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El uso racional de Ias NTIC en el ámbito educativo. Su influencia en la formación del profesional
Resumen: La concepción de la ciencia y la tecnología supera la estricta transferencia de la información; sólo la fusión ciencia, tecnología y sociedad en los momentos actuales permiten atender los problemas y su solución como son percibidos y definidos por los implicados.
Publicación enviada por Julia Miriam Quintana Cruz
INTRODUCCIÓN.
La concepción de la ciencia y la tecnología supera la estricta transferencia de
la información; sólo la fusión ciencia, tecnología y sociedad en los momentos
actuales permiten atender los problemas y su solución como son percibidos y
definidos por los implicados.
En el nuevo milenio, globalizado y neoliberal, el impacto de la Ciencia y la
Tecnología ha sido profundo y abarcador. Su omnipresente influencia no muestra
signos de reducción, al contrario, el papel clave que ejercen en el desarrollo
de cualquier actividad humana se hace cada vez más evidente. En esta interacción
surgen diversas problemáticas de tipo social, ético, sociológico, histórico y
epistemológico que son objeto de estudio del pensamiento contemporáneo.
Los avances logrados mundialmente en la segunda mitad del siglo XX y la
velocidad de los descubrimientos crecen de forma exponencial y es el desarrollo
científico y tecnológico uno de los factores más influyentes sobre la sociedad
contemporánea. De igual modo, son evidentes las consecuencias negativas. El
consenso básico está marcado por la civilización donde han crecido y su
desarrollo requiere de una estimación cuidadosa de las fuerzas motrices y del
conocimiento profundo de sus interrelaciones con la sociedad.
“Si bien la ciencia y la tecnología nos proporcionan numerosos y positivos
beneficios, también traen consigo impactos negativos, de los cuales algunos son
imprevisibles, pero todos ellos reflejan los valores, perspectivas y visiones de
quienes están en condiciones de tomar decisiones concernientes al conocimiento
científico y tecnológico” (Cutcliffe, 1990, p.23)
Hoy más que nunca la ciencia y la tecnología están produciendo impactos
positivos y negativos en la sociedad y en el ambiente, al tiempo que constituyen
uno de los principales recursos para la solución de problemas; su desarrollo
influye en la educación unas veces de manera directa, cuando son utilizados con
fines propiamente educativos y otras de manera indirecta, porque siempre
resultan ser vehículos para la transmisión de patrones culturales, de mensajes
que influyen en la conducta de sus consumidores. Una reflexión acerca del uso
racional de Ias NTIC en el ámbito educativo y su influencia en la formación del
profesional de la educación física y el deporte, constituye el empeño para el
tratamiento de la temática
Desde la incidencia en el ámbito educativo y singularmente en la formación del
profesional se impone reflexionar en la razón holística, cultural y humana que
permiten viabilizar el uso racional de Ias NTIC.
Urge una reforma del pensamiento y las mentalidades para transformar en su
esencia el saber educativo, por constituir el medio por excelencia a través del
cual se cultiva el hombre y se prepara para la vida y la sociedad. En criterio
de Luz y Caballero, “instruir puede cualquiera, educar, sólo quien sea un
evangelio vivo”.
Se precisa de asumir la axiología como cauce para el desarrollo de una cultura
del ser, que convierta las profesiones en entidades culturales, que no separen
conocimiento y valor, oficio y misión, y ciencia y conciencia. Los jóvenes
universitarios son los verdaderos sujetos del proceso de búsqueda científica en
la llamada “autopista” del conocimiento y de los valores, en función de la
ascensión humana y del desarrollo social.
DESARROLLO.
Los Estudios CTS constituyen hoy a nivel mundial, un campo heterogéneo, del que
es preciso un análisis de sus diversas posiciones; su significado no deja lugar
a dudas. Enfatiza Jorge Nuñez Jover… "desde él se pueden presentar argumentos
contra el actual orden neoliberal y el llamado Pensamiento único que reducen la
ciencia y la tecnología a variables de reproducción del capitalismo
transnacional, colocándolas al margen de las grandes necesidades humanas".
La ciencia y la tecnología son procesos inherentemente sociales. Los valores
morales, intereses profesionales, presiones económicas, desempeñan un papel
decisivo en su origen y fortalecimiento. Los científicos tienen la
responsabilidad de defenderlos, por ser estas proveedoras de todos los medios,
instrumentos y recursos que utilizan para su trabajo.
En Cuba estos estudios cobran un sentido muy especial; es una comunidad
científica en la que la tradición marxista de pensamiento ha acentuado la
problemática científico-tecnológico y su carácter humanista, ofreciéndoles
además su rico soporte teórico- metodológico.
La escuela fue, precisamente, una de las instituciones que durante muchos siglos
gozó de un papel hegemónico. Fuera de ella la producción y circulación del saber
se extendió como modelo establecido por tradición milenaria.
La tarea actual de la escuela resulta hoy doblemente complicada ¿Son iguales,
las principales obligaciones y los posibles conflictos éticos que nos enfrenta
el siglo XXI? Este debate genera procesos de reflexión acerca de la práctica
docente, los contenidos que se enseñan, las formas a través de las que se evalúa
y las actitudes que muestra el profesorado en las formas de abordar su tarea y
sus relaciones con los estudiantes.
La época finisecular del siglo XX ha caracterizado la escuela desde un nuevo
escenario: información digitalizada, explosión de la comunicación audiovisual,
independientemente de nivel de la enseñanza. Como consecuencia de todo ello,
ella está perdiendo a marchas forzadas la autonomía que tuvo en otros tiempos y
vive en un contexto que, de alguna manera, la descoloca.
Por otra parte, la sociedad se comporta como una red y los procesos pierden su
aparente linealidad, el comportamiento humano de los actores sociales asume una
nueva dimensión.
Por todo ello, la formación ética en la escuela requiere un cambio en la cultura
docente del profesorado que contraste la planificación docente con la estructura
y la reforma de los planes de estudio. Sin embargo, esta insuficiencia no es
compartida; las necesidades urgentes hacen perder a veces la capacidad de
distinguir entre lo urgente y lo importante.
La universidad ha sido, desde sus orígenes, la encargada de formar profesionales
y especialistas en diversas áreas del conocimiento, y hoy debería ser también la
encargada de la formación de auténticos ciudadanos, responsables y comprometidos
éticamente con la realidad social que les rodea (Ortega y Gasset, 1930; Russell,
1930; Morin, 2000, 2001; Martínez, 1998, 2000, 2001; Cortina, 1995, 1997).
Vale la pena cuestionarse el sentido y el significado que tiene la formación del
profesional del siglo XXI. En lo que se refiere al sentido que adquiere la
formación, consideramos que se haya en estrecha relación con dos grandes
realidades sociales. Por un lado, con el nuevo paradigma social, la sociedad de
la comunicación y de la información (Castells, 1997-1998). La nueva sociedad ya
no demanda el mismo profesional de antes. La figura profesional ya no
corresponde con la de una persona llena de conocimientos, que desempeñaba en su
trabajo una serie de funciones y/o actuaciones profesionales en buena medida
cerradas y repetitivas en buena medida (Martínez, 2000). Incluirse en un modelo
profesional en continuo movimiento, sin espacio y sin tiempo asegurado, con
continuas y aceleradas incorporaciones de nuevos conocimientos y técnicas de
trabajo, demanda un profesional con la «cabeza bien organizada», que conozca una
disciplina pero que sepa aprenderla y de forma autónoma, que sea capaz de
aprehender unos contenidos pero también de desaprender los obsoletos y adquirir
otros nuevos.
La segunda realidad social que debemos tener en cuenta a la hora de
cuestionarnos el sentido de la formación del profesional del siglo XXI, es la
que hace referencia a la formación integral de la persona. Esta debe incorporar
la formación ciudadana, que no puede ni olvidarse ni dejarse en manos de
subjetivismos unilaterales.
Todo lo que tiene que ver con la persona: ética, moral, valores y sentimientos…
lo que justifica su existencia, debe ser objeto y objetivo de enseñanza y de
aprendizaje. El ciudadano del siglo XXI, quizás más que el de otras épocas, va a
enfrentarse a retos personales cuyas decisiones de acción sobre estos influirán
en las personas que están a su lado y en las que no están tan cerca (Cortina,
1995, 1997; Morin, 2000; Mayor Zaragoza, 2000).
Se trata de atender a las dos caras de la misma moneda: la formación de
profesionales que construyan de una forma autónoma y estratégica su
conocimiento, y la formación de ciudadanos que actúen de forma responsable,
libre y comprometida. En otras palabras, defendemos la formación de
profesionales acordes con el nuevo paradigma social, que desarrollen las
habilidades y/o capacidades necesarias para construir el conocimiento que les
sea útil y de la forma más significativa posible, es decir, personas que sepan
qué decir o hacer respecto a su área de conocimiento y cómo decirlo o hacerlo en
cada momento o situación concreta (Monereo, 2000). Pero también defendemos la
formación de auténticos ciudadanos que hagan buen uso de su profesionalidad, o
sea, apostamos por expertos del conocimiento que diseñen y pongan en marcha
alternativas laborales humanizadoras y viables desde un punto de vista ético
(Cortina, 1997; Martínez y Bujons, 2001).
Pudiera cuestionarse qué claves del sistema escolar tradicional empiezan a
tambalearse en la sociedad de la información, si se tuviera en cuenta que:
· No es sólo en ella donde se privilegia el saber, compite con fuentes de enorme
poder: la radio, la televisión, prensa, entre otros.
· No es la única institución que propicia la enseñanza de la lecto-escritura.
· Los estudiantes pueden competir fácilmente con los profesores en conocimientos
porque disponen de muchas fuentes con las que pueden contrastar sus saberes.
· La escuela encuentra serios problemas para intentar explicar con coherencia el
orden social.
En estos tiempos asistimos a una transformación de una magnitud superior a la
invención del libro impreso, como vehículo de cultura tecnológica. Internet y
las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han supuesto un
cambio en las relaciones sociales sólo comparable al tránsito desde las
comunidades tradicionales ligadas a los entornos naturales hasta las sociedades
urbanas e industriales.
Valdría la pena preguntarse qué modelo de aprendizaje ético se necesita para la
formación del profesional del siglo XXI en instituciones educativas
universitarias en Cuba.
Las universidades y su profesorado están abiertos a la innovación. No les faltan
estímulos que los orienten hacia el cambio que se deriva del proceso de
incorporación de acciones orientadas a la formación en valores o de aprendizaje
ético en el mundo universitario.
Aún cuando queda mucho por andar, se precisa hoy de la formación deontológica
del futuro titulado donde se establezcan, a partir del currículo, objetivos
terminales referentes a lo ético y lo moral en sus diferentes etapas. La
necesaria relación entre los códigos morales y los deontológicos corroboran la
supremacía de las normas que se especifican y se recomiendan para el bien hacer
de cualquier profesión, visto así como la moral aplicada al mundo profesional,
que, al mismo tiempo fomenta la práctica eficaz de la profesión.
El tratamiento pedagógico de lo ético en el ámbito universitario no es sólo
cuestión de una modificación en el plan de estudios o de la incorporación de una
nueva materia. Es, sobre todo, un cambio de perspectiva en relación con lo que
hoy representa lograr un buen nivel de formación universitaria, y con lo que
debería significar el compromiso con lo público de una universidad que pretende
formar buenos profesionales y buenos ciudadanos y ciudadanas.
Entre las necesidades a las que la universidad debe dar respuesta están la
atención a la información y a las tecnologías, y su incidencia en la vida social
y, singularmente, en el ámbito educativo en contextos plurales tanto culturales
como éticos, que implica dar sentido y alcance al enfoque del aprendizaje ético,
a sus dimensiones en la construcción y desarrollo y de la personalidad moral,
así como a los contenidos éticos que deben enseñarse, a partir de la
reconceptualización de los roles del docente y el escenario educativo en que
realiza sus prácticas.
Son importantes entonces, las relaciones entre los fines y objetivos de
aprendizaje éticos y los medios y recursos de que se disponen.
Es importante insistir en un cambio de cultura docente y de otros requerimientos
que la universidad debe atender en su tarea formativa para el logro de una
eficacia y excelencia en la formación de futuros profesionales.
Al compartir la opinión de Cabero (1996) acerca del término NNTT, habría que
comenzar a usar el término de ``tecnologías avanzadas" o ``nuevos canales de
comunicación", si se tiene en cuenta que la sociedad en la que vivimos
condiciona igualmente los términos ``viejo y nuevo". Para uno por razones
culturales, económicas, socio-políticas, entre otras son nuevas, mientras que
para otros, por estas mismas razones, son a veces inalcanzables.
Las NTIC han repercutido en el espacio antropológico humano, en las relaciones
del hombre hacia el mundo, del desarrollo de la cultura, y revelan determinadas
implicaciones de tipo éticas y políticas y la principal ventaja que ellas pueden
aportar a la educación, es el incremento considerable de la información que se
pone a disposición de los profesores y sus alumnos.
El empleo de Internet constituye una tarea impostergable para que un país pueda
asimilar los cambios sociales, económicos, políticos, culturales y educacionales
y los profesionales están llamados a aceptar los desafíos que impone el
desarrollo tecnológico, como nuevo paradigma tecnológico, simbolizado por
Internet y caracterizado como impactante en términos de su alcance social.
Reconocidos autores comparten que Internet es un instrumento que permite
acrecentar el poder socio-económico, político y cultural de una nación, pero que
al mismo tiempo es la forma más cómoda, barata y efectiva de comercializar
productos y servicios, generando profundos cambios en la estructura del sistema
económico mundial, tanto de forma positiva como negativa.
Su empleo impone grandes retos a todos los países, especialmente a los del mundo
subdesarrollado. Reconocida como el medio más grande y completo de comunicación
y búsqueda de información, requiere de una preparación previa que posibilite un
uso adecuado, conocer sus aciertos y desaciertos y lograr una visión real de sus
potencialidades como vía para hallar un camino en el desarrollo.
Es indudable que los alumnos acceden a Internet, en busca de fuentes de
información no disponibles en su localidad, desarrollan la comunicación
interpersonal y estimulan la comprensión entre culturas, y tanto ellos como sus
profesores se desenvuelven y proyectan otras situaciones de aprendizaje.
Detengámonos a pensar, a meditar, desde las perspectivas de la filosofía en la
trascendencia de los sucesos que ocurren, en el controvertido orden del mundo
actual donde para unos hay tiempo o el tiempo ha pasado a tener una
conceptualización diferente, mientras otros permanecen fuera de él.
Desde la perspectiva filosófica significa tratar de desentrañar la
trascendencia, las implicaciones, captar lo esencial, para definir la lógica del
devenir y sus perspectivas, se trata de reconceptualizar que el tiempo, antes,
no era tan esencial; se vivía en armonía con la luz del sol y con la cadencia
del día.
Paradójicamente Internet advierte el controvertido orden del mundo actual donde
para unos hay tiempo o el tiempo ha pasado a tener una conceptualización
diferente, mientras otros permanecen fuera de él. Presupone un juego de
contextos, tiempos, espacios que hacen un presente complejo y nuevo.
Las nuevas figuras culturales del mundo digital virtual, potencian la polémica
sobre la segmentación, la personalización, la individualización, la
especialización demandados por el sujeto participante, por la sociedad red que
se conforma: el sujeto, frente a su ordenador, objeto mudo, desinhibe el
sentimiento reprimido y en la soledad y libertad, sin tener más complicidad que
el anonimato, accede a aquellas páginas o descubre sus apetitos.
El ordenamiento de los sucesos significativos pierde el ritmo cronológico
interno y queda dispuesto en secuencias temporales que dependen del contexto de
quien lo utiliza. Aparece aquí una cultura de lo eterno y lo efímero a partir
del usuario individual o colectivo que surge como sujeto activo desde cualquier
lugar del planeta.
Sin embargo, en las condiciones actuales hace uso del Internet no más de un 7%
de la población mundial. Y cifras de este tipo siempre surgen, como son las
referencias al impresionante número de iletrados del tercer mundo, de la escasa
cantidad de conexiones telefónicas, de servidores de red y de ordenadores en
esta parte del globo, en función de la novedad de la así conocida Sociedad de la
Información. Por eso me hace esto recordar la expresión de Egdar Morin, cuando
decía hace dos años que "el siglo del conocimiento no se transforme en el siglo
de la ceguera". [5]
Ejemplo clásico lo constituye el proceso de comunicación, que tanto en la lengua
materna como en la extranjera, constituye objeto de atención de los problemas
sociales de la ciencia y la tecnología y en particular, el uso de los signos de
puntuación, pues obviarlos o cambiarlos en virtud de tendencias globalizadoras
expresadas tecnológicamente, reporta dificultades que deben ser abordadas.
Se asiste a una peligrosa supresión de los acentos y de la letra ñ solo porque
no forman parte de grafemas anglófonos. Y solo el 4% de la información que
circula en Internet es en español, lo que no se corresponde con la proporción
cuantitativa de hablantes de esa lengua a escala mundial. Esto también se
extiende al laconismo de los mensajes por concepto de ahorro de tiempo como una
consecuencia de la dinámica acelerada de los procesos circadianos.
En la contemporaneidad tenemos lo que Saussure denominó una "revolución”
sincrónica, lo que supone una avalancha de neologismos que trata de paliar el
abismo entre necesidades y posibilidades expresivas, cuyo contexto es el
vertiginoso desarrollo de la Ciencia y la Tecnología en el que el conocimiento
nuevo de la ultima década supera a todo el ya acumulado multisecularmente.
Si esta revolución sincrónica tiene lugar en un marco muy empobrecido de
comunicación, en el que los signos de puntuación se usen mal o desaparezcan,
deberemos afrontar el desafío real de una nueva Torre de Babel. Al final, el
discurso se elabora sistemáticamente por integración dialéctica de sus
componentes, como expresión fehaciente de la complejidad.
Un discurso innovador con impacto social positivo en la Ciencia, en la
Tecnología y en la Sociedad es lo deseable y necesario.
Otra tendencia contemporánea es la de retomar como conocimiento nuevo el
arcaico-que merece revalorizarse-especialmente proveniente de Asia, que tiene
problema relacionado con la transposición fonética en lo oral y en lo escrito,
los problemas se localizan en las traducciones en las que los signos de
puntuación muchas veces se alteran tratando de reproducir la cadencia
respiratoria y entonación original. Sin embargo ese desafío hay que enfrentarlo.
Esto tiene un impacto en el desarrollo espiritual de los sujetos que reproducen
lo aprendido en un proceso de comunicación cada día mas empobrecido, sujeto a
metalenguajes rígidamente monosemánticos porque están diseñados exclusivamente
para el intercambio apresurado de información o para círculos especializados o
comunidades científicas que pueden codificar o decodificar estos metalenguajes.
A la postre, además de repercutir negativamente en la espiritualidad, repercute
también en el discurso filosófico general de la ciencia porque no se pueden
hacer reflexiones holísticas con un lenguaje pobre en signos de puntuación y no
polisémico, pues esto impide la riqueza cualitativa del discurso que se desea
elaborar (témpanos informativos o mensajes fríos, frases idiomáticas, escritura
en bloque carente de espiritualidad, entre otros) y es en el contexto pedagógico
donde se puede romper esa cadena que potencia exponencialmente la reproducción
empobrecida de los problemas de la comunicación.
Los retos del nuevo milenio imponen una transformación de la escuela, acorde con
el ideal formativo y cultural que la sociedad requiere. Tiene la responsabilidad
social de concentrar y dirigir las influencias educativas intencionales que
caracterizan sus funciones de carácter profesional y especializado dentro de la
formación de la personalidad de niños, adolescentes y jóvenes, que puede incluso
extenderse directa o indirectamente a los adultos y a la comunidad como
componente del sistema educativo, conformado por el colectivo pedagógico y el
colectivo escolar que incluye tanto las relaciones que se establecen entre sus
miembros y entre ellos y la sociedad.
CONCLUSIONES
· En la actualidad la sociedad se comporta como una red donde los procesos
pierden su aparente linealidad, el comportamiento humano de los actores sociales
asume una nueva dimensión.
· La ciencia y la tecnología son procesos sociales profundamente marcados por la
civilización donde han crecido. Su desarrollo requiere de una estimación
cuidadosa de sus fuerzas motrices e impactos y el conocimiento profundo de sus
interrelaciones con la sociedad.
· El desarrollo científico y tecnológico constituye uno de los factores más
influyentes sobre la sociedad contemporánea.
· A pesar de las ventajas que las NNTT pueden aportar a la educación, la escuela
está perdiendo a marchas forzadas la autonomía que tuvo en otros tiempos y vive
en un contexto que, de alguna manera, la descoloca.
· Las NTIC han repercutido en el espacio antropológico humano, en las relaciones
del hombre hacia el mundo, del desarrollo de la cultura, y revelan determinadas
implicaciones de tipo éticas y políticas.
· La universidad debe atender a la información y a las tecnologías, y su
incidencia en la vida social y, singularmente, en el ámbito educativo en
contextos plurales tanto culturales como éticos.
· La formación de profesionales debe obedecer al nuevo paradigma social, que
hagan buen uso de su profesionalidad, que diseñen y pongan en marcha
alternativas laborales humanizadoras y viables desde un punto de vista ético.
· Se precisa hoy de la formación deontológica del futuro titulado donde se
establezcan, a partir del currículo, objetivos terminales referentes a lo ético
y lo moral en sus diferentes etapas.
· Es en el contexto pedagógico donde se puede romper la cadena que potencia
exponencialmente la reproducción empobrecida de los problemas de la
comunicación.
· Internet presupone un juego de contextos, tiempos, espacios que hacen un
presente complejo y nuevo.
REFERENCIAS.
[5] Se refiere a la conferencia ofrecida por E. Morin en octubre de 2000 en la
Fundación Santillana y comentada en www.baquia.com por Javier Castañeda.
BIBLIOGRAFÍA
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· García Valdés Félix. Del tiempo en Telépolis y la atemporalidad del tercer
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39 Congreso de Filósofos Jóvenes. 2-5 de abril de 2002, Gijón, Asturias)
· López Bombino, Luis (1994) “La ética de la ciencia: mínimo enfoque de un gran
problema, en: Núnez Jover, Jorge (1999) “La ciencia y la tecnología como
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· Morin, Edgar. “Ciencia con conciencia”, Editorial Anthropos, Madrid.
· Núñez Jover, Jorge (1999) “La ciencia y la tecnología como procesos sociales”.
Lo que la educación científica no debería olvidar, Comentario Final, Editorial
Félix Varela.
· Ortega Suárez, Jorge. “El paradigma de la 5ta fuerza en la Educación Física y
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El Salvador.
· Saussure, Ferdinand (1914) “Curso de Lingüística General”, Editorial Payot,
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· Sánchez Rodríguez, José. Nuevas tecnologías y enseñanza
http://www.quadernsdigitals.net/Hemeroteca/quaderns/Sumario20/nuevasyense.html
· Savater Fernando. El valor de Educar 1997, pp. 72-74.
· Salinas Ibáñez Jesús. Uso educativo de las redes informáticas
Tomado de http://www.uib.es/depart/gte/educar.html
El profesional de la información ante los desafíos del paradigma tecnológico
María Teresa Cabada Arenal1
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Publicado Friday 15 de June de 2007
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