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La educación ambiental en la enseñanza de las ciencias: un problema social actual
Resumen: En el artículo se realiza un análisis acerca de la necesidad e importancia de la educación ambiental, para el logro de una cultura ecológica que asegure el equilibrio en las relaciones ciencia, tecnología y medio ambiente, partiendo del papel que juega la dimensión de la ciencia y la tecnología en la enseñanza de las ciencias, como elementos claves para la formación de esa cultura.
Publicación enviada por Lic. Rosario Geysa Cañizares Arteaga
RESUMEN
En el artículo se realiza un análisis acerca de la necesidad e importancia de la
educación ambiental, para el logro de una cultura ecológica que asegure el
equilibrio en las relaciones ciencia, tecnología y medio ambiente, partiendo del
papel que juega la dimensión de la ciencia y la tecnología en la enseñanza de
las ciencias, como elementos claves para la formación de esa cultura.
ÍNDICE
Introducción
Desarrollo
Conclusiones
Bibliografía
INTRODUCCIÓN
El impetuoso progreso científico- técnico que tiene lugar hoy en día obliga a
preparar a las nuevas generaciones para orientarse y actuar en un mundo donde la
ciencia y la tecnología se han convertido en un elemento vital de la actividad
humana (4, p.1).
Para mantener la vida y asegurar el desarrollo de la sociedad, de la ciencia y
de la técnica se requiere disponer de un gran número de recursos (renovables y
no renovables). La protección de todos estos recursos naturales resulta el
aspecto de mayor importancia para el desarrollo de la sociedad, ya que el empleo
de energía y sus diversas fuentes es un punto de medular atención para
satisfacer el desarrollo de hoy y el futuro de la civilización.
Pero la mejor utilización de un recurso natural depende del conocimiento que el
hombre tenga al respecto y de las leyes que rigen la conservación del mismo; con
mayor razón si tenemos en cuenta que: “…la conservación del medio ambiente debe
considerarse como un sistema de medidas sociales, socioeconómicas y técnico
productivas, dirigidas a la utilización racional de los recursos naturales, la
conservación de los complejos naturales típicos, escasos o en vías de extinción,
así como la defensa del medio ante la contaminación y la degradación” (10, p.16)
La educación actual debe contribuir a que el individuo adopte posiciones que le
permitan asumir, que tanto la conservación como el deterioro ambiental, de una u
otra forma, es el resultado de la actividad del propio hombre ya sea en calidad
de productor o de consumidor.
La conservación de una calidad ambiental y la aplicación racional de los avances
de la ciencia y la técnica han de complementarse mutuamente en la conformación
de un nuevo orden económico que tenga en cuenta la justicia y la equidad social.
De modo que, el desarrollo de una cultura ecológica o medioambiental en las
nuevas generaciones que permita la clarificación y formación de valores y
actitudes positivas respecto al medio ambiente, así como la adopción de
posiciones adecuadas, respecto a los deberes y derechos en la conservación del
patrimonio cultural y social del entorno, además de asumir actitudes y códigos
de conducta que sean compatibles con la preservación de una alta calidad
ambiental y que garantice el empleo de la ciencia y la tecnología a favor de
proteger esa calidad ambiental, buscando acciones que den solución preventiva,
curativa o alternativa para resolver los problemas que se puedan presentar en
este sentido, es una tarea imprescindible e impostergable.
Del desarrollo de esa cultura, es precisamente de lo que se ocupa la educación
ambiental, la que se concibe con un carácter interdisciplinario, donde los temas
o problemas medioambientales se trabajen desde las diferentes disciplinas, lo
que pone de manifiesto el considerable progreso hacia el enfoque holístico de la
misma.
En el mundo de hoy son necesarios los proyectos educativos que ayuden a pensar
críticamente sobre el impacto de un consumismo enfermizo, sobre la excesiva
concentración del poder económico y con él de las decisiones. Reflexiones como
esta, están siendo cada vez más generalizadas.
Con este trabajo pretendemos hacer un análisis acerca de la necesidad e
importancia de la educación ambiental, para el logro de una cultura ecológica
que asegure el equilibrio en las relaciones ciencia, tecnología y medio
ambiente, partiendo del papel que juega la dimensión de la ciencia y la
tecnología en la enseñanza de las ciencias, como elementos claves para la
formación de esa cultura.
DESARROLLO
Convertir a la educación ambiental en una asignatura independiente implicaría
perder de vista el hecho de que, esta es una filosofía que desafía a la
educación existente como un todo para que contribuya a la resolución de la
crisis que enfrenta la humanidad en su medio ambiente.
Es evidente que la educación científica dedica solo una parte de su tiempo a la
educación ambiental. (25, p.64)
La mayoría de los especialistas opinan que la educación ambiental no puede estar
desempeñada sólo por una nueva asignatura creada al efecto sino que se concibe
como una dimensión que debe ser atendida desde todas las disciplinas y que debe
impregnar el currículo proporcionándole objetivos y enfoques nuevos.
Al tratar de expandir la enseñanza científica en la esfera de la educación
ambiental la exigencia más importante es el compromiso y la motivación del
profesor y no el método.
La enseñanza es una actividad muy personal que regularmente depende de la
relación entre el profesor y el estudiante. Cuando el énfasis del aprendizaje se
encuentra únicamente en la adquisición del conocimiento, como sucede con
frecuencia en las ciencias, el papel del profesor puede sustituirse por una
computadora. Pero en la educación ambiental es importante la aplicación de la
ciencia, es significativa la motivación para comprometerse, se buscan respuestas
creativas para situaciones reales, en todas el papel del profesor es crucial y
personal.
El problema básico latente en todos los variados temas ambientales es una
cuestión de valores. La educación ambiental está interesada en el tipo de gente
que somos, en los valores que sustentamos y en lo que haremos para mejorar el
mundo en el que nosotros y las generaciones posteriores vivirán. El peor
concepto de educación ambiental que se pueda tener, es creer que está interesada
únicamente en la aplicación de la ciencia a los problemas ambientales de
contaminación, energía y las especies en peligro.
Cualquier profesor de ciencia que desee de alguna manera desarrollar la
dimensión de la ciencia y la tecnología estará comprometido con la educación
ambiental, es decir que, la enseñanza de la ciencia y la tecnología en la
actualidad debe ser concebida estableciendo nexos entre cuestiones medio
ambientales, de salud humana y de alimentación con los contenidos básicos de
ellas.
Desde comienzo de este siglo y hasta la actualidad ha sido reconocido el valor
educativo de las ciencias como elemento básico en la formación de las futuras
generaciones, impulsándose y apoyándose el desarrollo de las mismas
La importancia de la enseñanza de las ciencias radica en que resuelve las
necesidades de los estudiantes en cuanto a: educación ambiental, cultura y base
preparatoria para una posterior formación.
Es criterio de especialistas, muy acertado a nuestro juicio, que ciertos
conocimientos científicos no pueden considerarse generadores de actitudes firmes
o juicios de valor, pero su trasformación como tecnología puede hacerlo
fácilmente.
Las consecuencias pueden estar directamente relacionadas con la aplicación
social del conocimiento científico o con el proceso social que determina dicha
aplicación.
Por ejemplo: Einstein no imaginó que su aporte al conocimiento científico
referente a la relación existente entre la masa y la energía, que revolucionó a
la Física de principios del siglo XX y que tan ingeniosamente se resume en una
expresión matemática muy sencilla, E = mc2 , y completamente inofensiva
además(muy útil para explicar procesos físicos a escala intraatómica), pudiera
servir de base teórica para la invención tecnológica, que provocaría años más
tarde, los desastres ecológicos más grandes que el hombre habría imaginado jamás
y que es uno de los engendros tecnológicos del hombre más repudiado por la
humanidad, por sus consecuencias para la naturaleza y la sociedad, nos referimos
a la bomba atómica, superada en la actualidad con creces por la bomba de
hidrógeno y esta a su vez por la de neutrones.. Por supuesto que Einstein
ferviente defensor de la paz repudió hasta el fin de sus días el empleo de esta
tecnología.
De aquí inferimos, que a causa de sus posiciones personales básicas de valor
tanto científicos como tecnólogos pueden diferir entre ellos respecto a la
aplicación de la ciencia.
En el mundo contemporáneo, generalmente, ante la incapacidad de acuerdo entre
distintos tipos de técnicos, generalmente el conflicto se cierra cuando la
agencia evaluadora selecciona solo la información que apoya los intereses que se
pretenden favorecer. En el caso de los científicos también derivan sus análisis
“objetivos” de riesgo a partir de modelos sociales implícitos que nunca se
someten a debate. Esto sugiere la necesidad de introducir el nivel de objetivos
éticos y sociales en la justificación de las tecnologías, lo que permite
defender la creación de mecanismos democráticos de participación pública en la
política de evaluación de la ciencia y la tecnología.
La consideración de cuestiones sociales y morales de una práctica científica-
tecnológica particular puede revestir más importancia que cualquier detalle de
contrastación científica.
La ciencia debe contribuir con un papel controlador y a la vez de apoyo en los
procesos industriales. Es necesario que científicos y tecnólogos identifiquen la
presencia del peligro para los seres humanos en los sistemas crecientemente
complejos de la producción moderna. La ciencia también debe contribuir con un
papel controlador en lo relacionado a los consumidores.
Algunos autores resaltan el hecho de que la tecnología modifica la imagen que
tenemos de nosotros mismos como individuos y el papel de la sociedad de modo
sutil e inadvertido y consideran muy peligroso la aceptación acrítica de esta,
pues a menudo nos percatamos de sus consecuencias después de su puesta en
práctica. Este “sonambulismo tecnológico”, como se suele llamar, permite que se
remodelen las condiciones de vida humanas de un modo no deseado y con efectos
negativos para amplias capas de la población y para el futuro del planeta, por
lo que, los científicos debían ocuparse de los problemas sociales derivados de
su trabajo.
Irremediablemente la ciencia y la tecnología se han politizado y se han vuelto
más complejas, su imagen benefactora ya no se da por supuesta, ni sus
practicantes pueden pretender mantener su estatuto tradicional en la sociedad.
En los últimos años , se ha hecho evidente el crecimiento de los grupos de
presión como ecologistas y asociaciones de consumidores, que reflejan una
protesta por la falta de oportunidades de participar e influir en la toma de
decisiones, esto junto al inoperante modelo de evaluación tradicional ha
impulsado nuevos modelos en los que no está considerada una evaluación ligada
exclusivamente a opiniones de expertos, dando más importancia a las opciones
sociales y culturales asociadas a ciertas tecnologías y a la socialización de la
toma de decisiones.
Por todo ello, es necesario un aprendizaje social que garantice que la evolución
del sistema económico y tecnológico se adapte a las necesidades sociales y no
amenace la viabilidad ecológica, de modo que sin renunciar a los adelantos
científico técnicos se favorecería una cultura y un entorno en los que pudieran
coexistir ámbitos tecno -científicos con ámbitos sociales, en los que se podría
preservar no solo el rico patrimonio cultural, sino también las diversidades
culturales y formas de vida social valiosas.
Con lo expuesto queda claro la necesidad de enseñar ciencia y de hacerlo
vinculándola con los problemas medio ambientales que en cierta forma son
generados por la aplicación de los adelantos científicos.
En la futura sociedad - llamada de diversas maneras aunque algunos reconocen que
bien le convendría ser dominada como la sociedad del conocimiento, la
información y las comunicaciones, la preparación de ciudadanos debe estar
orientada a desarrollar el pensamiento creativo y crítico, desarrollar
condiciones y disposición para un aprendizaje significativo y competencias
cognitivas y sociales para comprender el valor de la ciencia y la tecnología, el
establecimiento de un compromiso ético con las futuras generaciones y la
necesidad de una equidad social. En la próxima sociedad la educación pasa a ser
central y la escuela, principal componente social, no solo recupera su rol
protagónico en la sociedad sino que se le asigna un papel preponderante en la
transformación productiva.
Pero la futura sociedad depende de las respuestas que demos hoy a preguntas
claves como:
1. ¿Qué debe hacerse para salvar la humanidad de la autodestrucción?
Esta ha tenido su respuesta en las ideas expresadas por Fidel Castro en la
Cumbre de Río de Janeiro en 1992 y han sido retomadas por Felipe Pérez Roque en
su intervención en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, en
Johannesburgo, Sudáfrica el 3 de septiembre del 2002, en las que se resume
claramente que para salvar la humanidad de la autodestrucción:
- Hay que distribuir mejor las riquezas y las tecnologías, tener menos lujo y
despilfarro en unos pocos países para que haya menos pobreza y hambre en gran
parte de la Tierra.
- Se debe pagar la deuda ecológica y no la deuda externa.
- Es necesario que desaparezca el hambre y no el hombre.
A esto Fidel Castro agrega una nueva pregunta sin respuesta aún:
2- ¿Qué impide ahora, que desapareció la guerra fría, dedicar los recursos de
la carrera armamentista a promover el desarrollo del tercer Mundo y combatir la
amenaza de destrucción ecológica del planeta?
Y además están estas tres añadidas por Cuba en el evento de Johannesburgo y que
continúan vigentes hoy:
3- ¿Qué resultados se han obtenido desde la Cumbre de Río hasta la fecha?
Prácticamente ninguno, el medio ambiente está más amenazado que nunca y una gran
parte del planeta vive en condiciones críticas
4- ¿Quienes son los responsables de este estado de cosas?
- El orden económico y político profundamente injusto e insostenible, impuesto
por los poderosos al mundo.
- El FMI ha sido el instrumento para imponer el neoliberalismo a los países
subdesarrollados en un mundo globalizado.
- Los países subdesarrollados no hemos podido luchar unidos para defender
nuestros derechos.
5- ¿Qué debemos hacer?
Faltan dos cosas voluntad política y acceso a los recursos financieros.
Si se asume hipotéticamente que brote la voluntad política,¿cómo garantizar a
los países subdesarrollados financiamiento fresco, estable y sobre bases
concesionales y no condicionales?
Cuba ha ofrecido ideas claras de cómo obtener ese financiamiento.
Otras preguntas quedan también pendientes:
- ¿Sobre cuál base material se sustentará la sociedad próxima?
- ¿La "artificialización" del medio ambiente implica el uso abusivo de los
recursos naturales?
Es probable que el análisis de la próxima sociedad cambie desde la ingeniería de
productos al diseño de procesos, del énfasis en los recursos al énfasis en los
recursos simbólicos, pero ¿la autorregulación ética permitirá la sobre vivencia
de la base estructural de los sistemas socioculturales y naturales?. (1, p.37)
CONCLUSIONES
La relación entre naturaleza, técnica y sociedad marca y determina el desarrollo
de esta última.
La educación ambiental es la clave para el único camino posible, el de la
sustentabilidad. Es en manos de los profesores una herramienta eficaz para el
desarrollo de una cultura medio ambiental en las nuevas generaciones que
garantice ese camino.
La educación ambiental es una herramienta de lucha cultural, de apuesta para un
mundo diferente.
BIBLIOGRAFÍA
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Santiago de Chile, UNESCO, diciembre 1997.
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Pueblo y Educación. La Habana, 1996.
5. Colectivo de autores. Tecnología y sociedad. Editorial Félix Varela. La
Habana, 1999.
6. Delgado Díaz, Carlos J. Cuba Verde. En busca de un modelo para la
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1999.
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Estudios. Editorial Ciencias Sociales. La Habana, 1999.
8. GIL Pérez, Daniel y Miguel de Guzmán. Enseñanza de las ciencias y la
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Habana, 2003.
10. Núñez Jover, Jorge. La ciencia y la tecnología como procesos sociales. Lo
que la educación científica no debería olvidar. Editorial Félix Varela. La
Habana, 1999.
11. Revista Iberoamericana de Educación Ambiental N0 11.” Educación ambiental.
Teoría y práctica”. Mayo-agosto. Editorial OIE. España, 1996.
12. Revista Impulso Ambiental N0 16. marzo- abril. 2003. CECADESU
AUTORA
Lic. Rosario Geysa Cañizares Arteaga (Profesora Asistente)
Profesora de Física y Biomecánica. Sede Universitaria José Martí. Facultad de
Cultura Física. Sancti Spíritus
e-mail: rosario@suss.co.cu
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Publicado Tuesday 14 de August de 2007
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