Resumen: El 17 de noviembre de 1972 se produjo el regreso de Juan Domingo Perón desde su exilio de Madrid. Fué producto de una fórmula negociada con el gobierno presidido por el general Alejandro Agustín Lanusse. A partir de ese día se celebra el Día del Militante, pero también a partir de entonces Argentina entró en la vorágine autodestructiva de la que aún no sale.
Publicación enviada por Ricardo E. Brizuela
El 31 de julio de 1972 Juan Domingo Perón
reaccionaba airadamente ante los dichos del presidente de facto Alejandro
Agust¡n Lanusse.
"Aquí no me corren más a mí ni voy a admitir que corran más a
ningún argentino diciendo que Perón no viene porque no puede",
dijo el entonces presidente de facto. Completó con una frase lapidaria: "Permitiré
que digan porque no puede, pero en mi fuero íntimo diré que es porque no le dá
el cuero".
Quedaba así planteada en el terreno personal la cuestión del retorno del general
Perón desde su largo exilio madrileño.
En los últimos meses se habían registrado una serie de hechos que presagiaban
un desenlace en la situación del ex presidente. El gobierno militar jugaba sus
últimas cartas tratando de acordar con el peronismo una salida que permitiera
un acto eleccionario y la entraga del poder en forma ordenada. Para ello Lanusse
implementó el GAN, una plataforma desde la que comprometía a
todos los sectores.
Para ese entonces, la guerrilla de la izquierda (ERP)
y los sectores de la juvetud peronista mantenían en jaque al régimen. Hacía
poco (1970) el general Pedro Eugenio Aramburu - cabeza del
golpe militar de 1955 y presidente de facto - fue ejecutado por un grupo que tomó
el nombre de Montoneros. Era el triunfo instrumentado por las
directivas del viejo líder del justicialismo: acorralar al enemigo donde fuera
y pegar con lo que fuera.
Sin embargo, en el tira y afloje de las
negociaciones entre los militares y el caudillo, hubo temas muy caros al
sentimiento del justicialismo. Uno de ellos fue clave: la devolución del
cadaver de Evita.
"Cierto día dos hombres se
presentaron
a hablar conmigo", contó después Perón y fue transmitido así
en el libro "Yo, Perón" de Enrique Pavón
Pereyra.
Dijo Perón que frente a él se encontraban Licio Gelly y Giulio
Andreotti, dos integrantes de la logia P2. "Estamos
en condiciones de entregarle el cadaver de su esposa", fue la
propuesta, "sólo tiene que decirnos cuando lo quiere".
"Qué se yo -les contestó Perón-, he esperado
tanto que dos o tres meses más no me alteran".
Los visitantes se miraron y para sorpresa del ex presidente, Gelly afirmó: "En
tres días el cadaver de Evita estará aquí". Cumplieron.
En septiembre de 1971 los restos de Eva Duarte de Perón
descansaban en la residencia madrileña de Puerta de Hierro y
entre los que hicieron la entrega se encontraba el embajador del regimen, Rojas
Silveyra.
De todas maneras, a partir de allí se anudó una relación con la P2 y
Perón que influyó notablemente en la historia del país.
En momentos importantes, Perón era acompañado por un miembro de esa logia. El
mismo Arturo Frondizi fue recibido en marzo de 1972 en
presencia de José Lopez Rega y Giancarlo Elía Valori. Este último
fue quien recibió a Isabel Perón y a López Rega
durante un viaje al Vaticano de la tercer mujer de Perón. Valori
era camarlengo del Papa.
El regreso de Perón desde Italia, a bordo de una nave de Alitalia, tuvo el
mismo valor simbólico: Ese era el reducto de la P2 y los gastos del viaje del
17 de noviembre de 1972 fueron pagados por Licio Gelly. El mismo avión que fué
contratado era el que en oportunidades utilizaba el Papa en sus desplazamientos.
Licio Gelly quedó vinculado al gobierno argentino desde la asunción de Héctor
Cámpora hasta los primeros años de la década de los 80, en que un escándalo
en Italia sacudió los cimientos de la logia anticomunista. En una demostración
que la influencia de la P2 no se agotaba en el peronismo que había sido
derrocado el 24 de marzo ded 1976, este mismo Gelly siguió relacionado con los
jerarcas militares golpistas, haciendo usufructo en Roma de un pasaporte
argentino y un puesto como encargado de negocios.
Indudablemente la P2 tuvo mucho que ver con el cambio de gobierno de marzo.
También se la señala como responsable del robo de las manos del cadaver de Perón.
Sobre este incidente algunos personeros y comunicadores oficiosos, sostuvieron
que fueron cosas de negocios o de algún vuelto impago. Sin embargo, es una
explicación demasiado simple. El estudio de la figura del líder del peronismo,
sus antecedentes familiares sobre todo, puede aún deparar muchas sorpresas.
Lo cierto es que el 17 de noviembre de 1972, el
vuelo de Alitalia trajo a Perón y a cerca de ciento cincuenta personalidades,
muchas de las cuales pagaron cerca de mil dólares de entonces por compartir el
viaje.
Era un día viernes y el gobierno de Alejandro
Lanusse decretó feriado nacional.Aproximadamente a las 11 de la mañana comenzó
el descenso de pasajeros controlados estrictamente por las fuerzas armadas.
El Boeing 707 dejó su carga en Buenos Aires
abriendo sus puertas en un dia gris. Salieron de él, como desde una moderna
caja de Pandora, una mezcla de especímenes que protagonizaron después jornadas
de horror en Argentina.
A Juan Domingo Perón le dió el cuero. El
peronismo esperanzado, aquél que estaba constituído por el pueblo auténtico,
pagó un precio muy alto.
http://comunidad.ciudad.com.ar/argentina/capital_federal/ricardobrizuela/regreso.html
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