Monografias | Génesis del conflicto entre Chile y Bolivia: Guano, gas y salitreGénesis del conflicto entre Chile y Bolivia: Guano, gas y salitreResumen: Relaciones entre Chile y Bolivia: el origen del conflicto. Origen y desarrollo del conflicto que enfrentó a los dos países latinoamericanos originando la Guerra del Pacífico y la pérdida del mar boliviano. INTRODUCCION El amplio espacio sudamericano fue un complejo
escenario de luchas y conflictos desde los albores mismos de la construcción de
los estados nacionales. A las luchas por la independencia sucedió la lucha por
la construcción de espacios territoriales, la demarcación y delimitación de
fronteras y límites. Reivindicaciones territoriales que enfrentaron a las
unidades que, por otra parte, alegaban a favor de una Confederación de
naciones. En medio de alegatos integracionistas de nuevo
orden emerge un conflicto que nos retrotrae al pasado pero en nombre de un
recurso diferente: el gas natural, en las desventuras institucionales de Bolivia
esta cuestión encendió una chispa que amenaza convertirse en un incendio
regional. En la Cumbre Iberoamericana del 2003, que en
realidad dejó al desnudo las desconfianzas y rivalidades por parte de
gobernantes sudamericanos, las apreciaciones del venezolano Hugo Chavez puso al
rojo vivo una de las cuestiones supérstite de antiguo cuño: las relaciones
chileno- boliviana: "Bolivia tuvo mar y yo sueño con bañarme en una playa
boliviana". Antes había declarado "Aunque se molesten algunos, lo
lamento mucho. Venezuela seguirá reclamando solidaridad con Bolivia y sus
derechos a las costas. Bolivia tenía mar desde su nacimiento y no es justo que
se lo hayan arrebatado" Obviamente la Cancillería chilena censuró
severamente la actitud de Chavez, toda vez que la cuestión corresponde a
relaciones bilaterales de Chile con Bolivia, y convocó a informar a su
Embajador en Venezuela.2 El problema se agudizó a partir de allí pero
sin que muchos recuerden, verdaderamente, cual es la saga que concluyó con la
clausura de la salida al Pacífico de Bolivia. El propósito de este trabajo es
buscar los orígenes del conflicto de los hechos bélicos sucedidos entre los
tres países del Pacífico y tentar una suerte de reflexión sobre las maneras
de tratar el conflicto. DEL GUANO AL SALITRE A mediados del Siglo XIX, el guano constituía
uno de los recursos principales para las arcas peruanas. Se calcula que para
1859, sobre un presupuesto de quince millones de pesos, con un superávit del
dos y medio, el guano representaba unos quince millones de pesos. Pero, el
excesivo consumo puso en crisis el recurso y el salitre desalojó el lugar
preponderante del guano. La mirada, entonces, se volvió hacia la costa
boliviana. Esta situación devino en conflicto bélico de tres repúblicas del
Pacífico. El salitral se extendía a lo largo de la costa
situada entre los 19 y 27 grados de latitud sur, entre la quebrada de Camarones
y de Maricunga. Incluía a la provincia peruana de Tarapacá, la provincia
boliviana de Antofagasta y una parte del Norte chileno. Pero había algo más en este escenario
conflictivo: la disputa chileno- boliviana sobre una parte de Antofagasta.
Disputa que se zanjó en 1866 cuando las partes acordaron fijar una zona,
ubicada entre los 24 y 25 grados, donde Chile pagaría a Bolivia la mitad de los
derechos aduaneros que se originasen más un agregado de cuarenta mil pesos. Por
su parte, en la zona ubicada entre los 23 y 24 grados Bolivia daría a Chile un
beneficio similar. En 1874 se revisó el acuerdo cuando ambos
renunciaron a los beneficios. No obstante se mantuvo la unión para el
aprovechamiento del guano, los metales y nitratos de la zona comprendida entre
los paralelos 23 y 24. Además, Bolivia se comprometió a no aumentar en esa
zona las contribuciones pagadas por personas, capitales o industrias chilenas. En 1878 la República de Bolivia impuso una
contribución a las Compañía de Salitres de Antofagasta, a razón de diez
centavos por quintal de fertilizantes exportados. Obviamente Chile protestó y
luego de serias discusiones Bolivia rescindió el contrato. Así comenzó el conflicto bélico entre Chile y
Bolivia. El 14 de febrero de 1879 Chile invadió Antofagasta que, a la sazón,
contaba con una mayoría de habitantes chilenos.3 Luego de meses de lucha, el 19 de enero de 1880,
con el triunfo de Chile se puso fin a la guerra con Bolivia Por otra parte, recelos y desconfianzas llevaron
a Perú y Bolivia a firmar un tratado secreto, en 1873, mediante el cual Perú
pretendía detener el avance chileno. Intentaron interesar a Argentina en la
alianza, confiados en que esta mantenía un contencioso con Chile. Las
negociaciones al respecto fueron infructuosas. La situación derivó en un rearme chileno y la
negativa peruana de declarar su neutralidad frente al conflicto por los diez
centavos entre Chile y Bolivia. Las partes se acusaban mutuamente de querer
monopolizar la explotación de nitratos: Según Chile, estando Perú en una situación
hacendataria desesperada por la desvalorización del guano era necesario que el
salitre de Tarapacá cubriese el déficit. Pero como el producto del guano
entraba íntegramente en la caja de la nación, por ser del Estado, y el
salitre, explotación privada, sólo rendía un derecho de exportación, se dio
la Ley del Estanco, que limitaba la extracción del fertilizante y autorizaba al
fisco para adquirir el artículo a un precio establecido. Los bancos peruanos
estaban comprometidos con esta operación y para que no fuera ruinosa se
necesitaba que el salitre boliviano quedase dentro de la influencia de Perú.4 Por su parte, peruanos y bolivianos tenían en
claro las ambiciones de ampliación territorial chilena hacia esa importante
zona de depósito de salitre ameritaba una solidaridad mutua, el futuro daría
cuenta de que Bolivia sería la más perjudicada en la Guerra del Salitre. Chile, victorioso, logró hacerse con
Antofagasta, Tarapacá, Tacna y Arica avanzando, inclusive, hasta Lima y el
Callao. Por el Tratado de Ancón, concluido el 20 de
octubre de 1883, se cede Tarapacá a Chile mientras que Tacna y Arica quedan por
diez años sujeto a las autoridades chilenas, luego de eses plazo se sometería
a un plebiscito para decidir su destino. El país favorecido debía abonar unos
diez millones de pesos. Un protocolo adicional del 26 de enero de 1894
creó nuevas disputas que concluirían con el Tratado de 1929 por el que Tacna
quedaría para Perú y Arica para Chile. FIN DEL CONFLICTO BELICO: LOS TRATADOS Tratado de Paz y Amistad entre Chile y Bolivia Suscrito en Santiago, el 20 de Octubre de 1904; En ejecución del propósito consignado en el artículo
8º del Pacto de Tregua del 4 de Abril de 1884, la República de Chile y la República
de Bolivia han acordado celebrar un Tratado de Paz y Amistad y al efecto han
nombrado y constituido por sus Plenipotenciarios, a saber: Su Excelencia el Presidente de la República de
Chile a Don Emilio Bello Codesido, Ministro de Relaciones Exteriores, y Su
Excelencia el Presidente de la República de Bolivia, a Don Alberto Gutiérrez,
Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Bolivia en Chile; Quienes,
después de haber canjeado sus Plenos Poderes y habiéndolos hallado en buena y
debida forma, han convenido en lo siguiente: Artículo I. Restablécense las relaciones de Paz
y Amistad entre la República de Chile y la República de Bolivia, terminando,
en consecuencia, el régimen establecido por el Pacto de Tregua. Artículo II. Por el presente Tratado, quedan
reconocidos del dominio absoluto y perpetuo de Chile los territorios ocupados
por éste en virtud del artículo 2º del Pacto de Tregua de 4 de Abril de 1884.
El límite de Sur a Norte entre Chile y Bolivia será el que se expresa a
continuación: Si ocurriere entre los ingenieros demarcadores
algún desacuerdo que no pudiere ser allanado por la acción directa de ambos
Gobiernos, se someterá la cuestión al fallo de Su Majestad el Emperador de
Alemania, conforme a lo previsto en el artículo XII de este Tratado. Serán reconocidos por las Altas Partes
Contratantes los derechos privados de los nacionales o extranjeros que hubieren
sido legalmente adquiridos, en los territorios que, en virtud de este Tratado,
quedan bajo la soberanía de uno u otro país. Artículo III. Con el fin de estrechar las
relaciones políticas y comerciales de ambas Repúblicas, las Altas Partes
Contratantes convienen en unir el puerto de Arica con el Alto de La Paz por un
ferrocarril cuya construcción contratará a su costa el Gobierno de Chile,
dentro del plazo de un año, contado desde la ratificación del presente
Tratado. La propiedad de la sección boliviana de este ferrocarril se traspasará
a Bolivia a la expiración del plazo de quince años, contado desde el día en
que esté totalmente terminado. Artículo IV. El Gobierno de Chile se obliga a
entregar al Gobierno de Bolivia la cantidad de trescientas mil libras esterlinas
en dinero efectivo y en dos parcialidades de ciento cincuenta mil libras;
debiendo entregarse la primera parcialidad seis meses después de canjeadas las
ratificaciones de este Tratado; y la segunda, un año después de la primera
entrega. Artículo V. La República de Chile destina a la
cancelación definitiva de los créditos reconocidos por Bolivia, por
indemnizaciones en favor de las Compañías mineras de Huanchaca, Oruro y
Corocoro, y por el saldo del empréstito levantado en Chile en el año 1867, la
suma de cuatro millones quinientos mil pesos, oro de diez y ocho peniques,
pagadera, a opción de su Gobierno, en dinero efectivo o en bonos de su deuda
externa estimados al precio que tengan en Londres el día en que se verifique el
pago; y la cantidad de dos millones de pesos, oro de diez y ocho peniques,
pagadera en la misma forma que la anterior, a la cancelación de los créditos
provenientes de las siguientes obligaciones de Bolivia: los bonos emitidos o sea
el empréstito levantado para la construcción del ferrocarril entre Mejillones
y Caracoles, según contrato de 10 de julio de 1872; la deuda reconocida a favor
de Don Pedro López Gama, representado por los Señores Alsop y Compañía,
subrogatarios de los derechos de aquél; los créditos reconocidos en favor de
Don Juan G. Meiggs, representado por Don Eduardo Squire, provenientes del
contrato celebrado en 20 de marzo de 1876, sobre arrendamiento de salitreras en
el Toco; y, finalmente, la suma reconocida en favor de Don Juan Garday. Artículo VI. La República de Chile reconoce en
favor de la de Bolivia y a perpetuidad, el más amplio y libre derecho de tránsito
comercial por su territorio y puertos del Pacífico. Ambos Gobiernos acordarán,
en actos especiales, la reglamentación conveniente para asegurar, sin
perjuicios para sus respectivos intereses fiscales, el propósito arriba
expresado. Artículo VII. La República de Bolivia tendrá
el derecho de constituir agencias aduaneras en los puertos que designe para
hacer su comercio. Por ahora señala por tales puertos habilitados para su
comercio, los de Antofagasta y Arica. Artículo VIII. Mientras las Altas Partes
Contratantes acuerdan celebrar un tratado especial de comercio, el intercambio
comercial entre ambas Repúblicas se regirá por las reglas de la más estricta
igualdad con las aplicadas a las demás naciones y en ningún caso se colocará
a los productos de cualquiera de las dos Partes en condiciones de inferioridad
respecto de las de un tercero. Artículo IX. Los productos naturales y
manufacturados de Chile y las mercaderías nacionalizadas, para internarse a
Bolivia, serán despachadas con la respectiva factura consular y con las guías
de que habla la cláusula séptima. Los ganados de toda especie y los productos
naturales de poco valor, podrán ser internados sin ninguna formalidad y
despachados con la simple manifestación escrita en las aduanas. Artículo X. Los productos naturales y
manufacturados de Bolivia en tránsito para el extranjero serán exportados con
guías franqueadas por las aduanas de Bolivia o por los funcionarios encargados
de este objeto. Dichas guías serán entregadas a los agentes aduaneros en los
respectivos puertos y sin otra formalidad, embarcados estos productos para los
mercados extranjeros. Por el puerto de Arica el comercio de importación se
verificará con iguales formalidades que en el de Antofagasta, debiendo
franquearse en este puerto las guías de tránsito con las mismas
especificaciones que las indicadas en los artículos anteriores. Artículo XI. No pudiendo Bolivia poner en práctica
este sistema inmediatamente, continuará observándose, por el término de un año,
el que se halla establecido actualmente en Antofagasta, que se hará extensivo
al puerto de Arica, fijándose un plazo prudente para que se ponga en vigencia
el arancel de aforos boliviano, hasta que sea posible regularizar el comercio de
tránsito en la forma antedicha. Artículo XII. Todas las cuestiones que llegaren
a suscitarse con motivo de la inteligencia o ejecución del presente Tratado,
serán sometidas al arbitraje de Su Majestad el Emperador de Alemania. Las ratificaciones de este Tratado serán
canjeadas dentro del plazo de seis meses y el canje tendrá lugar en la ciudad
de La Paz. En fe de lo cual, el señor Ministro de Relaciones Exteriores de
Chile y el señor Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Bolivia
firmaron y sellaron con sus respectivos sellos, y por duplicado, el presente
Tratado de Paz y Amistad en la ciudad de Santiago, a los veinte días del mes de
octubre del año mil novecientos cuatro. (Firmado: EMILIO BELLO C.) ( L. S.) Convenio sobre Canje de Territorios en la Zona
Fronteriza En Santiago de Chile, a primero de mayo de 1907,
reunidos en la Sala de Despacho del Ministerio de Relaciones Exteriores, el
Ministro del Ramo Don Ricardo Salas Edwards y el Enviado Extraordinario y
Ministro Plenipotenciario de Bolivia Don Sabino Pinilla, con el objeto de
considerar el cambio de ciertas partes de la Línea de Frontera establecida en
el Tratado de 20 de octubre de 1904, por convenir así mejor a los intereses de
ambos países, debidamente autorizados por sus respectivos Gobiernos, han
acordado suscribir el siguiente Convenio: Primero.- Sustitúyese la Línea de Frontera en
los trechos comprendidos entre el cerro Chipapa (22) y el volcán Olca (25) ; y
entre el cerro Patalani (48) y el alto de Panantalla (54) del artículo 2º del
mencionado Tratado, por la siguiente: El presente Convenio será ratificado y las
ratificaciones se canjearán en Santiago o en La Paz en el plazo más breve
posible. Redactado en dos ejemplares de igual tenor, los
señores Ministros lo firmaron y le pusieron sus sellos. (Firmado: RICARDO SALAS E.) ( L. S.) Tratado del 1929 suscrito por los Gobiernos del
Perú y Chile Suscrito en Lima el 3 de junio de 1929 Los Gobiernos de las Repúblicas de Chile y el
Perú, deseosos de remover toda dificultad entre ambos países y de asegurar así
su amistad y buena inteligencia, han resuelto celebrar un Tratado conforme a las
bases que el Presidente de los Estados Unidos de América, en ejercicio de
buenos oficios, solicitados por las Partes, y guiándose por los arreglos
directos concertados entre ellas, ha propuesto como bases finales para resolver
el problema de Tacna y Arica, y al efecto han nombrado sus Plenipotenciarios, a
saber: Su Excelencia el Presidente de la República de Chile, al Excelentísimo
señor don Emiliano Figueroa Larraín, su Embajador Extraordinario y
Plenipotenciario en el Perú, y Su Excelencia el Presidente del Perú, al
Excelentísimo señor Doctor don Pedro José Rada y Gamio, su Ministro de
Relaciones Exteriores; quienes, después de canjear sus Plenos Poderes y encontrándolos
en debida forma, han convenido en los artículos siguientes: Artículo 5º. Para el servicio del Perú, el
Gobierno de Chile construirá a su costo, dentro de los mil quinientos setenta y
cinco metros de la bahía de Arica, un malecón de atraque para vapores de
calado, un edificio para la agencia aduanera peruana y una estación terminal
para el ferrocarril a Tacna, establecimientos y zonas donde el comercio de tránsito
del Perú gozará de la independencia propia del más amplio puerto libre. Artículo 13. El presente Tratado será
ratificado y sus ratificaciones serán canjeadas en Santiago tan pronto como sea
posible. En fe de lo cual, los infrascritos Plenipotenciarios firman y sellan el
presente Tratado en doble ejemplar, en Lima, a los tres días del mes de junio
de mil novecientos veintinueve. TEXTO DEL PROTOCOLO COMPLEMENTARIO DE
1929 (Firmado: E. FIGUEROA)(L.S.) EL SENTIDO COMUN EN UN MARCO DE
INTEGRACION REGIONAL El conflicto del guano devino en salitre y
Bolivia quedó encerrada sin salida al mar. Una cuestión básica en política
exterior: la comunicación con el mundo. Cerrado el camino al Pacífico quedaban
dos alternativas, bastante más sucedáneas: el camino fluvial al Plata o al
Amazonas y ambas tienen un destino este: el Chaco. Ahora bien, la situación boliviana quedó
clausurada en 1904, a raíz de un Tratado de Paz y Amistad firmado entre ambos
Estados. Bolivia reconoció el dominio absoluto y perpetuo de Chile sobre los
territorios del Litoral. Este se comprometió a construir un ferrocarril entre
Arica y La Paz para permitir la salida al mar del estado boliviano. Esta cuestión
ha estado latente en todas las negociaciones bilaterales posteriores. "El objetivo histórico irrenunciable, que
es la demanda marítima de Bolivia y la consolidación del papel de nexo y
centro integrador de los sistemas geográficos del Atlántico y Pacífico, del
Amazonas y del Plata".5 El reclamo boliviano de una salida al mar se ha
llevado a las diversas Cumbres y reuniones interamericanas e Iberoamericanas lo
que coloca al problema en una constante de interés americano, entre los
conflictos pendientes de solución. En tiempos de integración regional Mercosur,
donde ambos países son miembros, la cuestión chileno- boliviana no es un
problema menor. Tal como lo señaló el Canciller Murillo "El encierro de
Bolivia requiere de una solución que no puede postergarse indefinidamente. Pues
bien, la más grande de las barreras que es preciso eliminar es la que separa a
Bolivia del mar y ése es el verdadero reto, la prueba de la eficacia de los
procesos integracionistas". Debe quedar en claro que el contencioso es de
resorte exclusivo de ambos países sudamericanos, son ellos quienes deben
arbitrar los medios para la solución del diferendo. Esto atento al principio,
tan caro a los americanos, de no intervención. Pero no es menos cierto que el
resto de los gobiernos de la Región deben promover un escenario de colaboración
y paz para que se encuentren, en ese marco, los caminos de la negociación. La vía
pacífica requiere de prudencia política, creatividad y colaboración en la búsqueda
de soluciones. La integración debe tener un rol contenedor y positivo para
evitar daños irreparables que perjudicarían no solo a los dos países sino al
resto de la comunidad sudamericana. La suerte de Chile y de Bolivia es también
nuestra suerte, la solución de su litigio sólo a ellos le corresponde. Esto
dicta el sentido común, fruto de la experiencia de años de desencuentros. De
allí que los discursos excesivos, grandilocuentes y belicistas, propios de
otras épocas, no debieran retornar en nuestras relaciones interamericanas: en
los afanes " libertadores" de unos pueden perderse las libertades de
todos. 1 Magister en Relaciones Internacionales.
Graduada del Center for Hemispheric Defense Studies Fuente: Harry Magazine http://comunidad.ciudad.com.ar/argentina/capital_federal/ricardobrizuela/col004.html Publicación enviada por María Cristina Montenegro Contactar Código ISPN de la Publicación EEpEkEAFAyoCFFKlBh Publicado Tuesday 23 de November de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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