Monografias | Industria CooperativaIndustria CooperativaResumen: La industria cooperativa es una industria esencialmente nacional. El notable desarrollo energético, cibernético y turístico, si bien nos permite prescindir en alguna medida de las tradicionales ‘chimeneas’ como exclusivos signos industriales, simultáneamente aparejaron crecientes grados de exigencias en términos de calidad, eficiencia y competitividad, entendida ésta, en nuestro caso, como la habilidad o capacidad de la industria cooperativa para alcanzar una prosperidad económica duradera, que incorpore también mejoras en la equidad, reduciendo la pobreza, la desigualdad social, aportando a la sustentabilidad ambiental mediante una clara y definida responsabilidad social de la empresa cooperativa.(V) Alberdi propuso,
constitucionalmente, “una industria sin trabas” La industria
cooperativa es una industria esencialmente nacional. Sancor, Manfrey, Arroyo Algodón, Arroyo Cabral
(productos lácteos-Córdoba), Fecovita y TAC (vinos y transportes-Mendoza),
Campo Herrera (azúcar-Tucumán); almacenamiento y servicio de cereales,
frutales y oleaginosas... (ACA, FAA, FACA, Agricultores Federados Argentinos);
viviendas económicas (Cooperativa Horizonte); diarios: ‘Comercio y
Justicia’, ‘El Diario’ de Villa Maria, (periodismo-Córdoba); generación
de energía, agua potable y servicios sanitarios, energía eléctrica, telefonías,
gas, pavimentación y alcantarillado, mediante cooperativas a cargo de su gestión,
en toda la geografía nacional; Coovaeco (turismo), etc., son realidades
palpables de la industria cooperativa argentina. El notable desarrollo
energético, cibernético y turístico, si bien nos permite prescindir en alguna
medida de las tradicionales ‘chimeneas’ como exclusivos signos industriales,
simultáneamente aparejaron crecientes grados de exigencias en términos de
calidad, eficiencia y competitividad, entendida ésta, en nuestro caso,
como la habilidad o capacidad de la industria cooperativa para alcanzar una
prosperidad económica duradera, que incorpore también mejoras en la equidad,
reduciendo la pobreza, la desigualdad social, aportando a la sustentabilidad
ambiental mediante una clara y definida responsabilidad social de la empresa
cooperativa. La industria
cooperativa, por sus principios, características propias y modalidades de
organización, manifestó concretamente su capacidad de respuesta a la primera
‘oleada’ del proceso de desindustrialización de finales de los años
70’ y principios de los 80’ llegando incluso a la recuperación de empresas
comerciales mediante auténticas cooperativas de trabajo e industria a finales
del siglo pasado y principios del presente. Su trayectoria desde
1884[1]
y consolidación impidieron que grandes empresas monopólicas se desbordaran
aniquilando cooperativas, pequeñas industrias y el artesanado.[2] La industria
cooperativa prioriza el mercado interno al externo, los recursos nacionales y
las ventajas comparativas. Sus inversiones en el
país –asumiendo todos los riesgos- así lo acreditan distinguiendo a nuestras
empresas cooperativas industriales y de servicios. En este ultimo
sentido, el sector cooperativo ha realizado –y realiza- aportes al desarrollo
de la infraestructura necesaria para mejorar la vinculación física de personas
y economías, brindando condiciones para el desarrollo y cohesión de las economías
locales y regionales, facilitando el aprovechamiento de oportunidades, siendo
esto pionero y coincidente con uno de los objetivos centrales –a otra escala-
de la Fundación de la Comunidad Sudamericana de Naciones plasmada en la
reciente Cumbre de Cusco (Perú). En esta perspectiva,
quién puede desconocer que los servicios públicos gestionados y servidos por
cooperativas, fueron, son y serán artífices del desarrollo rural
(electrificación, telefonías, acueductos, gasoductos, etc.) y urbano,
reduciendo costos, llevando progreso y bienestar para una mejor calidad de vida
de la ciudadanía. Todo esto se ha
comprendido atento la pareja valorización constitucional del cooperativismo en
todas las provincias argentinas. Claro, esta
valorización no es una pura abstracción. Córdoba cuenta con cientos de
cooperativas para servicios públicos: agua potable y servicios sanitarios: 100;
energía eléctrica: 204; telefonías: 79, etc.; Santa Fe: telefonías:
81; agua potable: 107; energía eléctrica: 61; Buenos Aires: agua potable: 125;
telefonías: 117; energía eléctrica: 215; Entre Ríos: agua potable:32;
telefonías: 5; energía eléctrica: 18; Mendoza: agua potable: 9; energía eléctrica:
9; Río Negro: agua potable: 8; telefonías: 12; energía eléctrica: 2; Chaco:
agua potable: 7; telefonías: 5; energía eléctrica: 15; La Pampa: agua
potable:25; telefonías: 11; energía eléctrica:29; Chubut: agua potable: 14;
telefonías: 7; energía eléctrica: 30; Misiones: agua potable: 37;
telefonías: 5; energía eléctrica: 8; etc. etc.. A modo conclusivo,
nuestra industria cooperativa viene contribuyendo a la creación y aumento de la
riqueza nacional, a la inclusión social con justicia distributiva y precio
justo, al superávit fiscal (en ocasiones injustamente debido a la persistencia
de impuestos distorsivos) e, incluso, positiva y favorablemente con la balanza
de pagos, la dignidad de los trabajadores y la justicia social. El interés
cooperativo por la comunidad es otro dato, no menor, a la hora de evaluar,
promover y difundir la industria cooperativa. En esa perspectiva,
nuestra Carta Magna, en sus artículos 4, 14, 75 inc. 18 y cc. promueve explícitamente
la industria nacional. Finalmente con Alberdi[3]
sostenemos que los fines de las constituciones de hoy en día, deben propender a
organizar y constituir los grandes medios prácticos para sacar a la América
emancipada del estado oscuro y subalterno en que se encuentra. Esos medios deben
figurar hoy a la cabeza de nuestras constituciones. Así como antes colocábamos
la independencia, la libertad, el culto, hoy debemos poner la inmigración
libre, la libertad del comercio, los caminos de fierro, la industria sin trabas,
no en lugar de aquellos grandes principios, sino como medios esenciales de
conseguir que dejen ellos de ser palabras y se vuelvan realidades”. Así las cosas, no será
difícil detectar las potencialidades y oportunidades cooperativas que ya
merecen sobradamente políticas de Estado contundentes. Terminamos con A. SEN
acentuando que la comprensión y el planteo de la opción cooperativa se finca
en la expansión de los derechos y garantías constitucionales con capacidades y
oportunidades efectivas de las personas en términos de ‘chips’ para
el bien común y el interés general.- p. Roberto F. Bertossi (*) Publicación enviada por Roberto Fermín Bertossi Contactar mailto:robertossi@hotmail.com Código ISPN de la Publicación EEpVyZpyEpoYkecPds Publicado Thursday 13 de January de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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