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Monografias | Breve bosquejo a la economía y la sociedad cubana en la década del ´50Breve bosquejo a la economía y la sociedad cubana en la década del ´50Resumen: Desde 1902 la República de Cuba estuvo influenciada por el imperialismo norteamericano desde el punto de vista económico, social, militar y político. Todo este periodo republicano estuvo preñado de corrupciones administrativas amparadas por los gobernantes de la época que fueron sumergiendo al país en una profunda crisis económica. (E) Desde 1902 la República de Cuba estuvo
influenciada por el imperialismo norteamericano desde el punto de vista económico,
social, militar y político. Todo este periodo republicano estuvo preñado de
corrupciones administrativas amparadas por los gobernantes de la época que
fueron sumergiendo al país en una profunda crisis económica. Después del golpe de Estado perpetrado por
Batista en 1952 la situación social se fue agudizando cada vez más, ya que
este gobierno de facto
se preocupó más que ninguno que los que le antecedieron por servirle fielmente
a los intereses norteamericanos, dejando a un lado las vicisitudes que padecía
el pueblo. Las inversiones extranjeras, principalmente
norteamericanas, caracterizaron el periodo,
lo cual trajo consigo que la economía nacional se deformara
estructuralmente aún más. A ésto se le sumó inevitablemente males sociales
como la discriminación de sexo y raza, el analfabetismo, el latifundio, la
precaria situación de la vivienda de las masas populares, entre otros que
fueron empeorando la situación existente. El Censo de Población y
Viviendas de 1953 demostró, aunque no totalmente, el estado en que se
encontraba la sociedad cubana que distaba mucho de ser la que Batista había
prometido cuando no permitió que en 1952 se
realizaran elecciones para imponerse por la fuerza en la silla
presidencial. El
imperialismo norteamericano creó una ilusión de prosperidad donde se escondía
su penetración cada vez mayor en la economía cubana, orientada en dos
objetivos: convertir a Cuba en una
fuente de materias primas barata y utilizarla como amplio mercado para sus
manufacturas. -Debe señalarse que el
imperialismo contaba en Cuba con inversiones, cuyo valor oscilaba en los mil
millones de dólares, sólo superado durante ese periodo en América, por
Venezuela y Brasil. Estas inversiones controlaban el 40% de la producción
azucarera, el 90% de los servicios eléctricos y telefónicos, el 50% de los
ferrocarriles y el 23% de la industria no azucarera.-[1]
“Ocupaban el 25% de las mejores tierras, es
decir, unas 114 fincas con una extensión superior a las cinco mil hectáreas,
donde radicaban los quince mayores latifundios. Poseían los 36 mejores
centrales azucareros, de los 161 con que contaba el país. Otras inversiones se
registraban en las ramas más importantes de la agricultura, así como en la
banca, la manufactura, los servicios públicos, el comercio y la minería, este
último renglón estratégico donde no admitía competencia.” [2] Cuba, por ser un país
esencialmente agrícola, las deformaciones y los grandes males que presentaba su
economía deben explicarse a la luz de la problemática de este importante
sector productivo. -Resulta esclarecedor señalar
que el sector agrícola representaba en el período estudiado cerca del 41% del
ingreso nacional, y ocupaba el 41,5% de la población económicamente activa.- [3] La concentración de la tierra
en unas pocas manos había adquirido en las últimas décadas ritmos
ascendentes, con grandes implicaciones, desde el punto de vista social y económico
para el campesinado. -Hacia 1959, 3602 unidades físicas
representaban el 73% del total de las tierras. Las fincas de más de cincuenta
hectáreas, a pesar de ser sólo 1336, totalizaban
4 253 000 hectáreas, lo que representaba el 46% de
la superficie de tierra total.- [4] -El latifundio se hallaba más
difundido en las provincias orientales, donde grandes extensiones de tierra se
dedicaban a la crianza de ganado y al cultivo de la caña de azúcar. Los
latifundios azucareros ocupaban un área aproximada de 2 948 234 hectáreas.-[5]
El número de tierras no cultivadas constituye una verdadera denuncia de lo que
era el régimen de explotación agrícola. El latifundio guardaba una
estrecha relación con el grado de rentabilidad de la producción azucarera y
con la existencia de arrendatarios,
precaristas y un verdadero ejército de campesinos sin tierras que se veían
obligados a trabajar en ellas por un bajo jornal. De las 10 744 000 hectáreas de
tierra en Cuba, la industria
azucarera ocupaba, aproximadamente, el 25% de esa área, y daba
ocupación al 15% de la fuerza de trabajo. Las grandes compañías, además
de ser propietarias de los centrales, solían poseer miles de hectáreas, 28
entidades eran propietarias directas o controlaban más de la quinta parte del
área cultivable de Cuba. Aunque el país contaba con una
economía abierta, poseía una dependencia del comercio
exterior, antes del triunfo de la Revolución no existía una política
que orientara esta actividad. Todas las operaciones comerciales se encontraban
en manos de firmas privadas, tanto
nacionales como extranjeras. Se trataba de un comercio reflejo de la carencia
del desarrollo económico integral. Un solo producto, el azúcar, constituía,
de manera determinante, la supervivencia del país. -Desde 1934 hasta 1958 el azúcar
representó 62,4% del valor total de las exportaciones cubanas. A esa marcada
tendencia monoexportadora es necesario añadir, como elemento no menos
perjudicial, la dependencia, casi exclusiva, del mercado estadounidense.-[6]
En gran medida, esas
importaciones eran de bienes de consumo, artículos suntuarios, equipos de
transporte, o maquinarias de reposición para la incipiente industria. -Los
implementos agrícolas o industriales, fundamentales para el desarrollo del país,
sólo absorbieron el 5% del crédito del país, y los automóviles, efectos eléctricos,
de construcción, artículos de ferretería, víveres y licores, acaparaban el
65,1% del total. Cada año se destinaba alrededor de un 20% de las importaciones
de productos de origen agropecuario y un 22,6% a importaciones de bienes de
consumo no duradero, paradójicamente, tan sólo se daba un 26% a las
importaciones de capital fijo.- [7] El comercio con Estados Unidos
absorbía, aproximadamente, un 80% de las exportaciones y un 75% de las
importaciones, y se desarrollaba en condiciones muy desventajosas
para Cuba, se calculó la pérdida, en los últimos 10 años anteriores a
1959, en unos mil millones de dólares. -Por su parte el desarrollo
industrial de Cuba era muy escaso. Únicamente alcanzaba su mayor proporción en
la industria azucarera. En 1958, 160 centrales molían y producían 5 613 332
toneladas largas españolas, con un valor estimado de 578 900 000 dólares.-[8] La industria estaba compuesta
por dos grandes grupos: uno, constituido aproximadamente por el 80% del total de
las empresas del país, con un carácter artesanal y de baja productividad; y el
otro, integrado por el 20% restante, en su mayoría propiedad de empresas
extranjeras o de sus filiales, algunas de
ellas con una avanzada tecnología y que, frecuentemente, monopolizaba distintas
ramas productivas. El desarrollo del sector
manufacturero entre 1950 y 1957 experimentó un aumento del 28,7%, sin que ello,
desde luego, formara parte del plan integral y efectivo para su
perfeccionamiento. El empleo en la segunda mitad
de la década del ´50 manifestó una tendencia al estancamiento o a la
disminución relativa con respecto al crecimiento de la población económicamente
activa en Cuba. La demanda de empleo era más
aguda en las zonas rurales, debido al carácter estacional de las zafras
azucareras y de otras labores agrícolas, así como por un incremento más
elevado de la población activa en esos lugares. El censo realizado en 1953
estableció la cifra de 489 005 obreros agrícolas, lo que representaba un 72%
de la mano de obra utilizada en ese sector. [9] -En 1958, la situación del
empleo y el desempleo llegó a índices tales que elevan la profundidad del
drama social. De un cálculo de 6 669 134 habitantes como población total del
país para ese año, sólo dos millones representaban la fuerza de trabajo.
De esta última cifra, las personas ocupadas constituían el 65,2%; las
parcialmente ocupadas, el 10,1%; las ocupadas sin remuneración, el 7,10%; los
desempleados, el 16,4%; y otras, el 1,3%. Muchos más altos eran, sin embargo,
los niveles de desempleo en el campo, especialmente, en el periodo del
llamado "tiempo muerto",
durante los cuales podían alcanzar el 20,7% de la fuerza laboral económicamente
activa. Si sumamos las categorías de parcialmente ocupado, ocupados sin
remuneración y desocupado, tendríamos que las personas en situación de
desempleo o subempleo alcanzaron la cifra de 738 000, lo que representaba un
33,5% del total.- [10] -En ese mismo año, el salario
mínimo mensual en las zonas urbanas era de 80 pesos, fuera de ellas era de 75
pesos -en realidad, menor- y en el área metropolitana, 85 pesos en su conjunto,
sin embargo, podemos apreciar que el 53% de los trabajadores con empleo
devengaban un salario inferior a los 35 pesos mensuales. El ingreso medio de una
familia de obreros agrícolas era de 45,72 pesos al mes.
De este salario, el 70% era consumido en necesidades de alimentación.- [11] En lo que respecta a la educación
vale señalar que la privada se desarrollaba de manera considerable, y contaba
en 1958 con una matrícula escolar de 90 000 alumnos a nivel nacional. Entre sus
gestores más prósperos estaba la iglesia. El problema de la educación se
agudiza más en las zonas rurales, donde ocurrían situaciones como la falta de
escuelas, tanto públicas como privadas, el estado deplorable de las
instalaciones existentes y la escasez de maestros. Otro problema que se presentó
en el campo fue la necesidad de incorporación al trabajo de forma temprana de
los menores de la familia para contribuir a la economía familiar, por lo que
muchos niños se vieron imposibilitados de recibir educación escolar.[12]
El índice más representativo de lo anteriormente señalado, lo constituyen los
seiscientos mil niños sin escuelas en el país, sobre todo en el campo. -El analfabetismo
en las zonas urbanas alcanzaba el 23,6% en Cuba, pero en el campo ascendía
al 41,7% lo cual significaba la existencia aproximada de un millón de
analfabetos, a lo que se sumaban, en cantidades de cientos de miles los semi
analfabetos.-[13]
En los centros de enseñanza
secundaria y universitaria las condiciones materiales eran menos preocupantes si
las comparamos con la crítica situación en el nivel primario; pero estos
centros eran escasos en número, a pesar de la población relativamente baja que
acudía a los mismos. -La enseñanza universitaria,
aunque de carácter público, resultaba poco accesible a la población, pues su
costo real la vedaba para la mayoría del pueblo. En las universidades
estudiaban 20 905 jóvenes. De ellos 1 256 en la Universidad de Oriente. -[14] La situación de la salud era
bastante precaria. En 1958, Cuba tenía solo 7 200 médicos. La única escuela de medicina existente
formaba al alumno en el espíritu
del ejercicio privado de la profesión. En consecuencia, cientos de sus
egresados imprimían a esta actividad, de gran contenido humano, un carácter
mercantil. El número de hospitales y clínicas
era de 336, con 28 236 camas disponibles. De este total, las clínicas privadas
ascendían a 239. Su ubicación de servicio no estaban en función -como es fácil
comprender-, de ofrecer el mejor servicio a la comunidad, sino de lograr la
mayor ganancia posible. Mientras tanto, los hospitales
estatales alcanzaban tan sólo la cifra de 97, en
Oriente sólo existían treinta de ellos aunque hay que
señalar que la mayoría de estas instalaciones
hospitalarias se resumían en casas de
socorro o pequeñas clínicas particulares y
dispensarios médicos. La distribución de médicos
por regiones y provincias no respondía a un plan, sino al resultado anárquico
de la ubicación que cada médico conseguía de manera individual.
Frecuentemente, el médico situaba su consultorio a gran distancia de los
lugares más intrincados, donde vivían miles de campesinos. A esta
inconveniencia se agregaba el costo de la consulta médica y de los
medicamentos, por lo que, de hecho, el servicio médico quedaba vedado para una
gran parte de la comunidad, especialmente la población rural. En ese orden, no mejoraba la
asistencia estatal a los impedidos físicos y a los ancianos. Una gran parte de
estas instituciones estaba bajo el cuidado de organizaciones religiosas o de la
Corporación Nacional de Asistencia Pública. El Ministerio de Salubridad no
lograba establecer ninguna política al respecto o coordinar algún plan de
salud. Por su parte el campesinado era
uno de los sectores sociales que más sufría. La situación de los colonos
pequeños no difiere mucho de la de los pequeños campesinos; una gran parte,
los llamados "vinculados" o "controlados", pagaba la renta
al dueño del central azucarero mediante la venta de sus cañas a este. Los
llamados colonos "libres" o propietarios de sus tierras, podían
vender la caña a cualquier central, pero esta opción no ofrecía ventajas de
un valor real. En las relaciones de producción
supervivían numerosos rezagos de carácter semifeudal entre ellos la llamada
"aparcería, " mediante la cual los productores se veían obligados a
pagar a los propietarios de las tierras donde laboraban elevadas rentas en
especie. Valga recordar también el caso de los precaristas, asentados en
tierras del propietario, sin garantía jurídica alguna, por lo que los primeros
quedaban a expensas de las exigencias del segundo. La seguridad social para los
campesinos fue limitada, y en su aplicación práctica, exigua y burlada con
frecuencia. El acceso del campesino al médico, a la adquisición de medicinas y
a la hospitalización era difícil. También eran elevados los índices de
inasistencia escolar y el analfabetismo en las zonas rurales. Según una
encuesta realizada en el año 1957 por una institución católica, la situación
de los campesinos era la siguiente: De una parte, el gran
terrateniente resultaba promotor o beneficiario de la política más
reaccionaria contra el pueblo. De otra, el campesino pobre y el obrero agrícola
que escenificaban históricas jornadas de lucha contra el desalojo, en pro de la
distribución de tierras, en favor de precios justos para sus productos, por el
aumento del jornal y una mejora general en cuanto a la seguridad social. Sin dudas, junto con el
campesinado, el movimiento obrero, también sufrió de la crisis estructural de
la economía neocolonial. Las limitaciones del pasado para el desarrollo
industrial dejaron sus huellas en la composición de desarrollo de la clase
obrera cubana. Una idea de su magnitud lo da el hecho de que si descontamos los
90 200 obreros que, aproximadamente, trabajaban de forma directa o indirecta en
la industria azucarera, tendríamos que tan sólo 400 000 componían el total
real de los que laboraban en la industria. El carácter clasista
de los intereses del movimiento obrero fue su base de apoyo natural, pero
no por ello debemos pensar que el mismo resultara, en conjunto, homogéneo. Sin
dudas debemos tener presente que existían diferencias marcadas entre los
obreros agrícolas, industriales, empleados y profesionales. En el seno del
movimiento obrero coexistían distintos niveles de desarrollo político e ideológico.
El sindicalismo reaccionario aprovechaba estas circunstancias – el
status y las condiciones materiales y sociales diferentes en los distintos
sectores y las diferencias de distinto orden, - para promover la división,
desorientación y hasta tomar posiciones y persuadir a la clase obrera. En junio de 1947,
la demanda de desalojo de la recién elegida directiva de la Central de
Trabajadores de Cuba (Unitaria) fue orientada por el gobierno auténtico, como
muestra de su servilismo a la política
de Guerra Fría
llevada a
cabo por los Estados Unidos, a favor de los intereses del sindicalismo
amarillo y de las posiciones demagógicas y reaccionarias de los gobernantes auténticos.
También así pudieron materializarse los asaltos de corte fascista a los
sindicatos obreros e imponer a los trabajadores las directivas presididas,
primero, por Ángel Cofiño, después, por Eusebio Mujal, y que serían
nuevamente mantenidas por el autentesismo o el batistato
en los cinco congresos sindicales espurios que marcaron el periodo
posterior. De ese modo comenzó para el movimiento obrero un periodo largo y
gris que habría de prolongarse hasta el mismo triunfo de la Revolución en
1959. El
mujalismo representó la imposición gubernamental y, de hecho, la
debilidad de la clase dueña de los destinos económicos del país, expresada
por el interés de tratar de mantener a su lado un movimiento obrero que ya había
arribado a la madurez. Durante todo 1958, el mujalismo mantuvo consignas
contrarias a la huelga política bajo el pretexto de la no participación del
movimiento obrero en los conflictos políticos. El embajador de Estados Unidos
en Cuba expresaba sus impresiones sobre el mujalismo donde afirmaba que en el
periodo de Batista -se cerraron todos centros de enseñanza, se esparció el
terror por toda la isla, aumentaron los actos de terrorismo o sabotaje, se
esparcían rumores de una Huelga General y Mujal, Secretario General de la
Confederación de Trabajadores de Cuba, le había informado
que temía no poder mantener
el control de las organizaciones obreras.-[16]
Además dicho embajador señalaba
que -Batista permanecía en el poder porque tenía el apoyo del ejército, los líderes
obreros y una buena economía. De haber salido Mujal de Cuba, se hubiera
eliminado uno de los principales apoyos de Batista, pues Mujal controlaba al
movimiento obrero a favor de Batista.- [17] En su política de dirigente
reaccionario, Eusebio contó con el apoyo incondicional de la Confederación
Internacional de Sindicatos Libres y de la Organización Regional Interamericana
de Trabajadores (ORIT). El 20 de enero de 1958, al regresar de la reunión del
Comité Ejecutivo Internacional de la ORIT, celebrada en Washington del 13 al 15
de enero de ese mismo año, declaró que el Comité Ejecutivo de esa organización
había acordado, unánimemente, otorgar su confianza absoluta a las garantías
ofrecidas por el gobierno cubano para las elecciones que conducirían al país
por la vía de la democracia, la paz y la libertad. El régimen de Batista no
procedió a la disolución los sindicatos y de sus estructuras,
práctica habitual de otras tiranías de la época, sino que, consciente
de su utilidad, el gobierno se encaminó a la consolidación de la penetración
de las organizaciones obreras por medio del mujalismo. La década del ´50 no se
caracterizó por la conquista de demandas obreras. El periodo en cuestión
(1956-1958) fue pobre en ese aspecto, especialmente en reclamos laborales, y
casi nulo en acciones de ese carácter. Esto se explica por tres razones
diferentes: Desde 1957, el Movimiento 26 de
Julio realizaba una ardua labor en este importante sector al crear el Frente
Obrero Nacional (FON), con el criterio de vincularlo a los frentes obreros de
otras organizaciones. En realidad, esta táctica fue poco aplicada en la práctica. Pese a la adhesión de la clase
obrera al proceso insurreccional, el FON no logró penetrar las estructuras del
movimiento obrero, lo que implicó que no fuera mejor aprovechado el potencial
político de esta organización en favor de la insurrección. En marzo de 1958, el Movimiento
26 de Julio ultimó los detalles de la huelga que tendría lugar el 9 de abril
de ese año. Sin embargo, los problemas y las incomprensiones que las distintas
organizaciones revolucionarias -el
Movimiento 26 de Julio y el Partido Socialista Popular- experimentaron en sus
relaciones y la unidad de acción, se manifestaron, de manera
igualmente perjudicial en el movimiento obrero.[18]
Al término de la reunión en
Alto de Mompié[19]
en la Sierra Maestra, se acordó crear en sustitución del FON, el Frente Obrero
Nacional Unido (FONU), con nuevos y correctos criterios -reiterados en esta
ocasión por el propio Comandante en Jefe Fidel Castro-, sobre la unidad de
todas las organizaciones, especialmente con el Partido Socialista Popular (PSP),
dada su influencia en el movimiento obrero. Realmente, los meses de vida que le
quedaban a la dictadura, fueron de completa actividad militar por parte del Ejército
Rebelde, por lo cual, obviamente, el FONU tuvo escasas posibilidades de
desarrollar su actividad en la lucha propiamente sindical. Otro de los males que no se
pueden soslayar en la República mediatizada fue la discriminación tanto de
raza como de sexo; muchas compañías y hoteles limitaban o impedían el acceso
de los negros como empleados. Incluso, cuando entre 1956 y 1958 el problema no
se comportaba en tales extremos, veamos algunos elementos que al respecto nos
ofrece el censo de 1953: -sólo un 3,15% de los negros obtuvieron títulos
profesionales; el 88% del total ganaba menos de 59 pesos mensuales.- [20] En más de una ciudad fue histórica
la práctica discriminatoria de establecer parques para negros y otros para
blancos o la variante de pasear en ellos por sendas diferentes. Además, el desempleo, la vejez
sin socorro social, la invalidez física, los niños sin protección, la falta
de recursos para mantener una familia, a veces numerosa, hacía que fueran cada
vez mayor el contingente de los mendigos. -En 1958 se calculaba, de manera
inexacta, la existencia de unos 7 500 mendigos en Cuba.-[21]
La
situación económica
y social de Cuba en la
primera década de la segunda mitad del siglo XX no presentaba
perspectivas para un cambio positivo a favor de las clases populares, por el
contrario, cada vez más su economía se deformaba y se enraizaba en su
dependencia del capital y la política económica norteamericanas. Los sectores
desposeídos perdieron sus esperanzas de mejoría después de perpetrarse el
golpe de Estado de 1952 y haber salido como Presidente de la República Batista
en la farsa electoral del ´54. BIBLIOGRAFÍA Abreu,
Ramiro J.: En el último año de aquella
República. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1984 Anuario Azucarero de Cuba. Censo de la Industria Azucarera de
Cuba y Manual Estadístico Nacional e Internacional. Cuba
Económica y Financiera. La Habana.1956 -1958. Castro Ruz, Fidel: La
Historia me Absolverá. Editora Política, La Habana, 1964 Chang, Federico y Ana Julia García: Historia de Cuba 1930-1959. Editorial Pueblo y Educación, La
Habana, 1986 del
Toro, Carlos: Algunos aspectos económicos y sociales y políticos del
movimiento obrero cubano. (1933-1958). Editorial Arte y Literatura. La
Habana,1974 Fernández
Hernández, Darnys: El proceso histórico
de formación del
Movimiento 26 de Julio en Palma Soriano (1950-1956), Trabajo de
Diploma, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Oriente, Santiago de
Cuba, 2003 Ibarra,
Jorge: Cuba 1898-1958. Estructuras y
procesos sociales. Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1995 Le Riverend, Julio: Historia
de Cuba. Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1989. Tomo VI ________________:
La República. Dependencia y Revolución.
Editora Universitaria, La Habana, 1966 Memorias del
censo agrícola de 1952.:
Cuba Económica y Financiera. La Habana. 1953 Oficina
Nacional de Censo Demográfico y Electorales:
Censo de Población, Vivienda y Electoral.
1953 Osa, Enrique de la: Las
Clases y la lucha de clases en la sociedad neocolonial cubana. Ciencias
Sociales, La Habana, 1980 Pino
Santos, Oscar: El asalto a Cuba
por la oligarquía financiera yanqui. Editorial Orbe, La Habana,1973
_________________:
El
imperialismo norteamericano en la economía de Cuba.
Editorial de ciencias sociales, La Habana 1973 Zuaznábar,
Ismael: La economía cubana en la década
del 50. Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1989 Publicaciones
Periódicas: Anuario
estadístico de Cuba-1958. Censo de la industria azucarera de Cuba
y Manual Estadístico Nacional e Internacional.
Cuba Económica y Financiera, La Habana,1958 [1]
Pino Santos, Oscar: El asalto a Cuba por la oligarquía financiera yanqui.
Pág. 198 [2]
Abreu, Ramiro J.: En el último año
de aquella República. Pág. 21. Apud.
Informe presentado por la
delegación cubana en la reunión de ministros de Planificación de América
Latina y el Caribe, Venezuela, 1977. (Archivo de la JUCEPLAN) [3]
Ver: Pino Santos,
Oscar: El imperialismo
norteamericano en la economía
de Cuba. Pág. 99 [4]
Rodríguez, Carlos Rafael:
Cuatro años de reforma agraria. En Revista
Cuba Socialista, No. 91, mayo de 1963, páginas 1-4 [5] Abreu,
Ramiro J.: Ob. Cit. Pág. 9 [6] Anuario
Azucarero de Cuba. Censo de la Industria Azucarera de Cuba y Manual Estadístico
Nacional e Internacional. Cuba Económica y Financiera. 1958. Pág.
148 [7] Abreu,
Ramiro J.: Ob. Cit. Pág. 13 [8] Cuba
Económica y Financiera: Ob.
Cit. Pág. 75 [9]
Ver: Oficina Nacional de Censo
Demográfico y Electorales: Censo de Población, Vivienda y Electoral.
1953, Pág. 147 [10] Abreu, Ramiro J.: Ob. Cit.
Pp. 18-19 [11] del Toro, Carlos: Algunos
aspectos económicos y sociales y políticos del movimiento obrero cubano.
(1933-1958). Pág. 86 [12] Ver
Fernández Hernández, Darnys: El
proceso histórico de formación del
Movimiento 26 de Julio en Palma Soriano (1950-1956), Pág. 16 [13] Abreu, Ramiro J.: Ob. Cit.
Pág. 42 - 43 [14] Ibídem. Pág. 44 [15] Pino Santos, Oscar:
El imperialismo ... Ob.
Cit. Pág. 120 [16] Abreu, Ramiro J.: Ob. Cit.
Pág. 29. Apud. Earl E. Smith: The
Fourth Floor. Ramdon Hause, New York, 1962, Pág. 77 [17] Idem [18]
El Che en su obra Pasajes de la
guerra revolucionaria,
al referirse la huelga
del 9 de abril de
1958 hace alusión
a que una de las
discusiones más enconadas
que se llevaron a cabo en la reunión
de Altos de
Mompié fue la sostenida
con los representantes obreros
del M-26-7 que se
oponían a toda
participación del Partido
Socialista Popular en
la organización de la huelga.
Para más información ver: Guevara, Ernesto:
Pasajes de la guerra revolucionaria. Pág 243 [19]
Reunión celebrada en la Sierra Maestra el 3 de mayo de 1958 por la Dirección
Nacional del Movimiento 26 de Julio. donde se analizaron los hechos que
condujeron al fracaso de la huelga del 9 de abril de 1958, se consideró
además la situación del Movimiento y las perspectivas de la lucha. [20]
Oficina Nacional de
Censo Demográfico y Electorales: Ob. Cit. Pág. 162 [21] Los mendigos en Cuba. En Periódico
El Mundo. 14 de febrero de 1958, Pág. 1 Autor:
Lic. Yeyler Blanco Arias Profesor
de Historia Universidad
de Oriente Santiago
de Cuba Cuba Publicación enviada por Lic. Yeyler Blanco Contactar mailto:yeyler@csh.uo.edu.cu Código ISPN de la Publicación EEpZVkFuFFgTbRKYeg Publicado Friday 4 de February de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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