Monografias | Prácticas de Laboratorio en ingeniería: Una estrategia efectiva de aprendizajePrácticas de Laboratorio en ingeniería: Una estrategia efectiva de aprendizajeResumen: El artículo tiene como objetivo demostrar la hipótesis de que las prácticas de Laboratorio en ingeniería son una de las mejores estrategias de aprendizaje significativo de tipo alternativo, en las cuáles se genera conocimiento desde un enfoque constructivista. A manera de ilustración se argumenta la experiencia que se ha llevado a cabo en el Programa de Ingeniería Electrónica de la Universidad de Ibagué. Palabras Clave: Prácticas de Laboratorio, estrategia de aprendizaje, constructivismo, aprendizaje significativo, método alternativo, modalidades, formato, liderazgo docente, motivación del estudiante. “Las personas somos
una mezcla de lo que creemos ser, lo
que queremos ser y lo que realmente somos”.
Marguerite
Yourcenar Resumen El
artículo tiene como objetivo demostrar la hipótesis de que las prácticas
de Laboratorio en ingeniería son una de las mejores estrategias de
aprendizaje significativo de tipo alternativo,
en las cuáles se genera conocimiento desde un enfoque constructivista. A manera de ilustración se argumenta la experiencia que se
ha llevado a cabo en el Programa de Ingeniería Electrónica de la Universidad
de Ibagué. Abstract: The
article shows, based on big investigators of the Didactics and the Pedagogy,
demonstrates the hypothesis of which the lab practices in engineering are one of
the best strategies of significant learning of alternative type, in which
knowledge is generated from an constructive approach. Like illustration, I argue the experience that we have led to
end in the Program of Electronic Engineering of Ibagué's university. Palabras
Clave: Prácticas
de Laboratorio, estrategia de aprendizaje, constructivismo, aprendizaje
significativo, método alternativo, modalidades, formato, liderazgo docente,
motivación del estudiante. Introducción En
ingeniería, las prácticas de laboratorio tienen una connotación similar a la
del taller en otras disciplinas, definiéndose el
taller como estrategia metodológica de trabajo grupal que va más allá del
aprendizaje de conceptos y que
permite integrar teoría y práctica al mismo nivel, al
lograr que el estudiante “aprenda haciendo” (Patiño, 2004).
Así, dos premisas necesarias que debe proveer la práctica de
laboratorio son: enseñar a pensar y aprender haciendo. Durante
mucho tiempo se asumió el aprendizaje desde una perspectiva conductista, pero
puede afirmarse con certeza que el aprendizaje humano va más allá de un simple
cambio de conducta y que conlleva a un cambio en el significado de la
experiencia. Los
especialistas e investigadores en Didáctica de las ciencias sostienen que es
conveniente abandonar la noción de método de enseñanza y cambiarla por la de
“Estrategia
de Aprendizaje”, que está más acorde con los enfoques alternativos a
los métodos tradicionales y cuya
organización debe necesariamente conducir hacia el aprendizaje significativo;
dichos enfoques alternativos descartan los modelos de aprendizaje por
transmisión y aprendizaje mecánico como las únicas formas de adquirir
conocimiento, ya que en ellos no se establecen los “subsunsores” adecuados
para el aprendizaje (Driver, 1988). Estas
estrategias docentes se concretan en unas actividades en las que “se maneja cierta información básica
procedente de fuentes confiables, mediante procedimientos concretos asociados a
los medios didácticos y en relación con unas metas motivacionales positivas
internas o externas” (García y Cañal, 1995). La
practica de laboratorio, es entonces, ese espacio de
aprendizaje donde el estudiante desarrolla y
adquiere destrezas prácticas que
le permiten establecer
criterios de ingeniería, comprobar - y en muchos casos entender -
los conceptos teóricos que debe aprender respecto a las diferentes asignaturas,
y sobre todo, establecer relaciones con otros conocimientos previos que ya tiene
que poseer. Por
su orientación práctica y aplicativa debe entonces correlacionarse
directamente con el “saber hacer” propio de modelos constructivistas como el
de Perkins (1997), Raths (1986), Pozo (1989), Carretero (1993), entre otros, y
necesariamente partir de la visión del aprendizaje significativo de
Ausubel (1983), que implica la comprensión, la organización de los
nuevos conocimientos y los que posee el alumno (proceso de acomodación), y
finalmente una jerarquización de ellos que permita interrelacionarlos para
producir el esperado efecto de asimilación. Por
todo esto, se plantea la práctica de laboratorio como estrategia de aprendizaje significativo
en la que el alumno “aprende a pensar” resolviendo problemas reales.
Esta
rompe con el paradigma de la educación clásica centrada en el maestro y en métodos
tradicionales de aprendizaje memorístico, y concientiza al alumno de su
necesidad de aprender y de llegar más allá de las notas de clase, para que con
la adecuada motivación y la colaboración del docente pueda lograr ser autónomo
de su propio aprendizaje. Modalidades
de prácticas de Laboratorio En
el caso concreto del programa de Ingeniería Electrónica de la Universidad de
Ibagué Coruniversitaria,
dependiendo de la naturaleza y los objetivos
de la asignatura, y teniendo en cuenta el nivel académico de los
estudiantes involucrados, se
trabajan tres modalidades de prácticas de laboratorio:
Prácticas
convencionales o de comprobación. Practicas
de diseño. Practicas
por proyecto (PP) y Practicas
Integradoras (PI). Las prácticas
convencionales se centran básicamente en comprobar el funcionamiento de
circuitos y montajes, por lo que se basan en un esquema más o menos repetitivo
que permite al alumno medir sus logros a fin de ir mejorando paulatinamente.
La clave de este tipo de prácticas reside en la actividad cognitiva que
conllevan los procesos de comprensión y acomodación en los alumnos. Las
prácticas de diseño, son aquellas en donde se enfrenta al estudiante con
problemas reales de baja y mediana complejidad a resolver electrónicamente,
junto con unas especificaciones técnicas a cumplir.
Este
tipo de práctica se sustenta en que el aprendizaje no puede basarse sólo en la
comprensión y la adquisición de conocimiento, sino que adicionalmente supone
su permanencia, mecanización y generalización para ser usado en una gran
variedad de situaciones problemáticas (Carretero,
1993). Similarmente,
las prácticas por proyecto, que involucran conocimientos adquiridos en la
asignatura e incluso en otras
anteriores de la misma área; y las prácticas Integradoras, que como su
nombre lo indica implican integrar conocimientos de
diferentes áreas dentro de la carrera.
Estas dos últimas modalidades se enfocan hacia el diseño, con la
perspectiva de que el conocimiento debe ser coherente con las problemáticas a
que se enfrentaran los estudiantes en su rol social de desempeño, incorporando
de esta forma una motivación ligada a sus intereses y necesidades en el proceso
de aprendizaje. Así, los estudiantes desarrollan ideas, construyen
significados con sus propios códigos, y despliegan estrategias para conseguir
explicaciones sobre “cómo y por
qué las cosas se comportan como lo
hacen” (Osborne y Wittrock, 1983). Formato y estructura En
el programa de Ingeniería Electrónica, conscientes de algunas deficiencias que
se daban en este proceso, y fundamentados en que siempre habrá una mejor forma
de hacer las cosas para obtener mejores resultados, se ha ido depurando en
reuniones de comité de programa un formato con los lineamientos generales para
la presentación de prácticas de laboratorio (en cualquiera de sus
modalidades), basado en los principios metodológicos de la investigación científica
y adaptado para resolver problemas de ingeniería.
Este
permite unificar criterios de evaluación de los profesores, motivar para que se
elaboren adecuadamente y con antelación las guías e incentivar en los
estudiantes una forma organizada de trabajar, que les conduce necesariamente a
crear un hábito de planificación que optimiza su tiempo y los recursos del
programa. Dicho
formato está estructurado en tres secciones: preinforme, desarrollo de la práctica
e informe. La
primera sección
es la del preinforme o de trabajo teórico previo a la práctica, en la
cuál el estudiante después de leer la guía, debe entender plenamente el
enunciado del problema al que se enfrenta (es decir el qué),
para dotarse de conocimientos que le permitirán establecer el cómo desde el punto de vista de ingeniería. Por esto debe componerse de actividades como:
búsqueda bibliográfica del marco teórico y del estado del arte,
ingenio de posibles soluciones, discusión y evaluación de la solución más óptima,
despliegue de técnicas y criterios de diseño, sustentación del funcionamiento
de circuitos, y uso de software de simulación como herramienta de verificación
de resultados teóricos. El
objetivo de esta sección es el de fomentar el trabajo independiente del
estudiante y a la vez inducirlo a que realice una juiciosa planificación de
actividades que desemboquen en el cumplimiento de los objetivos de la práctica;
esto irá creando en él una cultura de organización que le permitirá
un mayor desempeño dentro del laboratorio. La
siguiente sección o de desarrollo de la práctica, es la que refuerza la praxis
y el trabajo grupal. En esta, cada
grupo de trabajo monta su circuito de prueba (preconcebido teóricamente en el
preinforme) y usando la instrumentación adecuada le miden las variables reales
necesarias para corroborar su correcto funcionamiento. El
objetivo de esta es el de dotar al alumno de habilidades y destrezas prácticas,
y por tanto debe contener, entre otras, actividades como: ensamblaje de
circuitos, mediciones y toma de datos, tabulación y graficación, pruebas y
ajustes, procesamiento estadístico (si se requiere), cálculo de porcentajes de
error, confrontación y análisis de resultados. En
algunas prácticas de mayor peso
(PP’s y PI’s), adicionalmente se tiene en cuenta la concepción artística
en los acabados del prototipo. Y
la última sección o Informe, que básicamente se resume en la documentación
de la práctica, es decir, una recopilación ordenada de lo registrado en la
anterior sección. Debe culminarse
con la elaboración de conclusiones valiosas de lo aprendido, las que constituirán
el aporte de la experiencia a los conocimientos del estudiante.
En
esta sección se induce mucho al alumno a que despliegue objetivamente su autocrítica
para que de una manera constructiva aprenda de sus propios errores. Puede
notarse que todas las actividades ligadas a las diferentes secciones del formato
van de la mano con las operaciones del pensamiento descritas por Louis Raths en
su libro “Cómo enseñar a pensar” (1986). Rol
del docente de la práctica A
diferencia de lo que la mayoría de personas pudieran pensar en cuanto al
irrelevante papel que desempeña el docente dentro de este proceso y por tanto
el bajo perfil necesario, el profesor de laboratorio debe manejar con solvencia
los conceptos teóricos ligados a las correspondientes temáticas y tener cierto
grado de experiencia práctica (entre mayor sea esta, mejores resultados se darán)
de tal forma que pueda interactuar dinámicamente con los estudiantes dándole
un carácter activo al proceso de aprendizaje: “consolidando el conocimiento y
acercándolos de una manera natural al trabajo científico investigativo”
(Hernández, 2001). Es
decir, el profesor de laboratorio debe ser un líder, que cumpla con las
expectativas no sólo de saber
lo que enseña, sino también cómo
y para qué lo enseña. Algunos
de los procesos que debe liderar eficazmente el docente para el fiel
cumplimiento de los objetivos de la práctica de laboratorio como espacio de
aprendizaje, son: Planificación:
basado en los contenidos programáticos del curso (e
incluso en el pénsum de la carrera)
debe identificar las necesidades e intereses de los estudiantes a fin de
seleccionar temáticas para las prácticas y elaborar adecuadamente las
respectivas guías. Al
elaborar cada guía deben tenerse muy claros los objetivos que se persiguen en
la temática que se pretende reforzar, la complejidad del problema a resolver y
los conocimientos necesarios para su implementación. Además, debe hacerse un estimado del tiempo que consumirá
del estudiante para su total ejecución -teniendo en cuenta que él debe responder por otras
asignaturas adicionales-. Ejecución:
Ejercer tareas de coordinación, resolución de dudas, seguimiento, control y
evaluación de desempeño grupal e individual dentro del laboratorio (los logros
deben medirse con componentes evaluativos cuantitativos).
Aquí
es vital, a manera motivacional, implicar a los estudiantes en su propio proceso
de aprendizaje, orientarlos hacia la discusión previa entre ellos de los
conceptos básicos, concientizarlos de la magnitud del trabajo que deben
realizar, propiciar la interacción positiva para trabajo grupal donde cada
miembro asuma sus roles y responsabilidades para que se tomen decisiones
grupales sin la intervención constante del profesor, incrementar su capacidad
de auto análisis y de mejora continua, así como su actitud crítica de forma
constructiva. Sistematización
de la actividad:
Realimentar conocimientos para “aprender de la experiencia” y mejorar el
proceso, de tal forma que permita al estudiante enmarcar claramente su trabajo
dentro de los recursos y las posibilidades del desarrollo de la práctica, a
nivel de idea y de sus propias capacidades, en cuanto a esfuerzo, compromiso y
dedicación, necesarias para incrementar su autonomía. Conclusiones Las
prácticas de laboratorio son una forma de aprendizaje cooperativo que potencia
el trabajo grupal compartiendo roles, responsabilidades y experiencias,
permitiendo fácilmente una retroalimentación positiva que posibilite el
mejoramiento continuo. De esta
forma, se logra que el estudiante, con una buena dosis de
motivación, pueda superar “sus propios límites” de conocimiento
(Vygotsky, 1985). Es obvio que la
motivación del alumno es un factor decisivo en el éxito de esta actividad,
como lo son el interés y el gusto por la asignatura que esta refuerza. Es
necesario resaltar que para obtener
los mejores logros y la esperada retroalimentación de esta estrategia de
aprendizaje se requiere concientizar al alumno de su importancia formativa, para
lograr la sinergia y la motivación interna positiva, necesarias para obtener de
él un mayor trabajo en las labores de planificación y ejecución del
preinforme, un mejor desempeño al desarrollar la práctica dentro del
laboratorio, y una mayor auto evaluación que le dé una medida objetiva de cuánto
aprendió, del cumplimiento de los objetivos propuestos, y de como se va
formando su capacidad analítica y
práctica para resolver problemas reales. Adicionalmente,
debe tenerse en cuenta que hay un compromiso entre los resultados esperados y
los recursos físicos de materiales y equipos con los que cuenta el programa; dependiendo de este factor
pueden proponerse prácticas de mayor nivel que refuercen de la manera
esperada las temáticas de cada asignatura y por lo tanto pueda aprovecharse al máximo
esta estrategia de aprendizaje. La
mayoría de asignaturas propias del programa de Ingeniería Electrónica cuentan
con alguna modalidad de práctica de laboratorio, debido a la gran importancia
que tienen dentro del proceso de aprendizaje como espacio de desarrollo de
habilidades prácticas. Además, a
manera de uniformizar el proceso, se ha promulgado el formato de “Lineamientos
para la presentación de prácticas de laboratorio” como el estándar para
todos los docentes. En
el desarrollo de estás prácticas, sobre todo en las PP y PI, se han obtenido
trabajos muy interesantes con gran nivel técnico, que han demostrado los buenos
resultados de esta estrategia de aprendizaje constructivo;
incluso, a manera de incentivo, los mejores de ellos tienen la
posibilidad de concursar en la Muestra de Trabajos Estudiantiles que realiza el
programa cada semestre. A
manera de conclusión final, las prácticas
de laboratorio, tomadas como
estrategia de aprendizaje, son una herramienta metodológica efectiva de tipo
constructivista que permite a los estudiantes fijar e integrar adecuadamente sus
conocimientos y crear los subsunsores necesarios para establecer tácticas que
conlleven a enfrentarlos adecuadamente a problemáticas similares a las que
encontrarán en su vida profesional. Además,
esta metodología desarrolla en ellos habilidades instrumentales y prácticas,
incentiva su autonomía y deseo de investigar, e induce a una disciplina de
trabajo organizado individual y
grupal, que permite optimizar recursos, siguiendo las directrices de la
metodología de la investigación.
Por todo lo
anteriormente expuesto invito a mis colegas, especialmente a los que imparten
cursos de carácter teórico práctico, a
reconocer esta forma de “taller” como un elemento esencial del aprendizaje,
y como una estrategia válida para fomentar en los estudiantes un espíritu
investigativo, y fortalecer de esta forma uno de los pilares más desprotegidos
de la academia en nuestro medio. Bibliografia AUSUBEL,
D.P., NOVAK, J.D. y HANESIAN, H. Psicología
Educativa. 2ª edición.
Ed. Trillas. México, 1983. CARRETERO,
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Ed. Luis Vives. 6ª edición. Argentina, 1993. Comité
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pensar. Teoría y Aplicación. Paidos. Buenos
Aires, Argentina. 1986. VYGOTSKY,
L. Pensamiento y Lenguaje.
Pleyade. Buenos Aires, 1985. * Willler Ferney Montes
Granada,
es ingeniero Electrónico, con énfasis en Telecomunicaciones, de la
Universidad de Antioquia. En la actualidad se prepara para defender su tesis de grado y
obtener el título de Magister en Ingeniería Electrónica de la Universidad
Central de las Villas (Cuba) y cursó el Diplomado de Docencia Universitaria del
CEDIP de la Universidad de Ibagué. Se
desempeña como coordinador del Área de Comunicaciones y Profesor de tiempo
completo del programa de Ingeniería Electrónica de la Universidad de Ibagué -
Coruniversitaria. wfmontes@nevado.cui.edu.co
- willlermontes@hotmail.com
Este
Artículo se publicó en la Revista Notas
Universitarias, ISSN: 1794-1997. En:
Escritos para la docencia #
4, CEDIP No 11, Ibagué, Diciembre de 2004. Publicación enviada por Willler Ferney Montes Granada Contactar mailto:willlermontes@hotmail.com Código ISPN de la Publicación EEpkEAkpkFaFUCDvoy Publicado Saturday 4 de December de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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