Monografias | Antonio Núñez Jiménez Profesor invitado al ClaustroAntonio Núñez Jiménez Profesor invitado al ClaustroResumen: El presente trabajo puede considerarse como un intento más en la pretensión de reconocer el meritorio trabajo que realizó a lo largo de su vida el inolvidable geógrafo, educador y científico cubano, Dr. Antonio Núñez Jiménez, en este caso concreto, además de destacar, en breve síntesis, la magnitud de su obra, se hace especial énfasis en el hecho de que en abril de 1991, recibiera el Diploma de Profesor Invitado al Claustro, constituyendo este uno de los nombramientos más altos que se han concedido en nuestro instituto a lo largo de su historia. Resumen. El
presente trabajo puede considerarse como un intento más en la pretensión de
reconocer el meritorio trabajo que realizó a lo largo de su vida el inolvidable
geógrafo, educador y científico cubano, Dr. Antonio Núñez Jiménez, en este
caso concreto, además de destacar, en breve síntesis, la magnitud de su obra,
se hace especial énfasis en el hecho de que en abril de 1991, recibiera el
Diploma de Profesor Invitado al Claustro, constituyendo este uno de los
nombramientos más altos que se han concedido en nuestro instituto a lo largo de
su historia. Desarrollo. Comprender
que la muerte es un hecho tan inexorable como la vida misma no puede ni debe
infundirnos la menor resignación, muy por el contrario, cuando un hombre valioso desaparece del mundo
estamos obligados a expresar nuestro profundo pesar y en cierta manera nuestra
amarga protesta. El hacerlo en este trabajo no meramente responde al hecho de
que un maestro nos haya abandonado, sino con mayor fuerza por que quien dejó de
acompañarnos representaba lo más alto de una Geografía que, como la nuestra,
está a la vanguardia de las escuelas mundiales. Recordar
en las páginas de nuestra revista a un Maestro de la estatura del Dr. Antonio Núñez
Jiménez, no solo constituye un deber para rememorar la trayectoria de un científico
y educador que logró en su andar
por la vida numerosas aportaciones al saber de los cubanos, sino porque él fue
parte de nuestro instituto luego de que el 18 de abril de 1991 recibiera el
nombramiento de PROFESOR INVITADO AL
CLAUSTRO. Eso
explica el hecho de que en nuestra Primera Conferencia Científica Internacional
“Pedagogía, Patrimonio y Cultura
Comunitaria”, que tuvo lugar el pasado año, se le dedicara un simposio y
una mesa redonda para recordar a tan insigne maestro y que numerosos de los
colegas que con el Doctor laboraron participaran en las actividades por el XX
Aniversario de la constitución del Instituto. En
el orden personal nunca podré olvidar que en los años finales del decenio de
los ochenta, cuando daba los primeros pasos en los estudios que pretendía
realizar en relación con la vida y la obra del Dr. Salvador Massip Valdés
(1891-1978) visité sus oficinas para pedirle colaboración
y desde entonces hasta los últimos días de su existencia siempre me tendió
su mano generosa y fue un importante impulsor para que llevara adelante los
proyectos que entonces iniciaba. Eso
también explica su presencia en nuestro instituto aquel 18 de abril de 1991
cuando en importante acto conmemorábamos el centenario del natalicio de su
inolvidable maestro, el Dr. Salvador Massip, y que aceptara el nombramiento
antes citado, del cual se sintió muy orgulloso y que hoy podemos leer en la página
67 de su biobibliografía con prólogo
de Cintio Vitier que recientemente publicó la fundación que lleva su nombre. Pero
hablar del Dr. Antonio Núñez Jiménez y hacer referencias a sus múltiples
facetas y explicar las razones de su nombramiento de profesor invitado a nuestro
claustro, resulta una tarea bien difícil en un trabajo de esta naturaleza que
debe caracterizarse por la síntesis, más tratándose de un hombre con un
talento que me atrevo a calificar de genial, no solo porque desentrañaba las más
difíciles interrelaciones del medio natural-social con tremenda facilidad, sino
por las múltiples aristas del
quehacer científico y cultural que desarrolló. Sin
pretender entonces abarcar cada una de sus facetas, ante todo por el privilegio
de haber apreciado de cerca las enormes cualidades que poseía el maestro:
brillante inteligencia; capacidad casi inagotable de trabajo, conocimientos vastísimos,
no sólo de la realidad geográfica de nuestro país, sino de buena parte del
planeta y dotes extraordinario de organizador, sí en apretada síntesis, se
puede destacar que su vida toda estuvo llena de realizaciones que rebasan los
marcos de una existencia unidimensional, para convertirse en una vida fecunda
que trasciende a su tiempo. El
Dr. Antonio Núñez Jiménez nació en Alquilar, provincia de La Habana, el 20
de abril de 1923 y cursó la enseñanza primaria elemental en distintas escuelas
públicas de su tierra natal. En el período de 1937 a 1940 cursó la enseñanza
primaria superior en el “colegio Instituto Cuba”, en La Habana; en 1944
obtuvo el título de Bachiller en Ciencias y Letras en el Instituto de Segunda
Enseñanza Número 1 de la capital del país y ese mismo año ingresó en la
Escuela de Agronomía de nuestro primer centro docente universitario, lugar en
el que cursó el primer año de esa carrera. Más tarde y por su vocación geográfica
decide, bajo la influencia del Dr. Salvador Massip Valdés, trasladarse para la
Escuela de Filosofía y Letras,
donde obtiene, en 1951, su doctorado en esa especialidad. En
su larga trayectoria laboral el Dr. Núñez Jiménez realizó múltiples actividades, desde vendedor ambulante,
jornalero en el Ministerio de Obras Públicas, empleado de la Comisión Nacional
de Propaganda y Defensa del tabaco Habano, oficinista en la casa fotográfica
Minican de La Habana, hasta que en 1947 obtuviera, mediante concurso, la ayudantía
de la Cátedra de Geografía e Historia del Instituto de Segunda Enseñaza Número
2 del Vedado en La Habana y en 1955, el nombramiento de Profesor Titular de la cátedra
de Geografía Regional y Geomorfología de la Universidad Central de las Villas. A
partir de 1959 fueron numerosas las tareas que el gobierno revolucionario confió
al Dr. Núñez Jiménez, entre estas cabe destacar, la de Ayudante General del
Comandante Ernesto Che Guevara en la Fortaleza Militar de la Cabaña, Director
de la Oficina de Planes y Coordinación Revolucionaria del Primer Ministro Fidel
Castro, Presidente de la Comisión redactora de la Ley de Reforma Agraria,
Director Ejecutivo del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) Presidente
de la Comisión Nacional de la Academia de Ciencias de Cuba, Embajador
Extraordinario y Plenipotenciario de Cuba en Perú, Viceministro de Cultura,
entre otras tareas no menos importantes. Entre
las más conocidas creaciones de este inolvidable científico y educador se
cuenta la fundación de la Sociedad Espeleológica de Cuba que tuvo lugar el 15
de enero de 1940, Institución científica que recoge a lo largo de su historia
centenares de aportaciones al mejor conocimiento de nuestra geografía subterránea,
no sin razón se ha dicho que esta corporación de exploradores, con Núñez Jiménez
al frente, ha llevado “la luz a las tinieblas”, afirmación avalada por los
numerosos estudios que los espeleólogos cubanos han materializado en su andar
por más de seis decenios en las espeluncas y sistemas cavernarios del
territorio nacional. Sin
embargo, a pesar de la especificidad del nombre de Sociedad Espeleológica de
Cuba, en los últimos años el desarrollo de nuestra geografía
ha estado indisolublemente vinculada a esa institución, pues no solo se
ha dedicado a la investigación del subsuelo, sino también a la constante
exploración y estudio de la superficie del país y de su
plataforma submarina, dando a conocer numerosos estudios que se han
caracterizado, entre otros aspectos, por su enfoque revolucionario de la
realidad, no solo natural, sino social de nuestra Patria. En
buena medida eso explica el apoyo que le brindaran los doctores Salvador Massip
y Sarah Ysalgué al joven explorador cuando se planteó el proyecto de la creación
de la citada sociedad, que para no pocos fue considerado como locuras de
muchachos, como resultado de ello, años más tarde el Dr. Antonio Núñez Jiménez
expresó: “Yo no puedo olvidar esa noche que, apenas fundamos la Sociedad
Espeleológica de Cuba, fui a ver a Sarah y a Salvador; muchos nos dieron la
espalda un poco con razón porque veían –como dijeron- una locura de
muchachos aquel proyecto de fundar una sociedad (…) y fue tanto el deseo de
ayuda de ellos (…) que siempre tuvimos el sostén firme (…) en nuestro
camino, no solo científico, sino en el camino de amor a nuestra Patria (…)”
(1) Como
se conoce de la amistad del Dr. Massip con Antonio Núñez Jiménez se estableció
la relación alumno profesor más sólida que ha tenido la enseñanza de esta
disciplina en Cuba, por eso algunos han afirmado que Massip y Antonio Núñez
Jiménez, constituyen pasado y presente de la Geografía cubana. Una
de las facetas de la vida del Dr. Antonio Núñez Jiménez que más lo distinguió
fue la de maestro, ante todo por la pasión de educador que lo caracterizó y
por el afán que siempre demostró en conocer y enseñar los secretos de la
naturaleza y de la sociedad, de acuerdo con esa dualidad de la Geografía, y de
vincularla como un arma de lucha para fomentar el patriotismo y el
internacionalismo. Eso
explica el hecho de que desde que inició su carrera profesoral muy pronto
comprendiera que los textos que se empleaban para enseñar geografía en la República
neocolonial no reflejaban la
realidad de la naturaleza y la sociedad cubana de entonces, por lo que se dio a
la tarea, en correspondencia con los conocimientos que ya había adquirido en
sus numerosas exploraciones, a escribir un nuevo libro de Geografía de Cuba
para la enseñanza de esta asignatura en el preuniversitario. Como
resultado de su quehacer investigativo sobre el terreno pudo comprobar la
existencia del latifundismo y sus secuelas para el cubano, los desalojos
campesinos, la extinción de nuestra fauna y flora por la explotación
irracional de tan preciados recursos, la voraz geofagia de los grandes
monopolios extranjeros, el escamoteo de nuestros fundamentales recursos
naturales, la miserable condición material de la vida de gran parte de la
población y como en el programa de Geografía de Cuba que se explicaba entonces
en el bachillerato se hacía eco de las costumbres demagógicas que imperaban en
nuestro país. Ante
una realidad de tal magnitud y con el compromiso que debe asumir un educador
expresó: “(...) la más alta función de un maestro es decir la verdad aunque
acarree la cárcel o el despojo de la cátedra. El maestro que por defender su
pan personal, miente, no es maestro; es un ganapán. Prefiero, cualquier
sacrificio al de mi deber (…)” (2). Estas palabras ilustran la ética,
honestidad y el compromiso moral que Antonio Núñez Jiménez sintió en el
ejercicio de su labor docente desde que daba sus primeros pasos en su quehacer
como Profesor. En
consecuencia, convencido de que no se le enseñaba la realidad geográfica
del país a sus educandos, publicó en 1954 su conocida obra Geografía de Cuba,
adaptada al programa del bachillerato y con el fin de que los estudiantes
adquirieran conocimientos verdaderos sobre la realidad natural y social de la
patria encadena entonces a los designios de Washington. Sin
embargo, por las verdades que en el texto dijo, como ocurrió con anterioridad
con el Ensayo Político sobre la Isla de Cuba de Alejandro de Humboldt y la
Introducción a la Geografía Física de Cuba de los doctores Salvador Massip y
Sarah Ysalgué, la obra fue prohibida como texto oficial en la segunda enseñanza
del país y recogidos los ejemplares que aún quedaban en la casa editora y en
las librerías de la Habana para luego ser quemado por orientaciones de la
dictadura de Fulgencio Batista. En
1955, continúa su labor docente, esta vez como profesor de la cátedra de
Geografía Regional y Geomorfología en la Universidad Central de Las Villas,
lugar en el que realizó importantes investigaciones geográficas en esta zona
central de Cuba y sentó las bases para la fundación del museo y archivo geográfico
de Las Villas. Estando en esta casa de altos estudios, con el auxilio de su
esposa Lupe Velis, brindó el apoyo necesario a la Columna No 8. “Ciro
Redondo” que conducía el Comandante Ernesto Che Guevara, éste lo nombró
Jefe del Servicio Topográfico del Ejército Rebelde en Las Villas, en el cual
alcanza su grado de Capitán, poniendo una vez más la ciencia geográfica al
servicio de la Patria. Luego
de 1959, además del cumplimiento de numerosas tareas que la Revolución
triunfante confió a él, siguió su labor docente como Profesor en la recién
creada Escuela de Geografía de la Universidad de La Habana, formó a cientos de
espeleólogos a lo largo y ancho del país, impartió conferencias en Cuba y en
numerosos países que visitó y continuó trabajando en la divulgación de los
resultados científicos que obtenía para que fueran utilizados con fines
docentes. Toda
la existencia del Dr. Antonio Núñez Jiménez fue dedicada a servir las mejores
causas de Cuba y de la humanidad, con una intensidad tal que pocos igualan la
magnitud de su obra. Tal vez, lo mejor fue que no solo habló mucho sino que
escribió más y dejó así para estudiantes de hoy y del futuro grandes obras y
centenares de artículos, todos ellos plenos de ideas originales: no copiaba,
creaba ya que dominaba en tal forma las distintas ramas geográficas que le
permitía incursionar en numerosos campos de esta atrayente ciencia. Sus
textos contienen alta calidad pedagógica, entre otros aspectos por la sencillez
y amenidad del lenguaje que usó en ellos, así como por el elevado rigor artístico
de las fotografías y mapas insertados en los mismos con eficaz sentido
funcional. En su bibliografía se recogen numerosos libros y cientos de
artículos que dio a conocer en Cuba y en el extranjero, pero su obra cumbre,
sin lugar a dudas, lo constituye la majestuosa colección que en 50 tomos
denominó Cuba: la Naturaleza y el Hombre y que hoy la Fundación que lleva su
nombre prepara para su edición. A la
vez, el Dr. Antonio Núñez Jiménez no fue un “hombre de letras” alejado de
la política militante y de la acción práctica, de la lucha ideológica y el
intenso debate de las ideas. Desde su juventud, enfila junto a los sectores
progresistas del país hacia uno de los ángulos de su actividad que más
cultivara o sea, al servicio de los mejores intereses de la patria dominada
entonces por gobiernos corruptos. En
efecto, eso explica que desde sus funciones de profesor de Geografía en
la Universidad Central de Las Villas, sin importarle como antes,
en el Instituto del Vedado, la pérdida del cargo, la persecución y la cárcel,
coopera en los preparativos de la insurrección en la Sierra del Escambray. En
1957 publicó varios artículos, en el periódico “El Villareño” en los que
hizo fuertes críticas a la vida de la Universidad en ese momento. De igual
forma en ese mismo órgano de prensa mantuvo una columna con el nombre de “Jorobemus”,
bajo el seudónimo de Juan de los Palotes, para combatir con sátiras las lacras
entronizadas en la Universidad Central de Las Villas. Es
por eso, que se incorpora a la lucha armada y al proceso revolucionario que tomó
el poder en enero de 1959, a partir de este momento se harían realidad
sus aspiraciones de desarrollar una verdadera geografía científica, sin
abandonar las importantes responsabilidades políticas y revolucionarias que
asumió. En
el campo de la ciencia una de sus primeras actividades fue la de reeditar su libro
Geografía de Cuba, que había sido secuestrado en 1954 por la tiranía de
Batista, cuando logró este objetivo, en 1961 en la entonces editorial LEX
expresó: “(…) estamos viviendo un período revolucionario, un
proceso de transformaciones profundas en todas las actividades de la nación. Y
con estos nuevos tiempos hay una Nueva Geografía, no sólo física, sino también
una Geografía Humana, en que el paisaje deja de ser solo un accidente y un
concepto material para transformarse, por el trabajo del hombre, acrecentando
todas sus riquezas, su bienestar y su felicidad (…) de aquí la acción pública
que transforma los pantanos de la Ciénaga de Zapata en suelos fértiles y
apropiados para los cultivos, que represa las corrientes de los ríos, para
convertir sus fuerzas y potencial en electricidad (…) se promueve la explotación
de las riquezas agropecuarias en forma intensiva y hace del hombre un agente
vital y dinámico del país al cual se subordinan los recursos naturales (..)
vivimos en tiempos de una nueva Geografía en acción, que combate la erosión,
hace la repoblación forestal y abre las Montañas al progreso incorporando sus
regiones a la vida y a la civilización(…)”(3). En
otros de su párrafos al hacer referencia al uso que debía tener el mencionado
libro agregó: “(…) algunos ejemplares de la primera edición, salvados de
la pira, sirvieron para informar sobre la realidad económica y social–geográfica
de Cuba, a los jóvenes revolucionarios, tanto en las cárceles, como en la
clandestinidad, en los campos de batalla. Quintín Pino dirigió en el Presidio
Político de la Isla de Pinos, un círculo de estudio tomando como base la
Geografía de Cuba; en algunas mochilas de los héroes del Granma
llegaron ejemplares con su mensaje de cubanía; el Che Guevara lo paseo a
lo largo de la inmortal invasión desde la Sierra Maestra hasta las montañas
villaclareñas, en el Segundo Frente Oriental Frank País, se hizo una edición
mimeografiada que sirvió, al igual que en la Escuela Rebelde del Escambray,
como libro de texto (…) -y finalmente argumentó-: “(…) los estudiantes de
está Geografía, los profesores y los ciudadanos de nuestra hermosa y querida
Patria, cuando lean esta obra, deben tener presente que más que un libro, es un
ejemplo vivo de cómo la libertad nunca muere y como los tiranos pasan y los
pueblos y sus ideales quedan.”(4). Otros
textos que dio a la publicidad y donde no solo se refleja la importancia que el
Dr. Antonio Núñez Jiménez siempre le concedió a la enseñanza de la Geografía,
sino a la obra revolucionaria que había emprendido para trasformar la escuela
cubana fueron: La Liberación de las Islas, Así es mi país; Geografía de Cuba
para los niños ; Las Américas, entre otros no menos importante. Como
se ha dicho, en nuestro país ocupó puestos de la más alta responsabilidad política
y supo siempre contribuir con éxito a la solución de innumerables problemas de
la construcción socialista y del manejo de los recursos naturales, organizó
numerosos eventos científicos, fue director de varias revistas y fue un viajero
incansable. Su inagotable caudal de conocimientos e inquietudes científicas lo
alimentaron hasta el final de su vida. Su
producción científica fue enorme y es muy difícil abarcarla en un trabajo
sintético como este, pues lo mismo se refirió a las teorías espeleológicas y
geográficas que a los múltiples problemas de la relación del medio geográfico
con la sociedad. Tenía una cualidad de extraordinaria importancia para los
estudios geográficos: la capacidad de entender el paisaje y desmesurar sus
integrantes para integrar después el todo. Esto le era fácil por la aplicación
del método dialéctico que conocía perfectamente. Sonriente,
imaginativo y persistente, Núñez Jiménez fue calificado por el historiado
Eusebio Leal como una roca difícil de derrumbar cuando hacía suya una idea, la
convertía en causa común de sus colaboradores y la llevaba hacia delante,
teniendo como premisa la aseveración bíblica de que a los hombres se les
conocen por sus obras. Defensor
de las razas negras e india, este indagador profundo de la historia y la
naturaleza, de los vestigios de la creación humana, se destacó en el estudio
de la antropología, la arqueología, la física, las ciencias naturales en
general. Fue además un fundador, que colocó piedras y levantó instituciones
en un intento por recuperar el tiempo perdido. El
concepto de la Geografía como ciencia al servicio del pueblo que tuvo el Dr. Núñez
Jiménez, fue resaltado cabalmente por el geógrafo mexicano Dr. Ángel Bassols
Batalla en su libro Geografía, Subdesarrollo y Marxismo, editado en México en
1983 cuando expresó: “(…) Sólo cuando la Geografía está vinculada
estrechamente a la vida de la nación y a su constante lucha por hacer más
racional la explotación de los recursos, más equitativa la distribución de
las riquezas y mejor la localización de las fuerzas productivas y está ligada
a las necesidades del pueblo, puede decirse que cumple cabalmente con su
cometido. Entonces, se justifica en realidad la definición de Geografía dada
por Antonio Núñez Jiménez: “Es la ciencia de la transformación de la
naturaleza por el hombre”. (5) Por
otra parte, fue el Dr. Antonio Núñez un viajero incansable que visitó los
lugares más recónditos de la tierra, cabe recordar sus expediciones al Polo
Norte y a la Antártica y la gran aventura en canoas del Amazonas al Caribe que
realizara en ocasión del quinto centenario de la llegada de Colón a estas
tierras, entre otras increíbles proezas. La
significación que ha tenido la obra realizada por este geógrafo, educador y
científico cubano ha sido reconocida por diferentes instituciones nacionales y
extrajeras, así como por los más prestigiosos intelectuales del mundo. En su
biobibliografía se cuentan las numerosas y medallas y diplomas que recibió a
lo largo de su existencia, entre ellas, como se ha dicho, la de Profesor
Invitado a nuestro claustro. Entre
los criterios que se han emitido sobre la vida y la obra del Dr. Antonio Núñez
Jiménez, hemos escogido uno que a nuestro juicio encierra la magnitud del
quehacer de quien también se le conoce como el “Cuarto
Descubridor de Cuba”, al referirse a su labor, otro destacado de la
geografía latinoamericana, el Dr Ángel Bassols Batalla, Investigador Titular y
Emérito del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional
Autónoma de México, lo calificó como: “(…) una figura señera no solo de
la Geografía cubana, sino de la vida toda de ese país en la segunda mitad del
siglo XX. Al correr de los años se fue volviendo una especie de ejemplo para
todos los geógrafos latinoamericanos, tanto por su obra científica de gran
relevancia, como su actividad en el terreno de las transformaciones que
experimentaba la isla a partir de 1959” (6). Sobre
su labor en la enseñanza expresó el Dr. Bassols Batalla: ”Múltiples
resultaron sus acciones en la docencia y de enorme relevancia las intervenciones
que tuvo en reuniones internacionales tanto de la Unión Geográfica
Internacional como en otros países. Indudablemente, las actividades en el ámbito
internacional, que inscribieron su nombre en la historia del conocimiento del
planeta fueron la participación y divulgación de las expediciones al Polo
Norte y a la Antártica. La más notable fue la que él mismo
encabezó por la red fluvial del Amazonas y el Orinoco, así como el viaje por
el Caribe. Los libros que posteriormente editó contienen múltiples
aportaciones al conocimiento de nuestros grupos étnicos, sus costumbres y
trabajo productivo, así como se constituyeron en verdaderos llamados a
profundizar la relación entre los diversos pobladores de Latinoamérica” (7)
Finalmente,
su obra toda debe ser conocida por los estudiosos de la Geografía y de sus
ciencias conexas, así como por los estudiantes que hoy se forman como futuros
profesores de ciencias naturales, pues representa, sin duda, la más completa y
profunda del siglo XX cubano. En
nuestro caso, no debemos dejar de reconocer que nos honró con su amistad hasta
el último minuto de su existencia y aunque tal vez no se comprendió en aquel
momento con toda la visión que ello requiere el hecho de haber contado en
nuestro claustro en su condición de Profesor invitado a un Maestro del calibre,
el prestigió y la dedicación del
Dr. Antonio Núñez Jiménez, si fue un hecho que él nunca olvidó por el
recuerdo imperecedero que le causó aquel nombramiento y en cada encuentro con
él siempre recordaba aquel acontecimiento de abril de 1991. Con
su desaparición física el 13 de septiembre de 1998, nuestro instituto, la
ciencia y Cuba dejaron de contar con la presencia viva de un hombre que alentaba
a los jóvenes y a todos aquellos que lo trataban, tendiéndole la mano, símbolo
del maestro de modesto origen que se encumbra en lo más alto del pensamiento y
de la acción, a un Maestro fiel siempre a su ideal de redención y de
fraternidad. Referencias bibliográficas: (1)
Antonio Núñez Jiménez. Geografía
y Espeleología en Revolución. Imprenta Central de la FAR. La Habana, 1987.
Pág. 163-164 (2)
Hecheverría, Israel y otros:
Antonio Núñez Jiménez. Opiniones
sobre su obra. Fundación
de la Naturaleza y el Hombre. La Habana.1998. Pág. 205 (3)
Antonio Núñez Jiménez. Geografía
de Cuba. Segunda Edición. (Prólogo) Editorial
Lex. La Habana. 1959. Pág. 5 (4)
Ídem. Pág. 5 (5)
Ángel Bassols
Batalla. En Geografía y
Espeleología en Revolución. Imprenta Central de la FAR. La Habana, 1987. Pág.
52 (6)
Ángel Bassols
Batalla. Comunicación enviada a la Primera Conferencia Científico
Internacional “Pedagogía, Patrimonio y Cultura Comunitaria” que tuvo lugar
en el Instituto Superior Pedagógico “Silverio Blanco Núñez” de Sancti
Spiritus en septiembre de 1993 y leída por el autor de este trabajo en la Mesa
Redonda “Antonio Núñez Jiménez.
Profesor Invitado al claustro”. (7)
Ídem Bibliografía Hecheverría,
Israel y otros. Antonio Núñez Jiménez
Bio-Bibliografía. Fundación de la Naturaleza y el Hombre. La Habana, 1997.
Prólogo de Cintio Vitier Núñez
Jiménez, Antonio. Geografía
de Cuba. Editorial Lex. La Habana 1959 _____Cuba:
La Naturaleza y el hombre. El Archipiélago. Editorial Letras Cubanas. La
Habana.1982 _____Cuba,
Cultura, Estado y Revolución. Ciudad de .México.1984 _____Geografía
y Espeleología en Revolución. Imprenta Central de las FAR. La Habana.1986 _____Geografía
del Campismo. Editorial Gente Nueva. La Habana.1991 _____En
Canoa del Amazonas al Caribe. Fondo de Cultura Económica de México, S. A.
de CV., Colección Tierra Firme. La Habana.1993 Autor:
Dr. José Alfredo León Méndez. Profesor Auxiliar Publicación enviada por Dr. José Alfredo León Méndez Contactar mailto:jleon@ispss.rimed.cu Código ISPN de la Publicación EEpAEEFVAFgeCgjylZ Publicado Tuesday 22 de February de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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