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Embarazo en la adolescencia en el Municipio La Lisa
Resumen: Se realizó un estudio descriptivo, de corte transversal en el Municipio La Lisa entre enero de 2000 y diciembre de 2006 con el objetivo de evaluar el comportamiento del embarazo en adolescentes. El universo lo conformaron el total de embarazadas captadas en este período y la muestra quedó constituida por el total de embarazadas menores de 20 años. Los datos se obtuvieron del Departamento de Estadísticas de la Dirección Municipal de Salud.
Publicación enviada por Mabel Domínguez y otro autores
RESUMEN
Se realizó un estudio descriptivo, de corte transversal en el Municipio La Lisa
entre enero de 2000 y diciembre de 2006 con el objetivo de evaluar el
comportamiento del embarazo en adolescentes. El universo lo conformaron el total
de embarazadas captadas en este período y la muestra quedó constituida por el
total de embarazadas menores de 20 años. Los datos se obtuvieron del
Departamento de Estadísticas de la Dirección Municipal de Salud. Se trabajó con
las siguientes variables: embarazo en la adolescencia, área de salud, nacidos
vivos y complicaciones en los recién nacidos. Los datos fueron procesados con el
cálculo porcentual y se expresaron en tablas y gráficos. Se observó una relativa
estabilidad en la captación de embarazos en mujeres menores de 20 años. Los
nacidos vivos de madres adolescentes se mantuvieron estables y las
complicaciones de estos embarazos no fueron significativas.
INTRODUCCIÓN
Se puede definir la salud sexual y reproductiva como la posibilidad del ser
humano de tener relaciones sexuales gratificantes y enriquecedoras sin coerción
y sin temor de infección ni de un embarazo no deseado, de poder regular la
fecundidad sin riesgos de efectos secundarios desagradables o peligrosos, de
tener un embarazo y partos seguros y de tener y criar hijos saludables. Esta
definición entraña, además, reconocer que la sexualidad tiene un componente
afectivo y de placer que se manifiesta desde la niñez y se extiende durante toda
la vida.
Las adolescentes que se embarazan precozmente presentan una serie de
consecuencias negativas psicológicas, sociales, educacionales, económicas y
familiares. En lo que se refiere a las consecuencias negativas médicas o
biológicas, aunque tradicionalmente se pensaba que estas eran significativamente
mayores en las madres adolescentes, se sabe hoy en día que con cuidados
prenatales adecuados pueden disminuir drásticamente.
Los antecedentes del embarazo en la adolescencia se remontan a los siglos XVI,
XVII donde las mujeres se casaban a los 15 años y pocas lo hacían hacia los 18.
En esta época el destino vital de la mujer era casarse y tener hijos.
El concepto de adolescencia es relativamente nuevo, pues, tan sólo aparece en
Europa a finales del siglo XVIII y únicamente adquiere importancia a mediados
del XIX. A nuestra América llega mucho más tarde. De hecho, se empieza a hablar
de adolescencia en la segunda mitad del siglo como de un proceso de verdadera
importancia para la estructuración de las nuevas generaciones.
La OMS define como adolescencia al "período de la vida en el cual el individuo
adquiere la capacidad reproductiva, transita los patrones psicológicos de la
niñez a la adultez y consolida la independencia socio económica" y fija sus
límites entre los 10 y 20 años. Constituye un período de la vida libre de
problemas de salud, en el cual la salud reproductiva, es especial.
El embarazo en la adolescencia se define como: "el que ocurre dentro de los años
de edad ginecológica, entendiéndose por tal al tiempo transcurrido desde la
menarca, y/o cuando la adolescente es aún dependiente de su núcleo familiar de
origen".
SITUACIÓN ACTUAL A NIVEL MUNDIAL, NACIONAL Y PROVINCIAL
Dentro de los cambios de las últimas décadas, la mayor liberalidad en las
relaciones sexuales, su inicio más temprano y el comportamiento riesgoso de los
adolescentes han conducido a un aumento en los embarazos entre ellos, fenómeno
que en la actualidad ha adquirido proporciones alarmantes en América y el mundo.
El embarazo en la adolescencia constituye un problema de salud que afecta a
países desarrollados y muy especialmente a los subdesarrollados, que en
ocasiones requiere del esfuerzo de múltiples instancias para ser abordado
adecuadamente.
En muchos países, los adolescentes llegan a representar del 20 al 25% de su
población. La actividad sexual de los adolescentes va en aumento en todo el
mundo, incrementando la incidencia de partos en mujeres menores de 20 años,
sobre todo en países subdesarrollados, donde no existen programas destinados a
la Atención integral de esta gran población y los estados no centran sus
esfuerzos en resolver este serio problema de salud.
La "tasa de fecundidad adolescente (TFA)" ha ido disminuyendo desde los años 50
pero en forma menos marcada que la "tasa de fecundidad general (TFG)",
condicionando un aumento en el porcentaje de hijos de madres adolescentes sobre
el total de nacimientos. La TFA es más alta en países en desarrollo y entre
clases sociales menos favorecidas.
Más del 10 % de los nacimientos que se registran anualmente en el mundo se
producen en madres adolescentes, por ejemplo, el 20 % de las madres adolescentes
en América Latina son madres de 18 años, y en el Caribe el 50 % son madres de 17
años y menos.
Se ha comprobado que conforme aumenta el nivel económico, social y cultural el
embarazo en estas edades disminuye. En Canadá, España, Francia, Reino Unido y
Suecia, se ha presentado un descenso de embarazos en adolescentes, coincidiendo
con el aumento en el uso de los contraceptivos.
El adolescente de hoy en día tiene mayores posibilidades de enfrentar el
fenómeno de un embarazo, deseado o no, lo cual acarrea toda una serie de
problemas. Para poder comprender mejor lo dramático de la situación debemos
recordar que alrededor del 50 % de las adolescentes entre 15 y 19 años, tienen
vida sexual activa. Por otro lado, el 25 % de las adolescentes con experiencia
sexual se embarazan y ocurre el 60 % de estas gestiones en los primeros 6 meses
posteriores al inicio de las relaciones sexuales. Además debemos añadir que
alrededor del 35 % de las madres adolescentes son solteras y que el 50 % de las
madres solteras son adolescentes; si añadimos que entre el 60 y el 70 % de estos
embarazos no son deseados, podemos comprender los efectos psicosociales de este
fenómeno.
Los demógrafos cubanos han identificado un proceso de rejuvenecimiento de la
fecundidad cubana y señalan que las mujeres están teniendo hijos en edades más
tempranas. La tasa de fecundidad en las adolescentes cubanas a mostrado un
descenso sostenido que comenzó en la segunda década de los años 80. La
proporción de partos en las adolescentes reduce en algo más de 1% anual entre
1985 y 1999.
Cuba es un país de cultura occidental latina cuya economía y vida científica,
académica, artística, intelectual, y social cada día es mas abierta, por tanto
estamos inmersos en el contexto general de relaciones y problemas globales
comentados.En Cuba en 1981, los adolescentes constituían el 23.9% de la
población, valor que ha sufrido una reducción importante, dada la dinámica
demográfica del país, conformando el 13.7% del total en la actualidad. La
mayoría de los adolescentes cubanos esta escolarizada, situación que difiere
notablemente de la que se presenta en otros países, esta regulada además, por
decreto la obligatoriedad de obtener el 9no grado y la asistencia a la escuela
con ese fin. Según investigaciones realizadas en el país y criterios de
expertos, la realización del primer coito se sitúa por debajo de los 18 años.
En Cuba el 13 % de los nacimientos ocurren en madres adolescentes, hallándose
entre las naciones con índice elevado de nacimientos en este grupo de edad. La
problemática en salud reproductiva de la adolescente, en sentido general, se
vincula a la tendencia de los jóvenes a practicar conductas sexuales riesgosas.
Los puntos en debate del embarazo en la juventud son numerosos, políticamente
controvertidos y tienen un gran significado emocional. Además de analizar la
causa obvia, la cual consiste en tener relaciones sexuales sin utilizar métodos
anticonceptivos adecuados durante la adolescencia, se deben analizar muchos
otros factores. Debido a que ningún método anticonceptivo es 100% seguro, la
abstinencia es la única forma de prevenir el embarazo.
Las condiciones de vida actuales favorecen las tempranas relaciones sexuales de
los jóvenes. No obstante, la escuela y la familia hacen muy poco por la
educación sexual de los niños y adolescentes. La tónica general es el silencio o
el disimulo. Ni padres ni maestros hablan sobre el tema por lo que los jóvenes
buscan información en otras fuentes, sobre todo entre amigos o en lecturas poco
serias y nada orientadoras.
Dentro de las consideraciones psicosociales para el incremento de los embarazos
en adolescentes se invocan el incremento de sociedades permisivas e incluso
alentadoras de este fenómeno así como del inicio precoz de las relaciones
sexuales.
Otros de los aspectos de gran significación lo constituye el mayor número de
embarazos en los estratos sociales más bajos donde existen menos condiciones
socioeconómicas y el nivel educacional es menor.
En nuestro país a pesar de existir un desarrollo social y económico que
garantiza el empleo a toda la población, incorpora a la mujer a las actividades
sociales y económicas, garantiza la igualdad de derechos a la mujer y al hombre
y donde existe un sistema de salud que abarca de forma gratuita a toda la
población se ha producido un incremento de los embarazos en adolescentes,
aspecto que justifica esta investigación.
Es necesario aplicar modelos de atención simples que permitan determinar los
factores predictores de riesgo y concentrar los recursos en desarrollar un
programa que permita realizar un ENFOQUE DE LA SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA
DEL ADOLESCENTE.
Para aplicar este es necesario desarrollar actividades y acciones integrales y
coordinadas que abarquen el programa destinado a resolver los fenómenos y
problemas del crecimiento y desarrollo normal y sus derivaciones, relacionados
con la evolución del proceso endocrinológico sexual y mental del adolescente, la
feminidad y su entorno social.
La atención integral al adolescente debe partir de tener un enfoque de riesgo en
donde existen factores protectores que son los recursos personales o sociales
que atenúan o neutralizan el impacto de un daño y factores de riesgo que son
características o cualidades de una persona o comunidad unidas a una mayor
probabilidad de sufrir daño en salud. El enfoque de riesgo se caracteriza por
ser Anticipatorio: permitiendo aplicar medidas preventivas e Integral: abarcando
los aspectos biológicos, psicológicos y sociales del individuo.
Al estudiar las causas, consecuencias así como su comportamiento estamos
facilitando al personal médico, educacional y a la sociedad los elementos
necesarios para poder disminuir las consecuencias negativas que implica un
embarazo en esta etapa de la vida.
OBJETIVOS
1. Identificar las captaciones de embarazos en mujeres menores de 20 años
realizadas durante el período estudiado.
2. Identificar los nacidos vivos y las complicaciones más frecuentes en los
recién nacidos de madres menores de 20 años.
MATERIAL Y MÉTODO
TIPO DE ESTUDIO: Se realizó un estudio descriptivo, de corte transversal en el
Municipio La Lisa entre enero de 2000 y diciembre de 2006 con el objetivo de
evaluar el comportamiento del embarazo en adolescentes.
UNIVERSO: Constituido por 10 806 pacientes que conforman el total de embarazadas
captadas en este período.
MUESTRA: La muestra quedó conformada por 1658 pacientes que fueron incluidas
cumpliendo el criterio de edad menor de 20 años. Se trabajó con el 100% de las
captadas menores de 20 años.
ANÁLISIS Y DISCUSIÓN DE LOS RESULTADOS
En los últimos años se ha observado un incremento de adolescentes embarazadas
constituyendo esto un importante problema de salud de trascendencia mundial, y
se considera que esto se deba a múltiples factores. TABLA 1: Adolescentes
embarazadas en el municipio La Lisa del 2000- 2006.

FUENTE: Departamento de Estadística municipal.
Como podemos apreciar en la tabla 1 se observa una disminución significativa en
el total de las captaciones de embarazo con un aumento de los embarazos en
mujeres menores de 20 años.
Dentro de las causas que pueden explicar este resultado encontramos las del
inicio en etapas cada vez más precoz de las relaciones sexuales, el poco
conocimiento sobre los métodos anticonceptivos en los adolescentes, la aparente
aceptación social del embarazo en esta etapa de la vida y la falla del programa
de riesgo preconcepcional.
Según reportes el 20 % de las madres adolescentes en América Latina son madres
de 18 años, y en el Caribe el 50 % son madres de 17 años y menos. Mientras el
porcentaje de adolescentes de 15 a 19 años que son madres cada año, respecto del
total de adolescentes de ese grupo de edad, corresponde a 6 de cada 100 para
Estados Unidos y Canadá, asciende a 8 en América del Sur, a 9 en el Caribe y
México, llegando a 10 de cada 100 en América Central.
Al mismo tiempo se ha observado que la vida sexual activa se inicia más temprano
que antes, mientras que el uso actual de anticonceptivos modernos se mantiene
bajo. Esto explica, en parte, la gran tasa de embarazos que experimenta este
grupo etario.
TABLA 2: Nacidos vivos de madres adolescentes en el municipio La Lisa del
2000- 2006.

Fuente: Departamento de Estadística Municipal.
En la tabla 2 observamos una disminución de los nacidos vivos, mientras que los
nacidos vivos de madres adolescentes se mantienen en cifras casi estables
representando entre el 11 – 13 %, no pudiendo ser modificado a pesar de los
programas establecidos para este fin. Estudios realizados en el Hospital
Ginecobstetrico Eusebio Hernández, de Ciudad de la Habana, muestran que los
nacidos vivos de adolescentes representan, en el año 1998 un 10.6% y en el año
2004 un 12.4%, esto significa que aunque la tasa de fecundidad adolescente, esta
disminuyendo no ocurre a la misma velocidad que la tasa de fecundidad general,
por lo que sigue constituyendo un problema de salud. El reconocimiento del
riesgo que representa el embarazo para la adolescente ha dirigido la atención de
obstetras, y sicólogos hacia ese sector de la sociedad.
El mayor peligro de parto pretérmino y de muertes neonatales en los hijos de
madres adolescentes ha sido descrito por varios autores, que identifican además
la toxemia, partos prolongados y aumento de la incidencia de cesáreas en este
grupo de riesgo; publicaciones especializadas coinciden en resaltar el
incremento de la frecuencia de anemia, toxemia y complicaciones puerperales en
estas pacientes. Los resultados de nuestro trabajo difieren de lo encontrado en
la literatura revisada
TABLA 3: Distribución del bajo peso al nacer en madres adolescentes en el
municipio La Lisa del 2000- 2006.

FUENTE: Departamento de Estadística Municipal.
En la tabla 3 aparece la relación del bajo peso al nacer con la edad de la
madre. Encontramos que las adolescentes aportaron solo el 13,5 % del total del
bajo peso al nacer, aspecto que consideramos está en relación con la valoración
nutricional al inicio del embarazo, el establecimiento de los hogares maternos,
la vinculación con comedores y la estrecha vigilancia nutricional que se
establece a estas pacientes, que ya de hecho por ser adolescentes son
clasificadas como de riesgo.
Empecemos por preguntarnos si hay razones para sostener que un embarazo entre
los 15 y 19 años de edad deba constituirse necesariamente en un riesgo para la
salud de la madre y/o del niño. Contra lo que generalmente se piensa, no ocurre
así, ya que en condiciones adecuadas de nutrición, de salud, de atención
prenatal, y en un contexto social y familiar favorables, un embarazo y/o parto a
los 16, 17, 18 ó 19 años de edad no conlleva mayores riesgos de salud materna y
neonatal que un embarazo y parto entre los 20 y 25 años. Como el embarazo en
edades adolescentes tiende a concentrarse precisamente en los grupos de la
población que presentan condiciones inadecuadas de nutrición y de salud de la
madre y en los que ésta no cuenta con el apoyo y la atención necesarios, la
correlación positiva entre la edad a la que ocurre el embarazo y el riesgo de
problemas de salud se presenta con gran frecuencia en estudios empíricos. Pero
no son ni la edad a la que ocurre el embarazo ni los factores biológicos
asociados a la misma los que, en sí mismos, se constituyen en riesgos de
consideración, sino su interacción con las condiciones de nutrición, de salud y
de falta de atención de la madre.
En la tabla 4 aparece el aporte de las adolescentes a las muertes fetales
tardías con un 13,2 %, como apreciamos es baja y este aspecto está muy
relacionado con la calidad de la atención prenatal en nuestro país. Esto difiere
de lo reportado en el mundo.
En Francia, entre el 5 y el 10% de los embarazos en adolescentes, son
desconocidos hasta el parto y el seguimiento del 20 a 30% es deficiente o nulo.
En EE.UU, la primera visita, por lo general ocurre hacia las 16,2 semanas en las
adolescentes y de las 12,6 semanas en la mujer mayor siendo nulo el seguimiento
entre un 2 a 3%, aumentando con la edad alcanzando un 56,6% entre los 18 y 19
años. En Salamanca España, el 45,6% de las gestantes adolescentes son
controladas en el Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital
Universitario Clínico de dicha ciudad, un 45,64% lo son fuera de él, y un 11,7%
no son controladas. Se controlan el 11,65% de las adolescentes gestantes entre
14 y 16 años y un 88,35% de las gestantes entre 17 y 19 años. Al parecer, el
número total de controles no supera los 4 en todo el embarazo.
TABLA 4: Distribución de las muertes fetales en adolescentes en el municipio
La Lisa del 2000- 2006.

FUENTE: Departamento de Estadística Municipal.
TABLA 5: Fallecidos en madres adolescentes en el municipio La Lisa del

FUENTE: Departamento de Estadística Municipal.
En la tabla 5 apreciamos que las mujeres menores de 20 años aportaron solo el
10, 5 % al total de fallecidos ocurridos en el período estudiado. Todos estos
resultados se explican por la atención prenatal eficiente y el seguimiento
estrecho a que son sometidas las adolescentes que se embarazan en nuestro
municipio y país.
Ciertamente, hay preocupaciones legítimas por el embarazo adolescente en
términos de la salud de madres e hijos, pero estoy convencido de que sus causas
han sido mal comprendidas. Las condiciones sociales y culturales en las que
tiende a ocurrir el embarazo adolescente tienen mucho más peso que la edad y los
factores biológicos relacionados con ésta -subrayo nuevamente, excepto a edades
muy tempranas- en sus consecuencias negativas para la salud. El que tengan
dichas consecuencias obliga a que el Sector Salud intervenga de manera decisiva
para atenderlas, remediarlas y tratar de prevenirlas en términos de posibles
embarazos subsecuentes.
Sin embargo, dados los razonamientos anteriores, me pregunto si es el Sector
Salud el más indicado para prevenir el embarazo en adolescentes, tal y como
parece derivarse de las políticas recientes, que aparentemente le han encargado
asumir esa responsabilidad, otorgándole cuantiosos recursos para ello.
Dada la naturaleza del problema, ¿no debiera recaer una parte importante de la
responsabilidad en otros sectores, como el educativo -incluyendo la formación de
maestros y los medios de comunicación de masas- y aquellos encargados de las
políticas económicas y sociales?
Los embarazos en la adolescencia van en aumento y es necesario no cerrar los
ojos a esta realidad, uno de los factores mas importantes para no enfrentar este
tipo de situación es la comunicación con nuestros padres, profesores e incluso
entre nosotros mismos.
En resumen, la actitud de una adolescente embarazada frente a la maternidad y a
la crianza de su hijo, estará muy influenciada por la etapa de su vida por la
que transita y, si es realmente una adolescente aún, necesitará mucha ayuda del
equipo de salud, abordando el tema desde un ángulo interdisciplinario durante
todo el proceso, incluso el seguimiento y crianza de su hijo durante sus
primeros años de vida.
CONCLUSIONES
1. Se observó una relativa estabilidad en la captación de embarazos en mujeres
menores de 20 años.
2. Los nacidos vivos de madres adolescentes se mantuvieron estables y las
complicaciones de estos embarazos no fueron significativas.
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Salamanca – Rev. sobre Salud Sexual y Reproductiva Nº 2, año 2, junio 2000, pág.
10-12 – Asociación Argentina por la Salud Sexual y Reproductiva (AASSER).
AUTORES
1. Dra. Vilma Rodríguez Pérez. Especialista en Medicina General Integral.
Profesor Asistente. Centro de trabajo: Policlínico Docente Cristóbal Labra.
2. Dra. Keny Alfonso Díaz. Especialista en Medicina General Integral. MS. C. en
Asesoramiento Genético. Centro de trabajo: Policlínico Aleida Fernández.
3. Dra. Yudith Escobar Fajardo. Especialista en Medicina General Integral.
Centro de trabajo: Policlínico Docente Cristóbal Labra.
4. Dr. Jorge Luis Oliva Sagrera. Especialista en Medicina Interna. Profesor
Asistente. Centro de trabajo: Policlínico Docente Cristóbal Labra.
5. Dra. Mabel Domínguez Mena. Especialista de 2do grado en Medicina General
Integral. MS. C en Asesoramiento Genético. Profesor Auxiliar. Centro de trabajo:
Policlínico Docente Cristóbal Labra.
6. Dra. Maria Idania Viñales Pedraza. Especialista de 2do grado en Genética.
Centro de trabajo: Policlínico Docente Cristóbal Labra.
CIUDAD DE LA HABANA, CUBA, JULIO 2007
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Publicado Monday 20 de August de 2007
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