad psico-somática, en la que lo somático está
psiquizado y lo psíquico
está somatizado. No es que Zubiri niegue la especificidad e
irreductibilidad de uno u otro orden de realidades, pero en el hombre se dan
intrínsecamente juntas. Estructuralmente el hombre es animicidad-corpórea o
corporeidad-anímica. En consecuencia el hombre es fundamentalmente inteligencia
sentiente. La
Psicología clásica había separado
y puesto en dos pisos el conocimiento sensitivo y racional, la voluntad y
los apetitos sensibles, el sentimiento y las afecciones. El autor afirma la
estructura unitaria de sentidos e inteligencia. La inteligencia siente la
realidad: es sentiente. La
sentiente en impresiones, que no son
meras impresiones sensibles, sino impresiones de realidad. La
inteligencia esta a flor de sentidos y se dimensiona en cada uno de ellos:
visualmente, acústicamente, tácticamente, etc. A este primer nivel, la
inteligencia es concreta y tiene que ver mucho no solo con la vida cotidiana,
sino también con campos tan importantes de la cultura como la estética. A la
inteligencia siguen el lógos y la razón. El niño y el hombre prehistórico
entran en un determinado momento en “uso de razón”, pero es porque antes
han estado en uso de inteligencia. Sentido e inteligencia son dos potenciad de
una sola facultad: la inteligencia sentiente. El
hombre es animal de contextos. No sólo por ser la realidad más abundante,
solida y segura, sino por su habitud inteligente. Por la inteligencia el hombre
está abierto a la realidad de las cosas, mientras que el simple animal, por la
sola sensibilidad. Las cosas que afectan al animal son para él objetos
estimulantes y nada más; mientras que las mismas cosas para el hombre
son realidades. Los
animales viven en un entorno y en un medio específicamente prefijado, el hombre
desde su entorno y medio,
está abierto al mundo o totalidad de lo real. El hombre es un animal de mundo.
El animal vive el presente en presente; el
hombre, empero realiza su presente desde un pasado y en vista a un
futuro. El hombre es una esencia abierta a la totalidad de lo real: es
trascendental. Esta apertura al mundo o totalidad de lo real constituye el
acontecimiento metafísico. La metafísica es algo que nos pasa y que hacemos
los humanos, seamos o no conscientes de ello.
Según
Zubiri (1982), el hombre es un animal social, en toda clase de asociaciones
animales la apertura a sus congéneres no es real sino estimúlica. Por el cual
se puede hablar de sociedades pero también se puede hablar de
asociaciones animales. La sociedad es una habitud de alteridad al otro en
tanto que “otro que yo”. En la sociedad el hombre sigue siendo absoluto,
centro de decisión, pero comunalmente: por comunicación y decisión conjunta. El
hombre, además de social, es un animal histórico. Lo histórico no es
evolutivo, aunque sin lo evolutivo no hay historia. La historia es invención en
tanto el hombre tenga que proyectarla; el hombre tiene que forjar sus
posibilidades antes que realizarlas; al nacer recibe el hombre un determinado
modo de estar en la realidad que define su repertorio de posibilidades y su
posible proyecto existencial. El
hombre es un animal eventual además de Etáneo, esto significa que la realidad
humana, individual e histórica tiene una edad, un determinado nivel histórico.
El hombre al nacer se sitúa a la altura del tiempo que le toca vivir, que no es
la altura de los tiempos anteriores. Para el hombre no es indiferente nacer hoy
o haber nacido ayer. Por esto el hombre es prehistórico, clásico, medieval,
renacentista, ilustrado, contemporáneo.
Según
Resnick (1996): “Las
ciencias humanas se pueden caracterizar como un trabajo de conjuntos de
tensiones entre lo biológico y lo social y las tensiones entre lo particular y
lo general” (p.300). La
cognición situada señala a un indefinido conjunto de
teorías y perspectivas que proponen un panorama contextualizado y social
del origen del pensamiento y el aprendizaje. Resnick
(1996) señala que las teorías, implícitas o explícitas, dan lugar al
pensamiento y al mismo tiempo lo restringen, del mismo modo que las herramientas
físicas. Los razonamientos de un individuo, los conocimientos que aportan a una
tarea cognitiva, son los elementos que proveen marcos interpretativos de
esquemas que permiten
que el razonamiento y la resolución de problemas progresen. También señala
que “Lo
social no sólo determinan las teorías, sino también los modos de razonar”
(Resnick
1996, p.304). Las formas de razonamiento y la argumentación que se
aceptan como normativa en determinadas culturas también están incluidas dentro
de estas herramientas cognitivas. Tanto
Mead (1934) como Vygotsky (1978) propusieron que los mecanismos de pensamientos
se pueden concebir mejor como la internalización de
comportamientos
que primero se efectúan de manera externa, interactuando con otros. Mead
llamaba al pensamiento “Una conversación con el otro generalizado” el
sugiere que cuando pensamos de forma individual, en realidad estamos intentando
responder interna y emocionalmente a las respuestas que imaginamos tendrían los
demás frente a nuestras ideas y argumentos. Vygotsky sostenía que, para
comprender el desarrollo psicológico individual, es necesario comprender el
sistema de relaciones sociales dentro del cual el individuo vive y crece. Mead
G.H.1934. Mind, self, and society. Chicago, University of Chicago Pres. (Espíritu,
persona y sociedad. Barcelona, Ediciones Paidós Ibérica, 1999.) Resnick,
L.B. 1986. The development of mathematical intuition, en M. Perelmutter (comp).
Perspectives on intellectual development: The Minnesota Symposia on Child
Psychology. Hillsdale,NJ, Erlbaum, vol. 19 pp159-194. Vygotsky,
L .S. 1978. Mind in society, Cambridge, MA, Harvard University Press. Wertsch,
J.V. 1985. Vygotsky and the social formation of mind, Cambridge, MA, Harvard
University Press. (Vigotsky
y la formación social de la mente. Barcelona, Ediciones Paidós Ibérica,
1995.) Zubiri
X. 1982. Siete ensayos de Antropología Filosófica, Universidad Santo Tomas,
Centro de Enseñanza Desescolarizada. Bogotá, Edición preparada por German
Marquínez Argote, 1982.
Autor: Lic.
José Orlando Gómez
e-mail:
josegomezmat@hotmail.com Arbitrado
por: Prof. Cirilo Orozco Universidad
de Carabobo. Maestría
en Educación Matemática Valencia. Venezuela. 2005 Publicación enviada por Lic. José Orlando Gómez Contactar mailto:josegomezmat@hotmail.com Código ISPN de la Publicación EEkylAyuupgcIIseBx Publicado Friday 16 de September de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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