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La enseñanza al servicio de la patria

Resumen: Expone las ideas directrices de la concepción patriótica de la labor pedagógica que realizara el Dr. Salvador Massip Valdés desde su quehacer como profesor de Geografía en diversos centros docentes de Cuba y de otros países, pero principalmente en la Universidad de La Habana, Cuba. En trabajo se exponen las principales contribuciones que realizó este notable educador a la enseñanza de la Geografía en Cuba.(V)

Publicación enviada por Dr. José Alfredo León Méndez


 

RESUMEN

Expone las ideas directrices de la concepción patriótica de la labor pedagógica que realizara el  Dr. Salvador  Massip  Valdés desde su quehacer  como profesor de Geografía  en diversos centros docentes de Cuba y de otros países, pero principalmente en la Universidad de La Habana, Cuba.  En trabajo se exponen las principales contribuciones que realizó este notable educador a la enseñanza de la Geografía en Cuba.  

DESARROLLO 

 La tradición pedagógica nacional  recoge a  numerosos educadores que  desde  sus  trincheras lucharon por hacer de Cuba un país digno y respetado y con esa concepción contribuyeron a  la formación de generaciones de ciudadanos quienes,  seguidores de las  ideas de sus maestros,  también aportaron a esa noble misión de hacer de su tierra natal, una patria llena de logros y realizaciones para el bien de todos sus habitantes.

 En la lucha para alcanzar tales propósitos, un sitial  honor merecen  los nombres de Félix Varela Morales, José de la Luz y Caballero, Enrique José Varona Pera, Juan Marinello Vidaurreta, Dulce Maria Escalona Almeida, por  solo citar algunos. Pero también en esta relación de glorias, un merecido lugar tiene el Dr. Salvador Massip Valdés (1891-1978), quien, como se conoce,  fue un prestigioso educador en la segunda enseñanza del país y en la Universidad de La Habana, que explicó con singular acierto las disciplinas geográficas. Él,   como muchos otros educadores de la patria, por su contribución  a la  formación intelectual y patriótica  de las  generaciones que pasaron por sus aulas,  forma parte de la rica historia del pueblo cubano.

En consecuencia, tales objetivos solo son posibles lograrlos, cuando los procesos de enseñanza y aprendizaje se ponen en función de los más sagrados intereses de la patria y en ello el Dr. Massip puso su mayor empeño, ante todo, por la difícil situación que le toco vivir y trabajar en los años en que Cuba estaba sumida en la más brutal explotación neocolonial y para ello, convirtió a la Geografía y su enseñanza en un arma de combate contra los males que entonces caracterizaban a su tierra.

En efecto, fue el Dr. Massip   el  profesor de Geografía más distinguido y por muchos años el mejor guía del profesorado cubano en esta materia, y su nombre es conocido en muchos países  por  su labor científica y pedagógica. Además, debe  tenerse en cuenta que, por  más  de sesenta años, se entregó a la enseñanza y que su obra es rica en trabajos de investigación, publicaciones y otros aspectos vinculados con los estudios geográficos y la educación en el país, por lo que constituye un ejemplo para los actuales educadores cubanos.

En el presente trabajo se pretende exponer, aunque en apretada síntesis, las ideas directrices de la concepción patriótica de la labor pedagógica del Dr. Massip y  que mediante el uso de la generalización, se pueden extraer de los estudios que sobre la   obra educativa  de este notable educador realicé en los primeros años del decenio de los noventa.

 Antes de adentrarnos en el asunto  que nos ocupa, debo recordar que sobre la labor que el Dr. Massip realizó a lo largo de su vida, siempre hemos planteado el hecho de que resulta muy difícil abarcar las múltiples facetas de su actividad en unas pocas palabras, ya que como se conoce, además de profesor,  fue diplomático, político, periodista y activo participante en todo aquello que representara progreso para el bien del país. Pero también se ha  afirmado que ninguna faceta de su quehacer pudo sobreponerse a la personalidad de educador que existió en él pues, ante todo, fue un consagrado profesor que supo ser un constante innovador y que le dio a la Geografía el carácter científico que no tuvo antes de que emprendiera su labor.

A lo largo de toda su vida se aprecia el hecho de que siempre anheló la enseñanza para todos con el fin de hacer de Cuba una gran nación por medio de la educación y la cultura. A estos propósitos responden sus consideraciones de que los maestros debían ser hombres destacados por su acervo cultural y apasionados por la difusión de los conocimientos científicos, pero sobre todo, que fueran incansables en su búsqueda.

Cuando nos adentramos en el estudio de su vida y su obra hay que destacar que su ascenso como maestro fue escalonado pero firme, el Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas lo tuvo entre sus principales educadores y fue allí donde el esfuerzo inicial de su labor pedagógica sería respaldada y celebrada por educadores del calibre de los doctores Enrique José Varona, Carlos de la Torre y Huerta y Alfredo Miguel Aguayo. Similar actitud mantuvo cuando pasó a formar parte del profesorado de la Universidad de La Habana.

 Para transformar la enseñanza de la geografía en Cuba y lograr este propósito el Dr. Massip conformó una estrategia que puso en práctica desde 1916, fecha en que inició su carrera profesoral y que ejecutó a lo largo de toda su vida. 

Precisamente a partir de esa fecha se aprecia  el énfasis que le concedió a la modificación del enfoque de la geografía y su didáctica con el objetivo de reformar las prácticas que se había seguido en Cuba para impartir esta disciplina, en ese sentido incluyó criterios avanzados que reflejó en los numerosos cambios que introdujo en los programas que explicó en la enseñanza secundaria y superior del país. Dentro de los nuevos métodos teóricos y prácticos que introdujo se destacan las prácticas de campo, que ocuparon un lugar  relevante, ya que estaba convencido del valor didáctico que tienen como vía lógica para consolidar los contenidos explicados en el aula.

Estas actividades prácticas también fueron dirigidas a desarrollar habilidades  en los estudiantes para que pudieran autoaprender en contacto con  la naturaleza y la sociedad  y como es lógico, estuvieron vinculadas estrechamente con la vida y con las necesidades productivas del país.

Con similar énfasis abogó por la enseñanza de la geografía del país natal, lo que hizo con el propósito de que los educandos conocieran y amaran el medio en  el cual debían desenvolverse y para que pensaran y actuaran como cubanos y trabajaran en función de los intereses  de la patria, por eso luchó constantemente para convertir a la geografía en un instrumento para garantizar la formación de las nuevas generaciones de acuerdo con los beneficios  de la nación. A ello responde el hecho de que fue el primero que ofreció a los estudiantes los conocimientos de su tierra natal con un nivel y enfoque superior que no se había logrado antes.

 Desde su ingreso como docente en el Alma Mater hizo fijar en la entrada de la cátedra de Geografía una inscripción que decía “Tout-ce que nous avons está vous” (Todo lo que nosotros tenemos es para vosotros). Un día un estudiante curioso le preguntó; ¿En dónde está lo que ustedes tienen para nosotros? En su inteligencia para dar una enseñanza de acuerdo con los principios y las doctrinas didácticas y geográficas más modernas que prevalecían en el mundo y en sus corazones para comunicarles la fe que tenía en que con ello ofrecía a Cuba los servicios a que es acreedora para su prosperidad y grandeza.

 A estas consideraciones se debe añadir que para el Dr. Massip la universidad fue centro fundamental de sus actividades, de sus desvelos y de sus ilusiones, por más de sesenta años estuvo entrañablemente unido a esta casa de altos estudios, primero como estudiante, como alumno ayudante y después como profesor Auxiliar, Titular y como Profesor de Mérito.

Ello explica que entre las cosas más importantes de su vida la universidad y el deber de servirla y honrarla se cuenta entre las primeras, allí a lo largo de su andar demostró la ejemplaridad de una vida dedicada a la enseñanza y un concepto elevado del cumplimiento del deber.

Por su puesto en la cátedra de geografía de esta casa de altos estudios desempeñó una función docente e investigativa estimable pero lo más importante de su labor fue llamar la atención sobre la geografía de Cuba y de irradiar esa influencia entre sus discípulos para que continuaran su obra.

No es difícil comprender entonces que con posterioridad a la fundación de esta cátedra de geografía el desarrollo de esta disciplina en Cuba se llevó a cabo, especialmente a partir de la Facultad de Filosofía  y Letras de la Universidad de La   Habana y el Dr. Massip está en el centro de este crecimiento.

Al mismo tiempo siempre que evocó los distintos aspectos de su vida y de su carrera asociaba a cada uno de ellos a la no menos destacada profesora de geografía Dra. Sarah Ysalgué de Massip,  fue por lo tanto natural que al hacer un reconocimiento a la labor de su esposa en su obra expresara: “(...) he tenido siempre a mi lado a la compañera Sarah Ysalgué (...) que ha compartido conmigo los días de alegría y de tristeza, de éxitos y de reveses, de ilusiones y de desengaños, de mucho trabajo y de poco descanso. Sin su apoyo, sin su consejo y sin su colaboración constante y abnegada no habría podido recorrer como he recorrido, esos cincuenta años de mi vida.” (1)

Pero hay algo mas que se debe tener en cuenta y lo cual resulta muy significativo y es el hecho de que con su labor dio paso a una red  de discípulos  directos ligados a su persona y a su obra por medio de los cuales sus ideas pudieron completarse y desarrollarse y que continuaron su obra. Esto es muy significativo y en este aspecto constituye el Dr. Massip uno de los educadores cubanos  que se distingue en este importante aporte a la historia de la geografía y su enseñanza.

  En efecto, el Dr. Massip nunca consideró su quehacer científico como un proyecto estrictamente personal, por eso, se debe tener el criterio de que la sola existencia del Dr. Massip  no explica suficientemente el nacimiento y desarrollo de la moderna geografía en Cuba. A ello se une, indiscutiblemente, el hecho de que sus ideas fueron utilizadas por los profesores que formó  y por  lo tanto no se trata de una figura aislada, sino que esa red institucionalizada de discípulos tuvo mucho eco en la geografía de la época.

 A la vez, es  significativo el hecho de que en el proceso de explotación de las fuentes orales, cuando se le realizaban entrevistas  a los que fueron sus discípulos,  en ellos siempre encontramos un sentimiento de gratitud por los conocimientos que él les ofreció, por los nuevos horizontes que les abrió y por el ejemplo que les dejó. En fin se mostraban orgullosos de haber sido alguna vez alumnos del Dr. Massip.

Al referirse a sus discípulos dijo el Dr. Massip:”Deseo hacer una manifestación sincera y verdadera: he dado lecciones que habría podido dar mejores; he ofrecido conferencias, que habría podido ofrecer mejores;  he escrito artículos y libros que habría podido escribir mejores; he formado discípulos, pero en este caso, tengo que decir que no los habría podido formar mejores” (2)

 En sus aulas se formaron profesores de Geografía del calibre y la dedicación de los doctores Pedro Cañas  Abril, Antonio Núñez Jiménez, Graciela Barraqué Nicoláu, por solo citar algunos, que  enamorados como su mentor de esta disciplina continuaron  la obra  indicada por su maestro y aplicaron las enseñanzas que aprendieron con su profesor. 

Asimismo, junto a la cátedra de Geografía en la Universidad de la Habana, fundó un laboratorio para la ejercitación de actividades prácticas con el propósito  de que los estudiantes desarrollaran capacidades y habilidades y para que pudieran aplicar sus conocimientos en su futuro  trabajo docente. 

En  cuanto a la enseñanza de la Geografía, es de destacar el hecho de que el Dr.  Massip siempre consideró que la naturaleza y la sociedad exigen,  para su estudio, la necesidad de entrar en contacto con ellas para descubrir y experimentar, aspecto este  que no puede lograrse con el libro o con la palabra, sino en el medio geográfico. Es evidente entonces que comprendió que en la práctica  se encuentra la base del conocimiento humano y sobre esta se puede llegar a interpretar teóricamente la realidad, en consecuencia,  para él la descripción verbal no era estudio de la Geografía, sino meras palabras y verbalismo infecundo. 

A la vez,  sustentó el criterio de que el valor del  conocimiento geográfico radica principalmente en  la necesidad del hombre de conocer la naturaleza  para hacer un mayor y más racional aprovechamiento de los recursos que ella les ofrece.

 También consideró como una necesidad la divulgación de los progresos de la Geografía y su didáctica, lo cual le posibilitó que diera a conocer en el país  el desarrollo que iba alcanzando esta disciplina y sus concepciones pedagógicas y, a su vez, criticó las deficiencias existentes y los criterios que resultaran un freno para esta materia. Esto lo hizo con el fin de poder introducir  las reformas que en esta disciplina había proyectado, las que representan un paso revolucionario en relación con la enseñanza de la Geografía que tradicionalmente se había seguido en Cuba. En este sentido,  las consideraciones que divulgó sobre el enfoque didáctico de la Geografía y que aplicó en sus clases hicieron dar un salto cualitativo a esta asignatura en relación con el momento histórico en que vivió.

 Trabajó para introducir sus criterios geográficos y didácticos en los programas de la enseñanza media y superior y escribió libros de texto que manifestaron esos criterios metodológicos que hizo progresar científicamente esta disciplina. Estas obras fueron el resultado de su propia experiencia en la actividad magisterial y de una profunda investigación que elevó a planos superiores la enseñanza de la geografía en la educación del país; estos libros están ilustrados con fotos, láminas, esquemas y diagramas, articulados al contenido lo que visualiza la enseñanza  de la geografía  y son un significativo aporte que hizo a la educación  cubana.

En este sentido,  su quehacer  docente  no se limitó al aula o al laboratorio si no que lo dio a conocer en diferentes publicaciones, como resultado de esta labor, son muchos los trabajos que dio a la imprenta, contándose más de un centenar de títulos que abarcan desde su folleto “Tendencias de la Geografía Moderna”,  hasta la síntesis que constituye el Tomo XIX:”Las Antillas”, de la Geografía Universal dirigida por Vidal de la Blache y L. Gallois.

 Todo esto hizo posible que legara como patrimonio cubano una obra bibliográfica de valor, en la que se aprecian todos los horizontes geográficos. Pero es también importante significar que en estos trabajos se tratan temas de interés no solo para la Geografía sino también para la Pedagogía de su época y de las transformaciones de la escuela cubana, sedienta entonces de profundos cambios.

 Otras partes interesantes y originales de su obra escrita son las que se refieren al problema cubano y de la nación dominada por gobiernos oligárquicos al servicio de los designios de Washington.

 Muchos de sus trabajos fueron llevados al extranjero lo cual le dio prestigio al saber de los cubanos en las ciencias geográficas y en su enseñanza. Pero lo que resulta más importante es que la bibliografía de este maestro, constituye un aporte notable a la integración de la escuela nacional.  

Su labor como formador de profesores estuvo orientada hacia el propósito de que ellos  cumplieran la misión histórico-social  que les sería encomendada. Con ese fin diseño la cátedra de Geografía en la Universidad de La Habana, la que convirtió en un centro de difusión del saber geográfico que se proyecto en la educación secundaria y en las universidades fundadas posteriormente en el país, como las de Las Villas y Oriente. Esto constituye un relevante aporte a la historia de la enseñanza de la Geografía y por  extensión a la educación en Cuba. 

Asimismo, llevo a cabo un trabajo profundo de carácter  postgraduado para elevar el nivel científico de los profesores en ejercicio lo que materializo por medio de conferencias, discursos y numerosos artículos que divulgó en diferentes publicaciones periódicas y en todo momento  trató de despertar en los docentes el amor por la asignatura y abogaba porque los profesores sintieran la necesidad de una superación permanente.

 Se destaca el hecho de que tomó del pensamiento pedagógico de avanzada de su tiempo los elementos más positivos y los adaptó a las condiciones históricas propias de la realidad cubana a los que  les dio un sello de originalidad. Es explicable entonces de que a  pesar de que el Dr. Massip fue formado dentro de los  principios de la escuela fisiográfica norteamericana aplicó a las asignaturas propias de su cátedra los avances que existían en el estado de desarrollo de las ciencias geográficas a nivel mundial y al mismo tiempo utilizó en sus clases métodos y procedimientos en correspondencia con el estado de desarrollo de la ciencias de la educación.

 Laboró permanentemente por generalizar entre los profesores de geografía del país los resultados de su labor investigativa la que llevó a cabo basada en el rigor de las observaciones y en el estudio detallado de la bibliografía existente. Ello le permitió introducir nuevos criterios científicos sobre la geografía nacional como son: la regionalización geográfica del país, la clasificación genética de las costas cubanas, entre otros resultados no menos notables.

 En el  trabajo que realizó como investigador triunfó por el rigor con que se enfrentó a cada tarea que llevó a cabo, por lo tanto es natural que su obra científica tuviera un momento estelar en el desarrollo de la Geografía, lo que aún se aprecia para ser aprovechado como guía, tanto en el campo de la investigación geográfica como en su enseñanza.

 Como expresión de su interés por la ciencia que enseñaba participaba en los congresos de la Unión Geográfica Internacional (UGI) y a los de ciencias a fines a la geografía. En estos eventos presentaba trabajos, concurría a las sesiones donde se exponían los últimos avances de la Didáctica de la Geografía y de la ciencia, visitaba las exposiciones y participaba en las expediciones de estudio que se ofrecían.

 Por su afán de ver y comprender el mundo, viajó a través de los Andes, navegó por el Amazonas, bajó al cañón del río Colorado, subió al  Vesubio y bajó a su cráter, recorrió las montañas Rocosas desde  Texas hasta el interior de Alaska y cruzó varias veces los océanos Atlántico, Pacífico e Indico. Asimismo, visitó casi todos los países de Europa, toda la América del Sur, toda la América del Norte y algunos países de la América Central e islas del Caribe; además recorrió muchos estados  de Asia, algunos de África y varias islas de Oceanía. 

En todos estos recorridos a las ciudades donde llegaba visitaba las universidades, las instituciones científicas, las bibliotecas y los museos. Indiscutiblemente esto le dio una elevada preparación cultural lo que influyó en la calidad de sus clases, pero también en estos recorridos fue siempre sinónimo de Cuba en todos los confines del planeta y representó con honor a la patria y se enorgulleció de hacerlo.

Se han  perfilado en un sentido integral las principales contribuciones del Dr. Massip a la enseñanza de la Geografía en Cuba pero es necesario hacer algunas consideraciones  finales sobre  la obra de este educador.

El Dr. Massip fue  representante de las ideas progresistas del país y su centro de lucha ideológica lo constituyó la educación. El hecho de que vivió en una época convulsa de la historia nacional: la lucha contra Machado, la oposición a los regímenes entreguistas al servicio de Washington, el enfrentamiento a la dictadura de Batista, la guerra de liberación encabezada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y la etapa de la Revolución; se manifestó en la actitud política que asumió dentro de los sectores progresistas de la patria.

 En efecto,  su obra educacional está condicionada por ese contexto histórico, por ello desde su aula en la época de la república neocolonial,  transmitió a sus alumnos los males de  aquellos gobiernos corruptos y la posición que ellos debían asumir para el bien de la  nación. Sin embargo,  a pesar de que tuvo que enfrentarse a esta realidad de entonces, su obra sentó las bases de una escuela cubana de geografía.

 Por otra parte, es  imposible que los puntos de vista que sobre la enseñanza de la geografía planteara el Dr. Massip, integralmente tomados,  respondan a las necesidades actuales y puedan trasladarse. Lo más importante es comprender como su labor se correspondió con las necesidades de su momento histórico concreto y que constituye un precedente que no puede ser obviado por las nuevas generaciones de educadores.

Los criterios pedagógicos del Dr. Massip sobre la enseñanza de la Geografía han llegado en su esencia hasta la actualidad revolucionaria cubana, ante todo por el papel ejemplar que el maestro o profesor tiene que cumplir en la formación de las nuevas generaciones.

 A la vez, la  obra realizada por el Dr. Massip tiene el mérito de destacar los valores genuinos del pensamiento pedagógico progresista cubano y ello demuestra todo lo que es capaz de hacer un hijo de su patria, cuando está profundamente comprometido con ella. Por eso, él  se caracterizó por sus profundas convicciones revolucionarias, su dominio extraordinario de las asignaturas que explicó, su espíritu de trabajo incansable, unido a sus dotes de profesor y su dedicación sin límites a la enseñanza.

Indiscutiblemente, el Dr. Massip constituye  un digno ejemplo de educador y la obra que realizó por su importante significación es una hermosa página de la historia de la educación y de las ideas geográficas en Cuba.

En tanto no se duda que el Dr. Massip en su más de medio siglo de labor educativa se convirtió en una importante figura del magisterio cubano, que trabajó para su país  y que nunca lo quiso abandonar; Por eso queda como un ejemplo para las generaciones presentes y futuras de lo que debe ser un maestro que labora para su pueblo.

Una faceta que no debe pasar por alto en la vida y la obra de este insigne maestro es  su actuación en la vida política y revolucionaria del país. Estos  problemas le preocuparon ya desde su etapa como estudiante y en el recinto universitario escuchó y estudió  relatos del pasado heroico y lleno de sentimiento libertadores, lo que le permitió mirar a su entorno y comprender las críticas y los juicios condenatorios de una vida social empobrecedora y de una política en deterioro progresivo.

En su juventud le llegó el eco del pasado y el apremiante llamado al futuro, así comprendió como los monopolios y negociantes extranjeros se adineraban y enriquecían con el patrimonio cubano,  pero al mismo tiempo,  este conocimiento lo fue llevando,  poco a poco,  a convertirse en un hombre siempre dispuesto a defender los mejores intereses de la patria.

Desde joven pensó como un hombre de izquierda y un revolucionario sin prejuicios de clases ni idea religiosa alguna y defendió los derechos del pueblo y propugnó para Cuba un cambio de estructura económica y social. Numerosos son los ejemplos, principalmente en trabajos publicados,  donde demuestra su preocupación por los problemas que obstaculizaban el desarrollo del país y de la situación que sufría el pueblo cubano explotado por una minoría privilegiada.

Desde sus primeros años de labor docente defendió la cubanía en la escuela, libre de tutelajes religiosos y de influencias foráneas, asimismo, asumió el reto de estudiar científicamente al Apóstol de nuestra independencia  José Martí, contribuyendo a aumentar la significación de su figura y auspició publicaciones del Héroe Nacional que ayudan a comprender la obra magna y permanente del mentor de la Revolución Cubana.

 No es de extrañar entonces que en los años 30 prefiriera servir a Cuba de otro modo y escogió la política militante; por ello asumió una posición de inconformidad contra los primeros barruntos de la dictadura de Machado, actitud que se convirtió en abierta oposición cuando fueron hollados los principios de libertad.  En efecto,  en diciembre de 1930,  fue uno de los firmantes del documento en la Sociedad Cubana de Ingenieros, lo que le costó ser separado de su cátedra y que su libro en prensa: “Introducción a la Geografía de Cuba”  fuera destruido. 

En 1933,  después de la derrota del régimen de Machado,  renacían las esperanzas y las perspectivas se abrían para aquellos que habían luchado, en ese contexto histórico fue llamado para que prestara sus servicios a la patria como Embajador en México,  tarea que enfrentó en aquellos momentos de fervor revolucionario y a la que renunció al caer el gobierno de Grau-Guiteras.

Mientras tanto,  por su actuación revolucionaria en la huelga de marzo de 1935 tendría su primer encuentro con la cárcel y entonces entró ya en un camino político que mantendría en todo su andar por la vida. Para evadir la persecución emigró por vez primera a México donde fue recibido con la calidez que siempre ha brindado a los cubanos este hermoso pueblo. Allí fue honrado con un importante puesto de trabajo y una cátedra en la universidad nacional.

En 1937 regresó a Cuba y paralelamente a los escollos que debía vencer por la indiferencia a su labor, maduraba su conciencia política frente a las injusticias de la República neocolonial. En el afán de  suprimirlas se incorporó al Partido del Pueblo Cubano  (Ortodoxo)

A pesar de no ser un comunista en la etapa anterior al triunfo de  la Revolución de enero de 1959, su pensamiento y acción enlazan con el ideario martiano de independencia y soberanía nacional y con el ideario marxista de emancipación de la clase obrera. No es sorprendente entonces que siempre estuvo al lado de los comunistas sin pertenecer al partido, en su casa se guardaron muchas veces paquetes de la carta semanal para repartirla.

Es evidente que el golpe de estado perpetrado por el tirano Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952 sirvió para iniciar una nueva etapa de su vida política. Bajo la sombra de  tal contradicción y por su oposición al batistato, esgrimía día a día, desde su pizarrón en el aula universitaria, pensamientos martianos contra la opresión del régimen y para incitar a la revolución.

Precisa recordar que allanado su hogar por desaforrados esbirros el Dr. Massip le expresó al militar que mostraba cólera por la frustración del registro: “Lo que usted busca no podrá encontrarlo, son mis ideas y esas las guardo en la mente”. (3)

Por eso apoyó desde sus inicios el movimiento de liberación encabezado por el Comandante en Jefe Fidel Castro ya que en él observó la proyección más exacta de los objetivos martianos. En tanto por su comprometida actuación contra el régimen de Batista tuvo que tomar nuevamente el triste camino del exilio para regresar cuando se produjo la victoria de enero de 1959.

No se  puede olvidar que el Dr. Massip en un proceso de ascenso ideológico, sin ser antes un comunista como se ha dicho, terminó abrazando las causas del marxismo leninismo. Como la Revolución triunfante transformó de modo radical y profundo la situación que durante muchos años había criticado,  a esa victoria se entregó con afán renovador y disposición total y estuvo allí, donde lo situó el Partido y donde fue necesario en el nuevo contexto histórico de la patria,

Cierto es que a lo largo de su añoso andar hubo quienes abandonaron o se enfrentaron  a los ideales de la cubanía raigal, pero él, por el contrario, se incorporó al proceso y nunca quiso abandonar a su revolución y a su patria.  Más, se acrecentaron sus sentimientos y objetivos nacionales y progresistas.

A partir de entonces la educación para este maestro adquirió una nueva dimensión, consciente de su deber patriótico, se entregó a difundir en sus educandos los ideales de la Revolución y los beneficios de las leyes que se iban aplicando.

Inmerso dentro del proceso revolucionario,  frente a un horizonte brillante y propicio para el trabajo creador, este pedagogo y hombre de ciencia continuó contribuyendo al desarrollo de la Geografía y su enseñanza.

Ya anciano y con el cansancio de los años, se consagró al trabajo de confección del Atlas Nacional de Cuba, que fue la primera descripción cartográfica detallada del país. Al referirse a ello dijo: “El Atlas Nacional de Cuba es el resumen feliz de mi vida”. (4)  ¿Qué más puede desear un verdadero educador, científico y patriota que soñar y realizar los planes anhelados?

En octubre de 1978, al desaparecer físicamente, se interrumpió la obra de un profesor que comprendió los conceptos humanistas que constituyen la esencia de los estudios pedagógicos en Cuba y de la educación.

Hoy se puede reiterar la convicción de que el Dr. Salvador Massip Valdés vivirá después de su muerte que es tanto como decir un hombre de todos los tiempos.

La obra de este maestro es una realidad que tenemos la fortuna de poseer como base y antecedente del desarrollo que ha ido alcanzando la geografía cubana, pero es también una exigencia y un compromiso para estudios posteriores, lo cual es un factor actuante  en nuestra voluntad para intervenir con autoridad y madurez en el conocimiento de los orígenes y evolución de esta  disciplina, lo cual permite comprender plenamente el ámbito de los más hondos estratos creadores y conformadores de este hecho social.

A la vez, es una suerte para nosotros contar en la Geografía y la Pedagogía con la herencia viva de ese gran trabajador, de ese Maestro y amigo por lo que como se ha señalado, no  se trata de una simple cuestión académica o de análisis histórico; se trata de un problema político muy concreto. La defensa de esa tradición, que  es lo que nos permitirá la unidad necesaria para hoy y, sobre todo, para las generaciones venideras. Por eso el mejor tributo para este maestro está en situarlo en el alto lugar que le corresponde en la historia de la ciencia y la cultura del país y en destacar la importancia presente y futura de ese quehacer.

Sin dudas que el Dr. Massip constituye uno de los símbolos de la cubanía  y lo colocamos en la historia de la educación como uno de los docentes e investigadores más consecuentes y profundos y, como uno de los divulgadores más importantes de una pedagogía netamente cubana, porque además de ser estudioso incansable fue un fundador, un maestro, que es decir, como expresara Martí un creador.

 Por eso a hombres como el Dr., Massip la muerte no los arrastra a las sombras del olvido, sólo le interrumpe porque ellos con su talento y trabajo crean un extenso valladar contra la muerte verdadera y oponen contra ella una continuada labor de profundidad y rigor.

En síntesis esto explica el porque su ideario pedagógico no se perdió en la terminología tecnocrática ni el teoricismo  seudocultural, si no que se profundizó en la investigación científica y en una enseñanza al servicio de la patria.

 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

(1)     Salvador Massip Valdés. Discurso pronunciado por sus cincuenta años de actividad profesoral. Pág. 11. Tomado del Archivo personal del autor.

(2)     Ídem. Pág. 13

(3)     Alberto Acosta. “Lo que usted busca no podrá encontrarlo”. En Periódico Tribuna de La Habana. La Habana, Martes 3 de noviembre de 1990.

(4)     Tomado del archivo personal del Autor. 

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DATOS DEL AUTOR:

Dr. Josá Alfredo León Méndez. Profesor Auxiliar en el Departamento de Ciencias Naturales de la Universidad Pedagógica de Sancti Spiritus Cuba.

E-mail. jleon@ispss.rimed.cu   y jleonmendez@yahoo.es  

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Publicación enviada por Dr. José Alfredo León Méndez
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Publicado Wednesday 12 de January de 2005

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