Monografias | Análisis sociológico madres y huachos. Alegorías del mestizaje chileno (Sonia Montecinos)

Análisis sociológico madres y huachos. Alegorías del mestizaje chileno (Sonia Montecinos)

Resumen: Intentar un acercamiento al tema de lo femenino y lo masculino; la esencia de nuestra cultura latinoamericana, sus estereotipos de vida, su concepto de familia, la ausencia del macho en el hogar, la figura del lacho, de los desvelos de una y miles de mujeres que han debido ser pilares fundamentales para una sociedad que se ha desarrollado durante varios siglos hasta alcanzar una fisonomía tan particular, es mágico y consternador.

Publicación enviada por Daniel Aravena Carreño


 

UNIVERSIDAD ACADEMIA DE HUMANISMO CRISTIANO

Intentar un acercamiento al tema de lo femenino y lo masculino; la esencia de nuestra cultura latinoamericana, sus estereotipos de vida, su concepto de familia, la ausencia del macho en el hogar, la figura del lacho, de los desvelos de una y miles de mujeres que han debido ser pilares fundamentales para una sociedad que se ha desarrollado durante varios siglos hasta alcanzar una fisonomía tan particular, es mágico y consternador.

Adentrarme en nuestra idiosincrasia respeto de los temas que comprometen toda nuestra sensibilidad me ha parecido espléndido, pero inquietante a la vez por las duras repercusiones que estos fenómenos han tenido para nuestro cuotidiano.

La autora nos guía profusamente por los conceptos, nos empaña la mirada y luego comienza a iluminar la palabra y el concepto, con rigurosidad y producto de múltiples visiones que distintos investigadores han plasmado sobre el tema.

Intentaré trazar mi propio camino respecto de la temática según fui siendo impactado, sensibilizado y guiado.

“Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras.”
(1) Confieso que he vivido : memorias / Pablo Neruda. - Buenos Aires : Losada, 1974. - pág. 73-74. 

Ya el título eriza la piel “Madres y Huachos”. Será que la palabra huacho tiene una connotación a abandono, a desamparo, a debilidad, a padre ausente, a esfuerzo, tesón, abnegación, carencia, humillación, en fin… no nos deja impávidos, sino que remueve nuestra sensibilidad.

Pero si el padre de nuestra Patria es el Huacho Riquelme, nuestro máximo héroe es reflejo de una sociedad en la que la ausencia del padre explica muchos de nuestros peores defectos y lacras sociales. 

Bueno, la autora nos adentra en los inicios de nuestra sociedad presentándonos una perspectiva que debe ser visualizada desde la figura de María y lo mariano. Pero quién es María? “Es el ejemplo de tantas otras que cargadas de hinojos y dolores, cargan también la cruz del pueblo pobre y le ayudan a caminar” (2) Del Prado, Consuelo. Yo Siento a Dios de otro modo, en El rostro femenino de la Teología, Costa Rica 1986 pág. 77. Es el ejemplo y marco cultural que, en definitiva asignará las categorías de lo femenino y masculino, del ser madre y ser hijo, así como sus implicancias en las vivencias de mujeres y hombres. Símbolos que han estado presentes hasta nuestros días y que nos permiten ver y contemplar nuestra realidad con una mirada única.

Esa Virgen María que de rodillas acompaña a su hijo hasta sus últimos alientos es la figura de la madre que todo lo entrega, que se abandona ante un ideal superior o ante su biología para entregarnos lo mejor de sí. Una María del abandono, de la desazón que día a día nos entrega fuerzas para el sufrimiento y la dedicación, pero también apreciamos la figura de María fuerte, reina de los dominantes y guía del poder fuerte de la iglesia.

Para nuestra cultura latinoamericana, está claro que la figura de María no ha pasado inadvertida y que constituye un modelo que durante cientos de años ha influenciado nuestra visión. Pero, ¿Dónde se inicia nuestra cultura, nuestro ser particular? La autora nos entrega claves de ello en el mestizaje acaecido en la conquista española. “Podemos decir, entonces que es posible postular la existencia de una identidad latinoamericana emanada de una síntesis cultural mestiza.” (3) S. Montecinos. Madres y Huachos. Alegorías del Mestizaje chileno, Editorial cuarto Propio, 1991 pág. 39

El inicio está en la conquista de América. La cual fue llevada a cabo por hombres solos que violenta o amorosamente gozaron, entre otras cosas del cuerpo de las mujeres indígenas y engendraron con ellas vástagos mestizos… que a la postre serían definitivamente huachos, criados por sus madres al calor del desamparo y la carencia. La mujer india es el instrumento del mestizaje y debe cumplir con su tarea en soledad, en la ilegitimidad en la que fue concebida y en la que deberá vivir. La unión entre el español y la mujer india terminó muy pocas veces en la institución del matrimonio. Para ello, coadyuvan las instituciones que propiciaron esta ilegitimidad como la barraganía y el amancebamiento. "La barraganía es a nuestro modo de ver, otra vertiente del universo mestizo y de su modo de habitar el mundo".(4) Op. cit, pág. 48

El resultado es una relación madre/hijo en la cual este último no logra alcanzar su desarrollo total, sino que sólo en la relación con su madre logra ser completo aunque carente de la figura masculina en su dimensión global.

Y se nos empezó a poblar la tierra de niños carentes criados por una madre cobijadora y protectora, sin más horizonte que el inculcado por su propio destino. Familias centradas en la madre que van proliferando y dando forma a este constructo social denominado patria. Aunque Patria … por pater?, por padre? No sería mejor Matria? Si es la mujer la que amamanta, aconseja, conduce y forma.

Desde siempre y hasta hoy ha sido la mujer Madre la que ha regido los destinos, a través de la figura de las distintas vírgenes como por ejemplo la Virgen del Carmen, La virgen de la Tirana, la Virgen da Guadalupe quien a su hijo/niño le ha encomendado la construcción de un templo, legándonos la mirada de un masculino que es tratado como niño y quien debe asumir “ en el lenguaje su condición de hijo – niño, llamando a la aparición “noble señora” y “ dueña mía”, autocalificándose como un humilde siervo” (5) Op Cit pág. 69

Esa figura materna que se constituyó como bastión de cambios sociales y políticos a lo largo de nuestra historia. Es una virgen fundacional -María sola, María e hijo, María pobre, quien se transforma también en cierta forma en la fundadora de nuestros procesos de independencia, y en la protectora de nuestras repúblicas.

Quien, en su figura virginal frenó el ímpetu de los indígenas que luchaban contra los españoles durante la conquista, como es el caso de la Virgen del Boldo o el relato de Nuestra Señora donde esa mujer inicialmente frágil, dulce y sumisa adquiere una fuerza avasalladora, capaz de torcer el destino de una sociedad, capaz de cegar la embestida de quienes embaten contra el cristianismo. Figura ésta que nuevamente aparece en nuestro territorio en varias ocasiones, como por ejemplo, en los albores de los setenta cuando inundaban las calles del ensordecedor ruido de las cacerolas que protestaban durante el gobierno de la Unidad Popular, generando una unión femenina colectiva… “era el poder femenino que se movería incansablemente para derrocar el orden político establecido” (6) Op Cit pág. 104, constituyéndose en una expresión política de las mujeres que desde el hogar, espacio ocupado por la madre, se derrama hacia la calle, con el uso de utensilios del espacio doméstico trasladados al orden público, generando un ruido que será el lenguaje que se desborda para articularse en una retórica trascendente, mágica y telúrica. 

La mujer dice no desvergonzarse, pero no alcanza la secularización que logra en Europa, pues de algún modo aún persiste en su estructura, la familia, sobre todo en sectores altos y medios aún hay apego al "hogar" y digo "aún", pues al salir del mero plano familiar, el mundo de la universidad, la elección de carrera en la mujer chilena, está pensada en su germen primario: la familia al hogar: se elige medicina o arquitectura -según dice Montecino.

Luego esa misma política maternal “ fue la protagonista de las primeras y últimas manifestaciones colectivas contra la dictadura” (7) Op Cit pág. 109. En fin, la hoguera y el sacrificio fueron la comparsa del ruido doméstico, por los hombres ausentes, por los hijos desaparecidos, por la soledad obligada desde el sistema político, por el orden establecido, donde el hombre sólo ocupa un lugar secundario, donde el desapego y desamparo vuelven a ser la eterna compañía de la figura virginal de la mujer que construye su diario vivir.

Así, nuestro devenir nos legó una sociedad matriarcal, construida con tesón de mujer, con la ignominia del desarraigo, con la afrenta de la ilegitimidad en la frente, pero con la valentía de quien es el pilar de una nueva visión que se rebela contra la opresión del “guerrero”, contra el abandono, contra la ausencia paternal, el lacherismo, la prostitución y el alcoholismo ¿herencia de ausencia? ¿identidad?, pero que poco a poco va blanqueando las afrentas recibidas y la habitabilidad de la tierra, intentando desconocer el origen y con una profunda ansiedad de “usurpar”, aunque sea en la imaginación, las características de los “dominantes”, de los blancos, de los superiores, incluso intentando llegar a ser el “otro”

Para terminar no me queda más que pensar en el ser latinoaméricano y su formación, en el alma colectiva de un continente que ha visto mucha sangre derramada y mucho sufrimiento, en una especie de parto humilde en el cual se dio forma a una naturaleza muy particular, donde la problemática no se resolvió por medio de leyes ni decretos, sino que fue a lo largo de los años que adquirió una fisonomía particular. 

Así, el huacho fue el eslabón que permitió el desarrollo generacional de todo un continente, el mestizaje, fue la consecuencia del cruce de culturas, de clases, de contrastes y diferencias, pero que con el pasar de los años ha ocupado el lugar correspondiente, al menos en la historiografía. Donde la creencia religiosa ha sido fundamental para entender y aceptar nuestra nueva realidad, fusionando lo mítico con lo pagano, lo real con lo maravilloso en la mirada de millones de seres que con esperanza proyectan un futuro distinto y superior.

AUTOR
Daniel Aravena Carreño
Cátedra: Taller de Métodos de Estudio.
AÑO 2007

Compartir Enviar a menéame  Añadir a tus marcadores de Google  Enviar a noticias Top    Añadir a del.icio.us     Añadir a tus marcadores en Yahoo! 


Publicación enviada por Daniel Aravena Carreño
Contactar maracea@esfera.cl


Código ISPN de la Publicación EElEZyFuZEiSfxzyxV
Publicado Wednesday 13 de June de 2007

Ultimas Publicaciones en ilustrados.com


ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal.


Administración y Finanzas
Agricultura y Ganadería
Anatomía
Antropología
Arqueología y Paleontología
Arquitectura
Arte y Cultura
Astronomía
Biografías
Biología
Ciencia y Tecnología
Computación e Informática
Comunicaciones
Contabilidad
Deportes y Educación Física
Derecho
Derechos Humanos
Ecología
Economía
Educación
Enfermedades
Estadística
Filosofía y Ontología
Física
Geografía
Hardware
Historia
Ingeniería
Internet
Lenguaje y Literatura
Marketing y Publicidad
Mitología
Matemática y Lógica
Música
Nutrición y Ciencias Alimentarias
Política
Programación
Psicología
Química
Recursos Humanos
Redes
Religión
Salud y Medicina
Sistemas Operativos
Sociología
Software
Turismo
Zoología