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Monografias | Heidegger y ArendtHeidegger y ArendtResumen: A lo largo de la Historia muchos se han preguntado qué es lo que ha venido ha hacer el hombre en la tierra. Otros, por su parte, se han preguntado qué ha hecho el hombre con su vida, con su existencia. Por mi parte, yo me pregunto qué pasa con el hombre cuando se encuentra en el mundo. Es decir, cuál es el papel que éste juega dentro del micro-universo que es el este planeta. Digo, micro-universo, ya que cada persona, dentro de este mundo, tiene una concepción diferente del mundo, es decir, cada uno tenemos un mundo diferente –aunque el mismo-. Presentación y planteamiento II. Propuesta Heideggeriana: El Ser
Para La Muerte II.1. El Existencialismo II.2. Del Existencialismo a Heidegger III. Propuesta Arendtina: El hombre en
la política. (Natalidad = Existencia). IV. Confrontación y Conclusión V. Bibliografía Presentación y planteamiento A lo largo de la Historia
muchos se han preguntado qué es lo que ha venido ha hacer el hombre en la
tierra. Otros, por su parte, se han preguntado qué ha hecho el hombre con su
vida, con su existencia. Por mi parte, yo me pregunto qué pasa con el hombre
cuando se encuentra en el mundo. Es decir, cuál es el papel que éste juega
dentro del micro-universo que es el este planeta. Digo, micro-universo, ya que
cada persona, dentro de este mundo, tiene una concepción diferente del mundo,
es decir, cada uno tenemos un mundo diferente –aunque el mismo-. Esto gracias
a que somos diferentes, esto es, por la pluralidad que existe, ya sea por que
todos somos diferentes y/o al mismo tiempo somos lo mismo, es decir, humanos
pero con un “yo” particular. Y por otro lado, por el multiculturalismo que
existe en el mundo. Por tanto, hacemos de este mundo un micro-universo.
En este caso me he decidido a realizar un estudio sobre la existencia del hombre
en el mundo. Por un lado, el estudio del Dasein de Heidegger, más concreto, el
ser para la muerte y al mismo tiempo el concepto de Natalidad como principio de
existencia en el pensamiento de Hannah Arendt, alumna de Heidegger. El objetivo
es explicar la diferencia entre el concepto de muerte (de Heiddegger) y el
concepto de natalidad (de Arendt). Esto es importante para mi ya que en mi tesis
expondré las diferncias entre ambos. Y al mismo tiempo puede servir de apoyo a
compañeros de generaciones futuras que quieran entender “lo que Heidegger no
dijo”.
Parto de la hipótesis de Vicente
Fatone respecto de este trabajo: Existir es ser un ser que se elige a sí
mismo. El hombre, único existente, es el ser que elige su ser; es el ser
que tiene que elegir a cada instante. Porque es elección de sí mismo, elige
esto o aquello, y no puede no elegirlo. Así como es posibilidad y por eso tiene
esta o aquella posibilidad determinada, de la misma manera es elección y hace
esta o aquella elección determinada. Y lo que elige son sus posibilidades; y se
elige proyectándose hacia esto o aquello. Toda la existencia es una elección
constante; pero no es sólo elección la elección consciente y deliberada;
nuestros impulsos más secretos, nuestras tendencias más oscuras, son, también,
elección. El hombre, ser que se crea a sí mismo, se crea eligiéndose y
eligiendo sus posibles; si no los eligiese, no se crearía a sí mismo, y sería
creado por los posibles que actuarían sobre él desde fuera. Elegimos todo lo
que somos, y somos eso que elegimos; y eso que elegimos lo elegimos creándolo,
no escogiéndolo dentro de un juego ya dado de posibles. Propuesta
Heideggeriana: El Ser Para La Muerte El
Existencialismo: El
existencialismo lo que busca es encontrar al hombre como un ser en situación,
es decir, es un ser cuya relación con lo circundante lo amarra y lo
compromete. Es un ser comprometido. Su situación tiene límites inviolables los
cuales no puede transgredir. Él es, en el punto en que esté, él mismo y nada
más. El no puede ser otro aunque quiera haberlo sido o desee serlo en un
futuro. Por ahora está ahí libre y comprometido, responsable y culpable. No
podría imaginarme ser otro porque entonces ese otro no sería yo. No puedo no
morirme, no puedo no sufrir, no puedo no luchar, no puedo no ser culpable,
hablando de las situaciones últimas de que tratara Jaspers. Del
Existencialismo a Heidegger: El
principal representante de la filosofía de la existencia es Martín Heidegger[1].
Siendo para el hombre lo posible todo, o siendo el hombre un posible lleno de
posibilidades es, sin embargo, la muerte el límite de éstas mismas
posibilidades. La muerte es la última y definitiva posibilidad del hombre. La
muerte es la existencia posible de la imposibilidad. Somos para la muerte. Para
Heidegger, existir es ser para la muerte. Pero, ojo, al mismo tiempo hay que
considerar a la muerte como una posibilidad de la imposibilidad por cuanto a los
otros posibles los puedo certificar, ratificar, decir aquí están, mientras que
a la muerte no. En
la obra Sein und Zeit el objetivo de Heidegger es elaborar una ontología capaz
de determinar de manera adecuada el sentido del ser[2].
Ya no se trata de analizar aquel ente que busca vías de acceso al ser, sino que
hay que centrarse en el ser mismo y en su autorrevelación, contrario al
existencialismo. Pero ¿En qué ente hay que escudriñar el sentido del ser? La
respuesta es clara, ya que el hombre, según Heidegger, es el ente que se
plantea la demanda acerca del sentido del ser. “este ente que nosotros somos
ya, siempre, y que tiene entre las demás posibilidades de ser la posibilidad de
buscar, lo indica en el sentido de Ser-ahí (Dasein). Éste no es sólo el que
plantea la pregunta sobre el sentido del ser, sino también el ente que no se
deja reducir a la noción de Ser, con la simple presencia. Pero el Ser-ahí no
es una mera presencia, ya que es justamente aquel ente para el cual las cosas
están presentes. Por tanto, la existencia es el “modo de Ser del ser-ahí”[3]. El
Dasein es el hombre, aquel ser que posibilita que el ser esté presente y
pueda ser interpretado, pero no ha de entenderse como una cosa, sino como un
poder-ser, como el lugar en el que se manifiestan y despliegan sus
posibilidades. Este poder-ser que es el hombre está condicionado por la facticidad.
El Dasein se despliega en el absurdo de lo dado, lugar que le preexiste desde
siempre y desde el cual se proyecta irrevocablemente más allá de sí mismo,
como forma de realizarse como proyecto: no es todavía lo que tiene que ser y ha
de dejar de ser lo que ahora es; el hombre es una anticipación de sí
mismo porque es un ser-en-el-mundo. Somos
existencia, pero podemos caer en dos tipo de ésta: 1) Existencia Autentica; 2)
Existencia Inauténtica, que es lo mismo que la existencia Anónima. De la
segunda puedo decir que el individuo está siempre en peligro de ser sumergido
en el mundo de los objetos, ya que es arrojado a éste, en la rutina diaria, y
en el convencional y superficial comportamiento de la multitud. Por el
contrario, el sentimiento de temor (Angustia) lleva al individuo a una
conciencia de la muerte y el último sin sentido de la vida. Por otro lado la
existencia Auténtica es aquella en la que el hombre viendo que puede elegir de
muchas posibilidades, no puede escapar de una, la muerte. Ésta es una
posibilidad permanente, es la posibilidad de que todas las demás posibilidades
se conviertan en imposibles. La muerte, en cuanto posibilidad, no le da al
hombre nada para realizar, es la posibilidad de la imposibilidad de todo
proyecto, y en consecuencia de toda existencia. Por lo tanto, la muerte prohíbe
que nos quedemos en una situación determinada, muestra la nulidad de todo
proyecto y fundamenta la historicidad de la existencia. La existencia auténtica
es un ser para la muerte. Únicamente comprendemos la posibilidad de la
existencia de la muerte como imposibilidad de la existencia, sólo si asumimos
esta posibilidad mediante una decisión anticipadora, el hombre encuentra su auténtico
ser[4].
La muerte libera de la dispersión en las posibilidades que se entrelazan por
azar, de manera que las posibilidades efectivas, las que están situadas más
allá de aquella que es insuperable (la muerte) pueden comprenderse y elegirse
de una manera auténtica. El
hombre es un decir inconcluso, un proyecto incompleto que debe asumir la muerte
como fin radical. Estamos arrojados a un mundo que es nuestro espacio y
posibilidad de realización y, por lo tanto, puede ser considerado un utensilio,
un instrumento que utilizamos para realizarnos. En la medida en que nos servimos
del mundo y lo instrumentalizamos para nuestras acciones y proyectos, creamos
una relación con él que varía dependiendo no sólo de los condicionantes históricos
y temporales, sino con cada individuo. El hombre crea mundo, hace mundo,
dependiendo del uso y de los fines que lleve a cabo. (De esto hablaré más
adelante cuando mencione e concepto de pasividad). Propuesta
Arendtina: El hombre en la política. (Natalidad=Existencia).
El concepto de Natalidad en Hannah Arendt se puede entender, si comprendemos
primeramente el concepto de la vida, el cual se refiere al aspecto biológico de
los seres humanos (seres que nacen, crecen, se reproducen y mueren); y esta sólo
puede ser mantenida, ser continua, si existe en el hombre la Labor, ya que ésta
es la dimensión de la actividad humana dedicada al mantenimiento de la vida,
Arendt expondrá, en la obra La Condición Humana, que “la condición humana
de la Labor es la vida misma[5]”
Se trata, en otras palabras, del aspecto de la actividad de los hombres
encaminado a conseguir, mantener y consumir los bienes indispensables para
satisfacer las necesidades vitales. El fin de su fatiga y molestia sólo llega
con la muerte.
Para Arendt, la vida, que no es lo mismo que la existencia, comienza con la
entrada en este mundo. Pero antes de la vida existe el nacimiento, Natalidad
como le llamará Arendt, no es más que el inicio del individuo en este mundo.
Pero nacer no significa que iniciamos en el camino, es parte de, pero no lo es
en su totalidad. Es decir, de todo recién nacido se espera lo inesperado. Nacer
es entrar a formar parte de un mundo que ya existía antes, nacer es aparecer,
hacerse visible, por primera vez, ante los otros; entrar a formar parte de un
mundo común[6].
Estar vivo, en este sentido, significa no poder resistirse a la autoexhibición
para reafirmar la propia apariencia.
La Natalidad, es pues, matriz de todas las acciones, acto de ruptura con el
pasado mediante la introducción de algo nuevo en el continuum temporal de la
naturaleza, en la vida cotidiana Mencionaba anteriormente que actuar es
inaugurar, hacer aparecer por primera vez en público, añadir algo propio al
mundo.
En este sentido la Natalidad empieza a sufrir una transformación, con ayuda de
la acción, ya nos sólo queda como inicio, ahora juega un papel muy importante
dentro de la estancia del hombre en este mundo. Esto es, éste empieza a formar
parte del mundo, empieza ha hacerse presente, empieza a decirle al mundo que es
parte de él. Ya no es una simple presencia, ahora es una existencia, es decir
es parte del mundo, ya que aporta a éste algo nuevo. Y al mismo tiempo se hace
presente ante los demás, los hombres. En esto último Arendt, menciona que a
todo recién llegado se le plantea una pregunta ¿Quién eres tú? Y éste
comienza a tomar iniciativa, quien actúa no sólo cambia el mundo puesto que se
halla siempre entre otros, comparte con ellos el mundo puesto que se halla
siempre entre otros, comparte con ellos el mundo, sino que se cambia también a
sí mismo, al revelar más acerca de lo que antes de actuar sabia de su propia
identidad.
Para Arendt la verdadera política, no puede ser más que democrática, pues es
una condición de la existencia y del actuar del hombre. Actuar es sinónimo de
libertad, y por ello de existencia. Pero este milagro sólo acontecen el espacio
público y simétrico, en el ser-con-los-otros, cuando cada quien asume la
pluralidad como una necesidad propia e irrenunciable. “El individuo en su
aislamiento, nunca es libre; lo puede ser solamente si pisa el terreno de la
polis y la actúa” porque sólo en la polis se conquista.
Vivir, existir, es entonces para el hombre estar en medio de sus semejantes, en
el seno de una polis e inter homines desciñere, dejar de estar entre los
hombres es sinónimo de muerte (nótese que no digo que a vida del ermitaño no
sea humana (o que este muerto) sino que queda fuera de la concepción de la vida
activa que Arendt propone)[7].
El lugar de nacimiento de la política es el espacio entre los hombres, es
decir, la política es esencialmente acción, puesta en relación, pero Arendt
dice que estas relaciones no sólo pueden reducirse a las relaciones estrechas
del trabajo. Por ejemplo, la misma vida del ermitaño en el desierto no podría
concebirse sin la existencia de un mundo atestiguando la presencia de otros
humanos. Confrontación
y Conclusión: Para
Arendt, El hecho decisivo que determina al hombre como ser concientemente
rememorante es el nacimiento –o natalidad- es decir, haber entrado en este
mundo a través del nacimiento; mientras el hecho decisivo que determina al ser
humano como ser deseante es la muerte –o la mortalidad- dejar este mundo con
la muerte. El temor a la muerte y la inadecuación de la vida son las fuentes
del deseo, contrario al pensamiento de Heidegger; allá donde al contrario, la
gratitud por la vida, que de algún modo nos ha sido dada –una vida que también
nos es querida también en el sufrimiento- es la fuente de la memoria. Lo que,
finalmente, calma el miedo a la muerte no es la esperanza ni el deseo, sino el
recuerdo y la gratitud. “Da gracias por ser como eres, para que tu seas
liberado de aquello que no quieres ser. Ya que tú quieres ser y no quieres ser
miserable”. Por su lado, Heidegger pone a la muerte como la posibilidad más
segura, “la única que puede ser” (esa es una expresión mía) y el hombre
cuando se da cuenta de esto empieza a darse una vida auténtica. La diferencia
entre ambos es que uno le da importancia al concepto de natalidad, como comienzo
en el mundo, y el otro a la muerte, como comienzo de una verdadera existecia.
Pero dejando a un lado las diferencias entre estos dos, entremos en las
igualdades, es decir en las líneas en que Arendt y Heidegger coinciden. La
primera de ellas es el concepto de masividad, “el hombre masa”[8],
para ambos si el hombre (dasein en Heidegger) cae en esto, no tiene una
verdadera adecuación el mundo, es decir, no existen posibilidades. Heidegger
advierte de los peligros de la técnica. Cuando ésta menoscaba nuestra
relación originaria con el ser y nos hunde en la facticidad de los entes,
instrumentalizándonos a nosotros mismos y dejándonos atrapar por los propios
objetos que hemos creado. Llegamos a lo que anteriormente he descrito con la
existencia inauténtica. En Arendt, éste no
se distingue de los otros, es decir no puede decir quién es él ante los demás.
No se comprende a sí mismo, se confunde. No se distingue de los demás, cuando
éste no muestra al mundo lo que ha hecho (y sólo lo puede hacer cuando la
lexis y la praxis) y quiere hacer. Somos cliches –letras muertas- en el mundo.
Por tanto, en ambos, aunque difieran en los conceptos principales, si esta
existe en la vida del hombre no puede existir una verdadera existencia.
Arendt retoma la centralidad y radicalidad del tiempo en el ser, pero con una
dirección opuesta al de Heidegger, orientado hacia la experiencia futura de la
muerte, mientras Arendt se interesa en el nacimiento. En Arendt el amor es un
fenómeno de existencia temporal y esta perspectiva es influencia profunda
recibida por Heidegger[9].
El tiempo esta relacionado entre Natalidad y Muerte, es decir, el espacio que
existe entre ambas. Pero al igual que heidegger no se puede entender sin la
historia (pasado auténtico) y el mundo, ya que no es aceptar pasivamente la
historia (tradición) sino confiarnos a las posibilidades que nos ofrece la
tradición, reviviendo las posibilidades del hombre que ya ha sido. Para Arendt
sería comprender el mundo y su historia y agregar algo nuevo a este.
En todas las obras, Arendt no deja oculto en ningún momento la gran influencia
recibida por Heidegger por dos razones: como alumna y amante. Aunque como buen
filósofo, ella, tiene que y al mismo tiempo completar lo que le falto, o más
bien, lo que no tomo en cuenta, el autor en el cual se inspiró para desarrollar
un pensamiento propio. Arendt no hizo otra cosa más que hacer lo mismo que
Heidegger hizo con Husserl.
Para concluir, en ambos, Arendt y Heidegger, el ser, Dasein y hombre, tienen
potencialidades, son posibilidad dirá Heidegger, y si estas no son
desarrolladas éste no se realiza. En Heidegger esta realización será, el ser
para la muerte, es decir el hombre que descubre su finitud y se impide el
aprisionamiento de las posibilidades mundanas y en Arendt el hombre es pleno
cuando entra en el campo de la política, ya que ahí es cuando él le dice al
mundo quién es. Bibliografía: REALE
Giovanni-ANTISERI Dario, Historia del Pensamiento filosófico y científico Tomo
III “Del Romanticismo hasta hoy, “Martín Heidegger: de la fenomenología al
existencialismo”, Herder, Barcelona 19982a. ARENT
Hannah, La condición Humana, Paidós, Barcelona, 1992. _____________,
De la historia a la acción, Paidos, Barcelona, 1995.
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