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Monografias | Reflexiones sobre la relación Médico- Paciente en la Atención Primaria de SaludReflexiones sobre la relación Médico- Paciente en la Atención Primaria de SaludResumen: Se exponen algunas reflexiones sobre la relación médico- paciente en la Atención Primaria de Salud, teniendo en cuenta que esta es la puerta de entrada al Sistema Nacional de Salud Pública en Cuba. Se plantea la necesidad de un eficaz relación médico- paciente en aras de cumplir los objetivos y directrices del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) y se resalta la importancia de los valores éticos –morales y humanistas que deben caracterizar al profesional de la salud. Palabras Claves: Relación Médico- Paciente, APS (Atención Primaria de Salud) Indice Resumen Introducción Desarrollo ¿Qué
es entonces la relación médico – paciente? Conclusiones Bibliografía Resumen: Se
exponen algunas reflexiones sobre la relación médico- paciente en la
Atención Primaria de Salud, teniendo en cuenta que esta es la puerta de entrada
al Sistema Nacional de Salud Pública en Cuba. Se plantea la necesidad de un
eficaz relación médico- paciente
en aras de cumplir los objetivos y directrices del Ministerio de Salud Pública
(MINSAP) y se resalta la importancia
de los valores éticos
–morales y humanistas que deben caracterizar al profesional de la salud. Palabras
Claves: Relación Médico- Paciente, APS (Atención Primaria de Salud) Introducción. Desde
el inicio de la humanidad, siempre que el hombre primitivo sintió los
sufrimientos de la enfermedad, recurrió a un semejante en busca de ayuda, y
este, entonces, trató de ofrecérsela en la medida de sus posibilidades. Con el
transcurso del tiempo, surgió dentro del grupo social, alguien que por vocación,
características personales o designación del colectivo se “especializó”
como prestador de ayuda en materia de salud y comenzó a incrementar su
“arsenal terapéutico” durante un largo proceso que supera los 10000 años,
si tomamos como punto de partida la etapa en que el hombre comenzó a
desarrollar el lenguaje hablado y que se delimita en mayor grado a partir del
neolítico, 10000 años atrás (1) Durante
el desarrollo de la gestión terapéutica, al inicio basada en empirismo y luego
perfeccionado mediante la investigación científica, la primitiva relación de
ayuda, devino relación médico – paciente; los rituales mágicos, maniobras
exorcistas y sacrificios dieron paso a complejos
recursos psicológicos; las tisanas, masajes y baños se transformaron en
recursos biológicos de alta técnica y las elementales orientaciones a otros
miembros del grupo humano para cooperar con el tratamiento, se convirtieron en
los múltiples recursos sociales utilizados en nuestros días durante la atención
integral al enfermo(2). Esta
de más decir, que desde las primeras etapas fue evidente que la utilidad de los
diferentes medios empleados estaba vinculada directamente con la calidad de la
relación de ayuda lograda. La
relación médico – paciente se constituye piedra
angular en la gestión médica asistencial, pasando por diferentes etapas
históricas, que van desde la compañía: cuando se limitaban a estar junto al
enfermo; la mágica: centrada en supuestos poderes del prestador de ayuda para
manejar fuerzas sobrenaturales a favor del enfermo; la mística: basada en la
supuesta posibilidad de utilizar “las potencialidades” de los espíritus en
la relación de ayuda “médica”; la clerical: vinculada con la aparición
del cristianismo, cuando todo era visto en razón de Dios, por lo que recayó en
el clero la responsabilidad de atender los problemas médicos; la profesional:
en que gana terreno la concepción natural de las enfermedades; la tecnicista,
donde el médico asumió como recurso básico en su gestión profesional el
equipamiento moderno; hasta llegar a la etapa integral, donde el hombre es
valorado como ser biopsico social, producto de la interrelación dialéctica
sujeto – médico y los objetivos médicos se expanden a su atención en el
estado de salud como de enfermedad y la relación médico – paciente
trasciende lo asistencial, incorporando gestiones de promoción y prevención de
salud, atención a grupos de alto riesgo, investigaciones clínico – epidemiológicas,
docencia y administración de salud. (1,2). Resulta
de gran importancia este modelo médico, pues posibilita ampliar el tradicional
papel asistencial desempeñado por el facultativo, al de guardián de la salud,
rol que cumplen nuestros médicos de familia en la atención primaria y para lo
cual, además de una correcta preparación científico – técnica, deben
ostentar valores éticos – morales (3). Este hecho cobra una trascendencia
especial en la peculiar relación que se establece entre el médico de la
familia y su población, pues este convive con la comunidad que atiende y por
esa razón, debe ser un exponente cabal de las normas y valores morales en su
vida en general (4). Con
nuestro trabajo nos proponemos reflexionar sobre la necesidad de una eficaz
relación Médico – Paciente en la atención primaria de salud, en aras de
cumplir los objetivos y directrices
del MINSAP y resaltar la importancia de los valores éticos y morales del
profesional de la salud en la atención primaria. Desarrollo: Desde
la antigüedad existe la polémica de si la medicina es una ciencia, un arte o
un oficio. Es bueno recordar, que de la misma manera que el médico familiar
busca al paciente, el paciente se
dirige a él, no solo en busca específica de ciencia, sino que va en busca de
la seguridad y confianza en una persona a la que concede capacidad para resolver
sus problemas de salud. Esta persona ha adquirido esta capacidad por medio del
estudio y el conocimiento de la ciencia y la técnica, puesta al servicio de la
persona, la familia y la comunidad a través de él. La Medicina General
Integral con su enfoque sistémico y como disciplina horizontal en interacción
con otras, puede ser considerada una transdisciplina encargada del cuidado de la
persona e involucrándose en su familia, comunidad y el ambiente. Las personas,
las familias y las comunidades necesitan un médico que converse, conozca sus
problemas, atienda sus dolencias, promueva su salud y prevenga las enfermedades
y otros daños; donde cada encuentro con el paciente sea único e irrepetible.
Se impone una adecuada relación médico – paciente – familia. El
médico general integral debe ser capaz de desarrollar un sexto sentido que le
permita darse cuenta de cuando un
paciente está somatizando un problema que responde a una crisis familiar o
cuando se vale de una aparente queja sin importancia para lograr que se le
tranquilice frente a sus temores por la presencia de una enfermedad en él o en
algún ser querido. Actualmente,
esta relación deja de ser tan médico
– paciente y se modifica, se impone una adecuada correlación equipo de
medicina familiar y persona, familia o comunidad, ya que para la solución de
los problemas de salud con arte y de manera científica, es necesario la formación
de un equipo multi e interdisciplinario, por lo que se incorporan varias
personas (otros médicos, profesionales o técnicos) a la relación antes
mencionada. No
obstante, es necesaria una buena comunicación (cultural, intelectual y
emocional) médico – paciente para tener éxito en la gestión de salud (5) El
médico de la familia como guardián de la salud se constituye piedra angular
del sistema nacional de salud, teniendo la responsabilidad de ejecutar las
estrategias y programas priorizados por el MINSAP; y para lograr estos objetivos
están obligados a mostrar un altísimo grado de competencia y desempeño
profesional. Las particularidades que caracterizan su trabajo, que se desarrolla
de manera fundamental en el terreno, necesaria y convenientemente, deben
promover amistad, confianza y respeto entre el médico y la población por cuya
salud debe velar. Esto a la vez, determina que los principios de la ética médica
tengan que ser cuidadosamente observados y algunos ampliados. Su
función esencial –ser guardián de la salud – implica que debe estar en
estrecho contando con las familias que atiende, visitar sus hogares y
familiarizarse con sus hábitos de vida, higiene, cultura y todos los aspectos
que directa o indirectamente influyen en la salud. El
médico, al visitar los hogares, independientemente con la familiaridad que se
le reciba y trate, debe, en sus expresiones y conducta personal, comportarse con
gran respeto hacia la familia y
cada uno de sus miembros. El grado de confianza en él depositado, no debe ser
defraudado por acción alguna que hiera el pudor o la sensibilidad de la
familia, o sea contraria a la moral y principios de nuestra sociedad. El
interrogatorio y examen físico, tanto en el hogar como en la consulta, se harán
siempre de forma meticulosa e impecable técnicamente, en condiciones de
privacidad adecuada, para respetar el pudor y no lesionar la sensibilidad de la
persona. Cuidara
se aspecto personal, tanto físico como en el vestir y evitara todo tipo
de extravagancias, Al
ofrecer información a los organismos del gobierno o de masa, sobre el estado de
salud de la población que atiende, no divulgara aspectos que sean parte de la
vida privada de los pacientes o personas relacionadas con ellos. Se esforzará
porque su trabajo tenga una alta calidad técnica y sea a la vez realizado con
sencillez, afabilidad y dedicación, lo que hará que gane el afecto y
reconocimiento de la población que atiende (5). El
médico de la familia es precisamente el profesional mas enfáticamente
responsabilizado con la importante misión
de modificar y ampliar su escala de valores en cuanto a su perfil
ocupacional y lo que mas puede ayudarlo a lograr estos objetivos es
percatarse de la indiscutible repercusión positiva del nuevo modelo de
atención, sobre los niveles de salud de nuestra población – lo que en
definitiva es la base y el objetivo fundamental de la vocación médica – en
un salto cualitativo que trasciende lo individual para
destacar la responsabilidad social de su profesión. Es
con el modelo de atención del médico de familia que la medicina recupera su
ancestral significado de magisterio implícito en la etimología del término médico
(1). ¿Qué
es entonces la relación médico – paciente? Operativamente,
es una relación interpersonal, de tipo profesional, que sirve de base a la
gestión en materia de salud. Sin duda alguna, la investidura profesional del
facultativo lograda como fruto de muchos años de entrenamiento, cuya exitosa
culminación requiere la existencia de
una definida vocación, determina que su gestión (considerada entre la mas
necesitadas de dedicación total) sea altamente valorada por la población, la
que al mismo tiempo, que respeta y admira al facultativo, espera de él una
conducta concordante con su importante papel social. Muchos
ejemplos pueden señalarse para destacar la importancia de los valores morales
del profesional de la salud que no es más que un líder dentro de su comunidad;
es el espejo de su población, sobre la cual debe influir positivamente para
obtener resultados en la gestión de salud. Los
pacientes requieren confiar y apreciar la integridad moral de sus médicos. Este
hecho cobra trascendencia especial en nuestro país, dada la peculiar relación
establecida entre el médico de la familia y su población, pues convive con la
comunidad que atiende y por esa razón debe ser exponente cabal de las normas y
valores morales en su vida en general. La población cubana espera de su médico
de familia un modelo en cuanto a conducta moral y hábitos de vida que engendren
salud, si el discurso no es armónico con su vida personal, su
integridad moral será fuertemente cuestionada. Los
jóvenes y aquellos con un nivel de instrucción superior, son especialmente críticos
cuando perciben incumplimientos de los principios de la ética médica o de
los principales valores éticos característicos de la sociedad cubana actual
o al apreciar que la calidad de las relaciones humanas
establecidas por el médico en la cotidianeidad es insatisfactoria. Una
relación interpersonal adecuada con toda la comunidad se convierte, entonces,
en antecedente obligado para el desarrollo de una relación
médico –paciente satisfactoria en el plano individual. El
médico debe estar plenamente consciente de sus características fundamentales
como persona y como profesional, conocer su carácter y sus debilidades, si las
hay, así como las situaciones en que puede
sentir inseguridad, angustia u hostilidad y también percatarse de sus
mecanismos psicológicos para enfrentar dichas situaciones. Igualmente
importante es el nivel de información de que disponga sobre estos aspectos y
otros de carácter sociodemográfico, culturales, ideológicos y económicos de
sus pacientes. Debe tener en cuenta el gran significado profesional de su
prestigio científico y social. En
la atención primaria, el desarrollo de una profunda educación ética y una
relación médico – paciente adecuada, es fundamental. Tener como escenario
para el desarrollo de sus acciones, el seno mismo del hogar, la dinámica de la
familia, el abordaje integral de los problemas de salud, le impone al médico y
a la enfermera de la familia la necesidad de una conducta ético -
moral intachable. El rol que en nuestras comunidades tiene que jugar este
equipo, no permite otra conducta que la que caracteriza y ha caracterizado
siempre a los trabajadores de la salud, el ejemplo personal en su conducta
diaria que incluye la batalla ideológica por estilos de vida sanos. CONCLUSIONES 1.
Una adecuada relación Médico-paciente es fundamental para lograr los
objetivos y directrices trazados por el MINSAP. 2.
El médico de la familia actual, con su relevante campo de acción y
extraordinarias potencialidades interpersonales, científico técnica y
sociales, representa un salto cualitativo en la gestión profesional en materia
de salud – enfermedad. 3.
El médico de la familia
debe de estar consciente de que su relación médico – paciente debe
caracterizarse por el respeto que inspira su investidura técnica en una profesión
de alto prestigio social. 4.
El médico debe de estar consciente de que la relación médico
–paciente se apoya en la expectativa por parte de la población de que
manifieste un comportamiento adecuado con su alta responsabilidad. BIBLIOGRAFIA. 1.
Gonzáles Menéndez R. Terapéutica Psiquiátrica Básica Actual – La
Habana: Editorial Ciencias Médicas, 1998. 2.
Acosta Sariego JR. Bioética desde una perspectiva Cubana – La Habana:
Centro “Félix Varela”, 1997. 3.
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Núñez de Villavicencio F. Psicología de la Salud – La Habana:
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Álvarez Sintes R. Temas de Medicina General Integral – La habana:
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Rigor Ricardo O y otros Medicina General Integral – La Habana:
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MINSAP. El Plan del Médico de la Familia en Cuba - La Habana: Editorial
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González Cajal J. Manual de Bioética Clínica Practica – Madrid:
FUDEN, 1998. 9.
Cuba. Ministerio de Salud Pública, Organización, Desarrollo y control
de Proceso Docente Educativo en las APS, 2001. Autora. Dra.
Bárbara de los `Ángeles García Hernández. Especialista
de Primer Grado en Medicina Interna. Profesora
Asistente Vice
Directora Docente Municipal de salud.. Publicación enviada por Dra. Bárbara de los Ángeles García Hernández Contactar mailto:barbaraa.garcia@infomed.sld.cu Código ISPN de la Publicación EEkypkkEZFXGUYyZXd Publicado Tuesday 6 de September de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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