|
| |
Historia de las ciencias
Resumen: El siguiente trabajo es una breve historia de las ciencias en Cuba durante el período colonial, abordamos como el desarrollo de las Ciencias es el producto de la sociedad y de las contradicciones internas de las mismas. Dividimos el trabajo en tres períodos perfectamente diferenciados.
Publicación enviada por Lic. Manuel Martínez Acuña
RESUMEN
El siguiente trabajo es una breve historia de las ciencias en Cuba durante el
período colonial, abordamos como el desarrollo de las Ciencias es el producto de
la sociedad y de las contradicciones internas de las mismas. Dividimos el
trabajo en tres períodos perfectamente diferenciados:
Período hispano: Del siglo XVI y hasta finales del siglo XVIII que se
caracterizó por el escaso desarrollo científico y el funcionamiento de esta
rudimentaria etapa en función de los intereses conquistadores dela metrópoli
española.
Período Hispano-cubano: De finales del siglo XVIII hasta 1862, influido por la
Ilustración europea, el ascenso en Cuba de una sacarocracia nativa que desea
progresar política y económicamente pero que teme a la radicalización de las
transformaciones y perder así sus privilegios.
Etapa académica: 1862 a finales del siglo XIX, con la fundación de la Real
Academia de las Ciencias Médicas, Físicas y Naturales, las ciencias en Cuba
entran en una etapa superior cualitativa y cuantitativamente, marcada por una
lucha interna en la sociedad entre la España caduca y los criollos que miran a
otros lugares y buscan su independencia, período brillante, donde se destaca la
figura de Finlay y sus aportes a las ciencias médicas.
Nuestro trabajo pretende pues demostrar la estrecha relación que ha existido en
la Cuba colonial entre sociedad y ciencias.
DESARROLLO
En el período de 1492 y hasta 1650 no hubo actividad alguna que pueda
considerarse propiamente como una manifestación científicas, en el caso de
nuestros aborígenes y dado el escaso desarrollo de las fuerzas productivas el
nivel tecnológico era muy escaso, su sociedad no había sobrepasado la comunidad
primitiva, los grupos más avanzados en nuestra tierra, eran más atrasados que
las civilizaciones mayas, aztecas e incas.
El llamado grupo agro alfaharero o como prefieren los autores modernos como
Eduardo Torres- Cuevas, “cultura de la yuca”, practicaban la agricultura aunque
de forma rústica por supuesto, utilizaban instrumentos muy primitivos y su
técnica de trabajo era sencillamente hacer montones de tierra para sembrar
previo quema de la zona en cuestión (agricultura de roza), practicaban una
alfarería utilitaria, aunque eran ya capaces de crear idolillos de barro cocido.
A la llegada de los europeos se va a producir un choque entre tecnologías muy
diferentes, una muy superior que aplastó a la otra y absorbió algunos elementos
a su conveniencia.
Cuba se convierte en una ínsula para extraer oro y posteriormente un trampolín
para pasar al continente; por tanto este período es poco propicio para el
desarrollo de las ciencias, ni aún siquiera se produjo transmisión y aplicación
de conocimientos científicos , si se exceptúan aquellos requeridos para la
distribución de las tierras, realizadas por los agrimensores y las destinadas a
curar las enfermedades de las tropas, las dotaciones de esclavos y las
autoridades eclesiásticas o administrativas, practicada en su mayoría por
cirujanos y escasos médicos. La Historia de las ciencias en Cuba tiene una
periodización muy bien definida y caracterizada que a continuación vamos a
caracterizar y fundamentar.
PERÍODO HISPANO
Se extiende desde mediados del siglo XVII hasta finales del siglo XVIII y se
caracterizó en lo fundamental porque los conocimientos científicos rudimentarios
que llegan a la isla son exportados de la metrópoli y solo tienen el propósito
de servir a los fines de la dominación colonial, es decir al aprovechamiento y
la explotación de los recursos naturales de la Isla. Es a partir de la primera
mitad del siglo XVII que comienzan a aparecer en Cuba los primeros elementos
culturales, los cuales más tarde habían de servir de estímulo para dar origen al
movimiento científico cubano.
El primer libro científico escrito en Cuba , que trata problemas relacionados
con la propia Isla, es la obra del médico sevillano Dr. Lázaro Flores y Navarro
y que tuvo como título “ Arte de Navegar; el libro fue escrito en La Habana
entre 1663 y 1672 y publicado en Madrid en 1673 pues la Isla carecía de
imprenta, desde el punto de vista científico, este libro tiene el mérito de
mencionar a Copérnico y las leyes de Tycho Brache respecto al movimiento de las
estrellas, presenta algunas innovaciones que le acreditan un lugar importante en
la historia mundial de la ciencia náutica , para Cuba constituye el primer
intento de explicar científicamente fenómenos naturales que ocurren en la Isla ,
registrando los eclipses solares de su tiempo y tratando de determinar la
posición geográfica de Cuba respecto a España.
En 1714 el también médico Marcos Antonio Riaño de Gamboa, graduado en México,
efectúa observaciones astronómicas con vistas a determinar la latitud y la
longitud de La Habana y otras ciudades del interior de la Isla , constituyendo
estos estudios uno de los primeros de esta clase realizados en América, los
trabajos fueron publicados , los trabajos fueron publicados en las Memories des
Sciences de Paris en 1729, sirvieron de base a los estudios que posteriormente
efectuó Humboldt, el cual comprobó que los datos aportados por este astrónomo
fueron bastante precisos para la época.
En 1723 se introdujo la imprenta en La Habana, cuyo primer impreso publicado fue
Tarifa General de Precios de Medicina, redactado por una comisión de médicos y
boticarios que presidió el Protomédico Regente Francisco Teneza, a esta
publicación se le conceden los honores de ser el único incunable cubano conocido
hasta la fecha .
A diferencia de otras naciones de América, España no creó en Cuba instituciones
de cultura alguna, por el contrario, se opuso tenazmente a los intentos de los
hijos de esta tierra por “disipar las tinieblas de la ignorancia “por utilizar
el lenguaje de la época. Ni aún la Universidad es propiamente obra de España.
Fueron los cubanos graduados de Medicina en México los que ejercieron presiones
sobre la Orden de los Predicadores para que reiteraran la solicitud de que se le
permitiera erigir una universidad. La autorización fue concedida por el Breve
Apostólico de 12 de Septiembre de 1721, en el Convento de San Juan de Letrán se
dio inicio a los estudios de medicina, en cuya cátedra leía el Bachiller
Francisco González de Álamo, habanero, graduado en México; solo después de
vencerse la resistencia de Obispo Valdés pudo por fin fundarse la Universidad
Pontificia de San Jerónimo de La Habana, en el Convento de Santo Domingo el 5 de
Enero de 1728. En este período entre los manuscritos de naturaleza científica
referentes a Cuba, de los cuales se tienes noticias, predominan casi
exclusivamente aquellos que tienen relación con hechos históricos o
descripciones geográficas. Entre estos figura “ Descripción de la Isla de Cuba
con algunas consideraciones sobre su población y comercio”, escrito por Nicolás
José Rivera que , al decir de algunos historiadores, puede admitirse como la
primera geografía económica y física de Cuba aunque se limita a señalar
distancias entre pueblos, costumbres de la población, productos etc. Sin
aparecer en ella vestigio científico.
La obra de Arrate, “Llave del Nuevo Mundo, antemural de las Indias Occidentales.
La Habana, descripta: noticias de su fundación, aumento y estados”, inaugura la
historiografía cubana y es la primera con el propósito definido de expresar la
evolución de las instituciones propias de la nación.
En 1787 se publicó el libro de Antonio Parra: “Descripción de diferentes piezas
de Historia Natural, las más del ramo marítimo, representadas en 75 láminas”.
Este es el primer libro científico impreso en Cuba, no obstante ser este un
libro puramente descriptivo, debe catalogarse como científico, porque la
historia natural en su desarrollo lógico comienza precisamente por este libro d
la clasificación de especies.
Con la aparición del Papel Periódico de La Habana comenzó la divulgación de
noticias científicas y la aparición de artículos originales sobre ciencia
escritos por cubanos. El Papel Periódico irrumpe en al vida nacional en un
momento crítico, en un período de transición y transformación, cuando se hunde
la economía colonial primitiva para dar paso a una economía agrícola- comercial,
el Papel Periódico posee dos grandes ideólogos: José Agustín Caballero y Tomás
Romay, este último afirmó: “ El Papel Periódico fue la primera ruta que se trazó
a nuestro espíritu, dirigiéndolo al Santuario de las Ciencias” (2) En el año
1797 ven la luz una serie de folletos que constituyen, en su conjunto un punto
de partida de la bibliografía científica moderna. Se editan en botánica:
“Disertación sobre algunas plantas cubanas” de Baltasar M. de Boldo; en
Medicina: “Oración inaugural en elogio de la Cirugía”, de Córdova; en
agricultura: “Discurso sobre las buenas propiedades de la tierra bermeja para el
cultivo de la caña de azúcar”, de Morejón y “Memoria sobre la cría de abejas” de
Eugenio de Plaza entre otros.
PERÍODO HISPANO-CUBANO: Finales de Siglo XVIII hasta 1861.
Este período esta fuertemente influido por las ideas liberales o “ilustradas” de
la Revolución Francesa y sus ideólogos, en Francia la burguesía lucha por tomar
el poder y producir avances políticos y tecnológicos que la beneficien como
clase, en Cuba España recela pues teme que los nativos aprendan demasiado y un
día hablen de independencia. Los criollos o nativos del país comienzan a
adquirir conciencia de la necesidad de poseer conocimientos más amplios y
propios, independientemente de los provenientes de España, de este modo se
iniciará una lucha de intereses antagónicos entre ambos sectores: español y
cubano, que se manifestará en todas las actividades que tienen lugar en el país,
se librará una enconada lucha ideológica por derrotar al escolasticismo y
abrirle cauces al desarrollo del conocimiento científico, en esta etapa las
figuras más prominentes del movimiento no podrán despojarse de las limitaciones
de sus inconsecuencias políticas y sociales, no obstante sus vacilaciones,
tanteos, incertidumbres, inconsecuencias y compromisos, reflejan los intereses y
propósitos de la nueva clase social que se gesta.
Esta nueva clase aspira a la hegemonía en el campo de la cultura, la ciencia y
la educación, pero su supeditación a España en lo político, su deseo de
perpetuar el régimen esclavista-feudal, frena sus ímpetus y le impone
limitaciones. Su base económica la constriñe a auspiciar el establecimiento y
desarrollo de las ciencias que no pugnen con sus reformas tímidas, tendentes a
no subvertir el orden establecido. Temen al capitalismo inglés tanto como
aborrecen a la Revolución Francesa, pero pese a su voluntad y sin tener
conciencia plena de ello, ayudarán a desencadenar al movimiento nacional que
conducirá a la postre, a la necesidad de convertirse en una nación propia
independiente de España. La nueva clase se planteaba entre sus objetivos,
liquidar todas las insuficiencias que en el orden económico y científico imponía
el régimen colonial esclavista-feudal pero sin transformar su esencia. El ansia
de lucro y la competencia servirán de acicate para fomentar un movimiento de
renovación cultural orientado, básicamente, a impulsar la enseñanza general y el
estudio de las ciencias naturales, como estímulo para hacer progresar la
agricultura y la industria.
Su aspiración para obtener óptimos rendimientos con el cultivo de la caña de
azúcar, para elevar el volumen de exportación de este producto, es el elemento
decisivo para abrir cauces al desarrollo de las ciencias naturales, y con
absoluta preferencia, de aquellas ciencias que sirvan concretamente de soporte
al progreso agro-industrial de la caña de azúcar, y a la conservación de las
fuerzas productivas. Entre las ciencias cuyo desarrollo se estimuló más en
función de las relaciones con la producción están inicialmente la química y la
botánica, después la agronomía.
La Medicina adquirirá cada vez más un carácter científico, favoreciéndose el
desarrollo de su aspecto preventivo. Las ciencias naturales, no obstante lo
imprescindible d su desarrollo, verán su progreso entorpecido por las
limitaciones que le impone el régimen económico-social prevaleciente, en tanto
que la Medicina evolucionará favorablemente porque no encuentra oposición por
parte de los representantes de la metrópoli opresora, ya que sirve tanto a los
fines de proteger la salud de todos, como a los propósitos esenciales de la
naciente burguesía criolla de conservar e incrementar la fuerza de trabajo.
El siguiente salto del desarrollo científico cubano tiene lugar en la segunda
década del Siglo XIX. Su promotor será Félix Varela, en el Seminario de San
Carlos producirá una verdadera revolución en la enseñanza. Varela desarrolla su
magisterio en un marco de liberal independencia de criterio que le causó no
pocos enemigos. Sostenía que debía haber una separación entre la Teología y la
Filosofía: “La Autoridad de los Santos Padres en cuestiones filosóficas es la
misma que la de los filósofos que ellos seguían”... (3). Al mismo tiempo
incorpora actividades experimentales a las clases de Física y Química:
“...anticipándose a su época...hace traer aparatos, o los construye el mismo o
indica la manera de construirlos, y descubre ante los ojos de la juventud
atónita que lo rodeaba con tanta veneración como cariño, un nuevo campo, inmenso
y hermosísimo de investigación y estudios serios...” (4).
Las ciencias contarán ahora con base filosófica y aparecerá ahora una nueva
ciencia: la física, y otras auxiliares de esta como la astronomía, las
matemáticas y la geografía. Las clases no serán ya simplemente teóricas: se
realizarán prácticas experimentales en los gabinetes de física y laboratorios de
química.
La filosofía y la física aparecerán estrechamente vinculados porque ambas se
complementan con el común propósito de conocer el mundo, en 1814 Varela publica
“Doctrinas físicas que expondrán por conclusión de termino veinte alumnos de la
clase de filosofía” . Entre 1820 y 1840 tiene lugar un proceso muy complejo en
el campo de las ciencias, de una parte, la transformación económico-social que
se experimenta en la isla; de otra una repercusión en el seno del país de las
tendencias que surgen en el gran movimiento científico universal, cuyo principal
propósito esta constituido por el afán de conocimiento de conjunto de la
Naturaleza del planeta.
Es este el período de las expediciones científicas emprendidas por los sabios
y/o promovidas por los gobiernos. La figura más representativa de este
movimiento será el Barón Alejandro de Humboldt; su “Ensayo político de la Isla
de Cuba” publicado en 1827, servirá de base para que se inicien en la isla los
estudios geográficos y geológicos modernos, y despertará en Europa la atención
de otros especialistas para colaborar en las investigaciones sobre la rica y
fecunda naturaleza cubana, esta obra encumbró a Humboldt hasta el apelativo de
“segundo descubridor de Cuba”.
En lo que a la Medicina respecta, se puede afirmar que en el movimiento
científico cubano, no solo en esta etapa, sino en el curso de las ciencias en
Cuba, es la que alcanzó un nivel superior, a tal punto que tuvo destellos de
dimensión universal, tanto en la teoría como en la práctica. Don Tomás Romay es
uno de los iniciadores, introdujo en Cuba la vacunación antivariólica y publicó
trabajos sobre la fiebre amarilla, el cólera y otras patologías que afectaban a
la población de la época; ejemplo “Disertación sobre la fiebre maligna llamada
vulgarmente vómito negro”.
Nicolás José Gutiérrez fue el primero de nuestros grandes médicos que marchó a
Francia a perfeccionar sus conocimientos, cuando esta nación era precisamente el
faro de la Medicina mundial. A el se deben, en lo esencial, los nuevos
derroteros de la práctica médica y de la organización de los medios para
asegurar el progreso de dicha profesión. Fundó en 1840 el “Repertorio Médico
Habanero”, donde los médicos expresaron por primera vez los resultados de sus
observaciones y opiniones científicas.
PERÍODO ACADÉMICO: De 1861 a 1898
Gracias a la tenacidad de Nicolás José Gutiérrez, y a su influencia , se logró
la autorización para la fundación de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y
Naturales de La Habana en 1861. Debido a las presiones de los cubanos que
concibieron la idea de fundar una corporación de carácter científico , en 1826
se convoca una Asamblea que aprobó la idea y la trasladó al Gobernador de Cuba
Don Dionisio Vives quién aceptó la idea aunque la Corona no la respaldó, la
paciente labor de Nicolás José Gutiérrez posibilitó que el 3 de Marzo de 1861 se
fundara la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana
que contó con lo más selecto y distinguido de los grupos científicos de país e
incluso extranjeros. En 1864 aparece la revista Anales de la Academia de
Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, la más importante y notable
de las revistas científicas, en sus páginas se recogen los trabajos de los
científicos cubanos, información actualizada de las ciencias, hechos históricos,
en resumen contiene la historia de la Academia y representa el archivo
documentario científico más valioso del país en esa época.
La Academia de Ciencias desempeñó, en lo fundamental, una función útil en el
desarrollo y progreso de las Ciencias en Cuba en una época en la cual no se
contaba con otros medios que la pasión y la inteligencia del científico como un
ente individual. En sus salones el eminente sabio cubano Carlos J. Finlay
enuncio su célebre teoría acerca del mosquito Aedes Aegipty como agente
transmisor de la fiebre amarilla y que después fue aplicad y plagiada por el
gobierno de intervención yanqui en 1899.
Enfrentada a un ambiente de indeferencia y hostilidad, la Academia supo
sobreponerse a las dificultades que oponía el medio colonial y acometer la
empresa de dar aliento a la expresión, la discusión y la investigación
científica. La Academia propició, sin duda alguna, un ensanchamiento de los
conocimientos científicos y sembró inquietudes de búsqueda en las mentes mejor
dotadas, logró integrar y sistematizar el movimiento científico cubano, con las
naturales limitaciones, al proceso científico mundial; ayudó a formar una
intelectualidad fuertemente impregnada del propósito de servir al progreso de
las ciencias, e influyó grandemente en todos los aspectos de la vida cultural
cubana.
Todo ello en violenta porfía para vencer la inercia, los obstáculos y la
enemistad de las autoridades españolas. Gracias a su existencia y a su trabajo,
se pudieron desarrollar nuevas ciencias tales como la geología, la
paleontología, la arqueología y la meteorología por solo citar algunas; además
al influjo de la actividad de sus miembros, y esto quizás fue su quehacer más
virtuoso, se crearon otras instituciones y laboratorios científicos y se elevó
el nivel y el rigor de la docencia universitaria, la Academia, no obstante, no
estuvo exenta de limitaciones, dependientes estas de la imposición de la
política oficial y d la escasez de recursos económicos.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1) Núñez Jover, Jorge; “La ciencia y la tecnología como procesos sociales. Lo
que la educación científica no debería olvidar”. Editorial Félix Varela. La
Habana. 1999.
2) López Sánchez, José; “Tomás Romay y el origen de la ciencia en Cuba”. La
Habana.1964.
3) Hernández Travieso, A. ; “Varela y la Reforma Filosófica en Cuba”. La
Habana.1942.
4) Rodríguez, José Ignacio; “Vida del Presbítero Don Félix Varela”. Segunda
Edición. Arellano y Cía., Editores. La Habana. 1944
BIBLIOGRAFÍA GENERAL
· Hernández Travieso, A. ; “Varela y la Reforma Filosófica en Cuba”. La
Habana.1942.
· López Sánchez, José; “Tomás Romay y el origen de las ciencias en Cuba. La
Habana.1964
· ---------------------------------------; Ciencia y Medicina. Historia de las
Ciencias. Editorial Científico Técnica. 198_.
· Llanez Belet, Reynier; “Ciencia, Revolución Científico Técnica y la Ciencia en
Cuba”. Material de apoyo a la Docencia. Facultad de Ciencias Médicas Dr.
Salvador Allende. La Habana. 2003.
· Núñez Jover, Jorge; “La Ciencia y la Tecnología como procesos sociales. Lo que
la educación científica debería saber”. Editorial Félix Varela.1999.
AUTOR
Lic. Manuel Martínez Acuña. Profesor Asistente
Facultad de Ciencias Médicas Dr. Salvador Allende. Carvajal esquina Agua Dulce,
Cerro, La Habana.
Direccion Particular: Santa Emilia 206 apt.8 entre Flores y Serrano, Santos
Suiarez.
Correo Electronico:
mamacuna@fallende.sld.cu
macuna@infomed.sld.cu
Compartir 
Publicación enviada por Lic. Manuel Martínez Acuña
Contactar mailto:mamacuna@fallende.sld.cu
Código ISPN de la Publicación EElFVAFApAAhDbfIOs
Publicado Wednesday 4 de July de 2007
Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal.
|