Monografias | José Martí: La puesta en circulación del discurso libertarioJosé Martí: La puesta en circulación del discurso libertarioResumen: Históricamente ha sido necesario esperar hasta el siglo XIX para recién dilucidar el problema de la explotación, y es que las propuestas que pretenden generar formas de lucha más precisas para derribar las contradicciones sociales encuentran todas el “obstáculo de resolver el problema del poder”. La importancia del
discurso libertario. Literatura y
revolución. Un pueblo está
hecho de hombres que resisten... y la justicia que se rebela. Nuestra América. La
semilla de la América Nueva. La
importancia del discurso libertario Históricamente
ha sido necesario esperar hasta el siglo XIX para recién dilucidar el problema
de la explotación, y es que las propuestas que pretenden generar formas de
lucha más precisas para derribar las contradicciones sociales encuentran todas
el “obstáculo de resolver el problema del poder”[1]. Foucault
nos explica en “El orden del discurso” que el discurso no es solo aquello
por lo que es posible traducir las luchas, sino que el lugar mismo donde se
ejercen, el poder del cual es deseable apropiarse. La relación discurso / poder
es ampliamente estudiada por este autor, evidenciándola justamente por los
distintos procesos de represión que el discurso porta. El
discurso se erige como una política de poder, que administra en todos los
agentes sociales las formas en que actuarán en campos tan diversos como las
relaciones interpersonales o el mismo inconsciente, es aquí donde la puesta en
escena de un discurso crítico de la realidad y con fundamento libertario, es
capaz de determinar las formas de actuación en las escenas sociales por parte
de los sujetos, provocando incluso formas de lucha para asuntos que antes ni
siquiera eran cuestionados. Por
otro lado, la capacidad de circulación del discurso, permite difundir además
del poder inherente que porta, su respectiva capacidad de resistencia. Esto
genera que todo proyecto que considere al discurso como elemento importante para
el cambio social, se torne bastante interesante. No por nada, a casi 64 años de
la muerte de Martí se inicia uno de los procesos más paradigmáticos de
Latinoamérica: La Revolución Cubana. No se pueden olvidar las palabras de
Fornet-Betancourt cuando nos explica que este mismo proceso revolucionario
“...nunca ha negado su deuda con el ideario político de José Martí...”[2]. Específicamente
en Martí, los discursos que coloca en escena van evidentemente ligados a la
liberación geográfico económica, lo que hace que a más de 90 años de su
muerte, el historiados Luis Vitale lo reconozca directamente como
“anticolonialista a la vez que antiimperialista”[3],
y es que Martí si bien evidencia el poder colonial de la España, nos entrega
además un acucioso trabajo de argumentación de lo que la dominación
Estadounidense traería a los pueblos de Nuestra América, a decir de Raúl
Fornet-Betancourt “...proféticas advertencias sobre las nefastas
consecuencias del dominio...”. Martí
ya en la segunda mitad del siglo XIX, llama la atención a sus contemporáneos
de la feroz dominación protocapitalista y capitalista, entregando soluciones
específicas de independencia geográfico económica por medio de un discurso de
unificación americana, considerando al hombre natural en el centro sabiendo su
calidad de marginal en el actual sistema de poder. Lo anterior implica la búsqueda
de soluciones propias a problemas propios, y por tanto la eliminación de la
dependencia de los países del norte. Jean
Franco observa en el discurso martiano una premisa importante a la hora de
considerar su discurso, y es que para Martí “cambiar el lenguaje es otro modo
de cambiar las actitudes”, el solo hecho de penetrar elementos de análisis
americanistas en oposición a los eurocentristas, permitirán configurar
instrumentos de conocimiento leales y coherentes con nuestra realidad de
latinoamericanos, permitiendo considerar nuestros intereses antes que los del
extranjero del norte tanto en política como en economía. Literatura
y revolución Es
justamente Martí quien demuestra que “literatura y revolución van íntimamente
unidas” (Jean Franco) por medio de la gran fuerza metafórico política de sus
ensayos. Y es que la literatura en este periodo, eminentemente romántico,
comienza a mimetizarse extrañamente con la política, hecho que es bastante
particular de América Latina. Los latinoamericanos al no poseer un pasado
glorioso (como los europeos), comienzan a observar el futuro y la construcción
de un futuro mejor, determinado las causas que desencadenan la miseria en estas
partes del mundo. Se
comienzan a observar en forma mucho más aguda las desmedidas desigualdades
sociales en desmedro de las culturas autóctonas latinoamericanas, esto provoca
que el caso particular del discurso Martiano se transforme en “...la primera
manifestación sistemática de la conciencia latinoamericana que se
levanta...” (Fornet-Betancourt). Y es que la segunda mitad del siglo XIX se
caracteriza con el ideal romántico que se erige como “una
toma de conciencia popular que, por primera vez, adquiere su derecho frente a la
aristocracia del mestizaje criollo” [4],
o la recuperación de los terrenos perdidos por parte de los oprimidos.
Para la antropóloga cultural Julieta Cid “...los cánones del momento dictaban ... la difusión de ideas filosóficas,
políticas, sociales...”, y esto permite a los latinoamericanos pensar en una
solución a los problemas de explotación sistemática y progresiva por parte
del norte, “la misión del escritor es, en este momento una misión
reinvidicadora” (Hernández, José). En
su ensayo “La riqueza de Guatemala” Martí propone “la mejor revolución
será aquella que se haga con el ánimo terco y tradicionalista de los indios”[5],
la revolución [cambio de ideología e instituciones] es comprendida en Martí
como el logro de una representatividad del oprimido, alejándola del concepto de
revolución caudillista que tantas y funestas consecuencias ha traído para AL.
La revolución se lograría escuchando al silenciado, cambiando la mísera
situación de explotación imperial y colonial, logrando que el oprimido tenga
las mismas posibilidades que los dominantes, anulando el concepto de razas. El
hombre natural podría lograr todo esto en tanto que él es mayoría (tanto como
que el oprimido es mayoría), la autoeducación propuesta en su ensayo
“Guatemala”, ayudaría evidentemente a este fin. Tal vez en primera
instancia la voluntad no pueda ser la de centurias antes, y es que “una larga
dominación ha quebrado un poco el carácter pero él resucitrá. La dignidad es
como una esponja: se la oprime, pero conserva siempre su fuerza”. Un
pueblo está hecho de hombres que resisten... y la justicia que se rebela[6]. Todo
poder genera resistencia, el pueblo se constituye de “bolsas de resistencia”
diría el subcomandante Marcos en su documento “Las 7 piezas sueltas del
rompecabezas mundial” que circula en Internet en forma análoga como
circulaban los ensayos de Martí en las distintas revistas de América Latina,
Luis Vitale nos explica que en su tiempo Martí era conocido en Chile por medio
de 11 artículos publicados en “El Mercurio” de Valparaíso, 3 en “El
Ferrocarril” y 4 en la “Libertad Austral”, sin embargo, la transmisión
oral siempre ha sido el medio por excelencia para hacer circular los discursos
sometidos. Al explicarnos que el “pueblo está hecho de hombres que
resisten” nos permite deducir que la resistencia es un acto inherente a las
sociedades humanas más complejas, y es una forma eficiente de hacer historia y
cambios políticos, y por tanto esta sería la forma de lograr la ansiada
independencia político económica del imperio colonial. Al
hablarnos de la justicia como un acto de rebeldía, contradice el acto mismo de
la justicia que tiene como fin mantener el poder por sobre los oprimidos, al
decirnos que la justicia es la que se rebela nos da a entender que no hay
justicia y que la historia de una u otra forma nos enseña que las instituciones
se van destruyendo por los actos de los pueblos, y que si éstos no se resisten
todo seguirá igual, la historia se detendrá. Martí
evidentemente desea que los pueblos tomen conciencia de su papel histórico para
que logren de una vez por todas un estado más equitativo de convivencia, para
ello toda su obra nos explica formas de lucha, sin embargo “Nuestra América”
es la que más es considerada como su ideario político. Nuestra
América Nuestra
América es publicada y presentada en El Partido Liberal (México), y en la
Revista Ilustrada de Nueva York el año 1891. Resultó ser uno de los núcleos
de la obra de Martí en tanto que abarca todas las temáticas de su obra, a
continuación se presentará un análisis con sus principales tópicos. El
aldeano vanidoso. El problema del
caudillismo en AL ha traído consecuencias que no han sido de las mejores, el
problema es que muchas veces las oligarquías nacionales han velado más por sus
propios intereses que por los intereses de todos los integrantes del país, lo
que provoca que muchos asuntos políticos sean decididos como asuntos económicos
de ciertas empresas o grupos comerciales que por lo general favorecen a
extranjeros del norte. El caso cubano del dictador Batista que fue derrocado por
Fidel Castro es decidor, en un contexto donde existían más prostitutas que
obreros[7]
(Oscar Pino-Santos) y las empresas más importantes del país eran todas
norteamericanas. El
pueblo de hojas. Somos considerados como
un pueblo que vive en el aire, que lucha con sus pueblos hermanos más por el
interés de unos pocos o los intereses extranjeros. Es necesario devolverle la
mano al hermano y no al imperio o a la colonia, preparar la revolución entre
los pueblos por medio de la unión con los que se encuentran al lado, y evitar
el odio con nuestras propias culturas. El
hijo de carpintero. Martí es muy claro
al explicar “estos hijos de carpintero, que se avergüenzan de que su padre
sea carpintero... o porque llevan delantal indio, de la madre que los crió”,
mientras exista la vergüenza de lo nuestro no podrá existir germen
revolucionario. El orgullo por nuestra tierra es lo primero, no por nada nos
explica “en que patria puede tener un hombre más orgullo que en nuestras repúblicas
dolorosas de América, levantadas entre las masas mudas de indios, al ruido de
pelea del libro con el cirial, sobre los brazos sangrientos de un centenar de apóstoles”. El
hombre natural. Mucho se ha esperado del
hombre natural, Martí anula el concepto de “barbarie” utilizado por
Sarmiento por que él considera que la misma “barbarie” es la verdadera
“civilización”. El respeto por las tradiciones culturales permite generar
modos identitarios que permiten el intercambio y la asociación, permite la unión
entre hermanos, y es por esto que tanto daño percibe del “libro importado”.
Los mismos gobiernos deben ser naturales y no importados ya que el político no
por saber como se gobierna el Francés o el Inglés va a saber como se gobierna
un Latinoamericano ya que “ni el libro Europeo, ni el libro yanqui, daban la
clave del enigma hispanoamericano”. Para Martí “el deber urgente de nuestra
América es enseñarse como es”, “los gobernadores, en las repúblicas de
indios aprenden indio” y todo lo que sea propio de América. Es así que el
hombre natural se relaciona con el oprimido y “con los oprimidos había que
hacer una causa común, para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos
de mando de los opresores”. De aquí que se debe crear lo propio, “el vino,
de plátano; y si sale agrio ¡es nuestro vino!” diría Martí. Las
oligarquías se han tentado con “el lujo venenoso, enemigo de la libertad” y
que “pudre al hombre liviano y abre la puerta al extranjero”, pero eso debe
cambiar para volver al hombre natural. Y es que si bien “no hay odio de razas,
por que no hay razas”, el racismo existe y el hombre artificial también, la
lucha debe ser persistente y feroz por parte de la “América trabajadora; del
Bravo a Magallanes”. La
semilla de la América Nueva. El
ideal romántico y su fuerza en los discursos de liberación alcanzan resultados
históricos en los pueblos de América Latina ya comenzando el Siglo XX. Martí
es muerto en acción luchando contra la colonia española el año 1895. El año
1900 el proceso latinoamericano comienza luchas sociales que se desencadenarían
en protestas tan paradigmáticas como la matanza de la escuela Santa María de
Iquique de 1907, o la creación de la FOCH en 1909 que es la articulación política
de uno de los movimientos de mayor envergadura e importancia de nuestra
historia. Y es que estos acontecimientos ocurridos en Chile en la llamada
“Cuestión Social”, que en el año 1925 daría lugar a “la constitución más
democrática que nuestro pueblo haya tenido” (Moulian) ; son parte de un
proceso que es desencadenado en forma magistral por José Martí y tantos otros
que en el siglo anterior han puesto en evidencia que las distintas formas que
han adoptado los imperios, no son una característica espontánea del paisaje,
sino que todo un sistema de dominio que penetra cada vez con más fuerza y mayor
perfeccionamiento en sus mecanismos de poder. Es interesante que el pueblo
Cubano haya podido responder en forma tan elegante a la lucha proclamada por José
Martí. Es interesante que todavía en este contexto histórico neoliberal,
donde el perfeccionamiento en los sistemas de producción, información,
tecnologización y por tanto de un implacable dominio, todavía se encuentre
vigente este visionario discurso que se ha incrustado de una u otra forma, entre
las “bolsas de resistencia” de las nuevas generaciones y que permita de una
u otra forma volver a hacer circular el discurso libertario en un escenario que
si bien es más complicado, ofrece mayores niveles de resistencia y por tanto de
aceptación tácita. [1] FOUACULT. Michell.
Dialogos sobre el poder. [2]
FORNET-BETANCOURT, Raúl. El pensamiento de José Martí estudio
introductorio: Vida y líneas generales de su pensamiento. 1998 [3] VITALE, Luis. De Martí a
Chiapas. 199? [4] HERNÁNDEZ, José.
Perspectiva de la historia social y cultural en la Literatura. 1996 [5] MARTÍ, José. La riqueza
de Guatemala. [6] La frase que se ha
utilizado como subtítulo es escrita en el ensayo “Los Pobres de la
Tierra” un año antes que la muerte de Martí. [7] PINO-SANTOS. El asalto a
Cuba por la oligarquía financiera yanqui. 1973 Autor:
Pablo Jara Núñez Diplomado
Literatura UTEM Bibliotecario
Documentalista UTEM SANTIAGO
CHILE, 2004 Publicación enviada por Pablo Jara Núñez Contactar mailto:pablojanu@yahoo.es Código ISPN de la Publicación EEplyVyEyVDTZhqlcg Publicado Thursday 17 de February de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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