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Culturas de Mercado, Rutinas de Vida
Resumen: Es una feria al aire libre que se realiza diariamente en un horario de 8:00 hrs. a 14:00 hrs., extendiéndose por aproximadamente 7 cuadras de la Av. Pinto , a este lugar asisten diariamente feriantes de todas las localidades de la región a ofrecer sus productos, mucho de ellos extraídos de esta zona como la mutilla, rosa mosqueta, entre otros.
Publicación enviada por Madelen Natalia Escobar Ortiz
La feria Pinto es el mercado regional más
importante de la región de la Araucanía, que se encuentra en el populoso sector
de la Estación de Ferrocarriles de Temuco.
Es una feria al aire libre que se realiza diariamente en un horario de 8:00 hrs.
a 14:00 hrs., extendiéndose por aproximadamente 7 cuadras de la Av. Pinto , a
este lugar asisten diariamente feriantes de todas las localidades de la región a
ofrecer sus productos, mucho de ellos extraídos de esta zona como la mutilla,
rosa mosqueta, entre otros.
En el libro “Culturas de Mercado, Rutinas de Vida” se muestran algunas historias
de vida de sus vendedores, narra su esfuerzo y sacrificio, las rutinas diarias
de estas personas en la feria Pinto, desde como llegan, hasta la hora de
retornar a sus hogares, en donde la mayoría de estos comerciantes pertenecen a
la etnia mapuche, lo que le da aun mayor identidad a este mercado en nuestra
región.
Los comerciantes de la feria Pinto comienzan a llegar a altas horas de la
madrugada para instalar sus puestos o simplemente pasearse por las calles de la
feria ofreciendo sus productos.
Algunos comerciantes cultivan y cosechan sus propios productos, como es el caso
de la señora Luisa Quidel, de treinta y nueve años de edad, la cual en un
estrecho terreno de tres hectáreas tiene que arreglárselas para sembrar habas,
arvejas y trigo, estos tres alimentos que vende para sobrevivir junto a su
esposo, madre e hijo de solo doce años, quien la ayuda con la venta de las
verduras, mientras ella vende el mote por las calles de la feria, el que
claramente es mucho mas codiciado en verano, siendo esta su mejor época de
ventas en el año.
También como la señora Lucía Lincopan, que proviene de una comunidad Mapuche, es
una mujer que a pesar de haber sido abandonada por su marido, ha seguido
luchando sola para mantener su hogar, por lo que desde hace seis años se dedica
a la siembra y cosecha del cilantro, perejil, acelga y algunas otras verduras.
La gran carisma y simpatía de esta mujer la han hecho formar relaciones de
amistad con sus caseras, con las que comparte sus conocimientos acerca de la
medicina Mapuche
Otros son recolectores, como es el caso de el señor Caniumán, recolector de
digueñes, el que al no poseer propiedades en donde sembrar sus productos, debe
confiarse de la buena voluntad de algún latifundista para poder extraer dichos
hongos apaleando los árboles, los que luego los envuelve cuidadosamente para
protegerlos, para más tarde venderlos por mayor.
También está la señora Adelina Chicahual, la que se gana la vida recolectando
rosa mosqueta, un arbusto silvestre que crece en las cercanías de la cordillera
de los Andes .
Y el señor Juan Tragolaf quien desde niño aprendió de la extracción de los
camarones de barro gracias a su padre, todas estas personas tienen en común
sacrificarse para ganarse el pan de cada día, para llevar el sustento a sus
hogares y así poder mantener a sus familias con un dinero que muchas veces es
insuficiente para vivir dignamente.
Un aspecto importante que recalca este libro, es la pobreza en que viven estos
comerciantes, a pesar del esfuerzo que hacen para mejorar su calidad de vida es
casi inútil, pues su sueldo la mayoría de las veces ni siquiera alcanza para un
sueldo mínimo que es de $135.000 aproximadamente, lo que ni siquiera alcanza a
cubrir una canasta básica entera para cuatro personas , además de lo difícil que
puede resultar vender toda su mercadería, la que si no es vendida en un plazo de
pocos días, todo el esfuerzo y trabajo de su producción se pierde, lo que hace
que las vendedoras salgan a caminar ofreciendo su mercadería, esperando que
alguna casera se interese y compre sus productos, las que muchas veces buscan
pagar menos por más, tratando que les rebajen el precio, desconociendo todo el
esfuerzo que hay detrás de una matita de cilantro, perejil, acelga, etc.
Sumándole además, todo el gasto que le es, invertir en los procesos de
producción para tener una plantación sana y abundante.
También es importante destacar que, por lo menos en estas entrevistas ninguno de
estos vendedores tiene previsión social, ya que todos son independientes y con
el escaso dinero que logran juntar en el mes se les hace imposible poder
ahorrar, lo que a futuro les traerá muchos más problemas, ya que cuando sus
cuerpos fatigados por el desgaste físico de todo lo que implica la plantación,
cosecha, recolección, carga, acarreo, etc. de las verduras, sumándole además la
exposición diaria al frío y la lluvia no puedan seguir trabajando sólo podrán
optar a una pensión insignificante lo que hará aun mayor su grado de pobreza.
“Sin duda la pobreza que aún agobia a muchísimas familias chilenas tiene
connotación de tragedia: no en vano el difunto pontífice Juan Pablo II, dejó
dicho en Chile que los pobres no pueden esperar. Y, aunque parezca innecesario,
creemos que esa imposibilidad de espera tiene que ver con que hay formas de
pobreza que niegan por completo la gran cacareada dignidad del ser humano. Sobre
todo cuando se tiende a confundir la pobreza con la delincuencia”
Además del riesgo que corren las mujeres sobre todo al trabajar en este sector,
pues lamentablemente la feria Pinto es muy conocida por su alta delincuencia
debido a la gran concurrencia de personas a este sector para realizar sus
compras.
A través de las páginas de este libro se puede ver que la mayoría des estos
comerciantes no tienen estudios superiores, en algunos casos son analfabetos, en
donde su única escuela ha sido la feria, esto empeora aun más su condición,
impidiéndoles surgir y ser algo más en la vida , ya que hoy en día a la hora de
pedir cualquier tipo de trabajo, como requisito básico te exigen tener rendido
4º de enseñanza media, entonces desde este punto de vista es muy difícil que
estas personas opten a mejores condiciones de vida o laborales.
A pesar de todas las dificultades, problemas y carencias que tiene cada una de
estas personas, la amistad y el compañerismo siempre está presente entre ellos,
apoyándose unos a otros “ De sus dolores, de sus nunca destrozadas esperanzas,
de esa alegría que suelen ostentar y cuya única lectura se relaciona con el
refranero popular español: “ Al mal tiempo, buena cara”
Con esta disposición trabajan los comerciantes de la feria Pinto, en donde aun
se preservan las raíces de la cultura mapuche, las cuales poco a poco con el
tiempo, se han ido desplazando, dando lugar a una cultura marcada totalmente por
las influencias extranjeras.
AUTORA
Madelen Escobar Ortiz
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Publicación enviada por Madelen Natalia Escobar Ortiz
Contactar mailto:mesco020@pinhue.ufro.cl
Código ISPN de la Publicación EElkAlVFyZyfFqYGnQ
Publicado Wednesday 27 de June de 2007
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