Monografias | Las formas del mal, sus causas, Dios y el hombre

Las formas del mal, sus causas, Dios y el hombre

Resumen: El problema del mal ha sido una preocupación constante del hombre en todas las épocas; se le ha visto como algo que trae desconcierto y frustración en la vida de cada ser humano.

Publicación enviada por Adelfo Alejandro Roque cruz


 

Índice

Índice 

Presentación y planteamiento

El Dialogo

Conclusión

Bibliografía

 

Presentación Y Planteamiento.

 El problema del mal ha sido una preocupación constante del hombre en todas las épocas; se le ha visto como algo que trae desconcierto y frustración en la vida de cada ser humano.

La reflexión filosófica ha concluido que el mal no es una sustancia, sino una privación del bien en las criaturas; sin embargo, tal comprensión no nos dice claramente cuál es su consistencia. Por el contrarío, las religiones (la Católica, por ejemplo) predican que el mal, que abate al mundo no es más que la causa por el mal uso de la libertad que Dios ha puesto en el hombre “para que no seamos Robots” y así encontremos sentido “a la salvación”. Es decir, gracias a esta libertad el hombre se encuentra redimido en la cruz.

Pero creo que no basta preguntarse quién o qué es la causa del mal, sino más bien, qué es lo que el hombre a hecho con la realidad que se nos ha dado desde el momento en que nacemos. Pues, podemos hacer grandes tratados filosóficos, irrefutables, pero vacíos en contenido, pues no estarían basados en el sentir y la realidad que vivimos como hombres. Esto es, que no tienen un sentido respecto a lo que se vive en realidad, pues, podemos decir que el mal se presenta de muchas formas y tiene muchas causas, pero el que sigue y seguirá siendo afectado es el hombre mismo.

Por ejemplo, Zubiri, nos ha hecho ver que el mal se entiende como condición de la realidad en respectividad ante el hombre, o sea, en la interacción del hombre con las cosas reales o consigo mismo en cuanto realidad. En este sentido, el mal se entiende desde la realidad condicionada. Leibniz, por su parte, excluye de todo mal a Dios diciendo que “este es el mejor de los mundos posibles” que es lo mismo decir “no hay mal metafísico”.

Por lo que vemos el problema del mal ha trascendido las cuestiones primeras -sus formas, las causas- para dar entrada al problema de “Dios y el mal”. Pero en esta ocasión el presente ensayo de investigación busca dar las referencias de las formas del mal, es decir, los diferentes nombres por los cuales se le ha conocido y se le conoce.

Más que un ensayo supra-filosófico es dar un vistazo a la realidad que vive el hombre, es decir basado en la experiencia de la guerra. Es un diálogo entre dos personajes que viven la cruda realidad de la ambición del hombre en busca del poder, el tener más tierras, la distorsionada imagen de Dios y sobre todo un conocimiento de si mismos. No son personajes reales, más bien son basados en la imaginación de este practicante de filosofía, pero que encierra un cúmulo de verdad. Basado en la frase –muy famosa- de Hobbes: el hombre es el lobo del hombre”, busco encontrar una respuesta que me lleve a una pregunta qué más que pregunta es una realidad ¿Qué ha hecho el hombre con el mundo?  

El diálogo.  

Adolfo: Ja… hace rato me encontraba platicando y ahora me encuentro matando. ¡Que desdicha la mía! Saber que antes lo buscaba para sentirme feliz, y ahora lo odio. ¿Qué habrá sido de ese hombre? Tal vez en este momento está del otro lado, disparándome como yo lo estoy haciendo, o pensando en la platica que tuvimos. ¿Cómo se llamaba? Ah si, Mohandas, que nombre tan chistoso. Pero que inteligente es.

Recuerdo que en ese momento desperté, me dolía todo el cuerpo, a lo lejos vi mucho humo, algo se quemaba, no se que era. En mi mente apareció una imagen, un instrumento callo cerca de mis pies. Corro y algo estalla tras de mi y no puedo recordar más. Me muevo y me sigue doliendo el cuerpo. Siento algo que esta debajo de mí y descubro que es un hombre. Está a la altura de mi estomago ¿Quién es? No recuerdo haberlo visto antes.  

¿Oyes? ¿Quién eres? ¿Qué haces aquí? ¿Qué haces de bajo de mí?  

Mohandas: Soy Mohandas… ¿Y tu?  

Adolfo: ¡Responde mis preguntas! 

Mohandas: Un amigo… no te acuerdas. 

Adolfo: ¿De qué? 

En ese momento, me alejo de él y descubro que es uno de mis enemigos… 

Mohandas: No tengas miedo, no te haré daño

Adolfo: ¿Por qué he de confiar en ti? ¿Dónde estamos? 

Mohandas: A unos dos kilómetros de donde estallo la bomba. 

Adolfo: ¿Qué bomba? 

Mohandas: Olvídalo… ¿Por qué peleas en esta guerra, sin sentido? 

Adolfo: ¿Por qué lo preguntas?... Tengo mis razones. 

Mohandas: Un día entraron a mi casa y me dijeron que tenía que luchar y matar a nuestros enemigos. ¿Cuáles enemigos?- pregunte- Los enemigos de Dios –me respondieron- y si no iba tendrían que matar a mi esposa y mis hijos… 

Adolfo: ¿Tienes familia? 

Mohandas: Si… ¿Y tu? 

Adolfo: No… pero tengo mi país… que me necesita. 

Mohandas: ¿Por qué dices eso? 

Adolfo: ¿A que Dios te refieres? 

Mohandas: Eso mismo me pregunte cuando llegaron por mí… en el que yo creo jamás me hubiese puesto aquí, más bien, estuviera con mis hijos haciendo oración… 

Adolfo: No creo que exista Dios… Si existiera y fuera como dicen… no estuviéramos aquí. 

Mohandas: De pequeño me inculcaron a ese Dios… y he sido muy feliz. 

Adolfo: Si existió en algún momento, ya murió… 

Mohandas: ¿Por qué lo dices? 

Adolfo: Nosotros lo hemos matado… somos su asesino. 

Mohandas: No te entiendo… 

Adolfo: Es fácil, lo hemos matado y nos hemos puesto en su lugar… se trata de colocarse en el lugar de dios y hacer lo que queramos… tener el poder. Si, eso es lo quiero, ¡poder!… 

Mohandas: ¿Entonces no lo haces por tu país? 

Adolfo: Claro que no. Se trata de ponernos en el lugar que ocupaba Dios… Esa ha sido la ambición de toda la vida, gobernar el mundo, ser más que Dios, más que tu y que los demás, que todos hagan lo que yo quiera y me den lo que necesite. Si, quiero ser Dios. 

Mohandas: ¿Para qué quieres ser Dios?  

Adolfo: Ya que el no puede gobernar el mundo, yo si lo haré.   

Mohandas: ¿Dios no puede gobernar el mundo? 

Adolfo: Tuvimos la capacidad de escaparnos de sus manos y de su vista. Nos burlamos de él y ahora hacemos lo que queremos. Nosotros gobernamos el mundo… 

Mohandas: No obstante, es posible demostrar, hasta cierto punto, la existencia de dios. Aún en los asuntos cotidianos sabemos que la gente en general, no sabe quién gobierna y tampoco cómo gobierna. Sin embargo saben que, sin duda hay un poder que gobierna. 

Adolfo: Si gobernara Dios en este mundo, no existiríamos. Por qué, si la maldad que hay en el mundo nace del hombre. ¿De dónde proviene el hombre? El hombre es creado por dios, entonces el mal procede de dios. Si es un dios con una doble cara, juega con nosotros a su antojo, nos arroja a un mundo donde todo lo a creado mal, lo hizo mal y por eso existe el mal. Por eso quiero ser dios y hacer lo que quiera. En este mundo todo es mal… 

Mohandas: ¿A qué mal te refieres?  

Adolfo: No te entiendo. 

Mohandas: Creo que Dios hizo las cosas de la nada, no de sí mismo. Y no creo que sea el autor del mal. Más bien, el hombre es el responsable del mal que existe en el mundo.  

Adolfo: Entonces ¿De dónde vienen esos males? 

Guarda silencio por un rato y después responde. 

Mohandas: No lo se. Pero se trata de males de todo género y a todo nivel de existencia: males que afectan a los pequeños y a los jóvenes, a los adultos y a los viejos, a los inteligentes o a los vivos, a los obtusos y a los simples, a los buenos y a los malvados… La avalancha de males no conoce barreras o distinciones, aún cuando afecte de diversos modos a unos y otros.  La existencia del mal es un problema, el más grave y complicado.  

Adolfo: Tú me dices que Dios es inocente de todo mal, que existe ¿No es cierto? –El asintió- pero el mal existe, Dios no existe.  

Mohandas: Dios es bondadoso en cuanto permite el mal para sacar un bien mayor.  

Adolfo: ¿Qué bien puede sacar Dios de Esto?  

Mohandas: Para que el hombre se acerque a él, eso creo.  

Adolfo: ¿Crees que haya diferentes formas de entender el mal? Por ejemplo, yo que quiero ser Dios, tu que defiendes a Dios y le quitas toda culpa y a la vez lo que hemos comentado, de que todo lo que existe es malo.  

Mohandas: Hay males que se refieren a la experiencia del dolor o el sufrimiento. Al mismo tiempo la acción considerada malvada o perversa consecuencia de la libertad humana.  Y a la vez, este mundo no puede ser malo en todo momento. Más bien lo hemos vuelto malo, Dios lo hizo para nosotros, y creo que Dios no quiere que suframos.

Tu haz dicho que el mundo está plagado de maldad, desdicha e imperfección, pero ni siquiera Dios, en su infinita Bondad y poder infinito, podría hacerlo mejor de lo que es. Lo que hay es lo mejor que puede haber.

Pero en el hombre el sufrimiento alcanza la dimensión propia de las facultades que posee. Puedo decir que el hombre se interioriza el sufrimiento, se hace conciente y se experimenta en toda la dimensión de su ser y de sus capacidades de acción y reacción, de receptividad y rechazo; es una experiencia terrible, ante la cual, especialmente cuando es sin culpa, el hombre plantea aquellos difíciles, atormentados y dramáticos interrogantes, que constituyen a veces una denuncia, otras un desafió, o un grito de rechazo a Dios.  

Adolfo: Entonces ¿Existe un mal que es moral? ¿Uno que es Físico? ¿Y otro metafísico? –el asiente- el mal moral es radicalmente contrario a la voluntad de Dios. Si este mal está presente en la historia del hombre y del mundo, y a veces de forma totalmente opresiva, si en cierto sentido tiene su propia historia, esto sólo esta permitido por Dios, por que Dios quiere que en el mundo creado haya libertad. ¿La existencia de la libertad creada es indispensable para aquella plenitud de la creación, que responde a lo que dios quiere del mundo? 

Mohandas: Si. Pues, el respeto de la libertad creada es tan esencial que dios permite en su grandeza, incluso, el pecado del hombre. La criatura racional, excelsa entre todas, pero siempre limitada e imperfecta, puede hacer mal uso de su libertad, la puede emplear contra Dios, su creador.  

Adolfo: Pero, ¿Es realmente un mal uso de la libertad? Y si hay Dios, ¿Por qué existe el mal y el sufrimiento?  

Mohandas: ¿Tenemos una verdadera imagen de Dios? El Hombre es un ser finito que está sujeto a la enfermedad y a la muerte; además, hay de vivir en un universo en el que se producen determinados fenómenos naturales productores de daño y de sufrimiento. Por ejemplo, el mal moral es radicalmente contrario a la voluntad de dios y su autor exclusivamente el hombre, al haber hecho mal uso de su libertad.

¿Por qué tolera Dios el mal? Creo que la existencia de unos seres libres es un valor importante y fundamental que el hecho de que aquellos seres libres abusen de su propia libertad contra el propio creador y que, por eso, la libertad pueda llevar al mal moral.

El sufrimiento es inherente a la condición humana solamente mediante la intervención redentora de Dios es posible que surja un hombre nuevo liberado de la muerte, del dolor y el sufrimiento. Es decir, el hombre que tiene la experiencia concreta de la situación de infelicidad y es conciente de la impotencia y la finitud de su condición humana.  

Adolfo: ¿Pero somos nosotros los que fijamos los valores que rigen en el mundo? 

Mohandas: Hasta cierto punto, si.  

Adolfo: Pero al ser nosotros los que fijamos los valores, esto quiere decir, que nosotros hemos matado a Dios, llanamente la vida no tiene sentido a priori.- no tiene sentido que hayamos nacido, ni tiene sentido que hayamos de morir. El hombre es una pasión inútil, es decir, es un ser vomitado al mundo. La libertad es una condena.  

Mohandas: La muerte de Dios es la muerte del hombre. Sólo cabrían valores inventados, sin realidad, sin eficacia. Entre los valores inventados y los valores reales habría una misma diferencia que entre una piedra pesada y una piedra real. Con una piedra real se puede construir un enorme edificio; con una piedra pesada nada puede romperse, ni edificarse en la realidad. Es el absurdo, lo impensable, lo que no puede ser en absoluto.

Adolfo: Pero con Dios es el hombre no tiene paz, no es feliz, pues, siempre esta pendiente de no cometer un mal, de no afectar a otros, de no satisfacer necesidades que él no permite. Porque siempre estaríamos pensando en que él nos castigará si hacemos algo que no este de acuerdo con él piensa.

Mohandas: Para eso existe la libertad.

Adolfo: La libertad no tiene nada que ver, pues sólo hay dos caminos, seguir a Dios o no seguirlo, según lo que tú me haz dicho.

Mohandas: Tienes razón… pero que seguiríamos para que en el mundo no exista el mal.

Adolfo: Exista Dios o no exista, exista la libertad o no exista la libertad, en el mundo seguirá existiendo el mal mientras exista el hombre, el hombre que busca sólo satisfacer lo que busca.

Mohandas: ¿Por qué?

Adolfo: Creo que en el hombre existe el bien y el mal. Y sólo se puede dominar el mal mientras no sigamos sólo nuestros instintitos y egoísmos, como yo le he hecho a lo largo de toda mi vida.

Mohandas: ¿Pero si existiera un hombre que no controle sus pasiones y quiera hacerle daño a otro? Dios entraría a jugar un papel muy importante en este sentido, pues el nos enseña a perdonar a los que nos hacen daño, y a la vez nos ilumina para acercar a los demás hacia él.

Adolfo: Más bien el hombre se defiende cuando otros le hacen daño, como yo lo estoy haciendo en esta guerra, tengo que defender mis derechos y los de mi país. Ahí es cunado el mal entra en nosotros, nosotros lo elegimos, pero también nos hacen elegirlo.

Mohandas: Entonces como se puede dominar el mal en el mundo. ¿Qué todos entendamos que también los demás son hombres y tienen necesidades y a la vez tiene derecho de vivir feliz?

Adolfo: Si.

Mohandas: Pero el hombre también se enferma.

Adolfo: Eso no lo considero como un mal, más bien, es parte de la naturaleza biológica del hombre, vivir y morir, eso es la ley de la naturaleza… 

De pronto se para repentinamente, me da un golpe en la cabeza y escucho un disparo cerca de mi cara, no escucho bien, lo volteo a ver y él vuelve a disparar intento levantarme y el me ve y al mismo tiempo me hace una seña, se agacha, me golpea y me dice que no me mueva, se aleja y vuelve a disparar y se ríe… qué es lo que pasa… volteo y veo que son dos enemigos los que están junto a él y platican algo, no puedo escucharlos porque no escucho por el ruido de la bala… ahora entiendo… me salvo la vida… adiós… amigo…. 

Conclusión: 

La ausencia de reflexión, el intento de evadir la responsabilidad de sus actos y la desmesura necesidad de adaptarse a las circunstancias que el mundo le presenta al hombre, son los medios por el cual el mal entra en el mundo. Es decir, el mundo como tal no es malo, más bien nosotros hemos hecho de tal forma. Pues el uso corriente del mal se presenta como un acontecimiento demoníaco, extracotidiano, que rompe con el curso espontáneo del orden cósmico y social. El mal causado por el hombre en el mundo se trata de un mal que se manifiesta como parte constitutiva de un orden social, el cual, gracias a los efectos de la ideología, lo ha convertido en algo cotidiano y “necesario”, ejecutado por personas comunes y corrientes.

            El mal en este sentido es banal[1] cunado se considera que puede justificarse a través de una “VERDAD”. Una explicación con aspiraciones de ser verdadera quizá pueda determinar las causas que originaron un acontecimiento al que consideramos como un “MAL”; pero ella no lo justifica, ni mucho menos podrá superar el dolor de las victimas. Sin embargo, las ideologías, con su aspiración de conocer las leyes que rigen el devenir de la Naturaleza o de la Historia, consideran que pueden justificar el mal, al presentarlo como una parte imprescindible de un proceso que conduce al bien. Incluso el lenguaje normativo queda desprestigiado en la visión ideológica del mundo ¿Por qué hablar del bien o del mal, si todo puede ser dicho con el lenguaje científico? ¿Por qué recurrir a una perspectiva normativa si podemos describir objetivamente al mundo? Quien que cree en la validez científica de la ideología no necesita preguntarse si es un mal el exterminio de todo individuo que se oponga a la verdad, sólo requiere “saber” que se trata de razas, clases y grupos, “moribundos”, condenados por la naturaleza o por la historia. El creyente no necesita pensar, sólo tiene que sacar conclusiones lógicas de la “Verdad” que encierra su ideología.

            ¿A caso no ha sido también la intención de la teología y la metafísica dar una justificación del mal a través de una descripción verdadera de la totalidad del mundo? En efecto, también la teología y la metafísica han tratado de reducir el mal al “no-ser”, a una simple apariencia originada por la limitada perspectiva de los mortales o de los que no conocen el curso del mundo. La continuidad que existe entre las concepciones del mundo metafísico y las ideologías se debe, entre otras cosas, a que comparten el supuesto conocimiento de la verdad (una descripción verdadera del mundo) permite solucionar los problemas práctico-morales.

            La filosofía por su parte basada solamente en supuestos conocimientos de Dios y del Mal, escriben y se dedican a condenar y dar juicios sobre éstos. Por lo tanto, es menester de la ciencia, de la teología, de la metafísica y de la filosofía, conocer las virtudes y debilidades del hombre, el mundo y de Dios, para comprender y entender las verdaderas causas y formas del mal.  

Bibliografía 

ZUBIRI Xavier, Sobre el hombre (Edición a cargo de Ignacio Ellacuría, Soc.E y P, 1986; Alianza/F.XZ, 1998).

_____________, El hombre y Dios (Edición a cargo de Ignacio Ellacuría, Soc.E y P, 1984; 60 Alianza/F.XZ, 1998). 

LEIBNIZ, Compendio de la controversia de la teodicea, Encuentro, Madrid 2001.

NIETZSCHE Friedrich, Así hablo Zaratustra, Libsa, 2001 

HANNAH Arendt, De la Historia a la acción, Paidós, Barcelona, 1995.



[1] Con referente a este concepto véase: HANNAH Arendt, De la Historia a la acción, Paidós, Barcelona, 1995, p. 197

Autor: Adelfo Alejandro Roque cruz.

Currículum:

 Estudiante de Filosofía en El Instituto de Formación Filosófica Intercongregacional de México. (IFFIM).

 

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Publicado Saturday 27 de November de 2004

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