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Valoraciones acerca de la concepción tradicional y del enfoque CTS de la ciencia y la tecnología
Resumen: Sin ánimo de dar una definición cabal y completa de lo que entendemos por ciencia (dada la amplitud de este concepto) y solo con la intención de tener un punto de referencia diremos que el término ciencia desde el punto de vista genérico es equivalente a una forma de saber o conocimiento basado en el uso preponderante de la razón y de la lógica.
Publicación enviada por Aída Margarita Romero Jiménez
INTRODUCCIÓN
Sin ánimo de dar una definición cabal y completa de lo que entendemos por
ciencia (dada la amplitud de este concepto) y solo con la intención de tener un
punto de referencia diremos que el término ciencia desde el punto de vista
genérico es equivalente a una forma de saber o conocimiento basado en el uso
preponderante de la razón y de la lógica.
Por otro lado el término tecnología también se presta a diversas
interpretaciones, por nuestra parte diremos que abarca el conjunto de prácticas
y procedimientos mediante los cuales se aplican los conocimientos propios de la
ciencia para producir bienes materiales (tecnología física) o sistemas
organizados de personas y de pensamientos (tecnología social) que sirvan a una
colectividad.
En este trabajo se pretende comentar brevemente la dicotomía existente en la
imagen social de la ciencia y la tecnología: por un lado la concepción heredada,
tradicional, clásica de la ciencia y la tecnología y por otro lo que se ha dado
en llamar el enfoque CTS (ciencia-tecnología-sociedad) de las mismas.
QUÉ SE ENTIENDE POR CONCEPCIÓN TRADICIONAL DE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA
Esta concepción fue prácticamente la única hasta los años 60 del siglo pasado,
su sustento filosófico es el positivismo, y considera que el desarrollo de la
ciencia conlleva al desarrollo de la tecnología lo cual produce más riqueza, y
mayor bienestar social. Esta idea se resume en la ecuación (+C=+T=+R=+B) que
representa el modelo lineal de desarrollo de la ciencia y la tecnología, y que
se reflejan en características como las siguientes:
· Visión optimista de la ciencia y la tecnología, entendiendo que estas siempre
conducen a un bienestar social, y cualquier resultado negativo no es
responsabilidad de la ciencia o la tecnología sino de quienes usan esos
conocimientos o productos.
· Se entiende que es inexorable, es decir la ciencia puede avanzar hacia la
verdad, solo si se mantiene libre de la interferencia de valores sociales. Así
mismo la tecnología actuaría de cadena transmisora de la ciencia en la mejora
social, si se respeta su autonomía, si se olvida de la sociedad (4).
· La ciencia y la tecnología se perciben como en una caverna, en la que se
encuentran virtudes cognitivas como la empíria y la lógica, logrando con esto
una racionalidad científica. Esto refleja el carácter positivista de esta
concepción, que el filósofo Karl Popper sistematizó, y donde lo que es
verificable y lógico es lo único verdadero por lo que en la caverna no entran
otros valores como los morales, éticos, políticos, religiosos, estéticos, etc.
Merton agregó a esta caverna, una suerte de código de “honestidad profesional”;
donde ve a la ciencia como una institución regulada por normas, que permiten su
existencia y su diferenciación social a otras instituciones, el las resume como:
Comunismo, Universalismo, Desinterés y Escepticismo
Organizado (CUDEO), por que siendo el conocimiento científico compartido por
todas las sociedades, es universal al no depender de preferencias particulares,
de razas, ni clases, ya que ante el tribunal del conocimiento todos somos
iguales.
La norma de Desinterés indica que no se debe aspirar a mas beneficios que el
proporcionado por la satisfacción que produce el resultado alcanzado y el
prestigio que de el se derive, mientras que el Escepticismo Organizado implica
que el científico no puede distinguir entre lo sagrado y lo profano, sino que
hay que dudar, hay que discutirlo (8).
· Otra característica es que la ciencia y la tecnología son presentadas como
actividades neutrales sin más valores que la verdad, la eficiencia y la
eficacia.
· También se presenta un marcado determinismo tecnológico, es decir que, cuando
se desarrolla una nueva tecnología no hay opciones; la sociedad lo único que
puede hacer es adaptarse a esa tecnología, pero no puede influir sobre ella aun
conociendo que puede traer consecuencias graves.
En resumen, la concepción heredada de la ciencia y la tecnología que, percibe a
éstas como una actividad autónoma, valorativamente neutral y benefactora de la
humanidad, una concepción que hunde firmemente sus raíces en el siglo pasado. Es
esta concepción tradicional, asumida y promovida por los propios científicos y
tecnólogos, la que en nuestros días sigue usándose para legitimar formas
tecnocráticas de gobierno, es esta imagen positivista la que expresa la
tradicional división entre el espacio de la expresión de la verdad y el espacio
social cuyo progreso dependerá del desarrollo de la ciencia y de sus
aplicaciones tecnológicas. Frente a esta imagen es precisamente el contexto en
el que tiene lugar una revisión y corrección del modelo unidireccional de
desarrollo (6).
González García y colaboradores en su libro “Ciencia, Tecnología y Sociedad: Una
introducción al estudio social de la Ciencia y la Tecnología”, propone un
ilustrativo cronograma de las etapas del cambio de la ciencia (2), las cuales se
inician precisamente en el 1945 con el periodo llamado Optimismo; el cual se
caracteriza por el marcado optimismo que existía después de la II Guerra Mundial
acerca de la posibilidades benefactoras de la ciencia y la tecnología con el fin
de restaurar los daños de la guerra.
Pero ya a mediados de la década del 50 del siglo pasado, el prometedor modelo
líneal de la ciencia y la tecnología, que se había reflejado en el informe
presentado por V.Bush en 1945: “Science- The Endless Frontier”(Ciencia: la
frontera inalcanzable) para la política científica-tecnológica norteamericana;
entró en crisis y, a fines de los años 60, las cosas empeoraron, acumulándose
una sucesión de desastres vinculados al desarrollo científico-tecnológico: los
accidentes nucleares y químicos, envenenamientos farmacéuticos, derramamientos
de petróleo, daño en la capa de ozono, la carrera armamentista producto de la
Guerra Fría, la guerra de Vietnam, las manipulaciones irresponsables de los
insecticidas, fertilizantes, etc.
Todo esto generó gran preocupación en el ámbito académico y en la sociedad, ya
que, la ciencia y la tecnología sí nos proporcionaba beneficios, pero también
perjuicios que muchos eran imprevisibles; esta segunda etapa llamada período de
alerta fue la etapa que dio el mazazo definitivo a la imagen clásica de la
ciencia y es a partir de este momento, es decir en el proceso de cambio del
segundo período al tercer y último período donde se inicia un proceso que
lentamente conllevaría a la sustitución de la imagen clásica de la ciencia o
concepción heredada por una nueva e integral visión social de la ciencia y la
tecnología, el cual se ha ido conformando con el Movimiento Internacional de
Estudios CTS. Este período que aún perdura hasta nuestros días es llamado por
Martínez Álvarez período de reacción (6).
Las bases de este cambio se inician con la obra de Thomas Kuhn "La estructura de
las revoluciones científicas”.
Esta obra señala el punto de inflexión de la concepción tradicional de la
Ciencia y la Tecnología y la necesidad de desarrollar una imagen social de la
ciencia y la tecnología. El objeto central de los estudios CTS esta constituido
por los aspectos sociales de la Ciencia y la Tecnología, tanto en su naturaleza
social, política, económica, cultural, etc., que influyen sobre el cambio
científico-tecnológico, como lo que concierne a las repercusiones sociales y
ambientales.(1)
Es decir estos estudios constituyen hoy un campo de trabajo donde se trata de
entender el fenómeno Ciencia-tecnología en el contexto social, su enfoque en
general es de carácter crítico e interdisciplinar, en relación con la clásica
visión de la ciencia y la tecnología.
El punto clave de los estudios CTS está en reconocer que el cambio
Ciencia-tecnología no es algo tan simple como una fuerza endógena que actúa
sobre el objeto de estudio de la ciencia y su acercamiento a la verdad, sino que
constituye una actividad humana en la que los elementos no técnicos (valores
morales, convicciones religiosas, intereses profesionales, presiones económicas,
etc.) hacen necesaria su presencia bajo contextos sociopolíticos determinados.
(4)
De esta forma se evidencia que la ciencia y la tecnología son procesos sociales
profundamente marcados por la civilización donde han surgido, crecido y
desarrollado, donde el desarrollo científico y tecnológico requiere de un
conocimiento profundo de sus interrelaciones con la sociedad, por tanto es
conveniente decir que la producción científica ocupa un lugar bien determinado
en la sociedad en que se inserta, que marca sus objetivos, sus agentes, sus
modos de organización y funcionamiento, sus resultados y usos; por eso la
ciencia no es autónoma, no esta determinada por si misma.
Por otra parte también según esta visión las tecnologías dejaron de ser
concebidas autónomas y lineales y pasaron a considerarse procesos
multidireccionales de variación y selección dependientes de una diversidad de
agentes sociales. (5) González García (1996) presenta a la tecnología como un
sociosistema, que involucra formas de organización social, empleo de artefactos,
gestión de recursos, en el cual la transferencia de tecnologías y los procesos
de difusión tecnológica pueden generar alternativas en este sociosistema,
semejante a los que ocurren en los ecosistemas cuando su equilibrio es alterado
(2).
Resumiendo algunas de las principales características de esta concepción CTS
serían las siguientes:
- Relativismo: Significa que lo que consideramos verdad y racional y lo que
consideramos normas y valores de la ciencia depende de los contextos históricos,
políticos y culturales donde se desarrolla.
- Constructivismo: Se plantea que el conocimiento es socialmente construido es
decir se construye a partir de los intereses, las tradiciones y las preferencias
conceptuales de los sujetos implicados en el conocimiento. No hay una lectura
neutral de la realidad, lo que hay siempre es un conocimiento interesado.
- Instrumentalismo: El conocimiento tiene una función instrumental y pragmática,
se produce para satisfacer determinado interés.
- Naturalismo: Los procesos de producción del conocimiento deben ser estudiados
empíricamente, ya que el conocimiento no es un don natural sino que es
socialmente generado.
- Causación social: No existe sujetos epistémicos ideales, lo que hay son
comunidades de conocimientos inmersos en estructuras sociales que determinen sus
conductas, sus preferencias, sus valores, etc.
IMPLICACIONES PRÁCTICAS DE LA CONCEPCIÓN TRADICIONAL DE LA CIENCIA Y LA
TECNOLOGÍA Y DE LA VISIÓN CTS.
El problema de la relación existente entre ciencia, tecnología y sociedad no es
nuevo, pero las formas particularmente contradictorias e incluso dramáticas que
ha alcanzado esta relación en las diversas esferas de la vida social y en los
diferentes regímenes, han generado las más disímiles reacciones sociales,
políticas, académicas, éticas, religiosas, etc. en todas las regiones del mundo.
Es evidente que está en juego la supervivencia humana, pues las amenazas se
expresan en el deterioro del medio ambiente, en las calamidades del
subdesarrollo, en el agotamiento de los recursos energéticos, en las
irresponsabilidades ideológicas y prácticas del uso y manejo de la Ciencia y la
Tecnología con fines no pacíficos e inhumanos; entre otras muchas amenazas al
género humano.
Para entender que implicaciones prácticas tiene uno u otro enfoque y partiendo
de estas reflexiones basaré mi explicación en el ejemplo de la tecnología de los
Alimentos Genéticamente Modificados (AGM).
Una gran parte de los productores de estos alimentos piensan que el producir
estos alimentos resuelve el problema del hambre en el mundo, otros no le
interesa esto solo que pueden contar con una tecnología de punta en la cual
pueden tener altos beneficios; hoy en día se conoce y se cuestiona el impacto
social, el impacto ambiental que puede traer esta nueva tecnología, cuántas
incertidumbres, cuánta desinformación por parte de los consumidores, cuánto
rechazo existe alrededor de esto.
Sin embrago en el mundo que tiene al alcance esta tecnología aun se presenta en
buena medida en diversos ámbitos la concepción tradicional de las relaciones
entre la ciencia, tecnología y sociedad, pues cuando abordamos el tema de los
alimentos GM encontramos opiniones polarizadas, por un lado la preocupación por
parte de los consumidores por los posibles daños a su salud y por otro lado los
que piensan que realmente el consumo de estos alimentos proporcionaría un
beneficio importante en la incorporación de nutrientes en su dieta.(3)
Este debate demuestra que en nuestra población en nuestros profesionales, en
nuestra sociedad persisten muchos rasgos de la concepción tradicional de la
ciencia y la tecnología la cual es generadora de ingenuidades, voluntarismos,
incomprensiones, irresponsabilidades, negligencias e inapropiadas manipulaciones
de la Ciencia y la Tecnología, según esta concepción la tecnología de los AMG
refleja un optimismo ingenuo en el poder de la ciencia y la tecnología para el
desarrollo económico social, haciendo abstracción de los contextos
socio-culturales donde se desarrollan, por otra parte cultiva el elitismo en la
ciencia ya que expresa los intereses de los representantes de la clase social
dominante, pues cada vez centralizan la comercialización y se encargan de
ejercer el control político( Ej: el caso de la Monsanto contra el agricultor
canadiense Percy Shmeiser).
Esto es un reflejo de los distintos intereses y valores que las sociedades
atribuyen a los distintos productos y al papel que como consumidores y actores
desempeñan en las reglas del mercado.
Está claro que la ciencia no juega el papel benefactor y neutral que se concebía
a mediado de la década del 50 con el prometedor modelo lineal que reflejaba la
concepción clásica de la ciencia y la tecnología.
Por un lado los consumidores se ven enfrentados a una confusa situación: ¿será
factible, saludable comprar y consumir alimentos transgénicos, obviamente esto
es el resultado de una mezcla de factores externos como la falta de información
en primer lugar, la conciencia de estos de su influencia y el temor a ser objeto
de intereses viciados, falta de confianza en los expertos, paradójicos
sentimientos de desconfianza hacia el progreso científico, algo que cada vez es
mas indispensable para mantener su calidad de vida; y por otro lado la
perplejidad hacia una nueva economía de los que se sienten actores.(7)
Sin duda, las oportunidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías son
fascinantes pero es necesario un debate previo para prevenir los usos perversos
que de ella pudieran hacerse. La solución no está en la eliminación sino tratar
de guiar la ciencia y la tecnología para desarrollar un mecanismo que permita de
inmediato el uso responsable de éstas.
Retomando la idea, la clave está en presentar a la ciencia y la técnica no como
una actividad autónoma sino como un proceso social donde los elementos no
técnicos juegan un papel decisivo. La diversidad y complejidad de los problemas
de la sociedad hay que interpretarlas teniendo en cuenta los intereses
contextuales. Esto evidencia que el cambio científico tecnológico está
condicionado por una compleja actividad humana que tiene lugar en contextos
socio políticos dados. (1)
En el caso de Cuba el desarrollo científico tecnológico está asociado a
prioridades políticas muy evidentes, existe un interés extraordinario en la
creación de instituciones científicas y en la preparación de los investigadores
a trabajar en ellas. La política científico tecnológico en Cuba expresa también
que los científicos y profesionales posean además de sus habilidades y
conocimientos técnicos un comportamiento ético y sensibilizado en función de los
beneficios sociales. (9)
BIBLIOGRAFÍA
1- García Palacio, E.M, et.al. (2001) Ciencia, tecnología y Sociedad: Una
aproximación conceptual. OEI Bravo Murillo, 38. Madrid. España.
2- González García, M., López Cerezo, J.A., Luján, J.L (1996). Ciencia
tecnología y sociedad. Una introducción al estudio social de la ciencia y la
tecnología. Tecnos, Madrid.López
3- Hernández, M.C, La percepción del consumidor sobre los organismos modificados
genéticamente. http://www.rlc.fao.org/prior/sgalim/prodalim/prodveg/paper.htm.
4- Cerezo, J.A, (1998). Ciencia, tecnología y Sociedad: El estado de la cuestión
en Europa y E.U. Revista Iberoamericana de Educación. #18.
5- López Cerezo, J.A, (1999). Los estudios de ciencia, tecnología y sociedad.
Revista Iberoamericana de Educación. #20.
6- Martínez Álvarez, F, Hacia una visión social integral de la ciencia y la
tecnología. http://www.campus.oei.org/salactsi/vision.htm.
7- Muñoz,E., 2001. Biotecnología y Sociedad: Encuentros y desencuentros. Madrid,
Cambridge University Press.
8- Núñez Jover, J, (1999). La ciencia y al tecnología como procesos sociales. Lo
que la educación científica no debería olvidar. Editorial Félix Varela. Ciudad
de la Habana.
9- Núñez Jover, J., López Cerezo, J.A., Ciencia, tecnología y sociedad de los
estudios de ciencia, tecnología y sociedad en Cuba. http://www.campus.oei.org/salactsi/cuba.htm.
AUTORA
Aída Margarita Romero Jiménez.
Profesora Asistente; Departamento Física-Química, Facultad de Mecánica, de la
Universidad de Cienfuegos.
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Publicado Tuesday 10 de July de 2007
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