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El aprender a aprender como desafío a la gestión pedagógica en la actualidad
Resumen: En la siguiente interpretación acerca de los estudios realizados referentes a las Teorías del aprendizaje, trataremos de enarbolar el desarrollo y evolución de ellas a través de los años y cual ha sido su influencia en el quehacer pedagógico a través de la historia.
Publicación enviada por Franklin Castillo
RESUMEN
En la siguiente interpretación acerca de los estudios realizados referentes a
las Teorías del aprendizaje, trataremos de enarbolar el desarrollo y evolución
de ellas a través de los años y cual ha sido su influencia en el quehacer
pedagógico a través de la historia.
Esta interpretación nos llevará a reflexionar acerca de los métodos y
actuaciones que nuestro magisterio ha estado desarrollando durante ese tiempo y
a cómo estas teorías han conducido la actividad docente a partir de su
aplicación en las aulas nacionales en tiempos de cambio y renovación curricular.
INTRODUCCIÓN
En la Pedagogía actual cada vez se hace más hincapié en la idea de que el alumno
ha de jugar un papel activo en su propio aprendizaje, ajustándolo de acuerdo a
sus necesidades y objetivos personales. Por tanto, se aboga por introducir
estrategias de aprendizaje en el currículum escolar para que el alumnado se
beneficie aprendiendo a utilizarlas desde los primeros años de la escolarización
y será al profesorado al que se le encomendará la tarea de enseñar a aprender y
al alumnado a aprender a aprender.
La palabra aprendizaje no siempre ha contado con una definición clara. Se ha
pasado de una concepción conductista del aprendizaje a una visión del
aprendizaje donde cada vez se incorporan más componentes cognitivos. Y aunque
existen tantos conceptos de aprendizaje como teorías elaboradas para explicarlo,
se podría afirmar que el aprendizaje sería "un cambio más o menos permanente de
conducta que se produce como resultado de la práctica" (Kimble, 1971) y las
estrategias de aprendizaje serían aquellos procesos o técnicas que ayudan a
realizar una tarea de forma idónea. Esta definición tan global la aclara Nisbet
y Shucksmith (1987) y serían "las secuencias integradas de procedimientos o
actividades que se eligen con el propósito de facilitar la adquisición, el
almacenaje y/o la utilización de información o conocimiento", de tal manera que
el dominar las estrategias de aprendizaje permite al alumnado planificar u
organizar sus propias actividades de aprendizaje.
La Reforma Educacional Chilena, nos plantea finalidades generales de la
educación referidas al desarrollo personal y la formación ética e intelectual de
los alumnos además de las capacidades para ser un ser social activo y crítico
frente a las situaciones que se le presentarán en su vida diaria, por tanto, se
privilegiará el desarrollo de ciertas competencias en términos de procesamiento
de ideas a partir de la adquisición de conceptos a través de los CMO y los OFT
que le serán herramientas útiles en los nuevos tiempos en que el mundo global y
la sociedad del conocimiento avanza a un ritmo vertiginoso obligándonos a seguir
adquiriendo suficiencias para la vida. La pregunta surge entonces ¿nuestro
sistema educacional chileno y sus actores están preparados para trocar los
paradigmas que por años han estado en nuestras aulas y que por generaciones han
formado personas receptoras de información condicionadas por las bases
epistemológicas de cada uno de ellos en donde la adquisición de contenidos es
claramente privilegiada por sobre el desarrollo de competencias para la vida?
La respuesta pudiera tardar un tiempo o unos minutos en aparecer, pero
evidentemente que según nuestra realidad, avalada por las experiencias
pedagógicas actuales, nuestro sistema educativo y los que lo conducen aún siguen
bajo el precepto y la guía de las propuestas conductistas que han marcado la
intervención de los profesores de nuestro país. Por lo tanto, el cambio
sustantivo en las prácticas docentes constituye un desafío tremendamente grande,
de preparación y estudio, de fe en la vocación formadora y de rigor en la puesta
en práctica de lo nuevo. Evidentemente que como sistema tomará años llegar a
implementar métodos de trabajo acordes a las nuevas propuestas, pero, ¿no es
acaso la educación un desafío constante y permanente?.
La educación en Chile hoy tiene un desafío, cambiar el paradigma y comenzar a
formar a personas para la vida, enseñar a adquirir competencias más que
memorizar libros, mostrar caminos para el apropio de habilidades más que formar
máquinas receptoras de información. La educación en Chile debe enseñar a
aprender y a adquirir conocimientos a partir de la reflexión, nuestros
ciudadanos deberán tener las herramientas para Aprender a Aprender. Ese es
nuestro desafío.
1.- HISTORIA, EVOLUCIÓN Y DESARROLLO DE LA PSICOLOGÍA Y LAS TEORÍAS DEL
APRENDIZAJE
Hace poco más o menos de un siglo, surgían opiniones tales como que “la
psicología tiene un largo pasado, pero una corta historia”, según Ebbinghaus.
Esta frase tantas veces repetida, fue perdiendo vigencia a medida que la
historia de la psicología crecía. Pero lo que es más curioso de este
crecimiento, es que no sólo se ha producido hacia adelante, con los sucesivos
cambios metodológicos y conceptuales aparecidos el siglo XX, sino que de alguna
forma, la historia de la psicología se ha prolongado hacia atrás, recuperando
como propios los problemas y vicisitudes de más de veinte siglos de tradición
filosófica occidental. Colgándonos de la idea de J.L. Borges, que dice que son
los sucesores los que crean a los precursores, los cambios habidos sobre todo en
los últimos cuarenta años, han convencido a muchos estudiosos de la psicología
de que la historia de ésta comenzó mucho antes de lo que la frase de Ebbinghaus
hacía suponer.
Para lo que supone nuestro interés en esta interpretación de las teorías del
aprendizaje, podemos mencionar que la historia se remontaría nada menos que
hasta el siglo IV a.c., cuando en la Grecia antigua se debatían cuestiones y
conceptos que, muchos siglos después, pasarían a constituir el núcleo de los
problemas que estudiaría la Psicología Cognitiva. Este debate se abre en la
Academia, la escuela de filosofía de Platón que tenía por finalidad difundir las
ideas de Sócrates, que entre sus numerosas obras, algunas están dedicadas a
reflexionar acerca de la naturaleza del conocimiento y sobre su origen.
Por ejemplo en el libro VII de La República, de Platón, se expone el mito de la
caverna, que no es sino una alegoría según la cual el mundo que nosotros
conocemos, encadenados como estamos a nuestros sentidos, es la sombra proyectada
en una pared de la caverna de la realidad por las ideas puras que son imbuidas
al nacer en nuestra alma. Para nuestros intereses, el mito queda completado en
uno de los Diálogos de Platón en el que Sócrates explica a Menón, un joven
esclavo, cómo cuando él aprende geometría lo único que hace es llevar hasta su
conciencia aquellas ideas que desde siempre estaban en su alma. Esta doctrina
Platónica resurgirá en la tradición filosófica occidental en el pensamiento
racionalista e idealista de Descartes o Kant, y será recuperada para la
psicología por algunos representantes del movimiento cognitivista actual.
Frente a la corriente racionalista iniciada por Platón, se levanta otra
tradición que tiene su origen precisamente en su discípulo predilecto,
Aristóteles, quien rechaza la idea de las doctrinas innatas y propone que el
conocimiento procede de los sentidos que dotan a la mente de imágenes que se
asocian entre sí según tres leyes: la contigüidad, la similitud y el contraste.
Así, Aristóteles puede ser considerado el padre del Asociacionismo, que el los
siglos VII y VIII alcanzará con Hobbes y Hume su máxima expresión dentro de la
filosofía. Dentro del campo de la psicología será introducido precisamente por
Ebbinghaus y dominará no sólo el estructuralismo sino sobre todo el conductismo,
teniendo una influencia decisiva en la historia de la psicología y por sobre
todo y más específicamente, en la psicología del aprendizaje.
Según Knapp(1986), la historia de la psicología estaría dividida en dos mitades
durante el siglo XX: una primera dominada por el conductismo y una segunda por
la psicología cognitiva. A grandes rasgos, esa historia según Knapp, narra la
existencia de dos revoluciones paradigmáticas seguidas por su correspondiente
período de ciencia normal. La primera revolución se produce en la segunda década
del siglo XX y da lugar a la aparición del conductismo como respuesta al
subjetivismo y al abuso del método introspectivo por parte del estructuralismo y
también del funcionalismo.
El conductismo se consolida a partir de 1930 entrando en un período de
ciencia normal caracterizado por la aplicación de su paradigma objetivista,
basado en los estudios del aprendizaje mediante condicionamiento, que considera
innecesario el estudio de procesos mentales superiores para la comprensión de la
conducta humana. La expansión del paradigma, que desemboca en múltiples
anomalías empíricas, junto al empuje de diversos factores externos a la
psicología, como son las nuevas tecnologías cibernéticas que vienen de la mano
de la teoría de la comunicación, la lingüística y la propia cibernética, harán
que el paradigma conductista entre en crisis a partir de 1950.
A mediados de esa década, será sustituido por el procesamiento de información
que, apoyándose en la poderosa metáfora del computador, hará posible el estudio
de los procesos mentales que el conductismo marginaba. De esta forma se entra de
nuevo en un período de ciencia normal pero esta vez bajo el dominio de la
psicología cognitiva, en el que el conductismo se bate en franca retirada,
hallándose en vías de extinción. Este período alcanza hasta nuestros días.
Esta es, de forma tremendamente esquemática, la historia reciente de la
psicología del aprendizaje y sus matices, que sin duda alguna, se presta para
debatir acerca de cual es el método más apropiado o que más se acerca a la
realidad.
En nuestros días, existe un debate inmensamente grande en torno a las formas y
estructuras utilizadas para la construcción del aprendizaje en el Ser humano.
Hay quienes sostienen la configuración del esquema conductista cartesiano como
único medio y modo de adquirir aprendizajes y también existen aquellos que
sostienen que a través de la experiencia y reflexión se construyen aplicaciones
que serán ciertamente útiles en el crecimiento y desarrollo de habilidades
competentes para la vida.
Según la experiencia pedagógica conocida y desarrollada en las aulas chilenas,
el sistema positivista ha sido extraordinariamente perseverante en cuanto a la
influencia en el accionar de nuestros preceptores al momento de proceder en el
quehacer educativo, por cuanto la instrucción ha predominado por sobre los
procesos de reflexión acerca de los contenidos y actividades desarrolladas.
Es sin duda, el modelo que por mucho tiempo nos ha sumergido bajo el manto de la
aceptación sin interlocución, el que nos ha transformado en seres autómatas
capaces de dar respuestas según estímulos nos alcancen, aquellos que sin razón
alguna logran llegar a puntos inimaginables sin saber por qué ni cómo, solo
entienden que tienen que hacerlo porque así es como lo entienden, sin saber que
su estructura mental ha sido condicionada para eso.
El desafío de la educación hoy es dar respuestas a interrogantes tan simples
como: ¿Qué es enseñar?, ¿Por qué enseñar?, ¿Para qué enseñar?, ¿Cómo enseñar?,
¿Qué enseñar?.
2.- EL APRENDER A APRENDER COMO DESAFÍO A LA GESTIÓN PEDAGÓGICA EN LA
ACTUALIDAD
En nuestro país se ha desarrollado una propuesta curricular que tiende al
crecimiento personal del Ser en términos de adquisición de competencias y
habilidades que le permitan desenvolverse de manera óptima en la sociedad en la
cual estamos actuando, de tal manera de que este actor social sea capaz de
analizar en forma crítica los acontecimientos y las vicisitudes que esta le
presenta y pueda dar respuestas acordes a esos requerimientos.
En demarcaciones teóricas, estamos hablando de la implementación de un paradigma
socio cognitivo que nos indica que nuestros “egresados” deben ser capaces de
alcanzar capacidades y valores, contenidos y métodos demostrando así cierta
cultura social e institucional, donde el curriculum abierto y flexible nos
permite tener libertad al momento de determinar los programas, en el cual los
objetivos tienden a la adquisición de capacidades, destrezas, valores y
actitudes acordes al desarrollo de esta nueva sociedad donde la persona como
ciudadano debe tener una visión humanista y constructiva, donde los valores y
las capacidades estén proyectados a la vida diaria.
Esta nueva metodología participativa y constructiva por descubrimiento nos
debiera llevar a alcanzar aprendizajes cooperativos en el marco del aprender a
aprender en el cual la inteligencia pasa a ser un producto social mejorable por
el aprendizaje originados por la motivación intrínseca asociado a los objetivos
los cuales el profesor como mediador instruccional y guía de los aprendizajes
colaborativos nos conduce por el camino del aprendizaje enseñanza.
A grandes rasgos y muy someramente, la propuesta de la Reforma Educacional en
Chile apuesta a la formación de personas bajo este precepto y en estas
condiciones. La pregunta surge en forma espontánea, ¿nuestro sistema educacional
y nuestra idiosincrasia tercermundista y subdesarrollada está preparada para
modificar su estructura mental por cuanto han sido generaciones formadas bajo el
alero del conductismo?, ¿aquellos que postularon estos cambios en educación
pensaron por un segundo en lo complejo que resulta desarmar la constitución
especulativa y reflexiva del ser humano que tiene una carga importante en
términos emocionales y conductuales?
Sin duda que la respuesta resulta casi obvia, al menos desde el punto de vista
de este análisis. No obstante aquello, no se pueden desconocer los esfuerzos
realizados por miles de docentes que tratan de seguir la premisa de esta reforma
pero que lamentablemente se encuentran inevitablemente con las barreras del
sistema. Este sistema oblicuo y ciego que no permite mayores modificaciones al
momento de la ejecución, en donde los actores en su mayoría han crecido
condicionados a los estímulos del medio y han sido entrenados para la entrega de
respuestas inmediatas y satisfactorias sin mediar reflexiones ni análisis de sus
acciones y réspices, en donde el silencio y la actuación sin sentido son los
acompañantes de sus tratadas.
En esta sociedad actual, en donde la aparición del conocimiento y la generación
del mismo constituyen una renovación casi diaria de información, vuelve a surgir
otra interrogante ¿nuestro sistema educativo nos prepara para la adquisición de
estos conocimientos a partir de la búsqueda personal de satisfacción individual
respecto de esas inquietudes?, o más bien nos prepara para la espera de
respuestas rápidas e inmediatas eminentemente prácticas que nos permitan
desenvolvernos en asuntos cotidianos y en responder acertadamente a lo que se
nos consulte?
Sin duda que es un tema complejo y escabroso que nos da para pensar y detenernos
un momento y preguntarnos otra vez ¿qué estamos enseñando?, ¿por qué y para qué
estamos enseñando?
La respuesta no es fácil, pero pudiera ser que si cambiáramos nuestros
procedimientos y diéramos cabida a nuevas formas de actuar en el aula y en la
formación inicial de los educandos, tal vez encontremos sentido al quehacer
pedagógico en lo que en esencia debe ser.
Apuntábamos en líneas anteriores los lineamientos generales de la propuesta
curricular de la educación en nuestro país y definitivamente podemos afirmar que
la tarea es inmensamente grande por cuanto la mayoría de aquellos que deben
guiar esos procedimientos se encuentran aún autocobijados bajo métodos y
estrategias que atentan contra el desarrollo de estos lineamientos.
Ahora bien, la gestión pedagógica en la actualidad se encuentra sumida en la
ferocidad de las limitaciones impuestas por el sistema que quiere cambios pero
no da espacios, pretende modificaciones pero no aporta en forma sustantiva.
Esta actualización en términos paradigmáticos de la educación en Chile supone
primeramente un cambio de mentalidad en los profesores que llevan a cabo este
proceso de cambio, pero definitivamente esto es casi imposible puesto que las
oportunidades de conocer, integrar y aplicar estos cambios se ven truncadas por
la falta de momentos y plazas para hacerlo. Sin duda que esto se convierte en
una nueva lucha para el docente y por consiguiente para el proceso educativo y
pedagógico en su conjunto.
Tratar de integrar nuevos procesos de aprendizaje en el aula a partir de una
propuesta basada en la evolución de las comunicaciones, las sociedades, la
informática y el conocimiento, supone verdaderamente un desafío para el pedagogo
y su gestión por cuanto significa desarmar y desarticular toda una estructura
trabajada por años e incorporar en forma casi inmediata una nueva forma de
entregar herramientas que permitan la adquisición de aprendizajes por medio de
técnicas y directrices muy dispares a las convencionalmente conocidas, las que
sin duda para estas nuevas generaciones resultan homéricamente interesantes y
significativas desde el punto de vista de la posibilidad de entender el por qué
de su actuación frente a tal situación.
Entregar momentos y campos de reflexión frente a la situación de aprendizaje y
generación de conocimiento de los alumnos es la clave para comenzar a entender y
a desarrollar la propuesta curricular. Indiscutiblemente y sin mayores adornos,
esto constituye un serio reto a la acción pedagógica actual. Sin duda que se
convierte en un desafío al quehacer educativo, pero ciertamente debemos decir
que el producto esperado en estos días es un individuo que sea capaz de
sobrellevar los estímulos externos de manera adecuada dando respuestas
satisfactorias a partir de lo que puede inferir de acuerdo a su análisis y
reflexión frente a esa situación. Esas son las herramientas que debemos
entregar, ese es el desafío en educación hoy, formar personas capaces de
encontrar sentido a lo que hacen utilizando la esencia de los contenidos
adquiridos en su proceso de formación y de aprendizaje en el aula.
3.- CONCLUSIONES
Desde el punto de vista práctico, el cambio de mentalidad y la aceptación al
cambio no se puede pedir a aquellos que han sido formados bajo cierta
estructura. Sería como querer que un manzano entregue naranjas cuando es regado
con una sustancia de color naranja. Probablemente nos dé frutos con cáscara de
color naranjo, pero en su interior aún tendrá sabor a manzanas.
La analogía puede servirnos para decir que muchos profesores que se encuentran
en el actual sistema se han impregnado de las nuevas propuestas, pero que en
definitiva las orientaciones siguen estando fuertemente marcadas por las bases
conductistas. Se habla de trabajar en equipos, pero se mal entiende y se trabaja
en grupos. Tratan de que los alumnos aprendan haciendo, pero en realidad estos
no saben por qué lo están haciendo ni para qué. Definitivamente existe un
desconocimiento y una confusión general respecto a los modelos pedagógicos y su
formulación y objetivos. Por lo general, se hace una mezcla inentendible de
formas y modos que evidentemente aportan a seguir caminando más profundamente
hacia el abismo de la incongruencia de la proyección en el papel y el actuar en
el aula.
Apuntamos en este sentido a que las instituciones de formación inicial del
profesorado logren romper los paradigmas en educación impuestos en otros
momentos y realidades y consigan preparar profesores que sean guías del
aprendizaje y gestores de las iniciativas de generación de conocimientos en sus
potenciales alumnos. En definitiva, que aquellos futuros profesores, aprendan a
enseñar a aprender, lo que supone entonces una modificación de las estructuras
tradicionales de la educación superior.
Este es un tremendo desafío y el camino es largo y sinuoso, pero hay que
comenzar por algo. De todas formas ¿no es acaso la educación un desafío
constante y permanente?
4.- REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
- Ausubel, D; “Psicología Educativa”, edit. Trillas, México, 1976
- Beltrán, J; Bueno, J; “Psicología de la Educación”, edit. Alfaomega, México,
1997
- Craig, R; Mehrens, W, Harvey, C; “Psicología Educativa Contemporánea”, edit.
Limusa, México, 1979
- Craig, R; “Psicología del Aprendizaje en el Aula”, edit. Paidós, Argentina,
1967
- Kant, I; “Pedagogía”, edit. Akal, Madrid, 1991
- Klingler, C; Vadillo, G; “Psicología Cognitiva, estrategias en la práctica
docente”, edit. Color, México, 2004
- MINEDUC, “Planes y Programas de la Educación Chilena”, 1998
- Pozo, J; “Teorías Cognitivas del Aprendizaje”, edit. Morata, Madrid, 1997
- Román, M, Diez, E; “Aprendizaje y Curriculum”, edit. EOS, Madrid, 1999
- Santrock, J; “Psicología de la Educación”, edit. Mc Graw Hill, México, 2001
- Swenson, L; “Teorías del Aprendizaje”, edit. Paidós Ibérica, Barcelona, 1987
5. AUTOR
Franklin Castillo Retamal
Profesor de Educación Física, Magíster en Educación, Magíster en Motricidad
Humana©. Docente Universidad Católica del Maule. Docente Universidad Autónoma de
Chile. Talca – Chile. fcastillo.fc@gmail.com
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Publicado Tuesday 26 de June de 2007
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