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La arquitectura Tallan el centro administrativo, político y religioso de Narihuala
Resumen: El departamento de Piura, esconde muchos enigmas para los historiadores y estudiosos, los cuales son un verdadero reto para establecer conclusiones históricas. El territorio de este departamento norteño, lleno de algarrobos, jumentos y sofocante calor, presenta vestigios que sin lugar a dudas, pertenecen a tiempos muy remotos, hasta el extremo de haber inducido a algunos estudiosos a pensar que en esta parte del país, podría encontrarse la fase más antigua del hombre de la costa.
Publicación enviada por Rudy Mendoza
INTRODUCCION
El departamento de Piura, esconde muchos enigmas para los historiadores y
estudiosos, los cuales son un verdadero reto para establecer conclusiones históricas.
El territorio de este departamento norteño, lleno de algarrobos, jumentos y
sofocante calor, presenta vestigios que sin lugar a dudas, pertenecen a tiempos
muy remotos, hasta el extremo de haber inducido a algunos estudiosos a pensar
que en esta parte del país, podría encontrarse la fase más antigua del hombre
de la costa.
Uno de esos vestigios es la mal llamada “fortaleza” de Narihualá, la misma
que se encuentra enclavada en el valle del bajo Piura y que constituye un modelo
de la cultura de nuestros antepasados y de la superación del hombre sobre la
naturaleza.
La presente investigación monográfica pretende dar á conocer el modelo
arquitectónico que desarrollaron los tallanes y tomamos como ejemplo la
estructura piramidal ubicada en el centro poblado de Narihualá, donde la
naturaleza y los huaqueros la han convertido en una especie de cerro, o alto
como la llaman los pobladores.
CAPITULO I
LOS TALLANES
UBICACIÓN TEMPORO ESPACIAL
Geográficamente el área de la cultura tallan comprendía desde Manta (en el
ecuador) por el Norte hasta la región de olmos y Morrope (Perú) por el sur).
Hacia el este limitaban con los contrafuertes andinos, área cultural de los
Huayacuntus, y por el oste con el océano pacifico.
Como se habrá podido apreciar, la extensión del área es muy amplia, razón
por la que solo nos ocuparemos al complejo tallan del departamento de Piura, en
la costa norte del Perú. Este complejo cultural presenta rasgos peculiares
locales que los diferencian de las demás naciones norteñas y sureñas durante
el periodo cultural en mención.
Con todo esto, los cierto es que los tallanes ocuparon un área de diversidad
bio geográfica, que supieron aprovechar al máximo formando una cultura propia
, con peculiaridades regionales (sociales, económicas y culturales) que la
distinguen de las demás culturas establecidas en la costa septentrional del
antiguo Perú.
El conjunto cultural tallan al parecer no constituyo un estado regional con un
gobierno centralizado en el verdadero sentido de la palabra. Todo parece indicar
que se trataron de señoríos o curacazgos independientes pero confederados en
razón de las relaciones comerciales y el parentesco común de origen de algunas
etnias, además de compartir recursos y medios naturales como el hídrico: las
aguas del chira y el Piura.
La gran cantidad de sitios arqueológicos en las márgenes de los ríos chira y
Piura demuestran lo dicho. La distancia entre uno y otra es e apenas 3 a 5 Kilómetros;
la cantidad también denota una gran concentración poblacional a fines del
siglo XV. De similar manera ocurre en las márgenes del río Piura, aunque en
esta zona la mayoría de sitios ostentan restos piramidales que hacen parecer
que hubo mas de un centro político administrativo. Ello indica también que
cada curacazgo mantenía su independencia política administrativa y/o que
cambios bruscos motivaron el cambio de sede política administrativa en el
conjunto étnico tallan.
La diversidad de sitios con estructuras piramidales puede también corresponder
a los trastornos ocasionados por las aguas de los ríos chira y Piura al inundar
los espacios humanos como consecuencia de las lluvias generadas por el fenómeno
del Niño.
LOS ORIGENES DE LOS TALLANES
Como toda cultura, los tallanes presentan dos tradiciones primigenias sobre su
origen y que explican la procedencia ancestral. La primera los menciona como
originarios de la sierra y la segunda como procedentes de avanzadas marítimas.
En relación a la procedencia serrana, Cabello de Balboa, en su obra “Miscelánea
Antártica” indica que :
“y por aquella parte ya estavan pobladas de gentes bajadas de la sierra y los
mismo se puede decir de todo el valle de pohechos y ribera del río luchira, los
demás valles de Catacaos, tangarara y Piura, ansi mesmo fueron propagados de
gentes serranas (como ellos mismos lo confiesan) los de Olmos (aunque en su
lenguaje y estilo de vida, an sido y son muy diferentes de sus vecinos y
comarca) también ser precedidos de la serranía de donde descienden las demás
gentes tallanes.”
(Cabello de Balboa. Edición 1951.Cap. XVII)
Es quizá la presencia de avanzadas Huari en la serranía de Piura a finales del
Intermedio Temprano las que obligan a los ancestros tallanes a migrar a la costa
en busca de paz y bienestar. Las luchas de conquista y colonización obligo al
desplazamiento voluntario e involuntario de grupos humanos serranos locales a la
costa , quienes huyendo de sus tierras invadidas llegaron a la costa en busca de
nuevas y mejores condiciones de vida. Trajeron su lengua y la adaptaron con el
tiempo a las nuevas condiciones biogeográficas, económicas y culturales del
nuevo medio
El extinto investigador Juan José Vega (1985:46) explica al respecto que el “éxodo
a la costa habría sido motivado por las guerras adversas que sostuvieron en sus
asientos originales, que fueron conquistados por estados vecinos mas
poderosos”.
Al mismo tiempo que se sucedían migraciones de la sierra a la costa, llegaron
también expediciones de migrantes que vinieron por la mar y al establecerse en
la costa litoral, conformaron curacazgos como el caso de los Sechura, a quienes
se les vincula como descendientes de los Mochica. Las evidencias idiomáticas
reflejan un parentesco con este grupo yunga del Intermedio temprano.
LA SOCIEDAD
Los tallanes como toda complejo cultural mantuvieron una organización social
basada en un sistema de linajes y prerrogativas hereditarias de curacazgos; los
cuales se establecieron en diversos valles de la costa y zonas del litoral.
Estos curacazgos mantenían entre si una unidad cultural, que los llevo en un
determinado momento –aun n o precisado- a conformar una nación regional, que
si bien no tenia la fuerza, extensión y botado del Chimu Capac, se mantenía
firma en estas tierras norteñas y serranas.
Socialmente todas tenían una función que realizar. Parece que cada grupo
social mantenía una especialización, un espacio socio económico y una tradición
idiomática , propia de su condición social. Ello podría explicar a cantidad
de dialectos dentro de la lengua tallan
La organización social tallan estaba organizada en un sistema estratificado de
linajes y de tradiciones hereditarias de carácter religioso.
En conjunto, se puede establecer una organización diferenciada en dos sectores:
el aristocrático o elite gobernante curacal; y el Plebeyo o clase dominada,
conformada por el pueblo en general y que se organizaba en torno a una
especialización socio económica productiva: comerciantes, pescadores,
agricultores, artesanos, alfareros, tejedores, etc. Todos ellos reunidos en
parcialidades , y caracterizados cada uno por su especialidad económica.
Las evidencias demuestran una sociedad marcadamente estratificada, con diversas
ocupaciones productivas o no, señalan una gran complejidad social. Al parecer
esta complejidad encuadraba de la siguiente manera :
Cada valle tomaba el nombre del curaca principal, y estos a su vez conformaban
la cabeza socio político y económico del curacazgo. Así tenemos noticias de
los curacas Lachira (Valle del Chira, Sullana) Amotape, Pabur, Colán, etc. Los
señores curacas eran obedecidos y respetados y temidos por su población. El
cronista Cieza de León señala que :
“Los señores antiguos... eran temidos y muy obedecidos por sus súbditos...y
servidos con grandes ceremonias.”
(Cieza de León. Edición 1984. Cap. LIX:186))
El curaca era el jefe étnico tradicional entre cuyas funciones se encontraba la
administración de los bienes comunales (sapsi o space), el control de las energía
humana emplea con la finalidad de redistribuirla.
El poder del curaca se sustentaba en su capacidad para organizar a la población
en una serie de tareas que iban desde la obtención de recursos de áreas
lejanas o núcleos ecológicos diferentes al natural, hasta la construcción de
caminos y limpieza de canales. (Francklin Pease)
Bajo la dirección de los curacas y supervisión de la clase administrativa
(sacerdotes, indios principales y guerreros) estaba organizada la producción
agrícola, ganadera, comercial de la región. Asimismo en los curacazgos de la
región litoral esta producción estaba dada por el comercio marítimo y la
pesca.
Los curacas pro sus condición de nobles y grandes señores estaban exceptuados
del trabajo, y vivían con gran pompa y solemnidad, dedicándose tan solo a
ordenar y dirigir a su población bajo su cargo
La nobleza regional tallan mantenía una jerarquía de poder conformada por el
curaca principal y señora principal, indios principales o curacas “segundas
personas” y una serie de funcionarios públicos y administrativos.
CAPITULO II
LA ARQUITECTURA TALLAN
LA ARQUITECTURA TALLAN
La arquitectura tallan no es muy monumental ni tan espaciosas como las de sus
contemporáneos yungas del Chimu. La alfarería tallan no registra evidencias de
viviendas o sitios monumentales, salvo aquellos cerámicos de origen chimu. El
conocimiento del espacio arquitectónico tallan solo se circunscribe a los
vestigios monumentales de montículos y construcciones piramidales de adobe (vg:
Narihuala, chaquira, alto de la cruz, etc) restos de paredes de adobe
(cumbibira) y a las reminiscencias etnohistóricas visibles en los innumerables
centros poblados campesinos del departamento.
Los tallanes fueron granes constructores de templos y residencias suntuosas,
ello se fundamenta en la diversidad de restos construcciones existentes y
diseminadas a nuestro territorio.
Existieron dos tipos básicos de construcciones : la Monumental, constituida por
los templos y centros administrativos; y la Popular, en su totalidad conformadas
por las viviendas del pueblo, artesanos, pescadores y agricultores.
En sus construcciones emplearon el adobe para sus edificios monumentales y la
quincha para las construcciones populares.
Las construcciones de los edificios suntuosos estaba dado por el ,levantamiento
del plano, luego levantaban muros anchos de adobe unidos con argamasa de barro,
los cuales en conjunto conformaban recintos y cuartos rectangulares, destinados
a los oficios cultistas y actividades administrativas así como a algunos
servicios elementales domésticos como cocinas, depósitos, dormitorios, etc. En
la mayoría de los casos los centros administrativos y templos piramidales se
construían sobre la base de plataformas y terrazas artificiales superpuestas,
con largas y anchas murallas que conformaban pasajes destinados a la defensa y
comunicación entre los mismos. Los recintos internos se comunicaban entre si
mediante un sistema de pasadizos anchos y angostos según la importancia el
lugar, generalmente tarrajeados y se utilizaban un excelente sistema de rampas
para la comunicación entre las plataformas o niveles e ocupación tallan.
Las ciudades
Con anterioridad a la conquista del
pueblo tallán por el Imperio, sólo se pueden suponer algunos pocos
asentamientos humanos como: Tumbes, Poechos, Amotape, Tangarará, Marcavelica,
Catacaos y Pabur. Esto para referirnos solo al área tallán.
No se puede decir lo mismo de Vicús, ya que parece que no constituyó un
conglomerado urbano de importancia. Ellos formaban aldeas de cincuenta o cien
viviendas dispersas en una amplia zona. Las necrópolis eran comunes para varias
de esas aldeas.
Bernabé Cobo, al enumerar las ciudades cabeza de región no cita a ninguna de
la región tallán. Las mencionadas son: Quito, Latacunga, Tumibamba, Cajamarca,
Jauja, Pachacamac, Chincha y Vilcas.
Otro cronista –el Padre Velasco– menciona como ciudades principales del
reino de Quito a Huncabamba y Tumbes.
Francisco de Jerez en su Relación, cuando cuenta el viaje de Pizarro de Tumbes
a Tangarará, menciona además de Tumbes, muchos pueblos.
Uno de esos pueblos fue Puechío –se refiere indudablemente a Poechos– el
cual tenía una gran plaza, y una fortaleza cercada con muchos aposentos en
donde se alojaron Pizarro y sus huestes. Los curacas del bajo Chira, salieron a
recibir a los españoles dispensándoles un trato cordial, como era la costumbre
entre los tallanes para con sus huéspedes. Durante la estadía de los españoles,
les llevaron alimentos para ellos y para sus caballos.
Desde Poechos envió Pizarro a explorar la zona de la costa y encontraron las
aldeas marítimas de Colán, Paita y Pariñas. También encontraron a las
poblaciones de Amotape, de Marcavelica y de Tangarará.
Cuando el cronista español Cieza de León ingresó al Perú lo hizo por la
sierra de Ayabaca y luego bajó a la costa visitando la población de la Solana
y a continuación Poechos del que dice debió ser antes de la llegada de los
españoles muy poblado, “pero que ahora su población se ha consumido y no
quedan sino grandes sepulturas de aquellos que siendo vivos, eran -los campos-
por ellos sembrados y cultivados, tantos como en el valle están”.
Poechos tenía muchas construcciones hechas por los Incas como un palacio para
el gobernador, templos y una fortaleza que fue donde se alojo Pizarro, cuya
ubicación no se ha precisado.
De las sepulturas y grandes edificios citados por Cieza de León, no quedan en
la actualidad ni vestigios. Al construirse la represa de Poechos, se movieron
grandes masas de tierra, pero no se encontraron ni rastros de la importante
población que en el pasado pudo ser Poechos. ¿Pudo estar Poechos en otro lugar
que el que por mucho tiempo se supuso?
Juan Ruiz de Arce, cronista español que estuvo con Pizarro en Tangarará y
después en el reparto, decía en 1543 por Tangarará que “tendría unas mil
casas. Había una casa fuerte, hecha con el más lindo arte que nunca se vio.
Tenía 5 puertas antes que llegasen a los aposentos y entre puerta y puerta habían
más de 100 pasos, tenia muchas cercas y muchos aposentos, de muchas
pinturas..... y en medio había una plaza y más allá de la plaza habían otros
aposentos en torno a un gran patio.......y en medio del patio se abría un jardín
y junto al jardín cantaba alegre el agua de una fuente. El señor que mando
hacer ese palacio fue Guatima-aynacaba. Esta tierra es buena, de mucha comida.
Había ovejas (llamas), patos, conejos (cuyes), pavas (pava blanca). Es tierra
de oro y plata, es tierra de mucha fruta. Estuvimos allí cuatro meses”.
Ruiz de Arce había nacido en 1506 en la ciudad de Alburquerque en España. En
1525 vino a América y estuvo en Santo Domingo, Jamaica, Honduras y Nicaragua y
luego en el Perú. Partió con Pizarro a Cajamarca, logró cuantiosa participación
de oro y plata en el rescate y acrecentó su fortuna con la toma del Cuzco.
Luego se retiro a España y escribió sus memorias.
Por el relato de Ruiz Arce podernos decir que Tangarará no era por entonces una
población tan pequeña, pues si tenía 1.000 casas tendría entre 3.000 y 4.000
habitantes. La casa del curaca tenía también gigantescas dimensiones, pues su
frente era de 400 pasos y como cada paso tenia en medidas actuales unos 33 centímetros,
el frente era entonces 132 metros. Allí se alojó Pizarro.
En el Alto Piura existía las poblaciones de Pirhúa (Piura), Pavor (Pabur) y
Zarán (Serrán). Cuando menos Pabur había sido una población de cierta
importancia, protegida por un cerco, que se atrevió a resistir el Inca Huayna
Capac por cuyo motivo éste, la destruyó. El curaca que recibió a Pizarro
cuando éste se dirigía a Cajamarca, le contó que estaba muy resentido con los
Incas del Cuzco y que tenía muy malos recuerdos de Huayna Capac al que llamaba
Cuzco Viejo.
No mencionamos las poblaciones de Calvas, Ayahuaca, Caxas y Hancapampa, por que
no estuvieron ubicadas en territorio tallán.
En el Bajo Piura, la población más importante sin duda fue Narihualá, de la
que los cronistas españoles no dicen nada. El edificio más importante de esta
población, fue sin duda el templo, en cuyas proximidades se estableció el
poblado, que todo hace suponer no tenia la importancia de Poechos.
Las ciudades tallanas o tallancas eran sin duda alguna de caña y barro, por lo
cual no resistieron la acción del tiempo y de los elementos naturales. Los
edificios que construyeron los Incas, fueron de adobe y de piedra.
Eh el baje Chira, hay restos de muros de adobe en el sitio que precisamente se
llama Paredones, pero no se ha podido establecer si allí estuvo la antigua
Amotape o se trató de otra población.
Las viviendas
En parte serrana de la región piurana
las viviendas fueron construidas generalmente de piedra. En las primeras
estribaciones de la sierra también se hacían de adobes y en la costa de
carrizo.
Cieza de León al llegar a Piura por el año 1548, inicia su relato diciendo:
“Le daré noticias de los yungas y de sus grandes edificios”. Luego
prosigue: “digo que yendo por el propio camino real de la sierra se llega a
las Provincias de Caxas y Ayabaca........en la provincia de Caxas habían
grandes aposentos y depósitos mandados hacer por el gobernador, con número de
mitimaes que tenían cuidado de cobrar los tributos. Saliendo de Caxas, se va
hasta llegar a la provincia de Guancabamba (sic) donde estaban mayores edificios
que en Calva, por que los incas tenían allí sus fuerzas........adelante de
Guancabamba hay otros aposentos y pueblos”.
De las poblaciones que habían en lo que ahora es provincia de Sullana, Cieza se
expresa del siguiente modo: “Desde este valle de Tumbes se va en dos jornadas
al valle de Solana, que antiguamente fue muy poblado, y que había en él
edificios y depósitos......saliendo, de Solana se llega a Poechos, que está
sobre el río llamado también Poechos - así llamaban a esa parte del Chira –
aun que algunos le llamaban Maicabilca - ahora Marcavelica - por que por abajo
del valle estaba un principal o señor llamado de este nombre. Este valle fue en
extremo muy poblado, y cierto debió ser cosa y mucha la gente de él, según lo
dan a entender los edificios grandes y muchos, los cuales aunque están
gastados, se ve haber sido verdad lo que de él cuentan y la mucha estimación
en que los reyes incas le tuvieron, pues en este valle tenían sus palacios
reales y otros aposentos y depósitos; con el tiempo y guerras se había todo
consumido en tanta manera, que no se ve, para que se crea lo que se afirma, otra
cosa que las muchas y muy grandes sepulturas de los muertos y ver, que siendo
vivos, eran por ellos sembrados y cultivados, tantos campos como en el valle están”.
Como se puede apreciar por este relato, en Poechos existía una población de
bastante importancia con fortalezas, palacios del inca y templo, edificios que
de acuerdo a la costumbre incaica, eran de adobe o piedra.. Sólo bastaron 12 años
de la llegada de los españoles, para que el lugar quedara despoblado y la
ciudad semi-destruida.
Sin embargo, Cieza de León pudo apreciar esas ruinas lo mismo que su gran
cementerio y darse cuenta de que había sido un importante núcleo humano que
había llevado una vida tranquila entregado a las labores de cultivar los
extensos campos del valle, cosa que también menciona Cieza.
Dice Cieza que con el tiempo y guerras, los palacios y viviendas se han
consumido. Las guerras tienen que haber sido las que protagonizaron los españoles,
en las que los indios se vieron obligados a intervenir contra su voluntad cuando
eran enganchados para actuar como elementos auxiliares o para el carguío. Piura
fue escenario de muchas acciones de guerra en los tiempos del Virrey Blasco Núñez
de Vela, y muchos poblados indios quedaron destruidos.
Las comodidades de Poechos permitieron el alojamiento de toda la tropilla de
Pizarro y años entes, 40.000 soldados de Huayna Capac, vivaquearon en su campiña,
cuando se intentaba llevar adelante un ataque contra Tumbes.
El cronista Oviedo refiriéndose a la región tallán y resto de la costa
opinaba que sus habitantes no tenían verdaderas casas y vivían en corrales de
carrizo.
También Gutiérrez de Santa Clara se refiere a algo parecido cuando dice, que
los indios hacían sus casas debajo de los árboles, los cuales les daban
cobertura y en torno a ellos construían cercos de cañas, que parecían
corrales de ovejas y no los cubrían con techos por que nunca llovía en la región.
Esto sin duda era la vivienda campesina aislada de los centros poblados, ya que
los demás cronistas dicen otra cosa.
El padre Cobo, relataba que en la costa la viviendas se hacían de quincha o sea
de caña y barro y que otras eran de adobe. Los techos eran de esteras, carrizos
y juncos. Habían tapiales con barro bien amasado y enlucido con moldes de
carrizo. Unas paredes se levantaban a plomo y otras eran escarpadas, más anchas
de abajo y con altura de tres o cuatro estados.
El estado era una medida de longitud equivalente a la estatura de un hombre.
Siempre de acuerdo al mismo padre Cobo, un hogar indio tenia una gran cantidad
de tinajas y vasijas de barro, donde guardaban en unas el maíz y otros,
alimentos y en las demás los vestidos. En un extremo de la vivienda, estaba
erala cocina, con fogones de adobe, ollas de barro y usaban leña, tenían
muchas clases de tazas, vasos, calabazas (mates), dormían sobre esteras y se
cubrían con matas de algodón. Usaban hamacas y banquillos de madera labrada,
cuyo largo era de dos palmos y su altura de un palmo, con superficie ligeramente
cóncava para ajustarse a las asentaderas. El maíz lo tostabas en casuelas
agujeradas de barro. Usaban un sofá para trabajar las chaquiras.
Las casas campesinas se hacían, sobre todo cuando se trataba de gente principal
en lo alto de las lomas y de material fuerte. Algunas veces cuando el suelo
llano construían una loma artificial. Los Vicús tenían la costumbre de
utilizar las lomas para construir sus viviendas.
Tumbes era una cuidad de adobe. En el relato de Candia a Pizarro decía que los
edificios eran de piedra, pero eso fue pura fantasía para alentar a los españoles
a seguir adelante en la conquista.
Fortalezas
El cronista Pedro Cieza de León, refiriéndose
al río Tumbes expresaba: “Cerca de él solía estar una fortaleza muy fuerte
y de linda obra, hecha por los Incas, reyes del Cuzco y señores de todo el Perú......Ya
está el edificio de esta fortaleza muy gastado y deshecho, más no para que
deje de dar muestras de lo mucho que fue”.
El padre Cieza León, cuando visitó la destruida fortaleza era en l548. Estaba
ubicada en el actual distrito de Corrales.
Juan Ruiz de Arce que estuvo presente en el desembarco de Tumbes, relataba años
más tarde, que se exploró la fortaleza y les pareció hecha por el más lindo
arte que nunca se vio. Todo hace suponer que anteriormente hubo en Tumbes otra
fortaleza
De acuerdo a la relación de Francisco de Jerez, “poco antes de llegar al
pueblo de Puechio (Poechos), había una gran plaza con una fortaleza cercada y
dentro muchos aposentos donde se alojaron Pizarro y los suyos”.
La relación francesa de la Conquista del Perú, hace el relato: “Después de
breve contienda, los indios se sometieron a los españoles que avanzaron hasta
el río que fue bautizado con el nombre de San Miguel, a cuya orillas habían
muchos pueblos y una casa brande, alta y hermosa hecha de piedra a manera de
fortaleza, junto a la cual estaba la ciudad muy poblada y abundante de víveres”.
En esta relación como se puede ver, se insiste al considerar que se puso el
nombre de San Miguel al río. Por otras partes la fortaleza no debió ser de
piedra sino de adobe.
En la margen derecha del Chira, y a un costado de la represa de Poechos, había
hasta 1976 un pequeño villorrio del mismo nombre. No quedan rastros de lo que
fuera la ciudad, con sus palacios, templo y fortaleza. Tampoco rastros del
cementerio indígena. El movimiento de tierras que fue necesario para construir
el reservorio, no permitió el descubrimiento de lo que bien pudo ser un poblado
importante. Eso hace suponer que la desaparecida población pudo estar en otro
lugar..
Sin embargo hay que hacer notar que en la margen izquierda, hay un cerro llamado
Fortaleza, que parece haber sido una atalaya, y que en su cima puede haberse
construido una pequeña fortaleza.
De la fortaleza de Poechos que tanto alaban los cronistas españoles no existe
una exacta referencia sobre su ubicación. Pero los cronistas dicen que allí se
alojaron lo conquistadores, por lo cual debió haber estado construida en la
margen derecha.
En la margen izquierda del Alto Chira, habían una fortaleza: en Pelingará al
sur oeste del pueblo de Las Lomas.
Más al norte del que fue pueblo de Poechos, existía la fortaleza de Huaypirá,
que fue descrita por Carlos Robles Rázuri en el N° 127 de la Revista EPOCA del
mes de Diciembre de 1978 y transcrita esa versión por el Dr. Guillermo Burneo
Cardó en la serie de artículos que con el nombre de “Breve estudio de la
Provincia de Sullana” se publicó en el diario CORREO en Noviembre de 1981.
Carlos Robles que visitó la fortaleza dice: “Detrás de los cerros Tronador y
Puntudo, se llega primero a una plataforma edificada de piedra, inequívoca
construcción Inca. Las losas estaban (en ese momento, antes de 1983)
desparramadas. El conjunto tiene un área de 3.200 m2 y consta de dos partes
orientadas de sur a norte”.
“El primer sector es un fortín de 20 x 17 con 5 compartimientos de diversas
medidas, siendo el mayor de 12 x 17”.
El segundo sector tiene 132 metros de largo por 22 m y contenía alojamientos de
diversos tamaños, con varios pasadizos y laberintos”.
El ancho de los muros varía de 0.50 m. a 1.50 m. y hasta el siglo pasado los
muros aún se levantaban a 1.50 m. sobre el nivel del piso. La plataforma estaba
invadida por las piedras de las paredes destruidas, por la acción depredadora más
que por agentes naturales.
Por canales se le suministraba agua del río Chira. George Peterson Gaulke la
estudio en 1948.
Los naturales la llamaban la Iglesia de los Huacos, por la gran cantidad de
ceramios que tenía lo cual alentó la depredación. Peterson, levantó un plano
que más tarde fue publicado en el “Estudio Histórico Social del Distrito de
Lancones” de Manuel Vásquez R.
De la fortaleza de Pelingará se ocupa brevemente Miguel Arturo Seminario en
“Historia de Sullana”. Dice que se trata de una construcción de piedra
levantada por los Incas, cuya existencia fue revelada por un juicio que tuvo
lugar en 1780 entre Fernández de Otero y el Presbítero Silvestre Antonio del
Castillo. Su ubicación exacta es en el Portachuelo de Pelingará, a un costado
del antiguo camino real que iba a Loja.
La fortaleza de Tumbes fue hecha de adobe y era de tres pisos de diez metros de
altura cada uno. El primero era de una mezcla bastante sólida de adobe que ha
desafiado al tiempo y las lluvias, pues aún existe en buena parte. El largo de
la fortaleza de Tumbes era nada menos de 500 metros y su ancho de 100 m. Se
trataba por lo tanto de una construcción impresionante y con capacidad para
albergar a miles de guerreros. Disponía de lugares especiales para los vigías.
Cuando los españoles llegaron a Tumbes , gran parte de la fortaleza había sido
destruida en la guerra de los tumbesinos con los naturales de la isla de Puná.
Pese a todo sirvió de alojamiento a las huestes de Pizarro.
En el Bajo Chira, en Vichayal existen los restos de grandes paredes de adobe,
que no han sido estudiados y pudieron pertenecer también a una fortaleza. Igual
sucede con Huaquillas al norte de Casitas en el departamento de Tumbes.
De la fortaleza de Huancabamba y de la de Aypate nos ocuparemos más tarde, pues
no estuvieron en territorio tallán
Los templos.
Todos los templos que se levantaron en la zona Piura-Tumbes y que puedan ser
considerados como tales, corresponden a la época del Imperio Incaico.
Generalmente cundo los Incas conquistaban un sitio importante en la costa disponían
que se levantara un Templo al Sol, palacios reales, una mansión para las
escogidas o acllahuasi y una fortaleza para alojar a la guarnición militar.
Los incas trataban de difundir el culto al Inti, pero respetaban los dioses
locales de los pueblos conquistados. Generalmente llevaban al Cuzco a ídolos
representativos de tales dioses, no como prisioneros, ni como rehenes, sino para
que hicieran una especie de Olimpo o morada de los Dioses, bajo la tutela del
Dios de todo el Imperio el padre Sol.
Es posible que los tallanes y los antiguos piuranos de la sierra, hayan
levantado adoratorios y santuarios para los dioses locales y regionales, que por
otra parte fueron variados de acuerdo a la época y al grado de desarrollo
cultural. De esos templetes, no queda vestigio alguno.
Para el escritor cataquense fallecido en 1994, don Jacobo Cruz Villegas, el
torreón situado al Sudoeste de las ruinas de Narihualá, fue en sus orígenes
un templo dedicado a un dios llamado Walac.
La construcción fue toda de adobe y Cruz asegura que era pre-incaica. Es esta
la parte más afectada por las demoliciones anteriores a 1983 para construir la
carretera a Sechura, una escuela y una capilla.
El templo indio en sí, consiste en tres terraneles o plataformas, la primera de
las cuales está formada por elevados muros, sobre la cual descansan una segunda
plataforma de menor altura y sobre ésta existía un templete o urna para el ídolo.
Cuando había grandes ceremonias religiosas, los sacerdotes o hechiceros y los
principales del régulo, se distribuían entre las dos plataformas y el pueblo
se congregaba en torno al templo, en su parte exterior.
El templo, al igual que los antiguos faraones de Egipcio, sirvió de tumba al
fundador de la dinastía de los Mec Nom. No se sabe sin embargo de que se haya
encontrado restos en las ruinas.
Es posible que en las antiquísimas ciudades de Chusis y de Illescas, así como
en Avic cerca de Sechura se hubieran levantado templos al Dios Ni, como llamaban
al mar y a la diosa Shi como denominaban a la Luna.
En La Huaca, había igualmente un adoratorio de regulares dimensiones en cuyo
torno se sepultaban a los nobles. Eso fue en los que en 1532 produjo la codicia
de los españoles que al profanar las tumbas y el templete produjeron la furia
de los naturales que se sublevaron dando origen a una feroz represalia de
Pizarro.
En Marcavelica había también un adoratorio, al que concurrían los indios de
las comarcas cercanas, aún pertenecientes a otros régulos. Marca-wilca en
quechua, quiere decir adoratorio del pueblo. En efecto, la voz Marca en quechua
es región o pueblo. Los cronistas le decían instintivamente Maricobelica o
Marcawilca. El escritor cataquense Jacobo Cruz, recogiendo una versión dada en
1922 por el Dr. Manuel Yarleque, dice que la voz tallán es Marca huilca y
significa, bohemio y dicharachero
Las huacas
El padre Cobo dice que las tumban eran tenidas por los indios como lugares
sagrados. Las huacas eran objeto de culto familiar y local. En todo lugar de
adoración, en donde se podía existía un ídolo o un sepulcro de persona
principal.
El cronista al que se llama el jesuita anónimo, refiriéndose a los sepulcros
de personas notables en la región yunga, decía que los enterraban con sus
tesoros, ropa, vajillas, bebidas y alimentos, autorizando a los que querían
acompañarlos en la otra vida. “estos sepulcros o huacas estuvieron mucho
tiempo patentes –abiertos– excepto los aposentos donde estaban los difuntos
y los tesoros, pues estaban tapiadas las puertas y ventanas, empero los atrios,
portales, salas y otras piezas estaban abiertas para que entrasen a rogar a los
dioses por aquellos difuntos y a guardarlos por sus tandas y tareas, por que fue
grande la vigilancia que tuvieron acerca de honrar, guardar y conservar a los
difuntos”.
CAPITULO II
EL CENTRO ADMINISTRATIVO POLITICO DE NARIHUALÁ
Ubicación del centro poblado de
Narihualá
Es un caserío ubicado a 2Km de la ciudad
de Catacaos siguiendo la pista asfáltica del Bajo Piura.

Históricamente puede decirse que constituyó el principal asentamiento de los
tallanes, ostentando el centro político-administrativo cuya evidencia más
significativa es la “Huaca Narihualá”.
Catacaos se constituía en el centro de administración religiosa. Actualmente
su población se dedica a la agricultura y la artesanía destacando su famosa
producción de sombreros de toquilla, además de la festividad de la Bajada de
Reyes en la que cada 6 de enero se representa la espectacular danza y música de
reminiscencias aborígenes y mestizas llenas de colorido musical y de
teatralización popular. En esta fiesta se pueden degustar comidas y bebidas de
la región como el corpús, pepián de pavo, chicha de jora y clarito.

Ubicación del sitio arqueológico de
Narihualá
A 14 kilómetros de la ciudad de Piura,
se ubica la más importante evidencia arquitectónica en adobe de la etnia
tallan. La huaca Narihualá, la más importante evidencia arqueológica del
departamento de Piura muestra dos pirámides truncas que elevan su presencia y
prestancia telúrica entre el verdor del valle del Bajo Piura.
El impresionante santuario tallan exhibe con esta colosal obra el desarrollo
arquitectónico adquirido así como la estrategia bélica y hegemonía que
ostentaba entre los grupos étnicos en el siglo XV en el valle de Piura.
Forma parte del entorno arqueológico de la huaca, su Museo de Sitio que exhibe
material cultural de las investigaciones arqueológicas realizadas como la
ofrenda funeraria del perro sin pelo, textiles, metalurgia, cerámica, tipología
de adobes. Recientemente se ha incorporado una sala de etnohistoria que provee
información relacionada con la costumbre y tradición de la población actual.

La Fortaleza de Narihualá
Corresponde a Jacobo Cruz Villegas,
escritor e investigador del pasado histórico de Catacaos, la valiosa información
que se tiene sobre la fortaleza-templo de Narihualá y sobre el culto que en
esta zona tallan se habría rendido a un Dios denominado Walac.
Sobre este interesante tema, Jacobo Cruz ha publicado en el diario el CORREO de
Piura, muchos artículos en 1981 y posteriormente en su libro “Catac Ccaos”.
Para Cruz Villegas la colosal construcción, habría sido obra de los tallanes y
no de los Incas, y se habría hecho en dos etapas distanciadas por un largo período
de tiempo. Primero habría sido construido el templo y luego la fortaleza
propiamente dicha. Sería sin duda una gran novedad el origen tallan de la
fortaleza.
A 5 kilómetros al sur de Catacaos, se encuentra el pueblo de Narihualá y
dominando todo el paisaje, un promontorio que se ha venido denominando, cerro de
Narihualá.
En realidad no se ha tratado de un accidente orográfico, sino de una monumental
fortaleza-templo de 40.000 m2 construida toda de adobe y barro, que al sufrir el
efecto del tiempo, de los saqueos y de la erosión de las lluvias, sobre todo
las caídas en 1925, le hicieron perder su originaria apariencia externa y tomar
la de un cerro. Algo parecido en Poechos con el llamado cerro Fortaleza.
En Jacobo Cruz, esta pasión por conocer el pasado histórico de su pueblo, le
venia familia, pues en 1891 José Manuel Cruz Zapata, también hizo
investigaciones y estudios de esta fortaleza, acompañando a la arqueóloga
alemana Teresa Golte.
El conjunto en su origen habría sido un inmenso rectángulo amurallado, con
latas paredes de adobe, que en uno de sus cuatro frentes tenía dos atalayas o
torreones. Uno de ellos destinado a fines religiosos, en donde según Cruz
Villegas se adoraba al dios Walac y el otro para fines guerreros, que era la
fortaleza propiamente dicha.
La fortaleza tenía la forma de las pirámides aztecas y mayas, o sea
plataformas rectangulares y truncadas. En la de Narihualá eran cuatro. Entre
plataforma y plataforma había escalinatas, que conducían desde la parte
exterior de la primera plataforma hasta la más alta. Esto es lo que confunde,
por que este fácil acceso deja desguarnecido todo el imponente conjunto.

Del templo también se puede seguir y ascender a la primera plataforma de la
fortaleza, mediante una larga escalera interna de 2 y ½ metros de ancho, que
está construida entre una serie de ambientes que dan unos hacia el exterior y
los otros hacia un gran patio interior. La escalera como se puede apreciar en el
croquis que hizo Cruz, está debidamente protegida. Los ambientes con puertas
hacia adentro, podían servir de carceletas y también para almacenes. Los
exteriores, para tiendas o alojamiento. Adosados internamente a la fortaleza,
hay cuatro grandes ambientes con puertas al patio. Después de las lluvias de
1925, se utilizó mucho material de la fortaleza para construir sobre sus
derruidos muros y cimientos, una capilla.
En 1977 se inauguró un museo de sitio en el lugar, pero las lluvias de 1983 le
hicieron mucho daño por lo cual para el Niño de 1998, el área de la fortaleza
fue protegida con plástico
No obstante la arqueología ha definido que la llamada “fortaleza de
Narihuala” fue sin lugar a dudas un centro administrativo político desde el
cual se dictaminaba la organización, políticas, derechos y reglas socio
culturales el mundo tallan.
El centro administrativo Político de de
Narihualá
Muestra representativa de la arquitectura monumental Tallan lo ,constituyen la
mal llamada “Fortaleza de Narihuala” que en realidad es un centro
administrativo cultista, ubicado en las cercanías de la ciudad de catacaos,
Valle del bajo Piura. Otras muestras de esta arquitectura la constituyen el montículo
piramidal de Chaquira )Bajo Piura) el llamado “Alto de la cruz” (La Legua)
un montículo piramidal en el ámbito del caserío La Legua, a 07 Kilómetros al
S de la ciudad de Piura.
En este caserío existen otros vestigios arquitectónicos importantes. Bajo los
cimientos de la iglesia San José Obrero existen construcciones del tipo tallan.
Estas construcciones han sido cercenadas por la mitad a construirse el canal de
agua que pasa a un costado delc aserio. Es admirable también las construcciones
del sitio conocido como “El Alto del Moro” en donde existen cuartos y
recintos cuadrangulares del tipo narihuala. Todos estos vestigios se encuentran
localizados en el ámbito del caserío e La Legua.

Importante es anotar que el patrón de construcción tallan siguió una línea
que puede ser considerado como estilo. Ello en que todas las construcciones están
alineadas en la misma dirección. El material de construcción es adobe con
dimensiones standard de 60 x 30 x 10 cm y el ancho de los muros es de 1.10 a
1.20 mts. Todos los sitios arqueológicos considerados como tallan presentan los
mismos elementos constructivos y similitudes arquitectónicas.
Los techos de los centros administrativos y cultistas, así como de las
viviendas se construían de materiales de la zona apropiados para se fin. El
techo estaban constituidos por postes horizontales y verticales como sostén, y
el techo propiamente dicho estaba construido de ramas de totora o caña brava
atados mediante lianas de junco, al cuales e el agregaba un empastado o torta de
barro encima, al igual que la paredes de quincha.

Las viviendas del pueblo eran construidas de material rustico, el cual
generalmente estaba dado por paredes de quincha o “bahareque” con techos
aplanados a modo de ramada. La “Relación de la ciudad de Piura” (1571) señala
que “ como no llueve es tierra calurosa, cualquier cercado y defensa les basta
(sic) y estaban derramados en barrios”. Tenía grandes espacios abiertos para
procurarse la ventilación total de la vivienda debido al clima caluroso. Estas
viviendas no mantenían un orden alguno. Se encontraban alejadas unas de otras,
no tenían calles sino pequeños pasadizos entre cada vivienda, y se encontraban
ubicados generalmente en las cercanías de los templos y centros administrativos
de sus curacas. Un paseo por el caserío Simbila puede darnos una idea de cómo
se daba la comunicación entre las viviendas, particularmente en el sector de
los alfareros tradicionales.
Existían también viviendas alejadas de estos núcleos poblacionales se
edificaban cerca de los campos de cultivo para su cuidad y mantenimiento.

La razón de no encontrase vestigios de las viviendas populares estriba en que
esta estaban construidas de material perecedero. La mano del hombre, los fenómenos
naturales y otras causas han contribuido a su total desaparición. Pero quedan
vestigios etnohistóricas en los muchos poblados de nuestro ámbito rural
departamental.
Quisiera resaltar que los templos y centros administrativos se diferenciaban de
las viviendas del pueblo por estar construidas con gran “belleza y orden” y
por estar asentadas en los partes altas de los centros poblados.
Por sobre todo, falta escudriñar aun mas los restos arqueológicos para definir
en su totalidad el patrón de asentamiento y construcción del complejo tallan.
Lo aquí vertido es tan solo una aproximación.

Según el jesuita anónimo los difuntos no fueron adorados, sino venerados y a
causa de las guerras y lluvias que se produjeron, se dieron a la tarea de cerrar
las sepulturas, echando tierra encima y haciendo túmulos y terraplenes sobre
ellos como si fueran cerros, con lo cual además los sustrajeron de la codicia
de los españoles que no se detenían a profanar las tumbas
CONCLUSIONES
1. Los tallanes como grupo cultural demostraron ser tenaces y perseverantes en
la lucha por vencer lo agreste de la naturaleza que les toco vivir.
2. La arquitectura Tallan se caracteriza por su sencillez, majestuosidad
monumental y por dotarla de un espíritu religioso.
3. La mal llamada fortaleza de Narihualá constituyo durante el periodo
intermedio tardío la capital administrativa, política y religiosa de los
tallanes de la región de los valles del bajo Piura.
4. Las autoridades locales deberían establecer un plan de conservación y
difusión del centro arqueológico de Narihualá, de manera que los recursos
recaudados ayuden a su conservación de tan importante patrimonio.
5. Los huaqueros y los agentes naturales además e la desidia de alguna
autoridades ha generado que el sitio arqueologicote Narihualá no haya sido
promocionado ni conservado adecuadamente, estando en peligro de destrucción
continua.
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Publicado Saturday 26 de May de 2007
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